Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
45 – La Sevilla mariana es la que parte la pana


(Escrito originalmente por Carrascus, el viernes 7 abril 2006 a las 12:58)

Creo que casi al comenzar con este blog prometí que para Semana Santa ya escribiría algo que la relacionase con la música y las historias apócrifas y reales. Por supuesto, nuestro querido amigo Mesié Jacobine está dispensado de leerlo. Como el momento ha llegado, y cuando uno piensa en el maridaje (por llamarlo de alguna forma) entre cofradías y rock el primer nombre que se le viene a la cabeza es el de Silvio, pues busqué un poco de información releyendo algunos pasajes del libro que nos cuenta su vida, “Vengo buscando pelea”, de Alfredo Valenzuela y Pive Amador. Y encontré un párrafo que decía así:

Silvio (le) conoce con el apodo de “Inteligencia”, y de vez en cuando le decía: “Recuerda que cuando llegues al poder, lo primero que tienes que hacer es fusilarme”.

Y me dije: “¿para qué voy yo a escribir algo sobre ésto cuando puede hacerlo con mucho más conocimiento de causa esta Inteligencia?” Sobre todo porque lo haría con mucho cariño, ya que es amigo de todos vosotros y asiduo lector (lo que me honra) y comentarista de estos textos apócrifos. Señoras y Señores… con todos ustedes…. JL AMBROSIO.

La Semana Santa y el rock han sido tradicionalmente (y siguen siendo) mundos separados que se ignoran y desprecian mutuamente. Es cierto que más de un notable rocanrolero ha guardado religiosamente (nunca mejor dicho) su papeleta de sitio y acudía puntualmente el día señalado a ponerse a las órdenes del Diputado de Tramo, pero ese día su alma rockera se quedaba en casa, junto a la guitarra y los discos. Al día siguiente, volvía a enfundarse la chupa rockera hasta dentro de 364 días. Lo cual es una pena, porque, excepciones aparte, la música de las bandas procesionales ha sido para muchos de nosotros la principal forma de escuchar música en directo en nuestra infancia (sevillanas aparte), y algún poso ha debido de dejar.

La excepción más notable es, como supongo que ya todos sabéis, el disco de Silvio y Sacramento “Fantasía Occidental” (1988). A decir verdad, el disco nació de un pequeño encargo del Ayuntamiento de Sevilla, con el que Pive Amador, manager, baterista y amigo personal de Silvio, mantenía buenas relaciones, aportando regularmente artistas a la anual “Cita en Sevilla”. De alguna forma, el Área de Cultura financió en el año 1997 la grabación de un single de Silvio y Sacramento con dos canciones que se habían fraguado lentamente en los últimos años y que acababan de tomar forma en el local de ensayo de Camas. La interrelación Semana Santa / Rock no parecía muy ajena a 3/5 de la banda, dado el pasado procesional de Silvio, Pive y Pájaro (quien confesaba al ABC que su mayor ilusión era tocar la guitarra delante del Cristo de la Calzada). Silvio, por su parte, reconoció en “Duduá” que su primera experiencia musical fueron “los tambores de la Semana Santa”. Y en cuanto a Pive, supongo que el ser hijo del Hermano Mayor de Los Panaderos debió de marcarle también.


Silvio, cofrade pequeñajo. Primeros años 50. Foto extraída del libro “Vengo buscando pelea”.

La primera de las coplas del single, “La Pura Concepción”, estaba basada en la marcha procesional “Virgen de las Aguas”, del Maestro Santiago Ramos Castro, sobre la que se puso una letra, mayormente compuesta por Pive bajo la inspiración silviana, que venía a hablar del vínculo entre Sevilla y la Virgen María, a quien Sevilla declaró como “Pura Concepción” antes que Roma. Lo que hubiera sido carne de pregón, se elevaba a obra maestra por un grupo en estado de gracia (ese ritmo swing directamente birlado de Benny Goodman, esa introducción con las dos guitarras ligeramente desafinadas para semejarse a las cornetas de Semana Santa) y un cantante que dejó la que probablemente fue su mejor interpretación vocal, capaz de pasar desde Frank Sinatra (los susurros de la primera estrofa) a Ray Charles (ese descorche en el estribillo). Y en una o dos tomas, como era habitual. La otra cara quedaba reservada para una reinterpretación de Leiber & Stoller via Celentano. Básicamente, la operación consistió en tomar prestado el célebre “Pregheró” del chico de la Via Gluck (que él mismo grabó en castellano como “Rezaré”) y poner una letra, compuesta al alimón entre Silvio y Pive donde intentaron meter el mayor número de Vírgenes en las estrofas.

