Imagínate una historia como ésta: un guitarrista mundialmente famoso decide formar una banda en la que se supone que nadie va a conocerle. Mientras la está formando se enamora de la esposa de un amigo suyo, también mundialmente conocido. La esposa no deja a su marido, así que el guitarrista escribe todo un disco completo de canciones de amor para ella. El disco fracasa y la banda se disuelve. Tres de sus miembros se convierten en junkies, y uno de ellos muere. El batería se vuelve loco y mata a su madre, otro de los miembros que tocaba en las sesiones del disco se mata con su moto en el mismo cruce en el que el bajista de su banda se mata también un año después. Mientras tanto, el padrastro de nuestro guitarrista (que en realidad era su abuelastro, si es que esta palabra existe) también muere. Nuestro protagonista se mete entonces profundamente en la heroína, y resulta que pasado algún tiempo el disco que grabaron se convierte en un éxito y su canción principal se convierte en una de las canciones de rock más famosas de todos los tiempos. Finalmente también consigue a la esposa de su amigo, pero entonces cambia el caballo por la botella y terminan separándose también…
-Eh, eh, Carrascus… para el carro… nos has contado cosas extrañísimas y nos las hemos creído… aquello de los pedos, y lo de la ingravidez… joé, si hasta nos creímos lo del zombie… pero no pretenderás que nos creamos todo este rollo, ¿no…?
Pues sí; sé que es difícil de creer. Pero es que todo sucedió en realidad tal como lo cuento.

Patti Boyd, aka Patti Harrison, aka Patti Clapton… aka Layla.
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Derek & The Dominos – “Layla”
El de 1969 fue un año que marcó un antes y un después en el rock. Fue ése el año en el que los LPs comenzaron a sobrepasar en ventas a los singles por primera vez, y las bandas comenzaron a dar conciertos en estadios abarrotados y en grandes festivales. El dinero comenzaba a afluir al rock en cantidades inimaginables. Pero fue también el año en el que muchos de los principales músicos comenzaron a desilusionarse con el circo en el que el rock se estaba convirtiendo y a resentirse de las presiones, cada vez mayores, del negocio que lo rodeaba y de las expectativas de las crecientes audiencias. Fue el año en el que Jimi Hendrix rompió su Experience para volver a disfrutar haciendo jams con la Electric Church. También fue cuando Peter Green comenzó a considerar seriamente su marcha de Fleetwood Mac a pesar de que estaban vendiendo ya más discos incluso que los Beatles. Y fue también el año en el que Eric Clapton, tras la ruptura de Cream (que contamos aquí mismo hace muy poco), comenzó a buscar una salida musical que le diese más satisfacciones que las puramente monetarias.
Esas satisfacciones no las encontraba en su nueva banda, Blind Faith, porque lo que a él le gustaba era el sonido, totalmente diferente a los inacabables solos, que escuchaba en el primer disco de The Band, algo que le atrajo de forma inmediata, y que ya fue toda una apoteosis en el segundo de los que éstos sacaron. Se hacía patente que Eric tenía que cambiar la dirección de su sonido. Y eso fue lo que hizo, volver a las raices a través de su unión al grupo de Delaney & Bonnie. Tanta fue la confianza en sí mismo que adquirió Eric Clapton que incluso se atrevió a grabar su primer disco en solitario en enero de 1970.
Con su nuevo giro musical Eric comenzó a animarse y ya hasta se le veía sonriendo mientras tocaba. Incluso se animó a asistir a fiestas y a ligotear con unas chicas y otras, sobre todo con Alice Ormsby-Gore, una de las hijas de Lord Harlech, el más importante de los ocupantes de la Cámara de los Lores británica (un inciso para señalar que otra de sus hijas, Jane, mantuvo también una relación con Mick Jagger, y fue la inmortal “Lady Jane” de la canción de los Stones), y con Paula Boyd, que era hermana de la esposa de George Harrison, Patti, a su vez, el mejor amigo de Eric.
Cuando Eric conoció a Patti Boyd se terminaron todas las demás para él; ella se convirtió en la mujer más deseada… a la vez que la más inalcanzable.
