Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.

DETRÁS DEL JARDIN DE LA FLOR DEL MAL

Jose Casas, 1985Le conocí por primera vez en una fiesta de nochebuena que alguien se había animado a convocar en un piso de Rochelambert, allá por 1984. Huyendo del ruido del tocadiscos en el salón, acabé buscando refugio en la cocina y allí se encontraba él también, en silencio, ajeno a aquel jolgorio. Confieso no haber tenido ni idea de quién se trataba, y eso que había visto a su grupo al menos tres veces en directo y casi otras tantas en “Tropical Express” de RTVE, pero siempre me había quedado con las pintas de Alvaro, el cantante, o de Pacoco, el bajista. En aquellos días, los HELIO solían atraer a sus conciertos a los pocos “mods” que había en Sevilla, con sus parkas, motocicletas y cuadraditos en blanco y negro. Y así fue que las primeras palabras que crucé con él fue preguntarle si también era un mod. A lo que me dijo sin dudarlo que no, que éso sería encasillarse en un solo tipo de música y a él le gustaba demasiado todo el pop y el rock como para andar excluyendo. 22 años después, ese amor por toda la mejor tradición pop sigue siendo la marca de fábrica de Jose (así, con el acento en la “o”) Casas. Y se nota…

Jose Casas 2006

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Jose Casas – Plasticland

Con más de un cuarto de siglo haciendo musica por puro gusto (el no vivir de ello le ha evitado no pocas servidumbres y callejones sin salida), en el 2003 se permitió el lujo de aplicar un estricto control de calidad a los cientos de canciones que tenía escritas y elegir las ocho (escritas en inglés, algo muy poco frecuente para Jose) que componen su primer Cd en solitario, “Plasticland”. Esta vez declinó llevar la voz cantante y le pasó el micro a Chencho Fernández (Smoking Kills) y a José Romero, quien ha permanecido junto a él como parte de la banda que el viernes 26 hace su presentación en directo en la sala “Sevilla Suena”, y que han bautizado como “La Pistola de Papá”. Jose reconoce que la experiencia es más un ensayo ante el público que un concierto propiamente dicho, y que la idea es ir dándole rodaje a las cerca de veinte canciones (cuatro de ellas versiones) que tienen montadas.

La Pistola de Papa

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Jose Casas – Bo Diddley Kidnaps

Con tantos años dedicados al pop y al rock, no es que Jose Casas haya sido cocinero antes que fraile: es que ha pasado por todo el convento. Hagamos un repaso rápido. Nominalmente, estuvo dedicado a HELIO entre 1980 (cuando sólo eran tres crios de Torreblanca que ensayaban con “guitarras de palo”) y 1995. En medio, cualquier parón forzoso le sirvió a Jose para buscar vias alternativas, y anduvo como miembro fundador de dos de los mejores grupos sevillanos de los 80: ARDEN LAGRIMAS y RELICARIOS. En los primeros años 90, los HELIO vuelven a pillar fuerza, llegando a grabar primero dos sencillos y luego dos Lps (“COMBUSTION” en 1992 y “RETRATO DE FAMILIA” en 1993) para el sello Trilita. Tras la sequía generalizada de actuaciones en Sevilla a partir de 1993, HELIO decide ampliar el negocio con otro nombre paralelo y así montan THE NEW WAVE BAND, que se anticipa en una década a todo el revival de los años 80 que ahora tenemos. El último intento de los HELIO, ya en 1995 y con algún cambio de personal, se llamó LA FAMILIA BOMBA, y resultó efímero: a estas alturas, el resto de los miembros tenía ya demasiados compromisos (familia y trabajo entre otros) como para gastar energía en bandas de pop y rock. Todo ello sin perder nunca la amistad de casi tres décadas a golpe de conciertos y ensayos, como muestra la foto de abajo, tomada en la primera presentación del disco de Jose.

HELIO 20 años después

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HELIO – Dentro de mi Universo

El propio Jose reconoce que durante la segunda mitad de los 90 vivió su propia travesía del desierto y anduvo algo alejado de su carrera musical, hasta que el gusanillo volvió a picarle y, aprovechando todas las posibilidades técnicas de los ordenadores, vuelve a escribir y grabar canciones por su cuenta hasta desembocar en “Plasticland”. El hecho de no contar con una distribuidora y otra serie de problemas familiares le impiden dedicarse en serio a mover el disco hasta el año 2006, cuando monta por fin su propia banda y se hace de su propia página, además del inevitable myspace.

