SE LEVANTA LA SESIÓN

Dos entradas seguidas sin feedback.

Hay que ir refrescando las ideas.

Este es el mejor momento para que me reconcilie con todos esos libros que me miran desde las estanterías con disgusto y cara de rencor por lo olvidados que los tengo.

Durante una temporada voy a cambiar la escritura por la lectura. Nos vemos en los bares y en los conciertos.

Nunca llegaréis a saber de verdad lo agradecido que os estoy a todos.

Hasta pronto.

FEMENINO SINGULAR

Para vosotras.

En los primeros años 70 COUNTRY JOE McDONALD se había convertido en un feminista convencido. Tenía una banda en la que la que se mezclaban los géneros, la All-Star Band, con la que grabó un disco lleno de declaraciones de intenciones: “Paris Sessions”.

Incluso hoy mismo hay pocos ídolos del rock masculinos a los que uno pueda imaginarse abrazando razonablemente el feminismo, así que imagínate si Country Joe no era una excepción en los inicios de aquella década, trabajando con mujeres de igual a igual y cantando, entre otras cosas, de su opresión, en canciones de tanta claridad política, de tanta conciencia social y tan radicales como ningún otro cantante o grupo de rock lo hacía.

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“Coulene Anne”

La ingeniosa mezcla de acidez y de maliciosa diversión que caracterizaba los primeros discos de Country Joe And The Fish le habían establecido como una de las figuras de la psicodelia de la Costa Oeste, pero su compromiso político le dejaba a la vez algo apartada de ella. Pero por encima de todo Country Joe fue quien cantó la descorazonadora sátira “I-feel-like-I’m-fixin’-to-die” en Woodstock, una canción sobre la que Pete Seeger dijo que era “la mejor canción sobre la guerra del Vietnam”.

Al contrario que sus compañeros de época, más interesados por las drogas y rozando apenas la política, para Country Joe ésta no era una postura de adolescente, sino un compromiso de toda una vida, heredado de sus padres comunistas. Y por eso mientras sus contemporáneos se agotaban, se quemaban o estiraban la pata, él permaneció dedicado a las causas progresistas. Y de alguna forma fue también un innovador, porque aunque mujeres había muchas ya en otras bandas, pero prácticamente todas eran cantantes, su All-Star Band fue una de las primeras en las que apareciesen mujeres entre los músicos. Y aunque ahora esto nos parezca algo superado y nos cueste trabajo creerlo, aquello estaba más allá de la comprensión en los primeros años 70 y Country Joe contaba una vez en una entrevista que a veces, cuando iban a hacer las pruebas de sonido para alguna actuación, los técnicos no dejaban a Dorothy Moskowitz que tocase el piano porque, le decían, aquél era el piano del pianista de Country Joe.

Al contrario que otras muchas estrellas que aspiraban a tener una cierta relevancia política, en este disco, el sexto de Country Joe en solitario, él evitó los slogans banales y la grandilocuencia, como ya viste en la primera canción que puse, “Coulene Anne”, en la que exploraba la opresión de las mujeres a través de una historia sobre la sangrienta venganza de una esposa maltratada. En esta otra, “Sexist pig”, exponía las actitudes chauvinistas masculinas, con las mujeres de la All-Star haciéndose oír nítidamente en el estribillo: “Otra muesca en tu polla / y crees que así eres más hombre…”

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“Sexist pig”

Las letras de las canciones eran intencionadamente controvertidas. Country Joe sabía perfectamente que iban a molestar a los ejecutivos de los medios de comunicación y que apenas iban a ser radiadas, pero se lo tomaba como un experimento; buscaba que las letras de sus canciones más que poéticas fuesen periodísticas.

El disco era todo un pleno sobre el estado de la nación, porque no solamente se preocupaba por la política sexual; “Movieola”, por ejemplo, es un amargo ataque a la clase de explotación sexual que popularizaban las películas violentas, como las de Sam Peckinpah… “Caca, culo, polla y tetas / y al final la muerte de alguien”… o “Zombies in a house of madness” es una dura crítica sobre el sistema penitenciario americano. Pero no todo es política, sino que uno puede también desestressarse con la salerosa y algo ridícula “St. Tropez”, o dejar escapar la risa floja con “Colorado town”, una historia absurda sobre una redada de drogas… o simplemente dejarse envolver y saborear la sutil y versátil musicalidad que rebosa toda la obra.