Eric y Patti se vieron durante los primeros meses de 1970 sin que George sospechase nada hasta una noche de verano en que en la fiesta que daba Robert Stigwood en su casa les viera dirigirse al jardín cogidos del brazo. Sin embargo, Patti prefirió quedarse con su marido y Eric volvió al consuelo de los brazos de su hermana Paula. Pero fue la antorcha que encendió Patti la que incendió la música de Eric Clapton.
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Eric Clapton – “Lovin’ you, lovin’ me”

Amigos para siempre: un roadie con el perro, Bonnie, Delaney, Bobby Keys, Eric Clapton, Carl Radle, Jim Gordon, Jim Price, un desconocido y Bobby Whitlock.
Con el tiempo y las discusiones sobre el maldito dinero la banda de Delaney & Bonnie se fue separando de ellos para irse con Joe Cocker; excepto Bobby Whitlock, que les permaneció fiel hasta el final, en que la situación ya fue insostenible. Y se hubiese quedado comiéndose los mocos si su mentor, Steve Cropper, no le hubiese pagado un billete de avión para que se fuese a Inglaterra y se uniese a Eric Clapton, que estaba en disposición de poder levantarle el ánimo. Los dos solitos comenzaron a grabar algunas cosas, pero para sacarlas adelante vieron que tenían que formar una banda completa. Así que cuando la gira de Joe Cocker se terminó, Bobby llamó a su colega Carl Radle, que se fue también a Inglaterra con ellos, y desde allí mismo contactaron con Jim Keltner, para que se ocupase de la batería.
Ya eran un cuarteto, pero todavía ni siquiera tenían nombre cuando les invitaron a tocar en un concierto para recaudar fondos para la Defensa Legal de los que luchaban por las Libertades Civiles. Allí, en los camerinos del Lyceum londinense, Eric Clapton decía que no quería aparecer con su nombre, prefería mejor hacerlo con el de Del, que era como le llamaban varios de sus amigos, y alguno de los otros sugirió que podrían llamarse The Dynamics. Y Del & The Dynamics hubiese sido su nombre si el presentador no lo hubiese oído mal y no hubiese salido a presentarles gritando… “ladies and gentlemen… con todos ustedes… DEREK & THE DOMINOS…!!”.

Eric Clapton, Bobby Whitlock, Jim Gordon y Carl Radle.
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Derek & The Dominos – “I looked away”
Después de algunos conciertos más en Inglaterra, la banda se trasladó a Miami, porque en los estudios de grabación Criteria estaba Tom Dowd, un impresionante ingeniero de sonido y productor que ya había estado con Ray Charles, Otis Redding, Aretha Franklin, John Coltrane y Cream, donde Eric comprobó que Tom era el rey y se convirtió en la persona del mundo del rock que más respetaba, por encima incluso de los propios músicos que conocía. Cuando Robert Stigwood le contrató para que dirigiese las sesiones de Derek & The Dominos, Tom acababa de finalizar su trabajo con el “Idlewild South” de los Allman Brothers y tenía bastante amistad con ellos, por eso no le extrañó que un día le llamase por teléfono Duanne Allman diciéndole que estaban también en Miami para un concierto y que si no le parecía mal que cuando lo terminasen se viesen y le presentara a Eric Clapton, que se moría de ganas de conocerle.
Cuando Tom le preguntó a Eric, éste le contestó: “¿Te refieres al chico ése que tocaba el solo en ‘Hey Jude’…?”, mientras él mismo sacaba de su guitarra las notas del solo como aparecían en el disco de Wilson Pickett. “Pues entonces díle que no venga… nos vamos todos al concierto…”. Y de la fiesta que todos se montaron después salió el compromiso de Duanne de unirse a las sesiones de grabación de los Dominos, que frucitificó en canciones como “Why does love got to be so sad?”, “Have you ever loved a woman?” o “Tell the truth”…

Duanne Allman suma su guitarra.
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Derek & The Dominos – “Tell the truth”
Las relaciones entre los músicos, la atmósfera del Criteria, la libertad que Tom Dowd ofrecía para que la música surgiese de forma natural, y la montaña de drogas que consumían sirvió para crear el ambiente propicio, “la matriz”, como decía Eric Clapton. Y otro factor importante a añadir era la presencia de Duanne Allman.
