DAME DAME DAME PEDAZO DE SUEÑO

Miguel Angel y Silvio en familia
Intentando identificar a los que aparecen, de izqda a dcha: niño sin identificar, probablemente Sammy; Caroline; Silvio; Miguel Angel Iglesias; María Aparicio, mujer de Miguel Angel; joven sin identificar. – Foto cortesía Jeri Iglesias”

Mientras que los que compartieron escena con él viven, incluso desde el otro barrio, un momento dulce plagado de hagiografías en todos los formatos (libros, películas, discos, conciertos homenaje), sobre la figura de MIGUEL ANGEL IGLESIAS pende un cortante halo de silencio dificil de explicar. Aunque es cierto que la (aparente) diferencia de talento con compañeros suyos como Silvio o Triana haría dificil obtener el suficiente cuartelillo para un tratamiento del mismo calibre, el hecho de no poder encontrar en la web (y ni hablamos en otros soportes) más que unas mínimas referencias sobre Miguel Angel hace necesario crear, al menos, un tímido rincón donde puedan ir agrupándose los pocos datos que logremos juntar sobre su persona. Y, de forma descarada, sirva este post como toque para todo aquel que pudiera aportar algún tipo de recuerdo o testimonio (fotos o videos, principalmente) sobre el personaje que un día fue Miguel Angel Iglesias.

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Los Flotadores – Mete la mano (versión de un tema de Willy Colon, incluído en ‘Mas solo que la una’-1988)

Aunque Miguel Angel siempre anduvo entre la gente de la escena musical sevillana (como se muestra en la foto de arriba, donde aparece de pie detrás de Gualberto, junto a Antoñito Smash y un flautista pendiente de identificar), no empezaría a dejar testimonios (en audio o video) hasta mucho después. De hecho, sólo contamos con su versión de los hechos para confirmar que Miguel Angel participó haciendo percusiones en la canción que viene a continuación, pese a que su nombre no figura en los exiguos créditos del tema, cosa nada extraña en aquel tiempo. Aún así, parece distinguirse su particular jaleo sonando de fondo al final de la canción.

Ya puestos, ¿interpreta Silvio el bajo de esta canción, directamente inspirado en el que Keith Richards grabó para “Sympathy for the Devil”? Habrá que esperar a que Mane lo confirme. En cualquier caso, es siempre un placer escuchar esta pieza de transición entre los años ye-yé de los 60 y la psicodelia que llegaría en los 70, más aún con un video ambientado en el Club Ye-yé del Patio San Laureano.

miguel y los pelayo
Miguel Angel entre Javier y Gonzalo García-Pelayo

Casado con María Aparicio (a quien podemos ver en la película “A la diestra del cielo” hablando de los primeros años de Silvio en los Mercury 5) y con un hijo a su cargo, Jeri, lo mejor que pudo pasarle a Miguel Angel Iglesias fue su amistad con Javier y Gonzalo García-Pelayo, que perduraría hasta el final de sus días. Al mismo tiempo, habría de ser el movimiento más importante en su carrera, pues Gonzalo le daría numerosas oportunidades a Miguel Angel para expresarse en sus producciones, a la vez que Javier lo presentó en varios conciertos acompañando a grandes nombres. Como el de Triana, con quienes colaboró en los discos “Hijos del Agobio” y “Sombra y Luz”, lo que le permitió a Miguel Angel aparecer en dos de las piezas legendarias del rock nacional, e incluso engancharse a alguna que otra gira. Aún hay quien se pregunta quién es el loco que pega los gritos en aquel “Recuerdos de Triana”.

Junto a sus colaboraciones musicales con Triana, Miguel Angel participó también como actor en el cine protagonizando con toda la desvergüenza del mundo hasta tres películas de Gonzalo García Pelayo: “Frente al Mar” (donde fue protagonista de un desnudo frontal masculino), “Vivir en Sevilla” y “Corridas de Alegría”, que podéis ver en su integridad aquí abajo. No os perdáis la primera escena, en la que un viejo conocido se la pega a un trilero.

Ya puestos, tampoco os perdáis esta escena de “Vivir en Sevilla”. Miguel Angel Iglesias en estado puro.

Curiosamente, en su última colaboración para el cine, Miguel Angel no se puso delante, sino detrás de la cámara, escribiendo el guión de “Rocío y José”, de 1982, dirigida también por Gonzalo, y que de nuevo Roberick11 ha tenido a bien colgar en su integridad. Estos trabajos se alternaron con su presencia en la escena musical sevillana, dejándonos como principal resultado el tema que, a medias con Mane (ex-Gong), firmaría para el disco de Silvio y Luzbel “Al este del Edén” y que, cada día más, es uno de los clásicos de aquel disco.

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Silvio y Luzbel – El pudridero (1980)

Años después, cuando Gonzalo pasó a dirigir la filial española del sello Polydor, Miguel Angel tendría la oportunidad de reclutar y trabajar personalmente con su amigo Silvio para grabar un disco en Madrid, dando origen a “Barra Libre” (1984), curioso trabajo grabado íntegramente con músicos de Madrid donde Iglesias firma la mayoría de canciones aunque, por motivos obvios, serían las de Silvio las más recordadas.

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Barra Libre – Domingo cosa fina (1984)

Aún así, en las piezas que a él le correspondían, Miguel Angel no sólo definió el concepto de rock canalla, abusado hoy en día por artistas bastante alejados del término, sino que registró lo que probablemente sea el primer conato tembloroso de rap sevillano.

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Barra Libre – Ese es mi barrio (1984)

Tras la grabación en Madrid de “Barra Libre”, Miguel Angel regresaría a Sevilla junto a Silvio y ya no se separaría de la carrera de éste durante un tiempo. Una vez que convencieron a los músicos de Silvio para acogerle en la banda, y después de alguna actuación desastrosa, quedó establecido que Miguel Angel les acompañaría en directo (con una conga que le habia sido prestado por el propietario de la tienda Pantalones Gallardo), pero lo más alejado posible de los micros. Allí seguiría (en calidad de “damnificado”, como indicaba Pibe) incluso cuando la banda cambió el nombre a “Silvio y Sacramento”.

A inicios de los 90, Miguel Angel ya había reclutado para un nuevo proyecto a las dos personas que aparecen en la foto de al lado: Andrés Herrera “El Pájaro”, compi suyo en Silvio y Sacramento, y Pepe Ortega, dueño de una discoteca y un estudio de sonido en Ubrique, como productor ejecutivo y artistico, quienes junto a Miguel Angel sacaron un disco en 1990 (“Más solo que la una”) bajo el nombre de “Los Flotadores” que, por azares de la vida, fue distribuido en el sello que RTVE había tenido languideciendo durante toda la década anterior. Fiel a su línea, Miguel Angel tomaba el concepto de rock canalla y lo llevaba a donde ningún músico decente se hubiera atrevido a ir. Como lo definió un amigo común, se trataba de “una recopilación de canciones que sólo tienen sentido a las cinco de la mañana buscando refugio en algún portal, yendo de cambayá en cambayá”

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Los Flotadores – Sopla la copla moña (1990)

En aquellas increíbles, en palabras de Andrés Herrera, sesiones, Miguel Angel rescató aquel rap primerizo de Barra Libre y lo pulió levemente, dejando huecos para que el Pájaro, además de tocar la introducción de teclados sobre la batería programada por Ortega, metiera algunos solos enloquecidos en lo que todavía hoy es una pieza de antología. Por cierto, los bajos del disco corrieron por cuenta del desaparecido Alfonso Gamaza

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Los Flotadores – Este es mi barrio (1990)

Dos años después, Pájaro y Miguel Angel habían tarifado y éste reclutó para terminar (el Pájaro ya había dejado grabado varios temas) el segundo disco de los Flotadores a José María Illana, alias “El Sibarita”. Aquella segunda obra (“Te mataba gratis”, 1992) no tuvo el mismo “uppercut” de la primera y, lo que es peor, el sello RTVE ni siquiera les llamó para promocionarlo. Lo cual no quiere decir que no tuviera su atractivo, aunque sólo por momentos.

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Los Flotadores – Y apareciste tú (1992)

Desbandados los Flotadores, y con su otrora protector Gonzalo García Pelayo haciendo saltar la banca en casinos por medio mundo, Miguel Angel pasaría el resto de los 90 arrecogío en casa de sus padres mientras que veía como su hijo Jerónimo llegaba a hacer sus pinitos en uno de los combos más efímeros y simpáticos de esta ciudad, “El trío Ciclón”, junto a un Picapiedra y un Baldomero, antes de unirse a la academia Pelayo de jugadores de poker.

Aún así, a finales de los 90 Miguel Angel volvería a la acción, esta vez mostrando que no hay nada como tener un montón de amigos: Andrés Herrera, Pibe, Manolito Imán, Angeles Fraga (ex-Brigada Ligera) y la otrora Lali Capochi (ex-Gas), en uno de los mejores discos desconocidos que ha dado Sevilla.