El sencillo, que apareció bajo una de las marcas del sello Senador (“Colosseum”) nunca se puso a la venta, al igual que ocurriera dos años antes con “La Ragazza”, lo cual no impidió que se convirtiera en un éxito local debido a su difusión entre las FMs locales y los conciertos de Silvio (aunque, como cualquiera que haya asistido a uno sabe, en directo las posibilidades de conocer la letra en su integridad eran nulas). Pasó el tiempo y a finales del invierno en 1988 Senador monta un nuevo sello discográfico, Mano Negra, intentando ordeñar las posibilidades de una cierta movida local. Los primeros lanzamientos fueron sendos Lps de Baldomero Torre y Sus Cuchillos Afilados y de Silvio y Sacramento, aunque por la duración de ambos vinilos, bien pudieran haber sido MiniLps (ninguno de los discos llegaba a la media hora entre las dos caras).


Silvio, cofrade eterno. Viendo pasar “La Borriquita”. Foto de Pepe Cazorla para “Diario 16”. Cortesía de Paco Bech.

El de Silvio, denominado “Fantasía Occidental”, volvía a insistir en este maridaje entre el arte sacro y la industria profana. En primer lugar, porque volvían a aparecer (en una re-grabación) los dos temas del single. En segundo lugar, por la portada, una foto de Silvio de espaldas sobre el escenario en la Plaza de San Antonio, allá en Cádiz, en pleno sábado de Carnaval, que le daba un aire como de procesión vista desde detrás del Cristo. En tercer lugar, por el rescate de “Las Criaturas”, una vieja pieza de Brigada Ligera (el grupo donde tocaban todos los músicos de Sacramento antes de acompañar a Silvio) que adaptaba un poema de San Juan de la Cruz. Lo sacro no venía por la letra del místico, sino por el sorprendente solo de guitarra del Pájaro, quien en menos de veinte segundos emprende un viaje relámpago desde la calle Águilas en Martes Santo hasta un club de Memphis en sábado por la noche, preferentemente con BB King en escena. No es de extrañar que al final del solo se pueda escuchar el propio grito del Pájaro, quien probablemente no se creía que hubiera podido realizar semejante fusión con tanta fortuna.

Aunque el resto del disco tiene sus méritos, ni ahí ni en el que le sucedió (“En misa y repicando”) volvemos a encontrar ese maridaje entre la Semana Santa y el Rock. Una experiencia que no ha intentado ser repetida por casi nadie. Excepto por los Baldomero Torre y los Picapiedras, hijos espirituales de Silvio, quienes acometieron conjuntamente el viernes de Dolores de 1988 una actuación en directo en plena calle Sierpes bajo el nombre de “Domingo de Ramos y sus Diputados de Tramo”, con repertorio cofrade, para sacar algunas pelas con las que irse esa misma noche a la playa. Justo es decir que esa noche durmieron (o lo que sea) en Sevilla, con el mismo dinero que tenían antes de empezar la actuación…

Como veis, tres protagonistas principales en la historia de D. Ambrosio: Silvio, Pive y El Pájaro. Los tres han pasado gran parte de su vida unidos por muchas cosas, entre ellas la música y las cofradías. Cuando Pive Amador habla o escribe sobre Silvio se le nota la pasión que derrama. Cuando se acuerda de él siente un pellizco profundo que le hace escribir hagiografías como la que contiene el siguiente texto, cedido por el propio Pive para disfrute de la peña Replicante, antes de que sea publicado el próximo Martes Santo en su habitual columna de “El Correo”.


