Atrapado por el blues de Memphis
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LOS CIMIENTOS DEL GARAJE
Categorías: Forever Young
Carrascus

Una de las marcas de fábrica de las canciones de garaje clásicas era la gran cantidad de gritos y berridos que se pegaba en ellas, no tienes más que escuchar el “You’re gonna miss me” de los 13th Floor Elevators. Pero si hay otra pieza, incluso más arquetípica que ésta, es aquélla tan mística que Gerry Roslie hacía con THE SONICS: “Psycho”. En ella podemos contar hasta 14 aullidos de primera categoría. Determinar cuántos hay en todo el disco “Here are The Sonics!!!” puede llevar a que las matemáticas encuentren una nueva dimensión.

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“Psycho”

Los Sonics salieron de Tacoma, una mugrienta ciudad del estado de Washington, atestada de serrerías y de trabajadores de la industria maderera que poblaban sus innumerables fábricas que constantemente vomitaban contaminación por sus chimeneas. El adolescente guitarrista Larry Parypa fue el fundador de la banda en 1960, contando con la ayuda de su madre como segunda guitarrista para los conciertos que les salían. Después se le uniría también su hermano mayor, Andy, como bajista, hasta llegar a convertirse también en el líder nominal del grupo. En el sombrío panorama de la música popular de los primeros años 60 había algunos casos aislados, como The Wailers, una banda de aquella ciudad de Tacoma, empeñada en llevar al máximo la estética y los comportamientos más garrulos. Estos Wailers fueron el origen del sonido Northwest, un antecedente directo del grunge que también se originó en aquella zona noroccidental de los USA. Su sonido era enloquecido, con instrumentaciones llenas de arañazos de saxo y guitarras muy fuertes que tenían sus raíces en el más crudo rhythm & blues. Pat O’Day, el disck jockey más influyente de Seattle en aquel momento, dijo de ellos: “The Wailers fueron los verdaderos inventores del heavy metal. La guitarra de Rich Dangel mostró el camino”. Bien, pues The Wailers fueron el espejo en el que se miraron The Sonics.

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The Wailers – “The hang up”

Buck Ornsby, el otro guitarrista de The Wailers, se convirtió en el principal valedor de los Sonics, produciéndoles sus primeras sesiones de grabación y consiguiéndoles un contrato con Etiquette, el sello en el que estaba su propia banda y que él mismo dirigía. Buck había mamado el R&B de primera mano, el que traían a Tacoma los grupos negros que aparecían por el Evergreen Ballroom durante sus giras.

El rock and roll estaba en su infancia. Comparado a lo que sonaba en la radio, el rhythm and blues era más real, tenía mucha más alma y energía. En el Evergreen podíamos ver a muchos grupos negros del resto del país… Hank Ballard & The Midnighters, James Brown, Little Richard… íbamos allí todos los domingos, encantados con aquellos sorprendentes grupos, y les copiábamos todo: la manera de interpretar, los riffs, los pasos; todo lo que pudiéramos después hacer en nuestros conciertos. (Buck Ornsby)

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“Think”

Aquellas primitivas grabaciones de los Sonics de primeros de 1961 muestran a una banda muy joven, empeñada en calcar el rudo sonido R&B de los Wailers. Hasta 1963 no comenzaron a tener el sonido característico con el que siempre les hemos conocido después. Como necesitaban un teclista, los hermanos Parypa fueron a ver a un grupo llamado The Searchers, y le mangaron por la cara al chaval que tocaba el órgano con ellos. Éste era Gerry Roslie, que no se hizo mucho de rogar para cambiar de banda, lo único que pidió (y los hermanos accedieron) es que con él entrasen en los Sonics también el batería Bob Bennett y el saxofonista Rob Lind.

En realidad Gerry, Rob y Bob ya lo tenían todo hablado y fueron ellos mismos los que buscándose los canales adecuados propiciaron el encuentro con los hermanos Parypa, ya que sabían que si se unían a ellos entre todos iban a formar una banda más que buena. Y comenzaron a ensayar en casa de los Parypa un sábado por la tarde. El padre de los hermanos estaba trabajando en el jardín, y cuando llevaban tres canciones tocadas entró en la casa eufórico: “Eso es fantástico. Lo tenéis, chicos. Ése es el sonido…”. Todavía hacían principalmente instrumentales, pero ya comenzaron a tener una nueva actitud: mucho más agresivos, lascivos, infernalmente ruidosos.