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Mixto Lobo – El Cordón de mi Corpiño (1998)

El disco de Mixto Lobo (“La sopa está caliente”, de 1998) llegó a ser editado (¡e incluso promocionado!) por Mano Negra, la filial de Senador en la que diez años antes se publicaron los discos de Silvio y Sacramento. Con una brillante presentación en Sevilla (en la discoteca que alumbraba los restos quemados del antiguo Pabellón de los Descubrimientos) y perspectivas de promoción por toda España, el futuro de Miguel Angel parecía propicio de nuevo. Salvo que en la primera cita promocional (al parecer, en Mérida) todo se fue al garete: según testigos no presenciales, mientras que las dos coristas se metían por su cuenta en un lío con la autoridad, el propio Miguel Angel, genio y figura, intentó, ejem, meter mano a la directora de la emisora, quien rápidamente lo comunicó no al cuartelillo más cercano, sino a los superiores de la cadena de radio en Madrid, quienes dieron inmediatamente por suspendida toda actividad promocional ante la, digamos, desazón, de su discográfica.

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Mixto Lobo – Viva mi caballo y yo (1998)

Desencantado de todo aquello, Miguel Angel volvería a recogerse en el viejo piso familiar de Los Remedios. Allí fallecería dos años después, sin titulares en prensa y adelantándose en apenas seis meses a su amigo Silvio. Que en la gloria estén, y celebremos todo lo que nos dejaron por aquí.

EL PADRINO (y 2)

La anterior entrada la habíamos dejado diciendo que para Atlantic comenzaba un periodo de crisis…

Lo primero que ocurrió fue que Abramson se fue definitivamente. La vergüenza de no haber sabido sacar partido de un as tan claro como Bobby Darin le hizo despedirse sin pedir siquiera su parte de la empresa, que posteriormente fue repartida entre su ex-esposa Miriam y Nesuhi Ertegun, quien entró para expandir el catálogo de jazz que tenían. Después fue Ray Charles el que les abandonó, buscando un contrato mejor con la ABC/Paramount. Y finalmente, Bobby Darin, que ya era todo un ídolo juvenil, se casó con Sandra Dee y se fugó a la Capitol.

Perder a Ray y a Bobby en el mismo año fue un palo que le quitó el sueño muchísimas noches a Ahmet y a Jerry Wexler. Pero consiguieron sobreponerse y ficharon a Solomon Burke, que llegó a Atlantic cuando los empleados estaban, literalmente, retirando las fotos de Ray Charles de las paredes.

Estar en Atlantic era un sueño. Mi manager y yo llegamos a las oficinas del 56 de la calle West y después de estar sentados allí durante unos veinte minutos, Ahmet Ertegun y Jerry Wexler me dijeron “estás contratado”. Pasar de un sello como Apolo a Atlantic era como pasar a una siguiente fase. Yo estaba sentado allí totalmente intimidado, mirando todas aquellas grandes fotos de Clyde McPhatter e Ivory Joe Hunter, pensando, éste es el sello de los sellos. Entonces, el señor Ertegun señaló la foto de Ray Charles y me dijo: “Vamos a quitar esa foto de ahí”. Y yo pensé: “Wow! ¿Ahí es donde van a poner la mía?”. (Solomon Burke)

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Solomon Burke – “Everybody needs somebody to love”

Y ya que le hemos dado la palabra a Salomon, hagamos lo mismo con muchos de los que conocieron estrechamente a Ahmet, que en aquellos primeros años 60 había alcanzado ya un status comparable al de los grandes propietarios de sellos discográficos clásicos: Art Rupe, Joe Bihari, Morris Levy, Leonard Chess…

Atlantic era mi compañía favorita. En ella habían grabado el Professor Longhair y Ray Charles… en nuestro barrio, cuando alguien decía que había oído que Atlantic había editado un nuevo disco, los demás dejábamos inmediatamente todo lo que estábamos haciendo y nos íbamos de cabeza a la tienda de la calle Rampart a comprarlo. Atlantic ofrecía esperanzas a los músicos de New Orleans. Era gratificante ver a aquellos señores tan educados, que no venían del barrio, pero que estaban muy interesados en sacar su música al mundo. Nosotros pensábamos: “Sí, tenemos una oportunidad”. (Allen Toussaint)

Ahmet Ertegun era un hombre muy elegante, un hijoputa con pinta de chulo. Y Jerry Wexler era el extremo opuesto, él seguía teniendo pinta de reportero de mala muerte. Yo estaba impresionado con ellos, pero la verdad es que juntos no pegaban ni con cola. Y mucho menos me los podía imaginar juntos en tugurios como aquéllos. Quizás ellos tenían disfraces en el hotel y se cambiaban antes de salir. Yo los veía después en los estudios y allí sí era fácil imaginárselos. Supongo que sabían moverse en cualquier clase de círculos, no importa los que fuesen. (Dr. John)

Ahmet parecía un inglés que había ido a colegios privados muy caros. Pero los turcos no son blancos puros, por eso los negros se sentían tan cómodos también con él. Y salía de marcha con los tíos del jazz y era capaz de hablarles tal como lo hacían ellos. (Marshall Chess, hijo de Leonard Chess)

Ahmet tenía el instinto de los estafadores que siempre han pululado por los negocios que tenían que ver con el arte, pero aportó una gran elegancia y sofisticación al juego. Como habéis comprobado ya con todo lo escrito anteriormente, no era un tipo normal; se había educado en la Sorbona (a ver si a mi hijo se le pega algo), había vivido en todo el mundo y comprendía la cultura europea y la norteamericana. Cuando era joven tuvo que tomar una decisión crucial entre seguir el camino que le llevaría a convertirse en presidente de Turquía, o el que le llevaría a ser el mayor ejecutivo discográfico de todos los tiempos. Y cuando un chaval de apenas veinte años tiene esa profundidad de miras en su cabeza, hay que tenerle en cuenta. Cuando otros a esa edad estaban preguntándose si se ponían zapatillas de baloncesto o de gamuza azul, él estaba tomando decisiones que afectarían al mundo… más o menos…

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Rufus and Carla Thomas – “Cause I love you”

Yo era el típico tío que siempre andaba cagándola por las calles, pero incluso así tuve la oportunidad de llegar a Atlantic con un montón de tipos elegantes. Sobre todo Ahmet, que en un momento estaba hablando en francés con un embajador en la ONU y dicéndole “Au revoir, mon ami”, y al momento siguiente estaba echándose un tinto en el sofá del estudio y diciéndole a alguien “¿Qué pasa contigo, negrata”?. Tenía esa habilidad. (Jerry Wexler)

Atlantic tenía una brillante combinación de talentos en la producción que ningún otro sello poseía. Y aunque se movían por senderos separados y Ahmet y Jerry trabajaban en discos de los Clovers o Ruth Brown mientras Nesuhi lo hacía con John Coltrane o el Modern Jazz Quartet, todos comprendían perfectamente el mundo de los otros. El resultado era que Atlantic era una compañía singular, un sello independiente sin precedentes.

La razón por la que Ahmet, Nesuhi, Jerry y Tom Dowd se convirtieron en productores fue muy simple: se dieron cuenta de que sabían hacerlo. Y ellos eran los productores de la línea de fabricación que en realidad hacían los discos. En ninguna otra compañía los propietarios se ocupaban de eso.

Las cosas cambiaron un poco en 1960, cuando Jerry Wexler vino con una canción que había escuchado en un local de Memphis, poco antes del fortuito debut de Solomon Burke en Atlantic. La canción era de un pequeño sello llamado Satellite, y su título, “Cause I love you”, no daba muchas pistas, pero cautivado por la combinación de efervescencia juvenil de la voz de Carla Thomas y los experimentados tonos de la de su padre, Rufus, Jerry estaba enganchado a ella. Así que Atlantic alquiló el master de la canción, y de todas las futuras grabaciones de Rufus y Carla Thomas, por una pequeña cantidad de dinero, y posteriormente aumentaron el trato para tener la primera opción sobre todos los demás discos que fuese sacando el sello Satellite, que después se convirtió en Stax Records, y su estudio de grabación en el sur de Memphis llegó a ser el máximo generador de ganancias de Atlantic. A través de ese contrato, la gente de Atlantic tomó contacto con otros estudios pequeños de aquellas zonas de Tennessee y Alabama y fue incorporando a su catálogo las grabaciones de American, Fame, Muscle Shoals…

Hasta aquellos primeros años 60 todas las producciones de Atlantic las había hecho en su propia casa, pero crecieron tanto que acabaron alquilando masters de todas aquellas compañías para seguir expandiéndose, y comenzaron también a trabajar con otros productores como Steve Cropper y Rick Hall. Aquello trajo también consigo una increíble lista de nuevos artistas como Otis Redding, Aretha Franklin, Wilson Pickett y Sam & Dave.

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Otis Redding – “I’ve been loving you too long”

Otis Redding bautizó a Ahmet y Nesuhi con los motes de “Tortilla” y “Nescafé”, respectivamente. Y se lo permitían porque él era una gran fuente de ingresos; pero si algún otro de la empresa hubiese sido capaz de llamarles así, le habrían echado… (Dr. John)

Después de que el crecimiento les obligase a una nueva mudanza, en las nuevas oficinas de Atlantic en New York, Ahmet Ertegun comenzó a interesarse por la música rock y contrató a Buffalo Springfield, los Young Rascals, a Sonny & Cher… y los grupos ingleses como Cream, Led Zeppelin o los Bee Gees comenzaron a su vez a interesarse también por Atlantic Records, sobre todo porque sus carreras se cimentaban en el rhythm & blues que habían escuchado en los discos de ese sello, del que todos ellos eran fans. Esto hizo que la reputación de Ahmet se cimentara como el hombre que había hecho explotar la popularidad de las bandas inglesas en los USA. Y a medida que la popularidad del catálogo de rock de Atlantic iba aumentando, el poder dentro de la compañía se iba dividiendo lentamente entre Ahmet y Jerry Wexler.

