LET ME KNOW, IF THIS IS A DREAM (4ª Semana)

Ya lo dijo Jardiel: En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen; la mayoría se roncan.

Me turban presagios de malos momentos. Esta noche me apetece revivirlos en sueños. Que no ocurran en la realidad y solo sean una pesadilla que al despertar quede reducida a un recuerdo. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy me han parado por la calle unas chicas de una emisora de radio para preguntarme sobre la Expo, que se está volviendo a recordar en Sevilla con motivo de su 20º aniversario. Les dije solamente dos o tres generalidades. Pero en realidad de la Expo guardo muy buenos recuerdos, como el del concierto de Marisa Monte. Después del concierto, habían preparado una pequeña fiesta en uno de los salones del Auditorio, en la que el propio comisario del pabellón de Brasil andaba por allí preocupado de que a ninguno de los invitados nos faltase nunca en la mano un vaso de caipirinha, servidos por una amplia muestra de las bellísimas azafatas brasileñas, que fueron otra de las principales atracciones de la Expo. Y allá andaba yo cuando por una de las puertas laterales entró una chica jovencísima, enfundada en un ceñido y espectacular traje largo negro, que se paró conmigo saludándome efusivamente e interesándose por cómo estaba… no había terminado aún de preguntarme quién sería esta diosa cuando un movimiento generalizado de todos los que estaban allí hacia nosotros me hizo caer en la cuenta de que estaba ante la presencia de la propia Marisa. Imperdonablemente no la había reconocido, seguramente porque en el concierto no la veía desde tan cerca, y allí su presencia me deslumbraba por completo. Además, uno siempre se imagina a las estrellas más mayores de lo que son en realidad, y ella era una jovencita que acababa de cumplir 25 años hacía unos días… Yo ya iba advertido de la posibilidad de que podía encontrármela tras el concierto y me había llevado la portada de su reciente CD para que me lo firmase. Ese momento de cordialidad mientras lo hacía, más el descubrir que yo era el único de los presentes que sabía algo de ella y que ya la había escuchado antes de esa noche hizo que su conversación se dirigiese a mí casi por entero. Una noche inolvidable, que hoy me apetece revivir en sueños. Buenas noches a todos; que descanséis.

Cuando era joven y estudiante, aparte del curro a media jornada que tenía, no solo me sacaba la pasta que podía dando clases particulares a los que se retrasaban algo en sus estudios, como ya dije hace unos días, sino que aprovechaba todo lo que surgía. Y los sábados por la mañana me convertía en vendedor de aceite a granel… la cantidad de aceite que vendimos mi compi Antonio y yo por esos barrios de Sevilla machacando esta canción en el radio-cassette de su coche, mientras intentaba convencerle de que Bruce iba a ser el nuevo Dylan… esta noche me apetece revivir en sueños aquellos sábados en los que terminábamos puliéndonos casi todas las ganancias a base de cañas y tapas en un bar de Miraflores. Buenas noches a todos; que descanséis.

Mi primer encuentro con la música fue cuando vivía en las casitas bajas del Polígono de San Pablo, adonde llegué con cinco años para permanecer cuatro más. Allí fuimos a parar gente de todas clases a las que la riada del Tamarguillo nos dejó con una mano atrás y otra delante. Gente de diferentes niveles culturales y mezcla de payos y gitanos. Eran calles paralelas estructuradas en pequeñas manzanas de 8 casitas, cuatro frente a otras cuatro, y se llevaba mucho hacer fiestas (bodas, bautizos, comuniones y cualquier cosa que mereciese celebrarse) en mitad de la calle. En cuanto a lo de poner música, lo típico eran los picús, que eran unos pequeños maletines cuadrados que se abrían y el cuerpo de abajo era el tocadiscos en sí, y el de arriba era el altavoz, que llevaba un cable largo y solía colgarse en la calle para que la música la pudiesen disfrutar todos. Os podéis imaginar la mezcla de música que salía de aquellos picús: La Yenka, los hermanos Toronjo, el Principe Gitano, Frank Sinatra, el Celentano de “Pregueró”, el Dúo Dinámico, José Guardiola, los Teen Tops de “Popotitos, con sus piernas flacas como un par de palillitos”, los Tres Sudamericanos, pasodobles por un tubo…. toda ésta fue la música que me atrapó para siempre… Y allí también empezó mi primera gran pasión musical de la que guardo consciencia. No había apenas teles. La veíamos porque en la casita de la esquina de mi calle el Malaca tenía una y la ponía a disposición del vecindario previo pago de una peseta. Tenía el salón lleno de banquitos de madera corridos y no veáis cómo se ponía aquello cuando empezaba “Sesión de Noche” o jugaba el Madrid en la Copa de Europa. A los niños nos daba más canchilla y la pesetilla nos daba derecho a entrar y salir (sobre todo para ver dibujos animados y marionetas de Herta Frankel) siempre que no molestásemos mucho y no fuera horario de noche, cuando aquello siempre estaba lleno con los adultos además de nosotros. En la manzana de al lado mía vivían unos gitanillos y una de las niñas, (algo mayorcilla que yo) pasó un día corriendo por delante de mi casa como alma que lleva el diablo en dirección a la casa del Malaca, gritando “los beatles… los beatles… (ella no decía bítels, sino be-atles, tal como se escribe)… que están saliendo en la tele los beatles….” Yo no tenía ni puta idea de lo que decía, pero como aquello parecía al menos curioso pues empecé a correr yo también a ver qué era merecedor de tal alboroto… y al entrar en la casa y ver en la tele a aquellos extraños melenudos cantando aquello tan pegadizo de ye-ye-yé… se acabaron los pasodobles y los sucedáneos para siempre. Esta noche me apetece revivir en sueños algún día de mi vida en las casitas bajas; las primeras canciones que me gustaron, la gitanita ye-yé… buenas noches a todos; que descanséis.

