Atrapado por el blues de Memphis
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04 – Méteme goles (y 2ª parte)

(Publicado originalmente por Carrascus el miércoles 2 noviembre 2005 a las 13:17)

Retomamos la narración de las maldades que pueden ejercer las estrellas del rock sobre los asistentes a sus conciertos sin que, al contrario de lo que les ocurre a las estrellas del fútbol, sufran apenas consecuencias. Yo (de joven, claro) solía ser de los que se ponen en la primera fila y lo único que llegó a golpearme durante mi vida de fan fue una púa de la guitarra de Ray Davies, que aún debe andar por algún cajón de la casa de mis padres, pero a veces uno debe tomarse con reservas sus locas ganas de ponerse justo delante.

Los asistentes al concierto de PJ Harvey en Glastonbury tenían razones que saltan a la vista, según atestigua la foto de aquí al lado, para acercarse todo lo posible al escenario, pero según qué chicas estén encima de él conviene tomárselo con calma, porque si son las L7 te puede ocurrir que Donita Parks, haciéndo un uso simbólico y original de sus productos de toilette, te acierte en plena boca con uno de sus tampones usados, como le ocurrió al tipo aquel que estaba en Reading disfrutando de su actuación. Pero la verdad es que Donita es un absoluto peso mosca en lo que se refiere a sangre y contenido intestinal comparada con el notorio icono del punk americano llamado GG Allin, quién solía defecar en sus manos y arrojarlo a la audiencia. A su puñetera madre, sin embargo, le enviaba flores.

Sid Vicious no era reacio a usar su sólido instrumento musical como una ideal arma contundente a la hora de enfrentarse a la plebe. Una noche en Texas, cuando estaba siendo interrumpido constantemente por un puñado de paletos borrachos, Sid cogió su bajo como si fuese un hacha de leñador y le aplastó a su desdichado oponente su sombrero tejano, y de paso, algunos de sus sesos. Pete Townsend, de los Who, era igualmente adepto a usar la guitarra como bate de beisbol, como pudo descubrir el propagandista hippie Abbie Hoffman en Woodstock. Intentando interrumpir la actuación de los Who para dar un discurso de parte del panfletario John Sinclair, de pronto se sintió sumamente mal al notar la Gibson SG de Pete golpeándole con un enorme ruido sordo en su espalda y haciéndole volar fuera del escenario. Pero fue Keith Richards, como siempre, el rey, y millones de personas lo han podido comprobar en la película de su gira de 1.981 por Estados Unidos. Viendo como un fan se dirigía hacia él dando traspiés en pleno delirio, cogió su guitarra como si se tratase de un bate de béisbol y golpeó con gran estilo deportivo la cabeza del pobre diablo. Territorio de Keith, cuidado.

Y si no hay una guitarra a mano ¿por qué no intentarlo con un pié de micro? Jim Reid, de los Jesus & Mary Chain, encontró uno de estos pies de gran utilidad en Canadá una noche contra un espectador particularmente coñazo. Jim pasó la noche en prisión y fue duramente multado. Pero no fue suspendido ni castigado para el resto de la temporada.

Lo mejor, de todas formas, es asegurarse de quién invade el escenario, porque te puede pasar lo que al anteriormente citado Pete Townsend, que una vez derribó a un tipo que subía allí en el Fillmore East de Nueva York. El “fan” era, de hecho, un bienintencionado policía que intentaba advertir a los Who que la parte de atrás de la sala estaba ardiendo.

De todas formas, todos estos eran enclenques comparados con otros bravos y nobles guerreros del rock que hicieron frente a sus opresores armados solamente de… sus manos. Henry Rollins, una noche en Birmingham cogió a dos tipos que se habían subido al escenario para saltar sobre los demás, y les pasó los brazos por los hombros a los dos, para, acto seguido, proceder a hacer chocar sus cabezas estrepitosamente y tirarlos abajo, aturdidos y escarmentados, de vuelta a la alegre multitud. Extrañamente, ese fue el último intento de saltos desde el escenario que hubo esa noche. No se necesita tampoco ser tan crueles como los Stranglers. En un concierto en Lyon capturaron a un desafortunado borracho y procedieron a… castigarlo… con un plátano. Suponemos que dicha fruta la tendrá ahora enmarcada en su habitación y la colostomía que le hicieron para arreglarle el culo quedaría bien y sin secuelas.

