Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
17 – Eight miles high

(Escrito originalmente por Carrascus, el jueves 22 de diciembre 2005 a las 20:51

Supongo que si estáis aquí leyendo esto (algo que os agradezco profundamente) debe ser que no os ha tocado tampoco a vosotros la Lotería de Navidad y no tenéis otra cosa mejor que hacer. Siempre queda ese consuelo que dicen sobre que el dinero que llega así te convierte en un nuevo rico
que no sabe manejar el gasto y terminas más económicamente apurado que antes del sorteo, aunque si nos dieran a elegir… El mundo de la música rock también está lleno de nuevos ricos. De gente a la que sonríe un éxito rápido y se encuentra con sus bolsillos tan llenos como si la
suerte les hubiese sonreído un 22 de diciembre.

Humble Pie

A mediados de los 70 Humble Pie eran unas de las más importantes bandas de América. Tan grandes que se podían permitir alquilar un Lear Jet para desplazarse en sus giras a través de los USA. El piloto que tenían era un ex-piloto de combate en la Guerra del Vietnam y, durante los vuelos más largos, él y la banda solían disfrutar de pequeñas celebraciones a base de quaaludes, Remy Martin, coca de la mejor calidad y toda clase de psicofármacos y drogas variadas.

Pero como de todo se aburre uno, también ellos ingresaron en la monotonía, y un día, aburridos como ovejas, en un vuelo de Costa a Costa americana, con la compañía de dos señoritas que les hacían los coros absolutamente borrachas, el piloto comenzó a contarle batallitas a la banda y entre otras varias, les contó como la NASA simulaba la gravedad cero. Para aclimatar a los astronautas a la falta de peso hacían subir un avión hasta ocho millas de altura (más de doce kilómetros), hasta el borde de la estratosfera, y desde allí iniciaban un descenso a 45 grados de acuerdo con la curvatura de la Tierra, así el avión caía más rápido que el cuerpo y se establecía una réplica de los efectos de la falta de peso.

Steve Marriott, Dave Clempson, Greg Ridley, Jerry Shirley y, en mucha menor medida, Peter Frampton, consideraron que ésto era una fantástica idea y pidieron al piloto que lo hiciera. Este no se hizo mucho de rogar, y tras subir tan alto como pudo, dejó caer el avión y la banda y las dos chicas (e incluso un reticente Peter Frampton), empezaron a flotar, chocándose unos con otros y, como os podéis imaginar, partiéndose el culo de risa. De hecho una de las chicas del coro se reía tanto que (con la papa que llevaba) se meó tóa y la siguiente idea genial que tuvieron los músicos fue rellenar condones con aquella cosa amarilla que flotaba por allí y tirárselos entre ellos.

Pero con esta divertida batallita todos se olvidaron del hecho obvio de que esa falta de peso era simulada. Cuando el avión salió de la caída y se enderezó, toda la fiesta se fue al suelo de golpe seguida por una masa de viscoso liquido amarillo, la cual, por algún extraño capricho de la física, fue a caer toda enterita sobre un desafortunado Peter Frampton.

Comentarios

1.
El lunes 26 diciembre 2005 a las
11:44, por
JL Ambrosio

¡Puaj!

2.
El martes 27 diciembre 2005 a las
23:27, por
carrascus

Este comentario no tiene nada que ver con el post, pero lo pongo aquí y así le hace compañía al otro, que está muy solito.

Aunque bien mirado, sí que hay cierta relación, porque esto lo estoy escribiendo después de venir del partido de baloncesto de nuestro (vamos a tener que ir pensando en venderlo) Caja, y esa interjección que escribió Ambrosio ahí arriba ha sido la que más se ha escuchado viendo el partido. Y pensar que me he perdido la fiesta de los Carmona y Caballero por asistir a él !!!!!

¿Recordais uno de mis anteriores posts en el que os contaba lo de Gary Glitter y sus problemas por pedófilo? En él os decía que poner su música en los eventos deportivos ya no iba a estar bien visto; pues bien, el speaker de nuestro pabellón no debe haberse enterado de nada porque en el descanso del partido de esta noche la ha pinchado… y mientras la oía, a mí (aunque la cosa no sea para demasiadas bromas), viendo la actuación de nuestros jugadores, se me ocurrían seis o siete personas a las que sí que habría que romperles el culo de mala manera…