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“Colorado town”

En un callejón de una ciudad de Colorado.
Las dos de la mañana y el coche me ha dejado tirado.
Dos piedras de maría en el bolsillo, la mochila en la mano,
caminando calle abajo cuando me tropecé con el tío.

Oh no, no me lo puedo creer.
Oh no, no me lo puedo creer.
Si yo lo único que quería era montármelo en mi casa
con un canuto o dos.

Iban de patrulla y de forma despreocupada
me metí la mano en el bolsillo buscando la mierda.
Pero ellos encendieron el foco y me lo apuntaron a los ojos;
fue cuando comencé a rezar para que pasaran de largo.

Pero pararon el coche y abrieron la puerta.
Escuché una voz preguntando: “¿Es un tío o una tía?”
Empecé a sudar y a cagarme vivo,
los tíos estaban hablando de comunismo, sexo libre, drogas…

Oh no, no me lo puedo creer.
Oh no, no me lo puedo creer.
Si yo lo único que quería era montármelo en mi casa
con un canuto o dos.

¿A dónde ibas? ¿Qué estás haciendo?
¿Tienes alguna identificación?
Cállate la boca y entra en el coche,
te vamos a llevar a la comisaría.

Y entonces decidieron sacudirme un poco.
La radio del coche comenzó a sonar con un lío de voces,
mascullando algo que parecía un código secreto.
Me echaron del coche y se fueron a toda velocidad.

No perdí ningún tiempo y paré un taxi.
Me senté delante, al lado del conductor, y empecé a liarme un canuto.
Por fin sentado, relajado y disfrutando del humo.
Entonces el hippy que conducía se volvió hacia mí y me dijo:
“FBI, hijo; quedas arrestado”.

Oh no, no me lo puedo creer.
Oh no, no me lo puedo creer.
Si yo lo único que quería era montármelo en mi casa
con un canuto o dos.

En la música que contiene el disco es especialmente impresionante la lírica delicadeza del piano de Dorothy, que había adquirido maestría anteriormente con los pioneros de la vanguardia electrónica que eran los United States Of America, y de la que Country Joe siempre recordaba que grabar con ella era toda una delicia.

Fue autoproducido en Francia y en los USA y además de los dos componentes que ya conocéis, la banda contaba también con Pete Albin, que había sido el bajista de los Big Brother And The Holding Company de Janis Joplin; la flautista y saxofonista Tucki Bailey, a la que Country Joe conoció cuando ella interpretaba la música de acompañamiento de un mimo callejero en la Plaza Ghirardelli de San Francisco; y Ann Rizzo, que había formado parte anteriormente del grupo Grootna, junto a Marty Balin, el que fuese cantante de Jefferson Airplane. Probablemente Ann era la más experta musicalmente de toda la banda, ya que era una chica extraordinaria, capaz de tocar cualquier instrumento, además de poseer una gran voz.

Country Joe McDonald siempre ha dicho que de toda su larga carrera, con esta banda es con la que más a gusto se ha sentido siempre tocando. Y además no tenía las fricciones y el espíritu competitivo inherente a una banda formada solo por hombres.

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“Fantasy”

Su gesto, sin embargo, siempre ha sido más hosco cuando ha hablado de las pobrísimas ventas del disco y de la pesadilla financiera que siguió a su edición, que terminó con la ruptura de la All-Star Band en enero de 1974. Es lo que suele ocurrir cuando una banda está adelantada a su tiempo y el público no la comprende.

A eso hay que unir que al contable de Country Joe le daba miedo contarle a éste que se estaba yendo al hoyo sin remisión y cuando lo hizo ya acumulaba una deuda de más de 100.000 dólares. Había sido un tipo emprendedor, metiéndose en grandes líos musicales; había contratado mujeres, algo que nadie más hacia; había derribado fronteras con su música… pero la industria le dio la espalda, la gente no estaba interesada en él y lo perdió todo.

Así que tuvo que despedir a todos y salir de gira con Barry Melton, su antiguo compañero guitarrista de los Fish. De vuelta a la fábrica de entretenimiento a trabajar día tras día para poder pagar sus deudas. Tuvo que estar más de un año de garito en garito, pero al final lo consiguió.

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“Moving”

Después de aquello, Country Joe continuó editando discos de forma regular hasta mediados de los ’80. De unos años para acá solamente graba algo de manera ocasional, pero sigue dando conciertos bastante a menudo y mantiene el contacto con su público a través de su página web.

Después de algún tiempo la gente tiene ya todo el material tuyo que le interesa y dejan de pedirte nuevas canciones. Pero así es la vida.

