Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
…UN GRAN PASO PARA LA HUMANIDAD
Carrascus

Todo comenzó cuando PINK FLOYD terminaron su gira americana en noviembre de 1971 y todos volvieron a reunirse diez días después en el estudio que usaban para ensayar, al lado de la estación del metro de West Hampstead, para hablar sobre componer material para un nuevo disco. Pero, como diría Serrat, aquel día las musas pasaron de ellos y se retiraron sin nada, pero poniéndose una fecha límite para tener algo con lo que empezar.

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“Careful with that axe, Eugene” (Del “Ummagumma”)

En enero tenían que comenzar otra gira, esta vez por Inglaterra e iba a ser la primera vez en cuatro años que iban a tocar por allí de forma significativa. Tenían ya comprometidos conciertos hasta 1973, por lo que iban a tener muy poco tiempo para grabar nada. De hecho, la crítica ya comenzaba a tildar sus conciertos de aburridos debido a la falta de nuevo material. Y mirándolo en el contexto de aquellos tiempos, incluso la banda estaba de acuerdo en eso porque viendo entrevistas de la época se puede leer como los Pink Floyd estaban descontentos de la acogida de sus dos anteriores discos, “Ummagumma” y “Atom heart mother”, y se mostraban desencantados de su vida y de su trabajo en la banda. Roger Waters decía, textualmente, que estaba “cansado de la mayoría del material que tocaban” y Nick Mason iba incluso más allá, mostrando un hastío que le hacía estar “mortalmente aburrido”.

Sin embargo, no se dejaron abatir y vieron al recién editado “Meddle” como un paso en la dirección correcta, especialmente su larguísimo tema “Echoes”, que ocupaba toda una cara y del que Roger Waters decía que era un “poema épico sonoro”. En los conciertos volvieron a estar animados con estos nuevos sonidos y se dijeron que nunca más esperarían a tener un disco en la calle para comenzar a tocar en directo sus canciones; en adelante probarían estas canciones nuevas en las giras y se comprometieron a tener suficiente material del próximo disco preparado como para poder rellenar con él toda la primera mitad de sus conciertos durante las cinco o seis semanas previas a su edición. Así que mientras actuaban teniendo el “Meddle” como base, comenzaron a plantearse su próximo movimiento.

Cuando comenzamos con un nuevo disco siempre desenterramos viejas cintas para ver si hay en ellas algo que podamos usar todavía. (David Gilmour)

Esto no es un síntoma de desesperación; cualquier banda prolífica envuelta siempre en variados proyectos alternativos aparte de sus propios discos, tiene normalmente alguna veta escondida en sus minas musicales de la que extraer algunos gramos de oro viejo. Y esta vez también les funcionó a la perfección. Roger Waters comenzó a darle vueltas a un instrumental llamado “Breathe”, que había escrito para la banda sonora de “The Body”, un documental de 1970 sobre biología humana. Rick Wright resucitó una secuencia de acordes de piano aparentemente moribunda… según David Gilmour, “una de esas cosas que la banda no sabía qué coño hacer con ella”… y que, a su debido tiempo, encontró nueva vida como “The great gig in the sky”. Rick excavó también una pieza que Michelangelo Antonioni había rechazado para la banda sonora de “Zabriskie Point”, que posteriormente vio la luz con el nombre de “Us and them”.

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“Us and them”

Nosotros y ellos.
Y, al fin y al cabo, tan solo somos tipos ordinarios.
Yo y tú.
Dios sabe que eso no es lo que habríamos escogido hacer.

“Adelante”, gritó desde detrás,
y los primeros murieron;
y el general permaneció sentado y las líneas en el mapa
se movían de lado a lado.

Negro y azul.
¿Y quién sabe cuál es cuál y quién es quién?
Arriba y abajo.
Y al final, todo se reduce a vueltas y más vueltas.

“¿No lo sabes? Es una guerra de palabras”,
dijo el que llevaba anuncios de alistamiento.
“Oye, chaval”, dijo el hombre que llevaba el arma.
“Para ti hay un puesto con nosotros”.

Abatido y deprimido.
No hay más remedio, pero es una condición general.
Con, sin.
¿Quién negará que por eso se lucha?

Déjame pasar, estoy muy ocupado.
Me preocupan muchos asuntos.
Por falta de dinero para el té y las tostadas
se murió el viejo.

