Atrapado por el blues de Memphis
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20 – Pánico a una muerte ridícula

(Escrito originalmente por Carrascus, el martes 10 enero 2006 a las 13:54)

Pues se acabó el periodo navideño y como siempre por estas fechas estamos en esos momentos cargados de pereza en el que nunca encuentras tiempo para quitar los adornos festivos ni para, una vez quitados, guardarlos en algún sitio en que no estorben demasiado. Los contenedores de Lipasam suelen ser un buen resultado para esta búsqueda; aunque en esta foto que sigue, los Rammsteim, que pa eso son mu jevis, te proponen “otro” sitio (tomen nota nuestros queridos colegas del blog hermano C&C) donde meter la parafernalia desfasada.

El domingo pasado, para constatar que habíamos sobrevivido a tanto descontrol navideño, nos unimos en amor, comida y compaña, las tres familias Replicante y la de Blasta y hablando de post antiguos recordé que había prometido tanto a Juanma como al Profesor Franz unas historias que me habían pedido en su momento. Al hilo de la noticia del posible fusilamiento de Gary Glitter, el Profe pedía un post sobre músicos que hubiesen tenido una muerte extraña, y de eso es de lo que hablaremos a continuación.

Una vez aclarado aquel mismo día que la muerte de Mama Cass comiéndose un bocata era una historia totalmente apócrifa proveniente de un comentario mal intencionado al encontrar su cadáver, posiblemente la muerte más absurda de todas las que han tenido las estrellas del rock es la de Jeff Porcaro, el batería del grupo Toto, que en Agosto del 92 pasó una tarde fumigando su jardín para que luciese mejor… y tanto veneno quimico echó que terminó por emponzoñarse él mismo y morir horas más tarde en el Hospital.

Hay muertes extrañas en sí misma, y otras que lo son por los hechos que la rodean. Todos asumimos que Brian Jones murió ahogado en su piscina y que el veredicto del juez fue que ocurrió de forma accidental al caer en ella a causa del abuso de las drogas y el alcohol. Pero desde que esto ocurrió en 1969 hasta el día de hoy, muchos de los amigos y parientes de Brian junto a miles de sus fans, siguen mostrando su desacuerdo con dicho veredicto. Anna Wholin, la novia de Brian, siempre ha insistido en que aquel día no estaba borracho ni había tomado drogas, y en un libro que escribió (“The murder of Brian Jones”) mantiene la tesis de que le asesinó su guardaespaldas, Frank Thorogood, manteniéndole la cabeza sumergida hasta que se ahogó. Aunque reconoce que ella no fue testigo de tal hecho. Se rumorea también que el propio Thorogood confesó este asesinato en su propio lecho de muerte, en 1993, pero tampoco hay constancia de ello. Esta es una muerte, por tanto, sobre la que circulan muchas historia apócrifas, siendo quizás la más conocida (junto a la anterior) la que se recoge en algún libro sobre los Rolling, donde se cita a un testigo que decía haber visto como Brian era asesinado por uno de los albañiles que estaban trabajando en su mansión; aunque este testigo siempre ha permanecido anónimo y nunca ha hablado con la policía. E inevitablemente, está también la teoría de que fue un suicidio.

Aaliyah murió en Agosto del 2001 con 22 años y una prometedora carrera en el Rhythm & Blues. Ocurrió cuando volaba de vuelta a Miami desde las Bahamas en una avioneta. Su piloto era un prenda que estaba a punto de ingresar en la cárcel porque dos semanas antes le habían encontrado culpable de posesión de crack y cocaína. No tenía siquiera licencia para pilotar un Cessna y, en contra de los avisos de un empleado del aeropuerto del que salieron, dejó que el aparato despegase con sobrecarga de equipaje. Las cosas terminaron de complicarse cuando los dos guardaespaldas de Aaliyah, que debían pesar casi doscientos kilos cada uno, incapaces de estrujar su volumen tanto como para caber por el estrecho pasillo, tuvieron que quedarse en la parte de atrás de la avioneta, añadiendo su peso al (ya considerable) del equipaje. Esto hizo que el aeroplano llevase todo el peso concentrado atrás, y apenas nada delante, con lo cual volvió estrepitosamente a tierra casi al momento de abandonarla, con consecuencias catastróficas.