En el estudio

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Jose Casas – Where are my heroes

Respecto a “Plasticland”, confieso que ha sido uno de los discos que servidor más ha disfrutado en mucho tiempo. Aunque si sois juiciosos y no os fiais de mi gusto, teneis tres canciones del mismo repartidas a lo largo de este post. Si os ha gustado, ya sabeis donde podeis escucharlo en directo, el próximo 26 de enero.

Y si os ha gustado mucho mucho, tenemos el placer de anunciaros que BLOGIN IN THE WIND os traerá a JOSE CASAS Y LA PISTOLA DE PAPÁ en el concierto oficial de presentación que tendrá lugar el próximo viernes 20 de abril en la Sala Malandar de Sevilla. Y, de paso, también será nuestra puesta de largo en el mundo real, después de varios meses castigando al respetable con todos estos posts. Así que ya teneis una buena ocasión para que podamos encontrarnos todos. Id reservando la fecha…

VERSIONES PUTATIVAS

No sé si lo hemos dicho ya, pero aquí en Blogin’ nos encantan las versiones: las retorcidas, las directas, las potentes, las irreconocibles, los calcos. Incluso las versiones no reconocidas. ¿Cuáles son esas? Bueno, su propio nombre lo dice, er…las que no indican que se trata de una versión o sample.

Oh, no, por favor, no empleeis esa palabra, de ningún modo. No estamos en círculos académicos. Plagio es lo que hacen Dan Brown y Ana Rosa Quintana. Ésto es algo más sutil, y que está incluso en las raíces de la propia cultura pop.

Los blueseros piden prestados elementos del gospel, los chicos country a su vez toman elementos del blues sin pedir permiso, los urbanitas pillan del soul, y así en este inmenso Patio de Monipodio que es el pop, rock y demás elementos adyacentes. ¿Acaso no fue Ray Charles quien coló de rondón un tema gospel (“My Jesus Is All the World to Me”) para crear “I Got a Woman”, y las bases del soul, rock y todo lo que se menea desde entonces? ¿Y acaso Sam Cooke no hizo lo mismo con “I Got a Woman” y le llamó “Ain’t good news”? Aunque no le sirvió para obtener cien años de perdón, más bien cuatro tiros en un motel de mala muerte… ¿Y no saqueó acaso el pobre James Brown todo el arcón gospel para hacer su “Please Please Me”? ¿Y no le saquearon a él todos los DJs sampleadores del mundo? Y así, seguro, cuando hay mil propuestas que todos podeis Y DEBEIS traer hasta este lugar para que podamos leerlas, ¿quién de entre nosotros está en condiciones de tirar la primera piedra?… Eso me parecía. Amen.

Lo mejor del caso es que no hay que viajar muy lejos para encontrar ejemplos de este tipo de versiones, digamos, putativas. En Sevilla tenemos varios ejemplos. La mayoría de las veces, el autor de la “versión” no es ni siquiera consciente de ello (eso mismo dijo George Harrison en juicio pero no le creyeron, malditos bastardos) y lo único que hace es tirar de su memoria musical, de algún tema escondido en cajones perdidos de su recuerdo. Algo así hizo nuestro mito local, Silvio, quien un día empezó a improvisar en el local densayo la pieza que hoy todos conocemos como el himno extra-oficial del, ejm, Betis, en aquellos días pre-Lopera.

Fantasia Occidental

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Silvio y Sacramento – Betis

En la contraportada del disco aparecía acreditado como “tradicional”. O algo así. Lo cual no dice mucho de la cultura musical de los que andábamos por allí el dia de la grabación, ya que, pocos días después de ver editado el disco, nos dimos cuenta de que tenía un parecido más que sospechoso con una canción de Elvis Presley que fue incluso número 1 en su época: nada de temas oscuros o caras B, si vas a pillar prestado hazlo a lo grande.

