Atrapado por el blues de Memphis
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EL CANIJO DE LA GUITARRA
Categorías: Forever Young
Carrascus

Hay muchos músicos que han muerto jóvenes, pero ninguno vivió más rápido que GUITAR SLIM. Era una leyenda de New Orleans que fue Jimi Hendrix antes que Jimi Hendrix, un pionero del soul y un showman enloquecido que vivió el estilo de vida del rock and roll antes incluso de que este término se inventase.

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“Guitar Slim”

Me llaman Guitar Slim, baby,
y vengo a tocar a tu ciudad.
Eh, que me llaman Guitar Slim, baby.
Y vengo a tocar a tu ciudad.

Pero si no te gusta mi música, baby,
No me quedaré a perder el tiempo.

Me gusta tener el bolsillo lleno de pasta, baby.
Y el whiskey y la ginebra y el tinto.
Me gusta tener el bolsillo lleno de pasta, baby.
Y el whiskey y la ginebra y el tinto.

Me gusta la comida del sur, baby,
Y me gusta follar a todas horas.

Me llaman Guitar Slim, baby,
y vengo a tocar a tu ciudad.
Eh, que me llaman Guitar Slim, baby.
Y vengo a tocar a tu ciudad.

Y si no tengo mi guitarra, baby,
no puedo funcionar, ni saltar, ni hacer el payaso.

Guitar Slim fue lo más loco que salió de la ciudad más loca del mundo. Salía a los escenarios portado a hombros por su mayordomo, vestido con un brillante traje rojo, y zapatos del mismo color, su cabello también teñido de fuego. Y su guitarra era la más ruidosa y la más sucia que jamás había sonado en el Profundo Sur, atronando a un volumen ensordecedor gracias a un enorme equipo amplificador. Y estamos hablando de 1952…

Guitar Slim cantaba con el estilo vocal apasionado y desgarrado que posteriormente sería la marca de fábrica de Ray Charles. Se precipitaba sobre el público con su amenazante guitarra, corriendo por toda la sala sin parar de hacer solos con ella; a veces tocándola con los dientes, otras veces tocándola en su espalda. Otras veces se subía a los amplis, o trepaba por las columnas, todavía tocándola. Su número fuerte consistía en salir del escenario, sin dejar de tocar un solo, para meterse en un coche aparcado en la puerta y hacer como si se marchase (algo que sin duda hubiese llegado a hacer de existir entonces las guitarras inalámbricas), para volver a salir, cortar el tráfico, siempre sin dejar de tocar, y volver caminando al escenario ante una ovación aún más atronadora que su guitarra.

La gente conducía desde ciudades que estaban a más de 300 kilómetros para venir a verle. Y eso que ni siquiera tenía ningún disco editado entonces; era algo increíble. (Earl King)

Yo le vi en Baton Rouge. Llevaba un traje rojo y zapatos blancos. Y el pelo teñido también de rojo. Tenía la primera Fender Stratocaster que vi en mi vida. Yo le miraba y pensaba: “si llego a aprender a tocar, así es exactamente como quiero ser”. (Buddy Guy)

En sus conciertos nadie dejaba de gritar. Las audiencias reaccionaban con Guitar Slim en la misma forma en que lo harían los más jóvenes con los Beatles diez años más tarde.

Rastreando en las revistas antiguas y las enciclopedias queda claro que todo el que vio a Guitar Slim tiene una historia sobre él. Incluso en New Orleans, la ciudad que seguramente tendrá más excéntricos de todo el mundo, su nombre todavía inspira una enorme sonrisa y asentimientos con la cabeza ante el recuerdo de conciertos locos, proezas sexuales y ceremonias de vudú. Guitar Slim fue lo más grande que salió del Big Easy… y todo se disipó en un puñado de meses.

Ahora, más de cincuenta años después de su muerte, apenas le recuerdan más que los más viejos de New Orleans, pero no le recuerdan solamente como el fracaso más grande de la ciudad; todos aquellos que fueron testigos del fenómeno de Guitar Slim testifican que sin él seguramente nunca hubiésemos disfrutado de la guitarra de Jimi Hendrix, del soul de Ray Charles y de la espectacularidad de James Brown.

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“Sufferin’ mind”

Guitar Slim era un paleto absoluto, según admiradores tales como Dr. John. Nació en 1926 en Mississippi y pasó toda su juventud en su ciudad natal. Cuando fue algo más mayor, al contrario que la mayoría de sus contemporáneos, que se dirigieron hacia el norte, él dirigió sus pasos hacia New Orleans, a finales de los años ’40; muy probablemente porque de allí era el músico que más le había inspirado: Clarence “Gatemouth” Brown.

Guitar Slim no podía aspirar cuando llegó a más que tocar en un club para negros de Canal Street, donde compartía el alcohol de garrafón y las historias exageradas sentado a la mesa con los parroquianos que antes le habían estado escuchando. Fue uno de éstos, el fotógrafo Robert Catfrey, quien le dijo un día: “Oye, ¿tú has estado alguna vez en el centro?”. Al contestarle Slim que no, volvió a decirle: “Pues vente conmigo, que te voy a llevar al Dew Drop y te voy a presentar al dueño, Frank Pania”.