En enero del 78, Terry Kath, el guitarrista principal de la banda Chicago, daba una fiesta en su casa. En algún momento de la velada comenzó a enseñar a sus invitados su colección de armas, no limitándose a que las admiraran en sus vitrinas sino sacándolas de ellas y manejándolas. Aunque uno de sus invitados le dijo nerviosamente que hiciese el favor de guardar la pistola que estaba empuñando en ese momento, Terry le aseguró que no había nada que temer porque no estaba cargada, y para demostrarlo se apuntó a la cabeza y apretó el gatillo. Al día siguiente todos fueron también invitados a su entierro.

La cantante del grupo grunge The Gits, Mia Zapata, murió el 6 de julio de 1993 (otra a las que el diablo exigió su pago a los 27 años), mientras volvía a su casa en Seatle después de una gira americana. Fue violada, estrangulada y abandonada en mitad de una calle desierta. Sus brazos desencajados de los hombros y en cruz, y sus tobillos cruzados también como los del Crucificado. Este asesinato se convirtió en pasto de la prensa sensacionalista y estuvo diez años sin resolver, dando lugar a toda clase de especulaciones y leyendas urbanas. En enero de hace 3 años, gracias a los adelantos de la investigación del ADN, se consiguió detener a su asesino, Jesús Mezquita. El único motivo de la muerte de Mia fue hallarse en el sitio y momento equivocados; cuestión de mala suerte.

A Michael Hutchence le encontraron en la habitación de su hotel, desnudo y muerto, con su cinturón apretándole el cuello. El juez dictó un veredicto de suicidio, aunque especificando la posibilidad de que hubiese sido un juego erótico de auto asfixia (¿recordáis “El Imperio de los Sentidos”?) que se le había ido de las manos a Michael. Sin embargo, la ausencia de nota de suicidio dio lugar a muchas especulaciones, sobre todo impulsadas por Paula Yates, quien rehusaba aceptar que su amante se hubiese suicidado y luchó en vano porque el juez cambiase su decisión. La propia Paula murió también tres años más tarde de una sobredosis accidental de drogas, aunque, en una ironía final, tampoco pudo demostrarse del todo porque su autopsia no fue concluyente.

Dejémoslo aquí. Aunque en otro momento volveremos a retomar el tema de las muertes extrañas, esta vez las ocurridas en miembros de la misma banda: Lynyrd Skynyrd, Derek & the Dominoes, Badfinger, Spinal Tap, T. Rex, Pretenders… ¿no es raro que se muriesen todos los que Grateful Dead fichaba como teclistas…?

Comentarios

1. El martes 10 enero 2006 a las 14:46, por Caballero

Los Rámstein esos son unos crás, y se les ve pintilla de gáyers, abe. Gran afoto.

2. El miércoles 11 enero 2006 a las 00:04, por Celia

jeje, si, pues ya quisiera yo verlos hacer lo propio con el pino de nuestro jardín al que nosotros llamamos árbol de navidad, y que algún día será la causa de otra de estas muertes absurdas sólo porque se le rompió una rama. Por cierto………..y seguían existiendo candidatos a teclista para grateful dead después de todo?

