Atrapado por el blues de Memphis
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74 – La cochambre ya llegó

Escrito originalmente por Carrascus, el 11 de julio del 2.006

– Hostia, tú… que esto se está moviendo solo…!!!

– Quillo, quel autocá se va patrá y nohtál chófe…!!!

Gritos como éstos nos despertaron a todos los que dormitábamos en el interior de un autocar parado en una gasolinera de algún lugar de Castilla la Vieja.

El susto de la situación unido al poco control de la mente todavía llenas de las telarañas del mundo de Morfeo me llevó a pensar que mi vida se iba a terminar a la temprana edad de 18 años… ¡con el trabajito que me había costado convencer a mis padres que me dejasen venir solo…!

Pero todo se calmó cuando por fin alguien se dio cuenta que estábamos totalmente parados y el que se movía hacia delante era el autobús que estaba paralelo a nosotros. Minutos después seguíamos nuestro camino en el autobús que La Voz del Guadalquivir había fletado para llevarnos a las “QUINCE HORAS DE MUSICA POP CIUDAD DE BURGOS”.

El primer gran festival de música pop que se celebraba en España, antecediendo a los de Canet Rock, Marbella… Y chavales ilusionados como yo, que se hacían cientos de kilómetros atraídos por la promesa de buena música en directo sin sospechar que se iban a encontrar con grupos desesperados porque el sonido era pésimo y las condiciones totalmente adversas; que el organizador, José Luis Fernández de Córdoba, manager de los sevillanos Storm, solo pensaba en sus intereses particulares; y algunas que otras sorpresas desagradables más. Mirándolo todo a toro pasado, el festival estaba condenado de antemano por su monstruosa duración, la falta de una planificación inteligente y el lugar tan inadecuado en que se celebró: la Plaza de Toros de Burgos (se eligió el lugar porque Storm ya habían tocado en la ciudad algunas veces y no les había ido mal). Pero aún así hay que agradecerle a Fernández de Córdoba una iniciativa como ésta, porque el rock español comenzaba a surgir y necesitaba oportunidades para encontrarse con el público que le seguía.

Al final resultó que no éramos tantos. De los doce mil que se esperaban, solo estábamos cuatro mil, y la cantidad de espacio vacío en las gradas hacía aún más patente la presencia del montón de agentes de la Policía Armada que andaba por allí vigilando a las hordas, en un alarde de innecesaria fuerza.

Pero claro, éramos diferentes. Una masa de peludos que herían la sensibilidad de los burgaleses bienpensantes, suscriptores del periódico local del Movimiento, “La Voz de Castilla”, que cuando llegamos, en la mañana del 5 de julio de 1.975, nos recibió de esta manera:

Todo el resentimiento del Burgos más reaccionario salió a la superficie contra todos esos tipos sucios que llegaban de todas partes de España, contradiciendo su forma de vida y todo lo que la ciudad había representado en los cuarenta años del franquismo.

Estos prolegómenos tan malos resultaron ser proféticos para el inicio del Festival. La ilusión podía más que el cansancio y el cartel lo abría Hilario Camacho, uno de mis favoritos. Pero después de dos canciones y viendo que apenas se le oía, recogió sus cosas y se marchó del escenario. Después nos enteramos que, aunque el día anterior estaban citados los músicos para las pruebas de sonido, los técnicos no terminaron de montarlo todo hasta las diez de la noche y para entonces todos los artistas que estaban por allí se habían ido al hotel aburridos de esperar. Por tanto, lo que estaba sirviendo de soundcheck eran las primeras actuaciones, y todos los participantes estaban sufriendo los efectos del mal sonido, sobre todo los acústicos, de los que nos era imposible escuchar casi nada.

Mientras el sol comenzaba a causar estragos, por allí pasaron Alcatraz, Tílburi (que meses más tarde editaron la canción que da título al post, dedicada al Festival), John Campbell, Falcons… y un esfuerzo más por mi parte y la de algunos amiguetes de viaje, porque subían al escenario los Tartessos. Más de los mismo, y lo que tenía que ser una fiesta se estaba convirtiendo en una pesadilla.