Éste se tuvo que ausentar durante cuatro días porque los Allman Brothers tenían que cumplir con unos conciertos ya comprometidos; mientras, el resto de los músicos seguía grabando, claro, porque el contador de horas y dólares seguía corriendo. En aquellos días completaron “Nobody knows you when you’re down and out” y anduvieron enredados con el esquema de una canción que interpretaron de cuatro o cinco formas diferentes. Esa canción era “Layla”, y después le daría su nombre al disco completo y cristalizaría como testamento del amor no correspondido.
La historia de Layla y Mashoun se originó en la Persia medieval, pero Layla no rechazó a su pretendiente, fueron sus padres los que se opusieron, haciendo de su amor un caso como el de Romeo y Julieta, así que la canción en realidad no refleja los problemas amorosos del propio Eric Clapton, pero a él le gustaba mucho este nombre y la forma en que la historia estaba contada. Como canción, Eric siempre ha dicho que no tenía ni idea de en lo que se llegaría a convertir. Comenzó siendo una cancioncilla sin nada especial para él, y solo hacia el final fue cuando el entusiasmo la convirtió en algo realmente poderoso. Y eso fue porque Duanne Allman volvió y se entusiasmó con ella. Y le dio su firma identificativa e inconfundible con la guitarra del principio… aunque en honor a la verdad ese riff era una versión a gran velocidad de un blues lento que compuso Albert King, “The years go passing by”…
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Albert King – “The years go passing by”
“Layla” se construyó sobre un montón de brillantes capas de sonido, coronadas por los alaridos de la slide guitar de Duanne Allman. Dave Marshall, en la revista Rolling Stone describía la canción como “siete minutos de agonía… un blues perfecto sin recurrir a las formas del blues tradicional…”, a pesar de los guiños que le hace al “Love in vain” de Robert Johnson (sí, la que versionaron los Stones). Termina Dave diciendo que “la grandeza de la canción y su importancia en la historia del rock y en la carrera de Eric Clapton son incuestionables”. Una evaluación que es tan válida hoy como cuando se publicó hace ya cuarenta años. El propio Eric reconoce la enormidad de “Layla”:
Estoy enormemente orgulloso de esa canción. Tener la propiedad de algo así de poderoso es una cosa a la que no me acostumbraré nunca. He intentado recrear ese sentimiento una y otra vez. Pero no se puede hacer. Me he dado cuenta de que es inútil. Simplemente está ahí, y ahí se ha quedado.
Después de completar todas las canciones del disco, Derek & The Dominos se volvieron a Inglaterra a realizar una gira mientras Tom Dowd se quedaba en Miami haciendo las mezclas. Y ya las tenía todas hechas cuando la vuelta de los músicos le dio un gran dolor de cabeza: traían consigo la idea de unos acordes de piano que querían meter al final de “Layla”… no se sabe muy bien de donde los sacaron; se dice que se los habían oído a Jim Gordon mientras grababa su propio disco en solitario en otro de los estudios de Criteria y se lo pidieron… se dice que los había compuesto Rita Coolidge, que estaba muchas veces por los estudios… se dice también que los compuso el saxofonista Jim Horn… pero lo más seguro es que surgiese tal como le contó Bonnie Bramlett a Tom en el funeral del manager de los Allman Brothers algún tiempo después… “Oye, tío, estamos orgullosísimos. Hemos oído ‘Layla’ y quien nos iba a decir que esa parte de piano del final iba a llegar ahí saliendo de aquellas jams que nos montábamos todos juntos sentados por allí después de los conciertos de Delaney & Bonnie…”. Tampoco se sabe muy bien cómo Tom logró encajar de forma tan perfecta ese piano en la parte final de la mezcla ya realizada, en la que no figuraba ningún piano, sin contar con los sofisticados equipos ni los ordenadores que hay en la actualidad.

