Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
80 – Por favor, que alguien dispare sobre el pianista

Escrito originalmente por Carrascus, el 5 de agosto del 2.006

Para Microalgo, que seguro que disfrutaría del momento. Uno de sus comentarios y algo que leí en la edición digital de una revista americana, fueron el germen de este relato.

El bar en el que entramos estaba completamente lleno de humo de cigarrillos, y todo lo que había en él estaba recubierto de la pátina que da la niebla de nicotina con el paso de los años. Excepto la máquina de discos.

El jukebox era nuevo y estaba reluciente. Con su alegre y brillante pantalla de LCD que te invitaba a acercarte. Cuando lo hacías veías que la música no venía de discos ni de CDs almacenados en su interior, sino de una inmensa base de datos de algún lugar del ciberespacio.

Fuimos a pedir las copas. El bar estaba lleno y nos tuvimos que acodar en la barra. Después del primer sorbo prestamos atención a la canción que estaba comenzando a sonar. Nacía muy lentamente… un murmullo bajo punteado por simples notas de piano, como tanteando el terreno… “ting… ting… ting…”

-¿Alguno de vosotros ha escuchado esta canción antes? –dijo uno.

Antes de contestar esperamos para oír un poco más de la canción. Pero no había más. Solo “ting… ting…”. Y otra vez “ting…”

-¿Antes, cuando? –preguntó otro.

-Qué sé yo… antes.

Olvidamos un momento las cervezas mientras tratábamos de pensar, de recordar. Todos estábamos mirando sin ver, mirando más allá… la verdad es que la canción venía perfectamente de fondo para mirar más allá… “ting…”

La última canción que recordaba que hubiese estado sonando en el jukebox era una de los Pixies, pero eso fue hace rato, cuando entramos y estábamos pidiendo las birras. Esta nueva canción, nos dimos cuenta, había estado sonando desde entonces, continua e ininterrumpídamente proporcionando un ambiente monótono y “tings” aleatorios durante casi diez minutos ya. Sonaba como un fondo musical excelente para terapia acuática, pero no como fondo de interés para la clase de gente que solíamos frecuentar ese bar.

Uno de nosotros fue a mirar la pantalla.

-Bueno, eso lo explica todo –nos comentó al volver.- Es una pieza de Ligeti. Una cosa que se llama estudio para piano libre número nosecuantos.

Yo no es que supiese demasiado sobre Ligeti. Sabía que era un artista muy innovador y arriesgado, que solía poner música a algunas películas de Stanley Kubrick. Había leído también algunas cosas sobre sus composiciones en las que experimentaba con metrónomos a diversas velocidades y músicos que tocaban notas diferentes. Un montón de cosas que, técnicamente hablando, no era música para consumidores de rock.

“Ting… ting… ting…”

Un momento después una chica se acercó a la máquina y se puso a mirar la pantalla muy fijamente.

-¿Esto se ha quedado pillado? –preguntó. -¿O rayado, o… algo?

La chica se cansó y se fue. La canción continuó incansable…

Apuramos lo que nos quedaba de la cerveza. En la tele había un partido de la NBA con el volumen quitado y algunos de nosotros intentamos mirarlo un poco. Pedimos otra ronda. Yo, mientras, me fui a mear. Había cola y tardé un rato en volver.

-¿Todavía está sonando eso, tío? –Pregunté para nada, porque obviamente lo estaba escuchando… “ting… ting… ting…”

La gente se revolvía en sus asientos y miraba hacia el jukebox y luego miraba el reloj que había al lado de los neones con el nombre del bar. Me fijé en una tía que había en una mesa casi al otro lado del local e intenté leerle los labios. No pude saber casi nada de lo que decía, pero sí aprecié positivamente que algunas de las palabras que dijo fueron “canción” y “dios mío”. La canción llevaba ya 25 minutos sonando del mismo modo en el que había comenzado, solo que de algúna forma, no sé por qué, ahora parecía que sonaba peor… “ting… ting…”

Dos tipos se dirigieron hacia el jukebox con cara de mala hostia. Se pusieron a mirarlo como si buscaran el sitio donde darle la patada.

-¿Quién ha puesto esto? –dijo uno de ellos. – ¿Es música de yoga o algo…?