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“Do you love me”

El siguiente paso era conseguir grabar un disco con el que les conociese mucha más gente para poder llenar las salas de conciertos. Para ello hablaron con su amigo Buck Ornsby, que fue a verlos al garaje de Bob Bennett, que era donde ahora ensayaban. El sonido que tenían le gustó, pero todo lo que hacían era versiones de otros intérpretes. A Buck no le interesaba eso y ya se iba a ir, cuando se le ocurrió preguntarles si tenían alguna canción que fuese original de ellos. Y sí, tenían una que había escrito Gerry. La música estaba totalmente llena de energía; aquello era ya muy parecido a lo que desde ese momento iba a ser el sonido de los Sonics, pero ni la letra ni la voz que la cantaba estaban todavía a la altura, aquello era un pastiche muy parecido al twist. Buck les dijo que volviesen a escribir una letra diferente. Lo hicieron así y cuando volvieron a presentarse ante él con la canción convertida en “The Witch”, con Gerry poniendo toda su alma y energía (y sus más potentes gritos) en la voz con que la cantaba, Buck quedó convencido y les firmó un contrato para el sello Etiquette. Aunque lo dejó condicionado a que compusieran más canciones.

Pero en su fuero interno, Buck estaba convencido de que aquél era el sonido que siempre había estado buscando. Incluso superaba sus expectativas. Así que enseguida les metió en el estudio para que grabasen un single con el “Keep a knockin’” de Little Richard y aquel “The Witch” como canción estrella.

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“The Witch”

A Buck le llevó seis meses de dura promoción conseguir que las emisoras principales emitiesen la canción, pero una vez que lo consiguió ésta se disparó hasta las números 1 o 2, dependiendo de la ciudad que fuese. En Seattle, por ejemplo, se quedó en el segundo puesto porque, como confesaba Pat O’Day, el disck jockey que os cité anteriormente, la canción les pareció a los programadores demasiado cruda. Y no es extraño que fuese así, porque los Sonics tenían un sonido propio, hacían el rock más duro que el hombre había escuchado hasta entonces. De todas formas, los programadores de aquellas emisoras de la ciudad tuvieron que reconocer su error cuando se dieron cuenta de que “The Witch” había vendido el triple de discos que la canción por la que ellos apostaron, que fue el “Downtown” de Petula Clark.

El éxito obtenido con “The Witch” llevó a los Sonics directamente a crear “Psycho”. Una tarde de domingo, con media hora de trabajo en los estudios Audio Recordings de Seattle, fueron suficientes para dar a luz a la que fue su canción más importante. Siempre fueron muy impacientes; se les ocurría una canción y ya querían tenerla lista, así que simplemente entraron en el estudio y comenzaron a tocar. Se dejaron las manos y la garganta en el intento pero, construida sobre el feroz ritmo primitivo de Bob y el riff copiado del “Farmer John” de The Premiers, “Psycho” es una de las canciones más embrolladas, y así y todo hermosas, del rock.

Con ella circulando por las radios comenzaron a llenar salas de conciertos mucho más grandes. Abriendo para bandas como los Beach Boys podían tocar en el Seattle Coliseum ante 25.000 espectadores. También hicieron giras con Jan & Dean y con los Kinks, de los que siempre han dicho que fueron una gran influencia para ellos.

También los distribuidores discográficos, en vista del éxito de “Psycho”, comenzaron a pedirles más material, por lo que los Sonics tuvieron que volver a los estudios de Barton, donde grabaron “Here are The Sonics!!!” de un tirón. Les salió una obra magnífica y de mucha más altura que cualquier otro disco de una banda blanca de su entorno. Se editó en 1965 y era un enorme muro que te aplastaba. Cualquiera de las canciones originales de Gerry Roslie (“The Witch”, “Boss Hoss”, “Psycho” y “Strychnine”) eran lo suficientemente buenas como para que este disco pasase a la historia, pero juntas, entremezcladas con las insanas versiones de algunos clásicos del R&B, que machacaban con la batería y se les desgarraba la garganta, eran demasiado incluso para los oídos más avezados de la época.

