RESIDUOS Y MISCELÁNEA

No es éste el nuevo post, sino una recopilación de textos que escribí en el Facebook durante las noches tranquilas de septiembre y que no me resisto a dejar perdidos allí, donde nadie más los volverá a ver. Al menos en este rincón siempre estarán disponibles y a mano.

¿Vosotros habéis sido testigos alguna vez de un suceso paranormal…? Yo no estoy muy seguro de haberlo sido. Ocurrió cuando hacía el servicio militar. Estuve destinado en 1980 en la Reserva General de Automóviles de Canillejas, en Madrid, donde uno de sus hangares estaba ocupado por los automóviles que usaba Franco durante su dictadura: los blindados, los Hispano-Suiza de los paseos triunfales, etc. Por el cuartel corría el rumor de que en aquel hangar pasaban cosas extrañas, incomprensibles; pero yo, que era una persona ilustrada, leída y con mucho mundo, no hacía caso alguno a las habladurías de los pueblerinos paletillos semianalfabetos que allí se hacían hombres marcando el paso… hasta aquella noche. Al ser yo el oficinista de la compañía estaba exento de hacer servicios, por lo que me libraba de las fastidiosas guardias; pero en fechas señalaítas, como navidades o Semana Santa, en las que se marchaba de permiso casi toda la compañía por turnos, los que quedaban tenían que asumir algunos servicios, por eso, aquella noche de enero yo estaba de retén, que era algo parecido a una guardia pero en lugar de estar dos horas muerto de asco vigilando desde una garita estaba dando vueltas por el interior del cuartel, que era mucho más entretenido y, al menos, podías estirar las piernas y no te entumecías. Cuando pasé por aquel hangar vi por los cristales de las ventanas que tenía en su parte superior un resplandor intenso que me hizo comprender que había fuego en el interior. Corrí al puesto de guardia y avisé al suboficial, que vino corriendo conmigo y con los cuatro soldados que había por allí que no estaban dormidos. Al llegar y mirar hacia arriba y ver aquel resplandor de llamas por las ventanas, despertó llamando con el walkie al oficial de guardia y abrió la puerta del hangar… dentro todo estaba totalmente oscuro, solamente se apreciaba el difuminado contorno de los coches a la pálida luz de la luna. Salimos y miramos hacia arriba… los cristales de las ventanas de la pared seguían dejando ver resplandores de llamas. Pero dentro todo seguía siendo igual de negro. El oficial de guardia era un culto alférez de las milicias universitarias que no se explicaba a qué se debía aquello. Ni yo tampoco. Al suboficial chusquero y a los soldados creo que les interesaba más volverse al catre que buscar una explicación. Y nos retiramos todos de allí sin saber qué pensar. Yo seguí con mi ronda, pero no volví a pasar por el lado del hangar en todo el resto de ella. Cuando se hizo de día el oficial volvió a entrar, a ver si veía algo extraño, pero no encontró nada fuera de lugar. Estoy seguro de que lo que pasaba debía tener alguna explicación física y razonable… pero aún hoy no se la encuentro. Esta noche me apetece soñar que me visita el fantasma de las navidades futuras y me lleva con él a ver cómo serán éstas próximas, dándome la oportunidad de ver qué número ha salido premiado con el gordo en el sorteo del día 22. Buenas noches a todos; que descanséis.

Una de mis sobrinas trabaja de operadora en el 112. Ella habla francés, por lo que en su turno de trabajo tiene que atender las llamadas que se producen en ese idioma y como el servicio, aunque está centralizado aquí en Sevilla, atiende las urgencias que surgen en toda Andalucía, ella es la que recoge las llamadas que los marroquíes y los subsaharianos hacen desde las pateras que se encuentran a merced del mar pidiendo auxilio. A todas estas personas que intentan entrar en España de ese modo lo que les interesa es no llamar la atención en absoluto, así que os podréis imaginar el grado de desesperación que deben tener para recurrir a su teléfono móvil y delatar su presencia. Durante las conversaciones que mi sobrina ha mantenido con ellos escuchaba de fondo el ambiente general de la patera: sollozos y llantos incontrolados de niños y de adultos, gritos de terror, rezos a coro de todos los pasajeros… o silencios sepulcrales, lo que es todavía más pavoroso. Ella intenta brindarles toda la ayuda que los protocolos establecidos y su gran humanidad le permite; pero a la vez tiene que poner en marcha todo el dispositivo que genera una de estas llamadas, y que hace posible el rescate, por lo que no solo tiene que avisar a servicios sociales y sanitarios, sino también a las autoridades… a la temida guardia civil. Por eso al día siguiente, cuando escucha en las noticias de la radio o la televisión que una patera ha sido interceptada y sus ocupantes han sido detenidos y están en espera de su deportación por parte de los funcionarios a los que ella ha tenido que avisar, llora… llora desconsoladamente hasta que la amargura va dejando paso a la rutina diaria. Y durante esos momentos ni siquiera le levanta el ánimo saber que ese aviso también les ha salvado la vida. Esta noche me apetece soñar que en este país se convocan unas elecciones abiertas en las que salen elegidos unos gobernantes que, en lugar de la catadura moral de los actuales, tienen la sensibilidad de comunes trabajadores como mi sobrina. Buenas noches a todos; que descanséis.

Esta noche, que los Extremoduro están tocando aquí en Sevilla, no tengo más remedio que acordarme de aquella otra vez, hace ya unos 21 años, en que nosotros les trajimos también para un concierto en la sala Rrio. Con esa sesión de Extremoduro quedé vacunado de ellos para toda la vida. Baste decir que a la hora en que el concierto tenía que comenzar, allá sobre las 9 y media o las diez de la noche, el grupo estaba todavía en Mérida. Cuando su manager nos llamó desde allí nos dijo, además, que no traían cables, ni baquetas ni no recuerdo qué más… si no llega a ser porque por allí andaba con nosotros Selu, el saxo de los Reincidentes, que tenía previsto subir al escenario con Extremoduro en una o dos canciones y que en una carrera contra reloj en mi coche nos llevó al local de ensayo de su grupo, en un pueblo cercano, donde pudimos abastecernos de todo lo que a los otros les faltaba, no sé que hubiésemos tenido que hacer… suspender el concierto a estas alturas era algo inviable. Había muchísima gente; en honor a la verdad he de decir que fue uno de los conciertos que organizamos en los que más público metimos. Pero conforme pasaba el tiempo todos comenzaban a estar desesperados por la tardanza. Creo que este concierto debe tener el récord de retraso de todos los organizados en Sevilla. Y además teníamos encima a los dueños de la sala, que veían que todos estos centenares de bebedores estaban consumiendo las cervezas y los cubatas en los bares de al lado, que eran más baratos que el del interior del local del concierto y no entraban, por lo que se estaban perdiendo las ganancias. La banda llegó a las tantas y sin prueba de sonido ni nada comenzaron el concierto. La gente, supongo que a consecuencia del cabreo por la gran espera y de la ingesta del alcohol consiguiente, estaba especialmente desmadrada. El Robe, en lugar de cortarse un poco por su falta de seriedad y colaborar en la medida de sus posibilidades, echó más leña aún al fuego lanzando desde el escenario una proclama en la que decía que a qué venían esas vallas que los organizadores habían puesto delante del escenario, si es que éramos unos nazis y unos fascistas para coartar la libertad de la gente de aquella manera; y la emprendió a patadas con unas vallas que estaban allí para protegerle a él y a los otros músicos de la marabunta, tirándolas y convirtiéndolas así en algo muy peligroso para los espectadores, debido a que las patas quedaban apuntando hacia arriba como si fuesen unas ominosas lanzas. Al poco rato de comenzar la banda a tocar la sala se quedó muda y a oscuras; algunos de aquellos cafres habían cogido a otro de los espectadores y habían lanzado al pobre pringaíllo encima de la mesa de PA, por lo que los asustados técnicos desconectaron los equipos de sonido e iluminación. A estas alturas yo ya pensaba que al día siguiente íbamos a ser carne de titulares del ABC, pero el concierto pudo continuar. Mis compis y yo habíamos perdido ya el poco interés que nos quedaba en Extremoduro y nos fuimos a un rincón a rezar porque no pasara nada y a ahogar nuestras penas en Cruzcampo. Cuando la banda dejó el escenario y se encendieron las luces vimos el paisaje después de la batalla: barras arrasadas y saqueadas, botellas vacías e incluso rotas por el suelo, los extintores descolgados de sus sitios y vaciados sobre cualquier superficie a la que mirásemos… cuando le pagamos al manager y les perdimos de vista respiramos aliviados. Los propietarios de la sala nos pasaron unos días después la factura de los desperfectos y tuvimos que negociarla con ellos, no podíamos asumirlo nosotros todo. Apenas quedó nada para seguir invirtiendo en otros conciertos posteriores y los de la sala ya nos ponían muchos reparos para cederla de nuevo. Quizás muchos de los que asistieron a aquel concierto lo recuerden como algo épico y memorable, pero para nosotros no mereció la pena en absoluto. Esta noche me apetece revivir en sueños algunos de aquellos otros conciertos que organizamos… Died Pretty, Flesh For Lulu, Del Fuegos, New Christs, The Godfathers, Immaculate Fools, Inmates, Mega City Four, Uriah Heep, Elliott Murphy, Meteors, Fuzztones, y tantos otros más en los que la única preocupación era si la venta de entradas había ido mejor o peor y la diversión estaba garantizada. Al fin y al cabo de eso se trataba y no lo hacíamos por negocio, sino por afición. Buenas noches a todos; que descanséis.

En 1967 la Academia Pio XI de Nervión tenía clases mixtas, aunque las niñas y los niños tenían que sentarse en filas de pupitres separadas. Desde una de las filas de los niños él la miraba a ella arrobado; no era la más guapa de todas aquellas niñas de diez años, pero era la que tenía la sonrisa más grande y bonita, los ojos más expresivos y luminosos, la carita más morena, casi renegría, como de gitanita. Y la única que siempre le aguantaba la mirada. Cuando tras las clases volvían al Polígono junto a los hermanos más pequeños de los dos, ella y él procuraban coger siempre el mismo autobús; y cuando él se despistaba un poco de su lado, distraído por alguna charla con sus amigos, ella siempre volvía a aparecer junto a él, atenta a no perderle nunca mucho de vista. Esta noche a él le apetece soñar que alguien sabe donde se halla Emilia Budia, que era aquella niña preciosa, y le da noticias de cómo se encuentra y de cómo le ha ido en la vida, porque, aunque nunca haya vuelto a saber nada de ella en los siguientes 45 años, ella fue para él lo que podría considerarse como su primer amor. Buenas noches a todos; que descanséis.

José Antonio Monago, presidente del gobierno extremeño, es un político en el que los oscuros dominan sobre los claros, sin embargo, su decisión de aplicar en su comunidad un IVA cultural del 13%, desobedeciendo la orden de su partido de aplicar el 21 como en todo el resto de España, hace que por fin, después de más de doscientos años, las tesis que mezclaban liberalismo y socialismo mantenidas por Stuart Mill, dejen de ser una utopía. La filosofía del utilitarismo de Mill tenía tantas cosas cuestionables como la política de Monago, pero el principio fundamental en el que basó su pensamiento, que no era otro que “eres libre para hacer lo que desees siempre y cuando no hagas daño con ello a los demás”, que tendría que ser una verdad de Perogrullo, siempre ha recibido demasiados pisotones. La idea de que siempre que no jodas a alguien debes tener la libertad individual necesaria para hacer lo que quieras es muy bonita sobre el papel, pero esa libertad individual, desgraciadamente, nunca ha estado garantizada en las democracias en las que hemos vivido, porque lo normal ha sido que las mayorías oprimiesen a las minorías. Siempre he mantenido absolutamente la opinión de que las minorías tienen que tener la posibilidad de poder llevar a cabo sus pretensiones si sus argumentos son razonables, y eso es algo que siempre se ha dado de hostias con algo tan usado en esta democracia como “la disciplina de voto” de los partidos, que aplasta la opinión de cualquier minoría y les quita de raíz esa posibilidad. ¿Qué cosas, no? la mayoría, elegida libremente, aplastando la libertad individual… por eso esta noche me apetece soñar que vivo en un país en el que los partidos políticos no se guían por directrices impuestas y tanto sus dirigentes como sus miembros menos significativos tienen la posibilidad de ser libres para ejercer cualquier acción que sea capaz de generar felicidad entre la gente, tanto si les ha votado a ellos como si no. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy ha sido un mal día en mi clínica de diálisis. Un paciente bastante joven ha decidido que ya no quiere seguir viviendo dependiendo de mis máquinas y se ha ido sin dializarse, diciendo que ya no volverá más. Sabe que así no puede durar mucho tiempo, pero dice que el que le quede no lo pasará atado al riñón artificial. Sé que cuando comience a sentirse realmente mal volverá. Y espero no violar la deontología profesional ya que cuento esto de forma tan poco concreta. El caso es que su actitud me ha hecho recordar a Bobby Darin, quien estuvo enfermo toda la vida desde que de pequeño desarrollase unas fiebres reumáticas. Sufrió problemas cardíacos desde muy joven, hasta el punto de que se llegó a dudar de que alcanzase los 16 años siquiera y vivió siempre una vida de prestado. Su primera operación del corazón llegó en 1.971, tras la cual ya todos los pulgares apuntaban hacia abajo. Mientras nos hizo felices con sus canciones desarrolló una enfermedad coronaria y le practicaron innumerables intervenciones de corazón. Hasta que Bobby decidió no operarse más, aún a sabiendas de que no viviría mucho después de tomar esa decisión. Pero murió con dignidad, y famoso, a los 37 años… no es que esta noche me apetezca soñar con que llego a verme en una tesitura como la de nuestro paciente o como la de Bobby Darin, pero si los poderes oscuros de Oniria me traen una pesadilla así, espero tener la suficiente claridad mental para discernir si el ángel que me está susurrando lo que debo hacer viene del cielo o del infierno. Buenas noches a todos; que descanséis. Y que nuestros sueños sean dulces.

No he sabido hasta hoy que esto estaba en Youtube. Fue aquella una noche para recordarla siempre: la primera vez que salí en la tele; además, en el programa de referencia de la modernidad. El viaje con todos los gastos pagados, las posteriores visitas por los programas de radio musicales que solía escuchar desde mi casa y por los antros de los que solo podía leer en las revistas; y sobre todo, ver en persona a una de las bandas más excéntricas del rock, cuya fascinante música, totalmente atípica en aquella época, era de la que más infectaba los altavoces de mi equipo. Aprovechando el concierto que los Residents tenían programado en Madrid, Paloma Chamorro los contrató para que actuasen también en su programa, “La Edad de Oro”. Los programas que se emitían de “La Edad de Oro” eran en directo, y aparte de los momentos en que Paloma hacía sus entrevistas, se acondicionaba todo para que aquello fuese lo más parecido posible a un concierto de verdad, por lo que se distribuían invitaciones por Madrid para que acudiese público a dar ambiente real, e incluso se acondicionaba una barra en uno de los rincones del estudio que no pillaban las cámaras donde se daban gratis birras, refrescos y algo para picotear. Pero antes de eso, por la tarde, se hacía un ensayo general con todo exactamente tal como iba a salir al aire después. Yo no sé si en los demás programas la prueba y la realidad salieron calcadas… pero aquel día os puedo asegurar que no; no os digo más que el presentador americano que la banda traía en su gira tuvo que ser llevado a urgencias en una ambulancia y aquello estuvo a puntito de suspenderse. Para charlar sobre el grupo en dicho programa Paloma había contactado con personajes variopintos a los que presentó como “una representación de los fans españoles de los Residents”, entre los que además de yo mismo estaba también alguien a quien muchos conoceréis, Luis Clemente; que también manda güevos que viviendo los dos en el mismo barrio de Sevilla y teniendo intereses musicales comunes tan extravagantes, fuésemos a conocernos allí. Se encontraba además gente tan increíble como un aspirante a escritor que venía de Asturias con el principal propósito de dar a conocer su libro “Tu vecina lava más blanco porque usa tal detergente y nosequé nosecuantos”; otro tío que se sentó a mi lado y que su deporte preferido era despotricar sobre los snobs hasta que Paloma le obligó a confesar que a él mismo no es que los Residents le hiciesen mucho tilín pero que los seguía por snobismo; un chaval muy jovencito y timidito que hacía todo lo que le decía una lagartona cuya frase preferida era “para la gente solo hay dos opciones: cagar o ser cagado”, que se habían escapado de Valladolid para poder venir y que para que no les reconociesen en sus casas salieron en el programa vestidos de nazareno y de momia respectivamente… y otros especímenes más que el tiempo me había borrado del recuerdo. De lo que mi mente mitómana e iconoclasta sí que guardaba memoria cierta es de dos momentos de todo aquello. Que le toqué el culo a uno de los Residents… no penséis mal, es que como no veían muy bien con aquellos globos oculares que tenían por cabeza, durante el ensayo de por la tarde en la grada uno de ellos se había sentado encima de mis pies y tuve que empujarle un poco sin pararme a mirar demasiado dónde ponía las manos. Y que cuando Paloma terminó ya con nosotros y nos dejó libres para disfrutar de aquello como quisiésemos, los cabrones que habían entrado con las invitaciones ya habían acabado con toda la cerveza. Esta noche me apetece revivir en sueños algunos de los momentos pasados como promotor de conciertos en Sevilla, a ver si al menos así no se nos vuelve a fastidiar el que estuvimos casi a punto de organizar con los Residents en el Lope de Vega. ¡Qué bien lo pasábamos en los 80, coño! Buenas noches a todos; que descanséis. Por cierto, yo soy el que aparece hablando en el minuto 42 del video… aunque no sé por qué os lo desvelo, porque os vais a cebar en mis nervios de principiante.

Dormitando esta tarde en el sofá mientras miraba la tele, en uno de esos concursos vespertinos que hay en ella le hicieron a alguien una pregunta sobre Brian May. Y entonces recordé una noche de octubre de 1991, en la que tuve uno de esos raros privilegios que solo ocurren una vez en la vida. Fue durante el festival aquél de “Leyendas de la Guitarra” con el que se inauguró lo que hoy es el Auditorio “Rocío Jurado”. Estaba en una de las primeras filas antes de empezar los conciertos con un conocido con el que mantenía aprecio mutuo desde que nos habíamos encontrado por medio de nuestro común amigo Blas Fernández. Rafa Notario por entonces curraba en el departamento de promoción de EMI, y estaba allí para ponerse a disposición de una de las mayores estrellas de su compañía, que esa noche ejercía de maestro de ceremonias y que, mientras charlábamos, aparecía por el pasillo con otros dos señores. Fui con él a la presentación y así pude conocer durante unos minutos a Brian May, que me ofreció su mano y unas palabras de saludo. Me mantuve al margen, pero en la charla que tenían pude enterarme de algo que era una primicia, aunque estuviese en boca de todos. Todo eran habladurías, nadie supo nada concreto hasta que el propio Freddie Mercury lo anunció personalmente el día antes de fallecer un mes y medio después. Pero desde esa noche yo ya sabía sin lugar a dudas que el sida estaba terminando con él, y así lo dije la tarde siguiente en mi pequeño rincón radiofónico, aunque sin repercusión alguna. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas tardes pegado al micrófono del estudio de Radio Aljarafe. Porque, aunque la música ya me ha hecho asomar a la prensa generalista y especializada, a la televisión, a la organización de conciertos, a la red… lo que más echo de menos sin duda ninguna es mi queridísima radio. Así que, esta noche, para todos los habitantes de Oniria… subimos el volumen y comenzamos… “Hola ¿qué tal?. Buenas noches a todos. Como todos los días a esta hora, los que estamos aquí hemos preparado para vosotros un programa lleno de rock…….”

I’M JUST A DREAMER WHO DREAMS OF BETTER DAYS (7ª Semana)

¿Dónde está mi sueño de ayer…? (Dogo, el de los Mercenarios)

Una vez cerraron una escuela por mi culpa. Aquello debió ser entre 1967 y 69, no recuerdo exactamente, en las casitas bajas del Polígono. Los directivos de “Educación y Descanso” habían abierto una escuela nocturna para jóvenes currantes y adultos utilizando una de las aulas del colegio del barrio y D. Antonio, un profesor que me conocía y que veía en mí cierto potencial, vete tú a saber por qué, que era quien se encargaba de dar aquellas clases, le propuso a mis padres que asistiese a ellas porque serían un buen complemento a mi educación escolar primaria. Y como mi opinión no importaba lo más mínimo, allí que fui a parar; aunque no me desagradaba, porque me codeaba con tíos muy mayores con los que aprendía también cosas muy diferentes que las que enseñaban en clase. El problema fue que el presidente, D. Benito, pensaba que un niño de poco más de diez años como yo no pintaba nada en aquella reunión de adultos y le dijo a D. Antonio que me sacase de allí. Como éste no atendió a su petición, lo que hizo D. Benito después fue ordenárselo. Y D. Antonio se encaró con toda la directiva diciendo que “para uno que estaba realmente interesado en las clases y que era el que más las aprovechaba, no iba a echarlo de ellas”. El asunto se convirtió en un cisma interno en el que D. Antonio no tenía más remedio que ceder, por lo que la decisión que tomó fue que si yo no iba a las clases no iría nadie más. La directiva le mantuvo el pulso y él cumplió su palabra. No volvió a dar clases y la escuela nocturna se cerró. Esta noche me apetece recordar en sueños aquellos tiempos en que había gente que creía firmemente en mí y en los que yo era todavía un diamante en bruto antes de que realmente se descubriera que al pulirme lo que encontrarían sería un marmolillo. Buenas noches a todos; que descanséis.

Aunque ya no viva en el barrio yo siempre seré un polinganero militante y eso ha hecho que hoy, como hago otras muchas veces, me haya dado una vuelta por mi antiguo barrio para hacer algunas gestiones en sus (bares y) comercios, en los que me conocen tanto como yo conozco a sus dueños. Y mientras lo hacía iba pensando en lo diferente que era ir escuchando en el coche una canción que podía elegir con solo el movimiento de un dedo de entre otras cientos de ellas, de cómo teníamos que ir avanzando el cassette hasta dar con una de entre apenas otras diez o doce; me di cuenta de que sin embargo la escena que presentaba la avenida por la que circulaba no difería en ninguna forma significativa de cómo se hubiese visto en 1967. Bueno, el diseño de los coches ha cambiado, pero se siguen moviendo por el suelo impulsados por motores de combustión, y no hay coches voladores ni teletransportación. Los peatones siguen caminando por las aceras en vez de moverse a gran velocidad en plataformas unipersonales. E incluso la ropa y los peinados de la gente no son especialmente singulares. De acuerdo que al igual que el resto de Sevilla y del mundo muchas calles han cambiado de aspecto, pero desde los semáforos hasta el clásico buzón de correos de al lado de la parada de autobús, pasando por éste mismo o por los taxis que paran enfrente, o el estanco de la esquina, el siglo 21 en mi barrio es penosamente poco futurista. Para un sempiterno fan de la ciencia-ficción como yo, esto es algo brutalmente decepcionante. Por eso esta noche me apetece soñar que vivo en un mundo en el que me puedo ir de vacaciones a la luna; en el que los trenes viajan como un rayo entre continentes a 1500 kilómetros por hora aspirados por el interior de túneles sumergidos; en el que las mochilas con mini-motores a reacción nos pueden hacer volar; en el que mi mujer tienen un robot mayordomo; en el que veo el baloncesto en una televisión tridimensional, cómodamente instalado en mi casa inteligente, que se anticipa a mi humor o mi estado de ánimo con cambios en su interior o simplemente en la decoración o en mantener el frigorífico siempre lleno de mis delicatessen favoritas; o en el que disponemos de algo tan pueril como el traje que nos hace invisibles para poder colarnos en la casa de esa chica que debe estar tan guapa desnuda… Buenas noches a todos; que descanséis.

A mí no me pilló la Selectividad por un año. Sin embargo después la pasé cuatro veces. No sé si esto que voy a contar aquí es conveniente, de todas formas hace tantos años que ya no importa. En los primeros años de la implantación de la Selectividad el control no era nada riguroso. A los que se examinaban les habían dado un carnet con su foto, sí, pero luego nadie te miraba ese carnet; la mecánica para entrar al examen era la siguiente: los estudiantes entraban al aula y se sentaban en unos bancos enormes en los que cabían muchos. Todos iban entregando los carnets al que tenían al lado, de forma que se amontonaban en el extremo del banco, donde uno de los profesores que vigilaba los recogía y los dejaba en la mesa que presidía el aula. Después, a medida que iban terminando el examen, los estudiantes dejaban las hojas en esa mesa, cogían su carnet y salían de allí. Así los dos días, el del examen de las optativas y el de la redacción del texto sobre la conferencia. Por eso pudieron presentarse a hacer el examen algunos que no eran el titular del carnet. Y no es que hubiese una red de suplantadores de alumnos de Selectividad, al menos no me consta, pero sí sé que, con mucho secretismo, por razones obvias, hubo bastante gente que se presentó en lugar de otros menos preparados, y yo fui uno de ellos. A través de mí entraron en la Universidad sevillana cuatro árabes que vinieron para estudiar Medicina, que no estaban seguros de poder pasar el filtro por el idioma o los conocimientos de las asignaturas. Ellos y yo coincidíamos en dos optativas, Matemáticas Especiales y Química, la tercera mía era Física y la de ellos Biología, por lo que tuve que empaparme de esta asignatura por mi cuenta. Pero valía la pena porque la pasta que te daban por entrar te apañaba el verano. A ellos no los llegué a ver nunca más que en foto, pero sé que eran dos libaneses, un jordano y un sirio, de los que mi cuñado palestino me traía en junio y septiembre los carnets y después los talegos. Esta noche me apetece revivir en sueños esa sensación agridulce de peligro que casi nunca más he vuelto a sentir, esa descarga de adrenalina cuando los profesores manipulaban los carnets y el cosquilleo en el estómago cuando eres consciente de que estás haciendo algo ilegal. En sueños no hay consecuencias posteriores. Buenas noches a todos; que descanséis.