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Elvis Presley – His latest flame

Y claro, una vez oídas estas canciones a nadie le extrañará el pasillo cómico que se montó en la Expo del 92 cuando los Scorpions vinieron a tocar al Pabellón de Alemania. El concierto se montó al aire libre en aquellas escalinatas tan apañadas por las que se accedía al Pabellón, y consistió en un set semiacústico en el que el grupo repasó clásicos del soul y el rock’n'roll, entre los que se encontraba “His latest flame”. Había que ver la cara de alucinados que ponían los señores scorpiones mirándose unos a otros sin entender nada mientras cantaban eso de “What else was there for me to do but cry” tapados por algunos centenares de voces garrulas que decían “… y hasta la Real de Sosiedá aa aá…“, y a continuación mientras ellos atacaban la parte instrumental, se veían respaldados por un enorme coro al grito de “Beeeeeeetiiiii… Beeeeetiiiiii“. Inolvidable, oiga.

La Escuela Sevillana, en general, ha hecho siempre buen uso de este tipo de recursos. Así, la propia Maribel Quiñones, alias Martirio, en su exitoso debut del año 86 del brazo de Kiko Veneno y Nuevos Medios, hizo este (peaso de) tema cuya letra, por cierto, sigue siendo actual:

Martirio

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Martirio – Separada sin paga

Aunque aquí sí que más de uno dimos un salto del asiento al escuchar los primeros acordes, por cuanto no había duda en nuestras mentes. Aquello que sonaba era, ni más ni menos, uno de los grandes clásicos del rock. Lo cual, supimos luego, no pasó desapercibido para los músicos de sesión (entre ellos Manuel “Imán” Rodriguez) que participaron en la grabación, ni para los asistentes al “Be Bop”, el club de jazz que había en la calle del Sol. Allí nos reunimos un montón de gente después de uno de los conciertos de la Cita en Sevilla, entre ellos un pesadísimo Kiko Veneno empeñado en que el equipo de música dejase de emitir jazz un rato para que todos escuchásemos la cinta con el disco de su patrocinada. Para cuando el Manolo (“Kiko, haz el favó…! que la gente ya se está aburriendo…“) volvió a poner la música adecuada al lugar, ya eran muchos los que le habían dicho a Kiko que sí, que muy bien, que la chica estrafalaria ésa tenía buena voz, pero que las guitarras de la canción de la separá olían a Lou Reed tela marinera. También le dijeron algunas cosas en referencia a las sevillanas de la “arreglá pero informá”, y a aquello de “méteme goleh”, pero esas son irreproducibles en un blog políticamente correcto como éste.

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Lou Reed – Sweet Jane

Esa noche, en el club también estaba un gitano que ya era muy conocido en Sevilla, pero que aún estaba lejos de convertirse en la estrella que luego fué. Aunque estaba asediado por una preciosa chica en plan groupie, que se empeñaba en que la tocase a ella como hacía con su guitarra, él, con una papalina considerable, prefería pasar de ella y dedicarse a darnos el coñazo a los presentes enseñándonos una y otra vez una ajada foto en blanco y negro que decía que era de su mujer y sus hijos. Lo que nos recuerda que…

…La familia Amador se lleva la palma en cuanto al uso de “samples” de tecnología plana a discreción en sus éxitos. Y la verdad es que comenzaron muy jóvenes. De hecho, podemos encontrar a un jovencisimo Raimundo Amador en “Triana”, el disco grabado para CBS por la Familia Montoya, aprovechando el tirón que una de las integrantes, Lole, estaba teniendo junto a su marido Manuel Molina en aquel inolvidable dúo flamenco. Y en medio de tanta juerga (“Yo no te quiero / tengo en mi casa / genero nuevo”, pregonaban la Negra y Carmelilla en uno de los momentos más inspirados), aparece un tema firmado por Raimundo, su primera pieza en vinilo… con Manolo Rosa al bajo y Antoñito Smash a la batería.

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Montoya – El Polígano

polingano

Pieza que hizo levantar no pocas cejas en su día, dado que aquellos primeros acordes eran, sin lugar a dudas, los mismos que usaron unos mastodontes del rock sinfónico en su momento para una de esas interminaaaaaables piezas con las que mushos se liaron sus primeros canutos.

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Emerson, Lake & Palmer – From the beggining

Aunque, probablemente, el sampleado no reconocido que más proyección ha tenido en la carrera de los Amador fue el que hicieron, en una improvisación de última hora, para darle un estribillo decente a una pieza que grabaron en homenaje a Camarón en aquel disco denominado “Blues de la Frontera” y que fue votado como lo mejor del año y hasta de la década…

blues de la frontera

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Pata Negra – Camarón

Por supuesto, fue imposible disimular el parecido del estribillo con éste otro.