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“Strychnine”

Durante aquel año de 1965 la reputación de los Sonics creció muchísimo. A Gerry Roslie le consideraban el mejor vocalista blanco de aquellos tiempos, y le daba a la banda un empaque aún mayor. Los Sonics tocaban de forma incansable en todas las salas y nunca fallaron a la hora de agotar las entradas. Los conciertos de la banda te garantizaban una subida tan alta como la de las drogas y un estado, al final de la actuación, de gloriosa extenuación. Pero es que Gerry, además, bordaba las baladas como ningún otro dulce cantante podía hacerlo. Rob le hacía un perfecto acompañamiento con su voz de tenor, Gerry era capaz de sacar los matices más cálidos de su teclado e incluso Bob suavizaba su sólida batería. Larry era un genio de los riffs y Andy era el apoyo perfecto con su bajo, enraizado en todos los ritmos que hasta entonces se habían conocido. Músicos futuros y fans se aglomeraban delante del escenario para aprender, escuchar y recargar energías.

El sello Etiquette fue sacando las canciones como singles una tras otra y en febrero de 1966 editó el disco “Boom”, considerado casi de forma unánime el mejor de los Sonics, construido de nuevo alrededor de cuatro originales de Gerry y algunas piezas de R&B muy bien seleccionadas. Para entonces la banda tenía ya material suficiente como para montar conciertos completos de más de una hora, por lo que tenían un repertorio de entre 50 y 60 canciones, así que solamente tenían que elegir las que iban a grabar.

El éxito que tuvo “Boom” llevó a los Sonics a pensar en cotas más altas. Y Jerry Dennon, del sello Jerden, importante porque sus discos los distribuía la ABC, tenía ideas similares. Como The Wailers tenían un calendario de actuaciones tan apretado como los propios Sonics, y no tenían demasiado tiempo para interesarse por los negocios de éstos, y eso unido a que Jerry Dennon había tenido un sorprendente golpe de suerte con el bombazo del “Louie Louie” de los Kingsmen, todo se unió para el cambio de sello discográfico. Los Sonics vieron que su fichaje por un sello distribuido por una compañía multinacional era una oportunidad para verse lanzados hasta la estratosfera. De mutuo acuerdo, terminaron su contrato con Etiquette, en el que el único que salió perdiendo fue Buck Ornsby, que ya no pudo seguir ejerciendo de productor de los Sonics, porque Jerry se los llevó a Hollywood; a los famosos estudios Gold Star.

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“Cinderella”

Antes de salir para California, el nuevo sello, Jerden, dejó editado un single en el verano del 66, como adelanto del tercer disco de la banda, que era el que grabarían allí. Las sesiones duraron una semana, pero la banda no quedó en absoluto satisfecha con los resultados, incapaces de comprender por qué los ingenieros de sonido no eran capaces de grabarles tal como ellos eran. Todos eran infelices, porque no estaban preparados para una situación como aquella; habían estado tanto tiempo en una gira tras otra que en realidad no tenían un concepto de qué querían para este disco, lo único que sabían es que aquella no era la forma de hacerlo, no había ninguna sincronía entre ellos y los técnicos, que estaban más acostumbrados a grabar los nuevos sonidos que se estaban produciendo en California. Definitivamente, la era hippy había comenzado y los Sonics no se habían subido a ese tren. La psicodelia no se había hecho para ellos; siempre habían sido un grupo al que le gustaba experimentar, pero esto les era ajeno.

Pero por fin “Introducing The Sonics” se publicó a finales del 66 y con él se pudo constatar que la banda seguía en plena forma. La mayor parte del material era garaje punk de primera generación, pero aparte de “The Witch” y de “Psycho”, canciones que el nuevo sello le había comprado al anterior para volver a publicarlas a mayor nivel, las nuevas canciones no derrochaban el poder de las antiguas. El disco fracasó en su intento de distribución nacional. Se publicó otro single más, una versión del “Anyway the winds blows” de los Mothers, cuya suave producción folk rock daba una pista de la evolución que los Sonics hubiesen debido seguir. Pero ellos no lo vieron. Los miembros del grupo comenzaron a distanciarse. Siguieron más discos, pero la banda real no volvió a tocar nunca más junta hasta un concierto de reunión en 1972. Pero para entonces ya estaban desfasados y muy lejos de aquel filo agudo y cortante que tuvieron.

Irónicamente, su redescubrimiento iba a comenzar un año después cuando el sello Buckshot editó “Explosives”. Este disco, junto a la colección de “Nuggets” fueron los pilares de la locura que se desató con la música de garaje, una era que no hubiese sido ni la mitad de salvaje sin el ejemplo fundamentalista de los Sonics.