Pive y Silvio. 1996. De un artículo de Javier Mariscal para “Diario 16”

TAMBORES CERCANOS

Una de las cosas que cada primavera hace especialmente emotiva la Semana Santa es el recuerdo de los familiares y de los buenos cofrades que ya no están con nosotros. El próximo mes de octubre se cumplirá un lustro de la muerte de un gran artista sevillano, Silvio Fernández Melgarejo. Desgraciadamente, hace ya unos años que no podemos escuchar esa saeta libre, rotunda y breve, que de Silvio brotaba en el momento más insospechado pero oportuno, y que siempre empezaba con aquello de “malditos romanos”.

Silvio fue un sevillano fino, amante profundo de la Semana Santa y, sobre todo, de su Cristo del Cachorro. En una ocasión le preguntaron a nuestro artista qué le había hecho enamorarse de la música. Silvio permaneció serio y pensativo unos segundos, y a continuación, con voz potente que resonó en todo el bar afirmó; “los tambores… los tambores de Semana Santa”. Quizá por eso se convirtió en el mejor batería de swing que imaginarse pueda, y por eso siempre se consideró tan cofrade como rockero. Y por eso también, como buen músico que era, sentenció un día aquello de “antes ciego que sordo, antes negro que gitano, antes Semana Santa que Feria, y antes cualquier cosa que protestante”. Y es que Silvio, aunque muchas veces no estuviera muy católico, fue siempre el menos protestante de los sevillanos.

Silvio creía en Zeus y en Cristo; en el dios imaginado y en el de carne y hueso, o madera, y a su manera vivió la pasión sin quejarse, brindando litúrgicamente con su cáliz de coñac a la voz de “¡Hermanos en Cristo!”. Y su sentimental marianismo lo dejó plasmado para la posteridad en la primavera de 1987, cuando junto al grupo Sacramento grabó dos canciones que ya forman parte de la memoria cofrade sevillana. El “Swing María”, adaptación de un fragmento de la marcha “Virgen de las Aguas”; y el “Rezaré”, versión cofrade del tema pop norteamericano “Stand by me”. Por eso, en estas fechas tan emotivas no podemos dejar de recordar a nuestro querido Silvio.


El mejor cliente del Bar “ABC”. Foto inédita de Gloria Rodriguez. Cortesía de Paco Bech.

Mientras D. Ambrosio escribía para este blog, el tercer protagonista de su historia cumplía por fin su sueño de dar un concierto de marchas procesionales. D. Andrés Herrera, “El Pájaro”, cerrará este post con unas líneas entresacadas de un foro de Valdemoro dedicado a la figura de Silvio, al que escribió varias veces.

Veníamos de estar viendo cofradías, y cuando llegábamos al ensayo yo empezaba a tocar alguna melodía de Semana Santa y el Pive tocaba en la caja acompañando, pero con deje rockero. A ésto, el Silvio empezaba a levantar la barra del micro como si fuera un estandarte romano y se pegaba un baile entre Pilatos y Elvis… eso era pa verlo. Juanjo y Miguelito entraban al tema, aunque ellos pasaban un poco de tanto nazareno y entraban mas a R&R.

¡Que gusto más grande fue la grabación del “Fantasía Occidental”!. Quedábamos a las cinco en la cafetería del “Cristina”, en la Puerta Jerez, y allí empezábamos con un cafelito y una copita de coñac a prepararnos para irnos al estudio. A Silvio lo recogía siempre Pive y así había mas seguridad de que el maestro llegara con cuatro copas de menos.

En el pasado, los músicos que siguieron los pasos de aquellos que hicieron posible que se dijese que Sevilla era el San Francisco español, solían decir que el primer contacto que tuvieron con la música fue el “Hey Joe”. Desde hoy sabeis que eso no es cierto en absoluto. El futuro es… ¿quizás una marcha a la Virgen de Regla, del maestro D. Pive Amador…?