En el concierto de los News y Doctor Explosion al que he asistido esta noche, mientras mi amiga Lu decía que hacía tiempo que no veía un pogo en las primeras filas, con chavales saltando y brincando, me he acordado de aquella otra noche en la que vi actuar en Sevilla a James Brown y de la que guardo un recuerdo imborrable, aunque no fuese él quien me lo proporcionó de forma directa. Allí estaba yo con mi amigo Pepe Conciertos, y fue una noche de mucho bailoteo al son del Padrino del Soul. En un momento la chica que saltaba delante de mí aterrizó con uno de sus tacones sobre uno de mis pies. No me dolió demasiado, pero ella debió pensar que sí, y en vez de un “perdona” o una disculpa al uso, no dijo nada, solo me echó los brazos al cuello y me dio un beso en los morros. Eso, y su sonrisa de despedida al terminar el concierto, hicieron inolvidable el show de James Brown. Ahora suelo tomármelo con más tranquilidad, y aunque hoy sí hemos andado cerca del escenario, la mayoría de las veces me mantengo más cerca de las cervezas que ponen en la barra que del mogollón de los espectadores cercanos a dicho escenario, lo que ha hecho que, básicamente, me pierda más momentos como ése que os contaba. Esta noche me apetece revivir en sueños alguno de esos instantes vividos en primera fila, en los que llegaba hasta mí el sudor que despedía la melena de Reg Presley o cazaba al vuelo la púa de la guitarra que Ray Davies había arrojado al aire. Viendo desde lejos a los Def Con Dos cuando hace unos años estuvieron en Sevilla pensaba que, a pesar de todo, nunca me atreví a ser como esos chavales medio locos de ese concierto, que se subían al escenario y desde allí se tiraban en plancha sobre los espectadores, que los recogían en su salto y los mantenían planeando por encima de sus cabezas… y, anda, mira, no solo es cosa de ellos, sino que algunas chicas también están igual de locas para hacer lo mismo. El nuevo trago de cerveza se me quedó congelado junto a la sonrisa cuando, fijándome mejor, me di cuenta de que la saltadora que ahora estaba volando sobre las primeras filas era… mi hija! Buenas noches a todos; que descanséis.

El primer libro que tuve entre mis manos fue una edición infantil de “La Isla del Tesoro” que mi madrina me regaló el día de Reyes. Cuando el viejo y curtido navegante, con su rostro cruzado por un sablazo, buscó cobijo en la hostería del “Almirante Benbow” y conoció a Jim Hawkins me sentí imbuido por el espíritu de éste y mi imaginación comenzó a viajar rumbo a la América Española. Y después el viaje siguió junto a “Un capitán de quince años”, de Verne, para continuar surcando las páginas de ingentes cantidades de libros y más libros que he ido leyendo desde entonces. Esta noche, en la que estaré apurando el final de mis vacaciones al lado del mar, me apetece revivir en sueños alguna aventura en la que yo fuese un intrépido pirata, a medias perverso y a medias héroe, porque desde que de pequeño me enamoré en aquel primer libro de John Silver “El Largo”, siempre he querido serlo de mayor. El problema es que en vez de tener la pinta de Jack Sparrow tengo la del Señor Smee, el segundo de a bordo del Capitán Garfio… y, sinceramente, no es lo mismo. Buenas tardes a todos, que paséis un buen fin de semana. Nos volvemos a encontrar al final del domingo.

Se terminaron las vacaciones. Las tardes y noches de los domingos siempre son tristes y en este caso lo hubiesen sido todavía más de no ser por la singularidad de que el niño se va ya mañana a terminar sus estudios a París y la casa ha sido hoy desde que hemos vuelto un constante trasiego de visitas de familiares, despedidas y lloriqueos. Y al final hemos optado por irnos a Sevilla a cenar en ese restaurante jordano que tanto nos gusta. No nos ha dado tiempo a pensar que mañana vuelve la normalidad. Esta noche me apetece soñar que septiembre nunca llega. Buenas noches a todos; que descanséis.

DREAMER, YOU’RE NOTHING BUT A DREAMER (6ª Semana)

Yo no tengo sueños, yo vivo dentro de ellos… (Manolo Solo)

Uno hace por sus hijos cosas que no haría por sí mismo ni loco. La primera vez que pensé esto no fue a mí en realidad a quien se le ocurrió, sino a Antonio Cuervas, a quien yo conocía por asuntos laborales, mientras veíamos lo que un señor estaba haciendo en su juguetería unos días antes de Reyes. Y hoy me vuelve a la memoria, cuando mi hijo ha terminado todo el protocolo para irse a terminar la carrera a La Sorbona, y a su madre y a mí nos toca renunciar a tantas cosas por mantenerlo en la ciudad más cara de Europa sin que pase mucha hambre. Pero todas esas cosas se hacen con una sonrisa de aceptación y cariño. No se me ocurría con qué canción ilustrar todo esto hasta que me acordé de “Te recuerdo Amanda”. Víctor Jara se la dedicó a su hija, también llamada Amanda como su abuela. La niña era diabética y su padre quiso transmitirle con esta canción el concepto de amor entre padres e hijos, lo que en este caso es especialmente meritorio porque el padre de Víctor, este Manuel que aparece en la canción, está muy idealizado en ella. En realidad era un campesino asustadizo que tenía problemas con la bebida y con una actitud que no era especialmente ejemplar. En algún momento la madre de Víctor, Amanda, incluso fue víctima de la violencia de su marido. Sin embargo Víctor Jara le transmite a su hija una idea totalmente distinta; Amanda va corriendo a la fábrica donde trabajaba Manuel, bajo la lluvia, como una compañera, como una luchadora solidaria con el esfuerzo de su marido. La verdadera historia es que Amanda tuvo que sacar adelante a sus hijos sin la ayuda de Manuel. Esta noche me apetece revivir en sueños alguno de los mejores momentos pasados viendo crecer a mis hijos, viéndoles ascender peldaño a peldaño la escalera de la vida, con su madre diciéndole “subid con cuidado” y yo animándoles a “subir uno más”. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy he tenido ocasión de compartir barra con algunos músicos sevillanos. Y la verdad es que a veces llegan a ponerse bastante peñazos contándote su vida y milagros. Sin ánimo de señalar, algunos de los guitarristas con los que me cruzo podían aprender algo de Rory Gallagher, al que no le gustaba siquiera que hablasen de él. Fijaos si era modesto que cambió su nombre de Liam (sí… se llamaba Liam Gallagher, jejeje) a Rory, porque no hay ningún santo que se llame Saint Rory y por tanto ningún día en que la gente se empeñase en felicitarle. Cualquier músico de medio pelo se pasaría el día contándole a todo el mundo que le quisiera oír lo bueno que es y la cantidad de discos que ha vendido, sin embargo nunca nadie le oyó decir a Rory Gallagher que durante su carrera había vendido más de 30 millones de discos, como así ocurrió. Porque él lo decía todo con su guitarra; no en balde ha sido uno de los mejores bluesmen del mundo y con la primera Stratocaster que llegó a Irlanda era capaz de hacer cosas como ésta del vídeo. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de las charlas, acodados en las barras de “El Amor de la Calle”, del “Fun Club”, del “Berlín”, con alguno de los músicos que trajimos a tocar aquí, relajados después del concierto, sin apenas mencionar la música para nada, solamente hablando de Sevilla, de política, de baloncesto, de los viajes, de comida, de cervezas… Buenas noches a todos; que descanséis.

¿A vosotros os gustan las guitarras guarras? A mí me encantan. Llamo así a las guitarras que suenan disonantes, entre acoples, tan tapadas por el peso de la percusión que para hacerse oír tienen que estar a un volumen tal que las distorsiona. Pero sin perder el sentido de la melodía. Hay múltiples ejemplos en el hardcore, o entre los discos de Sonic Youth, o Neil Young… pero he puesto el vídeo de un guitarrista que también ha sido siempre otra de mis debilidades: J. Mascis. Las melodías quebradizas y la guitarra abrasiva fueron su marca de fábrica, y esta canción que he elegido me gusta sobre todo porque casi desde que empieza a sonar se establece una lucha entre la batería y la guitarra de la que 17 segundos después de los dos minutos sale ésta vencedora con un arreón final que se convierte en un magnífico solo. Cortito y por derecho… Anoche, aunque no generalicé en ningún momento, pero puede que fuese algo injusto con los músicos sevillanos, a los que tanto quiero; porque, al fin y al cabo ¿a quién no le gusta hablar de sí mismo? ¿qué coño es lo que hago yo, si no, escribiendo esto cada día? Por eso esta noche me apetece revivir en sueños alguno de los ratos pasados con ellos, sudando en locales de ensayo insalubres, emborrachándonos en bares igual de insalubres, saltando con su música en conciertos en garitos más insalubres aún, manteniendo con ellos la amistad que nos une, ésta sí total y absolutamente sana. Buenas noches a todos; que descanséis.

Mi tío Frangollo tenía la tele más rara que yo había visto en mi vida: ¡funcionaba conectada a la batería de un coche! Mi tío tenía una vaquería entre San Jerónimo y El Higuerón… bueno, en realidad no era suya, él era un subarrendado de Don Torcuato Luca de Tena, que era el terrateniente dueño de todas aquellas vaquerías. Era muy divertido ir a su casa porque aunque no había agua corriente ni electricidad ni nada mi hermano y yo nos divertíamos mucho jugando con las vacas (a los toros, aunque mansos, nos daba miedo acercarnos), nos subíamos a las higueras, nos comíamos los melones que cortábamos nosotros mismos del mato, nos reíamos con los cabreos que cogían entre ellos los mozos que trabajaban allí por culpa de unas discusiones que no entendíamos sobre cosas que estaban pasando en España, en París, en Praga, en China… con el tiempo supe que eran jóvenes con ideas comunistas, fascistas; seminaristas y estudiantes que se iban voluntarios (aún no sé por qué) a trabajar entre las vacas y el estiércol para hacerse hombres maduros o algo así… allí aprendí a montar en bicicleta; en una BH muy destartalada que nos dejaba uno de aquellos mozos y con la que, sin apenas llegar a los pedales, corríamos mi hermano y yo por la orilla del cauce del nuevo Tamarguillo, de punta a punta, por turnos; uno en la bici y el otro en el burro que tenía mi tío, cuando llegábamos a un extremo nos cambiábamos de montura. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas mañanas soleadas en las que mis huesos todavía eran de goma y cuando me caía de un árbol, o rodaba por el terraplén del arroyo, o me empotraba en una poza con la bici encima de mí, me levantaba como si tal cosa y seguía siendo un niño alegre y feliz. Buenas noches a todos; que descanséis.

Cuando alguien se dedica a vender ilegalmente una cosa que sirve para alimentar las pasiones de los demás… ¿es un camello? Yo lo hice durante algún tiempo, pero no para lucrarme con ello. Lo de las copias de discos en cassettes nunca fue un negocio. Aparte de que de todas formas nunca hubiese dado para mucho, solo era por compartir cosas con mis compis de COU, ya que yo tenía un contacto que conseguía discos de Génesis, Zappa, Crimson… que en aquella época (estamos hablando de 1973) era prácticamente imposible conseguir de otro modo para la mayoría de la gente. Y por supuesto, encima que se los conseguía no iba a pagárselos yo también… pero nunca lo hice con ánimo de lucro… lo juro por mi cinta de “Thick as a brick”… Esta noche me apetece revivir en sueños algunos de aquellos momentos en el COU del “Fernando de Herrera”, donde por primera vez comencé a darme cuenta de que por ahí había otros tipos que estaban tan locos como yo por la música, e incluso mucho más… Buenas noches a todos; que descanséis.

Probablemente fuese 1.971, con mis recién estrenados 14 añitos, el año de los primeros recuerdos musicales más consistentes. El año de los primeros amigos con intereses musicales comunes, de las tardes de los sábados sintonizando a duras penas la emisora de la base americana de Rota, de Radio Vida y su programación musical. Y del cambio del single al LP. El primer disco grande que me compré fue el “Madman across the water” del Elton John que nunca debió cambiar. Y la verdad es que no lo conservo, lo que me da bastante rabia sobre todo porque en España salió a través del club “Discolibro” con una portada completamente diferente a la original, que es con la que ha seguido reeditándose hasta ahora. Esta noche me apetece revivir en sueños las primeras charlas con amigos sobre Emerson, Lake & Palmer, Bowie, Pink Floyd, Jethro Tull, al sabor de las primeras cervezas en los bares. Buenas noches a todos; que descanséis.

¿Quién se acuerda todavía de las máquinas de escribir? Yo tengo una Olivetti Valentine roja, de las que venían en una funda de plástico duro que parecía una lata de gasolina. La tenía por ahí arrumbada sin echarle mucha cuenta, hasta que un día en un libro de esos de diseños venía catalogada como uno de los artículos más buscados del art-pop y decía de ella que, junto a la botella de coca-cola, la Fender Stratocaster y algunas cosas más era una joya de diseño del siglo XX… desde entonces la muestro orgulloso en una de las estanterías del salón. Me la regalaron mis padres por mi cumpleaños, pero no logro recordar en cuál de ellos. La usé durante muchísimo tiempo hasta que me compré yo mismo una Olivetti eléctrica, que fue la transición a los ordenadores actuales. Pero con aquella Valentine fue con la que comencé años después a escribir sobre música y mis primeros artículos publicados se escribieron a golpe de sus duras teclas; de hecho, aquí en casa la tengo expuesta con las hojas originales metidas en su carro mecánico del artículo sobre la disolución de Nacha Pop que escribí para el Rock De Lux y los lectores votaron como mejor artículo del año. Esas hojas muestran también la huella de las equivocaciones, de los cambios de ideas mientras escribía, en suma, de todas las correcciones realizadas sobre la marcha. Ahora basta con marcar y borrar, pero antes era muy normal tener que rehacer toda la hoja que estabas escribiendo varias veces. Para los errores más pequeños tenía yo unas tiritas que por una cara tenían una especie de cera blanca, parecido a los tipex de ahora, que la ponías sobre la letra que querías corregir, dabas a la tecla y… voilá; habías escrito encima una letra igual que la anterior pero en blanco, con lo cual no se notaba. Ahora podías volver a escribir encima la letra que te diese la gana. No era tecnología punta, ni era un dechado de pulcritud… pero funcionaba. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas sesiones enfrentado a la máquina de escribir, porfiando con ella para extraerle algunos folios con los inmaduros textos que devinieron en esta afición a juntar letras que ahora me domina, me consume… y me da la vida. Buenas noches a todos; que descanséis.

MY DREAMS IT’S NEVER QUITE AS IT SEEMS (5ª Semana)

Deja que tus sueños sean olas que se van…

Echo mucho de menos los cines de verano de mi preadolescencia. En las casitas bajas del Polígono había uno la mar de bueno, el “Terraza Cinema”. Y a mi padre, que era socio de “Educación y Descanso” le daban todos los días un vale. Con ese vale y una peseta nos daban dos entradas de preferencia, así que mi hermano y yo íbamos al cine todos los días… no os podéis ni imaginar la cantidad de pelis que vimos en esos años mientras nos inflábamos de comer pipas “Sayma”; porque el cine lo abrían en cuanto pasaba la feria y duraba abierto hasta “la Hispanidad”, el 12 de octubre, así que eran unas 130 películas al año. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellas noches de pelis del oeste, de romanos, de risa, de Tarzán, de Cantinflas… y las de aquel agente secreto con licencia para matar que conseguía llenar siempre el cine hasta agolpar a la gente que le miraba en la pantalla incluso en los pasillos, pegada a la pared. Buenas noches a todos, que descanséis.

En 1967 nos dieron un piso para que dejásemos las casitas bajas. Nos podía haber tocado el Tiro de Línea, pero nos tocó “el Polígano” que construyeron al lado de Santa Clara, el barrio residencial de los oficiales americanos de las bases de Morón y Rota. Y aquello era otro mundo. No había gran relación entre los dos barrios, pero los niños son igual de niños en todos lados y nosotros nos relacionábamos más, aunque fuera para darnos collejas y para mangarles todo lo que podíamos; mi botín más preciado fue un casco de futbol americano, bastante usado ya. Por entonces no había apenas Lps, todo eran discos pequeños de 2 ó 4 canciones, que nos cambiábamos con los americanos, cuando no por discos españoles, por triquitraques o tebeos. De entonces, recuerdo haber tenido, aparte de EPs de los Beatles, el “Black is black”, el “Summertime girl” de Los Iberos, el “Get on your knees”, que entonces se conocía como “el pollo en lata”, de los Canarios (de cuando Teddy Bautista aún era cool), “El muelle de la bahía” de Otis, “Spirit in the sky” de Norman Greenbaum, “Psychotic reaction” de Count Five, “I had too much to dream” de Electric Prunes, “We ain’t got nothin’ yet” de Blues Magoos, el single de los sevillanos Green Piano, el “Satisfaction” de Franklin que os recordaba aquí no hace mucho… esta noche me apetece revivir en sueños aquellos ratos pasados en Santa Clara, con mis jóvenes ojos abiertos como platos al “american way of life”. Buenas noches a todos; que descanséis.

Aparte de la música, yo siempre he sido un gran amante del fútbol. Y se me daba muy bien. Aunque esté mal que yo lo diga, la verdad es que era un excelente extremo izquierdo de esos que tan en falta se echan ahora. Y esa falta ocurre en gran parte debido a los entrenadores, a los que siempre he odiado profundamente, y de los que pienso que han sido el mayor cáncer del espectáculo. Por aquella época en que yo estaba en las últimas etapas de juvenil jugaba en el Betis (aunque soy sevillista, el equipo de mi barrio era filial del Betis, no había elección), y tenía que aguantar el cachondeo de los cabroncetes que tenía de compañeros porque Pedro Buenaventura (el padre, el clásico, la voz más autorizada del beticismo) solía decir de mí que yo “la meneaba muy bien”… el hombre, sin pararse a pensar en cómo lo decía, se refería a “la pelota”, claro… pero os podéis imaginar la guasa con la puñetera frasecita de los cojones… Eran buenos tiempos; titular indiscutible, reconocido, jugando en un equipo que hacía un fútbol de ataque al estilo del que siempre se hacía hasta entonces… Hasta que llegaron los entrenadores y sus “revoluciones futbolísticas”. Llegó el fútbol defensivo, el quitar gente de delante para meter más gente detrás. Y surgió esa figura que desde entonces se llamó “el carrilero”, que era un futbolista que jugaba de defensa pegado a una banda y se iba también mucho hacia delante, con lo cual podía reforzarse la defensa con otro central y poner también a lo que entonces era “un líbero”, en detrimento de los extremos. Y el entrenador de mi equipo era de ésos. Llegó para mí el banquillo… unido a que por entonces también entré en la Universidad, me eché de novia a la Sra. Carrascus, y mis intereses cambiaron desde el fútbol, al que terminé por abandonar, hacia otros más amplios. Este abandono no fue de la noche a la mañana, por supuesto… pasé por otras posiciones en el campo que no me terminaban de gustar, y calenté mucho banquillo, lo que me gustaba todavía menos. Al Betis habíamos llegado cuatro chavales desde el San Pablo, con uno de los cuales ya había jugado también en el Hispania. Éste era un chaval canijo y desgarbado, con patitas de alambre, del que yo siempre pensé que estaba algo majara desde que de pequeños, en la obra de construcción del Barrio E, se embadurnó los huevos con alquitrán porque quería tenerlos negros, como las personas mayores… el loco éste, en el Betis, se reconvirtió de delantero centro, que es como empezó, a lateral izquierdo. Y como era un carrilero que corría mucho y centraba muy bien, pues yo dejé de tener sitio. Seguí coincidiendo algún tiempo con él, pero ahora en el autobús, a mediodía, de vuelta al Polígono, cuando yo lo cogía para volver desde la Escuela de Ingenieros y él ya había subido en la anterior parada, que era la más cercana al campo del Betis, y volvía de los entrenamientos. No penséis que guardo ningún rencor por nadie (bueno, puede que por los entrenadores sí), ni mucho menos por él. Porque aunque yo hubiese perseverado y no me hubiese ido del fútbol, la banda izquierda ya no hubiese vuelto a ser mía nunca más… ¿para qué iban a quererme a mí si en ella tenían a un tío que con el tiempo llegó a ser el mejor del mundo en ese puesto…? Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos años de futbolista juvenil en los que el fútbol no era la locura en la que se fue convirtiendo después. Y volver a correr por todas aquellas bandas en las que, como si fuese el caballo de Atila, no volvía a crecer la hierba cuando galopaba por ellas con el balón. Buenas noches a todos; que descanséis.

Cuando yo era jovencito nuestros discos solo podíamos escucharlos en casa o si acaso en la de algún amigo, pero no podíamos sacar nuestra música a la calle hasta que llegaron los radiocassettes. El primero que tuvimos en casa fue un Sanyo que mi padre le compró a unos gitanos y se lo vendieron con una cinta dentro. De ello deduzco que aquél debió ser el año 1.973 porque fue cuando se editó dicha cinta, que era la de Las Grecas… y anda que en mi casa no se escuchó veces ni ná aquello de “testoy amando locamenteeee pero no sé cómo te lo viá desiiiiiiií….”. Esta noche me apetece revivir en sueños las horas pasadas grabando las primeras cintas, encontrando tesoros en la radio y en las casas de los amigos, empezando a coleccionar joyas musicales. Buenas noches a todos; que descanséis.

Todos tenemos derecho a que una música nos guste o no. Y las hay de todos los estilos y épocas. Y prescindiendo de las múltiples clasificaciones que se hagan de la música, hay muchos críticos e intérpretes que solo establecen dos: música buena y música mala… Aunque yo en realidad estoy más de acuerdo con clasificarla en otras dos modalidades mucho más intuitivas: música que nos gusta y música que no nos gusta. Al fin y al cabo la música, como todas las formas de cultura, es algo que apreciamos de forma individual y subjetiva, y dividirla en buena o mala ya implica que uno se arroga una objetividad que no tienen por qué compartir los demás, y que solo sería válida para analizar elementos concretos de la música, pero nunca para analizar cómo estos elementos inciden en el ánimo de cada uno… esta noche me apetece revivir en sueños el momento en que mis amigos más “enteraos” descubrieron que me gustaba esta canción y estuvieron a punto de quitarme (y le robo la terminología a mi amigo Pablo) el “carnet de moderno”. La cara que pusieron me tuvo con la risa floja varios días. Buenas noches a todos; que descanséis.

Los placeres culpables tienen una explicación que normalmente no se rige por la lógica. Anoche os hablé de uno de los míos en el plano musical. Y hoy os contaré su razón de ser. En los primeros años 70 los jóvenes no teníamos la capacidad moral ni social que tienen los jóvenes de ahora para poder sacar adelante sus relaciones amorosas. Y no hablo ya de mantener relaciones sexuales de forma más o menos abierta sino de tener algún lugar en el que besarse, hacer manitas y hablar de esas cosas que hablan los novios… y si esta terminología que estoy usando os parece anticuada seguro que muchos de vosotros ni siquiera os acordáis de que esta forma de mantener el contacto físico y emocional con tu novia se describía con una frase que ya está en desuso desde hace mucho tiempo: “pelar la pava”. La sra. Carrascus y yo lo hacíamos en una de las paredes laterales del bloque en el que ella vivía, en la que no había ventanas y nos amparaba la sombra de un frondoso árbol. Pero de todas formas estábamos en mitad de la calle, como aquél que dice, y por allí pasaba gente y escuchábamos cómo se desarrollaba la vida vecinal a través de las ventanas abiertas de los demás bloques. Y precisamente a través de una de esas ventanas se escuchaba la canción que puse anoche mientras nosotros acercábamos nuestros labios por primera vez. Esta noche me apetece revivir en sueños aquel primer beso. Con el tiempo le han seguido muchísimos más, pero aquél, a pesar de ser corto y un poco desmañado, siempre ha sido especial. Y, por cierto… ella también lo recuerda. Buenas noches a todos; que descanséis.

Nunca había visto a Bob Dylan en directo hasta 1991, ya bien metido yo en la treintena. Vino a Sevilla a una serie de conciertos previos a la Expo, que se llamó “Leyendas de la Guitarra” y que era un producto más televisivo que otra cosa, con los músicos saliendo, tocando algo con el anterior, luego dos o tres cosas ellos solos, y otra más acompañado por el que le iba a relevar. No recuerdo quien estaba tocando, creo que Richard Thompson, cuando de pronto entreví a Bob Dylan apareciendo por detrás del escenario de forma muy desapercibida… y todo fue verlo y erizárseme el vello, y sentir un cosquilleo por la espalda… parecerá una tontería, pero es algo que he sentido muy pocas veces… ante el David de Miguel Angel, por ejemplo… luego ya lo vio todo el mundo y comenzaron los aplausos, pero nadie me quitó la magia del instante… Esta noche me apetece revivir en sueños alguno de esos momentos en que me he convertido en un mitómano apasionado. Y volver a sentir de nuevo el escalofrío de la emoción. Buenas noches a todos; que descanséis.

LET ME KNOW, IF THIS IS A DREAM (4ª Semana)

Ya lo dijo Jardiel: En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la mayoría se roncan.

Me turban presagios de malos momentos. Esta noche me apetece revivirlos en sueños. Que no ocurran en la realidad y solo sean una pesadilla que al despertar quede reducida a un recuerdo. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy me han parado por la calle unas chicas de una emisora de radio para preguntarme sobre la Expo, que se está volviendo a recordar en Sevilla con motivo de su 20º aniversario. Les dije solamente dos o tres generalidades. Pero en realidad de la Expo guardo muy buenos recuerdos, como el del concierto de Marisa Monte. Después del concierto, habían preparado una pequeña fiesta en uno de los salones del Auditorio, en la que el propio comisario del pabellón de Brasil andaba por allí preocupado de que a ninguno de los invitados nos faltase nunca en la mano un vaso de caipirinha, servidos por una amplia muestra de las bellísimas azafatas brasileñas, que fueron otra de las principales atracciones de la Expo. Y allá andaba yo cuando por una de las puertas laterales entró una chica jovencísima, enfundada en un ceñido y espectacular traje largo negro, que se paró conmigo saludándome efusivamente e interesándose por cómo estaba… no había terminado aún de preguntarme quién sería esta diosa cuando un movimiento generalizado de todos los que estaban allí hacia nosotros me hizo caer en la cuenta de que estaba ante la presencia de la propia Marisa. Imperdonablemente no la había reconocido, seguramente porque en el concierto no la veía desde tan cerca, y allí su presencia me deslumbraba por completo. Además, uno siempre se imagina a las estrellas más mayores de lo que son en realidad, y ella era una jovencita que acababa de cumplir 25 años hacía unos días… Yo ya iba advertido de la posibilidad de que podía encontrármela tras el concierto y me había llevado la portada de su reciente CD para que me lo firmase. Ese momento de cordialidad mientras lo hacía, más el descubrir que yo era el único de los presentes que sabía algo de ella y que ya la había escuchado antes de esa noche hizo que su conversación se dirigiese a mí casi por entero. Una noche inolvidable, que hoy me apetece revivir en sueños. Buenas noches a todos; que descanséis.

Cuando era joven y estudiante, aparte del curro a media jornada que tenía, no solo me sacaba la pasta que podía dando clases particulares a los que se retrasaban algo en sus estudios, como ya dije hace unos días, sino que aprovechaba todo lo que surgía. Y los sábados por la mañana me convertía en vendedor de aceite a granel… la cantidad de aceite que vendimos mi compi Antonio y yo por esos barrios de Sevilla machacando esta canción en el radio-cassette de su coche, mientras intentaba convencerle de que Bruce iba a ser el nuevo Dylan… esta noche me apetece revivir en sueños aquellos sábados en los que terminábamos puliéndonos casi todas las ganancias a base de cañas y tapas en un bar de Miraflores. Buenas noches a todos; que descanséis.