3. El miércoles 11 enero 2006 a las 11:29, por EuLaliA

Hola, me presento, soy Lali y hace ya tiempo que leo este fantastico blog. Tengo una curiosidad, creo que los titulos de lo que se escribe en Apocrifos son tuitulos de canciones, aunque muchas no las conozco ni se quien las canta, o al menos eso me parecia, pero el titulo de esta ultima “Panico a una muerte ridicula” no me suena a nada y ya me hace dudar de si tengo razon o no y las otras que no conozco son o no tambiwen titulos de canciones. El chistecillo de Plis Plis Me si que lo pillé. Carrascus, sacame de dudas porfa. Y sigue escribiendo tan divertido, eres un crack.

4. El miércoles 11 enero 2006 a las 20:26, por carrascus

Mmmmm… que alegría dar encontrarse mensajes como éste. Muchísimas gracias, Lali; no sé si te conozco (a no ser que seas una compi de empresa de Barcelona, que es la única Lali que conozco), pero estás invitada a lo que quieras si nos vemos por ahí.

Bueno, al lío: pues sí, estás en lo cierto, todos los encabezados de mis post son títulos de canciones. Me he tomado un par de libertades, una fue convertir la canción de los Beatles en “pis pis me” por razones obvias (y tú lo entendiste perfectamente) y la otra fue poner de título a los posts de chistes “Killing Joke”, que más que por ser un nombre de canción es conocida por ser el nombre de un grupo; pero como los Ratcat tienen una canción que se llama así, pues no rompía la norma.

El título de este último post que no te sonaba nada es de una canción de los Def Con Dos. Y los demás títulos eran éstos: “Crossroads”; de una canción del propio Robert Johnson (sobre el que trataba el post) de la que se han hecho muchísimas versiones, mi preferida es la de Cream. “No me mola tu pistola” era una canción de La Banda Trapera del Río; “Méteme goles”, de la Martirio; “Díme que me quieres”, de Tequila; “We are de Champions” no necesito decir de quién; “Tu nombre me sabe a yerba”, de Serrat, claro. “Dirty old man” (“Viejo verde”, venía de perlas el título), de las Three Degrees; “Sixty Years On” (Esa Debbie, oooéééé!!!!), de Elton John. “Fuego en mi oficina”, de 091; “Imagine” ya te imaginas de quien es. “White Christmas” es un clásico navideño de toda la vida y (curiosidad apócrifa) la canción más vendida desde que existen los discos en la versión de Bing Crosby. “¿Saben ellos que es Navidad?” se aclaraba en el propio post que era de Band Aid. “In the army now”, de Status Quo; “Eight miles high”, de los Byrds; “Your mama don´t dance” (“Tu mamá no baila”, otro título que ni pintado), de Loggins & Messina; y “Monday Monday”, de The Mama´s & The Papa´s, aunque estuve a punto de titular este post con la canción de los Boomtown Rats, “I don´t like Mondays” (“No me gustan los lunes”), pero no lo hice porque los Happy Mondays sobre los que iba el post sí que me gustan.

Y creo que no me dejo ninguna más. Te agradezco de nuevo tu interés y espero haber despejado tus dudas.

Besos.

5. El miércoles 11 enero 2006 a las 23:21, por JuanMa

Ah!! que alegría da ver que ha pasado la navidad y la vida sigue auténtica y real, tal como es, y que nos rodeamos de nuevo de megistrales músicos difuntos que a buen seguro estarán disfrutando juntos en el infierno. Recuerdo que en cierta ocasión leí en el semanario inglés Melody Maker una entrevista con no me acuerdo que músico y éste comentaba: “¿ir al cielo…? ¿…con los Inspiral Carpets? Prefiero ir al infierno, y encontrarme con Brian Jones, Keith Moon, Bon Scott, John Lennon, etc…? ¿No es una propuesta para apuntarse?

6. El viernes 13 enero 2006 a las 10:32, por JL Ambrosio

Qué bien, volvemos todos a reunirnos en amor y compaña en torno al RePicante.
Como esto de la muerte está ya muy trillado (podría ser objeto de una categoría propia, incluso), igual podríamos empezar a sugerir nuevos temas a ver cuál de los posteantes recoge el guante…