Yo fui feliz en la época de la miseria. Desde que nací en 1957 hasta 1962 viví en una casa que mis tíos compartían con mis padres en un campo poco lustroso entre las tapias de la Renfe y San José Obrero, que apenas puedo situar ahora en el mapa actual de Sevilla. No sé si desde siempre porque, obviamente, no guardo memoria de mis primeros años, pero en los últimos meses de aquello sí que recuerdo que al descampado que había lindando con nuestra huerta llegaba un camión dos o tres veces a la semana y dejaba unos enormes montones de basura sacada de Santa Clara, el barrio de los americanos. Era basura limpia, en realidad, nada que ver con los desechos a los que nosotros aplicamos ese término; no sé si aquello vendría de casas, aunque me inclino ahora a pensar que sería de supermercados o tiendas o algo así, porque sobre todo lo que había allí eran muchas cajas, muchos embalajes, muchos excedentes… y entre ellos, mi amigo Correa y yo rebuscábamos los tesoros. Y había muchísimos: chocolatinas (a veces incluso alguna caja llena de ellas), chicles, utensilios y herramientas, a veces usadas y a veces nuevas, caramelos raros y comidas extrañísimas perfectamente embaladas aún, leche condensada en tubos como los de la pasta de dientes, muchos tebeos, aunque no los entendíamos porque estaban en inglés, claro; discos que no nos interesaban porque no teníamos cómo escucharlos ni sabíamos qué hacer con ellos a nuestra corta edad… esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas tardes rebuscando sueños en aquellas montoneras y encontrar alguna edición original de “Supermán”, con la que comenzar una valiosa colección con más comics encontrados después, y tener el suficiente conocimiento como para conservarla. Incluso algún single original americano que ahora sí sabría apreciar adecuadamente. Buenas noches a todos; que descanséis.

Siempre he sentido una gran fascinación por Lisboa. Hubo una época, en los últimos años 80, en los que iba mucho por allí con mi amigo José Manuel, el dueño de “Discos Burial”, a comprar discos ingleses de importación para su tienda y mi programa de radio. Y aprovechamos para ver buenos conciertos de Cure, Jesus & Mary Chain… y para disfrutar de la vida nocturna de la ciudad. Le tengo aún un cariño especial al “Perestroika”, un garito en el que te recibían en la puerta unas preciosas chicas vestidas de soldados rusos (con mini uniforme) y que cribaban mucho la entrada… de hecho a nosotros nos dejaban pasar con el rollo de que éramos promotores de conciertos en Sevilla… una vez dentro, te podías encontrar actuando en directo a Repórter Estrábico y después tomarte unas copas con ellos, dejando que te invitasen y te hiciesen la pelota para que los trajeses a tocar aquí. Hoy me apetece revivir en sueños alguna de aquellas noches en la parte más decadente y hermosa de la última ciudad romántica de Europa. Buenas noches a todos; que descanséis.

Las tardes y noches de los domingos tienen un punto agridulce. Ahora que trabajo siempre en el mismo sitio y no soy el autónomo que viajaba tanto, he ganado en estabilidad emocional y en eso que se llama “calidad de vida”…creo. Pero hay cosas que todavía sigo echando de menos después de estos dieciséis años así, como lo de no poder trasnochar y tener que levantarme antes de las seis de la mañana, poder sentir que la noche del domingo no es el final de nada, sino que tras ella sigue el modo de vida que te gusta llevar. Pero lo que sobre todo echo de menos son los viajes de trabajo a tiro hecho, en los que sabía que no me iba a empantanar, y como los gastos de kilometraje, estancia y comidas estaban cubiertos de sobra, me llevaba conmigo a mi mujer, que me esperaba tranquilamente en algún punto mientras yo terminaba y después nos dedicábamos a hacer turismo, pasarlo bien o echar el día de playa, fuese verano o invierno, sin prisas por regresar. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos viajes por las ciudades, pueblos y costas andaluzas, las sierras extremeñas y portuguesas, las calles comerciales y las fronteras africanas de Ceuta… Buenas noches a todos, que descanséis.

DREAMING IS FREE (3ª Semana)

¿Y los sueños, sueños son…?