Pero todas estas ideas recuperadas solamente hubiesen sido elementos deslavazados de no haber encontrado un concepto que sirviese de catalizador y éste salió de la mente de Roger Waters: las presiones de la vida moderna convertidas en una reflexión sobre la locura, una lóbrega predicción de un futuro lleno de disgustos y espantosas realidades. Los demás miembros de la banda aceptaron bien este concepto porque veían en él referencias a sus propias vidas; por una parte les parecía una crítica satírica contra los negocios, el materialismo… pero cuando incluyeron también la noción de la muerte ya sintieron que todo lo que iban a decir en este disco les pillaba muy de cerca.

Para mí, una de las mayores presiones de estar en una banda era el constante miedo a morir a causa de todos los viajes que estábamos haciendo en aviones y por las autopistas de toda Europa y América. (Rick Wright)

Con Roger Waters en la buena senda compositiva no tardaron en aflorar altos conceptos como el tiempo y el dinero, que dieron lugar rápidamente a más canciones… “Time”, “Money”… pero el viaje de nueve o diez días que tuvieron que hacer a París antes de Navidad para rodar el “Live at Pompeii” les paró por completo el proyecto. No importaba, tenían suficientes canciones preparadas como para cumplir su promesa de poder comenzar a rodarlas en los conciertos de la inminente gira. Los estudios de los Rolling Stones en Bermonsdey les sirvieron de cuartel general para terminar de atar cabos y ensayar a tope.

Todo estaba preparado para comenzar la gira en Brightom el 20 de enero y presentar allí “Eclipse”, que era como llamaban a este trabajo que aún estaban desarrollando. Sin embargo esta ciudad perdió el honor de ser la primera en la que se escuchasen las nuevas canciones de “The dark side of the moon” porque unos días antes del concierto la cinta en la que tenían los efectos especiales de “Money” se enganchó en una de las reproducciones y se relió de tal forma que quedó completamente inservible, por lo que tuvieron que recurrir para completar el set con más canciones del “Atom heart mother”. Sus concierto fueron iguales durante las noches siguientes, con el consiguiente disgusto de la banda y del público que esperaba disfrutar de nuevas canciones suyas hasta que por fin pudieron disponer de otra cinta en condiciones y la futura opera magna de Pink Floyd pudo ser escuchada por primera vez el 3 de febrero en el Festival de la Escuela Politécnica de Arte de Lanchester, a las 2 y media de la madrugada, justo después de que Chuck Berry abandonase el escenario.

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“Time”


Marcando los minutos que componen un día aburrido,
tiras y malgastas las horas sin el menor cuidado,
vagabundeando por los campos de tu pueblo natal,
esperando que alguien o algo te enseñe el camino.

Harto de tumbarte al sol y de quedarte en casa viendo llover,
eres joven, y la vida es larga y hay tiempo para perder.
Y, de pronto, un día, te das cuenta de que diez años
han quedado tras de ti.
Nadie te explicó que cuando estás corriendo
echas de menos el punto de partida.

Corres y corres para alcanzar el sol,
pero éste se está poniendo,
y rápidamente se levanta detrás de ti de nuevo.
El sol es el mismo, de un modo relativo,
pero tú eres más viejo.
Ya te falta la respiración
y estás un día más cerca de la muerte.

Todos los años son un poco más cortos,
nunca te da tiempo de nada,
de hacer planes que cualquier otro terminaría
ni de garabatear media página.
Hundirse en la callada desesperación
es algo muy inglés.
El tiempo se ha ido, la canción se ha acabado
…aunque a mí me queden cosas que decir.

Al no ser un trabajo terminado, los miembros de la banda podían tomarse libertades con las canciones y cambiar partes de aquí y de allá, variarlas según sus nuevas necesidades, etc. Por ejemplo, “Time” vio la luz del día de forma mucho más lenta de cómo se grabó en el disco (y has escuchado ahí arriba) y la banda la fue acelerando a medida que la iba interpretando en estos conciertos; también se le fueron incorporando las armonías vocales de Gilmour y Wright… para cuando llegó la fecha de la guinda del pastel de esta gira, los cuatro días seguidos en el Rainbow, a partir del 17 de febrero, la obra ya tenía un título nuevo: “Dark side of the moon (A piece for assorted lunatics)”. Fue un completo éxito; ninguna otra banda había logrado anteriormente llenar el Rainbow tantos días seguidos. Y el éxito no solamente fue de público, sino también de crítica; hasta el imperturbable “Financial Times” dijo que “Pink Floyd han extendido las más lejanas fronteras de la música pop”.

