Atrapado por el blues de Memphis
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THE GUITAR ARMY (4)
Categorías: Forever Young
Carrascus

Ronnie Van Zant, al que ya vamos conociendo mejor, sin embargo, hizo más que escribir las crónicas de los excesos del rock’n’roll. Fue a la vez un icono del individualismo y el portavoz oficioso de todos los perdedores del nuevo Sur que ansiaban una nueva ascensión después de la destrucción física y moral que les supuso la derrota de su Guerra Civil del siglo anterior. Ronnie no solo clamaba contra la dureza de la vida como miembro de una sociedad marginada, sino que mostraba a sus hermanos sureños un camino a seguir para salir de ella. Creó sus propios himnos de batalla de la República; canciones de liberación que le tocaban la fibra sensible a los alienados y desempleados jóvenes del Sur… y de más allá.

La actitud pre-punk de Lynyrd Skynyrd se hizo evidente sobre todo en canciones como “Sweet home Alabama”, el single extraído de su segundo disco que ascendió a la cima de las listas y permaneció como su canción más conocida para siempre. En ella le leyeron la cartilla a Neil Young por el tono, que ellos consideraban condescendiente, de su “Southern man”. Como era costumbre en ellos, los Skynyrd no se cortaron lo más mínimo a la hora de plantarle cara a la estrella: “He oído al señor Young hablar de ella, / he oído al viejo Neil menospreciarla. / Vale; pues yo espero que Neil Young no olvide / que los hombres del sur no le necesitamos para nada…”

Pero es que en realidad los Skynyrd sentían un inmenso respeto por Neil Young, y Neil estaba contento de que le nombrasen en una canción tan buena. Neil Young incluso les envió maquetas de “Captain Kennedy” y “Powderfinger” para que la banda se pensase si querían grabarlas; y se hicieron planes para una colaboración entre Ronnie y Neil.

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“Sweet home Alabama”

Tengo el vivo recuerdo de Ronnie intentando que los demás chicos de la banda no derrochasen las oportunidades que se les presentaron. Sé que para él significó mucho que les llamasen para tocar en Knebworth con los Rolling Stones. Y creo que le dolía mucho en su interior que los demás no quisiesen ser más que un puñado de gañanes que solo querían divertirse y que la increíbles oportunidades que se les ofrecían las tiraban por las terrazas lo mismo que los muebles y televisores de los hoteles a los que iban. En vez de eso, Ronnie quería que fuesen una banda como las que le encantaban a él, y quería que se convirtiesen en algo intemporal, como los Stones, o Free, o los Allman Brothers. Él sabía que para eso había que sacrificarse, sabía que había que renunciar a buena parte de la diversión para conseguir la verdadera longevidad como banda y estaba preparado para ello. Pero quería que los demás estuviesen preparados también. (Cameron Crowe, periodista de “Rolling Stone” y posteriormente guionista y director de cine)

El primer eslabón en soltarse fue Bob Burns. El batería se rompió en la habitación de un hotel inglés a finales de 1974, durante la primera gira europea de la banda; un colapso que los demás miembros del grupo achacaron a la insana cantidad de veces que Bob había visto “El exorcista”. Llevaba ya algún tiempo tocando fatal y aguantando por ello las continuas broncas de Ronnie, hasta que le dio un ataque de locura y tiró al gato del hotel por una ventana del cuarto piso, para después amenazar con un pico al manager de la gira. Los demás la continuaron durante las dos semanas más que duró, pero a Bob lo metieron al día siguiente en un avión de vuelta a casa.

Los demás siempre pensamos que Bob era una Satanista. Pero yo creo que era más un caso de alguien que estaba obsesionado, más que poseído. Un mes después de lo del hotel estábamos ya en el estudio con el nuevo batería, Artimus Pyle, grabando nuestro tercer disco, cuando nos enteramos de que Bob había perseguido a una chica por la carretera en Jacksonville y después la había asesinado. Creo que definitivamente fue absorbido hasta la locura por un poder del que yo no quiero saber nada”. (Ed King)

Pero Bob Burns no iba a ser la única víctima.

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“I ain’t the one”

La siguiente gira, a la que pusieron el adecuado nombre de “Torture Tour”, comenzó en febrero de 1975, con la salida al mercado de “Nuthin’ Funcy”, su tercer disco. En los últimos tres años se habían establecido como una de las más grandes bandas de América, capaces de agotar las localidades en pabellones de 10.000 espectadores y estaban ganando dinero a manos llenas. No podían arriesgar este buen momento que ellos mismo se habían creado tomándose un descanso, así que la presión comenzó a subir, y los miembros del grupo no solamente aniquilaban suites de hoteles y camerinos, sino que comenzaron a hacérselo también entre ellos mismos.