Jerry se mantuvo sacando discos desde los estudios de Muscle Schoals con Aretha Franklin, Solomon Burke y Wilson Pickett y Ahmet se centró en las bandas inglesas, que como la mayoría de ellas autoproducían sus discos, no le necesitaban para ello, así que su trabajo no era hacerles sus discos, sino cultivar y cuidar sus carreras.

Ahmet, Nesuhi y Jerry tenían establecidos sus propios reinos de taifas en la compañía, y éstos raras veces se superponían. Atlantic era prácticamente un trío de compañías diferentes regidas por tres propietarios diferentes y así estaba funcionando perfectamente. Pero Ahmet tenía una personalidad que le hacía no conformarse con eso, él quería convertir a su discográfica en una gran empresa multinacional.

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Led Zeppelin – “God times, bad times”

En octubre de 1968, después de haber firmado el contrato con Cream y haber servido de catalizador para la unión de Crosby, Still & Nash, Ahmet Ertegun se entrevistó en New York con Peter Grant, el mítico manager de Led Zeppelin, y firmó con él un contrato por una cifra que en aquella época era un record, 200.000 dólares. Un año después siguió la firma de los Rolling Stones, que también eran grandes seguidores de los discos de Atlantic y habían crecido escuchando a los Coasters, los Drifters y Joe Turner. Y ahora ellos también querían que sus propios discos se editaran en este sello.

Cuando firmó a los Rolling Stones, Ahmet tenía un as en la manga, porque él era el único ejecutivo discográfico que sabía que el contrato de la banda con la Decca se estaba rompiendo. De hecho, cuando los Stones se metieron en Muscle Shoals a grabar, el propio grupo estaba roto, agotado por los problemas con la ley que acarreaba la drogadicción de Keith Richards y otros asuntos que están en la mente de todos. Así que la banda estaba todavía bajo contrato con EMI, al pertenecer a Decca, pero estaban grabando las canciones de “Sticky Fingers”, el primer disco que sacaron en su propio sello a través de Atlantic.

Ahmet estaba también allí con ellos, pero solamente hablaba con Mick Jagger. La interacción con los demás era del tipo de “director de empresa con sus empleados”. Al contrario que Jerry Wexler, que siempre estaba mezclado con ellos mientras grababa y era uno más del grupo, definitivamente Ahmet no quería ser uno más. Y cuando coincidía con alguno de los demás en alguna dependencia del estudio, el otro ni siquiera parecía estar vivo en su presencia.

Si Ahmet Ertegun no hubiese comenzado a trabajar con todos estos músicos ingleses probablemente el imperio Atlantic se hubiese venido abajo, porque el rhythm & blues solo ya no podía soportar su peso. A finales de los 60 todos los sellos de R&B habían desaparecido; incluso Chess Records, que parecía inmortal.

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The Rolling Stones – “Brown sugar”

Para 1969 las relaciones de Jerry Wexler con Stax y Fame se habían agriado mucho. Con el primer sello después de que el nuevo contrato de distribución de Atlantic para los discos de Stax convirtiese a aquélla en propietaria de todos sus masters, lo que cabreó sobremanera a Jim Stewart, co-propietario de este sello. Y con el segundo, después de unas turbulentas sesiones de grabación con Aretha Franklin.

Atlantic estaba entrando en su etapa final. La compañía estaba acumulando tanto dinero que derrocharlo se convirtió en un hobby. Jerry y Ahmet tenían aterrorizados al personal de los estudios; muchas veces llegaban con ideas malísimas, y por muy tontas que fueran desequilibraban las sesiones intentando grabarlas; y a todo el que ponía objeciones, o simplemente mala cara, lo jodían a no ser que fuese uno de los artistas que metían mucho dinero en la empresa. Indudablemente, también tenían ideas buenas porque eran dos tipos con experiencia musical, que sabían de música y sabían escucharla.

El “Exile on Main Street”, editado en mayo de 1972, es a la vez un símbolo y un estereotipo de la exagerada autocomplacencia que dominaba a Atlantic Records y, la verdad sea dicha, a toda la escena rock, durante los primeros años 70. Se trabajó en él en la mansión campestre que Mick Jagger tenía en Stargroves, Inglaterra; en la finca que Keith Richards tenía en Nellcöte, Francia; en los dos mejores estudios de grabación de Los Angeles, Olympic y Sunset Sound… y construyeron un disco doble de 18 canciones adobado en enormes cantidades de alcohol y opiáceos. Marshall Chess, que estuvo trabajando con los Stones desde dos años antes de que empazasen con su sello Rolling Stones Records ha recordado en muchas entrevistas cómo pasaba horas y horas sentado a una mesa de las oficinas de Atlantic en Broadway, negociando a hachazo limpio un contrato con Ahmet Ertegun, y rodeados por una sala repleta de abogados.

Nosotros teníamos uno de los mayores royalties de la época: un dólar por disco, neto; además de una gran cantidad como adelanto. Yo tenía una oficina en la propia sede de Atlantic, compartiendo secretaria con Arif Mardin. Cuando llegué allí, las cosas entre Jerry Wexler y Ahmet ya estaban bastante tirantes. Nunca les vi salir por ahí juntos. Por entonces ellos tenían unos 50 empleados… y una vez que se mudaron al Rockefeller Center, en el verano de 1973… Dios mío!, aquello, más que un sello discográfico parecía una compañía de seguros… (Marshall Chess)

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The Rolling Stones – “Loving cup”

Para la celebración del 25 aniversario de Atlantic, Ahmet alquiló un Boeing 747 para volar a París, completo con todas las delicias químicas necesarias para una gran fiesta. Sin olvidar a las grouppies más bellas y lascivas, con las que mantenía un contacto muy estrecho… pero no en el sentido que os imagináis. Ahmet solía invitarlas a sus bungalows del Beverly Hills Hotel, donde las colmaba de comida y bebida, porque ellas eran sus buscadores de talentos. Con ellas había construido toda una red underground, en la que si alguna banda inglesa comenzaba a dar que hablar, él era el primero en enterarse.

Ahmet ya no era el joven que trabajaba 18 horas al día en el estudio. Yo tuve que dejar de trabajar con él y con los Stones en 1977 porque me había convertido en un junkie. Llegué a un punto en el que si no lo dejaba me iba a morir. Noté cómo Ahmet respiró aliviado cuando me despedí. (Marshall Chess)

Atlantic tuvo dos grandes periodos dorados, el de la primera mitad de los 50 y el que fue de finales de los 60 a los primeros 70. Piensa en un restaurante que tiene 20 mesas y de pronto se cuadruplica la clientela y se muere de éxito… eso fue lo que le pasó a este sello; en los primeros tiempos cabalgaban sobre el caos de forma gloriosa y después, allá por el 74, de la noche a la mañana, todo cambió.

En 1967 Jerry Wexler había persuadido a Ahmet de que vendiese Atlantic a la Warner por 17 millones y medio de dólares, y desde entonces hasta la mitad de la siguiente década Jerry estuvo co-dirigiendo el sello sin tener que preocuparse de las presiones financieras. Pero en 1974, sin embargo, el tiro le salió por la culata; siendo desde siempre un adicto al trabajo, ahora no tenía nada que hacer después de haberse quedado sin energías en proyectos fracasados con artistas como Electric Flag, Doug Sahm, Canned Heat o Delaney & Bonnie.

Sin embargo Ahmet vivía en la más absoluta prosperidad. Se había casado con una mujer de la aristocracia, Mica, que era diseñadora de interiores de las casas de los más ricos e influyentes del país, y con ella del brazo se hacía ver por los sitios más exclusivos de todo el mundo, ya fuese en fiestas del Studio 54 con Mick y Bianca Jagger, como de cena en el Ritz con Henry Kissinger. Su nombre aparecía resaltado en letras negritas en las columnas de sociedad del New York Post, fotografiado con Jackie Onassis, Robert Plant y el Conde de Worcester. Se compró un equipo de fútbol, el Cosmos de New York. Sus bandas, como Yes y Genesis, vendían discos por millones…

Cuando Atlantic y Elektra-Asylum se fusionaron en 1974 Ahmet y David Geffen fueron nombrados co-presidentes. A Jerry Wexler le ofrecieron el título de vicepresidente, pero éste nunca había congeniado con David Geffen, además de que odiaba la idea de que ahora, después de tantos años, tuviese que trabajar bajo el mando de Ahmet, y sintió que aquél no era ya su sitio. Apenas duró así trece meses antes de dimitir. A su salida firmó un contrato de larga duración como consultor para Atlantic en lugar de su puesto. Jerry Wexler estaba fuera y Ahmet Ertegun estaba en la cima.

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Yes – “Long distance runaround”

Y en la cima se mantuvo hasta su muerte. El periodista George W. S. Trow cuenta en la biografía que escribió sobre Ahmet Ertegun que una vez llevó a unos importantísimos invitados desde las oficinas de Atlantic en New York al Rainbow Grill, que estaba solamente a un tiro de piedra de distancia. Allí iba a actuar esa noche Duke Ellington, el hombre que deslumbró a Ahmet varias décadas antes. Ahmet le dio a la banda que actuaba toda la atención que no dio a sus invitados y mantuvo por la música una atención que iba más allá de lo conveniente. Los demás que compartían su mesa abandonaron cualquier intento serio de atraer la atención de Ahmet y comenzaron a cenar. Tras terminar sus platos y esperar por cortesía a que Duke terminase su actuación se levantaron para marcharse. Ahmet les despidió con un simple adiós; no les acompañó. Se quedó para oír el segundo pase de la banda.