Mi primer encuentro con la música fue cuando vivía en las casitas bajas del Polígono de San Pablo, adonde llegué con cinco años para permanecer cuatro más. Allí fuimos a parar gente de todas clases a las que la riada del Tamarguillo nos dejó con una mano atrás y otra delante. Gente de diferentes niveles culturales y mezcla de payos y gitanos. Eran calles paralelas estructuradas en pequeñas manzanas de 8 casitas, cuatro frente a otras cuatro, y se llevaba mucho hacer fiestas (bodas, bautizos, comuniones y cualquier cosa que mereciese celebrarse) en mitad de la calle. En cuanto a lo de poner música, lo típico eran los picús, que eran unos pequeños maletines cuadrados que se abrían y el cuerpo de abajo era el tocadiscos en sí, y el de arriba era el altavoz, que llevaba un cable largo y solía colgarse en la calle para que la música la pudiesen disfrutar todos. Os podéis imaginar la mezcla de música que salía de aquellos picús: La Yenka, los hermanos Toronjo, el Principe Gitano, Frank Sinatra, el Celentano de “Pregueró”, el Dúo Dinámico, José Guardiola, los Teen Tops de “Popotitos, con sus piernas flacas como un par de palillitos”, los Tres Sudamericanos, pasodobles por un tubo…. toda ésta fue la música que me atrapó para siempre… Y allí también empezó mi primera gran pasión musical de la que guardo consciencia. No había apenas teles. La veíamos porque en la casita de la esquina de mi calle el Malaca tenía una y la ponía a disposición del vecindario previo pago de una peseta. Tenía el salón lleno de banquitos de madera corridos y no veáis cómo se ponía aquello cuando empezaba “Sesión de Noche” o jugaba el Madrid en la Copa de Europa. A los niños nos daba más canchilla y la pesetilla nos daba derecho a entrar y salir (sobre todo para ver dibujos animados y marionetas de Herta Frankel) siempre que no molestásemos mucho y no fuera horario de noche, cuando aquello siempre estaba lleno con los adultos además de nosotros. En la manzana de al lado mía vivían unos gitanillos y una de las niñas, (algo mayorcilla que yo) pasó un día corriendo por delante de mi casa como alma que lleva el diablo en dirección a la casa del Malaca, gritando “los beatles… los beatles… (ella no decía bítels, sino be-atles, tal como se escribe)… que están saliendo en la tele los beatles….” Yo no tenía ni puta idea de lo que decía, pero como aquello parecía al menos curioso pues empecé a correr yo también a ver qué era merecedor de tal alboroto… y al entrar en la casa y ver en la tele a aquellos extraños melenudos cantando aquello tan pegadizo de ye-ye-yé… se acabaron los pasodobles y los sucedáneos para siempre. Esta noche me apetece revivir en sueños algún día de mi vida en las casitas bajas; las primeras canciones que me gustaron, la gitanita ye-yé… buenas noches a todos; que descanséis.

Yo fui feliz en la época de la miseria. Desde que nací en 1957 hasta 1962 viví en una casa que mis tíos compartían con mis padres en un campo poco lustroso entre las tapias de la Renfe y San José Obrero, que apenas puedo situar ahora en el mapa actual de Sevilla. No sé si desde siempre porque, obviamente, no guardo memoria de mis primeros años, pero en los últimos meses de aquello sí que recuerdo que al descampado que había lindando con nuestra huerta llegaba un camión dos o tres veces a la semana y dejaba unos enormes montones de basura sacada de Santa Clara, el barrio de los americanos. Era basura limpia, en realidad, nada que ver con los desechos a los que nosotros aplicamos ese término; no sé si aquello vendría de casas, aunque me inclino ahora a pensar que sería de supermercados o tiendas o algo así, porque sobre todo lo que había allí eran muchas cajas, muchos embalajes, muchos excedentes… y entre ellos, mi amigo Correa y yo rebuscábamos los tesoros. Y había muchísimos: chocolatinas (a veces incluso alguna caja llena de ellas), chicles, utensilios y herramientas, a veces usadas y a veces nuevas, caramelos raros y comidas extrañísimas perfectamente embaladas aún, leche condensada en tubos como los de la pasta de dientes, muchos tebeos, aunque no los entendíamos porque estaban en inglés, claro; discos que no nos interesaban porque no teníamos cómo escucharlos ni sabíamos qué hacer con ellos a nuestra corta edad… esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas tardes rebuscando sueños en aquellas montoneras y encontrar alguna edición original de “Supermán”, con la que comenzar una valiosa colección con más comics encontrados después, y tener el suficiente conocimiento como para conservarla. Incluso algún single original americano que ahora sí sabría apreciar adecuadamente. Buenas noches a todos; que descanséis.

Siempre he sentido una gran fascinación por Lisboa. Hubo una época, en los últimos años 80, en los que iba mucho por allí con mi amigo José Manuel, el dueño de “Discos Burial”, a comprar discos ingleses de importación para su tienda y mi programa de radio. Y aprovechamos para ver buenos conciertos de Cure, Jesus & Mary Chain… y para disfrutar de la vida nocturna de la ciudad. Le tengo aún un cariño especial al “Perestroika”, un garito en el que te recibían en la puerta unas preciosas chicas vestidas de soldados rusos (con mini uniforme) y que cribaban mucho la entrada… de hecho a nosotros nos dejaban pasar con el rollo de que éramos promotores de conciertos en Sevilla… una vez dentro, te podías encontrar actuando en directo a Repórter Estrábico y después tomarte unas copas con ellos, dejando que te invitasen y te hiciesen la pelota para que los trajeses a tocar aquí. Hoy me apetece revivir en sueños alguna de aquellas noches en la parte más decadente y hermosa de la última ciudad romántica de Europa. Buenas noches a todos; que descanséis.

Las tardes y noches de los domingos tienen un punto agridulce. Ahora que trabajo siempre en el mismo sitio y no soy el autónomo que viajaba tanto, he ganado en estabilidad emocional y en eso que se llama “calidad de vida”…creo. Pero hay cosas que todavía sigo echando de menos después de estos dieciséis años así, como lo de no poder trasnochar y tener que levantarme antes de las seis de la mañana, poder sentir que la noche del domingo no es el final de nada, sino que tras ella sigue el modo de vida que te gusta llevar. Pero lo que sobre todo echo de menos son los viajes de trabajo a tiro hecho, en los que sabía que no me iba a empantanar, y como los gastos de kilometraje, estancia y comidas estaban cubiertos de sobra, me llevaba conmigo a mi mujer, que me esperaba tranquilamente en algún punto mientras yo terminaba y después nos dedicábamos a hacer turismo, pasarlo bien o echar el día de playa, fuese verano o invierno, sin prisas por regresar. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos viajes por las ciudades, pueblos y costas andaluzas, las sierras extremeñas y portuguesas, las calles comerciales y las fronteras africanas de Ceuta… Buenas noches a todos, que descanséis.

DREAMING IS FREE (3ª Semana)

¿Y los sueños, sueños son…?

Tal como el día que va a comenzar, era también un 1 de agosto. Pero de 1978. Yo había terminado mi tercer año de carrera y durante los veranos rapiñaba el dinero que podía dando clases particulares. A través de un compañero de clase me salieron éstas que comenzaba ahora, con una chica de Alcosa a la que se le habían atragantado las Mates de 6º y tenía que sacarlas en septiembre para comenzar limpiamente el COU. Mejorando lo presente, aquella era la chica más preciosa que había visto en mi vida. Y a veces cuando yo llegaba a su casa, y siempre cuando, tras terminar las clases, que yo siempre dilataba más tiempo de la hora que me pagaban, me tomaba con ella una cerveza a la que me invitaba, en el tocadiscos de su salón tenía puesto el disco que los Stones acababan de sacar. No me quedó más opción que enamorarme de ella… platónicamente, claro. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas tardes. Buenas noches a todos; que descanséis.

Lo bueno que tienen los trabajos cuando llega agosto es que los jefes, los tocapelotas y los de comportamiento más clasicote se van; y aunque ellos estén de vacaciones, quienes realmente descansamos somos los que nos quedamos en el curro sin la molestia de ellos. Vale, sí… ya sé que lo mejor que nos podía pasar es que nosotros también nos fuésemos de vacaciones, pero es que el Gobierno no nos lo permite este año. Así que lo que me apetece esta noche revivir en sueños es cualquier situación de las que he tenido en mi vida, en las que he estado inmerso en la veraniega ola de calor. Buenas noches a todos; que descanséis.

Sin tiempo ya más que para irme a dormir, que antes de las seis debo estar de nuevo en marcha. Acabo de llegar de un buen concierto, con un buen grupo y con una mejor compañía. Esta noche me apetece soñar con otros conciertos similares, sin que la restricción de tiempo cercenase el disfrute posterior y el regusto compartido de lo que habíamos visto y escuchado. Buenas noches a todos; que descanséis. Y un beso para ti, Gema.

Ahora que el puto coche se me ha quedado sin frenos, con el consiguiente disgusto y el palo económico del arreglo, me acuerdo de los tiempos en que el coche solo era motivo de alegría y viaje familiar; de cuando mi padre tenía su 600 y los domingos nos íbamos los cinco a la rivera del Viar o a la playa de La Higuerita, tardando un siglo en llegar porque había que pararse a cada rato porque el motor se calentaba (aunque a los que nos preguntaban les decíamos que nos habíamos parado a coger caracoles) y echábamos el domingo a base de baños y filetes empanaos. Así que esta noche lo que me apetece revivir en sueños es uno de aquellos días en los que nos convertíamos en domingueros y la carretera nacional era nuestra. Buenas noches a todos; que descanséis.

Como ya soy lo suficientemente mayor estuve en un concierto de estos tíos y recuerdo que cuando cantaban esta canción en directo en lugar de decir “irresistibles ganas de bajar” decían “irresistibles ganas de mear”…

Cena familiar previa a la fiesta de mañana y en la sobremesa hemos estado viendo la peli del Capitán América como hay que ver estas cosas en familia: jaleando al bueno, diciendo “oooooh” en el beso a la chica, avisándole a gritos que tiene al malo detrás, coreando los puñetazos, aplaudiendo al final… he recordado los tiempos de los tebeos, porque “El Capitán América” era uno de los héroes de “Los Vengadores” de Marvel, y salía en unos tebeos que vendían aquí pero que eran de la editorial Novaro mejicana y por eso traían en su contraportada fotos de futbolistas desconocidos que jugaban en equipos de nombres tan exóticos como el Toluca. Eran más caros (6 pesetas) que los españoles de siempre, pero fueron un soplo de aire fresco que comenzó a barrer y a ocupar el lugar de El Jabato, El Guerrero del Antifaz, los chavales de Safari, Roberto Alcázar y Pedrín… sin embargo nunca llegaron a desbancar a Goliath, Crispín, Sigrid de Thule y nuestro querido Capitán Trueno. Esta noche me apetece recordar en sueños aquellos años en que de niño descubríamos el mundo a través de los tebeos que nos intercambiábamos entre todos, porque no había dinero para comprar muchos nuevos, hasta que ya se deshacían de puro gastados y sobados. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy hemos estado celebrando el cumpleaños de la sra. Carrascus. Los dos tenemos la misma edad; ha cumplido 55, que es como los dos patitos pero cuando ya vienen de vuelta de todo. Sé que las dos mejores cosas que me han pasado en la vida han sido conocerla y casarme con ella. Estamos juntos desde los 17 años. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellas veces en que todo lo hacíamos por primera vez. Buenas noches a todos; que descanséis.

DREAM A LITTLE DREAM OF ME (2ª Semana)

Seguimos soñando…

Jo sempre vaig pensar que els catalans i els andalusos tenim moltes més coses que ens uneixen que les que ens separen. I malgrat el fàstic que sento llegint comentaris d’un i un altre costat sobre els paurosos incendis de l’Empordà, sé que aquests bojos eixelebrats no representen a la fantàstica gent que viu allí i aquí. Per això avui em ve de gust reviure en somni alguns dels moments viscuts amb els germans catalans, com aquelles festes a algun bar de la Plaça Reial de Barcelona. .. i la mirada de Tere Desechables. Bona nit a tots; que descanseu.

Pues ya me voy a dormir… es lo que tiene ser un currante. En el porche, aún mojados de la piscina, se quedan todos los amiguetes de mis hijos disfrutando de la noche. Sí, los chicos están bien. Esta noche me apetece soñar que vuelvo a ser como ellos. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy me ha pasado una cosa que me ha recordado la mili. Los más jóvenes y las mujeres no la padecísteis; mejor para vosotros, porque era, básicamente, una puta mierda que te rompía la juventud por la mitad. Para mí lo único bueno que tuvo fue que me permitió vivir más de un año en Madrid y escaparme de ella juntándome en el Rastro con todos aquellos a los que podía comprarles baratos discos y cintas con canciones como ésta y después irme a beber cervezas con ellos. Dentro de los malos tiempos hubo también muchísimos buenos momentos, que son los que me apetece revivir en sueños esta noche. Buenas noches a todos; que descanséis.

Atentos al minuto 9 de la canción. El vocalista jevi se convierte en cantaó flamenco. Y después viene el anticuado solo de batería. No me puedo creer que a los 22 años me gustase tanto…

La ceremonia de los Juegos ha sido la más musical que recuerdo. A mí los Juegos siempre me traen memorias de otros tiempos; me gustan. De las primeras cosas que recuerdo claramente son aquellas imagenes en blanco y negro y en directo del titánico salto de Bob Beamon; de la primera vez que Fosbury hizo su salto de espaldas y el mundo se quedó boquiabierto; de los atletas americanos negros que subieron al podio levantando el brazo con el guante negro y no dejaron que les colocasen la medalla olímpica; de Kareem Abdul-Jabar, otro deportista americano negro que se había negado a ir a los Juegos… y de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas. Por entonces, con 11 años, no sabía muy bien qué significaba aquello, pero junto a lo que veía en la televisión sobre unos estudiantes protestando en París y lo que leía atraído por las llamativas fotos de tanques en las pilas de periódicos de la trastienda de la frutería de mi tío, con los que envolvía el género que se llevaban sus clientas, sobre algo que estaba pasando en Praga, fui tomando conciencia de las cosas que ocurrían más allá de mi vida habitual. Esta noche me apetece recordar en sueños algunos momentos de aquel mágico 1968, cuando en el mundo comenzaron a sonar canciones como ésta; de unos tipos que, curiosamente, no han merecido más recuerdo que unas breves notas del “Satisfaction” en la ceremonia de esta noche. Buenas noches a todos; que descanséis.

Sábado de verano por la noche. En 1982, practicamente recién casado, estaba otra noche como ésta en una discoteca de Torremolinos. Hoy me apetece revivir en sueños lo que ocurrió después de escuchar esta canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

Se termina una nueva semana… la verdad es que esta noche me apetece soñar con algo divertido, no importa demasiado lo que sea, pero que te deje el cuerpo entonado para afrontar la semana con buen humor. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hay veces en las que uno necesita rellenar las reservas de ilusión para seguir haciendo algunas de las cosas que siempre le ha gustado hacer. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos tiempos en los que estaba pletórico y desde mi atalaya musical os descubría cada día canciones como ésta. Buenas noches a todos; que descanséis.

SWEET DREAMS ARE MADE OF THIS (1ª Semana)

He comenzado ya mis vacaciones. Este año cortas y sin grandes posibilidades a causa de esas cosas que los más cercanos a mí ya conocéis. Pero de todas formas intentaré descansar y dedicarme a cosas diferentes de las habituales. Por eso del ordenador será algo de lo que me mantendré, si no alejado, al menos más retirado de lo normal.

Pero como esta casa nunca se cierra, como todos los años, aprovecharemos para recuperar algunas cosas antes de que se marchiten y, como ocurrirá en las próximas entradas, he dejado programados unos textos (poco importantes) y unos vídeos (la mar de interesantes) que he ido colgando en Facebook durante casi todas las noches desde ya hace ya bastantes de ellas, para cerrar el día y expresar mi deseo de que descansásemos acompañados de sueños reconfortantes.

Os repito. No son cosas demasiado trabajadas (sobre todo las primeras) y solamente tienen sentido en su verdadero contexto; pero me daría tristeza que se perdiesen en ese maremagnum en el que solo vemos lo inmediato, que es el Facebook. Por eso quiero mantenerlas en este rinconcito del blog, y saber que siempre estarán ahí…

Comparto mis sueños nocturnos con vosotros.

Me voy ya a dormir. Esta noche me apetece revivir en sueños unos momentos de mi vida que tuvieron mucho que ver con esta canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

Como lo de anoche funcionó perfectamente, a lo mejor merece la pena instaurarlo. Hoy me apetece soñar con otros momentos de mi vida que tuvieron mucho que ver con esta otra canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

La tarde y la noche, aunque divertidas han sido algo duras. Así que ahora, al irme a dormir, creo que lo que me apetece hoy es un sueño erótico, en el que me deje hacer, me deje llevar… bueno, no, venga, mejor también con un poquito de acción. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy he tenido un reencuentro fugaz que me ha hecho recordar los primeros años ’70. En el Círculo “Tagore” del Polígono todos los domingos montábamos unas fiestas en las que las tardes se nos morían bailando con las chicas lo más “agarrados” que nos dejaban. Hasta que un día se apuntó como socia la sra. Carrascus y las barrió a todas. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos momentos vividos entre canciones como ésta. Buenas noches a todos; que descanséis.

Dentro de un rato comenzará a amanecer; hoy no tendremos mucho tiempo para soñar. Recuerdo ahora una noche de sábado como ésta, también ya avanzada la madrugada. Tenía 14 años y estaba en vela con la radio puesta porque en LVG Luis Baquero y Paco Sánchez habían organizado unas “24 horas de música española”. Era 1971 y todavía no teníamos demasiado rock, así que lo iban alternando con cantautores, música de jazz… pero sonó esta canción y me dejó prendado con sus cambios de ritmo y de estilo. De ellos practicamente nunca más se supo; pero en el rato de noche que nos queda hoy me gustaría revivir en sueños aquella época de mi vida, de tantos descubrimientos musicales. Buenas noches a todos; que descanséis.

Se acabó el fin de semana. Esta noche me apetece revivir en sueños algo que me ocurrió hace 19 años escuchando a Neil Young interpretar en directo esta canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

HAGAMOS UNA APUESTA

Singular entrada, confeccionada en un rato tras ver la mañana de baloncesto, y que me apetecía escribir a pesar de que algunos de los lectores asiduos, como nuestra amiga Lu (un beso de desagravio, niña), se van a saltar sin leer. No os preocupéis, de todos modos, que no me paso de la música al deporte, y enseguida volverá todo a la normalidad.

Se acaba de terminar la primera vuelta de la liga de basket y desgraciadamente se ha cumplido con total exactitud lo que le dije a nuestra amiga Diciembre que iba a ocurrir con el Cajasol: que a pesar de su ascensión ganando varios partidos seguidos hasta remontar su balance a 7-6, con lo que le quedaba que jugar fuera y en casa terminaríamos con 7-10. Y así ha sido. Y nos hemos quedado fuera de la Copa del Rey. El corte para entrar en ella ha estado en 9-8, como también le predije:

…desde el quinto al decimosegundo, ocho equipos empatados con un balance de 7-6, entre ellos el tuyo y el mío… yo no las tengo todas conmigo, sabes? porque para quedar entre los ocho que jueguen la Copa habría que ganar dos de los cuatro partidos que quedan, y el Cajasol no está jugando bien fuera (solo le ha gando al Estu, que no va muy bien); y resulta que de esos cuatro partidos tenemos fuera tres de ellos, y con equipos que también están entre los que llevan 7-6… y el de casa es, ni más ni menos, que contra el Real Madrid… así que veremos a ver…

Y es que el basket español, hoy por hoy, es tan espectacular como lógico, y eso implica que la forma de clasificarse para la Copa, para lo que se toman los resultados de la primera vuelta, no sea del todo justa.

Digo esto porque los equipos, dejando aparte a los tres mastodontes (Barça, Madrid y Caja Laboral), son casi intercambiables, y eso hace que, por ejemplo, entre el 5º y el 14º solo haya una diferencia de tres victorias. La calidad de todos hace que lo lógico y normal sea que los equipos pierdan los partidos de fuera, y ganen los de casa, excepto cuando juegan con alguno de esos tres, con los que también es normal que pierdan en casa.

Y con esta premisa, si uno se pone a analizar el calendario de esta recién terminada primera vuelta se da cuenta de que el Cajasol, de los 17 partidos que la componen ha jugado 8 en casa y 9 fuera, y además ha recibido aquí la visita de los tres insuperables… lo que le dejaba de antemano con una “base lógica” (vamos a llamarla así) de 5-12. Y con esta base es muy difícil remontar en la primera vuelta, a menos que se haga un temporadón; y el Cajasol no lo ha hecho así, a pesar de que tampoco ha sido malo y ha terminado por encima de las expectativas, ya que de los de casa ha ganado todo lo esperado, además de ganarle inesperadamente al Caja Laboral, y ha conseguido ganar uno de los de fuera, por lo que ha levantado esa “base lógica” en dos victorias.

Si miramos los que se han clasificado vemos que han sido el Bilbao, que ha jugado en casa 10 !! partidos (¿por qué…? ¿quién coño confecciona el calendario…?), y fuera solo 7; aunque también resulta que ha jugado en casa con los tres buenos, por lo que su “base lógica” sería de 7 victorias… dos más que la nuestra… así ya me diréis…

El Valencia también partía con una “base lógica” de 7. Y el Juventud con una “base lógica” de 8; todos claramente con ventaja sobre el Cajasol, como véis, en 2 y 3 victorias ya de antemano. El Fuenla también partía con una “base lógica” de 8 y se ha quedado fuera de la Copa solo por el basket average con el Gran Canaria, que era otro de los que partía con una “base lógica” de 7.

Así que no es nada extraño que los que se han quedado fuera hayan sido los que partían con desventaja, que precisamente hemos sido los andaluces: el Cajasol, que partía con 5 y el Unicaja, que lo hacía con 6. Consolémonos pues con que hemos sido víctimas de circunstancias adversas no del todo deportivas… y con que eso hace que ahora, al cambiar las tornas de los partidos en casa y fuera, tengamos alguna ventaja en la segunda vuelta de cara a la clasificación para los play-offs, que también la conseguirán los ocho primeros…

Y ahora viene la razón del título de este atípico post. En vista de los resultados ya producidos, del calendario que queda, y de la “base lógica”, me voy a arriesgar a dar los nombres de los equipos que jugarán los play-offs al final de la liga regular.

Con ligeras variaciones en los puestos clasificatorios, yo diría que los ocho primeros van a ser el Barça, el Madrid, el Caja Laboral, el Blancos de Rueda, el Valencia, el Gran Canaria, el Unicaja y el Cajasol.

Puede que los baskets-average hagan que esto varíe un poco metiendo por ahí al Bilbao y al Juventud, porque todo va a estar muy, pero que muy estrecho, entre el 5º y el 12º, pero me reafirmo en mi pronóstico y también en que el Fuenla (que tiene que recibir a los tres cocos) y el Lagun Aro (desgraciadamente para nuestra amiga Diciembre) se van a quedar fuera claramente.

No os riáis mucho de mí cuando al final no se produzca esto, ¿vale? Al fin y al cabo es solo un juego para divertirnos.

LA BELLEZA ESTÁ EN LAS OREJAS DEL QUE ESCUCHA

Ya lo dijo hace mucho tiempo Duke Ellington, hablando sobre la música: “Si suena bien, es que es buena”.

Pero es que a veces, si suena mal, es incluso mejor.

La mayoría de la gente reconoce la “buena” música cuando la escucha. La música que tiene éxito comercial se adhiere a los standards comúnmente aceptados de melodía, armonía y lógica tonal; el rítmo es consistente, y las letras tienden a hablar, con mayor o menor profundidad, sobre la cultura y las experiencias que todos compartimos.

Hay veces en que la música desafía las convenciones, pero la mayor parte de las veces sus fórmulas básicas permanecen invariables. Por un lado está lo que está “bien”, y por otro, lo que está “mal”, y los productores, los ejecutivos de las discográficas y los programadores de radio y televisión pagan obscenas sumas de dinero para determinar a qué va a acomodarse el mercado. En la era de las multipistas y de la digitalización, cualquier fallo en la interpretación puede ser reparado, y aunque los productores gusten de trabajar con errores fortuitos que a veces embellecen casualmente la grabación, o con errores intencionados incluso, la mayoría de los profesionales de los estudios prefieren regrabar una nota chunga, o repetir los acordes hasta que suenen correctamente.

Hasta aquí todo bien, no…? Pues ahora imagínate un universo musical en el que estos standards no existieran, donde los músicos explorasen buscando notas más allá del “si”; músicos visionarios, siempre al borde del abismo; músicos con un instinto y una mente diferentes de los comunes… esos son los que hacen la música friky.

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The Legendary Stardust Cowboy – “Standing in a trash can”

Los frikies a veces se desarrollan de forma natural. En otros casos pueden ser producto de un ADN dañado, o de ataques psicóticos, o de abduciones alienígenas… quizás sean causa de alguna negligencia médica, o de una encarcelación, o simplemente de que el abuso de drogas ha modificado su evolución… puede que tengan metralla en la cabeza… puede ser debido a posesión diabólica, o a sumisión a Jesucristo. A lo mejor simplemente es que no han recibido la educación adecuada, o que han bebido demasiada cerveza caliente. No hay una fórmula universal. Y esa es la característica principal que hace que los frikis sean tan estimulantes: que nadie puede predecir lo que van a hacer.

Ha habido músicos aventureros que han sido conocidos por mandar al carajo de forma deliberada, e incluso malintencionada, las convenciones musicales tradicionales, para expandir las fronteras de su propia música. Y un ejemplo claro de alguien que va más allá de los parámetros del pop podría ser el renegado compositor y teórico de la música que fue John Cage, considerado por muchos como el más vanguardista de toda la vanguardia musical. Cage estudió con el profesor Arnold Schoenberg, quien insistía en que “para escribir música, uno tiene que sentir la armonía”. John Cage se lamentaba: “Pero, maestro, es que yo no siento la armonía”. Y Schoenberg le contestaba diciéndole que “así siempre encontrarás un obstáculo que será como una pared a través de la que no podrás pasar”. “En ese caso”, replicaba Cage, “dedicaré mi vida a golpear con mi cabeza contra esa pared…”. Y con esa premisa en mente John Cage creó un conjunto de obras que permancen entre las más influyentes del siglo veinte… y no todo el mundo la llama “música”. Pero nadie dudaba de que él estuviese en pleno uso de sus facultades mentales. John Cage eligió la rebeldía de forma voluntaria, y a pesar del teórico azar de su aleatoria elección musical, él siempre mantenía el control sobre su trabajo.