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Eric Clapton – Lay down Sally

Pero así se escribe la historia. Particularmente, queremos decir aquí que todas estas versiones supusieron, como mínimo, una mejora considerable respecto del material original, aunque aquí nos estemos sesgando un poco. Un poco mucho, vale, vale… Si teneis alguna sugerencia de otras versiones putativas por ahí, sevillanas o de donde sea (como esa del “…uno mas uno son sieé teeee…”), ya sabeis donde teneis vuestra oportunidad de hablar.

CERO EN GIMNASIA

Normalmente hemos estado hablando en este blog de grupos o solistas que están a muchos kilómetros de distancia y, normalmente, a muchos años en el tiempo. Hoy quisieramos comenzar una nueva categoría donde hablemos de gente mucho más cercana en el tiempo y espacio. En este caso, aunque recientemente se ha establecido en Málaga, Antonio “Sr. Chinarro” Luque ha pasado la mayor parte de su carrera musical afincado en Sevilla, al margen de que haya o no escena local, o de que ésta se acabase en 1.996 con la salida del libro sobre la “Historia del Rock Sevillano”, que no vamos a entrar en eso, ya que tampoco quedó muy claro en la discusión que mantuvieron en la presentación del mismo su autor (Luis Clemente) y Antonio.

Bien es cierto que ese vinculo sevillano no parece determinante en su obra, ya que quien busque referencias locales entre su musica tendrá que estar atento a los rincones de sus letras y a los arreglos camuflados en sus canciones, sobre todo en los últimos discos. De todos modos siempre han sido más llamativas sus referencias foráneas, a las que alguna vez ha rendido homenaje a nada que alguno de los espectadores de sus conciertos se lo haya pedido a voz en grito: “Love will tear us apart” a capella, o “Polly” el día de la muerte de Kurt Cobain. Y aunque su primitiva pasión por The Cure llegase a ser casi enfermiza, las canciones de Chinarro están lejos de referencias concretas; podríamos decir que es un grupo de mundo. O de mundos: los mundos de Luque.

Aqui Chinarro, aquí un amigo

Es cierto, la música de Chinarro, pasados los años y asentadas las influencias (ahora es él el influyente, acogiendo hasta sus propios grupos más o menos protegidos como Salieri) recuerda, ante todo, a él mismo, el único punkie local auténtico al margen de apariencias y parafernalias. Con lo cual tenemos una rara avis en la escena sevillana, un artista que lleva ya más de quince años con sus ciclos más o menos regulares de discos y conciertos y que no se ha echado a perder, ni ha recurrido a esa frase célebre de “es que tengo que pagar el colegio de los niños” para justificar un cambio de chaqueta, ni siquiera ha trincado posición en el proceloso mundo de la cultura subvencionada. Si no fuera por tantas otras cosas que lo desmienten, se diría que Sevilla ya no es lo que era, con garitos que llegan a los 20 años en activo y cantantes que llevan más de una década y media de carrera sin acabar repudiados.

Directo en Los Conciertos de Radio3

Ya le vale: Chinarro es, repetimos, un mundo en sí mismo, y todos sus discos, que, como podeís ver aquí, ya son unos cuantos, se salvan por propios méritos y por pura media aritmética: desde aquel primer CD del año 1994 (“Sr Chinarro“) hasta el del 2006 (“El mundo según Sr Chinarro“), siempre ha habido unos cuantos que han pensado que aquello era una porquería frente a unos cuantos más que se han dedicado a aprenderse las canciones una y otra vez en su cuarto. Lo mejor del caso es que ambos grupos se van turnando de disco en disco, a tal punto que son pocos los aficionados que coinciden en cuáles son sus discos buenos y cuáles los menos buenos. Ha pasado con sus dos últimos discos, el de 2005 junto a J de Los Planetas y el que él mismo se ha hecho lejos de El Ejercito Rojo: si tuvieramos que guiarnos por la opinión que uno lee, no tendríamos claro si el anterior era un petardo o lo es éste, o si ambos son de lo mejor que ha hecho. Todo lo cual invita, como es lógico, a que sea uno mismo el que los escuche y compare. Y se pregunte de qué demonios va todo esto…