Venirse un día desde USA solo porque es Domingo de Ramos merece ser cabecera de un cartel como éste. Fotos inéditas, cortesía de Paco Bech.

Comentarios

1. El domingo 9 abril 2006 a las 14:50, por Vidal

¿saben que aquí este servidor le hizo la última entrevista a Silvio? Fue en el “ABC”, claro, y un par de días después le volvieron a meter en el hospital, de donde ya no salió. Ay.

2. El lunes 10 abril 2006 a las 11:46, por JL Ambrosio

Una ruina. Ese verano Silvio ya había tenido varios ingresos y de todos ellos se escapaba firmando el alta voluntaria. Salvo de éste. Ocurrió en fin de semana. El médico de guardia lo puso en rigurosa abstinencia hasta que llegara el lunes y lo viese el doctor correspondiente…sólo que esta vez la crisis fue más fuerte que él. No por el alcohol (Silvio podía aguantar de sobra varios días sin su Terry) sino por el tabaco, que era su verdadera adicción, aunque ciertamente oculta por el mítico velo dipsomaníaco.

3. El martes 11 abril 2006 a las 00:47, por carrascus

Pues sí, D. Ambrosio, ese velo dipsomaníaco al que se refiere velaba muchas cosas. ¿Mi memoria me falla o en una charla que tuvimos año y pico antes del fallecimiento de Silvio me dijo usted que el día que le llegase su hora nos iba a dejar con la vista arruinada pero (curiosamente) con el hígado prácticamente perfecto…?

4. El martes 11 abril 2006 a las 08:48, por JL Ambrosio

En cuanto a su memoria, supongo que lo del velo dipsomaníaco es también aplicable.
En cuanto a lo otro, no me atrevería a decir “en perfecto estado”, pero sus amigos cercanos, todos ellos legos en medicina, me dijeron que en las pruebas médicas que le hicieron cinco o seis años antes de dejarnos, el caballero en cuestión tenía varios achaques (sobre todo de la vista, aunque probablemente muchos más) pero entre ellos, curiosamente, no se encontraba la cirrosis. Cuando le pusieron en la disyuntiva entre dejar la bebida o perder la vista, su respuesta se resumió en dos palabras: “Ray Charles”

5. El jueves 13 abril 2006 a las 21:04, por carrascus

Me ha sorprendido una cosa con este post, y es que ha tenido más feedback por fuera del blog que por dentro. Más comentarios de palabra y en correos que los que han escrito en el apartado para ellos. Ahí solo han aparecido cuatro, y centrados en la figura de Silvio.

Los comentarios sobre la Semana Santa son los que han circulado por el exterior. Claro que ésto en realidad no debe ser nada extraño, porque en estas fechas los cofrades invierten su tiempo en ver las procesiones por la calle y no en sentarse a escribir cosas en su ordenador.

Y haciendo un poco de sociología de mesa camilla, he llegado a éstas conclusiones:

1) Hay más amigos íntimos de Silvio que botellines, y todos tienen en común su profundo odio por la figura de Pive Amador.

2) Los cofrades son mucho más intransigentes que los rockeros (por dividirlos de alguna forma, aunque sea así de artificial), y expresan opiniones mucho más negativas sobre ellos que los otros sobre los primeros.

El primer punto no hay que analizarlo, se obtiene con la simple observación. El segundo sí debo decir en qué me baso para sostenerlo.

Es obvio, y no se le escapa a nadie que conozca Sevilla, que existen muchas personas con gustos y costumbres afines a los dos grupos en que los he dividido, cofrades y rockeros. Tanto un mundo como el otro tienen muchas cosas buenas y no todo lo que les rodea tiene que ser incompatible. Ahora bien, tampoco se nos escapa que, como Ambrosio escribía, también existe un acusado punto de desprecio entre ellos (aunque él se refería a los músicos solamente). Si nos centramos en la gente que comparte elementos de los dos mundos, que es para los que se ha escrito este post en realidad, he visto que los rockeros muestran por la Semana Santa un interés genuino y son respetuosos y reverentes con ella (no hay más que leer el post, donde las únicas “irreverencias” podrían ser el título y la broma con la valla), mientras que los cofrades nos tildan de borregos, nos acusan de no habernos enterao de ná, y nos tachan de “alternativos” (que debe ser una palabra muy fea para ellos).