Y también ha habido muchos renegados inintencionados, intérpretes que no eran tan conscientes como John Cage de lo que estaban haciendo con su arte. En lo que a ellos respecta, lo que estaban haciendo era “normal”. Y a pesar de no ganar un duro, ni de vender ni un disco, son felices de poder llamarse colegas de Celine Dion y Bruce Springsteen.

Esos son los artistas que pueblan el curioso universo del músico friky. Los que nunca consiguen una carrera lucrativa en el negocio musical; personajes estrafalarios determinados a crear música, a los que no disuade en absoluto la indiferencia del público. No suenan en la radio comercial, el número de sus seguidores es limitadísimo, y sus oportunidades de lograr éxito mayoritario son tantas como las de que el Sevilla pueda ganar este año la Champion League.

Y las personas normales que oyen por primera vez a los músicos frikies sacan en conclusión que son unos ineptos, o que no tienen ningún talento en absoluto para esto. Cuando cantan, la melodía va a la deriva; el rítmo, a trompicones; no están sujetos a ninguna clase de armonías. Y su incompetencia tocando instrumentos, como poco, solo causa risas.

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Harry Partch – “Chorus of shadows”

Estaréis de acuerdo conmigo en que todo esto que llevo escrito se puede aplicar perfectamente a nuestras amigas las Shaggs. Pero hay más grupos así, como véis… los que presenciaban alguna actuación de los Legendary Stardust Cowboy solían salir del concierto diciendo que “ésta es la peor mierda que he oído en mi vida”. Y también es conocido lo que un director de una famosa emisora de radio dijo sobre Harry Partch: “Podría ser un buen compositor, si compusiera música nomal…”.

Esta clase de apreciaciones, igual que la que tuvísteis vosotros cuando escuchásteis la música del post anterior, presuponen que estos artistas están intentando atenerse a los standards convencionales de la musicalidad, pero que fallan miserablemente en el intento. Pero para apreciar esta música, sin embargo, se requiere una acomodación por parte del oyente. Lo que ocurre es que por una causa u otra, ninguno estamos dispuestos a esa concesión previa. Aunque de hacerlo podríamos tener una generosa recompensa… cuando pensamos que ya lo hemos oído todo, la música friky nos revela paisajes que nunca imaginamos que existían. La música friky, como todas, también está creada para dar entretenimiento al oyente, y lo cierto es que entretiene hasta niveles que exceden la indiferencia que podrían generar si estuviese desplegada con gran habilidad técnica y hecha a conciencia. Esta “música mala”, paticularmente cuando no está hecha a propósito, es lo más cercano que tenemos a la originalidad pura.

Cada década se escriben millones de canciones, la mayoría de las cuales cumplen impecablemente con los rudimentos; y la mayoría no tienen ni sangre ni alma, son meras ejecuciones académicas. Obedecer las reglas rara vez es punto de partida para la creatividad, y mucho menos para llegar a algo con esa inaprehensible cualidad que reconocemos como “genio”. Ya lo dijo aquél, quienquiera que fuese: “A los ángeles les gusta el entusiasmo mucho más que la perfección”.

Mucho antes de que el mundo le conociese como el padre de “Los Simpsons”, Matt Groening se ganaba la vida coleccionando sonidos extraños y escribiendo sobre ellos como crítico:

Estoy menos interesado en el virtuosismo que en la pasión con la que un disco es interpretado. Por eso me gustan escentricidades como The Shaggs, Daniel Johnston o Luie Luie.

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Luie Luie – “El touchy”

Es innegable que, en una primera escucha, normalmente el valor mayor que le apreciamos a estos artistas es la comicidad. Pero inevitablemente hay un “no se qué” que trasciende las risas. Cada uno de estos artistas, ya sean más o menos accesibles, tiene una identidad singular y un estilo reconocible.

Y tampoco es que esto sea algo nuevo, el reino en la sombra del arte friky tiene una larga tradición, que se remonta a los estudios sobre las creaciones psicóticas de los enfermos mentales durante el siglo 19. Surgió sobre todo de Francia, donde lo bautizaron con el nombre de “art brut”, y se ramificó por todo el mundo dándole a ese arte diferentes apellidos como crudo, visionario, autodidacta, naif, amateur vérité…

Aunque los términos friky y vanguardista no es que sean intercambiables, pero hay veces en que se solapan. Seguro que todos habréis oído decir que la belleza está en los ojos del que mira, pues igualmente válido sería decir que la belleza está en las orejas del que escucha… y luego la historia es quien pone a cada uno en el lugar correspondiente. Hay muchos ejemplos de pioneros aclamados que comenzaron siendo frikies y después subieron a los altares cuando el público que les escuchaba captó sus ideas radicales.

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“3ª Sinfonía” de Charles Ives (Corte del final de la 1ª parte)

Charles Ives recibió un premio Pulitzer después de la primera interpretación de su “Tercera Sinfonía” en 1.947, cuarenta y tres años después de que la compusiese, y cuando ya hacía un cuarto de siglo que había dejado de componer. Ives nunca se relacionó con otros músicos y siempre componía en solitario. Sus amigos de toda la vida le conocían como el ejecutivo de una compañía de seguros que era, mientras las hojas en las que estaban las partituras de sus obras, aparentemente ininterpretables, cogían polvo en un rincón de su escritorio… en un momento de duda, Ives escribió en su diario: “¿Estaré yo mal del oído…?”.

Cuando comenzó su carrera, la mayoría consideraba a Thelonious Monk un pianista espantoso. Incluso durante el desarrollo de su gran carrera nunca puso de acuerdo a los que le escuchaban, que basculaban entre los que le consideraban un charlatán o un genio por su forma de sacar notas aleatorias de su teclado. A estas alturas Thelonious no necesita defensa, pero en los años 40 él era ámpliamente percibido como un friky.

Incluso Ornette Coleman (aunque no le demos la razón del todo al que lo comparaba con las Shaggs en el post anterior) violó el decoro del jazz desmantelando su estructura de acordes y rítmos clásicos a favor de una espontaneidad basada en la respuesta emocional a una composición. Hoy, las primeras grabaciones de Coleman suenan insulsas en comparación con las de finales de los ’50 y primeros años ’60, en que sus provocativos conceptos fueron rechazados por muchísimos melómanos, que le veían como poco menos que un loco.

No insistiré con más ejemplos, pero muchos de los frikies que a todos nos vienen a la memoria han llegado a influir en sus descendientes en no poca medida. No solo lo han hecho así Syd Barrett o Captain Beefheart, sino también, como vimos estos días atrás, las Shaggs; a las que podemos añadir a Harry Partch, Robert Graettinger o Daniel Johnston, que han contribuido también de forma significativa, directa o indirectamente, en el rock contemporáneo.

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Daniel Johnston – “Walking the cow”

Sin frikies puede que no tuviésemos a Tom Waits, ni tendríamos dub (que os recuerdo que lo inventó otro friky como Lee “Scratch” Perry), ni tendríamos sellos como K Records o SubPop… el progreso del punk a la new wave y después a la no-wave, que tiró por tierra todos los cánones del rock progresivo y del pop convencional en la segunda mitad de los ’70 se debió al concepto audaz de que cualquiera, tuviese habilidad técnica o no, podía hacer música siempre y cuando fuese una representación genuina y natural de su forma de expresarse. ¿Todos eran frikies…? Pues, depende… incluso yo, a lo largo de todo este post no me pongo de acuerdo conmigo mismo. Vamos a ver si nos centramos…

No todos los músicos undergrounds o no-comerciales lo son, o lo han sido… muchos iconoclastas muy conocidos eran frikies por su actitud, pero musicalmente sabían muy bien lo que estaban haciendo; aquí podemos meter a Zappa, a la Velvet, a Johnny Rotten, a Jello Biafra, que se meaban en los convencionalismos estéticos y los podemos considerar audaces de verdad, pero más que ser frikies de por sí, creo que eran músicos influidos e inspirados por otros que sí lo eran verdaderamente.

La actitud solamente no es lo que define al friky. De hecho los frikies de verdad raras veces son rebeldes… mira las Shaggs… la mayoría son como ellas, gente amigable a la que les falta “actitud”, que no son conscientes de su “importancia”. La ironía de los frikies verdaderos es que en realidad están intentando hacer música convencional cuando les salen esas cosas tan sui-generis. Los frikies musicales no rompen las reglas, porque ellos no saben que hay reglas. Tampoco conocen las limitaciones de sus habilidades técnicas, y eso, más que nada, es lo que les lleva a sacar esos inventos sónicos que rompen con todo.

Los frikies son inmunes al concepto de rechazo. Ellos viven en su propio mundo más allá del nuestro, y su triunfo es tan simple como saber que comparten su música con cualquiera inclinado a escucharles, aunque su audiencia consista solamente en su familia y vecinos… ya es la hostia tener un grupo de seguidores, aunque sea pequeño. Y si este post, y el anterior, sirven para que vosotros apreciéis lo que hace alguno de ellos, pues eso que todos hemos salido ganando.

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Jandek – “They told me I was a fool”

ADIVINA QUÉ VIENE A CANTAR ESTA NOCHE…

Mientras escribía esto, Yinyerbeiquer ha hecho un magistral comentario en el post anterior… esta entrada solo es, pues, para complementarlo. Va por él, y por David, y por DonBonassi (las fotos son suyas, por cierto). Siempre recordaremos esta noche.

Había ganas de comenzar a disfrutar. Todavía no eran las siete y la gente comenzaba a hacer colas para entrar al estadio. Nosotros también; los bares quedaban algo lejos de la zona habilitada para el concierto y pensamos que estaríamos mejor en las barras que hubiese dentro. Pero la organización parecía decidida a impedirlo. Aunque Bobby y su troupe fueron escrupulosamente puntuales durante toda la noche, la organización jerezana fue algo chapucera. Más de una hora de retraso en abrir que la gente pasó en las colas divirtiéndose como podía… por ejemplo riéndose de la chica que pasaba una y otra vez sujetando un cartelito que decía “Necesito una entrada gratuita”. Las risitas se convirtieron en admiración la última vez que pasó llevando en la mano, en vez del cartel, una entrada para el concierto.

La espera también hizo que DonBonassi no tuviese problemas para encontranos. Ya estábamos los cuatro: él, David, Yinyerbeiquer y yo. Vamos pa dentro…

Pillamos un sitio excepcional. Primera fila de grada justo enfrente del centro del escenario, a pesar de que un señor que había por allí se empeñaba en decirnos que aquello estaba reservado para protocolo y que nos iban a echar… lo resolvió Yinyer con un “que te pires…!”. A ver quien tenía güevos de movernos de allí… y menos cuando el resto de la peña siguió el ejemplo y la improbable zona VIP se llenó en menos de un minuto.

Con los primeros mordiscos al bocata de jamón apareció el telonero… me vais a perdonar que no recuerde el nombre… un cantautor con dejes a lo Hilario-Camacho-pero-menos, que se pasó más tiempo despidiéndose del personal de la gira y alucinando con el sampler que tenía que cantando. Mira, eso que salimos ganando todos. Así tenían que ser todos los teloneros, cuatro canciones, sin hacerse notar demasiado, y dejando sitio al que todos estamos esperando… molestando lo menos posible.

El lugar era magnífico, el escenario en uno de los fondos del estadio, mirando hacia las gradas, con sitio en medio para que cupiesen de pie algunos miles de personas sobre las tapadas pistas de atletismo. Detrás del escenario el cuidado césped, y a la derecha, en medio del campo, la puerta que daba acceso al backstage, donde fue colocado un precioso monovolumen amarillo clarito a la espera de que saliese el Maestro. Todos los moscones con pase de privilegio, entre ellos uno que desde lejos tenía toda la pinta de ser el Bunbury, se dirigieron hacía allí con él animo de verle de cerca y hacerse una foto a la diestra de Dios Padre…

Los músicos comenzaron a aparecer. Todos vestidos con impecable traje gris claro y tocados con un sombrero a juego. Y todos preferían cubrir andando los escasos cincuenta metros que habría hasta el escenario con un agradable paseíto por el césped. Dylan aún no salía… y ya eran las 9 y media, la hora fijada para empezar. Así que todos los que podían verlo desde su sitio no perdían ojo del bonito monovolumen amarillo clarito. Mientras tanto, por el lado contrario del escenario se acercaba una furgona de carga que tenía tó la pinta de ser la del tío que traía el hielo pa los cubatas. Tras un par de maniobras de torpe acercamiento se abrieron sus puertas traseras, y en vez de descender de ella un currito cargado de sacos, apareció…. “Señoras y señoreeeees, con usteeeeeedes: Míster Bob Dyyyyyyyyylaaaaan!!!!”.

Mientras nos burlábamos de los “acreditados” que regresaban de la puerta del backstage con cara de “nos han tomado por gilis”, Bobby se colocó de pie al lado de su teclado, y a una señal suya se puso en marcha la bien engrasada maquinaria que es su banda. Aullidos de placer para dar la bienvenida al blues que compuso hace más de cuarenta años en honor de la chica que gustaba de ponerse sombreritos redondos de piel de leopardo. Buenos augurios, el concierto empezaba igual que el de Vigo, que había sido la mejor noche de la gira hasta ahora… esta prometía ser otra gloriosa noche, la banda sonaba compacta, poderosa y total, y la voz de Bob era clara y brillante. El sonido era excepcional.

La segunda canción era una preciosidad… “tío, ésta qué canción es?”, preguntaba Yinyer. “Ni idea… me suena a clásica pero no la identifico…”, contestaba yo. “Po tú no eras el especialista en canciones antiguas…?”. “Güeno, tío, vale… a ver si vosotros sois tan listos adivinando las vuestras…”

Nos habíamos repartido el trabajo, porque sabíamos que nos iba a costar identificar las canciones tal como Dylan las interpreta ahora: yo tenía asignado el negociado de las canciones antiguas; DonBonassi tenía que identificar las del “Love & Theft”, el penultimo disco, que es su favorito, y Yinyer era el encargado de las canciones de su última obra, el “Modern times”. Para que pudiese hacerlo bien le había preparado un truco: al comenzar el viaje pusimos el CD en el coche para familiarizarnos más con su sonido, y a Yinyer le dí un papel con la lista de las diez canciones que lo componen y un rotulador; su misión consistía en ir anotando al lado de cada nombre de la canción las palabras del primer verso de la misma, siempre que éste fuese distinto del título… al lado de “Beyond the horizon” no hacía falta que anotase nada porque ésas son también las palabras con las que comienza el tema; y a al lado de “When the Deal Goes Down”, por ejemplo, tenía que anotar “In the still of the night…”, y luego estar atento a la primera frase de cada canción durante el concierto.

Bob Dylan interpreta las canciones ahora llenándolas de luces y de sombras, recreándolas con una arquitectura completamente diferente a la que usó al construirlas originalmente. ¿Qué importa que no las conozcamos si nos las está brindando llenas de melodía y expresividad? La segunda canción resultó ser “If you see her, say hello”, la primera visita de Dylan a los ’70 esta noche. Tras la cual subió el tono con “Rollin’ and tumblin’”… “Vale, Yinyer, no hace falta que te esfuerces, que el rítmo pegadizo de ésta lo conocemos todos”.

Con la cuarta canción eché de menos a mi colega Ambrosio. Era “Tangled up in blue”, la que presta el título a la sección de este blog en la que él escribe sus disquisiciones. La intimidad, además, de la canción me sirvió para pensar que éste era el mejor momento de coger el móvil y llamar a una querida amiga que no pudo asistir y quería vivir unos segundos del concierto en la lejanía… iba a oír a Dylan colgado en el azul. Y como el destino es caprichoso, al levantar la tapa me encuentro un sms del que no había oído el aviso: “Voy camino Dylan / ¿tú hacia donde vas?” “Yo aquí en la Punta del Sabo / no paro de protestar / qué coño hago yo en Huelva / pudiendo estar allá”. Disfrutad. Besitos de colores a todos. Eso mismo digo yo, compañero… ¿qué coño haces en Huelva mientras Bob Dylan está cantando tu canción…?

La gente comenzó a dejarse llevar de forma definitiva con “The Levee’s gonna break”“es esa, no Yinyer?” “Sí, si, siiiiií…” El viejo blues de Kansas Joe y Memphis Minnie que Led Zeppelin había adaptado a los tiempos antiguos sonaba genial ahora que Bobby lo había adaptado a los tiempos modernos. El dique se iba a romper de un momento a otro, incapaz de mantener controlada tanta pasión desbocada ante el escenario. El gran concierto que prometía ser éste se estaba convirtiendo en una noche espectacular.

Apurábamos el cubo de cerveza antes de que se calentara mientras Dylan cruzaba el “Mississippi”. “Qué bien suena con los nuevos arreglos”, se extasiaba DonBonassi. “John Brown” fue otra de las canciones que se nos pasó sin conocer. Unos versos sobre las miserias de la guerra que fue una de las primeras composiciones de Bob Dylan allá por 1.962, y que no vió la luz discográfica hasta varias décadas más tarde en su “Unplugged”. La siguiente tampoco la identificamos, Bobbby le coló un gol a DonBonassi con el boogie de “Honest with me”… dos seguidas sin pillarlas, esto es señal de que tenemos que refrescar la sesera con más birra.

Pero eso será después, porque ahora mismo acabo de oír a Dylan comenzar a cantar “If you’re traveling / in the north country fair…” y sobre el telón de fondo hay proyectadas unas manchas que me recuerdan las nieves del país del norte donde vivía la chica de la que Bob se acordaba en la oscuridad de sus noches y en la claridad de sus días.

Y mientras él sangra en el escenario tranquilizando a su madre, “It’s alright, ma”, nosotros lo hacemos ante las barras… “¡¡¡ que se os ha terminado la cerveza…!!!???, pero bueno… pero qué clase de organización es ésta…? Güeno venga, que estamos de buen rollito, pónme cuatro whiskies con seven-up y que sea lo que Dios quiera…”.

Yinyer nos muestra eufórico sus conocimientos del Dylan moderno… “Beyond the horizon” no tiene secretos para él. El truco del coche estaba dando sus frutos. Las luces bajitas; el concierto, ahora, intimista… bonito… Bobby entonando una canción country a rítmo de vals…

Y mientras Bobby nos dice que más allá del horizonte el cielo es azul, aquí se ennegrece del todo y se cierra la noche; el cuarto creciente no quiere perderse el viaje del Maestro por la autopista sesenta y uno.

Hasta este momento los toques de Dylan prácticamente pasaban desapercibidos hundidos bajo la brillantez de la música que elaboraba su banda, y cuando alguna nota de teclado asomaba era porque las sacaba del suyo Donnie Herron. Pero “Highway 61” es una de sus favoritas, es una de sus canciones fetiche, y tiene que conducirla él mismo. Ahora sí está su teclado en primer plano. Usted sí que sabe, Jefe…

Tras la tempestad, la calma de “Nettie Moore”“es ésa, no, Yinyer…?” “Si, si, siiiií…”. “Qué ilusión le hace pillarlas, joé!”. ¿Habeis visto alguna vez como la atmósfera de todo un gran estadio puede volverse tan intimista como si estuviéseis en la mesa camilla de un pequeño club oyendo a una banda tocar casi exclusivamente para vosotros…? Pues no sabeis lo que os habeis perdido.

“Ésta es fácil”, decía DonBonassi casi con displicencia. “Suena prácticamente igual que en el disco”. Y “Summer days” se nos cuela entre los sentidos que aún no tenemos embotados.

Sabíamos que el set era de quince canciones, pero a éstas alturas ya todos habíamos perdido una cuenta que en realidad nadie estaba llevando. Así que cuando la banda dejó sus instrumentos para salir escaleras abajo tras la siguiente canción todos nos quedamos mirándonos con la sensación de que algo estaba fallando en el guión. “Siempre cierra con “Ain’t talkin’”, y pa mí que esa no era…”, “Sí era”, “No era”, “Sí era, lo que pasa es que este tío ya no respeta los arreglos ni de sus canciones más modernas”, “Po güeno, po será eso…”.

Pero no era eso. Dylan nos había ofrecido una irreconocible versión de “Masters of war” para terminar: “Vamos señores de la guerra, / vosotros que fabricais todos los cañones, / vosotros que planificais la muerte, / vosotros que fabricais grandes bombas, / vosotros que os escondeis en los despachos. / Solo quiero que sepais que puedo ver / a través de vuestras máscaras”. Sí… están los tiempos para volver a recordar esta canción. Con ella y con la otra anterior de “John Brown”, Dylan nos recordaba lo reivindicativo que una vez fue; canciones crudas, difíciles para un concierto como éste, y que sin duda nos hubiesen estremecido mucho más de haber sabido reconocerlas.

El sonido del trueno en la montaña avisa que la banda está preparada de nuevo. Grandioso bis. Y ahora llegó la hora que todos esperaban… aunque yo tenía el corazón partío. Quería gritar el “Like a rolling stone” para liberar toda la tensión que ya no iba a poder tener continuidad, pero por otra parte me emocionaba pensar que Dylan podía cerrar una noche gloriosa cantándome “Blogín’ in the wind”, como en otros de los conciertos de esta gira. ¿Cuál elegiría aquí…?

Las notas que acompañaban al director de orquesta mientras nos presentaba a sus maestros no dejaban lugar a dudas… íbamos a rodar como piedras redondas. Y a qué velocidad! Todos… todos sin excepción le estábamos diciendo a Dylan “Ok, Maestro, son tus canciones y puedes cantarlas como quieras, hacerlas irreconocibles incluso. Pero ésta no. Ésta es nuestra. Ésta es patrimonio de la humanidad y tú puedes empeñarte en cantarla como te dé la gana… pero nosotros la vamos a cantar como Dios manda…”

Y nueve mil gargantas gritaron a la vez “How does it feeeeeeeeel…” en la misma forma en que todos los conversos a su fe lo vienen haciendo durante más de cuatro décadas. La voz de Bob Dylan le daba una inflexión diferente a cada entonación del estribillo, pero solo era testimonial. El protagonista era el público, totalmente entregado. Y después se fue.

A nosotros se nos veía en el brillo de los ojos lo que nos había parecido el concierto, no hacía falta preguntar. Saliendo del estadio un conocido de DonBonassi decía con mala cara “sí, bueno… no ha estado mal, pero no ha cantado mister tambourin ni ná, solo el pó ró que le gusta a los jovenes…”. “Pero bueno… ¿en qué concierto ha estao este tío?”… en el bar de la esquina, con la última cerveza antes de la marcha, me encuentro a un periodista del “Diario de Cádiz” especialista en música, que me pregunta. “Sí, me ha encantao”, le digo. “Po a mí no”, me dice él, “es que ha sido demasiado blues, y a mí el blues…”. “Quillo pero si le ha dado a todos los palos… si ha estado genial”. “Que no, que no; que demasiado blues, y a mi el blues nunca me ha dado un pellizco (el pellizco te lo voy a dar yo, mamón; pero en los güevos), además, no ha cantado nada de lo antiguo…” “Que noooo? Pero si ha cantado ésta, y ésta y ésta otra…”, le digo mientras le enumero cinco o seis. Pero que más de la mitad del concierto hayan sido clásicos no sirve para sacarle de sus trece… “que no…”.

Así que la conclusión que sacamos estaba clara: ni se nos ocurriría volver a preguntarle a nadie más por el concierto. Al fin y al cabo… qué sabe nadie!

KILLING JOKE (Y 2ª Parte)

Aquí va la segunda y última entrega de chistes musicales, espero que no os empacheis. Se publicó originalmente el 23 de noviembre del 2005.

Discos Elvis

Un grupo de rock anda de gira por España y en una de las ciudades, cuando quedan un par de horas para actuar, se les pone enfermo el guitarrista. Era un problemón, porque estaban vendidas todas las entradas e iban a tener que suspender el concierto. Pero uno de sus pipas les habló de un nota que llevaba todo el día pululando por allí y diciendo que él era el mejor fan del grupo y que se sabía todas sus canciones y sabía tocarlas todas a la guitarra. Le llaman, le hacen una pequeña prueba y ven que el tío tiene una oreja enfrente de la otra, pero que más o menos se sabe el orden de las notas, así que le aceptan con la condición de que se limite a tocar los acordes básicos y a acompañar un poco. La cosa iba más o menos bien hasta que el tío, animado por los aplausos y el buen rollo de la gente con el grupo empezó a envalentonarse y ya en la canción más conocida no pudo reprimir las ganas de lucirse y se lanzó con un solo tan desafinado y ruidoso que rompió varios tímpanos y estaba arruinando el concierto de lo fatal que sonaba, por lo que alguien de entre la audiencia no pudo más y le gritó: -Guitarristaaaaaa cabrón !!!!!. Inmediatamente, el cantante se acercó al micro y empezó a chillar: -¿Quién ha sido ese cobardeeee???… A ver, que dé la cara si es capaz ése que amparado en la multitud… ése que escondido en la oscuridad… ése que se resguarda en el anonimato de la masa… a ver… si tiene cojones que salga ése que ha llamado guitarrista al cabrón éste…!!!

¿Cual es la mejor forma de tocar la guitarra…? En solitario.

Se muere Joe Satriani y baja al infierno, y Satán le muestra su castigo. –Como eres heavy, te voy a mandar al infierno de los heavys…. -¿Y en que consiste ese infierno?, pregunta Joe. Satán abre una puerta y detrás están las mejores guitarras que pueda soñar un guitarrista. Y Satán le dice que escoja una. Satriani pilla una Gibson LP Standard; después el demonio abre otra puerta y aparecen cientos de amplis enormes. Miles y miles de vatios y le dice que escoja uno. Joe coge el mas potente. Y ahora Satán abre otra puerta más y aparece un escenario con una banda heavy encima de él. –¿Y ahora que hago?, le pregunta al Diablo. Satán le da una púa y le dice que suba y empiece a tocar. El tio se pone a tocar, con su guitarra que suena de muerte, con su peaso ampli, y cuando lleva tres acordes atronadores le pregunta a Satán: –Oye, para ser esto el infierno, la verdad es que estoy de puta madre, ¿en que consiste mi castigo? Y Satán le contesta: –En que no puedes hacer ni un solo !!!!!!!!!!

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Joe Satriani – “Surfing with the alien”
Siempre he dicho que no hay nada más coñazo que un guitarrista virtuoso.

¿Qué dice un músico de rock cuando está tocando sin estar drogado…? ¿Qué es esa mierda de música…?