Miraron alrededor mientras preguntaban, pero ninguna de las veinte o treinta personas que estaban en las mesas cercanas dio muestras de ser quien había seleccionado aquella canción de yoga de más de veinte minutos, que a estas alturas amenazaba con convertirse en una canción de yoga de más de treinta minutos.

-¿Cuándo coño va a empezar a sonar lo que yo he elegido? –gritó otro tío desde una mesa de más allá.

Pero solo era un pregunta retórica. No había respuesta. Los que bebían fuera iban a su bola, pero entre los que estaban dentro del bar se iba apreciando una propensión mayor de lo normal a agitarse nerviosamente y a despegar compulsivamente las etiquetas de sus botellines. Los que estaban jugando a los dardos también parecían clavarlos fuera del panel con demasiada frecuencia… “ting… ting… ting… ting…”

-¿Dónde vamos a ir a tapear algo? –pregunté sin mucha convicción. Estábamos ya en la tercera ronda de cervezas.

El de mi lado sacudió la cabeza.

-No nos podemos ir.

O se quería quedar allí hasta terminar la canción, o la canción estaba haciendo que para nosotros fuese física e inexplicablemente imposible abandonar el bar, como en la peli de Buñuel en que nadie puede abandonar la cena. Imagina una cinta de Moebius en la que hubiesen grabado el sonido de unas uñas arañando una pizarra… así nos hacía sentir este estudio para piano libre después de 45 minutos. Todos los que estábamos en el bar comenzábamos a sentirnos como rehenes de la máquina de música.

-Yo he metido un euro en el chisme ese –se quejaba un chaval sentado en una mesa cercana.

-Eso no está bien –dijo un tío con barbas, un poco más allá. -Esto es un coñazo.

Otros cuatro tíos más se acercaron a investigar en el jukebox. Estaban mirando por los cuatro costados de la máquina buscando un botón o un interruptor o algo. Los demás mirábamos. Se oyó un grito.

-Apagadlo y ya está!!

-Ni hablar –dijo la camarera con cara de cabreá, mirando a todos los que andábamos cerca, que nos quedamos callados. –Alguien ha metido dinero para escuchar esta canción. Así que vais a dejar sonar esta canción. –Y añadió amargamente –¿Os digo yo que la apaguéis cuando ponéis la mierda esa de rap…?

“Ting… ting… ting…”

Los cuatro tíos se alejaron de la máquina. La pieza de Ligeti iba a continuar sonando toda la noche. O eso nos temíamos.

Después de una hora y cincuenta segundos los “tings” pararon de pronto, y el murmullo bajo dejó de oírse. Y después de un momento de profundo silencio… todo el bar estalló en un atronador aplauso!!!!!

Todo el mundo miró hacia la pantalla del jukebox… para leer el nombre de cualquier canción… de cualquier duración… daba igual…

Comentarios

1. El domingo 6 agosto 2006 a las 00:53, por carrascus

Perdón por hacer yo mismo el primer comentario en uno de mis posts, pero es que pocos minutos después de haberlo subido me he enterado del fallecimiento de Arthur Lee.

Tenía 61 años y una leucemia que ha terminado por llevárselo. Últimamente solo era una sombra de lo que había sido. Pero el mundo comenzó a ser un lugar mejor después de que compusiese canciones como “Alone again or” o “Seven and seven is”.

2. El domingo 6 agosto 2006 a las 12:10, por JL Ambrosio

Esa es la gloria de las buenas canciones. Al final nadie se acordará de cómo era uno en vida (y en el caso de Lee, todo lo que he leído apunta a que el prenda era un tocapelotas de cuidado, aunque los obituarios lo dejarán en simplemente “excéntrico”) y lo que siempre permanecerá por muchos años son sus magníficas canciones, concentradas en su mayor parte en los dos Lps de Love “Forever Changes” y “Da Capo”.
Como Carrascus suele decir, “es muy dificil matar a una buena canción, aunque lo intentes a conciencia”…

3. El domingo 6 agosto 2006 a las 14:02, por Juanma Replicante :: sitio

Eso es una camarera con dos ovarios bien puestos!!
Modestamente pienso que el “culpable” de todo fue el que se le ocurrió meter a Ligeti en la selección de la máquina.
Por cierto Carrascus, este mes está siendo crítico. también han fallecido Desmond Dekker, Billy Preston y Cheikha Rimitti. ¿Escribes tú un post o lo escribes tú?

