Atrapado por el blues de Memphis
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73 – Leave my blues at home

Escrito originalmente por Carrascus, el 8 de julio del 2.006

Me disponía a escribir un nuevo post, pero antes se me ocurrió abrir el correo y ahí tenía un mail de Ambrosio: “Quillo, si compras “El Mundo” de hoy, verás una necrológica…” Y cambié de planes, al fin y al cabo, de lo que os iba a hablar sucedió hace 31 años, así que puede esperar tres días más.

Se ha muerto un músico, y el caso es que no era demasiado mayor (67 años), pero un ataque fulminante acabó con él. Era prácticamente desconocido. Aunque influyó en las vidas y carreras de otros tres o cuatro que sin duda tienes entre tus favoritos. Vamos a hacer una pequeña semblanza de su vida. Se llamaba JOHNNY JENKINS.

Era de Macon, Georgia, una ciudad de la que habrás oído hablar porque de allí salieron Otis Redding, Little Richard, los Allman Brothers…

Hasta que su hermana le compró una de verdad un par de años después, Johnny lo que tocaba era una guitarra que se había fabricado él mismo con una caja de puros y unas gomas elásticas. Desde los 9 años intentaba ganarse propinas tocando ese “instrumento” en una gasolinera cercana. Claro que para poder llamar la atención tocando semejante guitarra, el chico tuvo que currárselo a base de bien, y no solo me refiero a sacar de ella música decente (primitivos blues, claro) sino a tocarla de forma efectista usando trucos para que se fijasen en él.

Con 20 años participó en un concurso de la radio con la banda que había ido reuniendo y le escuchó Phil Walden, fundador del sello Capricorn Records, que vio inmediatamente las posibilidades de aquellos jovencitos que se hacían llamar The Pinetoppers. Poder firmar un contrato significó un pequeño paso adelante, que les permitió dejar de tocar en las salas de reuniones de todas las fraternidades universitarias y extender sus redes algo más allá, hacia otras salas mayores y teatros de Georgia y Alabama.

Una noche, en uno de esos teatros (Douglas Theatre) mientras esperaba su turno de subir al escenario, Johnny andaba mezclado con los espectadores que escuchaban a un joven nuevo que se llamaba Otis Redding. Al terminar la actuación Johnny le siguió al camerino:

– Chaval, no cantas mal –le dijo-, pero tu banda es de puta pena. La guitarra tiene que hacer que el cantante destaque, tapando sus puntos flacos, pero tu guitarrista lo que mejor hace es desafinar.

-¿Y tú quien coño eres, listillo? –le respondió Otis.

-Eso no importa, pero si te metes en mi grupo, te aseguro que tu sonido va a mejorar como de la noche al día, e incluso vas a parecer un buen cantante.

Y realmente lo parecía. Otis Redding brillaba cuando lo respaldaban los Pinetoppers, de los que se convirtió en cantante solista. Y entre su voz y la atrayente forma de tocar la guitarra de Johnny, el grupo subió otro peldaño. Tenían el estilo, la presencia, la personalidad, la técnica de cualquier banda triunfadora. Y además, con Otis tenían un buen chofer para traerles y llevarles por esas polvorientas carreteras sureñas.

Hasta entonces la banda solo había pisado los estudios de grabación para sacar un pequeño single con un instrumental llamado “Love Twist” pero ahora estaban preparados para entrar en el negocio discográfico por la puerta grande. Por la puerta de Atlantic Records, la mejor compañía de R&B que existía, con su sello Stax. Así que Otis tuvo que poner la furgoneta en marcha hacia Memphis, donde les esperaba un estudio equipado con la mejor tecnología.

La sesión de grabación fue un auténtico caos. Aquellos paletillos no se encontraban cómodos entre tantos “enteraos” que no hacían más que repetirles como tenían que hacerlo todo y pronto se cansaron unos de otros. Terminaron de la forma más rápida que pudieron antes de que saliesen todos a hostias y aún les sobró tiempo del que tenían reservado en el estudio. El tío que estaba ejerciendo de productor le dijo a Otis que si quería seguir cantando un rato más, que de todas formas aquello ya estaba pagado. Así que respaldado por algunos de los músicos de plantilla del estudio se puso a cantar.