Ahmet Ertegun vivía en el interior de la música. Absorbió la cultura hasta que él mismo se convirtió en esa cultura. Y tuvo una increíble visión comercial de ella hasta sus últimos días. Él fue el primero en indicar que el “Crazy” de Gnarls Barkley iba a ser una canción de impacto mundial. Y el primero en darse cuenta de que James Blunt iba a ser un cantante de los que rompen moldes. Y todos los músicos con los que se relacionó siempre quedaron maravillados de la cantidad de tiempo que Ahmet dedicaba a su música. Y por eso todos ellos, absolutamente todos ellos, a pesar de que a veces pudiese manejarles en la misma forma en que El Padrino manejaba a La Familia, le estarán eternamente agradecidos.

Cuando Buffalo Springfield se disolvió le dije a Ahmet que quería comenzar de nuevo en otro sello. El me comprendió perfectamente. Para él no había ninguna diferencia en qué compañía discográfica fuese a estar. Después, cuando me uní a Crosby, Stills & Nash él nunca nos presionó para hacer nuestra música. Sabía que la música saldría o no saldría. Sin planes establecidos. (Neil Young)

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Crosby, Stills, Nash & Young – “Southern man”

LA MÚSICA SE UNE CONTRA LA SUBIDA DEL IVA

Esta mañana ha tenido lugar en Madrid una rueda de prensa en la que diversas organizaciones, empresas y colectivos relacionados con la música han denunciado la injusta y desproporcionada subida del IVA a las empresas del sector del ocio, la música y los espectáculos y colectivos afines. Desde “Blogin’ in the wind”, aunque sin estar integrados en el recién creado Colectivo de Medios de Comunicación Culturales (CMCC), nos sumamos a las demandas expresadas en el comunicado que a continuación copiamos.

Madrid 17 Octubre de 2012. Las organizaciones empresariales del ocio nocturno y los locales de música en directo junto con los principales festivales musicales y los medios especializados, han realizado hoy una rueda de prensa para denunciar la injusta y desproporcionada subida del IVA a las empresas del sector del ocio, la música y los espectáculos y colectivos afines. Han intervenido en el acto: Pedro Serrano (Presidente de la Asociación de Empresarios de Ocio Nocturno de la Comunidad de Madrid, Noche Madrid), Dionisio Lara (Presidente de ECO), Armando Ruah (Coordinador de la Asociación Estatal de Salas de Música en Directo, ACCESS) y Pepe Corral (Director Ejecutivo del Festival Internacional de Benicassim).

El principal objetivo de la rueda de prensa es el de reactivar el debate y reclamar la modificación sobre el tipo de IVA aplicado al ocio y los espectáculos en el contexto de las campañas electorales de Galicia, País Vasco y Catalunya, teniendo en cuenta que son las campañas electorales el momento en el que el ciudadano debe decidir sobre el tipo de gobierno que desea y elegir entre las diferentes formaciones políticas a la hora de ejercer su derecho al voto.

IMPACTO ECONÓMICO SUBIDA IVA

Durante la rueda de prensa, los representantes empresariales denunciaron que la subida del IVA en el ocio nocturno y en los espectáculos musicales supone un agravio comparativo con respecto al resto de actividades turísticas y hace que el ocio nocturno y los espectáculos sean el único sector de la actividad turística al que se penaliza con un IVA del 21%, lo que significa un castigo injusto a uno de los sectores que más contribuyen al atractivo turístico y la configuración de nuestra marca país.

En este sentido, el Gobierno de España parece olvidar que 17 millones de españoles y 27 millones de turistas extranjeros consumen ocio nocturno y 26 millones de personas acuden a conciertos y festivales musicales en España.

Pues bien, en este contexto, el incremento sin precedentes del IVA en un 162% para un sector como el ocio nocturno que ha caído un 29% desde el inicio de la crisis, supone una amenaza para la viabilidad de las más de 30.000 empresas del sector, sus más de 150.000 trabajadores y el 2’5 % del PIB nacional. Durante los próximos meses, por culpa de la subida del IVA, pueden cerrar más de 3.000 empresas de ocio, suspenderse cientos de giras y conciertos y desaparecer decenas de festivales musicales enviando al paro a más de 20.000 trabajadores de este sector.

REIVINDICACIÓN EMPRESARIAL

En este contexto, el principal objetivo de esta rueda de prensa, es reclamar la aplicación inmediata del IVA turístico, con el TIPO REDUCIDO del 10%, al ocio nocturno y a los espectáculos en igualdad de condiciones que el resto de subsectores turísticos, como la hostelería, los bares, restaurantes y los hoteles.

En definitiva, el colectivo empresarial exige la aplicación por igual de un IVA reducido a todos los productos y servicios hosteleros que se ofrezcan desde todo tipo de establecimientos públicos ya sean los propiamente hosteleros pero también en el sector del ocio y de los espectáculos.

El sector del ocio y los espectáculos reivindica la aplicación del IVA reducido para el sector de la cultura y los espectáculos: los conciertos y actuaciones musicales, las discotecas y salas de fiesta o los servicios mixtos de hostelería deben recuperar la aplicación del IVA reducido en sus empresas, restableciendo la situación anterior y suspendiendo el cambio de categoría y la aplicación del 21% de IVA en este sector.

Mientras se mantenga la actual situación, todos los establecimientos públicos y actividades recreativas o musicales, deberían poder aplicar la doble tributación en sus declaraciones del IVA, diferenciando el IVA de los distintos tipos de servicios ofrecidos al cliente, en las mismas condiciones que cines y teatros.

LA IMPORTANCIA DE IBIZA, LOS FESTIVALES MUSICALES O EL FLAMENCO PARA EL TURISMO

Durante la rueda de prensa los representantes empresariales utilizaron como ejemplo la vida nocturna de Ibiza, la programación de los festivales musicales que animan el verano de nuestro país y el atractivo turístico del flamenco como patrimonio inmaterial de la humanidad, como ejemplos innegables de la importancia turística del ocio y de los espectáculos y denunciaron que las consecuencias directas e inmediatas de la caída en el número de empresas y, de forma muy especial en el retroceso en toda la programación de espectáculos, va a provocar un grave empobrecimiento de los destinos y una innegable pérdida del atractivo turístico frente a la cada vez mayor competencia de los destinos emergentes como Croacia, Túnez, Turquía, el Caribe o el Sudeste Asiático que hacen de la noche uno de sus atractivos estratégicos.

CAMPAÑA INFORMATIVA. YO IVA A….la disco, los conciertos y a los festivales

Por último, los participantes en la rueda de prensa anunciaron la inminente puesta en marcha de toda una campaña de protesta empresarial y de movilización ciudadana cuyo contenido será presentado próximamente.

Firman:

ACCES. Asociación Cultural Coordinadora Estatal de Salas de Música en Directo AD. Asociación Empresarial de Discotecas de Valencia

AEGAL. Asociación de Empresas y Profesionales para Gays y Lesbianas, Bisexuales y Transexuales de Madrid y su Comunidad

APM. Asociación de Promotores Musicales

ARAGÓN EN VIVO. Asociación Salas de Conciertos de Aragón

A.R.T.E Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo

A.R.C Asociación de Representantes, promotores y managers de Catalunya

ASACC. Associació de Sales de Concert de Catalunya

Asociación de Empresarios de Salas de Fiesta, Discotecas y Similares de Baleares

Associació de Discoteques de Lleida

Associació Provincial d’Empresaris de Sales de Festa i Discoteques de Tarragona

CLUBTURA. Asociación Galega de Salas de Música ao Vivo

CMCC. Colectivo de Medios de Comunicacion Culturales (plataforma constituida por 45 medios musicales)

Comisión de ocio de la Asociación de Hostelería y Turismo de Toledo

CONCAT. Confederación de Ocio Nocturno de Cataluña

CREADI. Asociación Cultural de Salas de Conciertos de Andalucía

ECO. Asociacion Nacional de empresarios por la calidad del ocio.

FADISCAT. Federación de Organizaciones de Empresarios de Salas de Fiestas y Discotecas de Catalunya

FECALON. Federación catalana de locales de ocio nocturno Festival de Jazz de Barcelona Festival de Flamenco Festival de GuitarraFestival Monegros

FIB. Festival Internacional de Benicassim.

GOA Electronic Partys

Gremi d’Empresaris de Discoteques i Sales de Festa de la Província de Girona

Kultura Live, Asociación de salas de Euskadi y Navarra

LA NOCHE EN VIVO. Asociación de Salas de Música en directo

Madrid en Vivo. Go!

MALASAÑA. Asociación Empresarios de Hostelería de Malasaña

Mercat de la Musica Viva de Vic

Monkey Week

Neo2

NOCHE MADRID. Asociación de Empresarios de Ocio Nocturno de la Comunidad de Madrid

Primavera Sound

Sonar

TEBADIS. Asociación de Terrazas, Bares de Copas y Discotecas de Andalucía

Ticketea.com

Tilllate.com

TRIBALL. Asociación Triangulo Ballesta

La foto es de Alfredo Arias-Horas.