¿Como llamarías a una tía buena que está pegada a un batería..? Tatuaje…

¿Qué harías si ves a un batería sangrando arrastrándose por la acera…? Dejar de reir y disparar de nuevo…

Van dos baterías en un coche a enorme velocidad y en una curva se estrellan contra un árbol y se matan… ¿como llamarías a eso…? Un desperdicio… cabían dos más.

¿Cual es la diferencia entre una pizza y un batería…? La pizza puede alimentar a una familia.

Un tío va al médico y le dice –Doctor, hace una semana que no he cagado nada… El médico le da una receta para un laxante suave y le dice: –Si no le funciona vuelva a verme… El tío vuelve la semana siguiente. –Doctor, nada, no ha funcionado…Vaya, se ve que necesita usted algo más fuerte… -y le receta un laxante muy fuerte. A la semana siguiente vuelve a venir el hombre diciendo: –Nada, Doctor, todavía nada… no he podido cagar nada… El doctor, preocupado ya, le dice: –Bueno, pues tendré que recabar más información a ver que está pasando. Hábleme de su vida, ¿usted de qué vive…?Soy músico de rock, doctor… El médico le mira y dice: –Pues claro! Eso es… Tenga, aquí tiene 20 euros y vaya al bar de la esquina a comer algo…

-Mamá, quiero crecer y ser músico de rock… -Hijo mío, tienes que decidirte, no se puede ser las dos cosas…

¿Qué pasa si ponemos un disco de country marcha atrás…? Que te vuelves sobrio, sales de la cárcel y tu mujer regresa a casa.

¿Qué suena si ponemos un disco de New Age marcha atrás…? New Age.

¿Cuántos cantautores se necesitan para cambiar una bombilla…? Cinco. Uno para cambiarla y un cuarteto para cantar sobre lo mucho mejor que era la bombilla antigua.

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Ismael Serrano – “Papá, cuéntame otra vez”
…bueno… puede que sí haya algo más coñazo todavía.

Una vez dos bellísimas doncellas iban paseando por los alrededores de su castillo. De pronto, una de ellas escuchó una tímida voz que gritaba: –Ehhhh! ¡Mirad aquí abajo! Las doncellas miraron y vieron un pequeño sapo a la orilla del foso. –Hola! -dijo el sapo-. En realidad soy un cantautor, pero un genio malvado me ha convertido en un sapo. Si una de vosotras me besa, volveré a ser cantautor y viviremos felices para siempre. Entonces, la más bella de las dos doncellas lo cogió con la mano y se lo metió en el bolsillo. –¿Qué haces tía? -le pregunta la otra doncella-. ¿No vas a besarlo?Sí, hombre, ¿tú estás loca o qué? -responde la bella-. ¡Se gana mucha más pasta con un sapo que habla que con un cantautor!

En un coche que van un punkie, un skin y un rapper… ¿quién irá conduciendo?… Pues el policía, claro.

Ése seguro que lo sabíais ya… últimamente lo he oído mucho con un gitano, un negro y un moro… Uno más para que veais que aquí hay para todos.

¿Como llamarías a un guitarrista que sólo se sabe dos acordes…? Crítico musical…

KILLING JOKE (1ª Parte)

Sí, ya sé que los chistes pierden mucho cuando están escritos en vez de contados de viva voz, pero qué se le va a hacer. Espero que tú sepas suplir las carencias con tu imaginación. Ahí van unos cuantos, sobre músicos, claro, que publiqué originalmente el 18 de noviembre del 2.005.

Sgt Peepers at the tube

Los músicos se aburren en la gloria, y por eso Elvis, Bob Marley y Freddie Mercury le pidieron a Dios que les dejase bajar de nuevo a la tierra, que allí no aguantaban más. –Muy bien, os dejaré volver. -les dijo Dios. –Pero procurad no llevar la misma vida que antes porque como volváis a hacer las mismas cosas que solíais hacer os vuelvo a traer inmediatamente para que sigáis pagándolo con este mortal aburrimiento. Los tres aceptaron e inmediatamente fueron transportados de nuevo a la vida, apareciendo en Hyde Park en una tarde llena de sol y de ambiente. Comenzaron a pasear por allí entre la gente gozando de la libertad recuperada. Enseguida se encontraron con un grupito de tíos que estaban tocando algo de rock, y Elvis, nada más oír los acordes de la guitarra comenzó a canturrear y a mover sus caderas lascivamente. De pronto….. fffffffffsssssssssss…. Como un rayo, apareció una mano del cielo, y se llevó a Elvis Presley… –Hostia!!! –dijeron los otros. –Lo que nos dijo Dios va en serio, tío, habrá que andarse con mucho cuidado porque no veas como se las gasta… Siguieron paseando y llegaron hasta un grupito que charlaba amigablemente y se reían pasándose un canuto. Cuando estaban cerca, uno de los del grupo tiró la colilla del petardo al suelo… y Bob Marley no pudo evitarlo y se agachó para recogerla… De pronto…. ffffffffssssssssss…. Como un rayo, apareció una mano del cielo… y se llevó a Freddie Mercury………

¿Cómo llamarías a un batería que ha roto con su novia…? Homeless

¿Qué es lo último que un batería dice en su grupo…? Oye, tíos, ¿por qué no tocamos una de mis canciones?

¿Qué diferencia hay entre un batería y una caja de ritmos…? A la caja de ritmos tienes que indicarle lo que hay que hacer sólo una vez.

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Deep Purple – “The mule”
El título de la canción iría por el batería… no?.

Un antropólogo se fue a investigar a lo más profundo del Congo, y encontró maravillado a una oscura y perdida tribu que nadie había conocido nunca antes. Uno de los aspectos más excitantes de la tribu era su tradición musical, que incluía unos redobles de tambores constantemente desde una colina cercana. En la primera noche en su improvisado campamento el hombre estaba emocionado por el sonido de aquellos tambores que ningún otro hombre blanco había grabado antes, pero no pudo dormir ni un minuto. La noche siguiente, se acercó al jefe de la tribu y le preguntó que cuando iban a parar de sonar los tambores. –Tú no querer que parar los tambores. –le dijo el jefe en su extraño dialecto. –Después de parar los tambores ocurrir algo terrible !! Una semana después, enloquecido ya por la falta de sueño, el antropólogo volvió, ofreciéndole al jefe todos los regalos que guardaba para las emergencias: un sombrero de copa, bolas de colores, y un cartón de Marlboro. Pero el jefe le repitió su respuesta y los tambores siguieron sonando. –Tú no querer que parar los tambores. Después de parar los tambores ocurrir algo terrible !! Había pasado ya más de un mes, y el antropólogo, con unas ojeras que le llegaban a los pies y temblores convulsivos, volvió al jefe ofreciéndole su Visa Oro, su hermana y su chalet para que los tambores parasen de una puta vez. Pero a cada oferta recibía la misma respuesta: –Tú no querer que parar los tambores. Después de parar los tambores ocurrir algo terrible !! Finalmente, convencido de que la terminación del sonido de los tambores envolvería un sacrificio humano, el antropólogo hizo el testamento, escribió cartas de despedida para toda su familia, y se acercó una vez más al jefe. Rompiendo en lágrimas, ofreció su vida al jefe, y preguntó una vez más que pasaría cuando los tambores parasen. El jefe frunció el ceño, y en tono desaprobador dijo: –Cuando los tambores dejar de sonar… comenzar el solo del bajo !!!!!!!!!!!!!!

¿Por qué son tan cortos los chistes sobre baterías…? Para que puedan entenderlos los bajistas.

Una vez un bajista cerró su coche y se dejó las llaves dentro… …y estuvo dos horas hasta que pudo sacar de él al batería.

Un batería, harto ya de los chistes sobre él, decide cambiar de instrumento, y se decide por el acordeón. Así que va a una tienda de instrumentos y le dice al vendedor: –Oiga, quiero un acordeón, ¿puede enseñármelos?Sí, mire, son todos aquellos de la pared de enfrente, de la puerta hacia la derecha.Gracias -le dice, y se va a mirarlos. Vuelve luego y le dice al hombre: –Mire, quiero aquel blanco brillante de allí. –Usted es batería, verdad? –le pregunta el vendedor. –Pues sí. ¿Por qué lo sabe usted?Porque aquel blanco brillante de allí es el radiador de la calefacción………

¿Como podemos conseguir que un guitarrista deje de tocar…? Poniéndole delante una partitura.

¿Por qué los guitarristas ladean tanto la cabeza cuando tocan…? Para que las 2 neuronas conecten.

En ruta hacia un concierto en Australia, el avión que lleva a Eric Clapton y a Jerry Garcia se estrella en una isla habitada por una tribu de caníbales, que pronto atrapa a las dos leyendas. Una vez en el poblado, empiezan a preparar un caldero de agua con patatas y zanahorias y el brujo les dice –Hoy vais a ser los elegidos como primer plato para una cena en honor de nuestros dioses. Pero podéis pedir un último deseo. A lo que Jerry Garcia dice: –Pues traedme la guitarra que he podido salvar de los restos del avión y dejadme tocar una vez más el solo de “Dark Star”. Y Clapton responde: ¡En ese caso…a mí metedme ya en el caldero!.

¿Por qué un piano es mucho mejor que un sintetizador…? Porque mete más ruido cuando el teclista lo tira por la terraza del hotel.

Dos rockeros se encuentran después de bastante tiempo sin verse y tras saludarse, uno le dice al otro: –Oye ¿qué tal va aquel teclista que incorporásteis al grupo?Ah, al final lo reconvertimos a saxofonista. -contesta el otro. –¿Sí? ¿Y por qué hicisteis eso?Bueno… le convencimos para que tocara el saxo, porque mientras lo hace el hijoputa no puede cantar !!!

Estás en una habitación, tienes una pistola con dos balas, y ante tí están Bush, Bin Laden y Kenny G… ¿qué haces? …Disparar dos veces a Kenny G (solo para estar seguro).

¿Para qué sirve un acordeón…? Para aprender a doblar un mapa de carreteras.

¿Por qué los gaiteros caminan mientras tocan…? Para huir del ruido.

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Michael Jackson – “Beat it”

Al final de una dura gira mundial, Michael Jackson iba de vuelta a su rancho en una lujosa limousina con chófer. –¿Sabe usted? –le dijo al conductor- Nunca he conducido un cochazo de éstos, ¿me deja que lo intente? Lógicamente, el conductor no podía rehusar, así que Michael se sentó al volante y el chófer pasó al asiento de atrás. Excitado por la nueva experiencia Michael comenzó a pisar el acelerador cada vez más y el coche iba ya a más de 160 cuando vio por el retrovisor las luces azules parpadeantes de un coche de la policía que le indicaba que parase en el arcén. Cuando se paró y el poli se acercó al coche miró a Michael y enseguida dio un paso atrás. –Perdone un momento, señor, -le dijo- será mejor que llame a mi superior. El policía llamó por radio a la Jefatura: –Oiga, Jefe, acabo de parar a una persona realmente importante y no estoy muy seguro de lo que debo hacer…¿A quién has parado? –le dijo el Jefe-, ¿no habrás parado al alcalde, no?No, no, que va. Es todavía más importante.¿Más importante que el alcalde…? No se te habrá ocurrido parar al Gobernador del Estado, ¡no jodas!No, no. Es más importante todavía.¿Más que el Gobernador…? ¿Pero tío, tú a quien coño has parado…? –se asustó el Jefe. –Pues no estoy muy seguro, -dijo el policía- pero mire si es importante que lleva de chófer a Michael Jackson !!!!!!!!

…Y por hoy ya está bien, pero aún tengo algunos chistes más para el próximo post, y si vosotros sabeis alguno ahí teneis la sección de comentarios… que haya feed-back.

MEMORIAS DE ÁFRICA

Para Carmen, porque son sus rítmos preferidos. Y para Ambrosio, que hasta ahora tenía el monopolio de la música africana en este blog.

Cuando redactaba el post sobre los futbolistas que cantaban decía que era una pena que no hubiese más africanos que lo hicieran, a causa de la profundidad de sus voces y la pasión que ponen en ellas los nacidos en ese continente. Y eso me hizo pensar que a lo mejor convendría dedicar un post a la mejor música que ha salido de África.

Siempre ha habido una fascinación por esta música, que ha sido mayor o menor en función del éxito que fuesen teniendo todos aquellos músicos occidentales que durante las anteriores tres décadas se basaran en alguna forma de música de las que proliferan en África.

La inspiración siempre ha viajado con billete de ida vuelta, porque si por una parte estuvo presente en los flirteos con el afro-pop que se trajeron entre manos los Talking Heads en su “Fear of music”; o en el controvertido disco sobre Sudáfrica que fue el “Graceland” de Paul Simon; o en los atrayentes sonidos afro-pijos de los actuales Vampire Weekend; o en el montaje que hicieron entre Oxfam y Damon Albarn con el viaje de éste a Mali, también se dejó ver en los experimentos de la otra cara de este cruce de culturas, como el fondo de James Brown sobre el que se asentó el Fela Kuti de los años ’70; los resecos blues del desierto del guitarrista de Mali, Ali Farka Touré, que recordaban a los del veterano bluesman John Lee Hooker; o las mezclas de techno y rock con el folk argelino que hace Rachid Taha…

Si este post sirve para que algunos os deis cuenta de que África es algo más que las noticias por las hambrunas y los conflictos con que se asoma a los periódicos y la televisión y veis que su música es también un testamento de las complejidades de la vida que hay detrás de los titulares de prensa habrá valido la pena.

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Ali Farka Toure – “Erdi”

En su momento ya os habló Ambrosio largo y tendido en un post sobre Ali Farka Touré y su disco póstumo editado en el 2.006. Este gran guitarrista de Mali puede que terminara por cansarse de las comparaciones, como además yo he vuelto a redundar más arriba, con John Lee Hooker, pero lo cierto es que tenían similitudes obvias, aunque fuesen las diferencias lo que hacía de verdad fascinante escuchar a Ali Farka.

Quizás este disco que mencionaba ese post, “Savane”, sea una buena puerta de entrada a su obra, aunque cuando fue grabado en unos estudios móviles de Bamako por Nick Gold, uno de los principales pioneros de la world-music, la salud de Ali Farka ya estaba muy mermada. Aún así los resultados son magnéticos; desde las secas e irresistibles percusiones que habeis oído en el anterior “Erdi”, hasta el poderoso blues que es este “Yer Bounda Fara”.

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Ali Farka Toure – “Yer Bounda Fara”

La primera estrella internacional que dio la música africana fue Fela Kuti, que comenzó allá en los años ’60 como parte del grupo de jazz-funk Koola Lobitos. Desde entonces su reputación fue creciendo durante la década siguiente a medida que él y el batería Tony Allen iban desarrollando su sonido afrobeat con el que iban abriendo camino a nuevas experiencias sónicas.

Fela Kuti era un tipo muy prolífico, complejo y sin pelos en la lengua, que precisamente por eso era tan conocido por sus épicas composiciones musicales como por las confrontaciones que solía tener con los políticos de su país, lo cual le llevó a frecuentes y serios choques con las autoridades. Os pongo como muestra de su música un corte de “No agreement”, un explosivo cóctel de intensos metales, funk sinuoso y cantos desafiantes que podía ser leído como la respuesta al gobierno nigeriano que saqueó en febrero de 1.977 la auto proclamada República de Kalakuta que Fela había fundado con su familia, miembros del grupo y técnicos de sonido, luces… el sueño de esta república independiente del gobierno nigeriano dentro de su propia capital, Lagos, había durado siete años, antes de que un ejercito de cientos de soldados armados la asaltasen.

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Fela Kuti – “No Agreement”

Los Bhundu Boys fueron la banda que puso a Zimbabwe en el mapa musical a mitad de la década de los ’80 gracias al “jit”, una forma de música del sur de África que ellos recreaban muy melodiosamente, y al apoyo que les daba John Peel haciendo sonar continuamente sus canciones en la Radio 1 inglesa. Tanta celebridad adquirieron que incluso llegarona telonear a Madonna en el estadio de Wembley en 1.987.

Su infecciosa vitalidad quedó ensombrecida muy pronto debido a la maldición africana del SIDA, que mató a dos de sus miembros, y al colapso mental de su líder Biggie Tembo, que le llevó incluso al suicidio en 1.995.

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Bhundu Boys – “Une Shuwa Here”

Si hay alguna banda africana que tenga detrás una historia fascinante ésta es Tinariwen. Un grupo de tres guitarristas nómadas tuaregs que se conocieron en un campo de entrenamiento para guerrilleros que el coronel Gadaffi fundó en Libia en los primeros años ’80.

Pero aún sin conocer el contexto mítico del que surgieron, la música de Tinariwen es asombrosa. Sobre todo la contenida en su tercer disco, “Aman Iman”, con el que por fin han encontrado reconocimiento internacional gracias a como han mezclado los hipnóticos rítmos del norte de África, los cantos árabes y los punteos de guitarra eléctrica que evocan simultáneamente a los instrumentos de cuerda del Sahara y a los Rolling Stones del “Exile on Main Street”.

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Tinariwen – “Cler Achel”

Más mezclas de sonidos y culturas… la estimulante fusión de rítmos del África Central con la electrónica más cruda que hacía Mawangu Mingiedi, el pianista congoleño que formó una banda de doce músicos llamada Konono Nº1 y para poder salir de gira y actuar en directo la dotó de un sistema de sonido construído con piezas sacadas de coches viejos.

Mingiedi era un desconocido más allá de su entorno cercano hasta que el productor belga Vincent Kenis lo descubrió al resto del mundo en el 2.002. Dos años después se unió a él y a su banda en Kinshasa para grabar juntos un disco de algo parecido al “trance” que les abrió instantáneamente las puertas de los oyentes de música alternativa de Europa y América; y más aún después de que Björk les invitase a abrir “Earth Intruders”, la primera canción de su espectacular disco “Volta”.

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Konono Nº1 – “Lufala Ndonga”

Cuando un músico africano adquiere notoriedad lo llaman para cualquier cosa, como para anunciar en televisión latas de chícharos con tomate, como le ocurrió a los Ladysmith Black Mambazo. Aunque éstos ya fuesen muy conocidos por su participación en discos de Paul Simon.

Escucharlos es un placer. Sobre todo porque ellos representan a la África más colorista y exhalan una visión muy bienvenida de un continente no manchado por la ausencia de comida y las políticas sospechosas. Y eso que su carrera no ha sido un camino de rosas precisamente, ya que el fundador de este grupo vocal en los primeros años ‘60, Joseph Shabalala, sobrevivió mal que bien al apartheid primero y a acusaciones de venderse después.

Su mejor disco es “Shaka Zulu”, que les produjo Paul Simon en el ’87, en un esfuerzo por introducir al grupo en América a la estela del éxito que había tenido su “Graceland”. Todavía hoy permanece como una de las marcas de fábrica de la música africana gracias a sus capas de armonías a cappella que resuenan más allá del idioma o la geografía.

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Ladysmith Black mambazo – “Unomathemba”

King Sunny Ade fue otra gran presencia en la música del oeste de África, aunque siempre ensombrecido por Fela Kuti. Fue el rey del “juju”, un estilo que en realidad inventó él mismo basándose en la música tradicional de los indígenas Yoruba que viven en Nigeria..

Aunque comenzó a actuar en 1.982 el éxito internacional no le llegó hasta la década siguiente, en que tuvo la oportunidad de grabar una efervescente colección de canciones Yoruba en Louisiana, con buenos medios técnicos y un grupo de apoyo de diecisiete músicos. El disco, “Odu”, puede que no sea un clásico, pero indudablemente las suaves armonías vocales y los rítmos burbujeantes de canciones como “Jigi Jigi Isapa” tienen el encanto típico de esa parte occidental de África, y hacen de King Sunny Ade uno de los más respetados veteranos de lo que se dio en llamar world-music.

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King Sunny Ade – “Jigi Jigi Isapa”

Volvemos a Mali, país del que os dije en el post de los futbolistas que era para la música africana lo que Mississippi fue para la americana. De allí es la voz más destacada de la nueva oleada de estrellas de la música africana contemporánea. Y es una mujer (“este siglo es de las mujeres”, Espe dixit) llamada Oumou Sangare.

Y es de las que tampoco se callan ante la opresión erigiéndose en portavoz de los derechos de las mujeres africanas, cuestionando abiertamente tradiciones locales como los derechos de los maridos a tener más de una esposa.

El poder y la claridad de la voz de Oumou ha llamado la atención de las audiencias occidentales con algo de retraso porque cuando quisieron lanzarla aquí ya tenía algunos discos grabados en Mali y remasterizaron cortes de todos ellos para editarlos hace tres años en un disco bautizado con su propio nombre, “Oumou”. Por eso en él se puede apreciar toda la transición por la que la chica ha ido pasando, desde las genuinas canciones percusivas y apasionadas (como el impresionante “Ah Ndiya” que os pongo), hasta otros experimentos más recientes de cruce de géneros que, en comparación con las primeras joyas, parecen un poquito artificiales.

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Oumou Sangare – “Ah Ndiya”

Argelino es Rachid Taha, un alquimista musical que, al haber sido criado en Francia, ha tenido acceso siempre al rock y le ha llevado a sentir gran admiración por Johnny Cash y los Clash. La música que él hace puede ser llamada rock también, pero expresado a través de una inesperada fusión de géneros que le aparta de cualquier calificativo. Desde luego no digas nunca delante de él que lo suyo es world-music, “un término para tenderos” según Rachid. Con la llegada del nuevo siglo, y la ayuda del techno hippie Steve Hillage en la producción, consiguió llevar su música al límite, fundiendo el mantra de los sonidos rai argelinos con los rítmos de las discotecas más fashion y los estallidos de las guitarras rockeras, en un efecto de subidón que puedes comprobar tú mismo en este “Barra Barra” que Ridley Scott eligió para la banda sonora de “Black Hawk derribado”.

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Rachid Taha – “Barra Barra”

Antes hemos mencionado a Damon Albarn, que al margen de su aventura con Blur también es un enamorado de la música de África, hasta el punto de haber fundado un sello discográfico que está sirviendo para asentar las bases con las que documentar los sonidos del África occidental de los años ’60 y ’70. Gracias a eso conocemos a grupos de funk, como Ikenga Super Stars Of Africa, que demuestran que había vida más allá de Fela Kuti, y conocemos el “highlife”, una música de baile que recogía enseñanzas del calypso y el jazz de las big bands para mezclarlos con percusión y buen humor africanos y dar lugar a los nerviosos rítmos conjurados por Cardinal Rex Jim Lawson, y a la rumba de Victor Uwaifo, el genio diabólico del highlife.

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Cardinal Rex Jim Lawson – “Tom Kirisite”

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Victor Uwaifo – “Joromi”

Hace treinta y cuarenta años, aunque en el mercado europeo y americano solo hubiese discos prácticamente de Miriam Makeba con su poderosa mezcla de percusión africana y soul de los ’60 grabada en Estados Unidos y editada desde allí, ya veis que había talentos musicales florecientes en toda África. Y con la arqueología musical que se está haciendo ahora en aquellos paises sabemos que incluso había sellos independientes que sobrevivían muy bien vendiendo música, como Ahma Records, un sello etíope lleno de músicos que aún hoy evocan un fascinante mundo de mestizaje de estilos, como el Rhythm & Blues con el folk de Abisinia, el soul con el jazz, la voz bluesera de Mahmoud Ahmed con el saxo de serpentinas de Getatchew Mekurya y el funk tranquilo de la Wallias Band… un mundo lejano, cada vez más cercano.

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Miriam Makeba – “Pata Pata”

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Mahmoud Ahmed – “Eré Mèla Mèla”

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Getatchew Mekurya – “Antchi Hoyé”

Y, por supuesto… ¿pensabas que íbamos a terminar un post sobre música africana sin mencionar siquiera a Youssou N’Dour? Te remito a este fantástico post que en su día le dedicó Ambrosio. Después de eso ya está todo dicho.

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Youssou N’Dour – “Set”

LOS FUTBOLISTAS DAN LA NOTA

Un día como el de hoy, jueves de Feria, de hace dos años, Antonio Puerta marcó el gol que le cambió la vida al sevillismo. Este post va por él, donde quiera que se encuentre… y por todos los que disfrutamos con su gol.

No digais que no… que ya sé que a la mayoría de vosotros os gusta el fútbol además de la música. Y no sois los únicos (yo tampoco) en compartir estas dos pasiones. Hoy lo vais a comprobar sobradamente porque vamos a dedicar el post a los futbolistas que se han dejado tentar por el mundo de la música y han grabado algún disco. La idea del post, curiosamente, ha partido de uno de los que menos les gusta este deporte de toda nuestra reunión, el amigo Ambrosio, que me envió hace casi un mes un mail diciéndome que acababa de leer en el último número de la revista “Rockzone” un artículo sobre este tema, que quizás podía interesarme. Como en la relación de 13 nombres que me envió noté muchas lagunas, me puse a investigar, y salió a la luz todo esto.

Os prevengo desde ahora de que la música que vais a encontrar hoy es abundante, pero, sobre todo, mala… malísima… así que estais dispensados de escuchar todas las canciones enteras. Aunque muchas de ellas son tan kitsch que trascienden más allá de su (poca) calidad para convertirse en objeto de culto de obligada escucha. Hay también algunas que merecen la pena, eso sí. Os dejaré juzgar a vosotros mismos.

El ejemplo más obvio sería Julio Iglesias, que pasó de ser el suplente del portero suplente del Real Madrid a una estrella de la música. Pero no es de eso de lo que hablaremos, porque para él la música es lo importante y el fútbol lo anecdótico. Nuestros casos serán todo lo contrario.

Y como hay que comenzar por algún lado, lo haremos por lo que nos pilla más cerca: nuestra propia ciudad. Los futbolistas de aquí no parecen demasiado aficionados a otras músicas que no sean el flamenco y las sevillanas, y no recuerdo más que el ejemplo de Rafael Gordillo que, junto a algún otro componente del Sevilla, del Jerez y (creo recordar) de los Cantores de Híspalis, grabó unas sevillanas que se han perdido en el tiempo. Así que solo tenemos casos de jugadores foráneos que hayan jugado aquí. Como ha sido el caso de Toni Polster, jugador austríaco al que fichamos cuando estaba en el Torino y que se hinchó de meter goles en las tres temporadas que pasó en el Sevilla. No llegó a ser pichichi, pero creo recordar que uno de los años quedó segundo máximo goleador de la liga, e incluso el club cambió la hora de un partido para que Polster pudiese jugar y no se lo impidiese su compromiso con la selección. Él respondió de forma inmejorable cuajando un excelente partido matinal contra el Elche, al que le endosó dos o tres agradecidos golitos. Ya retirado, grabó varios discos, siendo el más conocido de ellos éste que os pongo a continuación, que editó en el año 2.000.