Pero el éxito trajo también una consecuencia no deseada. Alguien hizo una buena grabación de uno de los conciertos del Rainbow y un disco pirata de muy buena calidad, con el nombre de “Dark side of the moon”, comenzó a poblar las estanterías de la mayoría de las tiendas de discos del país. Cuando la banda se enteró de que las ventas de este bootleg se estimaban en unas 120.000 unidades abandonó para siempre su idea de interpretar de nuevo material inédito en sus conciertos.

No habían pasado ni tres meses desde que comenzasen a escribir el nuevo disco y ya tenían un pirata de él circulando por ahí. Y todavía quedaba más de un año para que se editase la versión oficial. El camino de “The dark side of the moon” estuvo lleno de obstáculos y distracciones, algunas planeadas, pero otras no. Uno de los aspectos más extraños de la creación de este disco, a pesar de haber marcado una época, es que una vez escrito se fue grabando a salto de mata, en fragmentos, cuando los de la banda tenían un rato para hacerlo, un día aquí y otro allá, y sobre todo, si tenían ganas de ponerse a hacer algo que les apartase de otra cosa más importante… como la grabación de otro disco, completo y distinto, de nuevo material, por ejemplo.

Aunque durante las décadas de los 80 y 90 Pink Floyd tuviesen una enorme propensión a la majestuosidad, por esta época todavía les quedaban muchos restos de su espontaneidad de los primero días. Por eso no fue de extrañar que cuando Barbet Schroeder, para el que habían hecho ya la banda sonora de la película “More”, les pidió que le hiciesen también la banda sonora de su nueva película, ellos se olvidaron por completo de la otra cara de la luna y aceptaron de inmediato.

Entre el 23 de febrero y el 23 de marzo de 1972 estuvieron en el castillo de Herouville, cerca de París, grabando la banda sonora de “La Valée”, una película en la que unos hippies vagabundean por Nueva Guinea en busca de un valle perdido y, de paso, en busca también, inevitablemente, del sentido de la vida.

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“When you’re in” (Del “Obscured by clouds”)

En mis primeros años de estudiante universitario, la señora Carrascus y yo éramos asiduos de los cine-clubs de las facultades y escuelas técnicas, por lo que tuvimos oportunidad de ver “La Valée” por entonces. El problema fue que el proyector de la Escuela en la que la vimos tuvo esa noche unos problemas técnicos y proyectaron la película sin el acompañamiento de la música de Pink Floyd… no os podéis imaginar dos horas más aburridas que ésas por mucho que lo intentéis.

La música que nos faltó esa noche había salido de Pink Floyd de una forma ultraprofesional: primero se sentaban en un salón, después escribían, después grababan, todo hecho como en una planta industrial, como en una línea de producción. Según David Gilmour, para ellos fue “muy bueno el trabajar bajo limitaciones extremas de tiempo e intentando saber siempre qué era lo que otra persona necesitaba”.

De todas formas, este mariposeo artístico de Pink Floyd en 1972 era más pragmático de lo que ahora podáis pensar; mirando en perspectiva sus vidas musicales en aquellos momentos, ellos eran unos jóvenes de clase media, con buenos ingresos, pero lo suficientemente inseguros con la poca certidumbre que ofrecía su trabajo en un grupo musical como para no explorar otras posibilidades que pudiesen ampliar sus carreras.

Supongo que ahora puede parecer una tontería, pero pensábamos en las películas como uno de nuestros posibles futuros. (David Gilmour)

Cuando terminaron este disco, “Obscured by clouds”, tuvieron que hacer frente a los compromisos que tenían de futuros conciertos… Japón, Inglaterra, USA, Alemania, Holanda… tres meses incansables que terminaron a primeros de junio, justo con la edición del nuevo disco, y eso les permitió tomarse todo un mes para meterse en los estudios Abbey Road y darle otro empujón a “The dark side of the moon”. Pero aún así tuvieron que seguir haciéndolo de forma esporádica porque tenían dos noches comprometidas en Brighton, como una especie de desagravio por no haber podido estrenar allí las canciones de este disco.