EL PADRINO (1)

Fue el fundador de Atlantic, la mayor compañía discográfica independiente que ha existido nunca. Y fichó para ella a todo el que era alguien en la música, desde Ray Charles hasta los Rolling Stones. Y lo hizo todo derrochando un estilo como el que nadie más tenía en la industria musical. Por eso en estos próximos posts, con el beneplácito adelantado de algunos de los lectores habituales, vamos a contar la vida y milagros de AHMET ERTEGUN y a conocer más profundamente el imperio que creó…

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Ray Charles – “What’d I say”

Ya fuese engullido por el humo de los porros en el antro más peligroso de Harlem, firmando contratos millonarios en la piscina de algún lujosísimo hotel de Berverly Hills o tomando copas con cualquier músico callejero de New Orleans, Ahmet siempre se sentía como en casa. Vestía trajes hechos a medida por los mejores sastres de Saville Road, se movía con la gracia de un bailarín de tangos, hablaba con la erudición natural y peculiar que le daba ser hijo de un diplomático de carrera pero manejaba de igual forma todos los tacos, códigos y palabrejas empleadas en el argot de los callejones. Hablaba de arte con Andy Warhol, de blues con Mick Jagger y de ballet con Mikhail Baryshnikov. Con Pelé hablaba de fútbol, su otra gran pasión además de la música. Con Kissinger discutía con conocimiento de causa sobre la siempre cambiante escena política mundial. Y cuando llegaba la hora de comer, ya estuviese en Alabama, Chicago o New Orleans, siempre dirigía sus pasos al más grasiento de los restaurantes baratos de pollo frito, donde siempre tenía un sitio tranquilo reservado para él.

Igual que cualquier monarca de la realeza europea, Ahmet también tenía una corte, compuesta por desmelenados dioses del rock, actrices de Hollywood y un gran surtido de pelotas y agradaores, que le acompañaba siempre, tanto a los áticos más elitistas de Manhattan como a los clubs de jazz más undergrounds, donde el jefe de la Mafia local les sentaba a su mesa y les invitaba a compartir su champán. Las noches se hacían eternas, las fiestas se calentaban hasta la fiebre, y llegado el momento, Ahmet Ertegun, siempre dueño de sí mismo, mandaba llamar un taxi, una limusina, un autobús, incluso; cualquier vehículo que fuese necesario, para llevarles al siguiente destino.

Saltando de yates atracados en los puertos del Mediterráneo para ir a comer con Carl Bernstein, parando antes un rato para pujar por una obra maestra de Picasso o ver los resultados de la liga en la BBC, Ahmet siempre estuve moviéndose hasta que se murió, el 14 de diciembre del 2006, seis semanas después de caerse desde el escenario del Beacon Theatre de New York, durante el concierto que los Stones estaban ofreciéndole a Bill Clinton en su fiesta de 60º cumpleaños.

Y mientras tanto, encontró tiempo para fundar y dirigir Atlantic Records, el más grande y más influyente de los sellos musicales independientes del siglo 20.

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The Rolling Stones – “Rocks off”

De todas formas, si no hubiese sido por su hermano Nesuhi, Ahmet Ertegun se hubiese convertido en otro poderoso político o playboy internacional, porque antes de cumplir los dos años, este chaval, nacido en Turquía, ya pertenecía a la jet-set y había volado a Suiza, Francia e Inglaterra, debido a las ocupaciones como embajador de su padre. En Londres, Nesuhi, que era un fan de la música jazz, introdujo a su joven hermano Ahmet, cuando éste apenas contaba diez años, en las alegrías de Duke Ellington y Cab Calloway, que actuaron en directo en el Palladium, en 1933.

En Washington, el siguiente destino paterno, Ahmet, ahora con once años, se hizo amigo de Cleo Payne, el conserje negro de la embajada turca. Esta relación fue una de las más influyentes para este Ahmet pre-adolescente, porque descubrió de una sola tacada la comida basura, el boxeo, la cerveza y, lo más importante de todo, la escena del jazz y el blues que dominaba el estilo de vida de los negros americanos en Washington y en el cercano New York.

Ahmet y Nesuhi se convirtieron en dos jóvenes enfermizamente poseídos por el jazz, el blues y el góspel de los años 20, 30 y 40. Ellos además tenían la suerte no solo de poder asistir a los conciertos en los teatros de la ciudad, sino que en las fiestas de la embajada de Turquía podía aparecer a tocar Count Basie, si se encontraba en la ciudad, o quizás Lester Young. Ellos dos no solo vivían el sueño de escuchar la gran música americana de la época, sino que formaban parte de su escena y estaban envueltos en ella.

Después de la Segunda Guerra Mundial, el sueño americano estaba en todo su esplendor, y como muchos otros emigrantes, Ahmet Ertegun quería una porción de la tarta. En 1947 se graduó en la universidad y se trasladó a New York, desde donde hablaba regularmente por teléfono con Nesuhi, que estaba en Los Angeles, sobre la sorprendente nueva música que estaba sonando en los discos que sacaban compañías como Modern, Chess, Specialty… sin apenas dinero, pero con una gran predisposición a entrar también en el juego, Ahmet consiguió un préstamo de 10.000 dólares del doctor Vahdi Sabit, el dentista de la familia, y se asoció con un amigo suyo tan entusiasta del jazz como él, Herb Abramson, también dentista, para producir singles para el floreciente sello National. Abramson aportó otros 2.500 dólares de su bolsillo y en Octubre, en el Hotel Jefferson, nació Atlantic Records.

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Stick McGhee – “Drinkin’ wine spo-dee-o-dee”

Dos años después el sello tuvo su primer éxito, una canción de country blues de Stick McGhee, llamada “Drinkin’ wine spo-dee-o-dee”, que se grabó originalmente para el sello Harlem Records y se volvió a grabar de nuevo para Atlantic cuando un distribuidor de New Orleans pidió de forma urgente 5.000 copias del disco. La canción entró en las listas de Billboard y se vendieron más de 400.000 singles.

Con el impulso de este éxito y la ayuda de un gran ingeniero de sonido como era Tom Dowd, que había dejado su carrera de físico nuclear por las mesas de mezclas; la de la mujer de Abramson, Miriam, que se ocupaba de todos los detalles del negocio y la de Francine Wakschal, la primera contable de la compañía, Atlantic fue capaz de editar varios cientos de singles en un solo año, de gente como Art Pepper, los Clovers o Leadbelly y firmar a nuevos artistas como Big Joe Turner, Clyde McPhatter o Ruth Brown por el camino.

El buen gusto de Ahmet guiaba la política musical de la compañía, incluso componiendo algunos de sus éxitos, con el nombre de Nugetre (su apellido leído al revés), por lo que su enorme personalidad quedó totalmente entrelazada con la identidad del sello.

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Ray Charles – “Hallelujah I lover her so”

Por 2.500 dólares, la cantidad que costó comprar su contrato a Downbeat, Ray Charles se unió a Atlantic en 1952, el año en que la compañía necesitó mudarse a un local mucho más grande. Los negocios se ampliaban y la empresa se movía; aunque Ahmet y Abramson, a pesar de ser grandes entusiastas de la música todavía estaban muy verdes en los negocios. Y la cosa se puso aún peor cuando el ejército reclutó a Abramson en 1954 y le envió a Europa a ejercer como dentista de las tropas. Así que Ahmet se vio obligado a reclutar también a un nuevo miembro, y así fue como Jerry Wexler, hasta entonces crítico musical del Billboard, al que le gustaba lo que estaba haciendo Atlantic, pasó a ocupar el puesto vacante. Antes de que Abramson tuviese que irse, ya habían intentado que Jerry entrase a formar parte de la compañía, pero éste no quería tener de jefes a sus amigos y estropear su relación por problemas laborales, por lo que desechó la idea si no le admitían como socio. Aquella vez se rieron de su ocurrencia, pero ahora Ahmet no tuvo más remedio que admitirlo tal como él pedía.

Ahmet tenía muchas cualidades, como ya os he indicado, pero sobre todo, lo que a él le interesaba era regir la compañía. Y Jerry Wexler y Tom Dowd tenían el conocimiento necesario para hacerla funcionar. Mientras Ahmet era el productor ejecutivo, Jerry era el que realmente sabía cómo dar el acabado final a los discos. Ray Charles podía haber tenido éxito en cualquier otro sello discográfico, porque era bueno, simplemente; pero antes de grabar para Atlantic estaba fuertemente influenciado por Nat King Cole y Charles Brown. Atlantic quería que Ray tuviese una voz original. Y fueron los únicos que lograron darle un sonido identificable.

Ray Charles mejoró su estilo en Atlantic y consiguió un éxito tras otro con canciones como “I got a woman”, “Hallelujah I lover her so”, “The right time”, “What’d I say”… después de grabar “I got a woman” todo el mundo en la compañía supo que todo lo que grabase Ray se iba a hacer de oro.