Hilario y Tartessos

El rock comenzó con Bloque, que aunque no eran muy buenos, al menos su látigo eléctrico sí que se escuchaba. Y tras ellos, ¡sorpresa! , de nuevo Hilario Camacho. Se ve que Fernández de Córdoba le había amenazado con no pagarle ni un duro si no tocaba algo más. Hilario debió olerse la tostá y esta vez subió con más músicos y guitarras eléctricas en vez de acústicas. La cosa mejoraba por momentos. Ya hasta te daban ganas de quedarte a ver que hacían esos tales Eva Rock que venían después.

Eva Rock alli. Observad las gradas casi vacías

Resultaron ser unos Led Zeppelin de pacotilla que vomitaban sus versiones a un volumen agresivo. La verdad es que nos sirvió para sacudirnos el marasmo de las horas de sesteo que nos estábamos pegando. Al final, el nota que iba de líder, cegado por la emoción de tocar ante tanta gente, tiró la guitarra al público … y se la cargó a pesar del cuidado que puso al lanzarla. Eso le costó a la banda quedarse varios días más en Burgos hasta que pudieron reunir pasta para otra guitarra y para poder volver a la comuna en la que vivían.

De otra comuna (¡estos hippies tardíos…!) venía el siguiente grupo. Y con ellos llegó el delirio: La Companya Electrica Dharma. Quiero hacer un inciso para compartir con vosotros mi particular cariño por esta banda, porque pocas semanas después de ésto que os cuento vinieron a tocar al Lope de Vega, y ahí fue donde definitivamente me ligué a mi Manuela (¡7 años de novios y 24 de casados ya, que no!??). Aquí en Burgos la Dharma fueron la escoba que barrió el calor, el cansancio y el mosqueo. Más de una hora tocando y la gente, encantada, pidiendo bises de forma tan incansable que el presentador (menudo gilipollas estaba hecho el tío) comenzó a desbarrar y tuvo que salir el propio Fernández de Córdoba a pedirnos que no armásemos tanto escándalo, que no estaba el horno para bollos.

La Dharma

De todas formas, a los sevillanos que ya por entonces andábamos casi todos juntos, no nos importó demasiado que se fuesen, porque era la hora en que iban a empezar a salir los nuestros. Silbidos, palmas y muchos gritos para recibir a Gualberto. Pero resultó otro desmadre por culpa del sonido. Nuevo descenso de la curva porque la cosa no la mejoraron ni Tílburi ni Tartessos, que volvieron a salir (ya sabéis, por lo mismo que Hilario). Con ellos se fue haciendo de noche.

Y llegó un nuevo climax: Burning. Rock insolente y muy provocador para esa época; y cuando mejor lo estamos pasando sale el Fernández de Córdoba de los cojones y les corta la actuación. Las lenguas de doble filo decían que era para que no desluciesen a sus pupilos de Storm. El caso es que montamos tal bronca pidiendo que volviesen a tocar que el tío tuvo que pedirnos ¡de rodillas! que nos calmásemos.

Gualberto y Burning

Los Granada de Carlos Cárcamo volvieron a ser otro fiasco por el sonido. Y parece ser que Carlos pilló tal cabreo que acusó a los técnicos de haberlos saboteado. La cosa no quedó ahí, porque Diego A. Manrique dijo luego en el “Vibraciones” que era muy raro que Granada hubiesen sonado tan mal y luego Iceberg lo hubiesen hecho perfectamente. A esto respondieron Iceberg diciendo que es que ellos traían sus propios técnicos; Diego pidió perdón y cargó sobre los técnicos de Alberdi, la empresa del sonido, que a su vez volvieron a quejarse, y así estuvieron durante cuatro o cinco meses, echándose los trastos a la cabeza unos a otros.

Granada

Y después otro conato de bronca. Salió al escenario no-sé-quien del Sindicato del Espectáculo, para entregar una placa a otro no-sé-quien del Ayuntamiento de Burgos (“…orgullosos… bla bla blá… de la extraordinaria juventud española… bla bla blá… bienvenido lo de fuera pero primero lo nuestro… bla bla blá…”). La pitada y los abucheos debieron oírse hasta en Salamanca. Y eso que el Fernández de Córdoba estaba también allí arriba haciendo gestos desesperados a la gente para que aplaudiese.