Y después de todo, como Roger Waters había estado componiendo “Eclipse” mientras estaban de gira por Estados Unidos y la pudieron montar en el estudio en los primeros días de este mes, el público del Dome de Brighton pudo disfrutar de una de sus primicias. Allí fue la primera vez en todo el mundo que Pink Floyd interpretó la pieza final de su obra maestra.

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“Eclipse”


Todo lo que tocas,
todo lo que ves,
todo lo que pruebas,
todo lo que sientes,
todo lo que amas,
todo lo que odias,
todo en lo que desconfías,
todo lo que guardas,
todo lo que das,
todo lo que cambias,
todo lo que compras,
pides, te prestan o robas,
todo lo que creas,
todo lo que destruyes,
todo lo que haces,
todo lo que dices,
todo lo que comes,
todo el mundo que conoces,
todo lo que desprecias,
todo el mundo con quien luchas,
todo lo que es ahora,
todo lo que ha pasado,
todo lo que vendrá
y todo bajo el sol está en armonía,
pero el sol está eclipsado por la luna.

Y después del verano, de nuevo de gira por los USA. La actividad de Pink Floyd después de sus vacaciones fue frenética: quince conciertos allí durante septiembre, vuelta a los estudios para grabar nueve días más, pero con una interrupción de dos noches por conciertos en Wembley… ¿no iban a terminar nunca de grabar el dichoso disco?

En realidad, eso no les preocupaba demasiado. El 27 de noviembre abandonaron Abbey Road para no volver hasta el 17 de enero del 73; durante ese tiempo, aparte de algunos conciertos salteados por Europa, se enfrascaron en otro proyecto totalmente diferente: Roland Petit, un eminente coreógrafo de vanguardia, les propuso que acompañasen con su música un ballet épico, del que se haría una película.

Ya nos dijo antes David Gilmour que les interesaban todos los posibles caminos hacia donde extender sus proyectos futuros, por lo que no es de extrañar que aceptasen de inmediato la proposición para prestar su música a esas dos obras, que iban a estar basadas en “En busca del tiempo perdido” de Marcel Proust… pero hubo un problema.

Para poder trabajar sobre ella con propiedad, los componentes de Pink Floyd tenían que leerse la obra original de Proust. Y el que más tiempo aguantó leyendo el tocho fue David Gilmour, que llegó hasta la página 118. A los demás el aburrimiento les hizo desistir mucho antes.

Cuando le dijeron a Roland Petit que aquello era demasiado para ellos, que todo era muy lento y que se sentían incapaces de pensar en alguna pieza que fuese apropiada, éste les contestó que no importaba, se cambiaban los planes y ya está… en vez de “En busca del tiempo perdido” iban a representar “Las mil y una noches”, que es igual de largo, pero las historias de Scherezade seguramente les resultarían menos monótonas.

Hubo muchas reuniones y cenas de trabajo con todos los Pink Floyd y Roland Petit, Rudolph Nureyev y Roman Polanski, pero los músicos cada vez se iban dando más cuenta de que eso del ballet no estaba hecho para ellos. Y lo intentaron; ensayaron y prepararon un programa compuesto por “One of these days”, “Careful with that axe, Eugene”, “Obscured by clouds” “When you’re in” y “Echoes” y respaldaron a los bailarines durante 15 representaciones en Marsella y París, pero cada vez que, al compás de “Echoes” el bailarín principal del ballet corría en mallas y cogía a la primera bailarina y la paseaba en brazos con las piernas abiertas por todo el escenario, a los Pink Floyd se les caían al suelo todas sus aspiraciones futuras en este particular campo de las Bellas Artes.

Y, después de todo, todavía tenían un disco que terminar…

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“Any colour you like”

Contando los días que estuvieron en Abbey Road entre el 18 de enero y el 1 de febrero, resulta que solamente habían estado en el estudio de grabación 38 días en siete meses. Un proceso de creación muy, pero que muy, difuso, ¿verdad?