Ed King vio las señales de peligro en abril del ’75 y alertó de la situación tanto a Ronnie como a Peter Rudge, el nuevo manager que tenían. Estaban a mitad de la gira y la banda no estaba preparando, ni siquiera había compuesto, ninguna canción para el próximo disco; el pánico comenzaba a hacerse presente. Por eso los demás delegaron en Ed para que diese el aviso y le dijese a Ronnie que querían cancelar lo que quedaba de la gira porque estaba siendo demasiado para todos ellos y querían ponerse con el nuevo disco. En vez de eso lo que hicieron fue acusar a Ed de que quería arruinar a la banda y le amenazaron con la expulsión. Pero no fue necesario que le echaran, el propio Ed King, viendo que todo comenzaba a ir cuesta abajo, les dejó el 26 de mayo.

Ronnie intentó sobreponerse a la marcha de Ed, aunque le preocupaba que su arsenal de guitarras perdiese uno de sus componentes. Tampoco tuvo mucho valor al enfrentarse a las preguntas de los periodistas sobre la marcha de King: “Heredó un montón de pasta entre nuestro primer disco y el segundo. No sé cuánto, pero un montón. Así que él ya no tenía por qué seguir currando. Y cuando comenzamos a sentir la presión sobre nosotros me dijo ‘que os jodan, tío; no tengo necesidad de aguantar más esto’. Y se fue. Eso es todo”.

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“Tuesday’s gone”

La presión continuó creciendo y durante los siguientes seis meses Ronnie pasó a volcar su rabia sobre Gary Rossington, que era su mejor amigo y el único de la banda que pasaba algún tiempo con él cuando no estaban tocando. La tormenta estalló en octubre, cuando la banda había cruzado el océano y la gira les había llevado hasta Hamburgo. Todo el mundo estaba exhausto y padeciendo jet lag y nadie ha sabido contar nunca que pasó exactamente, pero antes de que acabase la noche Ronnie rompió una botella sobre la cabeza de John Butler, uno de los roadies. Después, sosteniendo aún el cuello de la botella con los filos de cristal roto que le quedaron, se volvió hacia Gary, amenazándolo: “¿Y tú piensas que eres guitarrista…? Estaré mejor sin ti…” Y antes de que Gary pudiese responder, dio unos pasos hacia él y le cortó las manos con el cristal. Después, en algún momento de la pelea que comenzó, Ronnie dio con su puño derecho en algún hueso sólido y se fracturó algunos dedos. Eso y que la banda pasase de tres guitarristas a uno solo útil dejaba pequeños otros problemas como que la dirección del hotel les obligase a pagar la alfombra que habían llenado totalmente de sangre… y no creáis que les salió barato, porque aquél era un hotel de lujo, con habitaciones de 400 años de antigüedad y alfombras orientales que tenían la misma cantidad de años…

El caso es que aquella noche Gary no había tocado mal. Puede que se perdiese una vez o dos, pero en realidad eso no importaba. Si Ronnie quería patearle el culo no necesitaba excusa. Él era así de malo. Solía decirnos: “Cuando estoy borracho no soy amigo de nadie”. Pero cuando estaba sobrio era el tío más simpático y amable que pudieses conocer. Callado, pensativo… por eso era tan complicado de sobrellevar”. (Craig Reed, tour manager)

Ronnie Van Zant, durante los años 74 y 75, en los que concedió muchas entrevistas, solía contarles a los periodistas que él era “un hombre al que solamente su madre puede querer”. Pero lo que más le atormentaba era la relación con su padre: “Aprendí de él todo lo que sé. Mi padre siempre quiso que yo fuese algo que nunca fui; y siento mucho haberle decepcionado por eso. Quería que yo fuese como él, pero no pude serlo. Tengo este tatuaje en su honor.” Y se remangaba para que pudiesen ver en la parte de arriba de su brazo derecho el elaborado dibujo en el que se podía leer la palabra “Lacy”.

Ronnie regresaría a este tema de la decepción paterna de forma muy recurrente, tanto en las conversaciones con sus colegas de grupo como en las letras de sus canciones, sobre todo en la evocadora e inquietante “Was I right or wrong”, en la que cuenta como un cantante se va de gira contra los deseos de sus padres; pierde el contacto con ellos, pero una vez que triunfó y ya fue pasando toda la excitación del principio, coge el primer vuelo de vuelta a su casa para demostrarles que había elegido el camino correcto. Pero trágicamente, ninguno de los dos está ya vivo cuando llega, y Ronnie termina cantándole a sus lápidas, implorando que alguien le diga si “estaba en lo cierto o equivocado”.

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“Was I right or wrong”

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2 Comments

  • El dia 15.06.2012, carrascus dijo:

    Coño ya!!! Que no se diga que un post del Blogin’ se queda con cero patatero de número de comentarios. Pa eso está aquí Juan Palomo… :)

    • El dia 17.06.2012, David González dijo:

      SALVEMOS EL BLOGIN’

      Siempre me he preguntado cómo hubiera sonado Powderfinger con tres guitarras. La verdad es Mr. Young fue generoso ofreciéndoles esos dos temazos.

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      Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.