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Toni Polster – “Irgendwann sagt jeder einmal Servus”

La verdad es que yo hubiese preferido que en su lugar, quien hubiese grabado algún disco fuese Marcos, aquel fino centrocampista que tuvimos en el equipo varios años, y al que a veces me encontré en la tienda de discos de importación “Burial” comprando cosas de Suede, sobre todo, y de britpop en general; su gusto musical era sensiblemente mejor que el de nuestro recordado goleador.

Nuestros vecinos del otro lado de la acera, los odiados, queridos, soportados… los béticos… también han tenido en sus filas a algunos que “cantaban” bastante . Y no me estoy refiriendo a Toni Doblas, sino a otros que también han grabado discos, incluso recientemente, como ha sido el caso de Luis Fernandez, y la canción que daba título a su programa de radio en Francia, “Luis attaque”, del 2.004. Pero el “machote” ha dejado tan mal recuerdo aquí, tanto en los unos como en los otros, que vamos a pasar de él olímpicamente.

Seguro que los béticos recuerdan con mucho más cariño al “Lobo” Diarte y a Gerrie Mühren. Los dos estuvieron aquí cuando sus respectivas carreras comenzaban a declinar. Mühren venía del Ajax, con el que fue campeón de Europa tres veces, y desde el 77 vivió con el Betis la gloria de una Copa del Rey (aunque no jugó la final) y el infierno de un descenso al año siguiente. Y el paraguayo Diarte recaló aquí después de haber llegado a España de la mano del Zaragoza y haber pasado por el Valencia, donde constituyó una de las mejores delanteras de la liga española junto a Mario Kempes y Johnny Rep. Éste último, holandés como Mühren, también probó suerte en el mundo del disco, pero no hay quien encuentre ya su canción… Diarte tiene el récord del gol más tempranero de la liga española, tras haber sacado de medio campo sobre Kempes e irse corriendo hacia el área, donde remató unos segundos después el pase en profundidad que éste le devolvió. Su canción es del año 1.976, precisamente el año en que le fichó el Valencia, y escuchándola vereis que el “Lobo” Diarte no era tan fiero con el micrófono como con el balón. El disco de Mühren es anterior, de 1.973, cuando aún estaba en el Ajax, y cantó a dúo con su hermano menor, Arnold, también futbolista internacional.

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“Lobo” Diarte – “Tú volverás”

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Gerrie & Arnold Muhren – “Ajax is de koning van de mat”

Pero si los béticos han tenido más futbolistas que cantaban, nosotros hemos tenido al mejor: Diego Armando Maradona.

Como podemos ver en esta foto en la que Bono le muestra cual es la verdadera “Mano de Dios”, Diego, a la hora de grabar un disco, en lugar de hacerlo con U2 prefirió editarlo con Pimpinela… y el resultado fue éste. Una canción con la que en 1.985 quisieron hacernos llorar de sentimiento, y solo lograron hacernos llorar, a secas.

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Pimpinela con Diego Maradona – “Querida amiga”

Estoy seguro de que la madre de Diego no se merecía una canción como ésta. Pero ya sabeis que los caminos del Dios Maradona también son inescrutables, y su otra gran afición, la mala vida, le ha llevado por caminos difícilmente aceptables. De ahí que sea tan irónica esta foto en la que aparece con Julio Alberto, otro gran icono del Barça al que la droga también le exigió un gran tributo personal, luciendo esas camisetas. Éste último, junto a su mujer, Carmen, también grabó un single en 1.983… la cara b era un poco menos horrible.

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Julio Alberto y Carmen – “Y te buscaré”

…ea, para que luego dudeis, viendo estos dos casos ejemplarizantes, de que las consecuencias de las drogas son malas.

El Barça es el equipo español con más tradición de futbolistas metidos a cantantes, incluso en grupo grabaron un disco, “Aquest any sí”, con el que quisieron celebrar la conquista de la primera liga por parte del equipo que posteriormente se conoció como el “Dream team”. En clave de rap, ahí tienes, por orden de aparición a Laudrup (“empieza otro partido…”), Eusebio (“atención, el estadio está caliente…”), Koeman (“el partido ha terminado…”), Alexanco (“hemos controlado la situación…”), Bakero (“hemos ganado, tú ya lo has oído…”) y Beguiristain (“campeones de la liga…”).

También estaba en el disco la versión oficial de la canción en catalán, pero os he querido ahorrar el martirio, porque es que además ninguno de los seis era catalán ni lo hablaba apenas, con lo que la cosa quedaba francamente risible…

El caso es que el maestro que les dirigía, no digo en el estudio de grabación, sino en el terreno de juego, el gran Johan Cruyff, tampoco se resistió en su momento de apogeo a saborear las mieles del éxito interpretativo.

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Barcelona F. C. – “Aquest any sí!”

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Johan Cruyff – “Oei Oei Oei”

La canción “Oei Oei Oei”, con el subtítulo (traducido) de “Otro buen chut” la editó en 1.973 cuando aún jugaba en el Ajax, pero como en junio de ese mismo año se vino al Barça, la discográfica Polydor quiso sacar tajada (las cosas tan malas que se hacen por dinero) y la reeditó en España, poniéndole a la portada del disco esas barras blaugranas, que debían haber sido mejor las de la cárcel donde hubiesen debido encerrar al que se le ocurrió la idea de este disco. Cruyff, con el tiempo, quiso desmarcarse de este tema como hacía de los defensas contrarios, diciendo que realizó esa grabación un día que estaba borracho, que si no, de qué lo iban a pillar… pero huele a excusa y a historia apócrifa.

No ha sido el único entrenador del Barça en grabar un disco, también lo ha hecho, sin ir más lejos, el actual, Rijkaard, que junto a Van Basten editó un single festejando que se iban a Italia a jugar el Mundial de 1.990. Su título era, traducido, “Qué bonito es estar en Italia”, pero créeme… ese calificativo de bonito no podía aplicarse a nada más que se refiriese a esta canción. Dejaremos en paz a Rijkaard, que bastantes problemas tiene ya para que encima le recordemos esto. Tampoco anda falto de problemas su pupilo Ronaldinho, pero como éste es de los que pasan de todo y su canción, al menos, era marchosa, nos quedamos con ella.

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Samba Tri y Ronaldinho – “Goleador”

La canción “Goleador” (“o que eu sou”) está compuesta por Samba Tri, un cuarteto brasileño de músicos amiguetes de Ronaldinho, al que invitaron especialmente en esta canción de su disco, escrita especialmente para él. Ronnie canta y toca los bongos… y se divierte como siempre.

Si en el Barça hablamos de goleadores, hubo uno de ellos, ahora ya francamente olvidado, que sin embargo dio buenas tardes de gloria al equipo. Estoy hablando del austriaco Hans Krankl, un futbolista que llegó al Barça en 1.978 para sustituir ni más ni menos que a Johan Cruyff. Lo hizo tan estupendamente bien que quedó pichichi de la liga española ya en el primer año en que la jugó. Y no solo eso, sino que protagonizó una bonita historia de tintes humanos. Vereis, el Barça se clasificó para jugar la final de la Recopa de Europa, y unos días antes Krankl tuvo un accidente de tráfico en el que él mismo casi se mata, pero la peor parte se la llevó su mujer, que quedó bastante grave. Los culés en masa se presentaron en el hospital para donarle sangre, y Krankl, agradecido fue a Suiza a jugar el partido a pesar de estar dispensado de hacerlo. En la prórroga, el cuarto y definitivo gol con el que se proclamaron campeones lo marcó él.

Pero al año siguiente las cosas cambiaron, tuvo diferencias de criterio con el entrenador, Rifé, y fue apartado del equipo y enviado cedido a Austria, para ser recuperado al año siguiente. Las cosas siguieron sin funcionar y le echaron para darle su puesto al hoy entrenador madridista Schuster.

El Barça de Schuster y el anteriomente citado Julio Alberto llegó a ser un equipo casi imparable cuando se sentó en su banquillo para entrenarlo el inglés Terry Venables, que llegó en 1.984. Con él de entrenador el equipo se clasificó por primera vez para la final de la Copa de Europa, que perdió precisamente en nuestro estadio, el Sánchez Pizjuán, contra el Steaua, en una lamentable tanda de penalties, en la que no consiguieron meter ni uno de ellos. Después de tres años, Venables abandonó Barcelona para pasar a entrenar al… Tottenham… ¿os suena de algo la historia?

Tanto Krankl como Venables grabaron discos, aunque bastante separados en el tiempo, casi treinta años; porque Krankl grabó su perfectamente olvidable “Sin balón y sin red” en 1.974 y Venables su “England Crazy”, en el 2.002, con motivo de la participación inglesa en los Mundiales de Korea. Escuchad su canción porque esta sí es buena: es una balada interpretada en la forma en que los grandes crooners lo hacen. Y es que Venables hacía bien muchas otras cosas al margen del fútbol; era un as financiero, aunque últimamente la justicia ha puesto algunas objecciones a sus operaciones; escribió varios libros del género de novela negra, creó una serie de televisión…

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Hans Krankl – “Ohne balln und ohne netz”

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Terry Venables – “England Crazy”

Esta costumbre de grabar discos para festejar los mundiales fue instaurada precisamente por los ingleses en 1.970, con motivo del celebrado en México, al que ellos acudían a defender su título de campeones mundiales logrado cuatro años antes. Aquel mundial del ’70 está considerado con bastante consenso como el mejor de la historia (quizás tuvo algo que ver que España no lo jugase), y es el primero que yo recuerdo de forma plenamente consciente. Fue increible. Muchos goles, fútbol de ataque total (excepto aquel Uruguay-Italia, al que aún considero el partido más aburrido de la historia), ni siquiera un expulsado en toda la competición, una selección brasileña cargada con todos mis ídolos… italianos, ingleses, alemanes, los rusos de Rudakov que nos dejaron fuera a nosotros aquí en Sevilla con aquella inverosímil parada que le hizo a Ansola… Fue también la primera vez que hubo una ceremonia inaugural concebida de forma espectacular, con cientos de globos de colores tapando el azul del cielo azteca…

Los ingleses tuvieron un problema bastante grave durante su gira previa por Sudamérica para aclimatarse a México. Durante su estancia en Colombia, la dependienta de una tienda acusó a Bobby Moore de haber robado un brazalete de gran valor. Con el tiempo la acusación resultó ser falsa, pero el pobre Bobby tuvo que pasar una noche en comisaría y después cuatro días con arresto domiciliario en el hotel, sin poder entrenarse ni salir para nada de él.

Unos meses antes, Bobby Moore había sido el alma del long play (terminología antigua) que la selección inglesa grabó para el Mundial, donde se atrevió con algunas canciones como solista, como este chicletero “Sugar sugar”.

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Bobby Moore – “Sugar sugar”

Ya no hay partidos como aquellos. ¡Qué partidazo el que Inglaterra jugó contra Brasil! Aquel balón que “el Chino” Banks le sacó de la raya a Pelé, tras el cabezazo picado de éste como mandan los cánones… el trallazo al larguero de Rivelinho después de haberse cruzado gran parte del campo hasta el área driblando ingleses… el increíble (pero increíble del todo) gol que falló Ball solo, sin portero ni ná, cuando Julio Alberto se hizo un lío al despejar y le dejó el balón en los pies. Al final ganó Brasil por uno a cero y los dos equipos terminaron en el campo abrazados y aplaudiéndose unos a otros. Allí se tomó esta foto de Bobby Moore con Pelé, nuestro siguiente cantante invitado.

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Pele y Gracinha Leporace – “Meu mundo e uma bola”

“Mi mundo es un balón”, una canción que formaba parte del disco conmemorativo de los último mundiales celebrados en el 2.006, en el que participaban figuras de renombre como Milton Nascimento, Jorge Ben, Sergio Mendes, Elis Regina, Nana Vasconcelos, Gilberto Gil… los españoles en cambio grabaron aquel “A por ellos”, en el que Luis Aragonés perdía algunos pelos más de su “culo pelao” con aquellos ridículos saltitos.

Aunque no llegaron a ser campeones, en aquel mundial del ’70 brillaron con luz propia los alemanes. Todavía se recuerda la prórroga en la que Italia les eliminó por 4-3. Una prórroga en la que hubo 5 goles nada menos. La prórroga la vió todo el mundo, pero no así el partido, que terminó 1-1. Y el partido no lo vió apenas nadie en España, y me imagino que en el mundo, aparte de en Italia y Alemania, porque coincidió a la misma hora que el que jugaba Brasil, que nos tenía enamorados a todos. En la televisión española de solo dos canales daban un partido en cada uno de ellos. Yo ví el de Brasil, como todos, creo recordar que contra Uruguay… y cuando terminó cambié de canal para ver la mejor media hora de fútbol de todos los tiempos.

Las estrellas alemanas más brillantes eran Franz Beckembauer (el Kaiser), Sepp Maier (la Araña) y Gerd Müller (el Torpedo)… y los tres perdieron parte de su credibilidad personal firmando estos discos siguientes. Sobre todo el portero Maier, que asesina impúnemente a Haendel.

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Franz Beckenbauer – “Du allein”

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Sepp Maier – “Hallelujah (Ein muenchner im himmel)”

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Gerd Müller – “Dann macht es bumm”

Hubo más alemanes que grabaron discos: Berti Vogts, Rummenigge… pero ponerlos también sería causa de grave empacho.

Esta otra canción que sigue sí es buena. También está interpretada por alemanes, pero por un grupo de rock de verdad, Sportfreunde Stiller, que en el año 2.004 rendía tributo a Roque Santa Cruz, un delantero paraguayo del que dicen que es el futbolista más guapo del mundo (adjunto foto actualizada, chicas), y que se pasó ocho años en el Bayern de Munich, la mitad de ellos lesionado y la otra mitad peleado con los entrenadores. Esta temporada se lo han quitado de encima, enviándolo a Inglaterra, donde sí está triunfando como referente goleador del Blackburn Rovers.

El tío además es muy simpático, y al contrario que sus colegas no se tomó nada en serio esto de salir en un disco. En la canción “Ich Roque” (que, en un divertido juego de palabras, podemos traducir como “Yo Roque” y “Yo molo”) solamente sale dos o tres veces gritando ese título que se refiere a él, y hay en castellano una parte en la que realiza el fantástico ejercicio de reirse de sí mismo, que tiene una de las frases que hacen a Roque acreedor al título de “iconoclasta favorito del Blogin’” para siempre: “No sé por qué mi nombre es tan relevante, en los estadios siempre doy el cante…”

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Sportfreunde Stiller y Roque Santa Cruz – “Ich Roque”

Futbolistas actuales que graban un disco como invitados de una banda real. Tenemos cercano el caso de otro futbolista al que desde hace unas semanas todos los sevillistas odiamos un poquito más, el Kun Agüero, que emulando a su futuro suegro, Diego Maradona, le dedicó a su mamá una canción que la pobre no se merecía, acompañado por Los Leales. En la canción hay dos voces, una que no desafina y otra que sí, una que canta refiriéndose a una tercera persona, y otra que canta en primera persona… supongo que no tengo que aclarar cual de las voces es la del Kun.

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Los Leales y Sergio Agüero – “Mi pasión”

En esto de las bandas de rock también tenemos el caso de los futbolistas que, iluminados por las musas, se convierten el líderes de una de ellas. Se da el caso de que, dejando aparte el hecho de que te gusten o no, los jugadores sí que suelen cantar bien, e incluso desarrollan una carrera musical paralela a la futbolística. Tenemos dos casos ilustrativos, los de los grupos Piola Vago y The Garb.

El primero de éstos fue formado por el jugador argentino Cárlos Tévez, que actualmente en el Manchester United, junto a Cristiano Ronaldo y Rooney, forma la delantera más temible del fútbol británico. La cumbia-rock “Déjala”, que hay en su disco, se deja oír muy fácilmente. De The Garb hay en realidad dos facciones, una en Argentina y otra diferente en España, que sirven para que el Mono Burgos luzca sus dotes de viejo rockero amante de los Stones a uno u otro lado del charco.

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Piola Vago y Cárlos Tévez – “Déjala”

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El Mono Burgos y The Garb – Será un Rolling Stone”

Con el Mono volvemos a recalar en España. Y vamos a oírle de nuevo acompañando con su voz a la de Laura Rojas, una chica que es prima de Fernando Morán, jugador del Albacete, anteriormente del Cádiz, y casi siempre del Rácing, con el que debutó en primera división precisamente en nuestro estadio sevillista. Los dos primos juntos formaron una banda llamada Hacia Donde, en la que Morán toca la batería y ella canta. En el año 2.005 grabaron la canción “Siento”, contra la violencia y a beneficio de una ONG que llevaría medicinas y alimentos a Sudamérica. En la canción están acompañados por el Mono Burgos y por Álvaro Benito, el guitarrista de Pignoise, grupo al que no hemos incluído en nuestra relación por la misma razón que a Julio Iglesias, a pesar de que Álvaro fue también futbolista del Madrid y del Getafe, y de que en la banda forma también como batería Héctor Polo, que fue jugador del Rayo.

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Hacia Donde, el Mono Burgos y Alvaro Benito – “Siento”

Y de nuestro querido país poco más podemos aprovechar. Así de refilón podíamos citar a Argote, jugador del Atlhetic de Bilbao, que quiso celebrar la conquista de la liga del ’83 perpetrando un disco lleno de música de acordeón. Y como miembro honorífico al ex-madridista Iván Helguera, a quien su afición a la música no le llevó a cantar (a Dios gracias) y sí a organizar el Festival de Música Electrónica FEMME 2006, dedicado a mujeres que hacían este tipo de sonidos.

Ya que hemos pillado inercia de buenos cantantes, harías bien en detenerte en éste siguiente, sin duda ninguna el de más calidad musical de todos los futbolistas del post. Es Alexi Lalas.

Yo le ví por vez primera en el mundial de su país, Estados Unidos, formando parte de su selección nacional, y me llamó en seguida la atención porque tenía pinta de cualquier cosa menos de futbolista. Pero el caso es que era un defensa con un nivel bastante por encima de la discreta media de su selección; y terminó jugando en Europa, claro, en el Padova italiano. Ahora, ya retirado, comparte su afición a la música con un trabajo más serio como es el de presidir el equipo de Los Angeles Galaxy, ése en el que juega David Beckham.

Con bastante menos fortuna también se ha intentado dedicar en serio a la música el compañero de Roque en el Blackburn, Morten Pedersen, un centrocampista noruego que lidera una banda (puedes tomártelo en el sentido peyorativo) formada por otros jugadores noruegos a los que auguro una difícil carrera futbolística si en el fútbol son tan blanditos como en la música.

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Alexi Lalas – “Crash”

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Morten Pedersen & The Players – “This is for real”

¿Y qué pasa cuando un futbolista no sabe cantar (mejor dicho… es consciente de que no sabe cantar) y se quiere dedicar a la música…? Pues que se hace DJ y se dedica a remezclar y a pinchar.

Y en esta faceta el mejor de todos, sin dudas, es Djibril Cissé, un jugador francés que pasó por el mejor Liverpool tras ser pichichi de la liga de su país dos veces y que ahora está de nuevo en él, jugando con el Olympique de Marsella. Este jugador es tan famoso por sus goles, como por sus variados peinados (…si es que hasta se casó con una peluquera), como por su propensión a lesionarse hasta leyendo el “Marca”. Seguramente debido a la cantidad de tiempo libre que le debe a sus piernas partidas, y al aburrimiento consiguiente, se dedicó a experimentar con sus discos, a remezclar y a montar sesiones pinchando… de lo que ha llegado a hacer todo un arte, como atestigua el siguiente corte, que abre un disco completo en el que Cissé reconstruyó sus viejos vinilos, sus recuerdos de música africana y sus gustos electrónicos y hip-hoperos.

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Play Mo’bitch feat. Big Ali – “Shake” (DJ Djibril Cissé)

Aunque el pionero en esto de las remezclas, la música electrónica y el House, con un disco en 1.994, diez años antes que el de Cissé, fue Jay Jay Okocha, uno de los mejores jugadores nigerianos, que sigue aún en activo, aunque ya en el ocaso de su carrera, en el discreto club inglés del Hull. El único punto objetable por nuestra parte a Okocha es que durante una parte de su carrera jugó en… (no! no lo nombres siquiera…!!!) el Fenerbahçe…

También tenemos el caso contrario, el de que un DJ de los más conocidos y respetados, como es el caso de Dave Seaman, elige para remezclar la canción de uno de nuestros futbolistas metidos a cantante. Para ello eligió una de las canciones del “pequeño Pelé” belga que fue Enzo Scifo. Y le hizo un favor, porque el estilo light a lo Glenn Medeiros que tenía el jugador del Anderlecht no había por donde cogerlo… sin embargo, remezclado queda muy apañadito… sobre todo porque casi ni se le oye.

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Jay Jay Okocha – “I I Am Am J J”

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Enzo Scifo – “I’m alive” (Mara’s Dub)

Es una pena que los jugadores africanos no se hayan prodigado más cantando, porque con esa voz profunda y apasionada que tienen, con un poco de arte añadido conseguirían hacer canciones maravillosas. Y sobre todo debemos lamentarnos nosotros, los sevillistas, porque considerando que Malí es para la música africana lo que Mississippi para la americana, y que nosotros tenemos aquí a dos jugadores de ese país, Keita y Kanouté, tenemos que conformarnos con disfrutar solamente viéndoles manejar el balón. No sé en realidad si ellos son aficionados a la música o no… pero hubiese merecido la pena que lo fuesen.

El que más en serio se lo tomó fue el legendario jefe de “los leones” de Camerún, Roger Milla, aquel al que conocimos debutando en el Mundial de España con 30 tacos de edad ya a sus espaldas, y que aún así y todo continuó disputando mundiales hasta los 42 años, en que jugó el de Estados Unidos. En España los de Camerún causaron sensación y fueron eliminados en la primera ronda de forma injusta sin haber perdido ni un solo partido… y también es muy recordado Milla por aquel gol que en el mundial de Italia le marcó a Higuita, por listillo… Un jugador de otra pasta, que estuvo en activo hasta los 46 años, en que se retiró jugando en el mismo equipo de Indonesia donde también se retiró Kempes en su momento.

Actualmente Roger Milla es embajador de la Unicef en su país, pero lo que de verdad desea llegar a ser alguna vez es Presidente de Camerún. No estaría mal si llegase a serlo y fuese al menos tan bueno como en la música. Aquí teneis “Sandy”, una canción con reminiscencias de aquel “7 seconds” que hicieron Youssou N’Dour y Neneh Cherry… solo que esta “Sandy” es anterior.

También podeis oír a Drogba y Essien, jugadores del Chelsea, nacidos en Costa de Marfil y Ghana respectivamente, que participaron como vocalistas de apoyo en una canción que Wills & The Willing grabaron contra el racismo, “Skin” (Piel). “Mi nombre es Didier Drogba. Nací en África…”

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Roger Milla – “Sandy”

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Wills and the Willing ft. Didier Drogba & Michael Essien – “Skin”

Con estos jugadores africanos del Sevilla que hemos mencionado hemos vuelto de nuevo a nuestra ciudad, y ahora en realidad es como si no nos moviésemos de ella porque vamos a escuchar cantar a futbolistas del segundo equipo de fútbol preferido de nuestros comentaristas deportivos, después del Betis: el Tottenham.

Aunque seguimos con las conexiones africanas porque en la siguiente canción uno de los componentes del dúo que la interpreta es Basile Boli, un semi-desconocido futbolista nacido también en Costa de Marfil, que pasó casi toda su carrera profesional jugando en Francia, donde se reitró hace poco más de diez años para pasar a ser comentarista deportivo en la tele (como Robinson aquí) y además meterse en política, siendo uno de los asesores para asuntos deportivos del presidente Sarkozy.

Su compañero de rap es Chris Waddle, futbolista del Tottenham, como os he dicho, pero que coincidió en el Olympique de Marsella con Boli a finales de los ´90, que fue cuando grabaron este “We’ve got a feeling” como canción del centenario del equipo… no está mal, pero no le llega a la de El Arrebato ni a las suelas de los zapatos.

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Basile Boli & Chris Waddle – “We’ve got a feeling”

Chris Waddle ya había grabado discos antes, mientras jugaba en el Tottenham, junto a su también compañero de equipo Glenn Hoddle. Éste otro fue un jugador bastante mejor, uno de los más finos de la generación que tuvo su época dorada en los años 80. Cuando se retiró se convirtió en entrenador y llegó incluso a ser seleccionador nacional inglés y clasificarse para un Mundial, pero le despidieron de ese puesto tras unas polémicas declaraciones que hizo en las que dijo entre otras cosas que los minusválidos lo eran porque estaban pagando los pecados que habían cometido en una vida anterior. ¿Recordais aquel famosísimo gol de Maradona a Inglaterra en el Mundial del 86… no, el que metió con la Mano de Dios no, el otro… el que hizo después de regatearse a medio equipo inglés…? Bueno, pues uno de los pringaos a los que dejó atrás era Hoddle. Aunque éste no parece guardarle rencor a tenor de lo sonrientes que están juntos en la foto con la camiseta del Tottenham. No, Maradona no jugó en ese equipo, pero parece que siempre ha tenido afición por lucir toda clase de camisetas… más arriba teníais otro ejemplo.

La canción que hacen juntos, “Diamond lights”, tuvo bastante aceptación y llegó a estar bastante alta en las listas de éxitos inglesas. Una canción típica de los años 80 que han versionado recientemente The Kooks.

La carrera musical de Glenn Hoddle hubiese quedado muy bien si se hubiese conformado con esa canción… pero se empeñó después en estropear “We are the champions”, una canción que no necesita de demasiado empeño, por otra parte, para ser estropeada.

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Glenn & Chris – “Diamond lights”

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Glenn Hoddle – “We are the champions”

Más éxito aún tuvo Paul Gascoigne, “Gazza” para los amigos, porque con la canción que vais a escuchar ahora llegó hasta el número 2 de las listas. También jugó en el Tottenham, aunque no coincidió con Hoddle por solo un año, pero sí con Chris Waddle. Desde allí comenzó su ámplio periplo, que le llevó al Lazio, al Glasgow Rangers, incluso un par de temporadas a nuestro querido Boro… Gazza era un magnífico jugador, que pudo haber sido uno de los más grandes de todos los tiempos de haber podido vencer sus continuos ataques de depresión (sobre todo cuando se lesionaba), que le llevaban a ganar peso considerablemente, lo que le hacía no poder jugar bien, y volver a deprimirse, y volver a engordar, y vivir contínuamente dentro de un círculo vicioso que se cerraba a su alrededor y que desembocó en graves problemas con el alcohol.

La música era uno de sus consuelos. Era un gran aficionado al rock inglés de los 80 y 90, y compañero de fiestas de muchas estrellas tanto del circuito mainstream como del indie. Grabó varios discos, de los que el que más éxito tuvo fue este “Fog on the Tyne”.