Pero aprovecharon el tiempo. Todos sacaron lo mejor de cada uno de ellos y su trabajo fue un prodigio de cooperación. Si Roger Waters era libre de explorar cualquier mundo de sonidos o palabras, David Gilmour echaba mano de sus conocimientos rockistas para anclarlo todo… incluso le mangó a Eric Clapton el Leslie con el que habían conseguido los Cream el sonido de “Badge” para usarlo en “Any colour you like”; la idea de alternar los ecos y los sonidos secos de “Money” la copiaron de… Elton John. Alan Parsons, el productor, se pegaba horas y horas preparando la grabación de cada sonido de guitarra en cada canción, pero luego llegaban ellos y lo grababan todo de un tirón, con un solo micro, a toda velocidad y a un volumen escandaloso… David Gilmour era el que hacía disfrutar a los demás; y Roger Waters, el que les hacía pensar.

Y otro aspecto importante de estos días de grabación fue como todos los Floyd fueron capaces de reclutar e inspirar a otros participantes en el disco, que dejaron contribuciones espectaculares; y a todos los buscaron por fuera de la habitual élite de músicos de sesión profesionales. Cuando necesitaron un saxo para “Money” y “Us and them”, no sabían a quién recurrir porque nunca antes habían usado un solo de este instrumento. Así que Gilmour llamó a un antiguo compañero con el que había formado parte de una banda de jazz en Cambridge, Dick Parry, al que los sevillanos tuvimos ocasión de disfrutar en directo hace unos años, cuando vino al Territorios acompañando a los Violent Femmes.

Está bien involucrar a los amigos, a la gente con la que tienes empatía. Había algunos grandes nombres que podíamos haber elegido, pero era tedioso tratar con estos músicos profesionales. Y un poquito intimidante, también. (David Gilmour)

Sin embargo, cuando Roger Waters sugirió que unas armonías vocales le irían muy bien a “The great gig in the sky”, nadie de la banda había oído hablar de Clare Torry, simplemente aceptaron la recomendación que Alan Parsons hizo de ella. Habían pensado en Madeleine Bell o Doris Troy y cuando esta desconocida ama de casa abrió la boca y lanzó su voz no se lo podían creer. No es que fuesen muy diplomáticos con el trato que le dispensaron al principio, pero después, ese sonido orgásmico…

No solo exigieron lo mejor de sí mismos y de los demás, también lo hicieron de la tecnología que tenían a su disposición. Estaban decididos a conseguir todo lo que improvisaban y todo lo que salía de su imaginación, sin importarles qué tuviesen que usar para ello… metrónomos con micros aplicados, efectos de vibrato conseguidos por uno de ellos dándole pacientemente a un oscilador con el dedo, ecos y retrasos jugando con las cintas de carrete, un sintetizador VCS3 que David Gilmour había traído directamente de la casa de su inventor, Peter Zinovieff, uno de los genios de la BBC Radiophonic Workshop, que ya había conseguido miniaturizar los cientos de metros de cable y los cientos de componentes que tenía diseminados por el suelo y las paredes de la caseta de su jardín… Los Floyd fueron famosos por usar cualquier máquina que hubiese en el estudio, y era normal ver cables y más cables atravesando pasillos y pedazos de cintas destrozadas diseminados por el suelo.

Y llegó un momento en el que supieron que ya estaba todo terminado. Por fin habían acabado de mezclar todas las canciones, pero hasta el último día no las oyeron como la pieza musical continua que habían estado imaginando durante más de un año. Literalmente habían estado cortando con las tijeras y pegando después cientos de pedacitos de cintas, cortando eslabones de cadenas musicales y montando los finales a mano. Por fin, se pudieron sentar y lo escucharon todo entero a gran volumen. La sensación fue… … … no tuvieron palabras.

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“On the run”

Los que sí tuvieron palabras fueron los encargados de marketing de la EMI; y ésta fueron más o menos así: “No creemos en este disco y por eso no nos vamos a volcar en su promoción, porque nos parece que eso sería tirar el dinero…” Por eso, cuando Pink Floyd presentó a la prensa “The dark side of the moon” en el Planetario de Londres no contaron con el sistema cuadrafónico de sonido que les habían prometido. Los miembros de la banda se enfadaron y al acto solo asistió Rick Wright, por aquello de cubrir el expediente. En los Estados Unidos la cosas fueron muy diferentes; el 31 de marzo el disco subió hasta el número 1, catapultado por las ventas de “Money”, el single que se había extraído de él… “aquello lo cambió todo”, fue el sucinto comentario de Nick Mason años más tarde.