Luque y la movida

A poco que uno se dé una vuelta por la web, verá que hay muchos rincones donde juran y se hacen cruces en el nombre de Antonio Luque, a quien estiman como si fuera de su familia; y uno, superado el trauma de ver tanta muestra pública de afecto, piensa que no sólo es cuestión de karma sino, sobre todo, de lógica. Pues es la lógica quien nos enseña que si un artista lleva en activo tantos años con un chorro de discos sin haber pasado nunca por los 40 o la 100 (sus cauces han discurrido más bien por la 3) entonces tenemos un artista de culto. O, mejor, un artista culto, puesto que su principal baza está en las letras, donde gana por la mano a toda la competencia. Son letras de ésas que dices “¿cómo diantres va a caber eso en una canción?”, pero luego las oyes en su voz y de repente todo tiene sentido. No es de extrañar que tenga tanto devoto suelto…

“Dí la flor de la corona para el reino de la cama
ví el domingo pasar con el dos por ciento de interés
y si llega el lunes, como si llegara el jueves
y si llega el jueves, Calle Feria, qué vendrá después
y si en el arenal despiertas
pasarán las horas muertas
llevas dentro tantos días de Cuaresma
y si en el arenal te acuestas
dejaré la puerta abierta
fuera los botones,
esto no es ningún hotel”
(“Angela” – 2006)

o bien ésta otra, aunque podría servir casi cualquiera de su discografía, además de que cualquiera de sus seguidores tendrá otras favoritas.

Lleva tiempo,
lleva en los bolsillos una recompensa
para quien apriete el gatillo.
Saluda cabizbajo,
sombrero de ala ancha,
teniente retirado allá en sus tierras,
toda la mancha.
Salpica de aceite el traje.
Hay yonquis que aparcan coches de caballo.
Revuelven las pocas tripas
al grito salvaje: “chipirones plancha”.
Quiere teñir los charcos con las gitanillas,
con claveles; fauna, la chiquilla.
Como una bala la calesa en un atajo del circuíto.
El alumbrado deja seca a su señora,
a buenas horas.
Don Mangas Verdes parece del T.B.O.
La pipa de juguete que su empresa
dio por trofeo,
la chaqueta que estrenan vendedores de libros,
catavinos colgando, a Dios rogando,
siempre lo mismo.
Deja un reguero de pólvora, una conversación,
un gran cuento chino.
No convence a la estanquera,
que, sin chiringuito, prende la cartera
y fuma,
que estas cosas ponen muy nervioso,
y lo estudia: un rosco, las espuelas…
Gorra la que lleva el tío de las correas;
tánto bache y él ni se menea.
Como una bala la calesa…
… le importa un pito.
(“El idilio” – 2002)

La explicación de esta última canción, por cierto, aquí.

Con todo este material en su cabeza, no sería de extrañar que algún día algún artista de estos que suelen morar por las listas de éxitos le pida alguna canción para su disco, y le llegue la popularidad que hasta la fecha ha tratado de esquivar. O puede que no, que Antonio siga midiendo sus pasos como hasta ahora y que su trabajo siga siendo un plato exquisito sólo para una clientela dedicada. O puede …que siga desbaratando todas las previsiones que se hagan sobre él.

Directo

Aunque en las entrevistas pueda dar otra imagen, lo cierto es que Mesié Chinarro tiene una relación cercana con los que le siguen, como puede verse con echarle un vistazo a su fotolog o, mejor aún, al de este amigo suyo, para los cuales va nuestro agradecimiento por dejarnos usar las fotos. O incluso, inevitablemente, también a su propio myspace. A diferencia de otros muchos artistas, Antonio no tiene reparo en contestar comentarios y contar cómo le ha ido el día o incluso, oh tempora, lo que ha comprado en el mercado…

LA OTRA OREJA DE VAN GOGH

Hace muchos años, yo hacía un programa de radio los sábados por la tarde. Comenzaba a las cinco. Y antes del mío, a las cuatro de la tarde, se emitía otro que solía programar música similar a ésta:

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Age Wave

Yo iba a la emisora y hacía el programa en directo. Pero el programa anterior era grabado. El tipo que lo hacía solía ir un día entre semana y meterse en un estudio donde lo dejaba enlatado, por lo que aunque llevábamos varios meses saliendo en la radio uno detrás del otro, aún no nos conocíamos.

Una tarde, la canción con la que abrí el programa era de Alan Vega, y la presenté diciendo más o menos que aquello “era el mejor remedio para una indigestión de techno-pop”, que por aquel entonces era un estilo que sonaba mucho.