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“St. Tropez”

LA MORDEDURA DE LOS ESCARABAJOS

A comienzos de 1965 los medios de comunicación norteamericanos estaban intentando de todas las maneras posibles bloquear la invasión de grupos británicos que aparecían en todos los programas de radio y televisión. Los Pretty Things y Twinkle, por ejemplo, fueron devueltos a Inglaterra nada más aterrizar su avión en los USA. Aunque los Zombies consiguieron colarse por debajo de la barrera…

Pero todo era inútil. Musicalmente, el país estaba completamente lleno, de costa a costa, de imitadores del nuevo ritmo beat inglés: el “Lies” de los Knickerbockers, uno de los singles más vendidos de ese año, era una pura imitación de los Beatles en su periodo de Hamburgo; los Turtles incluso imitaban el acento inglés y tomaban el té a las cinco de la tarde; otras muchas bandas aludían en sus nombres abiertamente a Inglaterra… The Clefs of Lavender Hill, The Liverpool Set, Little John and The Sherwoods…

De todas las bandas a las que habían mordido los escarabajos, la de mayor éxito era una de Los Angeles llamada The Palace Guard, a la que producía Shel Talmy, e inundó las tiendas californianas con su single “Falling sugar”.

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The Palace Guard – “Falling sugar”

Su batería era un espigado chaval de quince años llamado Emitt Rhodes, que en su tiempo libre se dedicaba a escribir canciones, aunque sabía que la banda no iba a interpretarlas nunca. Algo así como lo que le ocurría a George Harrison.

Emitt estudiaba en Hawthorne High, una escuela que quizás hayas oído nombrar alguna vez porque en ella estudiaron también los Beach Boys. El primer día que estuvo en ella tuvo un mal encuentro con su compañero Gary Kato, y tras intercambiar insultos a la hora de la comida los dos descubrieron su amor mutuo por los Beatles. Como Gary tocaba la guitarra, Emitt lo invitó a los ensayos de su banda y pasó a ser el segundo guitarrista de ella; pero muy pronto los dos se asociaron para formar su propio grupo, con Gary como guitarra solista y Emitt en la rítmica. No tardaron mucho en separarse de los Palace Guard para pasarse todo el verano de 1966 perfeccionando sus canciones en el garaje de los padres de Emitt y emerger poco después con el primer disco de la recién nacida banda THE MERRY-GO-ROUND.

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The Merry-Go-Round – “Live”

Mientras los Turtles y todos los demás grupos mencionados antes descubrían a Bob Dylan, a las drogas, o a las dos cosas a la vez, Emitt Rhodes se adentraba cada vez más en los Beatles. Con “Live”, el primer single de los Merry-Go-Round, él siguió la senda marcada por el “Rubber soul” y fue recompensado con un nº 1 en su ciudad natal. En la escuela, Emitt y Gary eran acosados por las chicas; los profesores les insistían para que se cortasen el pelo y se centrasen en los libros de texto, pero ellos se sentían por encima de todo… se compraron un Ford Mustang cada uno y tocaban en los garitos de Los Angeles con Jimi Hendrix, los Electric Prunes, Janis Joplin y sus Big Brother & The Holding Company… la vida era muy dulce para los dos.

La pregunta trascendental en la historia de los Merry-Go-Round es cómo unos chavales tan llenos de talento, unos bronceados y guapos chavales californianos de 16 años, unas uvas que estaban madurando tan bien, se dejaron marchitar en la parra después de un comienzo que hizo temblar la tierra. Y no es que fuesen unos “one-hit-wonders”, porque su tercer single, “You’re a very lovely woman”, era una obra maestra de rock barroco que podía competir con cualquier otra pieza editada por las bandas contemporáneas a ellos. Fue otro nº 1 en California, que no es cualquier cosa si recordáis la efervescencia musical que había en San Francisco en aquel tiempo.

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The Merry-Go-Round – “You’re a very lovely woman”

Sin embargo, cuando A&M, su sello discográfico, intentó que estos triunfos locales lo fuesen también nacionales, no tuvo éxito en su aventura y los dos singles se mantuvieron por los puestos más bajos del Top 100. La edición del primer LP tampoco fue un éxito comercial para la compañía, pero como este disco era básicamente una colección de maquetas y canciones sin pulir demasiado, le dieron a Emitt la oportunidad de grabar un segundo disco. Pero éste no se llegó a editar hasta 1970, una vez que la banda ya había dejado de existir.