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“Anyway the winds blows”

Después los Sonics desaparecieron durante treinta y cinco años. Ya en el nuevo siglo se escucharon rumores de reunión, pero Gerry Roslie, que durante ese tiempo se había ganado la vida como trabajador de la construcción, pavimentando calles allá en Northwest, había sufrido problemas cardíacos graves, hasta el punto de que tuvieron que trasplantarle el corazón y no terminaba de recuperarse y abandonar la convalecencia. En Northwest, su ciudad de siempre, también continuaron viviendo Andy, establecido como músico profesional y Larry, que estuvo trabajando en una agencia de seguros. Bob también se dedicó a ese mismo negocio, pero se estableció en Hawai. Y Rob fue piloto comercial en la Costa Este.

Hasta el 2007 no volvieron a reunirse, aunque solamente Gerry, Larry y Bob, con los otros dos miembros sustituidos por músicos de aquella primitiva escena local, entre ellos uno de los antiguos Wailers. Así estuvieron casi dos años, divirtiéndose recordando sus tiempos gloriosos en una gira europea y americana que les trajo también por aquí, donde pudimos verles, por ejemplo, en el Primavera Sound y en el Azkena Rock del 2008.

Cuando aparecimos por primera vez después de 40 años en New York no sabíamos qué esperar. Pesábamos que nos iban a tirar tomates o algo así. Cuando uno es tan mayor que asume que la mejor parte de su vida ya ha quedado atrás, es el momento de empezar a pensar en sillas de ruedas en vez de en guitarras eléctricas. (Gerry Roslie. 2012)

Para una gente que siempre ha vivido en el gélido estado de Washington, cambiar el noroeste americano por el noroeste español debe ser una delicia, quizás por eso la última noticia que tuve de los Sonics fue en un concierto que dieron en A Coruña el día 3 del pasado mes de diciembre. Los ancianos buscan el calorcito, ya se sabe…

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“Boss Hoss”

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7 Comments

  • El dia 26.11.2012, Rinat Rafaé dijo:

    Fantástico recuerdo, los Sonics son unos de mis grupos de cabecera, tuve la oportunidad de verlos hace 2 o 3 años en Madrid con esto de las modas de las reuniones “revival” y bueno, obviamente no es lo mismo que haberlos visto en el 63, pero que quiere que le diga…la verdad es que me lo pasé como un enano.

    Por cierto, siempre un placer escuchar a los “otros” The Wailers.

    • El dia 26.11.2012, carrascus dijo:

      Yo nunca los he llegado a ver. No recuerdo que hayan tocado por aquí cerca, tampoco; de haberlo hecho seguro que hubiese ido.

      • El dia 27.11.2012, Rinat Rafaé dijo:

        Pues hace unos años se reunieron y como bien dices fueron al Azkena y al Primavera, al año siguiente hicieron una gira (que fue la que fuí yo) y creo que tocaron cerca de Barcelona (no en la capital, creo que fue en Hospitalet) en Madrid y no se si en el Pais Vasco (escribo de memoria). Desgraciadamente este tipo de grupos no suele pasarse por aquí, antes quizás a Granada pero ahora ni eso y bueno, pasa lo que en todas las giras reuniones, uno va con cierta cautela y si se pone cenizo no se disfrutan, así que es mejor no pensarlo mucho. En este caso, como ya digo me lo pasé bastante bien, pero no dudo que haya grupos de chavales versioneando a los Sonics mucho más excitante en directo que los originales hoy en día… Pero eso si, ver a los originales siempre tiene su puntito 😀

        • El dia 30.11.2012, Microalgo dijo:

          Parecen mucho más duros ahora que antes. Debe ser que eso de pavimentar curte mucho…

          • El dia 30.11.2012, carrascus dijo:

            Coñes, D. Micro… se ve que tenía usted atrasada la lectura del blog, jejeje… ha comentado en todo lo que he colgado de un mes p’acá.

            No sé si su novia tendrá oportunidad de nuevo de estar cerca de Elliot Murphy, porque ya se sabe con esto de la crisis, el IVA de los conciertos y todo eso… pero por aquí hubiese tenido la oportunidad de hacerlo ya como mínimo dos veces, en Sevilla y en Utrera.

            Y me alegro de que le guste Shay. Ya le he dicho que cuando venga a cantar por aquí cerca que avise.

            • El dia 01.12.2012, lu dijo:

              No conocía a esos Wailers, molan.

              • El dia 02.12.2012, carrascus dijo:

                Sí que molan, sí. Por aquí tengo tres disquillos de ellos, si te interesan puedo colgarlos para que los bajes.

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              Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.