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Ray Charles – “I got a woman”

Con compositores como Doc Pomus y Leiber & Stoller y un productor como Phil Spector, los Drifters, los Coasters, Ray Charles y Ruth Brown continuaron manteniendo el status económico de Atlantic, lo que permitió a la compañía diversificar sus estilos a partir de 1956, sacandos discos de LaVern Baker, Milt Jackson, The Modern Jazz Quartet, Charlie Mingus, The Clovers, Ivory Joe Hunter, Chuck Willis, Wynonie Harris, T-Bone Walker y la orquesta de Teddy Charles. Y cuando Abramson fue licenciado en el ejército, tras dos años de servicio militar, y volvió a New York, se encontró con que Ahmet y Jerry habían establecido una relación de compenetración que él no podía romper. En lugar de darle la bienvenida a la actual sociedad, le dieron el sello subsidiario de Atco para que lo dirigiese, en el que Abramson lo intentó pero falló sacando adelante a un pianista blanco llamado Bobby Darin. Tuvo que ser Ahmet quien viese que allí había un potencial que no se podía desaprovechar y en 1957 se pasó dos horas grabando tres canciones con aquel fan de Ray Charles que era el mencionado Bobby, una de las cuales fue “Splish Splash”, el primer single de música pop editado por Atlantic que llegó al millón en ventas.

Bobby Darin fue el primer cantante verdaderamente grande de Atlantic. Casi por accidente. Y todo el mundo pensó que era negro.

Jerry Wexler, Nesuhi, Bobby Darin y Ahmet.

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Bobby Darin – “Splish Splash”

La ley de la gravedad es inexorable y dice que todo lo que sube tiene que bajar. Y Atlantic Records también estaba supeditada a ella, por eso cayó a finales de los ’50. Fue algo inesperado, pero una vez que el desastre dio el primer golpe, todos los proyectos de la discográfica fueron cayendo uno a uno como fichas de dominó.

Aunque no creas que ése fue el final de este sello. Todavía nos queda mucho que contar sobre él, sobre Ahmet Ertegun y sobre la gente que les rodeaba. Seguiremos en el próximo post.

RESIDUOS Y MISCELÁNEA

No es éste el nuevo post, sino una recopilación de textos que escribí en el Facebook durante las noches tranquilas de septiembre y que no me resisto a dejar perdidos allí, donde nadie más los volverá a ver. Al menos en este rincón siempre estarán disponibles y a mano.

¿Vosotros habéis sido testigos alguna vez de un suceso paranormal…? Yo no estoy muy seguro de haberlo sido. Ocurrió cuando hacía el servicio militar. Estuve destinado en 1980 en la Reserva General de Automóviles de Canillejas, en Madrid, donde uno de sus hangares estaba ocupado por los automóviles que usaba Franco durante su dictadura: los blindados, los Hispano-Suiza de los paseos triunfales, etc. Por el cuartel corría el rumor de que en aquel hangar pasaban cosas extrañas, incomprensibles; pero yo, que era una persona ilustrada, leída y con mucho mundo, no hacía caso alguno a las habladurías de los pueblerinos paletillos semianalfabetos que allí se hacían hombres marcando el paso… hasta aquella noche. Al ser yo el oficinista de la compañía estaba exento de hacer servicios, por lo que me libraba de las fastidiosas guardias; pero en fechas señalaítas, como navidades o Semana Santa, en las que se marchaba de permiso casi toda la compañía por turnos, los que quedaban tenían que asumir algunos servicios, por eso, aquella noche de enero yo estaba de retén, que era algo parecido a una guardia pero en lugar de estar dos horas muerto de asco vigilando desde una garita estaba dando vueltas por el interior del cuartel, que era mucho más entretenido y, al menos, podías estirar las piernas y no te entumecías. Cuando pasé por aquel hangar vi por los cristales de las ventanas que tenía en su parte superior un resplandor intenso que me hizo comprender que había fuego en el interior. Corrí al puesto de guardia y avisé al suboficial, que vino corriendo conmigo y con los cuatro soldados que había por allí que no estaban dormidos. Al llegar y mirar hacia arriba y ver aquel resplandor de llamas por las ventanas, despertó llamando con el walkie al oficial de guardia y abrió la puerta del hangar… dentro todo estaba totalmente oscuro, solamente se apreciaba el difuminado contorno de los coches a la pálida luz de la luna. Salimos y miramos hacia arriba… los cristales de las ventanas de la pared seguían dejando ver resplandores de llamas. Pero dentro todo seguía siendo igual de negro. El oficial de guardia era un culto alférez de las milicias universitarias que no se explicaba a qué se debía aquello. Ni yo tampoco. Al suboficial chusquero y a los soldados creo que les interesaba más volverse al catre que buscar una explicación. Y nos retiramos todos de allí sin saber qué pensar. Yo seguí con mi ronda, pero no volví a pasar por el lado del hangar en todo el resto de ella. Cuando se hizo de día el oficial volvió a entrar, a ver si veía algo extraño, pero no encontró nada fuera de lugar. Estoy seguro de que lo que pasaba debía tener alguna explicación física y razonable… pero aún hoy no se la encuentro. Esta noche me apetece soñar que me visita el fantasma de las navidades futuras y me lleva con él a ver cómo serán éstas próximas, dándome la oportunidad de ver qué número ha salido premiado con el gordo en el sorteo del día 22. Buenas noches a todos; que descanséis.

Una de mis sobrinas trabaja de operadora en el 112. Ella habla francés, por lo que en su turno de trabajo tiene que atender las llamadas que se producen en ese idioma y como el servicio, aunque está centralizado aquí en Sevilla, atiende las urgencias que surgen en toda Andalucía, ella es la que recoge las llamadas que los marroquíes y los subsaharianos hacen desde las pateras que se encuentran a merced del mar pidiendo auxilio. A todas estas personas que intentan entrar en España de ese modo lo que les interesa es no llamar la atención en absoluto, así que os podréis imaginar el grado de desesperación que deben tener para recurrir a su teléfono móvil y delatar su presencia. Durante las conversaciones que mi sobrina ha mantenido con ellos escuchaba de fondo el ambiente general de la patera: sollozos y llantos incontrolados de niños y de adultos, gritos de terror, rezos a coro de todos los pasajeros… o silencios sepulcrales, lo que es todavía más pavoroso. Ella intenta brindarles toda la ayuda que los protocolos establecidos y su gran humanidad le permite; pero a la vez tiene que poner en marcha todo el dispositivo que genera una de estas llamadas, y que hace posible el rescate, por lo que no solo tiene que avisar a servicios sociales y sanitarios, sino también a las autoridades… a la temida guardia civil. Por eso al día siguiente, cuando escucha en las noticias de la radio o la televisión que una patera ha sido interceptada y sus ocupantes han sido detenidos y están en espera de su deportación por parte de los funcionarios a los que ella ha tenido que avisar, llora… llora desconsoladamente hasta que la amargura va dejando paso a la rutina diaria. Y durante esos momentos ni siquiera le levanta el ánimo saber que ese aviso también les ha salvado la vida. Esta noche me apetece soñar que en este país se convocan unas elecciones abiertas en las que salen elegidos unos gobernantes que, en lugar de la catadura moral de los actuales, tienen la sensibilidad de comunes trabajadores como mi sobrina. Buenas noches a todos; que descanséis.

Esta noche, que los Extremoduro están tocando aquí en Sevilla, no tengo más remedio que acordarme de aquella otra vez, hace ya unos 21 años, en que nosotros les trajimos también para un concierto en la sala Rrio. Con esa sesión de Extremoduro quedé vacunado de ellos para toda la vida. Baste decir que a la hora en que el concierto tenía que comenzar, allá sobre las 9 y media o las diez de la noche, el grupo estaba todavía en Mérida. Cuando su manager nos llamó desde allí nos dijo, además, que no traían cables, ni baquetas ni no recuerdo qué más… si no llega a ser porque por allí andaba con nosotros Selu, el saxo de los Reincidentes, que tenía previsto subir al escenario con Extremoduro en una o dos canciones y que en una carrera contra reloj en mi coche nos llevó al local de ensayo de su grupo, en un pueblo cercano, donde pudimos abastecernos de todo lo que a los otros les faltaba, no sé que hubiésemos tenido que hacer… suspender el concierto a estas alturas era algo inviable. Había muchísima gente; en honor a la verdad he de decir que fue uno de los conciertos que organizamos en los que más público metimos. Pero conforme pasaba el tiempo todos comenzaban a estar desesperados por la tardanza. Creo que este concierto debe tener el récord de retraso de todos los organizados en Sevilla. Y además teníamos encima a los dueños de la sala, que veían que todos estos centenares de bebedores estaban consumiendo las cervezas y los cubatas en los bares de al lado, que eran más baratos que el del interior del local del concierto y no entraban, por lo que se estaban perdiendo las ganancias. La banda llegó a las tantas y sin prueba de sonido ni nada comenzaron el concierto. La gente, supongo que a consecuencia del cabreo por la gran espera y de la ingesta del alcohol consiguiente, estaba especialmente desmadrada. El Robe, en lugar de cortarse un poco por su falta de seriedad y colaborar en la medida de sus posibilidades, echó más leña aún al fuego lanzando desde el escenario una proclama en la que decía que a qué venían esas vallas que los organizadores habían puesto delante del escenario, si es que éramos unos nazis y unos fascistas para coartar la libertad de la gente de aquella manera; y la emprendió a patadas con unas vallas que estaban allí para protegerle a él y a los otros músicos de la marabunta, tirándolas y convirtiéndolas así en algo muy peligroso para los espectadores, debido a que las patas quedaban apuntando hacia arriba como si fuesen unas ominosas lanzas. Al poco rato de comenzar la banda a tocar la sala se quedó muda y a oscuras; algunos de aquellos cafres habían cogido a otro de los espectadores y habían lanzado al pobre pringaíllo encima de la mesa de PA, por lo que los asustados técnicos desconectaron los equipos de sonido e iluminación. A estas alturas yo ya pensaba que al día siguiente íbamos a ser carne de titulares del ABC, pero el concierto pudo continuar. Mis compis y yo habíamos perdido ya el poco interés que nos quedaba en Extremoduro y nos fuimos a un rincón a rezar porque no pasara nada y a ahogar nuestras penas en Cruzcampo. Cuando la banda dejó el escenario y se encendieron las luces vimos el paisaje después de la batalla: barras arrasadas y saqueadas, botellas vacías e incluso rotas por el suelo, los extintores descolgados de sus sitios y vaciados sobre cualquier superficie a la que mirásemos… cuando le pagamos al manager y les perdimos de vista respiramos aliviados. Los propietarios de la sala nos pasaron unos días después la factura de los desperfectos y tuvimos que negociarla con ellos, no podíamos asumirlo nosotros todo. Apenas quedó nada para seguir invirtiendo en otros conciertos posteriores y los de la sala ya nos ponían muchos reparos para cederla de nuevo. Quizás muchos de los que asistieron a aquel concierto lo recuerden como algo épico y memorable, pero para nosotros no mereció la pena en absoluto. Esta noche me apetece revivir en sueños algunos de aquellos otros conciertos que organizamos… Died Pretty, Flesh For Lulu, Del Fuegos, New Christs, The Godfathers, Immaculate Fools, Inmates, Mega City Four, Uriah Heep, Elliott Murphy, Meteors, Fuzztones, y tantos otros más en los que la única preocupación era si la venta de entradas había ido mejor o peor y la diversión estaba garantizada. Al fin y al cabo de eso se trataba y no lo hacíamos por negocio, sino por afición. Buenas noches a todos; que descanséis.