Mientras tocaban la Orquesta Mirasol y Eduardo Bort hubo que atiborrarse de cerveza y bocatas, porque ya el hambre iba siendo tanta como el frío, para el que no estábamos preparados después del calor diurno. Y aprovechando que los grises también debían sentirlo y habían acabado por irse, la gente comenzó a hacer candelones con lo que encontraba y a bajar desde las gradas hasta el ruedo. De fondo “La flamenca eléctrica” de Iceberg sonaba de puta madre.

Y ya la gente daba muestras de cansancio e incluso afloraban algunos sacos de dormir. Pero los sevillanos aguantamos estoicamente porque ahora llegaba nuestra hora, todavía quedaban por salir Storm y Triana.

Viva Sevilla y olé

Pero nada que no hubiésemos oído ya muchas veces en Sevilla. Sería el cansancio, el mal sonido… pero el final del festival fue bastante decepcionante. Y de nuevo a Fernández de Córdoba se le vio el plumero. A Storm los sacó a hacer un bis que nadie había pedido, y a Triana les cortó en mitad de la actuación diciendo que ya eran las cuatro de la mañana y tenían que terminar a esa hora. Mientras el tío nos amenazaba con volver a repetir la experiencia muy pronto en Sevilla, nosotros íbamos buscando un lugar donde echarnos una cabezadita hasta que el autobús nos recogiese de nuevo.

El último momento agradable de la noche fue la pechá de reir que nos pegamos a costa de un par de pardillos con los que nos cruzamos, que se habían creído el estúpido rumor que circuló por allí, y que se lamentaban de que al final no saliesen a tocar Bob Dylan ni Paul McCartney.

Comentarios

1. El miércoles 12 julio 2006 a las 01:05, por JL Ambrosio

Un tal Fernandez de Córdoba, ¿huh?.
Un deleite leer tus batallistas, Carrascus. Seguro que aquí el que más y el que menos tiene su particular experiencia de algún festival veraniego. No todos, ya sabes que no hay mucho que contar de los dos únicos a los que he ido en mi vida, y tú estabas allí, por lo que seguro que te sale mejor.

De todas formas, hay algo que suelo preguntarme pero sobre lo que se guarda un piadoso silencio en la mayoría de las hagiografías que, por escrito o en pantalla, se hacen sobre nuestros heroícos grupos de los 70 precursores de la transición y la Biblia en pasta: parece ser que en directo, mayormente y por todas las fuentes que me han llegado, aquellos grupos andaluces no sonaban un mojón. Al menos hasta que Triana se hizo con su célebre “Cerwing Vega”, bien descrito en el libro de Luis Clemente. ¿Alguna opinión contrastada?

Por cierto, hoy hubiera tocado Obituario, ahora que una auténtica Leyenda se ha marchado a las grandes praderas del cielo.. Descanse en paz Syd Barret.

2. El miércoles 12 julio 2006 a las 07:14, por carrascus

Pues sí, parece que al final la diabetes y demás complicaciones (ultimamente también la obesidad) han podido con Syd Barrett. Ya había colgado este post cuando me enteré, de todas formas JuanMa nos dejó por aquí una vez un comentario en el que decía que estaba preparando un artículo sobre él. Supongo que es el momento de terminarlo y colgarlo.

Con respecto a los grupos de los 70, sí que tocaban y sonaban bastante peor de lo que podríamos pensar. Cuando no era por culpa de ellos mismos era por los medios que tenían, pero así a bote pronto recuerdo por ejemplo que el Manglis siempre se andaba quejando del material que vendía Electrofil, que a Storm se le iba el sonido del bajo más de vez en cuando que lo normal, que Alameda suspendió un concierto suyo después de tenernos casi dos horas aguantando como montaban y probaban el equipo porque su “carismático líder” no estaba contento de como sonaba el órgano… En fin que eran una mezcla de primadonnas y mataos la mayoría de los cuales no resiste el paso del tiempo, como demuestra el recientemente editado CD “Hijos del agobio”.