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Derek & The Dominos – “Keep on growing”
El disco se editó en diciembre de 1970 y a pesar de su brillantez la gente apenas lo compró. Puede que no fuesen buenos tiempos para las baladas, puede que el deseo de anonimato de Eric llevase a la gente a la indiferencia por un disco del que no conocían a los autores… la portada del disco no tenía letras ningunas originalmente, por lo que los compradores pasarían sobre él en las estanterías sin pararse mucho a mirarlo. Y a pesar de que la compañía discográfica distribuyó un montón de chapitas en las que se leía “Derek is Eric”, la mayoría de la gente no reconocía a Eric Clapton como el Derek del disco.
Y así continuaron las cosas durante los siguientes dos años, e incluso el disco doble en directo grabado en el Fillmore que la banda editó a principios de 1973 se vendió mucho mejor que el de “Layla”. En realidad no fue hasta que su canción estrella se editó como single en el ’72 que no comenzó a conocerse bien y a dar los primeros pasos para llegar a ser esa canción favorita de todos a través de los tiempos que es hoy.
Derek & The Dominos dieron su último concierto el 6 de diciembre de 1972, y después se separaron. La culpa la tuvieron principalmente las drogas. La banda era una unión de personalidades bastante diferentes que nunca dejaban de meterse coca y heroína, y que si permanecían juntos era por el pegamento que significaba el regimén de grabación que les imponía Tom Dowd y por el entusiasmo por ver terminado el disco que estaban haciendo. Pero una vez que lo acabaron y se fueron de gira las drogas, en vez de unirlos, sirvieron para aislarlos a unos de otros. Y el que en peor estado se encontraba era Jim Gordon: a través de sus ojos no asomaba ni un atisbo de alma, la heroína le había convertido en un ser surrealista; fue entonces cuando comenzó a oir voces en el interior de su cabeza…

Jim, Carl, Bobby, Eric y otro perro.
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Derek & The Dominos – “Bell bottom blues”
El principio del fin llegó cuando Jim, al que se le iba todo el dinero con el caballo y siempre necesitaba más y más, comenzó a quejarse porque gran parte del que generaba la banda iba a parar a manos de Eric y Bobby Whitlock (autores de la mayoría de las canciones) a pesar de que él, Jim, era el coautor de “Layla”. El grupo fue destruido por lo mismo que les hizo grandes: el dolor. Derek & The Dominos era en realidad el lugar que a todos ellos les servía de escondite de sus propias realidades, y eso era algo que lógicamente no podía durar para siempre. A Eric Clapton la personalidad de Derek le servía para ocultar el hecho de que estaba intentando robarle la esposa a otro. Esa fue una de las razones, así el podía escribir una canción para ella e incluso darle otro nombre a Patti Boyd; por eso surgieron Derek y Layla. Y después, cuando se casaron, muchos de sus problemas matrimoniales venían del hecho de que a menudo no podían enfrentarse a las personas reales que eran. Mientras Eric era Derek le ocultaba el anonimato, pero los Dominos se separaron demasiado pronto y Eric tuvo muchas dificultades para enfrentarse al hecho de que él volvía a ser él de nuevo.
Y además la tragedia comenzó a cebarse en todos ellos y en los amigos mas cercanos a la banda; el 29 de octubre del ’71 Duanne Allman estrelló su Harley contra la parte de atrás de un camión en Georgia. La gran cantidad de heridas internas que se produjo le llevaron a la muerte en el hospital poco después. En noviembre del ’72 el bajista de los Allman Brothers, Berry Oakley, estrelló su moto contra un autobús en aquel mismo cruce. También murió.

Duanne y Berry.
Carl Radle se volvió a unir a Eric en 1974 y permaneció con él hasta 1979. En realidad Carl fue siempre el líder de facto de los Dominos, él era el “hermano mayor”, el que sabía aconsejar a todos, con el que todos estaban en deuda; era el filósofo que guiaba las vidas de los demás, el que siempre tenía respuesta para todo… pero que no tuvo respuesta para el telegrama que le envió Eric despidiéndole a él y a los demás músicos americanos de su banda.