En 1967 la Academia Pio XI de Nervión tenía clases mixtas, aunque las niñas y los niños tenían que sentarse en filas de pupitres separadas. Desde una de las filas de los niños él la miraba a ella arrobado; no era la más guapa de todas aquellas niñas de diez años, pero era la que tenía la sonrisa más grande y bonita, los ojos más expresivos y luminosos, la carita más morena, casi renegría, como de gitanita. Y la única que siempre le aguantaba la mirada. Cuando tras las clases volvían al Polígono junto a los hermanos más pequeños de los dos, ella y él procuraban coger siempre el mismo autobús; y cuando él se despistaba un poco de su lado, distraído por alguna charla con sus amigos, ella siempre volvía a aparecer junto a él, atenta a no perderle nunca mucho de vista. Esta noche a él le apetece soñar que alguien sabe donde se halla Emilia Budia, que era aquella niña preciosa, y le da noticias de cómo se encuentra y de cómo le ha ido en la vida, porque, aunque nunca haya vuelto a saber nada de ella en los siguientes 45 años, ella fue para él lo que podría considerarse como su primer amor. Buenas noches a todos; que descanséis.

José Antonio Monago, presidente del gobierno extremeño, es un político en el que los oscuros dominan sobre los claros, sin embargo, su decisión de aplicar en su comunidad un IVA cultural del 13%, desobedeciendo la orden de su partido de aplicar el 21 como en todo el resto de España, hace que por fin, después de más de doscientos años, las tesis que mezclaban liberalismo y socialismo mantenidas por Stuart Mill, dejen de ser una utopía. La filosofía del utilitarismo de Mill tenía tantas cosas cuestionables como la política de Monago, pero el principio fundamental en el que basó su pensamiento, que no era otro que “eres libre para hacer lo que desees siempre y cuando no hagas daño con ello a los demás”, que tendría que ser una verdad de Perogrullo, siempre ha recibido demasiados pisotones. La idea de que siempre que no jodas a alguien debes tener la libertad individual necesaria para hacer lo que quieras es muy bonita sobre el papel, pero esa libertad individual, desgraciadamente, nunca ha estado garantizada en las democracias en las que hemos vivido, porque lo normal ha sido que las mayorías oprimiesen a las minorías. Siempre he mantenido absolutamente la opinión de que las minorías tienen que tener la posibilidad de poder llevar a cabo sus pretensiones si sus argumentos son razonables, y eso es algo que siempre se ha dado de hostias con algo tan usado en esta democracia como “la disciplina de voto” de los partidos, que aplasta la opinión de cualquier minoría y les quita de raíz esa posibilidad. ¿Qué cosas, no? la mayoría, elegida libremente, aplastando la libertad individual… por eso esta noche me apetece soñar que vivo en un país en el que los partidos políticos no se guían por directrices impuestas y tanto sus dirigentes como sus miembros menos significativos tienen la posibilidad de ser libres para ejercer cualquier acción que sea capaz de generar felicidad entre la gente, tanto si les ha votado a ellos como si no. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy ha sido un mal día en mi clínica de diálisis. Un paciente bastante joven ha decidido que ya no quiere seguir viviendo dependiendo de mis máquinas y se ha ido sin dializarse, diciendo que ya no volverá más. Sabe que así no puede durar mucho tiempo, pero dice que el que le quede no lo pasará atado al riñón artificial. Sé que cuando comience a sentirse realmente mal volverá. Y espero no violar la deontología profesional ya que cuento esto de forma tan poco concreta. El caso es que su actitud me ha hecho recordar a Bobby Darin, quien estuvo enfermo toda la vida desde que de pequeño desarrollase unas fiebres reumáticas. Sufrió problemas cardíacos desde muy joven, hasta el punto de que se llegó a dudar de que alcanzase los 16 años siquiera y vivió siempre una vida de prestado. Su primera operación del corazón llegó en 1.971, tras la cual ya todos los pulgares apuntaban hacia abajo. Mientras nos hizo felices con sus canciones desarrolló una enfermedad coronaria y le practicaron innumerables intervenciones de corazón. Hasta que Bobby decidió no operarse más, aún a sabiendas de que no viviría mucho después de tomar esa decisión. Pero murió con dignidad, y famoso, a los 37 años… no es que esta noche me apetezca soñar con que llego a verme en una tesitura como la de nuestro paciente o como la de Bobby Darin, pero si los poderes oscuros de Oniria me traen una pesadilla así, espero tener la suficiente claridad mental para discernir si el ángel que me está susurrando lo que debo hacer viene del cielo o del infierno. Buenas noches a todos; que descanséis. Y que nuestros sueños sean dulces.

No he sabido hasta hoy que esto estaba en Youtube. Fue aquella una noche para recordarla siempre: la primera vez que salí en la tele; además, en el programa de referencia de la modernidad. El viaje con todos los gastos pagados, las posteriores visitas por los programas de radio musicales que solía escuchar desde mi casa y por los antros de los que solo podía leer en las revistas; y sobre todo, ver en persona a una de las bandas más excéntricas del rock, cuya fascinante música, totalmente atípica en aquella época, era de la que más infectaba los altavoces de mi equipo. Aprovechando el concierto que los Residents tenían programado en Madrid, Paloma Chamorro los contrató para que actuasen también en su programa, “La Edad de Oro”. Los programas que se emitían de “La Edad de Oro” eran en directo, y aparte de los momentos en que Paloma hacía sus entrevistas, se acondicionaba todo para que aquello fuese lo más parecido posible a un concierto de verdad, por lo que se distribuían invitaciones por Madrid para que acudiese público a dar ambiente real, e incluso se acondicionaba una barra en uno de los rincones del estudio que no pillaban las cámaras donde se daban gratis birras, refrescos y algo para picotear. Pero antes de eso, por la tarde, se hacía un ensayo general con todo exactamente tal como iba a salir al aire después. Yo no sé si en los demás programas la prueba y la realidad salieron calcadas… pero aquel día os puedo asegurar que no; no os digo más que el presentador americano que la banda traía en su gira tuvo que ser llevado a urgencias en una ambulancia y aquello estuvo a puntito de suspenderse. Para charlar sobre el grupo en dicho programa Paloma había contactado con personajes variopintos a los que presentó como “una representación de los fans españoles de los Residents”, entre los que además de yo mismo estaba también alguien a quien muchos conoceréis, Luis Clemente; que también manda güevos que viviendo los dos en el mismo barrio de Sevilla y teniendo intereses musicales comunes tan extravagantes, fuésemos a conocernos allí. Se encontraba además gente tan increíble como un aspirante a escritor que venía de Asturias con el principal propósito de dar a conocer su libro “Tu vecina lava más blanco porque usa tal detergente y nosequé nosecuantos”; otro tío que se sentó a mi lado y que su deporte preferido era despotricar sobre los snobs hasta que Paloma le obligó a confesar que a él mismo no es que los Residents le hiciesen mucho tilín pero que los seguía por snobismo; un chaval muy jovencito y timidito que hacía todo lo que le decía una lagartona cuya frase preferida era “para la gente solo hay dos opciones: cagar o ser cagado”, que se habían escapado de Valladolid para poder venir y que para que no les reconociesen en sus casas salieron en el programa vestidos de nazareno y de momia respectivamente… y otros especímenes más que el tiempo me había borrado del recuerdo. De lo que mi mente mitómana e iconoclasta sí que guardaba memoria cierta es de dos momentos de todo aquello. Que le toqué el culo a uno de los Residents… no penséis mal, es que como no veían muy bien con aquellos globos oculares que tenían por cabeza, durante el ensayo de por la tarde en la grada uno de ellos se había sentado encima de mis pies y tuve que empujarle un poco sin pararme a mirar demasiado dónde ponía las manos. Y que cuando Paloma terminó ya con nosotros y nos dejó libres para disfrutar de aquello como quisiésemos, los cabrones que habían entrado con las invitaciones ya habían acabado con toda la cerveza. Esta noche me apetece revivir en sueños algunos de los momentos pasados como promotor de conciertos en Sevilla, a ver si al menos así no se nos vuelve a fastidiar el que estuvimos casi a punto de organizar con los Residents en el Lope de Vega. ¡Qué bien lo pasábamos en los 80, coño! Buenas noches a todos; que descanséis. Por cierto, yo soy el que aparece hablando en el minuto 42 del video… aunque no sé por qué os lo desvelo, porque os vais a cebar en mis nervios de principiante.