Y entre observaciones sobre nuestra supina ignorancia y sobre el ideario político que parece ser que compartimos, no se dan cuenta de que ellos se ven perfectamente retratados en las palabras que lanzó al aire el Pregonero de este mismo año: “A los que reprochan sin ofrecer nada a cambio, a los que dogmatizan, a los que saben tanto, a los que pontifican. Para ellos resuena en los labios de Pilatos el eco de sus palabras: ¿Y cual es vuestra verdad?”

Ellos nos niegan el derecho a opinar sobre su mundo y nos dicen que el que sepamos lo que es un diputado de tramo o un contraguía no nos cualifica para ser cofrades, mientras ellos sí se sienten acreditados como rockeros porque les gusta Mike Oldfield y Joaquín Sabina…

No creáis que por ésto que escribo estoy enfadado ni mucho menos (entre otras cosas porque estoy de vacaciones). Uno ya sabe contra qué puede luchar y contra qué merece la pena hacerlo. Y también sabe disfrutar de todo lo bueno que ofrece la vida, aunque a veces tenga que recogerlo en aceras tan separadas como la cofrade y la rockera… Y además, la Semana Santa de Sevilla ha sido uno de los mejores inventos de toda la vida. ¿Os habéis parado a pensar alguna vez que si Don Fadrique no hubiese visitado Tierra Santa nunca nos hubiésemos podido beber una Cruzcampo…?

6. El domingo 16 abril 2006 a las 21:59, por EuLaliA

Bueno, pues ya estoy de vuelta con mis pilitas cargadas. Y veo Carrascus, que a pesar de estar de vacaciones tu tambien te has dado un jarton de escribir de la hostia. Se ve que escribes con la misma pasion que le atribuyes a Pive Amador. Tu alegato anterior es muy razonable y nos da razones sobre algo que ya se sabia, que los cofrades son asi de particulares. Lo que no entiendo es eso del final del Don Fadrique ese y la cruzcampo, explicamelo porfa, porque me parece que me estoy perdiendo algo gracioso y me fastidia.

7. El domingo 16 abril 2006 a las 23:46, por carrascus

Bienvenida seas de nuevo, amiga Lali. Pues sí, lo de la Cruzcampo es una especie de chiste, pero no te lo voy a explicar ahora, si no te importa. Prefiero mejor que te lo explique el Profesor Franz, porque si me meto yo en historias sobre la Semana Santa seguro que iba a encontrar algún fallo con el que darme caña. Además, así escribe algún comentario, que, para ser sincero, lo he echado de menos. Un hombre de su conocimiento sobre religión, Semana Santa y costumbres sevillanas (lo digo sin coña, eh!) pensaba yo que iba a apostillar algo a este post. Igual ha estado de vacaciones por ahí y resucita con este Domingo tan ad-hoc. Si en unos días él no te lo explica ya lo haré yo, no te preocupes que no te dejaremos sin una sonrisa a costa de Don Fadrique.