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Gazza ft. Lindisfarne – “Fog on the Tyne”

Los jugadores ingleses son los que mayor presencia han tenido siempre en la escena discográfica. Y como habeis podido apreciar, con considerable éxito algunas veces. Tenemos dos ejemplos más, los de Andy Cole y Kevin Keegan.

Cole es un discutido delantero que comenzó a jugar en el Arsenal en 1.989 y desde entonces, aún en activo, ha pasado por una docena de clubs ingleses diferentes, con los que ha logrado cinco ligas y una Copa de Europa. Su carrera internacional no ha sido muy ámplia, apenas 15 partidos, y también tropezó en su camino con nuestro lenguaraz amiguete Glenn Hoddle, que fue quien le retiró de la selección diciendo de él que no podía tener en su equipo a un jugador que necesitaba seis o siete ocasiones para marcar un gol. Tampoco le hacían mucho bien las broncas que Eric Cantona solía echarle en mitad de los partidos sin miramiento alguno por fallar… Andy Cole estuvo a punto de ser el primer jugador que sufre un ataque de nervios en mitad de un partido después de una de estas broncas un mal día contra el Liverpool. Rapear se le daba algo mejor, a juzgar por su “Outstanding”.

Keegan era la estrella del Liverpool de los años ’70. Posteriormente entrenador y también seleccionador. Y como entrenador tampoco estuvo falto de éxitos desde su inicios; el primer club al que entrenó fue el Newcastle, al que cogió practicamente a punto de bajar a tercera, y le llevó hasta el tercer puesto de la Premiere League, contribuyendo mucho en estos éxitos los goles de… Andy Cole. El segundo año de estar en la Premiere comenzaron la temporada ganando los seis primeros partidos seguidos, eran claros favoritos a ganar el título ese año, pero se cegaron con el montón de millones que el Manchester United les pagaba por Cole y le dejaron ir… al final quedaron sextos y no se clasificaron ni para la Uefa. Irónicamente, le sustituyó como entrenador Kenny Dalglish, el mismo tipo que veinte años antes le había sustituído como jugador en el Liverpool. Posteriormente volvió a repetir esta escalada de categorías con el Manchester City, en el que despuntaban dos jugadores, Anelka y Foé, el joven negrito aquel que vimos caer fulminado en un partido de Camerún para no volver a levantarse, en una imagen que nos volvieron a repetir hasta la saciedad en las televisiones cuando ocurrió la desgracia de nuestro Antonio.

La canción “Head over heels in love” la grabó en 1.979, al final de la primera temporada que estuvo en el Hamburgo tras dejar Liverpool, y fue un enorme éxito en Alemania.

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Andy Cole – “Outstanding”

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Kevin Keegan – “Head over heels in love”

Vinnie Jones fue un jugador marrullero donde los hubiera, y antes de que Michel le tocase los huevos a Valderrama, esta maniobra de distracción ya la había puesto en práctica él con nuestro admirado Gazza, como pudisteis apreciar en una foto de más arriba. Y si como futbolista fue pionero en eso, como cantante también lo fue en montar follones en los aviones, mucho antes de que Melendi le copiase. Ahora es actor de cine y, claro, especialista en papeles de malo y feote, como el que hace en una de las pelis de los “Hombres X”. En el año 2.002 grabó un disco lleno de clásicos del blues y del soul, del que hemos extraido un “Woolly Bully” interpretado muy a su estilo.

Y ya que mencionamos el cine, en el fútbol inglés hay un personaje que podría describirse como el Rocky Balboa del fútbol. También es americano como Rocky, y ascendió al estrellato desde la nada. Le gustaba el fútbol por encima de todas las cosas, y como en los Estados Unidos ningún equipo le quería, emigró lleno de fe (la fe mueve montañas) a Inglaterra, ya que allí habían inventado esto del fútbol y entenderían más. El principio fue duro, curraba de lo que podía y jugaba en un equipo de la séptima división. En ese equipo fue donde un día le vió el entrenador del Watford el año 2.004 y le invitó a una prueba con este equipo de la Premiere. Y allá que se presentó Jay DeMerit para llevarse unos días después la sorpresa de que estaba convocado para jugar como titular en un partido contra el Zaragoza. Desde entonces es la figura de “la armada amarilla” del Watford. Y en sus ratos libres canta, y grabó un disco con el que recaudar fondos para la investigación contra el cáncer, “Soccer rocks”, para el que se rodeó de algunos amigos que le hicieran los coros; uno de ellos, por cierto, es Toni Polster.

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Vinnie Jones – “Woolly Bully”

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Jay DeMerit – “Soccer rocks”

Y despedimos al fútbol iglés con otra canción en grupo. Las grandes figuras del Liverpool de finales de los ’80 grabaron un disco a doce voces en 1.988 para celebrar uno de sus muchos éxitos. En este “Rap de Anfield” destacan sobre todo las añejas voces en off y las intervenciones del portero Bruce Globelaar y, sobre todo, de John Barnes, que no en vano era jamaicano y llevaba en la sangre esta clase de rítmos.

No es la única aportación a la historia de la música de un grupo de futbolistas. Dejando aparte los discos que suelen grabar algunas selecciones con motivo de grandes eventos, y que hemos dejado fuera de este post porque no es de lo que se trataba aquí, sí que me gustaría mencionar el disco “Love United” que hace seis años grabaron unos 40 futbolistas de élite en plan “We are the world” a favor de la lucha contra el sida. Ahí estaba el “who’s who” del fútbol: Zidane, Ronaldinho, Figo, Roberto Carlos, Makelele, Barthez, Lizarazu, Iván Helguera, Petit, Songo’o, Wamchope, Bergkamp, Cannavaro, Dugarry, Blanc, Thierry Henry, Toti, Veron, Vieira… la verdad es que a pesar de la buena voluntad, ninguno de ellos cantaba un pimiento, así que intentaron arreglarlo en los estudios de grabación por medio de la técnica aplicándole una especie de photoshop de la voz… pero como les quedó igual de cutre, os ahorraré el suplicio.

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Liverpool F. C. – “Anfield rap”

Entre los belgas, aparte de Scifo, probablemente el jugador más conocido es el portero Jean Marie Pfaff, uno de los mejores del mundo en su época y todo un especialista en parar penalties… que se lo pregunten si no a Eloy Olaya en el mundial del ’86, otro campeonato sin pasar de cuartos… Estaba un poco “loco”, seguramente porque provenía de una familia de circenses, con los que hacía giras antes de dedicarse al fútbol. Siempre le ha ido bastante el espectáculo, verlo en la portería del Bayern de Munich ya lo era, pero es que ahora se dedica profesionalmente a él, protagonizando un reality-show de mucho éxito en la tele belga, que consiste en ver en imágenes de toda su vida diaria, la personal y la laboral, sus líos con su mujer, hijas, yernos… en todas partes cuecen habas.

A Pascal Olmeta apenas lo conoceríamos si no hubiese sido por su paso por el Español, donde estuvo una temporada sin pena ni gloria. Era otro portero igual de majara (o más) que Pfaff, al que expulsaron del Olympique de Lyon por liarse a puñetazos con Sassus, al que acusaba de acercarse a su mujer más de lo que la discreción y las buenas costumbres aconsejaban. Como Pfaff, también era un showman por naturaleza, y también acabó haciendo un programa de tele-realidad. Y también grabó un disco.

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Jean Marie Pfaff – “Jean Marie”

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Pascal Olmeta – “Tape dans un ballon”

“La Serpiente” debería haber grabado algo más atrevido que este pastiche de rap en francés que es “Vivre dans ta lumiere”. Youri Djorkaeff era un futbolísta exótico donde los hubiese, de ascendencia mongola y armenia, nacido en Francia, y que triunfó por todos los estadios de Europa en grandes equipos de Francia, Italia, Alemania e Inglaterra. Campeón del Mundo y de Europa con la selección francesa… hombre, ya hemos visto lo que son capaces de hacer los futbolistas cuando se meten en el estudio de grabación, pero de él hubiese esperado un poquito más de nivel.

Y terminamos con este “cante de cuarenta” yéndonos a Holanda, cuna de jugadores grandes jugando al fútbol pero malísimos cantando, como ya hemos podido observar… y eso que no os he querido poner el disco que grabaron los hermanos Van de Kerkhof. Mejor terminar con Ruud Gullit entonándo bastante bien a ritmo de reggae, no en balde la sangre que corre por sus venas le llega del Surinam. A éste “Tulipán Negro” también lo conoceis muy bien porque destacó en el Feyenoord, el PSV Eidhoven (que juega en un estadio que nos trae grandes recuerdos a los sevillistas), fue “Balón de Oro” en el Milán y terminó en el Chelsea jugando y entrenando a la vez. Actualmente es el entrenador del Los Angeles Galaxy, por lo que podrá gritarle a Beckham y hablar largo y tendido de música con su presidente Alexi Lalas, que es el que mejor ha compaginado eso de ser futbolista y cantante.

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Youri Djorkaeff – “Vivre dans ta lumiere”

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Ruud Gullit – “Not the dancing kind”

Si algo hemos aprendido leyendo y escuchando este post es que los futbolistas nos hacen disfrutar con la música en una relación inversamente proporcional a la que nos lo hacen con el fútbol.

Me gusta el fútbol… ¿se nota?

MEDIA DOCENA DE MOTIVOS PARA ODIAR LA NAVIDAD

Lo primero que quiero decir es que me gusta la Navidad. Soy partidario de ella. Me gusta reunir en casa a casi toda la familia siete u ocho veces durante un par de semanas para comer y beber desmedidamente, reirnos de todo y huir corriendo por el jardín del fuego de los petardos que mi cuñado ha colocado en los sitios más inestables. Como a medida que pasan los años cada vez está más viejo y más cojo, no dudo de que una de estas Nocheviejas terminaremos por pillarlo y tirarlo a la piscina aunque se muera congelado… por mamón.

Disfruto las vísperas y el día de Reyes. Me gusta hacer regalos. Y recibirlos.

La Navidad me pone de buen humor.

Pero así y todo, no dejo que reconocer que la cursilería se mueve a sus anchas entre una infinidad de aspectos que tienen relación con esta época del año. Y una de las que más la sufren es la música.

En el Radioblogin’ que os he preparado ahí a la derecha teneis algunos ejemplos de lo que digo. Este año especialmente la nostalgia se ha apoderado del mercado discográfico navideño, y están reflotando discos y vídeos que, la verdad sea dicha, estarían mucho mejor haciendo compañía a los restos del Titanic.

El que ha desenterrado este vídeo para hacerlo circular esta Navidad merecería hacerle compañía a mi cuñado el artificiero en la helada piscina…

El vídeo comienza con la típica cháchara de intercambio de regalos: “Oh, que bonito…”, “Muchas gracias…”, “Me encanta…”, “Feliz Navidad…”. Se van y el rubio se queda solo con Pee Wee y le dice que “tiene un regalo muy especial para él”.

– ¿Cuál, cuál, cual…? – se impacienta Pee Wee.- ¿Cuál es mi regalo?, dímelo, que me muero…

– Nos encantaría que fueses el DJ esta noche…

– Oh… pero es Navidad… -dice Pee Wee bastante desilusionado.

– Anda, Pee Wee, sé deportivo…

– Bueno, vale.

– Gracias, Pee Wee. Nos vemos!

Cuando el rubio se va, Pee Wee repite lo mismo, imitándole con voz tonta y dedicándole una pedorreta. Entonces oye una voz que sale del televisor:

– Hey, Pee Wee…!

– Sí, qué? Eeeeh…! Es Bryan Adams…!

– ¿Quieres estar en este vídeo de Navidad?

– ¿Y como se supone que lo hago…?

– Así…!

Y Bryan Adams chasquea los dedos y se sale de la pantalla para dar paso a… a eso…

Espantoso, verdad? Seguro que pensais que no puede haber nada más falto de gusto en todo el mundo del videoclip navideño… Pues anda que no estais equivocados ni ná…!

He empezado por lo más suave. Y como tendreis ocasión de comprobar a lo largo del post, este festivo “Reggae Christmas” de Bryan Adams, comparado con las atrocidades que van a seguir, es un trabajo de admirable dignidad y moderación.

Fijaos si no en este “Christmas time” de Christina Aguilera, y luego me contais si se os ocurre otro ejemplo menos evocador de la cordialidad reinante en estos días. Para que no le falte de nada, a los 2 minutos y medio de la canción sale incluso el inevitable y deprimente rapper que pone la nota fashion.

Qué cantidad de gente para una cosa tan inútil, no?

Y es que a veces no basta con el esfuerzo, ya sea de mucha gente, como en el caso anterior, o de una sola persona, como en el siguiente. Porque Billy Corgan es un tipo que normalmente nos resulta creíble, e incluso disfrutamos de sus canciones… pero en otro momento y en otro lugar. En este “Christmastime” de los Smashing Pumpkins resulta tan festivo como una patada ahí donde dijimos.

¿Será un mensaje subliminal que todos los regalos que se intercambian los niños sean discos suyos…? Incluso el de su grupo paralelo, Zwan, que tanto parece desagradar a la niña que lo recibe.

A lo mejor tienen razón los que piensan que esa es la verdadera esencia de la Navidad: consumir, regalar cosas. Y mientras más ostentosas, mejor… al menos eso es lo que se desprende de este vídeo que sigue de las Destiny’s Child, “8 days of Christmas”. No os perdais al baboso de la gorrita, al que las chicas disfrazadas de Mamá Noël le ponen mucho; al menos eso parece en vista del modo en que se pega a ésta.

Fastuoso. Este vídeo sí que evoca ese espíritu de la Navidad que hace que la gente se deprima y le entren ganas de suicidarse.

No tendría que ser así. Al menos eso dicen los más clásicos a la hora de celebrar estas fiestas: que estamos traicionando el espíritu de la Navidad. En el vídeo que sigue, Snoop Doggy Dogg no solo lo traiciona, sino que además le roba la cartera, le parte las piernas y se mea encima de él: “Santa Claus Goes Straight To The Ghetto”.

Y terminamos con la cumbre del kitsch. Si el “Happy Xmas (War Is Over)” de John Lennon no era ya de por sí lo suficientemente empalagoso, en esta versión de Celine Dion y Gloria Estefan la sensiblería aún es aplastada por varias toneladas más de azúcar. Y para completar el horror, hacia los cuatro minutos y medio del vídeo, Celine se desata en una descarga de agudos absolutamente innecesarios, de esos que tanto daño están haciendo a las canciones desde que Mariah Carey se luciese con sus gorgoritos.

Las chicas dicen esto (más o menos):

GLORIA: Me encantan las canciones de John Lennon… bueno, antes que todo es que a mí me encantan las canciones de los Beatles.

Lennon continuó escribiendo canciones como “Imagine”, que para mí es una canción espectacular. “Happy Xmas” también lo es; porque él tiene una manera de pensar sobre las cosas y tener conversaciones muy contemporáneas, con un significado que te cala hondo. Tiene unos arreglos enormemente grandes, pero la canción no pierde su tono…

Así que es una de las canciones con las que crecí, y todavía me parece muy navideña.

CELINE: Es una canción increíble, y a lo mejor aunque todo el mundo cambió, los sentimientos de la canción no cambiaron… quiero decir… los verdaderos valores del ser humano, el amor, el compartir… todo eso…

Así que cuando escuché esta canción se convirtió en una de mis favoritas de todos los tiempos.

Y cuando grabé un álbum de Navidad por supuesto que tenía esta canción en mente y quería cantarla. Y cuando tuve oportunidad lo hice, porque era una de mis favoritas, y es tan emotiva… y es una increíble, increíble canción de Navidad.

Y acto seguido, aunque la canción haya sido tan significativa e importante en sus vidas, sin ningún miramiento, y con una falta absoluta de compasión navideña, las dos se ponen a perpetrar su ataque contra ella…

Podría poner más vídeos tan penosos como éstos, pero no quiero que empeceis la Navidad deprimidos del todo. Seguro, además, que todos vosotros teneis en mente vuestros propios infiernos musicales particulares, y lo que es peor… nos los vais a contar…

Por mi parte prefiero terminar con una canción que nos deje un mejor sabor de boca oídos.

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Boyz II Men – “Silent Night”

NOVIEMBRE EN OSAKA

november rain

Menos mal que ya se acaba. Un asquito, el mes de noviembre en Sevilla. Puede que tenga un puntito melancólico, pero es un rollo esto de que la noche se desplome cuando uno aún no ha terminado de merendar, las temperaturas se encojan súbitamente (y eso si no le caen a uno en lo alto 100 litros por m2 en un momento), no se vea a nadie en la calle después de las siete (en la mía al menos), y un tañido a duelo perpetuo parezca presidir el calendario. Ante el desgaste anímico, es el momento de cargar el winamp (o el ipod, el walkman o el comediscos, allá cada cual) con canciones llenas de optimismo que nos teletransporten a otro mundo con más luz.

El problema es que nadie parece ya muy interesado en hacer canciones de lo que se llamaba “pop puro”. No mola ser alegre en estos tiempos. Así las cosas, ha llegado el momento de sacar el arma definitiva: un disco del año 2003 que recopila los éxitos, hasta entonces, de la banda japonesa Ulfuls. Donde, precisamente porque servidor no tiene ni idea de las letras, es la música la única encargada de llevar la alegría.

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Ulfuls – Sore Ga Kotae Da!

La historia de hoy es que no hay historia: no hay mucho que os podamos contar sobre esta banda, y si alguien quiere profundizar algo más, siempre puede acudir aquí (en castellano), aquí y aquí (en inglés) o aquí (en japonés, para los que quieran practicar los cursillos de kanji de este verano). En todos estos sitios os contarán que los Ulfuls son cuatro tíos de Osaka, Matsumoto Tortoise (Voz), Ulful Keisuke (Guitarra), John B Chopper (Bajo) y Shankon Jr (Batería) que llevan ya diecisiete años en la música, los diez últimos de éxito en éxito. Que su cantante, como suele ocurrir en estos casos, ya ha dado el salto al cine y la televisión. Que desde el “Grandes Exitos”, ya han sacado dos discos más y un tercero que saldrá el 12 de diciembre. Y que su canción más conocida en Europa, y en España, es el tema principal (“Baka Survivor”, del 2004) que hicieron para la serie de televisión esa que ponen en el Cartoon Network donde el héroe derrota a los villanos luchando con los pelos de la nariz. Guay, ¿eh?

Y es que, en el fondo, todas estas cosas me traen sin cuidado, porque lo que importa son las canciones…

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Ulfuls – Gatsu Da Ze!!

La ausencia de información también le permite a uno dejar volar la imaginación o, mejor aún, jugar a comparaciones locales. El aspecto de cachondeo más o menos sanote de esta gente (prefiero ignorar si se enfarlopan hasta la bandera para poder tocar) me recuerda a los “No me pìses..”. Posiblemente a la gente de Osaka le va el cachondeo. Sea como sea, no parece que Ulfuls se tomen nada en serio. Así pues, no me extrañó nada que un amigo me dijera, mientras escuchaba “Osaka Stap”, que aquello era como el “arriquitaún” de Laín en japonés. Y con un solo de guitarra que se diría firmado por el mismísimo Pájaro de Alcosa. Quién sabe, igual cualquier día nos hermanan con Osaka…

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Ulfuls – Osaka Strap

En cuanto a las letras, lo más que he podido encontrar es la romanización de las mismas, pero no su traducción. Otro pretexto para dejar volar la imaginación. ¿Alguien puede imaginar de qué puede tratar su “Banzai”? ¿Contra quién pueden lanzarse al ataque estos chicos?

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Ulfuls – Banzai! ~suki De Yokatta~

A juzgar por los sencillos y videos que he visto de los Ulfuls desde el 2003, el cachondeo sano ha ido quedando diluído. Más garra, más fuerza, sigue el burraqueo pero, ah, me cuesta encontrar ese aire de optimismo. Aunque en directo parecen buenos. No se hable más, marchando una de Ulfuls. Justo lo que me hacía falta, a ver si llego entero al puente de la Inmaculada.

SHAKIN’ ALL OVER

Dicen que el término “rock and roll” era la jerga usada en los garitos de música negra (casas de mala reputación en general, como era el caso de los “honky tonk”, por ejemplo) para referirse al acto de bailar…y por extensión, a otros actos más divertidos para los que también se necesitaban dos. Inevitable, pues, que desde su origen, esta nueva música fuese unida a este tipo de “actividades lúdicas”.

Con el tiempo, la descarnada implicación sexual de los nuevos ritmos se fue extendiendo también a otro tipo de jueguecitos, que ya no tenían por qué desarrollarse a duo…

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“My Ding-A-Ling” – Chuck Berry

Cuando era chico, en clase de gramática
Siempre me guiaba por la regla mejor
Y cada vez que sonaba la campana
Podías pillarme jugando con mi “ding-a-ling”

La jugada no le salió nada mal, y el bicharraco de Chuck alcanzó por primera vez el número uno con esta tonadilla. El caso es que luego otros se apuntaron al carro del “dos es multitud”, o “hagalo usted mismo”, o como queraís llamarlo, seguro que conoceís otros nombres…

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The Who – “Pictures of Lily”

Las fotos de Lily hicieron mi vida maravillosa
Las fotos de Lily me ayudaron a dormir de noche
Las fotos de Lily resolvieron mis problemas de infancia
Las fotos de Lily me ayudaron a sentirme bien

El asunto alcanzó tintes de alarma social en la década de los ochenta, donde fulano, mengano y el de más allá empezaron a pregonar las virtudes de la cuestión.

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DEVO – “Praying hands”

Tienes tu mano izquierda
Y tienes tu mano derecha.
La mano izquierda juguetea
Cuando la mano derecha va a trabajar…

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Billy Idol – “Dancing with myself”

Cuando no hay nadie más a la vista
En la abarrotada noche solitaria
Bueno, espero un buen rato
A mi vibración de amor
Y me pongo a bailar conmigo mismo

Incluso los grandes letristas demostraban tener algo que añadir al ya trillado asunto…

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Elvis Costello – “Pump it up”

Allá en los centros del placer
Llegado del cielo o el infierno
Escucha la propaganda
Esucha al último infundio
No hay nada por debajo
Que ella no pueda comprender
Así que dale fuerte hasta que lo sientas
Dale fuerte incluso cuando no lo necesites

Algunas se las arreglaban para mezclar el insulto racial con el tema de fondo, estableciendo comparaciones cuanto menos sorprendentes…

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The Vapors – “Turning Japanese”

Tengo tu foto, tengo tu foto
Y quisiera un millón tuyas por toda mi celda
Y que un médico tomara tu foto
Para poder mirarte también desde el interior
Pues me tienes dando vueltas arriba y abajo
y dando vueltas dentro y dando vueltas fuera
Y me estoy poniendo japonés, me estoy poniendo japonés

El controvertido de siempre no se privó de disertar sobre el tema dandole su rollito depravadete, faltaría más…

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Prince – “Darling Nikki”

Conocí a una chica llamada Nikki
Supongo que podrías decir que era una amiga sexual
La conocí en el vestíbulo de un hotel
masturbandose con una revista

Vamos, que la gente no se corta un pelo, mucho menos las chicas…

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Divinyls – “I touch myself”

No quiero a nadie más
Y cuando pienso en tí
Me toco
Ooh, ooh, ooh, aah.

En fin, que el que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Y luego esconda la mano.

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Tori Amos – “Icicle”

Y cuando mi mano me toca
Puedo descansar la cabeza al fin
Y cuando despega de su cuerpo
Creo que yo despegaré del mío
Con un orgasmo, mientras todos están allí abajo

CUMPLEAÑOS FELIX

Pues es posible que suene raro hablar de estas cosas en un día que es casi de luto nacional

Velas

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Sufjan Stevens – Happy Birthday

Pero yo no tengo la culpa de haber llegado a este mundo tal dia como hoy hace 42 años. Total, también Chuck Norris cumplió años ayer mismo.

Tarta

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Beatles – Birthday

Y aunque me da un poco de verguenza automontarme mi propia fiesta…

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Bright Eyes – Happy Birthday to me

…me aplico la frase de Jerry Wexler: “Bueno, ¿quién firma los cheques aquí? Yo, ¿no?” y hago de mi capa un sayo.

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Chucho Valdés con Irakere – Feliz Cumpleaños

Todo lo cual no es más que una miserable excusa proselitista para retomar aquí el texto de mi amigo Pive Amador en su libro “Canciones en la historia” a propósito de la canción más típica de esta celebración

“Cumpleaños Feliz” es la canción más y peor cantada de los últimos tiempos”.

De hecho, cada día, en millares de sitios al mismo tiempo, se puede oír cómo los asistentes a una fiesta de cumpleaños desafinan cantando esta tonadilla a pulmón partido ante el avergonzado rostro de la persona felicitada. La historia completa de la canción, para los que sepan inglés, podeís encontrarla aquí, junto con bibliografía detallada. Os hago un resumencito a continuación…

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La canción que todos conocemos

La canción fue compuesta originalmente en el año 1873 por las hermanas Milfred y Patty Hill, dos profesoras en la escuela infantil. Las Hill, partidarias de introducir las canciones en la educación diaria compusieron una coplilla para recibir y animar a los niños que llegaban a primera hora de la mañana legañosos y aún somnolientos. La música es la que todos conocemos, pero la letra decía algo así como “Good Morning To All” (Buenos días a todos).

Mediados los años 20, un tal Robert H Coleman, menudo listillo, registró el tema como suyo cambiandole la letra por la de “Happy Birthday to you” que ya nos suena más a todos. Patty Hill, la única hermana superviviente en aquellos años, llevó el asunto a los tribunales, que acabaron dandole la razón, por lo que los derechos de autor acabarían regresando a la familia Hill, dejando con un palmo de narices a Coleman, pese a que fue su idea la que hizo millonaria la canción. Y tanto. En 1988 la multinacional Time-Warner compró los derechos de la canción a cambio de 25 milloncejos (en dólares) de nada. Y le salió barata, ya que se estima que la canción genera en torno a 2 millones de derechos de autor cada año, por lo que a estas alturas la inversión está más que amortizada.

Aunque hay la tira de canciones que se llaman así…

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Stevie Wonder – Happy Birthday

Ya me direís cuál hubieraís elegido vosotros…

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Pizzicato Five – Happy Birthday

TESIS – ANTITESIS – Toma 1

Hace poco se hablaba en este blog del mito del hombre feo con mujer maravillosa. Ciertamente, son muchos los ejemplos que podrían citarse, pero no todo el mundo piensa igual, como lo indicaba esta canción del año 1963.