Por cierto, un día podíamos montarnos un post entre los dos sobre esos festivales a los que alude, el del Jacobeo de Coruña y el primer Benicassim. Hay cosas jugosas, no todos podemos decir como usted que fueron desde el hotel hasta el concierto en la furgoneta de uno de los grupos… jejeje… y la pinta que tenía el nota aquel que nos tenía en el hotel alucinados a la hora del café todas las tardes y luego resultó ser el teclista de los Cranes… las toallas voladoras de Riazor… el autógrafo de la macizorra aquella de la MTV… la cara de la niña del Corte Inglés cuando dos andrajosos le preguntaron por el mejor Hotel de A Coruña… no recuerda?

3. El miércoles 12 julio 2006 a las 09:17, por Microalgo

Ops. En el 75 yo tenía siete años… no creo que mis padres me hubieran dejado ir a Burgos. Nunca vi a Triana en Directo. Ni a Imán, quienes, por cierto, creo que se reúnen de nuevo. ¿Alguien sabe en qué fecha?

4. El miércoles 12 julio 2006 a las 13:42, por carrascus

A ver D. Microalgo, vaya apuntando. El concierto de reunión de los Imán, para celebrar su treinta aniversario, será el 16 de Septiembre en el Alcázar de Jerez.

Además, si tiene usted ganas de un pequeño aperitivo, también podrá ver a Manolito Imán este mismo mes de Julio, el día 28, en el Teatro José María Pemán, que le pilla a usted muy cerca, no?

Pues nada, que disfrute de los eventos si asiste a ellos. Encantado de poder servirle de ayuda.

5. El miércoles 12 julio 2006 a las 15:02, por Microalgo

Es usted un pozo de sabiduría. Tomo notas. Muy agradecido.

6. El miércoles 12 julio 2006 a las 18:09, por JuanMa Replicante :: sitio

Vaya pues yo he descubierto dos cameos: en Tartessos el primero de la izquierda estuvo desùes en Alameda. Y en la Cia. E. Dharma, el del centro es el cantante de Smashing Pumpkings!!!

Oh! Si, me he enterado esta mañana en el trabajo de la pérdida de Syd Barrett. Ha sido como un mazazo para mí. Se ha ido uno de mis pocos ídolos. Creo que en su caso la desgracia fue aún mayor por no haberse muerto a la par que Janis, Jimi y Jim. ¿Sería aún más grande si no se hubiese convertido en algo así como un muerto viviente?
No terminé aun su post… intentaré colgar algo esta noche o mañana.

7. El miércoles 12 julio 2006 a las 20:32, por EuLaliA

Jojojojojoooo….. que buenoooo!!!! En la foto de Storm (supongo que seran ellos, vaya) hay dos tios igualitos…. ¿eran gemelos, Carrascus?

Juanma, en eso que dices de “en su caso la desgracia fue aún mayor por no haberse muerto a la par que Janis, Jimi y Jim”, no creo que el propio Syd Barrett estuviese muy de acuerdo contigo.. jajajaja…..

8. El miércoles 12 julio 2006 a las 22:43, por JuanMa Replicante :: sitio

Desde luego que no Eulalia. La verdad es que se ha llevado practicamente cuarenta años de vida retirado en el anonimato dedicado a su otra gran pasión que era la pintura, y seguramente lo de ser un mito o no se la traía al pairo.

9. El miércoles 12 julio 2006 a las 23:50, por carrascus

Jejeje… Lali, tienes razón, eran dos hermanos gemelos. Angel “Hendrix” Ruiz y Diego Ruiz, guitarrista y batería épicos. Al primero le venía bien el sobrenombre, y el segundo empezaba los solos en la batería y los terminaba en las sillas, las mesas, la guitarra del hermano, el órgano de Luis, el suelo (al que terminaba aporreando no solo con las baquetas, sino marcándose un zapateado incluso…) en fin, que eran todo un espectáculo. Ya puestos, diremos también que los otros dos eran Luis Genil, el teclista, que daba el sonido distintivo a la banda junto con Angel, y Pepe Torres, el bajista.

De Storm se cuenta (en una historia con todos los visos de ser apócrifa y que nunca comprobé si era verdad) que dejaron el negocio porque a los gemelos les tocó un buen pellizco en la lotería y pasaron de seguir trotándose la península en la furgoneta a cambio de cada vez conciertos más cutres y críticas más malas. No sé si será verdad, ya digo, pero es bonito, no? Igual un día me animo y hago una indagación por los antros de su barrio, San Jerónimo, que es el mismo en el que está mi clínica.

