Atrapado por el blues de Memphis
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82 – …Y habitó entre nosotros

Escrito originalmente por Carrascus, el 19 de agosto del 2.006

Para Sérilan, fiel creyente en la resurrección de El Rey.

Después de su fallecimiento, Elvis rehusó permanecer confinado en su tumba de mármol blanco lleno de lentejuelas que hay en el famoso cementerio de Las Difuntas Estrellas del Rock en Memphis, como hacen los demás cadáveres que no son tan atípicos y asombrosos como él.

Siempre ha sido un rebelde. Ya lo demostró cuando se rebeló contra la aburrida música popular de los años 50, apareciendo repentinamente de ningún sitio con su crudo sonido rockabilly y sus ilegales sacudidas de caderas.

Y claro, como es lógico también se rebeló contra la aburrida tradición de permanecer quietecito en el ataúd y no armar líos.

En vez de eso, comenzó con su gran gira mundial de apariciones personales.

La gente comenzó a ver a Elvis por toda Norteamérica: en las paradas de autobuses y trenes, en los restaurantes apartados, en los callejones de detrás de los bares por donde los borrachos vuelven a casa; lo mismo lo veían vagamente arrastrándose por los basureros de los MacDonalds que parado ante alguna estantería de una sombreada bodega o en el recóndito reservado de un lujoso restaurante para gourmets. Parecía que ya fueses a comerte un donut, una hamburguesa o unos caracoles rellenos de caviar, Elvis estaba allí, un faro de esperanza para los hambrientos, los sedientos, y los que ya sentían cerca su muerte también.

Después su presencia se extendió a todo el mundo. Y se le quedó corto.

Muy pronto comenzaron a llegar informaciones de granjeros y mochileros de remotos lugares diciendo que Elvis había sido visto bajando de vehículos pilotados por extraterrestres y describiendo interesantísimos viajes que había hecho por los planetas de las más lejanas galaxias.

Mientras tanto, aparecieron miles de imitadores de Elvis de todas las razas, géneros y tamaños, y comenzaron a pasearse majestuosamente cantando a voz en grito todos sus éxitos.

Y pronto fue evidente para los americanos, una gente muy religiosa, que la única explicación posible para todo esto es que Elvis era divino.

Y fundaron una Iglesia.

La Primera Iglesia de Elvis (The First Church of Elvis) se fundó y el Elvismo se convirtió en una de las mayores religiones del mundo. Millones de peregrinos se encaminan cada año a Graceland para rezar y meditar ante su sepulcro, y comprar reliquias santas como camisetas, tazas de café, y muñequitos con Su efigie para ponerlas encima de la tele o colgarlas en el cristal del coche.

Y en lo que respecta a Elvis, la verdad es que ahora está sentado a la diestra de Dios Padre, y le ayuda arreglar el mundo, desde Norteamérica a Oriente Medio. Porque Dios también era un gran fan de Elvis (o qué os creíais?) y ahora aprovecha para tenerle cantándole personalmente en Su Reino todas las canciones de su repertorio.

Aunque su favorita es “Viva Las Vegas”.

Comentarios

1. El domingo 20 agosto 2006 a las 00:16, por Sérilan

Entrar al blog, encontrarme con éste post y ésta foto de Elvis después de un dia duro como el que he tenido ha sido la mejor medicina.

Lo primero que he hecho antes de leerlo ha sido guardar la foto en mi pc.

La he mirado largo rato…es cierto, sigue vivo para muchos de nosotros.

Si está al lado de Dios, éste no sabe la suerte que tiene.

Gracias Carrascus, creo que ahora escucharé alguna de sus canciones…me apetece.