Tal como el día que va a comenzar, era también un 1 de agosto. Pero de 1978. Yo había terminado mi tercer año de carrera y durante los veranos rapiñaba el dinero que podía dando clases particulares. A través de un compañero de clase me salieron éstas que comenzaba ahora, con una chica de Alcosa a la que se le habían atragantado las Mates de 6º y tenía que sacarlas en septiembre para comenzar limpiamente el COU. Mejorando lo presente, aquella era la chica más preciosa que había visto en mi vida. Y a veces cuando yo llegaba a su casa, y siempre cuando, tras terminar las clases, que yo siempre dilataba más tiempo de la hora que me pagaban, me tomaba con ella una cerveza a la que me invitaba, en el tocadiscos de su salón tenía puesto el disco que los Stones acababan de sacar. No me quedó más opción que enamorarme de ella… platónicamente, claro. Esta noche me apetece revivir en sueños alguna de aquellas tardes. Buenas noches a todos; que descanséis.

Lo bueno que tienen los trabajos cuando llega agosto es que los jefes, los tocapelotas y los de comportamiento más clasicote se van; y aunque ellos estén de vacaciones, quienes realmente descansamos somos los que nos quedamos en el curro sin la molestia de ellos. Vale, sí… ya sé que lo mejor que nos podía pasar es que nosotros también nos fuésemos de vacaciones, pero es que el Gobierno no nos lo permite este año. Así que lo que me apetece esta noche revivir en sueños es cualquier situación de las que he tenido en mi vida, en las que he estado inmerso en la veraniega ola de calor. Buenas noches a todos; que descanséis.

Sin tiempo ya más que para irme a dormir, que antes de las seis debo estar de nuevo en marcha. Acabo de llegar de un buen concierto, con un buen grupo y con una mejor compañía. Esta noche me apetece soñar con otros conciertos similares, sin que la restricción de tiempo cercenase el disfrute posterior y el regusto compartido de lo que habíamos visto y escuchado. Buenas noches a todos; que descanséis. Y un beso para ti, Gema.

Ahora que el puto coche se me ha quedado sin frenos, con el consiguiente disgusto y el palo económico del arreglo, me acuerdo de los tiempos en que el coche solo era motivo de alegría y viaje familiar; de cuando mi padre tenía su 600 y los domingos nos íbamos los cinco a la rivera del Viar o a la playa de La Higuerita, tardando un siglo en llegar porque había que pararse a cada rato porque el motor se calentaba (aunque a los que nos preguntaban les decíamos que nos habíamos parado a coger caracoles) y echábamos el domingo a base de baños y filetes empanaos. Así que esta noche lo que me apetece revivir en sueños es uno de aquellos días en los que nos convertíamos en domingueros y la carretera nacional era nuestra. Buenas noches a todos; que descanséis.

Como ya soy lo suficientemente mayor estuve en un concierto de estos tíos y recuerdo que cuando cantaban esta canción en directo en lugar de decir “irresistibles ganas de bajar” decían “irresistibles ganas de mear”…

Cena familiar previa a la fiesta de mañana y en la sobremesa hemos estado viendo la peli del Capitán América como hay que ver estas cosas en familia: jaleando al bueno, diciendo “oooooh” en el beso a la chica, avisándole a gritos que tiene al malo detrás, coreando los puñetazos, aplaudiendo al final… he recordado los tiempos de los tebeos, porque “El Capitán América” era uno de los héroes de “Los Vengadores” de Marvel, y salía en unos tebeos que vendían aquí pero que eran de la editorial Novaro mejicana y por eso traían en su contraportada fotos de futbolistas desconocidos que jugaban en equipos de nombres tan exóticos como el Toluca. Eran más caros (6 pesetas) que los españoles de siempre, pero fueron un soplo de aire fresco que comenzó a barrer y a ocupar el lugar de El Jabato, El Guerrero del Antifaz, los chavales de Safari, Roberto Alcázar y Pedrín… sin embargo nunca llegaron a desbancar a Goliath, Crispín, Sigrid de Thule y nuestro querido Capitán Trueno. Esta noche me apetece recordar en sueños aquellos años en que de niño descubríamos el mundo a través de los tebeos que nos intercambiábamos entre todos, porque no había dinero para comprar muchos nuevos, hasta que ya se deshacían de puro gastados y sobados. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy hemos estado celebrando el cumpleaños de la sra. Carrascus. Los dos tenemos la misma edad; ha cumplido 55, que es como los dos patitos pero cuando ya vienen de vuelta de todo. Sé que las dos mejores cosas que me han pasado en la vida han sido conocerla y casarme con ella. Estamos juntos desde los 17 años. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellas veces en que todo lo hacíamos por primera vez. Buenas noches a todos; que descanséis.

DREAM A LITTLE DREAM OF ME (2ª Semana)

Seguimos soñando…

Jo sempre vaig pensar que els catalans i els andalusos tenim moltes més coses que ens uneixen que les que ens separen. I malgrat el fàstic que sento llegint comentaris d’un i un altre costat sobre els paurosos incendis de l’Empordà, sé que aquests bojos eixelebrats no representen a la fantàstica gent que viu allí i aquí. Per això avui em ve de gust reviure en somni alguns dels moments viscuts amb els germans catalans, com aquelles festes a algun bar de la Plaça Reial de Barcelona. .. i la mirada de Tere Desechables. Bona nit a tots; que descanseu.