4. El domingo 6 agosto 2006 a las 14:03, por Juanma Replicante :: sitio

Por cierto, ¿dónde está el bar ese?

5. El domingo 6 agosto 2006 a las 21:49, por carrascus

Que va, JuanMa. En realidad no me gustan los obituarios, así que declino tu invitación. Los panegíricos y las hagiografías siempre son partidistas y yo prefiero recordarlos en sus momentos buenos de verdad y si acaso los malos convertirlos en alguna divertida historia apócrifa.

Y de todas formas, los rockeros gran reserva tienen ya una edad y unas secuelas vitales que íbamos a salir a necrológica mensual y nos íbamos a empachar enseguida. Porque no hay un mes crítico, es que son así todos los meses: cayó Desmond Dekker en mayo, Billy Preston en junio, Syd Barret en julio, Arthur Lee en agosto…

6. El lunes 7 agosto 2006 a las 01:04, por JL Ambrosio

¿Ese jukebox conectado a la red está ya distribuido en bares y locales de Espanya?
Me ha encantado la referencia a “El Angel Exterminador”

7. El lunes 7 agosto 2006 a las 01:06, por JL Ambrosio

Nota de Enterao: “Alone again or” no era de Arthur Lee, aunque supongo que querias decir “Andmoreagain”

8. El lunes 7 agosto 2006 a las 06:56, por carrascus

No, no, Ambrosio, quería decir “Alone again or”, pero tienes razón, no es de Lee, sino de McLean, otro de los miembros de Love que también componía. La otra que dices, “Andmoreagain”, otra maravilla de canción, la compusieron entre los dos.

9. El miércoles 9 agosto 2006 a las 06:59, por carrascus

Dos días completos sin ningún comentario. Tenemos un nuevo récord!!

Con toda seguridad, solo seremos dos o tres los lectores que acuden aquí, los demás deben estar más por la labor de disfrutar sus vacaciones pasando de ciberespacios. Y digo que tengo esa seguridad porque al menos dos de los asiduos, al estar (digamos que) aludidos, como Microalgo en este mismo post, o Vinué en el del rap, habrían comentado algo si estuviesen al lado de un ordenador operativo.

Por lo tanto, creo que lo mejor será que guardemos las ideas hasta dentro de algún tiempo. A mí aún me quedan unos quince días para comenzar a disfrutar de unas vacaciones que durarán tres semanas. Para cuando vuelva ya estará ésto normalizado, la gente estará de nuevo comentando, y seguiremos disfrutando de nuestra mutua y completa compañía.

Y ya que antes mencioné a Microalgo, he recordado una cosa que seguramente le dará tiempo a leer antes de que se produzca. Si ya tenía un dilema sobre donde acudir el 16 de septiembre, si al “Alcances” de Cádiz o al concierto de Imán en Jerez, ahora tendrá que sumar una tercera posible elección, ya que me consta que es un gran admirador de Silvio Rodriguez, y éste ha incluído a Sevilla en su gira española… ¿y adivinen que día toca aquí…?

Que ustedes lo sigan pasando bien. Besos para todos/as.

10. El miércoles 9 agosto 2006 a las 09:54, por JL Ambrosio

Algunos no estamos fuera de nuestros domicilios, Carrascus. Pero estamos peleandonos todo el dia con el maldito wi-fi y las dichosas encriptaciones, lo que supone que tengo pocas posibilidades de conectarme chez moi. Y hoy es el último día en la oficina…En fin, mejor dejar los temas nuevos para la rentrée.
Ahora, eso sí, no te encajes el 4 de septiembre con 10 post nuevos, cada uno de 2500 palabras y 15 fotos, porque nos iba a costar digerirlos…por no hablar de la úlcera que le provocarías a Juanma.

11. El miércoles 9 agosto 2006 a las 11:50, por carrascus

Sí, hombre, como que tú te crees que me voy a pasar las vacaciones escribiendo posts…

De aquí a que me las coja el día 25 todavía subiré uno más, sobre todo para daros envidia de donde estaré, jejeje… y una vez allí, no volveré a pulsar una tecla hasta el día 18 de septiembre.

Espero que vosotros sí que sigais escribiendo por aquí de vez en cuando a medida que vayais volviendo.