JuanMa, ¿seguro que el de Alameda era el primero de la izquierda? Pa mí que es el segundo… de hecho le pongo su cara al tío que (según os contaba en el anterior comentario) manoteaba tó mosqueao en la actuación que iban a dar en el Homenaje a Julio Matito, gritando “po si el órgano no suena bien, no tocamos, ea! al carajo el concierto…!” Una gracia, porque llevábamos casi dos horas esperando que probasen sus instrumentos, y eran ya más de las dos de la mañana. Aunque igual estoy confundido yo… ya hace muchos años.

En lo que no estoy de acuerdo contigo (aunque es solo mi opinión, no saques la cuchara de palo) es en que le hubiese venido bien a Syd morirse con los otros. Ten en cuenta que en 1.970, cuando se murieron Jim, Jimi y Janis, éstos ya tenían detrás suyo toda una carrera musical consolidada, y en aquella época Syd solo tenía los dos discos primeros de los Floyd (y el primero pasó por su época sin pena ni gloria). La reputación tanto de Syd, como de sus canciones en esos discos, creció posteriormente con el paso de los años. La de Syd Barret fue una leyenda a posteriori de su abandono de Pink Floyd, y probablemente asentada en eso mismo cuando los Floyd comenzaron a hacerse monstruosamente grandes sin él. Yo creo que si se hubiese muerto en 1.970 apenas nadie se hubiese acordado de él en el futuro.

Jejeje… y yo también le doy la razón a Lali sobre que a él tampoco le hubiese gustado palmarla con 36 años de antelación. Aunque retirado del mundanal ruido, todos los que han llegado a conocer a Syd, han contado en las entrevistas que les he podido leer que al nota se le veía feliz con su vida… así que… lo más normal es que sea verdad tu última frase de que le traía al pairo ser un mito o no serlo.

10. El jueves 13 julio 2006 a las 00:09, por JuanMa Replicante :: sitio

Pues es verdad, el segundo por la izq. es el Marinelli, que en efecto era el teclista de Alameda, pero si la memoria no me falla el de la izq. del todo también aparece en la portada del primer disco de Alameda, quizá con menos pelo.

11. El jueves 13 julio 2006 a las 13:31, por Vinué :: sitio

Yo nací un año después, pero… ¡Ríete tú de Benicàssim!

12. El jueves 13 julio 2006 a las 15:15, por JL Ambrosio

No está mal como argumento de una peli de ciencia ficción : un grupo de FIBeros, en ruta con su Opel Corsa hacia las costas de levante para ver su festival favorito, toman un atajo por algún pueblo perdido de La Mancha y caen en un vértice espacio-temporal (ya les vale) que les lleva al Festival de Julio del 75 en Burgos, donde pronto se ganan la enemistad del cabo de la Guardia Civil. Falta introducir la subtrama romántica (aunque calculo yo que no habría entre el público muchas mujeres, ¿no, Carrascus?) y el elemento de suspense para el cuarto de hora final (“Si Iceberg no terminan de interpretar ‘La flamenca electrica’ antes de las doce de la noche nos quedaremos para siempre atrapados en esta época “) y, voila, tenemos nuestra propia versión de “Regreso al Futuro”. Nada que un guionista medianamente competente no pudiera solventar.

13. El viernes 14 julio 2006 a las 11:24, por Profesor Franz

Desde luego, más periódicos como La Voz de Castilla es lo que necesitaba este país. Qué certero titular! Y en primera página y a seis columnas, como la ocasión merecía! Ya me habría gustado que me hubieran dejado titular así mi crónica del Sonar para el Diario de Sevilla…

14. El viernes 14 julio 2006 a las 14:56, por carrascus

Vaya… una aparición por sorpresa del Profe, sin duda atraído por la llamada de la selva.

La verdad es que un artículo sobre el comportamiento humano en eventos ruidosos, sudorosos y pecaminosos, por parte del Profe Franz, destilaría mucha mala baba (dicho sea con cariño), pero no sé yo si llegaría a las alturas del que escribió el artículo de La Voz de Castilla… véase un ejemplo:

“…en el momento menos pensado pueden cometer una equivocación los de la Brigada de Basuras y meterlos en el camión. Que un fallo lo tiene cualquiera. Y esto sería muy triste…”