Pues ya me voy a dormir… es lo que tiene ser un currante. En el porche, aún mojados de la piscina, se quedan todos los amiguetes de mis hijos disfrutando de la noche. Sí, los chicos están bien. Esta noche me apetece soñar que vuelvo a ser como ellos. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy me ha pasado una cosa que me ha recordado la mili. Los más jóvenes y las mujeres no la padecísteis; mejor para vosotros, porque era, básicamente, una puta mierda que te rompía la juventud por la mitad. Para mí lo único bueno que tuvo fue que me permitió vivir más de un año en Madrid y escaparme de ella juntándome en el Rastro con todos aquellos a los que podía comprarles baratos discos y cintas con canciones como ésta y después irme a beber cervezas con ellos. Dentro de los malos tiempos hubo también muchísimos buenos momentos, que son los que me apetece revivir en sueños esta noche. Buenas noches a todos; que descanséis.

Atentos al minuto 9 de la canción. El vocalista jevi se convierte en cantaó flamenco. Y después viene el anticuado solo de batería. No me puedo creer que a los 22 años me gustase tanto…

La ceremonia de los Juegos ha sido la más musical que recuerdo. A mí los Juegos siempre me traen memorias de otros tiempos; me gustan. De las primeras cosas que recuerdo claramente son aquellas imagenes en blanco y negro y en directo del titánico salto de Bob Beamon; de la primera vez que Fosbury hizo su salto de espaldas y el mundo se quedó boquiabierto; de los atletas americanos negros que subieron al podio levantando el brazo con el guante negro y no dejaron que les colocasen la medalla olímpica; de Kareem Abdul-Jabar, otro deportista americano negro que se había negado a ir a los Juegos… y de la matanza de la Plaza de las Tres Culturas. Por entonces, con 11 años, no sabía muy bien qué significaba aquello, pero junto a lo que veía en la televisión sobre unos estudiantes protestando en París y lo que leía atraído por las llamativas fotos de tanques en las pilas de periódicos de la trastienda de la frutería de mi tío, con los que envolvía el género que se llevaban sus clientas, sobre algo que estaba pasando en Praga, fui tomando conciencia de las cosas que ocurrían más allá de mi vida habitual. Esta noche me apetece recordar en sueños algunos momentos de aquel mágico 1968, cuando en el mundo comenzaron a sonar canciones como ésta; de unos tipos que, curiosamente, no han merecido más recuerdo que unas breves notas del “Satisfaction” en la ceremonia de esta noche. Buenas noches a todos; que descanséis.

Sábado de verano por la noche. En 1982, practicamente recién casado, estaba otra noche como ésta en una discoteca de Torremolinos. Hoy me apetece revivir en sueños lo que ocurrió después de escuchar esta canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

Se termina una nueva semana… la verdad es que esta noche me apetece soñar con algo divertido, no importa demasiado lo que sea, pero que te deje el cuerpo entonado para afrontar la semana con buen humor. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hay veces en las que uno necesita rellenar las reservas de ilusión para seguir haciendo algunas de las cosas que siempre le ha gustado hacer. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos tiempos en los que estaba pletórico y desde mi atalaya musical os descubría cada día canciones como ésta. Buenas noches a todos; que descanséis.

SWEET DREAMS ARE MADE OF THIS (1ª Semana)

He comenzado ya mis vacaciones. Este año cortas y sin grandes posibilidades a causa de esas cosas que los más cercanos a mí ya conocéis. Pero de todas formas intentaré descansar y dedicarme a cosas diferentes de las habituales. Por eso del ordenador será algo de lo que me mantendré, si no alejado, al menos más retirado de lo normal.

Pero como esta casa nunca se cierra, como todos los años, aprovecharemos para recuperar algunas cosas antes de que se marchiten y, como ocurrirá en las próximas entradas, he dejado programados unos textos (poco importantes) y unos vídeos (la mar de interesantes) que he ido colgando en Facebook durante casi todas las noches desde ya hace ya bastantes de ellas, para cerrar el día y expresar mi deseo de que descansásemos acompañados de sueños reconfortantes.

Os repito. No son cosas demasiado trabajadas (sobre todo las primeras) y solamente tienen sentido en su verdadero contexto; pero me daría tristeza que se perdiesen en ese maremagnum en el que solo vemos lo inmediato, que es el Facebook. Por eso quiero mantenerlas en este rinconcito del blog, y saber que siempre estarán ahí…

Comparto mis sueños nocturnos con vosotros.

Me voy ya a dormir. Esta noche me apetece revivir en sueños unos momentos de mi vida que tuvieron mucho que ver con esta canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

Como lo de anoche funcionó perfectamente, a lo mejor merece la pena instaurarlo. Hoy me apetece soñar con otros momentos de mi vida que tuvieron mucho que ver con esta otra canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

La tarde y la noche, aunque divertidas han sido algo duras. Así que ahora, al irme a dormir, creo que lo que me apetece hoy es un sueño erótico, en el que me deje hacer, me deje llevar… bueno, no, venga, mejor también con un poquito de acción. Buenas noches a todos; que descanséis.

Hoy he tenido un reencuentro fugaz que me ha hecho recordar los primeros años ’70. En el Círculo “Tagore” del Polígono todos los domingos montábamos unas fiestas en las que las tardes se nos morían bailando con las chicas lo más “agarrados” que nos dejaban. Hasta que un día se apuntó como socia la sra. Carrascus y las barrió a todas. Esta noche me apetece revivir en sueños aquellos momentos vividos entre canciones como ésta. Buenas noches a todos; que descanséis.