Capitol Records sí estuvo a la altura de las circunstancias en los USA. Al Radio City Music Hall de New York llevó el 17 de marzo a Andy Warhol, con el que fueron al concierto de Pink Floyd todos los miembros del “who’s who” de la vanguardia cultural. Los días 18 y 19 de mayo llenaron el Earls Court con más de 20.000 espectadores maravillados y sorprendidos por el helicóptero que caía en picado desde el techo hasta el escenario estallando en cientos de cohetes, a través de los cuales aparecía Pink Floyd en el escenario. En menos tiempo del que se tarda en decirlo, la banda era lo más elegante y lo más apoteósico del momento a la vez…

Creo que fuimos undergrounds hasta “The dark side of the moon”. Antes éramos vistos como una forma de rock and roll intelectual. Pero su éxito fue nuestro momento definitivo. Se puede trazar una línea recta desde la edición de ese disco a nuestra actual política global de arrasar con todo lo que pillamos por medio. (Nick Mason)

Fue “Money” lo que marcó la diferencia, más que “The dark side of the moon”. Esa canción nos dio legiones y legiones de seguidores, por lo cual le estaremos siempre agradecidos. Pero eso incluía también un elemento ajeno al camino de Pink Floyd. Y empezó ya desde el primer concierto de la gira americana, en el Madison de Wisconsin. La gente de las primeras filas no paraban de gritar: “Tocad ‘Money’…! Dadnos algo con lo que podamos mover el culo…!” Y teníamos que dárselo. Antes que eso tocábamos ante 10.000 espectadores sentados, entre los que, en los pasajes más tranquilos, podías oír el vuelo de una mosca. Siempre se siente nostalgia por los días en que podíamos tocar sin el compromiso de esos niveles de dinamismo. (David Gilmour)

Y el resto de la historia es suficientemente conocido…

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“Breathe (Reprise)”

En casa, en casa de nuevo.
Me gusta estar aquí siempre que puedo.
Cuando llego a casa, frío y cansado,
es agradable calentar los huesos delante del fuego.
En la lejanía, a través de los campos,
el tañido de la campana de hierro
llama a los fieles, que se arrodillan
para escuchar los hechizos mágicos
pronunciados en voz baja.

Categorías: Simple twist of fate -

14 Comments

  • El dia 03.07.2012, Microalgo dijo:

    Fascinantes, los dos posts.

    Y un currelo de la leche, Maese Carrascus. Da gusto leer un texto tan bien escrito, en un mundo televisivo donde los “de ques”, los “debe de” y los “lo que es” nos revuelven las tripas constantemente.

    Gracias de nuevo. Por las prisas no estoy comentado, pero lo leo siempre, ¿hein?.

    • El dia 03.07.2012, carrascus dijo:

      No se preocupe. D. Micro; si eso nos pasa a todos. Ya habrá notado usted también que yo mismo, aunque sigo yendo asiduamente a su casa virtual, tampoco comento ya ni la mitad de lo que solía. Eso nos pasa por ser personas ocupadas, con muchas más cosas en la cabeza que horas para desarrollarlas.

      Muchas gracias por sus palabras. Se nota que usted es también de la cofradía de los pejigueras de la escritura, como yo… :)

      Un abrazo, hombreeee.

      • El dia 03.07.2012, Juanma dijo:

        Es verdad que al final del disco hay una frase en forma de dedicatoria a Syd Barret? Algo así como ” te espero en la cara oculta de la luna”…
        Por cierto, lo he leído entero!!!

        • El dia 03.07.2012, carrascus dijo:

          Yo nunca he oído ninguna frase así y tengo las ediciones en CD y en vinilo. Las canciones que ilustran el post están sacadas del CD precisamente y está entero entre los dos posts, así que tú mismo puedes ver que al final de “Eclipse”, que es la última canción del disco no dice nada de eso, lo que dice es “pero el sol está eclipsado por la luna”. Supongo que lo de la dedicatoria a Syd será una leyenda urbana de tantas.