Aquello amargó profundamente a Carl, y a pesar de que siempre había ayudado a Eric a sobrellevar sus problemas con la heroína ahora sucumbió a los suyos propios. Murió en 1980 de una infección de riñón causada aparentemente por sus problemas con las drogas, pero nunca se aclararon exactamente las circunstancias de su fallecimiento. Carl permaneció muerto durante cuatro días hasta que descubrieron su cuerpo, y cuando la noticia se hizo pública, Kay, la chica que puedes ver con la cabeza descansando sobre su mano en una de las fotos interiores del disco de “Layla”, también se pegó un tiro en la cabeza.
Jim Gordon tuvo una carrera musical ilustre durante los años ’70 tocando con John Lennon, Traffic, Frank Zappa, los Beach Boys… pero sus problemas con las drogas continuaron hasta que su salud mental fue ya irrecuperable. En 1979 aceptó un trabajo para acompañar a Paul Anka en unos conciertos en Las Vegas; pero la primera noche, apenas unos acordes después de empezar la primera canción, abandonó el escenario incapaz de seguir tocando. Las voces que oía de nuevo en su cabeza le sumergieron en la paranoia y la esquizofrenia. A las 11 y media de la noche del día 3 de junio de 1983 Jim condujo hasta el piso que tenía su madre al norte de Hollywood y llamó a su puerta. Cuando la señora la abrió Jim le golpeó la cabeza con un martillo y después le clavó un cuchillo en el pecho. Desde entonces permaneció en el manicomio de Atascadero, tranquilamente sedado hasta que unos diez años después vio por la tele del salón comunitario a Eric Clapton recogiendo el Grammy a la mejor canción del año por la versión unplugged que había hecho de “Layla”. Aquello hizo saltar algún resorte en la cabeza de Jim Gordon y se convirtió de pronto en una fiera que destrozó todos los muebles e incluso atacó a una enfermera… cuando después encontraron en su habitación una lista de nombres a los que tenía sentenciados a muerte, que incluía a su mujer y su hija, a su contable, a Robert Stigwood, a Bobby Whitlock y a Eric Clapton, las autoridades pensaron que había que tenerlo mejor vigilado y lo trasladaron a un penal de California.

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Eric Clapton “Layla” (unplugged)
Las aventuras y tribulaciones de Eric tras su etapa con Derek & The Dominos han estado siempre bien documentadas, las conocéis de sobra. Las muertes de Duanne Allman y de Jack Clapp, el hombre que le crió y que Eric siempre pensó que era su padrastro cuando en realidad era el padrastro de su madre (Eric Clapton creció en la creencia de que su madre, Patricia, era en realidad su hermana, ya que le tuvo a él con un hombre casado que después volvió con su mujer), el fracaso de “Layla” y el rechazo de Patti Boyd, siempre han sido citados como las causas de su retiro en Hurtwood Edge y su adicción a la heroína. Pero quizás sea más cierto que para él la heroína fuese la llave que le permitía salir de su jaula, la excusa para poder sobrevivir cuando estaba obligado a hacer un disco y una gira cada año o morirse en el intento… Eric y Patti por fin se casaron en 1979, pero para entonces Eric había cambiado la heroína por el alcohol, lo cual fue incluso peor para él y para los que le rodeaban, Patti incluída. Ella le abandonó en 1985 y se divorciaron tres años después.
Bobby Withlock grabó cuatro discos en solitario hasta 1976 y abandonó su carrera hasta 1999 en que volvió con “It’s about time”. El también tenía sus propios problemas que nunca ha querido desvelar. Cuando en abril de ese año le invitaron al programa de Jools Holland tocó tres canciones acompañado por un guitarrista que al principio no reconoció. Allí en la esquina, esperando para tocar, estaba Eric Clapton. Bobby y él no se habían vuelto a ver desde la disolución de Derek & The Dominos, pero cuando se vieron de nuevo en aquel escenario se reverdecieron sus antiguos vínculos. Eric le dijo: “Tío, ¿qué pasa…? aquí estamos todavía…”. Y Bobby respondió: “Sí… así es… aquí estamos todavía…”.
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Derek & The Dominos – “Little wing”
Jimi Hendrix nunca escuchó esta versión de su canción, porque murió solo diez días después de que la grabasen.