Cuando los ejecutivos de Stax oyeron las cintas de aquel día, al final de las cuales estaba el “These arms of mine” que Otis había grabado por su cuenta, redactaron un nuevo contrato cambiando el nombre de la parte contratante de la segunda parte. Borraron donde ponía The Pinetoppers, y en su lugar escribieron Otis Redding.

Y comenzó así su meteórica carrera. Ahora tenía que formar una banda propia, y como el chico era agradecido, le propuso a Johnny que fuese el guitarrista en ella.

-Que va, que va –le contestó-. A mi no me va mucho eso del estrellato y de andar viajando de acá para allá. Ya sabes que yo soy de los que les encanta tocar, pero después volver a casita tranquilito. Además, me dan mucho miedo los aviones.

Otis se estrelló en uno de ellos apenas cinco años después.

Para entonces Johnny ya se conocía de memoria todos los garitos de su ciudad, Macon, donde seguía tocando incansablemente con los Pinetoppers. En uno de ellos estaba un día un chaval que había ido a visitar a una tía suya que vivía allí, y al que también le atraía ésto de la música, por lo que por las noches se iba de copas a los antros donde hubiese alguna banda en directo. Esa noche fue a ver al grupo del Johnny al “Sawyer Lake”.

El chico se quedó pasmado con lo que veía. El guitarrista que estaba en el escenario no solo tocaba bien, sino que además tenía una técnica especial para hacerlo con la zurda, como él mismo; y qué maravilla también esas cosas que hacía con la guitarra: tocar con ella en la espalda, tirarse al suelo de rodillas mientras hacía solos, tocarla con los dientes, frotársela por la entrepierna… Johnny Jenkins nunca dio la vuelta al mundo como guitarrista, pero su técnica sí que lo hizo. De la mano de aquel asombrado chico que fue a darle la lata al camerino durante varias noches y del que no volvió a saber nada más hasta un par de años más tarde, cuando realizaban una gira algo más grande que les llevó hasta New York. Al entrar en “The Scene” vieron en la cartelera de la puerta las fotos de todos los que actuarían dentro más tarde…

-Oye… -le dijo Johnny al que tenía a su lado- ¿éste que toca antes que nosotros no es el nota aquel que venía a darnos la vara a los camerinos…? Sí, éste… el Jimi Hendrix éste de la foto…

¿Te suena esta pose de Johnny…?

Johnny y su banda seguían siendo de la escudería de Capricorn Records, pero no había forma de convencerles de que grabasen regularmente. Desde el “Love Twist”, Phil Walden solo le había podido convencer para que grabasen un par más de singles en siete años. En realidad ya la banda ni siquiera existía como tal, cada uno se había buscado un trabajo decente con el que alimentar a la familia y solo se reunían de forma esporádica para tocar. Uno de esos trabajos que Walden le buscaba a Johnny era el de músico de sesión. Y esta vez le habían contratado para que fuese el guitarra de apoyo en el primer disco de Duanne Allman.

La grabación iba muy bien. Ya tenían terminadas seis canciones cuando Duanne Allman y su amigo Berry Oakley (de los que os conté algo en un post reciente) reunieron a todos los músicos y técnicos para anunciarles que acababan de formar junto al hermano de Duanne (Gregg) y otros colegas una banda que se iba a llamar The Allman Brothers Band, y que preferían dedicarse a ella por entero y enfocar toda su atención a la música que iban a hacer en ella, así que abandonaban el proyecto del disco en solitario y daban por finalizadas las sesiones de grabación.

Pero como ya había dinero invertido y material grabado, Phil Walden pensó otra cosa. Mezcló la voz de Johnny Jenkins en los seis temas grabados y continuaron grabando cinco más, principalmente versiones blueseras y material de Johnny hasta completar el LP. Lo que iba a ser un disco de Duanne con Johnny de guitarra sesionero salió al mercado justo al revés: “Ton Ton Macoute” fue el primer disco largo de Johnny Jenkins.

Y casi el último. Porque a la alergia crónica de Johnny a los largos viajes se unió el desencanto de darse cuenta de que la discográfica esperaba de él que fuese otro Jimi Hendrix, y al no ser así se desentendió prácticamente de su disco para centrarse en el lanzamiento de sus nuevas estrellas, los Allman Brothers.

Johnny abandonó la guitarra por otras máquinas más pesadas y se dedicó a trabajar con excavadoras, a conducir camiones de transporte de troncos y después a ser mecánico de éstos mismos. Trabajos duros, pero que les permitían dormir en casa todas las noches.