Dentro de un rato comenzará a amanecer; hoy no tendremos mucho tiempo para soñar. Recuerdo ahora una noche de sábado como ésta, también ya avanzada la madrugada. Tenía 14 años y estaba en vela con la radio puesta porque en LVG Luis Baquero y Paco Sánchez habían organizado unas “24 horas de música española”. Era 1971 y todavía no teníamos demasiado rock, así que lo iban alternando con cantautores, música de jazz… pero sonó esta canción y me dejó prendado con sus cambios de ritmo y de estilo. De ellos practicamente nunca más se supo; pero en el rato de noche que nos queda hoy me gustaría revivir en sueños aquella época de mi vida, de tantos descubrimientos musicales. Buenas noches a todos; que descanséis.

Se acabó el fin de semana. Esta noche me apetece revivir en sueños algo que me ocurrió hace 19 años escuchando a Neil Young interpretar en directo esta canción. Buenas noches a todos; que descanséis.

MÚSICA ERES TÚ

Roger Waters comenzó a darle vueltas a un instrumental llamado “Breathe”, que había escrito para la banda sonora de “The Body”, un documental de 1970 sobre biología humana.

Esas frases están extraídas de uno de los posts que escribí hace poco sobre “The dark side of the moon”. Y he creído que merecían un mayor desarrollo, porque esta parte de la historia de Pink Floyd no es muy conocida.

A primeros de 1970 la banda estaba en mitad de sus dos proyectos más ambiciosos hasta entonces, el recientemente editado “Ummagumma” y el “Atom heart mother” que estaban grabando. Y mientras eso ocurría, Roger Waters se envolvió en un proyecto que era lo más lejano que se podía imaginar de estos trabajos grandiosos, la banda sonora de una película realista de Roy Battersby, un director de pensamientos subversivos, sobre las actividades y las funciones del cuerpo humano. Su título era “The body”.

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“Chain of life”

Por aquella época, Roger Waters era amigo y adversario en los campos de golf de Ron Geesin, un excéntrico músico, poeta y experimentalista, que ahora se había establecido como compositor de bandas sonoras para películas de cine y televisión. Geesin había sido contratado por mediación de John Peel, con quien solía pasar algunos ratos en las barras de los pubs, para crear la banda sonora de “The Body”, pero hacía falta también alguien que pusiese algunas letras a su música. Y éste se lo propuso a Roger Waters.

Durante los meses de febrero y marzo de 1970 estuvieron ambos trabajando en esta música desde sus respectivos estudios. Geesin se ocupaba de componer piezas musicales por secciones, por ejemplo, para 30 segundos de moléculas de sangre atravesando la pantalla… tenía un proyector de 16 milímetros en el que le ponía a Roger Waters los fragmentos y éste tomaba notas sobre ellos y su duración para después completar la pieza musical que le acompañaría en el estudio de su casa de Islington. Allí completaba cosas como el anterior “Chain of life”, que respaldaba la aparición a cámara lenta de un zig-zag de cuerpos desnudos que iban desde bebés de apenas semanas de vida hasta ancianos de casi 100 años.

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“Our song”

La banda Sonora se grabó con bastantes prisas por lo que cuando Steve O’Rourke, el manager de Pink Floyd, habló de editarla en un disco, Waters y Geesin tuvieron que regrabarlo todo, añadiendo además algún material nuevo. Una de esas piezas nuevas fue la visceral “Our song”, en la que Geesin ensambló diversas grabaciones de los balbuceos de un bebé (su hijo Joe), eructos y exhalaciones sobre la base rítmica que hizo Roger Waters rechinando sus dientes y tirándose peos con el sobaco; todo eso fue respaldado por una percusión que hizo dándose palmadas en el muslo y por unas alegres notas de piano… y se hace notar un chisporroteo de sonidos que van de un altavoz a otro, que da la horrible sensación de que son pedos de verdad…

Oh, sí. Totalmente de verdad. Mandé el micrófono a la mierda. Tú sabes que yo siempre he jugado mucho con los juegos de palabras y los dobles sentidos. Así que en este caso es verdad, metí el micrófono en la taza del wáter y grabé los pedos para después ponerlos en estéreo. (Ron Geesin)

Humor escatológico aparte, los deslumbrantes cameos instrumentales de Geesin van desde frenéticos acordes de mandolina, buzuki y guitarras; piezas de música de cámara muy delicadas y masas corales construidas usando la técnica de grabaciones múltiples superpuestas.

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“More than seven dwarfs in penis-land”

Cada uno de los dos músicos produjo las piezas del otro y Roger Waters sugirió unirlas todas de forma continua y sin interrupciones. Hay diferencias entre ellas, por supuesto; las canciones de Roger Waters tienen la mismas vibraciones pastorales del “Grantchester Meadows” que aparecía en el “Ummagumma” y “Chain of life” ya vísteis que era simple y estaba construida de forma bonita, como lo está también “Breathe”, la canción precursora de aquella otra del mismo nombre que apareció en el “The dark side of the moon”, aunque no compartiesen ya prácticamente nada más que el título.