Mientras iba ocurriendo todo esto es inexplicable como en cambio A&M se iba haciendo de oro vendiendo discos de Tijuana Brass y Baja Marimba Band en cantidades industriales.

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The Merry-Go-Round – “A clown’s no good”

Un asunto muy triste para un alma tan sensible como la de Emitt Rhodes, un tipo depresivo y diabético que volcaba sus demonios interiores en canciones enmascaradas casi siempre por sus tics mccartianos y las producciones luminosas. Esto se hace evidente, por ejemplo, en canciones como “Time will show the wiser” que mezclada con “Girl of my best friend” fue la cara B de su primer single; una historia con una madurez que te llegaba al alma, que fue tan admirada por Fairport Convention hasta el punto de que abrieron su primer disco con una versión muy libre de ella.

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The Merry-Go-Round – “Time will show the wiser”

El primer LP, aunque lo titulasen con los nombres de sus dos más triunfales canciones, “You’re a very lovely woman – Live”, también incluía otras canciones más desenfadadas, como “A clown’s no good”; también una canción compuesta por Gary, con parecido más que razonable al “Straight shooter” de The Mamas and The Papas, como “Low down” y algunas canciones más de Emitt, con tintes de folk-rock, compuestas probablemente bajo la influencia de los otros dos componentes de los Merry-Go-Round, Joel Larson y Bill Rhinehart, que habían estado antes en la banda de Gene Clark.

El suyo era el sonido de una banda de garaje, pero es que el garaje de la familia Rhodes no era un garaje cualquiera, sino una cosa de tecnología y confort puntero: el suelo y la parte interior del portalón, totalmente alfombrados; en la pared de enfrente, tres micrófonos y espejos; sofá, frigorífico… es normal, pues, que de allí saliesen esas armonías de filigrana. El disco entero fue escrito y pre-producido allí; el productor de A&M, Larry Marks, apenas tuvo que mover un dedo en ayuda de los chavales.

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The Merry-Go-Round – “On your way out”

Pero fueron las canciones grabadas en los años 1968 y 1969, posteriormente editadas en el disco “The American Dream”, de Emitt Rhodes ya en solitario, las que sellaron la reputación de éste como maestro de la composición y el mejor cantante sobre el mal de amores. Con estas canciones se estrenó en un estudio de 8 pistas, con un instrumento en cada una de ellas, con botones y diales que parecían extraídos directamente de la nave de Flash Gordon… como sus amados Beatles, Emitt decidió también que lo que realmente importaba en la música era el trabajo en los estudios de grabación. La enorme compresión de sonidos, los clavicordios y la parafernalia barroca de canciones como “Mother Earth”, “Holly Park” y “In days of old” mostraban lo absolutamente trillado que estaría su copia del “Magical Mystery Tour”. “Someone died” es una meditabunda reflexión sobre el aturdimiento que nos cae encima por la muerte de alguien querido. “Pardon me”, en la que Emitt invita a la chica de sus amores a una cena a las ocho (“por favor, no llegues tarde”), es una de las canciones más bonitas y románticas que uno puede llegar a oír…

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Emitt Rhodes – “Pardon me”

Con este disco, aunque viese la luz un año después, cuando ya había editado otros dos, arrancó una carrera en solitario que, con sorprendente similitud a lo que le ocurrió con su banda, comenzó en 1970 con un alegre y aparentemente imparable single, “Fresh as a daisy”, que fue un éxito mayor que cualquiera de los conseguidos con los Merry-Go-Round, y un LP que recibió comparaciones más que favorables con los primeros discos en solitario de Paul McCartney. Después llegaron los discos mediocres, los matrimonios fallidos, los problemas con las drogas… toda la usual saga que ya conocéis a través de tantos otros personajes que han aparecido por este blog cuando yo aún tenía tiempo de desarrollar posts de 20 folios.

Emitt Rhodes todavía vive en la misma casa, con el mismo estudio de grabación casero que se construyó en 1970 en un local que había en la acera de enfrente, dándole vueltas a la pregunta de cuándo comenzó a ir todo mal; tantas penalidades y desengaños. Algunas de las canciones que iba grabando veían la luz en diferentes recopilaciones y, en los últimos años, en algunas ediciones de iTunes. Pero mejor olvidémonos de los fantasmas y quedémonos con el talento efervescente de un chaval loco por los Beatles cuyos días dorados ya habían quedado tras él cuando apenas había dejado el instituto.

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Emitt Rhodes – “Fresh as a daisy”