          • El dia 04.07.2012, Vidal dijo:

            Yo diría que Juanma se confunde con “Wish you were here”, que sí está lleno de (reconocidas) referencias al viejo Syd…

            • El dia 04.07.2012, carrascus dijo:

              Pues sí, D. Vidal; seguramente habrá sido eso. En el “Dark side” lo que si está es esa línea del “Brain damage” que dice: “El lunático está en la hierba…”, sobre la que parece que hay consenso en todos los sitios que he leído para escribir este post en que se refiere a la costumbre que tenía Syd de pasear descalzo por la hierba de Cambridge.

              • El dia 06.07.2012, David González dijo:

                Ah, Echoes. Si The Dark Side of the Moon es EL ÁLBUM…Echoes es LA CANCIÓN. Una obra maestra.

                No me puedo imaginar cómo puede ser un concierto de Pink Floyd tocando The Dark Side of the Moon justo después de ver a Chuck Berry haciendo el pato y escuchar Carol o Johnny B. Goode.

                También he leído que suspendían las sesiones de grabación para ver partidos de futbol. Mucha prisa por acabar el disco y sacarlo a la calle no tenían, está claro. ¿Acaso no veían el majestuoso material que tenían entre manos?. Quiero decir, Ballets, BSOs…¿cómo podían priorizarlo sobre el disco que estaban gestando?. Mención aparte merece EMI y su lucidez sobre la calidad del disco.
                Según Roger Waters, con este disco tocaron techo como grupo. Ya nunca más grabaron con la mima armonía y colaboración entre ellos. La megalomanía de Waters ya fue imparable hasta que parió ese The Wall y acabó con el grupo.

                Nos vemos mañana Carrascus!!!

                • El dia 06.07.2012, carrascus dijo:

                  Pues ya ve, amigo David; no tenían demasiada prisa e incluso no confiaban demasiado en un futuro a largo plazo como grupo musical.

                  Yo estoy de acuerdo con Roger Waters sobre lo de tocar techo, desde luego. Aunque durante varios años más mantuviesen un nivel muy alto. Pero a partir del “Animals” para mí perdieron mucho interés.

                  Nos vemos mañana, por supuesto. Espero que traigáis suficiente bebida para todo el hielo que tengo preparado :) :)

                  • El dia 10.07.2012, zambombo dijo:

                    Y a todo esto, parece que Roger Waters anuncia su retirada: http://truenometalico.com/roger-waters-se-retira-de-los-escenarios/

                    • El dia 11.07.2012, carrascus dijo:

                      Eso ha debido ser que se ha enterado de que Mariano Rajoy no va a bajar esta vez las pensiones de jubilación y quiere aprovechar el momento.

                      • El dia 12.07.2012, zambombo dijo:

                        He disfrutado como un mico con el artículo. Ya sabía algunas cosas por el susodicho libro, pero lo complementa perfectamente. Esto de la gestión de los discos míticos tiene siempre su interés. Yo me quedé flipado cuando supe cómo fue la de “The Wall”, que también tuvo su miga, como aquello de que le pagaran a Nick Mason por no tocar en el disco e irse de vacaciones a su chalecito de Grecia…

                        • El dia 28.07.2012, Yinyerbeiquer dijo:

                          Impresionante el Eclipse sonando de fondo tras el encendido del pebetero. Con los pelos de pollo ma quedao. Qué envidia ver un país que luce orgulloso su cultura contemporánea y que tiene tanto y tan bueno de que presumir. La materia que da sentido a este blog ha sido protagonista en la ceremonia de un país que ha hecho gala de ella. Qué potito…
                          http://t.co/LI6aw7i7

                          • El dia 28.07.2012, carrascus dijo:

                            Yo he sentido practicamente lo mismo. Eso es promocionar la cultura propia y no hundirla, como suelen hacer por aquí.

                            La primera canción que se han marcado los Arctics ha sido fantástica; ¿quién les iba a decir hace solo cinco o seis años que iban a verse en una de éstas? Sin embargo, hubiese estado bien que a los Stones les recordasen con algo más que esas breves notas del “Satisfaction”… por cierto, ¿alguien recuerda haber oído en la ceremonia algo de jevi…? me ha extrañado, porque en la clausura de los anteriores juegos olímpicos el relevo para Inglaterra lo recogió Jimmy Page; y hoy de éste, ni flores…

                            • El dia 28.07.2012, Yinyerbeiquer dijo:

                              Fíjese qué estuve en la duda de si hacer mi anterior comentario en este post o en el del IVA…

                            (Required)
                            (Required, will not be published)

                            Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.