El problema fue que el que hacía el programa anterior, allá en su casa se había quedado a oír el mío después de terminar el suyo (cosa que solía hacer), y mi frase le sentó fatal porque pensaba que estaba refiriéndome a su programa. Nada más alejado de mi intención, por supuesto, pero eso fue lo que él pensó.

Y desde esa tarde, por todos los bares, garitos y salas de concierto por las que se movía comenzó a preguntar por mí a los conocidos comunes que teníamos: “Quillo, Blas, ¿Quién es el Carrasco hijoputa ese, que mira lo que ha dicho de mi programa?”, “Oye Luis, ¿tú conoces al cabrón del Carrasco y sabes por donde suele parar?”, “Niño, Jóse, si ves que está por aquí el Carrasco mamón ése señálamelo, que lo voy a rajá…”

Así hasta que nos encontramos en un concierto del Fun Club una noche que, gracias a Dios, el tío no llevaba navaja. Los demás ya le hablaban bien de mí, claro, y le decían que seguramente sería un malentendido, pero él no se lo creía del todo hasta que pudimos aclararlo, y a partir de entonces creció entre los dos una amistad que todavía perdura.

El “navajero” en cuestión se llama ANTONIO MURGA y es éste tío raro que podéis ver aquí abajo cobijado bajo un paraguas en una habitación cerrada, contemplando como otro pirado como él estrangula a un bebé mientras están velando a un muerto, al que han vestido de forma muy poco decorosa para tal ocasión.

Ambrosio le conoció aún antes que yo, más o menos en la época en que fue tomada esta foto, cuando Antonio Murga formaba parte del grupo Estertor. Le cedo ahora la palabra a mi colega de blog:

Debía ser allá por el último trimestre de 1985. Por algún motivo que aún no tengo claro, me encontraba compaginando los estudios con la absurda pretensión de escribir un libro sobre los grupos sevillanos de la época, lo que requería ir de entrevista en entrevista. Fueron Eva Tovar y Blas Fernández, como siempre, quienes me pusieron en la pista de una nueva banda que había grabado una maqueta que se hacía notar desde un principio, como si fuese un grano en la punta de la nariz. La banda se llamaba Estertor.

Guitarras abrasadoras, una voz de alguien que parecía ser peligroso y estar muy enfadado y letras… Definitivamente, eso era lo más intranquilizador, al menos para un tipo apocado como menda: proclamaban limpiarse el culo con Jordi Pujol, mandaban a la mierda a unos cuantos canónigos, se revolcaban en la esquizofrenia más aguda, junto con referencias culturales inimaginables para una banda de aquellos días.

Así que, os podeís imaginar, marqué su número de teléfono con bastante aprehensión: imágenes de tipos gigantescos con botas claveteadas, enfundados en cuero, con puntiagudos collares de perros y crestas de mohicano cruzaban mi mente. Para mi sorpresa, la voz del otro extremo parecía muy tranquila. Para mayor sorpresa aún, resulta que los componentes de la banda vivían en mi propio barrio. Rayos, no recordaba haberme cruzado nunca con un tipo de ésos. Pero también es cierto que yo salía poco.

En el dia, hora y lugar señalados para la entrevista, los esquemas se me terminaron de derrumbar cuando por allí aparecieron dos chicos que podían haber estado perfectamente en mi clase. Nada de pinchos, cuero o crestas mohicanas. Es más, aquel día tuve la satisfacción de conocer al lider de aquella banda, Antonio Murga, y de contar con su amistad en lo sucesivo. En los años posteriores, a medida que sus habilidades musicales se expandían, sus aventuras musicales fueron haciendose cada vez más arriesgadas. Con frecuencia, sus fondos musicales transmitían intranquilidad. Como un largo tunel oscuro, aquella música se podía soportar mejor acompañado, con alguien al lado para hacer algún comentario ocasional.

Para mí, siempre será un misterio cómo estos desasosegadores experimentos musicales pueden provenir de alguien tan “buena gente”.

El programa que Antonio Murga hacía antes que el mío se llamaba “La Oreja de Van Gogh”. Una tarde, oyendo la radio en mi coche unos meses (o años, no recuerdo) más tarde presentaron en la emisora que oía la canción de un grupo totalmente nuevo, que se llamaba “La Oreja de Van Gogh”. Mi primera reacción fue decirle a mi mujer, que me acompañaba, “coño, el Murga ha grabado un disco y no me ha dicho ná”. Enseguida me di cuenta de mi error, nada más empezar a sonar la canción.