12. El miércoles 9 agosto 2006 a las 20:06, por Abraham :: sitio

A mi me ha quedado la duda materialista de si en el jukebox de marras el precio es proporcional a la duración de la pieza que se programa, porque si es asi, al autor de la “gracia”, le debio salir por un pico

13. El jueves 10 agosto 2006 a las 06:55, por carrascus

Hombre, D. Abraham, me alegro de verle por aquí. Espero que ni usted ni sus allegados se hayan chamuscado en alguno de esos 158 fuegos que asolan su vecindad. ¡Cuanto cabrón suelto por ahí, no!?

Respecto a su duda, no lo sé con seguridad, pero supongo que un jukebox de éstos funcionará igual que los antiguos; usted echará su monedita y elegirá una o dos canciones, con independencia de su duración. A mi la duda que me queda es la de qué estaría pensando el que la eligió mientras ocurría todo ésto. Uno se lo puede imaginar sentado en un rincón, bebiéndose su Heineken, con sonrisa irónica y divertida mirando a los demás…

14. El viernes 11 agosto 2006 a las 09:57, por Microalgo

Estooo…

Hola.

En efecto, no habría podido resistir la amable dedicatoria del Señor Carrascus y habría escrito, aunque sólo fuera por darle las gracias, de inmediato. Pero estaba de vacaciones.

Estaba. He tenido que cancelarlas por problemas burocráticos. Parece que a algunos de los investigadores contratados en mi situación no nos van a renovar dos años por la correcta aplicación de la palabra “prórroga”. Y nos hemos vuelto todos de nuestras vacaciones, a escribir cartas a “recursos humanos”, vicepresidentes, secretarios generales y presidentes, a ver si encontramos un resquicio por donde colarnos. Lo peor es que pierdo un proyecto de investigación que contemplaba un tercer año más de contrato para mí (supeditado a estar contratado los dos primeros, claro).

En fin. Supongo que se acabará arreglando cuando uno de nosotros se queme a lo bonzo o se trague medio kilo de fluoruro sódico (calidad “para análisis”). Pero el verano ya me lo han jodido. Ciencia en España. Ya saben.

Es el corolario a uno de los más completos años de mi vida. Sólo me falta alguna enfermedad grave o una amputación especialmente dolorosa. Me debe haber mirado un tuerto.

Y ahora sí: muchas gracias por la dedicatoria, Señor Carrascus. Si pillo una de esas máquinas trataré de programar La Pasión Según San Mateo (depende de la versión, pero las tres horitas no se las quita casi nadie)o alguna operita de Wagner, de esas tan cortitas y entretenidas (el oro del Rhin, o alguna otra de esas nibelungas).

Respecto a Silvio Rodríguez… Muchas gracias también por la información, pero me parece que me decantaré por Imán. Cuando Silvio toca gratis, hace unos conciertos geniales (yo lo escuché en el 91 en Fuentevaqueros, y se pegó TRES HORAS de concierto). Cuando cobra está una hora y cuarto y hace un bis por compromiso. Y lo de Imán es histórico, no me digan.

Abrazos y besos repartidos sexistamente. Cuídenseme.

15. El viernes 11 agosto 2006 a las 11:55, por Vinué :: sitio

El que puso hora y pico de Ligeti en un bar de copas es un puto genio, y sabía lo que se hacía desde el principio. Seguro que hasta bramaba contra la canción, para evitar ser reconocido, y que en su fuero interno se partía el rabo. Eso es lo más parecido a mi gran plan frustrado de asaltar una cabina de DJ masiva, rollo Loveparade o similar, y poner al Third Eye Foundation de la época “Ghost”, para que el selebro de la hente der calle se fuera fundiendo sin poder parar de bailar al mismo tiempo. Luego lo he llegado a pinchar en un par de ocasiones, pero era para gente guay que hasta lo disfrutaba… Cabrones.

16. El viernes 11 agosto 2006 a las 13:41, por carrascus

Vaya… Microalgo, lamento mucho que su nueva aparición por aquí sea para traer malas noticias. En un caso como éste uno nunca sabe qué decir, excepto desearle muchísima suerte y esperar a que todo se arregle de la mejor manera posible. Supongo que tampoco podremos servir de ninguna ayuda, pero si se le ocurre algo, ya sabe donde estamos.

Y a tí, Vinué… que te voy a decir…? so sádico!

17. El domingo 13 agosto 2006 a las 16:52, por Juanma Replicante :: sitio

Vinué rules!!! es el puto amo el tio!!