Dormitando esta tarde en el sofá mientras miraba la tele, en uno de esos concursos vespertinos que hay en ella le hicieron a alguien una pregunta sobre Brian May. Y entonces recordé una noche de octubre de 1991, en la que tuve uno de esos raros privilegios que solo ocurren una vez en la vida. Fue durante el festival aquél de “Leyendas de la Guitarra” con el que se inauguró lo que hoy es el Auditorio “Rocío Jurado”. Estaba en una de las primeras filas antes de empezar los conciertos con un conocido con el que mantenía aprecio mutuo desde que nos habíamos encontrado por medio de nuestro común amigo Blas Fernández. Rafa Notario por entonces curraba en el departamento de promoción de EMI, y estaba allí para ponerse a disposición de una de las mayores estrellas de su compañía, que esa noche ejercía de maestro de ceremonias y que, mientras charlábamos, aparecía por el pasillo con otros dos señores. Fui con él a la presentación y así pude conocer durante unos minutos a Brian May, que me ofreció su mano y unas palabras de saludo. Me mantuve al margen, pero en la charla que tenían pude enterarme de algo que era una primicia, aunque estuviese en boca de todos. Todo eran habladurías, nadie supo nada concreto hasta que el propio Freddie Mercury lo anunció personalmente el día antes de fallecer un mes y medio después. Pero desde esa noche yo ya sabía sin lugar a dudas que el sida estaba terminando con él, y así lo dije la tarde siguiente en mi pequeño rincón radiofónico, aunque sin repercusión alguna. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas tardes pegado al micrófono del estudio de Radio Aljarafe. Porque, aunque la música ya me ha hecho asomar a la prensa generalista y especializada, a la televisión, a la organización de conciertos, a la red… lo que más echo de menos sin duda ninguna es mi queridísima radio. Así que, esta noche, para todos los habitantes de Oniria… subimos el volumen y comenzamos… “Hola ¿qué tal?. Buenas noches a todos. Como todos los días a esta hora, los que estamos aquí hemos preparado para vosotros un programa lleno de rock…….”

THE HUMAN MENAGERIE

El tío no tenía respeto ni por el periódico en el que curraba de reportero. Le llamaba el “Brainless and Witless Times” (algo así como el “Times descerebrado y gilipollas”) en lugar de “Braintree & Witham Times”. Por eso no tiene nada de raro que, aunque llevase cuatro años ya trabajando allí, un día se cansasen de él y le echasen a la calle. Por lo que no tuvo más remedio que coger su guitarra y ponerse a cantar por las esquinas pasando el sombrero.

Transcurría el año de 1972 y en aquellos tiempos su pinta todavía era rara: un abrigo de terciopelo que le llegaba hasta los tobillos, el pelo casi hasta el culo, descalzo y con barba enmarañada. Los turistas se mantenían lo más apartado posible de él y, por tanto, no le echaban ni una moneda. Pero tuvo la suerte de que un día el propietario del pub que había frente a su esquina, al que le había fallado la banda que tenía que tocar el fin de semana, le dijo que se buscase a alguien más para acompañarle y les contrataría. Así que llamó a otro que trabajaba con él en el periódico, que sabía tocar los bongos, y a su amigo Jean Crocker, que le daba bien al violín, y así fue como pudo subirse a aquel escenario con el nombre de Steve Nice. Aunque después todos le conociésemos con el de STEVE HARLEY.

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“Judy teen”

Jean y él ya habían tocado antes juntos en una banda folkie llamada Odin, pero Steve quería hacer algo más rockero y logró convencer a Jean de que se uniese a él y le ayudase a formarla. Pusieron un anuncio en el Melody Maker… “banda de soft rock busca batería”… aquella clase de música todavía se llamaba soft rock por entonces. El primero en responder al anuncio fue Stuart Elliott, así que quedaron con él en un bar de Willesden para echar unas cervecitas mientras hablaban. Y el chaval resultó ser un tipo tan divertido y enrollado que le metieron en el grupo sin preguntarle siquiera si sabía tocar o qué clase de batería tenía… y mucho menos oírle tocarla. Tampoco se plantearon si el chaval trabajaba, o estudiaba, o algo, y tendría tiempo para dedicarle al grupo… en realidad a los demás miembros de la banda los reclutaron así; quedaban con ellos en el bar y si los chavales les caían bien y les invitaban a una rondita, pasaban a formar parte de Steve Harley and The Cockney Rebel.

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“What Ruthy said”

Eran, pues, una gente muy divertida, que se pasaban todo el tiempo viajando y riéndose cada uno de las tonterías que decían los demás… la típica banda de rock. Y claro, Steve, aunque ejerciese de líder, les dejaba amplia libertad y les permitía pasarse bastante. Él era el que componía y producía todas las canciones, pero los demás, a pesar de todo, resultaron ser muy buenos músicos, aunque estuviesen igual de majaras que él mismo. Y lo cierto es que escuchando discos como “The Psychomodo”, el segundo de los que grabaron, uno puede darse cuenta de que eran una banda con muchísimas ideas originales. Steve Harley había logrado poner en marcha un proyecto interesante. Y en la medida en que le dejasen dirigirlo todo iría bien y se les presentaba una gloriosa carrera.

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“Mr. Soft”

Pero cuando el éxito les comenzó a llegar, los chicos comenzaron a tomarse las cosas en serio y el castillo se les derrumbó. Cuando estaban disfrutando del éxito de “Mr. Soft” y “The Psychomodo” estaba en la lista de los diez discos más vendidos del país, en mitad de una gran gira de 44 noches, Jean Crocker, Milton James y Paul Jeffreys fueron a la habitación de Steve del hotel en el que estaban alojados en Manchester. Le dijeron que todos los miembros del grupo llevaban ya algún tiempo hablando entre ellos sobre la posibilidad de colaborar más en las canciones y se habían puesto de acuerdo en hacerlo. Por eso le habían pedido aquella reunión, para decirle que desde ahora querían sentarse con él a escribirlas.

Pero la idea de compartir algo tan personal como sus canciones con alguien más era algo que a Steve no le pasaba por la cabeza. Cuando era un adolescente, se había pasado tres años y medio en el hospital, enfermo de poliomielitis y se había acostumbrado a la soledad; aprendió a hacerlo todo solo, a pensar por sí mismo, a escribir en solitario. No es que Steve Harley fuese un tipo arrogante, que pensase que él era el único importante, es que no sabía ser de otra manera.

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“Psychomodo”

Steve no les echó del grupo; les dijo simplemente que no estaba de acuerdo con ellos y que no iba a hacerlo como querían. Fueron ellos los que le dejaron tras oír su respuesta. Bueno, todos no; Stuart Elliott se quedó con él. Para Steve fue una verdadera putada, porque todos tenían contratos firmados con la discográfica y habían recibido anticipos y fue él quien tuvo que reembolsárselos a la compañía a base de dejarle sus royalties durante muchos años.

Lo bueno de aquello fue que le sirvió de inspiración para una canción que salió directamente de aquel abandono. Una canción llena de acusaciones… habéis traicionado todos los códigos no escritos… me habéis dado una patada en los cojones…

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“Make me smile (come up and see me)”

Habéis acabado con todo.
Habéis roto todos los códigos
y derribado al suelo al rebelde.
Habéis echado a perder el juego.
No importa lo que digáis,
ha sido solo por el puto dinero; qué mierda.

Ojos azules, ojos azules,
¿cómo podéis ser tan mentirosos?

Venid a verme; hacedme sonreír.
O haced lo que queráis; huid a lo loco.

No dejáis nada atrás.
Todos habéis huido.
Mucho habéis tardado.
Ha sido una prueba;
un juego para nosotros
en el que, ganes o pierdas, es difícil sonreír.

Resistid, resistid.
De quien tenéis que esconderos
es de vosotros mismos.

Venid a verme; hacedme sonreír.
O haced lo que queráis; huid a lo loco.

No queda nada.
Os lo habéis llevado todo;
hasta mi confianza en la humanidad.
¿Os creéis que no tengo fe en nada?
Yo sé lo que es la fe
y cómo puede guiarte.

Iros al carajo.
Y no digáis que lo habéis intentado.

Venid a verme; hacedme sonreír.
O haced lo que queráis; huid a lo loco.

Después de que se fuesen, Steve se vio en la necesidad de formar otra nueva banda lo antes posible. Y todos aquellos tíos que formaron el primer Cockney Rebel salieron para siempre de su vida.

De todos ellos, solo siguió manteniendo su amistad con Paul Jeffreys, hasta que éste murió en el atentado terrorista del avión de Lockerbie.

Por cierto… a Steve Harley no le habléis de conciertos, discos o giras de reunión de antiguos grupos. No es partidario…

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“Red is a mean, mean colour”