Para merecer ser de verdad un golpeador de fans de Primera División, uno tiene que estar preparado para actuar incluso en campo contrario y golpearlos según sus costumbres particulares. Esto quiere decir saltar a la guarida de los leones y enfrentarte a ellos con tus puños desnudos. Axl Rose es un brillante ejemplo. La excusa puede ser tan insignificante como el uso de una cámara con flash entre el público, y ya tienes allí a Axl, con los ojos llameantes, los puños en alto, preparado para luchar a muerte por sus derechos de imagen.

Pero el castigo definitivo es el sufrido por los grunges seguidores de los conciertos de Tad. El monumental, sudoroso, y no del todo fragante Tad Doyle frecuentemente culmina el punto álgido de sus actuaciones saltando hacia la multitud desde una considerable altura. Y este tío debe pesar cerca de 200 kilos. Los sevillanos somos más listos y cuando el gordo (y recientemente fallecido) Kike Turmix hizo lo mismo en una actuación de los Pleasure Fuckers en el Fun Club, la gente se abrió como las aguas del Nilo y el hostión que se dio el pobre Kike hizo temblar los cimientos de las columnas de la Alameda.


Inequívoco respeto es debido también a Iggy Pop, quién ejerciendo de cantante de los Stooges sufrió abuso verbal por parte de un grupo de motoristas en un concierto en Detroit. Antes del próximo concierto Iggy habló en la radio y desafió a todos los Angeles del Infierno locales a hacerle lo mismo. El alboroto resultante puede ser oído en el LP en directo “Metallic K. O.”, que recoge con fidelidad el sonido de botellas voladoras, con las cuales muchas veces Iggy solía hacer el numerito de golpearse el pecho desnudo.

Algunos de los más inexcusables crímenes contra los fans han sido cometidos precisamente sobre aquellas que más devoción tenían por sus ídolos. Sí, las únicas que dan sus cuerpos para los lascivos placeres de las estrellas: las groupies. Hay que admitir que si alguna hubiese querido ser groupie del rey de la mierda GG Allin, hubiese necesitado antes que le examinaran la cabeza. No es sorprendente, entonces, que una de sus muchas sentencias de cárcel la tuvo por aprisionar y torturar a una groupie. Pero, podéis relajaros, chicas, este hijoputa murió hace ya algunos años. También está fuera de juego, no muerto sino en la cárcel, el antiguo mentor de Prince, Rick James, también por apresar y torturar a una chavalita fan suya.

Y aquí vamos a concluir este catálogo de horrores. Como hemos visto desde el principio, por muchos jóvenes de ambos sexos que acudan a él, el fútbol nunca será el nuevo rock’n’roll, los comités de disciplina han convertido a los futbolistas en corderitos que nunca se arriesgarían a poner su bota en el mismo sitio en que alguno de sus hinchas tiene la boca. ¿Tú te imaginas a Figo golpeándose el pecho con la cabeza de cerdo aquella que le lanzaron? ¿O al portero aquel del Betis liándose a tortas con el colgado que invadió el campo para agredirle? ¿Y a Fabiano quitándose una bota y tirándosela al público cada vez que se ríen por haber fallado un gol que estaba hecho? Cuando a Fernando Torres se le acerca una chica, éste le da un autógrafo y quizás un besito en la mejilla, en vez de apresarla durante semanas y torturarla sexualmente a dos dedos de la muerte.

Así que cuando el Sevilla no necesite ya a Javi Navarro, éste debería fichar inmediatamente con El Arrebato para hacerle coros, por lo visto son grandes fans uno de otro.