Y así estuvo durante 27 años, en que el sempiterno boss de Capricorn volvió a convencerle para grabar de nuevo. Ya estamos a mediados de los 90 y se edita “Blessed Blues”. Cinco años después “Handle with care”, y ya en el 2003 “All in good time”, éstos dos últimos en otro sello diferente, Orchard Records… pero tuvieron tan poca notoriedad como la tuvo su intérprete durante toda su vida.

Johnny Jenkins nunca se paseó en limousina, pero la Verdad del Blues se hacía presente cada vez que sus dedos se apoyaban en las cuerdas de su guitarra.

Comentarios

1. El sábado 8 julio 2006 a las 19:10, por Vinué :: sitio

Y ej je a veces hasta ni el rocanrol lo es todo, abe…

2. El domingo 9 julio 2006 a las 23:26, por JL Ambrosio

A mí lo que me impresionó de esta historia es que el tío hubiera sido una influencia decisiva en la vida de tres grandes del rock (Otis Redding, Jimi H y Duanne Allman) y los tres hubieran dejado este mundo en trágicas circunstancias. Posiblemente sería terriblemente injusto decir que este tío era gafe, pero, bueno…

3. El lunes 10 julio 2006 a las 00:11, por Sérilan

Yo me quedo con su talento, y el sentir que éste desaparezca con él cuando aún podía ofrecernos más durante algunos años

4. El lunes 10 julio 2006 a las 22:10, por carrascus

Pues hombre, Ambrosio, no es que fuese gafe, pero realmente algo raro ocurría con él. Digo ésto porque buscando información para el post encontré dos o tres fuentes que, por ejemplo, daban a entender entre líneas que hubo algo más aparte del miedo a los aviones para no unirse a Otis. Me quedé con la mosca tras la oreja y como ahora ésto parece estar bastante parado por el calor he buceado un poco más y he encontrado algo en el libro “Sweet Soul Music”.

El autor (Peter Guralnick) dice que cuando “These arms of mine” fue un éxito, la idea era convertir a Otis y a Johnny en un dúo (Otis cantando y Johnny con los efectos espectaculares) pero Johnny se iba refugiando más y más en un mundo privado enterrándose en sombras de amargura y paranoia. Su resentimiento no era contra Otis en realidad, sino contra Walden y contra Steve Cropper, a quien Johnny acusaba de robar su estilo después de verle en el estudio de grabación.

Me estoy refiriendo a las sesiones ésas para Stax que yo escribía que fueron un caos. Parece ser que fueron mucho más aún; tanto que para Johnny el asunto adquirió proporciones de robo cultural. Se queja de que lo metían en el estudio y le hacían tocar horas y horas de la mejor forma que sabía, luego se sentaban todos a analizar su estilo y se lo pasaban a Steve Cropper (pronto hablaremos de éste en otro post que tengo en mente) que lo copiaba y lo robaba por la cara.

Todos los amigos de Johnny parecen estar de acuerdo en que, aunque siguió asociado con Phil Walden muchos años, siempre estuvo resentido con él, lo que explicaría en parte por qué apenas grababa nada para su sello y estaba más retirado que otra cosa. Más aún, todos están de acuerdo en que aunque físicamente haya fallecido ahora, la vida de Johnny Jenkis acabó en 1.962.

5. El martes 11 julio 2006 a las 12:45, por JL Ambrosio

Curioso, que un guitarrista tan discreto y económico como Cropper (económico sí, pero tiene decenas de riffs canónicos) le hubiera robado los “Licks” y los “chops” a un guitarrista aparentemente tan pirotécnico y espectacular (dicho siempre en el buen sentido) como Jenkins.
Pero después de haberse sabido que todo un ilustre investigador de las raíces de la música negra como Alan Lomax le robó por la cara a algunos profesores de color todo su trabajo, se lo apropió y luego eliminó cualquier vestigio de sus autores, me lo creo todo.

Por cierto, ¿1962 fue el año de “These arms of mine”?

6. El martes 11 julio 2006 a las 13:13, por carrascus

Efectivamente, D. Ambrosio, 1962 fue el año de las sesiones para Stax en las que Otis grabó “These arms of mine”, posteriormente editada y convertida en su primer éxito.