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“Breathe”

Geesin aportó también la idea, inspirada por los sellos personalizados de los discos de los años ’20, de 78 rpm, de su colección, de poner sus caras sobre el logo del sello discográfico Harvest, que sacó el disco; así podían personalizarlos ellos también sin depender de las horribles fotos que tenían en la EMI y que usarían al distribuir el disco.

La pieza final de la obra era “Give birth to a smile”, en la que además de Geesin al piano y de un grupo de mujeres que formaban un coro de claros tintes góspel, intervinieron todos los miembros de Pink Floyd.

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“Give birth to a smile”

Justo cuando hicieron esta colaboración, los Floyd le propusieron a Ron Geesin que escribiese las partes corales, las de cuerdas y las de metales de “Atom heart mother”, cuando terminase con “The body”. Pero Geesin rehusó la idea de que un proyecto te llevase necesariamente a otro mayor, y éste a otro mayor aún; aparte de que el hecho de que todos fuesen amigos no significaba que iban a poder colaborar bien entre ellos y dicha colaboración no fraguó.

Sin embargo con Roger Waters la cosa era diferente. Roger nunca estaba satisfecho con lo que hacía con Pink Floyd y siempre estaba diciendo que cuando un artista no es feliz con su entorno creativo lo mejor es que lo abandone. Necesitaba cambiar de aires, tomar otra dirección. Pero nunca tenía tiempo de hacerlo porque, como visteis en los post que dedicamos hace poco a la banda, siempre andaban excesivamente ocupados en proyectos de películas y de giras interminables. Y después se convirtieron en el grupo más famoso del mundo, por lo que ya no era al caso abandonarlo.

Y bueno… principalmente lo que ocurrió también es que a Roger y a Ron Geesin nunca se les ocurrió una buena idea que llevar a cabo juntos.

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“Dance of the red corpuscles”

UN SEPULCRO BLANQUEADO (y 3)

Habíamos dejado a BADFINGER en manos de un empresario de New York, Stan Polley, que se iba a ocupar de manejar los asuntos de la banda en los USA, donde buscaban el éxito que se les negaba en Inglaterra. Desde aquí retomamos la narración.

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“Name of the game”

Stan Polley se llevó a Badfinger a la Warner y volvió a asegurar a los miembros del grupo que la fortuna estaba a la vuelta de la esquina. Pero era ésa una esquina a la que Badfinger nunca llegó. Con un jugoso cheque al lado de los contratos, que desapareció misteriosamente cuando los firmaron, quedaron sujetos a una multinacional con la que poco después editaron el disco “Badfinger” y se mantuvieron haciendo extenuantes giras. Vivían muy frugalmente, pensando que sus ganancias estaban siendo bien ahorradas.

Éramos muy ingenuos sobre cómo se llevaban los negocios. No nos preocupábamos de los contratos, ni de los royalties ni de dónde iba el dinero, solo nos preocupaba tener dinero en nuestros bolsillos, porque todos habíamos crecido careciendo de él. (Joey Molland)

Hacíamos nuestro trabajo. Escribíamos las canciones, interpretábamos la música y con todo eso teníamos de sobra. Éramos unos críos y pensábamos que le estábamos pagando suficiente dinero a alguien con el suficiente cerebro como para mirar por nuestros intereses. Esa fue nuestra mayor equivocación. (Mike Gibbins)

Joey Molland y Tom Evans, de todos modos, comenzaron a tener cada vez más sospechas de la forma de Polley de llevar las cosas. Comenzaron a hacer preguntas. Pensaban que si no podían ver el dinero al menos podían ver alguna otra cosa y Tom pidió una casa y un Porsche. Después rebajó sus peticiones, pero se mantuvo firme en lo de la casa. Pero siguieron tratándoles como niños. Pete, muy defraudado por ser quien más fe había puesto en Stan Polley, incluso amagó con retirarse del grupo, pero volvió a él porque se sentía responsable de la banda. A pesar de que las presiones cada vez crecían más, completaron un segundo disco para Warner, “Wish you were here”, al que incluso muchos de sus fans consideran el mejor que grabaron. Mientras ocurría esto, fue Joey Molland quien sí dejó la banda, en noviembre de 1974.

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“Meanwhile back at the ranch should I smoke”

El disco tuvo muy buenas críticas y en los Estados Unidos se vendió muy bien. Pero, de pronto, la Warner quitó el disco del mercado, acusando a Badfinger Enterprises de irregularidades financieras. Específicamente, de que se habían quedado con todo el dinero que les habían adelantado. Y para desconcierto de los miembros de la banda, estaban siendo denunciados por su compañía discográfica para que devolviesen un dinero que ellos nunca habían recibido. Alguien se había llevado el dinero de la Warner, pero no habían sido los músicos. Quitar de la circulación el “Wish you were here” fue el punto de inflexión en la historia de Badfinger; una puñalada trapera de la que nunca se recobraron. Y estas disputas también mataron al que hubiese sido su siguiente disco, un “Head first” que solamente habían comenzado a grabar y nunca completaron. Aunque cuando lo grabado salió a la luz, lo que se escuchaba era notable por dos ataques furiosos de Tom Evans al negocio musical: “Rock and roll contract”… “me habéis convertido en vuestro esclavo”… y “Hey Mister Manager”… “me has jodido la vida”…