Comentarios

1. El miércoles 2 noviembre 2005 a las 19:40, por Profesor Franz

Aun admirando su mucha erudición, no estoy yo tan de acuerdo con su tesis. A ver, no fue Cantoná quien, en cierta ocasión, saltó la valla del campo y le dio una patada a lo Jackie Chan a un hincha del equipo contrario (o tal vez del suyo, vaya usted a saber) que le había estado increpando todo el encuentro? Por no hablar de esas entradas viriles que a tanto delantero han enviado a la sábana verde del quirófano. Además, cuántas peleas merecedoras de ese nombre ha visto usted en un concierto de rock? Y en un estadio de fútbol o sus alrededores? Al efecto recuerdo un aciago concierto de Extremoduro en Sevilla que empezó con más de cuatro horas de retraso, y a pesar de todo sus fans, que deben de estar en lo más bajo de la escala evolutiva en lo que al rock se refiere, se limitaron a destrozar el local pero en ningún momento agredieron a nadie ni volvieron su justa indignación contra los organizadores.

2. El miércoles 2 noviembre 2005 a las 19:54, por carrascus

Profesor Franz… una cosa son los espectadores y otra muy diferente los futbolistas. Los espectadores de fútbol sí que son bastante más bárbaros que los de los conciertos de rock, en eso estamos de acuerdo. Pero en lo de los futbolistas no, cuando los futbolistas se dan patadas entre sí, la mayoría de las veces es sin querer causar el daño que causan e incluso alguno, como aquel del Depor, además se echan a llorar al ver que le han partido la pata al otro… ya me dirá usté que rockero le pide siquiera perdón a un espectador después de haberle dado un guitarrazo. De todas formas mi tesis no es esa, sé que muchos futbolistas se quedan con las ganas de liarse a hostias con otro o con el árbitro o los espectadores, pero no lo hacen, y ahí es donde yo incido, porque están muy coartados por los comités de disciplina deportiva, cosa que no ocurre con las estrellas del rock, que pueden desmandarse casi a sus anchas.

Y lo de Cantoná es caso aparte, es la excepción que confirma la regla, porque además él mismo era un futbolística atípico; además de gran pelotero era filósofo, pintor, poeta, melómano… y le costó muy cara la patada volandera que le dió en tó la boca al cabrón aquel, que seguro que se la merecía…

3. El miércoles 2 noviembre 2005 a las 21:42, por Profesor Franz

Ah, y respecto a la supuesta impudicia de PJ Harvey, también hay ejemplos en el balompié. Recuerdo una famosa foto que mostraba a un joven Butragueño con los atributos varoniles asomando por el pernil del calzón. Involuntariamente, eso sí, que él siempre fue tímido y recatado.

4. El jueves 3 noviembre 2005 a las 00:10, por carrascus

Pero bueno, está usté hoy por dá por culo, o qué? La foto de Pijey no está ahí como muestra de impudicia, parece mentira que aún no me conozca usté… es una muestra de estética que merece la pena ser observada desde los lugares más cercanos al escenario, ¿o es que no queda bien explicado en el post…?

5. El jueves 3 noviembre 2005 a las 11:40, por JuanMa :: sitio

Joder, que pedazo de post más grande. Vamos a tener que inventar una especie de bonos de tiempo libre para nuestros lectores.
Gran labor de documentación estimado Sr. Carrascus :)

6. El jueves 3 noviembre 2005 a las 11:57, por Ohm Thâl Blásta

No es por ser grosero, sino más bien con ánimo de calentar el blog, pero… viendo la foto de PJ… más que goles… ¿no les apetecería meterle otra cosa?

7. El jueves 3 noviembre 2005 a las 12:49, por carrascus

Veis…? El señor Blásta si que lee el blog con espíritu abierto.

8. El jueves 3 noviembre 2005 a las 19:09, por Vidal

Yo más bien diría que lee el blog con espíritu APERTURISTA…
ejem…

9. El jueves 17 noviembre 2005 a las 23:46, por JL Ambrosio

Hey, revisa las esquelas del ABC. Hace ya más de un año que Rick “Superfreak” James toca el bajo en el mismo sitio que GG Allin …Claro, como me prestaste el Mojo donde viene el obituario, no has podido darte cuenta.