8. El lunes 17 abril 2006 a las 14:24, por Profesor Franz

Pues sí, he estado fuera estos días, en tierras sarracenas donde no hay ni semana santa ni cruzcampo, y vive dios que he echado mucho más de menos lo segundo. En fin, ilustremos a nuestros lectores y, como es de rigor, discreparemos de Carrascus en algunas de sus aseveraciones. Resulta que allá por el s. XVI D. Fadrique Enríquez de Ribera, Marqués de Tarifa (no confundir con el infante D. Fadrique, hijo de San Fernando) peregrinó a Tierra Santa y volvió tan conmovido que decidió hacer todos los años un Via Crucis desde su palacio, desde entonces conocido como la Casa de Pilatos. En un principio el Via Crucis se realizaba por las iglesias de la feligresía y extramuros, aunque posteriormente se amplió el recorrido hasta un templete con una cruz que se encontraba en el camino de Carmona, la famosa Cruz del Campo. Si os fijáis, desde la plaza de Pilatos, siguiendo por San Esteban y Luis Montoto, todas las estaciones del Via Crucis están marcadas con azulejos. El error de Carrascus (y de muchos sevillanos) es pensar que dicho templete fue construido por D. Fadrique, cuando su origen es muy anterior. Y es a principios del s. XX cuando se construyó en sus inmediaciones la famosa fábrica de cervezas y de ahí su nombre. O sea que nada de mérito para D. Fadrique y sí para esos industriosos Osborne que hace más de cien años invirtieron su esfuerzo y su capital en hacernos la vida más feliz a los sevillanos.

9. El lunes 17 abril 2006 a las 15:41, por carrascus

Pues muy agradecido por su comentario, Profesor Franz. Supongo que nuestra querida Lali ahora entenderá el chiste.

Aunque esta vez debo rebatir su discrepancia conmigo.

Yo no digo en ningún momento que lo construyese D. Fadrique, porque sé que no es así. Lo que digo es que por su feliz idea podemos beber Cruzcampo, ya que los Osborne le pusieron a su birra ese nombre debido a la cruz que había allí en mitad del campo, al lado de donde ellos montaron su fábrica. De no ser así, la cerveza, con toda seguridad, no sería “Cruzcampo”.

Como muy bien dice usted, D. Fadrique lo que hizo fue alargar el Via Crucis, que hasta entonces solo llegaba hasta la Huerta de los Angeles (actual número 69 de Luis Montoto), y no construyó el dichoso templete.

Pero es que el templete no estaba ahí ya. Es cierto que era muy anterior, posiblemente de 1380, y en 1536 D. Fadrique, el primer Marqués de Tarifa, tras su viaje a Tierra Santa, lo adquirió y desplazó su ubicación para que la distancia entre su casa (llamada “la de Pilatos”) y aquél, fuera exactamente la misma que recorrió Jesús durante su Pasión y Muerte.

Y querido Profe, de verdad que he echado de menos alguna apostilla suya a ésto de los cofrades y los rockeros. Todavía está a tiempo.

10. El lunes 17 abril 2006 a las 18:11, por EuLaliA

¡¡¡¡Pero que listos que sois los dos, coñoooo!!!!!!!!!

11. El lunes 17 abril 2006 a las 20:46, por carrascus

Profesor Franz, no sé si es cosa mía, pero en el comentario de Lali me parece detectar un poquito de cachondeo… usted como lo ve?

12. El martes 18 abril 2006 a las 00:04, por Profesor Franz

Ah, no, yo lo veo de sincera admiración. Y por supuesto declino su ofrecimiento de dar mi opinión sobre el tema rockeros y/o capillitas. Bastante energías invierto a diario en convencer a gaditanos y demás extranjeros de que esto es una ciudad moderna con gente haciendo cosas interesantes para que ahora nos revolquemos en el casposo lodazal de los topicazos sevillanos. Vade retro!

13. El martes 18 abril 2006 a las 00:21, por carrascus

¡¡Gulp!! Ahora sí que me ha dejado usted en absoluto fuera de juego… De usted es de uno de los últimos que hubiese imaginado leer una frase como “para que ahora nos revolquemos en el casposo lodazal de los topicazos sevillanos”. ¿Al final se ha planteado usted aquel “por qué” que le pregunté hace unos años? ¿O no tiene nada que ver…? En fin, será mejor que dejemos el tema, al fin y al cabo ya tengo medio preparados algunos nuevos posts.

14. El martes 18 abril 2006 a las 18:37, por EuLaliA

Jajajaja. Teneis razon los dos, es de sincera admiracion pero Carrascus ha sabido detectar la miajita de retranca.
Besos para ambos por los buenos ratos y las cosas que me enseñais.