Antonio todavía piensa que el nombre se lo copiaron. Una de las cosas que él solía hacer era enviar grabaciones de sus programas a un montón de contactos que tenía repartidos por toda Europa, que a su vez le remitían los suyos para que los emitiese aquí, y así se establecía un circuito en el que esta música tan poco convencional se iba extendiendo. Uno de los contactos más fuertes que tenía Antonio, y de los que más colaboraban con él era Cruz Goróstegui, al que curiosamente yo conocía hace años por intercambiarnos cassettes, cuando éste aún trabajaba en una fábrica metalúrgica y no hacía radio ni prensa. Por entonces Cruz ya colaboraba en el Festival de Jazz de San Sebastián y era uno de los pilares de la “cultura”, y tenía un programa de radio muy escuchado en toda esa zona, en el que emitía de vez en cuando los programas que le enviaba Antonio. Es muy normal pensar que a muchos de los que oyesen el nombre de “La Oreja de Van Gogh” éste les llamase la atención, y también es normal pensar que si iban a sacar un grupo musical (aunque de un género bien distinto) pensasen en ponerle ese nombre. Y sí, ese grupo en el que estás pensando es precisamente de aquella zona. Es una pena que ni Antonio ni el director de Radio Aljarafe pensaran siquiera en registrar el nombre.

Desde entonces “el Murga” ha ido editando de forma casera, en formato de cassettes antes, y de CDs ahora, una multitud de proyectos que iba repartiendo entre su círculo, a la vez que iba colaborando en todos los proyectos audio-visuales que le interesaban. Y haciendo radio, su “Espantasiestas” nos ha acompañado muchas tardes en que la música electrónica ha sustituído a la rápida cabezada en el sofá.

“Lemur de ojos tristes”, “Desarraigados”, “Psycholoop”, “Tatix”, “Estrella de Irak”, “Calaveras de colores”… loops, ritmos tribales, electrónicos, psicofonías… Premio a la Creación Audiovisual Andaluza con “Pentálogo Insalvable”… Multitud de exposiciones de mail-art… cuatro poemas visuales que incluyó en el 2º volumen de la “Antología de la Poesía Visual” de Víctor Pozanco en su Biblioteca CYH, Ciencias y Humanidades…

Precisamente de esta colaboración surgió la obra que ahora presenta en sociedad. Es la primera de ellas que Antonio va a editar de forma comercial, al menos en solitario, porque sí que se han distribuido comercialmente varias de las recopilaciones en las que él ha participado.

Y también es una novedad para la editorial, porque no es una casa discográfica; hasta ahora solo ha editado libros, y ésta es la primera vez que los acompaña con un CD musical. No desentona, por supuesto, porque todos los que habían pasado hasta ahora por esta casa tienen esa impronta subversiva e iconoclasta que hace que su arte sea tan marginal.

Y así es también “EL ARTE ENCUBIERTO” de Antonio Murga, un ataque a los poderes fácticos de la política y la cultura, que protesta contra el abuso que éstos hacen de ese poder que poseen, y les dibuja con el tono irónico que podéis apreciar por vosotros mismos en todos estos poemas visuales que reproducimos aquí y que forman parte de la obra presentada, que muestra hasta 80 de ellos.

La parte musical consta de otras 80 piezas cortas, de duración en torno al minuto. De ellas hemos entresacado todas las que ilustran este post. Como podéis oír tambien, son un acompañamiento excelente para este contestatario trabajo. A la primera escucha a mí me han traído reminiscencias de mis queridos Residents. No es casualidad, claro, esta banda también ha sido una clara influencia en la obra de Antonio. Y además, posiblemente las aplicaciones que éste usa de forma casera en su ordenador tratan la música de forma similar a como lo hacían los programas que una banda experimental americana pudiese usar en un estudio en la época en que los Residents editaban, por citar solo un ejemplo, su “Commercial Album”. El párrafo que arriba ha escrito Ambrosio tiene partes que sirven perfectamente para definir la música que contiene “El Arte Encubierto”, no vamos a repetirnos, mejor nos vemos y hablamos de todo ello en “La Carbonería”, el jueves 16, a las ocho de la tarde…