Jimmy Soul

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Jimmy Soul – If you wanna be happy

Si en tu vida quieres felicidad
a una mujer bella como esposa no tomarás
Y si quieres mi opinión personal
con una chica fea te casarás

Con una bella mujer cualquier marido parece enano
Y muy a menudo le lleva destrozado
En cuanto se casa con ella, empieza del tirón
A hacer cosas que le destrozarán el corazón

Pero si tomas por esposa a una mujer fea
Qué feliz serás en la vida que te queda
Con una esposa fea tendrás de comer a tu hora
Y la conciencia tranquila se te quedará desde ahora

Si en tu vida quieres felicidad
(…)

Nunca dejes que tus colegas te digan que tienes mal gusto
Adelante y cásate con ella
Que aunque su rostro sea feo y cada ojo de un color
Hazme caso, que ella es mucho mejor

Si en tu vida quieres felicidad
(…)

– ¡Hey tío!
– ¡Hey, chulo!
– ¡Que ví a tu mujer el otro día!
– ¿Sí?
– ¡Sí, y no veas qué fea…!¡
– ¡Er nota…! ¡Vale, sí, fea, pero no veas como cocina!
– ¡Vale, vale!

Si en tu vida quieres felicidad
(…)

Cuando veo los anuncios de Corporación Dermoestética, no puedo evitar que me venga a la mente esta canción, que en su día llegó al número uno en América, y que ha quedado como una astracanada más, aunque, eso sí, con buen ritmo. Fuese como fuese, Mr. Soul pegó el pepinazo de su vida con esta tonadilla que llegó durante dos semanas al número uno USA. Poco importaba que estuviese basada en un calipso del año 1934, al igual que tampoco importó a Joe Dolce, que la versioneó en 1983 cambiandole en parte la letra. Al menos, la versión de Rocky Sharpe & The Replays era fiel al original.

Claro está que los defensores de la cirugía estética tienen también a mano otro himno propio, mucho más violento, y que en este caso no necesita ni siquiera traducción…

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Los Sirex – Que se mueran los feos

Que se mueran los feos, que se mueran los feos
que no quede ninguno, niguno, ninguno, ninguno de feos
pues les quitan las chicas, que tienen mucha vista
nadie sabe que tienen un arte especial para las conquistas

Yo, yo,yo soy muy feo
y la estetica por mucho que avance no me salvará

Que se mueran los feos, que se mueran los feos
que no quede ninguno, niguno, ninguno, ninguno de feos
pues les quitan las chicas, que tienen mucha vista
nadie sabe que tienen un arte especial para las conquistas

Que se mueran los feos, que se mueran los feos
que no quede ninguno, niguno, ninguno, ninguno de feos
pues les quitan las chicas, que tienen mucha vista
nadie sabe que tienen un arte especial para las conquistas
que se mueran

Sirex
Los Sirex

Los dos bandos están ya situados. Sólo queda que cada uno elija el suyo…

RECOMENDAOS

Hace unos días, en alguno de los comentarios al post “Formación Continua”, arrinconé por un momento mi propio código ético y llegué a aconsejarle a uno de nuestros mejores parroquianos un cierto disco.

Error.

Al momento volvieron a plantearseme las mismas preguntas que me hago en estos casos.

  • “¿soy yo quién para andar recomendando ni un disco ni un libro ni una película ni nada de nada?”
  • “¿Tengo acaso un criterio superior al de la persona a la que me dirijo?”
  • “¿puedo estar seguro de que le gustará mi recomendación?”
  • y, más importante aún,

  • “¿le haría caso yo a otra persona si estuvieramos en la situación inversa?”

La respuesta a casi todas estas preguntas, inevitablemente, es “NO”.
El corolario lógico es que tiendo a rehuir todas las recomendaciones que me hacen, especialmente aquellas que se hacen en un tono excesivamente fervoroso o, lo que es peor, las que se formulan por quienes acostumbran a pontificar ex-catedra que, obviamente, nunca se hacen las preguntas arriba indicadas. Ejemplos y formas las tenemos a montones, mucho más en los tiempos que corren, en los que para montar una tribuna de opinión los requisitos son tan laxos como los que se exigen para montar, por ejemplo, un blog. Si no, ya me diría de qué forma dos indocumentados como los que aquí estamos ibamos a tener un chiringo como éste.

Eso por lo que se refiere a las generalizaciones.

En el terreno particular, reconozco que el dependiente de una tienda de discos (incluso los que ya no están en activo ;)) tendría bastante legitimación para pregonarme las excelencias de lo que crea conveniente, por cuanto las respuestas a las preguntas arriba formuladas serían obvias. Imaginemos las que podría inventarse un dependiente ya bragado en esto de despachar discos al público, así al estilo Tenacious D, el plasta de “High fidelity”:

hifi jb

  • ¿Quién soy yo…? “Soy el que va a intentar que éste se lleve algunos discos de aquí”
  • ¿Tengo acaso un criterio superior? “Pos sí: el criterio del que se lleva diez horas al día atendiendo gente como tú, desde hace años”
  • ¿Puedo estar seguro de que le gustará? “Al menos se lo va a llevar de la tienda, que ya es algo. Si luego no le gusta, es su problema”
  • ¿Le haría caso yo a él? “Que se monte primero su tienda de discos y luego ya veremos”

No me malinterpreteís: le tengo mucho aprecio a esta casta de dependientes (Benavides, Azagra, Valentin, Goyo…) y el caso es que les debo muchos ratos buenos y tesorillos en forma de vinilos y cassettes que un buen día me recomendaron. Por eso creo que este tipo de recomendaciones no me duele.
En el terreno de la crítica musical me es más dificil aguantar a los predicadores. Los de la radio (y, por extensión, televisión y todos aquellos sitios susceptibles de añadir contenido audiovisual) tienen al menos el detalle de permitir que oigamos eso que tanto defienden, por lo que toda recomendación más o menos vehemente nos sobra, pues ya nos hemos hecho una idea del producto por nuestra cuenta. Pero los de la prensa escrita..ah, amigo, ahí me tiento más la ropa. Normalmente suelo fiarme de gran parte de estas reseñas y me motivan a buscar (en estos días los p2p sustituyen a los proverbiales cajones de rebajas) esa pieza que ha recibido tantas estrellas, aunque siempre según mi propio criterio (ya le pueden poner 20 estrellas al de Thom Yorke, que ese no entra en mi casa). Pero cuando en la crítica o en la reseña o en la entrevista alguien cita eso de “de escucha obligatoria”, “tu discoteca no estará completa sin..” o, peor aún “búsquense a la voz de ya…” la reacción es siempre la misma, o sea, correr en sentido contrario.

Curiosamente, en los últimos años, ha proliferado una nueva generación de aconsejadores, que no sólo nos permiten escuchar las canciones cuyos méritos se ensalzan, sino incluso (glub) poderlas disfrutar en nuestra colección sin pasar por caja. Retomando lo que decía Carrascus en aquel primer post sobre la Caja de Pandora, “los consumidores de música actuales están cada vez alejándose más de las tradicionales emisoras y disc-jockeys para guiar sus elecciones en función de los gustos de personas afines (a veces a los que ni siquiera conocen) a través de blogs y páginas webs en general”.

A título personal (¡y que no conste ésto como una recomendación!) reconozco que me he enganchado ligeramente a bigstereo, así como a The Yellow Stereo y a sus agregadores habituales. No solamente la mayoría de los artistas que aparecen diariamente en sus páginas coinciden con mi idea de cómo entiendo la música y la cultura pop, sino que la convivencia que DJs y bandas pop al estilo tradicional tienen en sus páginas me hacen pensar en un mundo sin etiquetas.

bigstereo

Aunque a veces el tipo de BigStereo puede llegar a ser odioso, como aquella vez que recomendaban un concierto de Soulwax con la frase “no te lo pierdas a menos que estés muerto”, uno está dispuesto a perdonarles siempre que me sigan presentando canciones de las que le alegran a uno el día en la oficina…poniendolas bajito, eso sí, para no molestar a los compis como Babutxa.

En el polo opuesto están esos discos, cintas o emepetreses que nos encontramos un día por casualidad, sin haber oído o leído nada sobre ellos o sus interpretes, pero que nos cautivaron a la primera…material para otro post, me temo.

FORMACION CONTINUA

Aunque nunca se me presentó la oportunidad, me pregunto a veces qué tipo de música estaría escuchando si hubiese tenido que profesionalizar mi afición. Puedo imaginar el impacto que tendría sobre mi débil motivación el hecho de tener que oír discos, ir a conciertos, mantener entrevistas por obligación profesional: doy gracias a quien corresponda por no haberme permitido mezclar placer y negocio. En el debe, es cierto que mi cultura musical posiblemente sería más extensa si hubiese ido ligada a mi futuro profesional, e incluso podría hablar de muchos de estos temas que salen por aquí con conocimiento de causa, lo cual no siempre es el caso, como habreís notado. No quiere decir ésto que yo esté particularmente descontento con mi educación musical, construida, como la de casi todo el mundo, a base de prueba y error, sino que..bueno, uno es el resultado de sus decisiones. Además, dije en un post anterior que iba a hablar de esto, así que ahora no me puedo echar atrás. Vamos allá, al fondo de los recuerdos….

¿Por dónde comenzar?. En su desternillante libro “Lost in music”, Giles Smith (un prófugo del periodismo musical, ahora dedicado a hacer críticas de…automóviles) pone el punto de partida en el primer disco que uno compra. Y reseña que todo el mundo, cuando le hacen esa pregunta, suele citar algún gran disco memorable. Después de todo, es tu propia iniciación en este mundo, así que uno no puede quedar como un pánfilo. Y así, se suelen mencionar clásicos de Beatles, Rolling, Dylan, Redding, Aretha, Prince…. De hecho, él reconoce que siempre ha contestado públicamente que su primer disco fue “Let it be”. Pero en el libro, todos los prejuicios echados por la borda, confiesa que, realmente, lo primero que se compró fue una cancioncilla infantil: “En la vieja factoria (ia ia o)”.
A mí me costó mucho reunir las cuatrocientas y pico pelas que costaba una cassette entonces (no tuve tocadiscos hasta una década después) como para olvidarme de mi primera cinta. Y también de que al día siguiente mi mami me hizo devolverla…Moraleja: nunca le enseñes a tu madre los discos que te compras. Se trató de una banda sonora. En concreto, (esto me va a doler) la cassette en la que me gasté aquellas preciosas 450 pelas fue ni más ni menos que…

Sound_of_music

Yep. La historia de los Von Trapp, directamente trasladada desde Broadway. A decir verdad, durante los meses precedentes había entablado una gran amistad con un chico de mi patio, unos años mayor que yo, que tenía una buena discoteca de su padre. En un 90%, discos de música clásica, casi todo el cátalogo disponible por aquel entonces en España de la Deustche Gramophone y parte de Decca. Y en un 10% algo de orquestas (ah, los discos en cuatro fases) y bandas sonoras. Mi amigo y yo pasamos del 90% de la colección que llevaba el típico sello amarillo de la DG y nos fuimos directamente a la música de películas y a por las orquestas. A diferencia de otras modas que con el tiempo fueron y pasaron, hasta la fecha nunca he renegado de aquellos autores y discos: Mancini, Williams, Rossenmann, Friedhofer, Rota, Hermann, Goldsmith…

Un día de finales de 1977, el padre de mi amigo metió un nuevo cacharro en la sala de música. El Hilo Musical de aquellos días, con seis canales, dedicaba uno exclusivamente para “música moderna” donde, algo inimaginable hoy, cada día a las siete de la tarde retransmitían integramente, sin cortes, algun lanzamiento discográfico “de actualidad”.

KlaatuAquella primera tarde, según la revista HM, el disco que iba a sonar era de unos tales Klaatu, y se llamaba igual que el grupo (luego descubrimos que sólo en los USA, ya que en su Canada natal, el disco se llamó “8:47”). Mientras escuchábamos aquellas canciones, nos invadió la sorpresa: ciertamente aquello no se parecía a lo que sonaba en la radio de aquellos días, y prácticamente no había dos temas iguales. Hey, parecía que eso de la música moderna era guay. Por supuesto, en aquellos días eramos completamente ignorantes de que la artífice de aquel desvirgue rockero había sido una banda de prog-rock canadiense. Joé. El segundo día, el disco retransmitido fue “Free as the wind” de Crusaders, pero el jazz fusion no era plato de nuestro gusto, al menos no todavía. El tercer día llegó “Seconds Out” de Genesis, y todo fue distinto desde entonces.

Nursery CrimeDefinitivamente, mientras en Londres estaban montando su revolución punk,a mi amigo y a mí nos habían pillado en las redes del prog-rock, aún casi en nuestra tierna infancia. Tanto nos gustó aquel disco de Genesis que mi amigo decidió recuperar el tiempo perdido y en pocos meses se hizo con parte de su anterior discografía. Visto en retrospectiva, aquellos días son como mi jardin de la infancia particular en lo que se refiere a música rock. Hoy en día, con la salvedad de Peter Gabriel, a quien sigo profesando devoción, no me molestaría en levantarme de la silla si me dicen que Genesis va a tocar en la plaza de mi barrio. Lo cual no quiere decir que no guarde buenos recuerdos, e incluso alguna que otra vez llevo alguna que otra cassette de ellos en la guantera del coche.

Especialmente significativo fue el hecho de que mientras buscábamos más información sobre Genesis mi colega y yo descubrimos que existía algo llamado prensa musical. En aquellos días (1977), salvo por los elementos más marginales (Star, Ajoblanco, etc, que a mí me parecían cosa de drogadizos, vade retro), en mi grupo de amigos o eras de “Popular Uno” o eras de “Vibraciones”. Desde el primer vistazo lo tuve claro: yo era de Vibraciones. Y allí, en el primer número que compró mi amigo (observese que yo ni compraba discos ni revistas todavía, mi paga no me alcanzaba), con un tipo llamado Alice Cooper en portada (a esas alturas, ya asumíamos que un tipo asì pudiera llamarse Alice) venía como disco del mes el “Hermit of Mink Hollow” de Todd Rundgren. Y aquello sí que fue el despegue…

Hermit of Mink HollowEn términos musicales, si Genesis equivale a mi época de guardería, Todd sería el paso a La Escuela, así con mayúsculas. Y menudo maestro que encontramos. Al igual que en el caso anterior, con cada disco que nos iba llegando por correo (unas veces Discoplay en Madrid, otras Gema Records en Londres) descubríamos un mundo nuevo, como una historia del rock completa en un único artista. Los que conozcan su obra saben que Todd ha pasado (más o menos) airoso de todos los palos musicales, sea el blues más tradicional, las baladas lacrimosas, el rock progresivo o las últimas novedades tecnológicas (la historia esa de TR-i que nunca acabamos de entender. ¿para qué diantes voy a querer yo remezclar un disco de Todd Rundgren?). Prog, rock, pop, soul, lo que quieras. Además, el tío lo tocaba todo él solito. El enterao que habita en mí se regodeaba con ese detalle cada vez que un compañero de clase me venía cantando las excelencias de Mike Oldfield, quien, en comparación con Todd, parecía repetir una y otra vez las mismas notas en dos o tres guitarras durante toda una cara del disco. En todos sus discos.

En 1979 a la mayoría de los jóvenes a los que nos gustaba la música se nos apareció la virgen en las ondas, literalmente. Radio 3 comenzaba su andadura ese año, posiblemente en lo que fue su mejor época, y eso que no comenzaba hasta las siete de la tarde, con apenas cinco horas de programación. De pronto, no sólo podíamos leer sobre los discos nuevos que salían, sino que podíamos escucharlos. Y todo aquello en plena época de la New Wave, cuando la oferta de nuevos grupos, nuevos sonidos, nuevas modas era arrasadora.

A mí, francamente, no es que todo aquello me quitase el sueño, pero en pocos años ya había empezado a discernir e identificar mis grupos favoritos de entre toda la marea que llegaba desde Inglaterra. Supongo que la base adquirida en comedias musicales y bandas sonoras seguía siendo determinante, pues prácticamente me decanté por lo más blandito de la oferta disponible…

Un escalón posterior en esta educación, allá por finales de los 80, vino derivado del contacto habitual con grupos locales, algunos de los cuales me abrieron los oídos a estilos musicales por los que hasta entonces había pasado de largo y a los que, como es habitual en mí, llegué una década tarde. De entre toda la panopila, mis gustos se inclinaron hacia el llamado “Pop Puro para Ahora Mismo” (al que D.A.Manrique había dedicado hacía años un extensísimo artículo en Vibraciones, con ese nombre o parecido o algo así, que se convirtió en mi manifesto de cabecera, y que posiblemente Carrascus podrá rescatar de su biblioteca) y en el que pude encontrar varios artistas cuyos títulos aún me acompañan.

Ya en los 90, la búsqueda de nuevos estilos musicales decayó definitivamente de mi agenda, si es que alguna vez lo estuvo, y, con otras prioridades en mente, pude ponerme al día en la asignatura que posiblemente llevaba peor, Historia, con ayuda de ese maravilloso invento que fueron (últimamente ya no proliferan tanto) las “Box Sets” en las que se resumía la trayectoria de un montón de grupos clásicos, con una extensísima selección de temas (nada del viejo “greatest hits” de 10 canciones) y, usualmente, un bien documentado libreto cargado de texto y fotos. Así que aproveché para resarcirme de no haber tenido nunca un hermano mayor que comprase discos y me pegué el atracón a base de The Byrds, Beach Boys, Stax records, Motown, Little Feat, James Brown, Aretha, Ray, James Brown, Wanda Jackson…el suma y sigue sería interminable. Desde el punto de vista del comodón que siempre he sido, la verdad es que me resultaba más confortable detenerme en artistas cuya discografía, salvo el ocasional tema inédito rescatado del baul, estaba tasada y cerrada, que andar por ahí pendiente de lo último de fulanito.
Incluso mi primer y perdurable amor, las bandas sonoras, resultaban cada vez más anodinas, desde el momento en que compañías como Media Ventures desplazaron a los compositores de la vieja escuela con su oferta anodina y hecha en masa. Para mi sorpresa, el relevo a la música del cine vino desde un sitio completamente inesperado, al menos para menda. Pero eso me lo reservo para otro post.

En teoría, la Formación Continua no se detiene nunca. En la práctica, puede llegar el día en que alguien te pregunte por tu artista favorito…y te des cuenta de que no tienes ninguno. Ningún disco, ningún libro, ninguna película, ninguna serie de TV. Sencillamente, en algún momento del camino el mecanismo que lograba que determinadas cosas te hicieran tilín ya no está ahí. Te vuelves a buscar donde has podido perderlo, pero la verdad es que llevas ya tanto tiempo conduciendo con el piloto automático que no tienes ni idea de donde puede estar. Supongo que ese es el día en el que uno deja de aprender cosas nuevas…

Bueno, y ahora los deberes para casa:
1 – ¿Cuál fue el primer disco que compraste?
2- ¿A qué inconfesable moda musical te apuntaste en tu adolescencia?
3 – ¿Qué artista o disco de aquella época te sigue emocionando todavía?
Espero las respuestas encima de mi mesa mañana por la mañana.
Se acabó la clase

HOJA PARROQUIAL

Es notorio que los que acuden habitualmente hasta este blog lo suelen hacen atraídos por las entretenidas y bien documentadas (hay quien dice que “excesivamente” documentadas) historias apócrifas que Maese Carrascus suele aportar por aquí. De lo que deduzco que ponerse aquí a presentar opiniones personales y diatribas varias es arriesgarse a un abucheo generalizado con lanzamiento de hortalizas varias. Por lo que conviene aclarar a vuesas mercedes que no se me aburran, pues dentro de poco tendremos aquí otro artículo de Carrascus de los que tanto nos gustan a todos.

Pero entre tanto…

Entre tanto hay una cuestión que se me pasea por la quijotera de cuando en cuando y que me gustaría traer aquí, aunque sólo sea por escribirla y olvidarla de una vez. Ha habido al menos dos referencias en los últimos comentarios. Cada vez que se plantea algún debate sobre estilos musicales en términos de ataque defensa (tal estilo está pasado, o es una copia, o…yo qué sé) me acuerdo de aquellos post que Carrascus escribió en la época Replicante, “Te vas a enterar” y “Señora azul”, y que venían a recordarnos la existencia de la Santa Cofradía de los Enteraos. Lo cual, direís, es un poco como la historia de la sartén y el cazo, o lo de la viga en el ojo propio.

Posiblemente, posiblemente.

Supongo que todos nos hemos encontrado en los dos extremos que definen el rango musical del enterao. Por un lado, aquella ocasión en la que algún familiar o un vecino entran en nuestra habitación, donde está sonando algo que hemos puesto porque nos gusta, y que suele despertar el inevitable comentario “joé, eso suena como una pelea de gatos enfadaos” o, como dicen los ingleses, “como un grupo de borrachos gritando en un cubo de lata“. Cambiamos de situación y ahora nos encontramos con un grupo de amigos, buenos conocedores del panorama musical y con una notable cultureta en estos temas que, al escuchar exactamente la misma canción, te ponen la mirada torva y por lo bajini espetan eso de “anda que no estás anticuao ni ná, vaya música tan hortera que te gusta“. El enterao es ese alma en pena que vaga entre ambos mundos: siempre hay gente mucho más hortera a un lado, siempre hay gente mucho más enterada al otro. Estar siempre a la última demanda cantidades crecientes de tiempo y energía, y siempre puedes tener la seguridad de que hay mucha gente que ha llegado allí antes que tú y que te está esperando en la linea de meta para reirse de tí y poner rumbo hacia un nuevo destino. Hay más de un sitio en la red que puede suministrar numerosos ejemplos, pero señalar con el dedo está mu feo. Incluso a veces, como en el ejemplo que viene a continuación, la linea entre “enterao” y “freak” no está clara…

Tal y como yo lo veo, el prototipo de enterao está compuesto, proporción arriba proporción abajo, en un 70% de postura y un 30% de cultura. Los que nos reconocemos como miembros de la cofradía pero no nos agrada seguir pagando papeleta de sitio tenemos, pues, dos formas de irnos distanciando: la más dificil es la de ir aumentando la cultura, sin duda. Hay por aquí parroquianos cuyo conocimiento de nuevas formas musicales uno sólo puede llegar a imaginar. No se les puede llamar, en conciencia, enteraos, pues tienen fondo de catálogo de sobra.

Para los que no tenemos fuerzas ni motivación para tanto, la otra forma, más fácil en apariencia, es la de ir reduciendo postura, reemplazando ironía por comprensión, acidez por humildad (hey, eso lo he leído en la hoja parroquial). Echar el vehículo a un lado y bajarse de la carrera, dejando que los otros sigan rumbo a ninguna parte. Que paren el mundo que yo me bajo, y riete de mí si quieres.

También está por supuesto, la via de la catarsis. Nada como una reconfortante inmolación pública. Tener el valor de pisar donde ningún enterao se arriesgaría nunca a internarse, ese lugar horrible donde nos acechan tenebrosas criaturas que nos llaman por nuestro nombre y reclaman nuestra sangre, donde el rechinamiento de dientes es la banda sonora 24 horas al día. Estoy hablando de nuestro pasado, todos tenemos uno, al fin y al cabo.

Pero eso será en la próxima entrega.

ACAPARADORES

Para alguien que, como yo, se las veía y deseaba para arrejuntar las 200 ó 300 pts que costaba una cassette (pregrabada, oiga) en los cajones de saldos del Corte Inglés, entrar en el salón del antiguo piso de Carrascus y verte esas estanterías repletas de vinilos que amenazaban con desplomarse sobre quien quiera que estuviese en el sofá en ese momento, por no hablar de la terraza completamente tomada por aquellas estanterías caseras con todo un surtido de cassettes (con sus lomos alfabéticamente ordenados y rotulados con regla) era como internarse en un mundo nuevo, uno del que oías hablar de cuando en cuando pero en el que no sabías como meter la cabeza. O sorprenderse en la habitación que LuisC había dedicado a rellenar de vinilos desde el plinto a la escayola. Por no hablar de los amigos de LuisC (Rogelio, Manolo, Rafael), alguno de los cuales llegó a abrir una tienda con los fondos de su propia colección. No hacía falta entrar en la discoteca de Radio Sevilla o LVG, pues, para darte ese gustazo de ponerte a mirar cientos y cientos de lomos de discos. Lo de pedir prestado era ya otra cosa. Pero sí que intuías que lo que subyacía a todo aquello era una dedicación amorosa a algo que iba más allá de la mera afición.

coleccion discosAquellos discos, y los de tantos otros compañeros y conocidos que aún coinciden cada pocos meses en la correspondiente feria del disco, estaban en buenas manos. En general, claro, ya se sabe que en toda colección suele haber unas cuantas ovejas negras. Me quedaba la impresión de que cada uno de aquellos discos (la mayor parte, al menos) recibía los mejores cuidados y dedicación por parte de sus dueños. Con la consiguiente envidia, claro. Si yo hubiera tenido hermano mayor (y aficionado a la música, claro) o si hubiera dispuesto de más recursos en su momento, posiblemente tendría también mi notable colección de vinilos, aunque, con mi formación inicial en el terreno de las bandas sonoras, comedias musicales y las versiones de orquestas, la mía hubiera sido más como la que aparece aquí al lado. Yep.

Pasan los lustros y las ciencias adelantan que es una barbaridad. Otro viejo amigo me llama hace unos días para contarme las ventajas de su nuevo ordenador. “¿Pero tú no te habías comprado uno al principio del verano?” le respondo. “Sí, pero ese ya lo completé”. “¿Has llenado 250 GB con canciones de la mula?” vuelvo a preguntar, sabiendo que este colega no se interesa particularmente por otro tipo de ficheros, como las películas. “Y el disco externo”.

Ahora, me pregunto, ¿cuánto tiempo de su vida tiene que pasar una persona para escucharse 500 GB en emepetreses, flakes, audiomonkeys y otras lindezas?. Presiento que para él, como para otros muchos que andan moviendo cada día varios terabytes por la red, la posesión es el objetivo supremo. Recuerdo aquella vez, años ha, que estabamos en no sé qué bar de no sé qué carretera secundaria, cuando en la radio que había tras la barra sonó una canción que nos hizo particular gracia. Para otro aquel episodio hubiera quedado ahí. Mi amigo tuvo que anotar de qué emisora se trataba y localizar al DJ particular que estaba en el aire aquella tarde para anotar el nombre del artista y del disco que, vive Dios, le llegó semanas después por correo. Aquella canción ya no andaría suelta más.

Más grave es aún el caso de otro amigo mio, con varios empleos y una o dos gasolineras en su patrimonio que, pese a su fortuna, mantiene cinco o seis PCs permanentemente bajando canciones o lo que sea en su casa, y que en el sótano tiene una habitación repleta con varias estanterías donde se apilan esos estuches de plástico con capacidad para 50 CDs o DVDs repletos de temas, discos, o sabe Dios qué. Y sin embargo, a la hora de subir a la sala de música, siempre pone las mismas dos o tres canciones. “Entonces, ¿por qué estás todo el día bajandote cosas?” “Porque es gratis”.

Al menos Carrascus o LuisC, como tantos coleccionistas, sabían darle su valor a cada pieza.