Pete Ham se sentía avergonzado por los apuros del grupo. Y sus problemas se acrecentaron por el hecho de que había comenzado una relación amorosa con Anne Ferguson, que se había separado de su amigo y antiguo road manger del grupo, Ian Ferguson. Anne, que ya tenía una hija, Blair, de su anterior matrimonio, estaba de nuevo embarazada de Pete. Y como éste no tenía el despreocupado carácter de la mayoría de los músicos, sino que sentía sus obligaciones para con los demás de forma muy profunda, se sumergió en la ansiedad y la depresión, enfrentado a un futuro en el que se veía incapaz de pagar la casa, o de mantener a su esposa y a su familia. Al final se convenció, igual que los demás miembros de Badfinger, de que Stan Polley no le iba a devolver nunca sus llamadas telefónicas y de que Bill Collins no tenía demasiado poder para echarles una mano. Un ex empleado de Polley les terminó de derrumbar con las noticias que traía: que perdiesen todas las esperanzas de recibir algún dinero, porque todos los ingresos habían desaparecido.

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“Hey, Mister manager”

En abril de 1975 los Badfinger estaban arrinconados sin salida; no podían grabar y el poco dinero que les quedaba se les iba en litigios entre Warner y Badfinger Enterprises. Mientras tanto, la Apple Records había comenzado a pagarles los royalties ingresando el dinero en una cuenta restringida de la que ellos no podían sacarlo, por miedo a verse envuelta en el fuego cruzado de las disputas legales. La frustración de Pete era cada vez más intensa. Seguramente habría dado por bien empleado la pérdida de todo el dinero a cambio de un nuevo comienzo, pero de momento se limitaba a vivir como podía en Surrey, en la casa de al lado de Tom Evans.

La noche del 23 de abril los dos salieron por ahí a beber un poco y discutir sus problemas. Según contó después Tom, Pete le había dicho que estaba decidido a escapar de Stan Polley. Cuando le dejó en la puerta de su casa, ya despuntando el alba, Peter se despidió de él con estas palabras: “No te preocupes. Sé cómo salir”.

Por la mañana del día 24 Anne despertó y se dio cuenta de que Pete no había llegado a acostarse. Bajó a buscarlo al garaje, donde a veces él se quedaba componiendo y trabajando en su música durante toda la noche. Y allí fue donde descubrió su cuerpo sin vida, colgando de una soga atada a una viga. Al lado, un taburete caído y una botella de vino medio llena. Lo primero que hizo Anne fue llamar a Tom, que fue quien avisó a la policía. Después, con todo más calmado, Anne descubrió algo más en el garaje; era una nota escrita a mano, en la que pudo leer:

Anne

Te quiero. Blair, te quiero. Ya no puedo querer ni confiar en nadie más. Así es mejor.

Pete.

Postdata: Stan Polley es un cabrón desalmado. Ojalá pudiese llevármelo conmigo.

Bien mirado, ésta no fue la primera nota de suicidio que Pete dejó. Hay grabaciones, inéditas durante su vida, de algunas canciones descorazonadoras, que mostraban su estado de abatimiento. Una de ellas, “No more”, contenía estas líneas: “Días vacíos, noches en vela. / ¿He perdido todo el deseo de luchar?”. En otra, “Ringside”, se le oía cantar: “Siéntate cerca del ring, / mírales como apuestan por tu sangre. / Llévame. Llévame. Llévame a casa”.

Nunca hubiese pensado que Pete podría hacer algo como aquello. No era la clase de persona que podía herirme de esa manera. (Anne)

La hija de la pareja, Petera, nació el 31 de mayo; cinco semanas después de la muerte de su padre.

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“Rock’n’roll contract”

Según May Pang, que había sido novia de Pete hacía tiempo y ahora lo era de John Lennon, el ex Beatle sentía remordimientos por lo que había pasado. La gente había perdido interés en la vida de Pete y nadie se preocupó de saber si estaba vivo o muerto. Lennon le vio la última vez que estuvo en Inglaterra y observó cómo la indiferencia de todos le había llevado a perder sus deseos de vivir. No hizo nada, y eso no tenía excusas.

Dios nos lo dio y un empresario americano nos lo quitó… De aquí en adelante se alzó la noche para nosotros… (Mike Gibbins)

Lo que ocurrió después fue incluso más sucio que lo que pudiesen haber imaginado. Warner llegó a un acuerdo con Stan Polley, pero los músicos no obtendrían ningún dinero. Badfinger se disolvió. Su local de ensayo lo alquiló un nuevo grupo que estaba empezando, llamado Sex Pistols. Mike Gibbins volvió a Gales y puso su batería al servicio de Bonnie Tyler. Joey Molland y Tom Evans formaron nuevas bandas, Natural Gas y The Dodgers, respectivamente, pero sin éxito alguno. Y en otro agrio giro de la historia, Joey estaba en Los Angeles, grabando con el antiguo benefactor de Badfinger, Mal Evans, cuando éste tuvo el altercado con la policía, que le mató de varios disparos.

Joey se quedó en Los Angeles, malviviendo con el dinero que podía sacar del trabajo que comenzó como instalador de alfombras, mientras Tom Evans se dedicaba a proteger tuberías con aislante en Londres. Los dos volvieron a reunir a Badfinger en los Estados Unidos en 1978 y editaron un decepcionante disco, “Airwaves”, en Elektra en 1979. Les despidieron del sello. Siguieron intentándolo; esta vez con el olvidable “Say no more”, de 1981, editado en un oscuro sello, Radio Records, que también les despidió. Totalmente desanimado, Tom regresó a Inglaterra, donde había dejado a su mujer, Marianne, y a su hijo de corta edad, Stephen. Joey permaneció en los USA dando conciertos con el nombre de Badfinger. Entonces Tom volvió allí con Mike intentando sacar adelante a otros Badfinger rivales. Pero Tom enseguida se enredó en problemas de impuestos y en disputas con otro manager americano. Intentó seguir con las giras, pero cada una era más caótica que la anterior… el tiempo de Badfinger se había acabado. Los últimos años se parecían cada vez más a una versión trágica de Spinal Tap.

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“Airwaves” / “Look out California”

Las disputas sobre el dinero de Badfinger nunca terminaron, especialmente las de los royalties por la autoría de “Without you”, que cada vez crecían en complejidad y en caminos tortuosos, con todas las partes exigiendo una porción de la tarta. Nadie negaba que la canción la escribieron Pete Ham y Tom Evans, pero los otros miembros del grupo y Bill Collins decían que tenían varios acuerdos sobre el reparto de las ganancias y se basaban en que la canción tuvo arreglos de todos ellos. Y aunque Tom estaba recibiendo algún dinero, lo cierto es que no fue nada cuidadoso con él, gastándolo a manos llenas. Los que le conocieron describen su situación como errática y malhumorada. Sus esperanzas musicales habían sido cegadas. Comenzó a hablar repetidamente de suicidio. Él es el que menos se había recuperado de la muerte de su compañero del alma. Al haber sido vecinos, se veían casi todas las noches. Su mujer, Marianne, lo contaba:

Cuando Pete murió, Tom perdió su otra mitad. Se sintió perdido y solitario. Muchas veces me dijo: “Me gustaría estar allí, donde está el”. Lo dijo muchas veces.

En Surrey, la noche del 18 de noviembre de 1983, Tom llamó por teléfono a Joey Molland a los Estados Unidos y tuvo con él una amarga discusión. Marianne se fue a dormir. Por la mañana vio que su marido no había subido después con ella. El cuerpo de Tom Evans fue descubierto colgando de un árbol en el jardín trasero de la casa.

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“Midnight caller”

Una lata de gusanos. O en más correcto castellano: un sepulcro blanqueado. Ésa es la frase que los que conocen su historia suelen usar cuando se refieren a Badfinger. Con el tiempo, los problemas de dinero cesaron pero fue demasiado tarde para Pete y Tom. La mayoría del dinero americano se perdió, pero en 1985 por fin se pudo acceder a los royalties de Apple, con las consiguientes, y predecibles, furiosas controversias entre todas las partes a repartir. Una vez que Apple pudo arreglar sus problemas con EMI, los primeros discos de Badfinger se pudieron reeditar en CD, lo que trajo algún dinero extra; aunque no demasiado, porque tras quince años fuera de circulación, la gente ya les había olvidado.

Lo que no pararon nunca fueron las discusiones. Y la madre de todas las disputas fue la mantenida por “Without you”. En una ceremonia para autores de canciones que se celebró en Los Angeles en mayo de 1995, la viuda y el hijo de Tom Evans acudieron a recibir el premio póstumo que le concedieron por “la canción más escuchada” de ese año, debido a la versión que Mariah Carey hizo de ella. Para su decepción, vio que este honor también había sido concedido a Joey Molland, Mike Gibbins y Bill Collins, porque todos ellos aparecían erróneamente acreditados también como autores en la base de datos oficial. La hija de Pete Ham, Petera, declinó el ofrecimiento de asistir.

Harry Nilsson, que hizo de “Without you” un standard clásico, murió prematuramente en 1994. Stan Polley y Bill Collins se retiraron y Joey Molland sigue persiguiendo proyectos con el nombre de Badfinger. Cada partida nueva de dinero de cada reedición vuelve a disparar las disputas. Joey dice que él mantiene viva la memoria de Badfinger, aunque los amigos de Pete y Tom son muy cáusticos con esa aseveración. La llegada de internet multiplicó el intercambio de acusaciones y contraacusaciones. No hay nada relacionado con las finanzas de Badfinger que no haya sido objeto de rencores y de litigios. Hasta cuando Dan Mantovina escribió el libro sobre la historia de Badfinger, Joey Molland rehusó participar y junto a su esposa Kathie editó un video documental sobre el grupo para hacerle la competencia, contando la historia desde su punto de vista.

Con el tiempo, en los Estados Unidos les honraron como los Reyes del Powerpop, mientras que en Inglaterra les siguieron viendo como una banda que perfeccionó los estilos de los ’60 mucho después de que estos ya se hubiesen marchitado. Quizás su rehabilitación total esté a la vuelta de la esquina. Pero para Pete Ham y Tom Evans tal justicia, si alguna vez llega, será muy poca cosa y, por supuesto, habrá llegado demasiado tarde.

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“It’s over”