Desde el principio estaba claro que Guitar Slim era diferente de todos los aspirantes a bluesmen que rivalizaban con él en la gran ciudad; su estilo de cantar era puro góspel, mientras sus toques de guitarra eran funkies, basados en una afinación que generalmente era asociada al blues de Texas. No pudo haber elegido un lugar para debutar ante el gran público que intimidase más que el Dew Drop, un sofisticado club por el que pasaban monologuistas, cómicos, bailarines y, lo que le daba más notoriedad, drag queens imitando a cantantes famosas. La primera noche en que tenía que tocar estaba esperando en los camerinos cuando se dio cuenta de que una de las drags había dejado allí su estuche de maquillaje; Slim se embadurnó toda la cara con él y lo siguiente que vieron todos los del local era que el negro al que esperaban para oír tocar… se había vuelto blanco! Era la primera noche que tocaba con una banda y sacudió los cimientos del local. Rompió con todo.

El propietario del Dew Drop, Frank Pania, se convirtió en su manager, haciendo de Guitar Slim la mayor atracción de la ciudad en cuestión de pocos meses. Lo primero que hizo con él fue arreglarle el armario de la ropa; le encargó a un sastre que le hiciese varios trajes de brillantes colores y después decidió que para ellos necesitaría también varios pares de zapatos a juego. .. pero aunque hoy uno puede dirigirse a una zapatería y comprar zapatos del color que quiera, en aquellos años aún no era posible, así que si Slim quería zapatos rojos o verdes tenía que comprárselos blancos y después comprar pintura en una ferretería para pintarlos y dejarlos después al sol para que se secasen. Cuando tuvo suficiente dinero para un Cadillac se lo compró de color rojo y quería un abrigo que hiciese juego con él. En la tienda le dijeron que tenían que teñirlo y meterlo en el horno; le dijeron que volviese en un par de horas, cuando ya estuviese seco. “No, no…”, les contestó, “dádmelo ahora”. Salió a la calle con su flamante abrigo blanco, se inclinó por la ventanilla del coche, cogiendo de su interior la pintura roja que le había sobrado de algunos de los zapatos y…

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“Certainly all”

Allá en el Sur había siempre muchos conciertos compartidos y Guitar Slim solía estar en la cabecera del cartel aunque tocase con sus antiguos ídolos como Gatemouth Brown y T-Bone Walker, por eso fue solo cuestión de poco tiempo que se interesasen por él las compañías discográficas. Grabó algunas cosas para Bullet Records y Atlantic estaba planeando ficharle cuando atrajo la atención de Johnny Vincent, uno de los cazatalentos del sello Specialty de Art Rupe.

Johnny Vincent le conoció en Curio Shop, una tienda de artículos relacionados con el vudú, propiedad de Victor Augustine, en la que éste había preparado la parte de atrás, a la que se accedía a través de una gruesa cortina, para que se reuniesen y tocasen los músicos de la ciudad que también fuesen aficionados a la magia negra. Johnny estuvo escuchando allí a Slim durante siete noches seguidas, tras las cuales le presentó un contrato discográfico. Victor Augustine fue algo parecido a un mentor de Guitar Slim. Aunque Victor tenía unas impecables credenciales como maestro de ceremonias del vudú, estaba más interesado en hacerse con una carrera como compositor musical y por eso abría su tienda a todos los músicos interesados, con el fin de procurarse buenos contactos y aprender. Slim se convirtió en su músico favorito. Y aunque Victor no tuvo suerte en su intento de escribir cancones diabólicamente exitosas con ayuda del vudú, Slim tuvo más suerte que él. Earl King, una de las principales leyendas de New Orleans, que escribió canciones para Dr. John, Professor Lonhghair o Jimi Hendrix, era por entonces un joven fascinado por Guitar Slim:

Slim vino un día a verme y me dijo: “Earl, déjame que te diga, tío. Te voy a cantar una canción. Pero como te la aprendas y la repitas por ahí caerá sobre ti un rayo y te dejará tan seco como si te hubiesen metido en la cabeza un enorme clavo. Te la voy a cantar porque el Señor vino a mí una noche y me traía una canción en una mano, y el Diablo me traía otra en la otra mano”. Y Slim me dijo también: “¿Y sabes cuál escogí?”. “Sí, lo sé”, le contesté. Y me volvió a decir: “Escogí la del Diablo”. Y así fue como surgió “The things that I used to do”.

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“The things that I used to do”

Cuando Guitar Slim entró en los pequeños studios J&M, en octubre de 1953, los augurios eran muy buenos. Johnny Vincent había destinado “The things that I used to do” a la cara A de un single, potenciándola en la B con “I done got over it”, para obtener un éxito seguro. Aquellas sesiones de grabación hicieron historia en la ciudad… Slim necesitó 80 tomas para sacar adelante la canción. Y quizás os interese saber que en aquellos estudios trabajaba de arreglista y técnico, y participó también en la forma en que quedó la canción, un joven Ray Charles, que se encargaba de corregir cualquier error por pequeño que fuese. De hecho, sobre los acordes del final de la canción se puede oír la voz de Ray gritando “Yeah!”; algunos dicen que el grito era de celebración por haberla podido terminar de una puñetera vez; éstos son los más iconoclastas. Los mitómanos prefieren pensar que Ray Charles lo que celebraba era que Guitar Slim le había dado el ingrediente final para su receta del soul.

En aquellos estudios, propiedad de Cossimo Matassa, se grabaron incontables éxitos de gente que iba desde Little Richard a Big Joe Turner, desde Elmore James a Fats Domino. Pero a pesar de todo todavía recuerdan a Guitar Slim…

El tío llegaba al estudio como si llegase al escenario, con su traje, uno de aquellos que usaba en tonos pastel, con el pelo teñido… para él mismo, estaba haciendo una actuación, un concierto. De hecho, sin él saberlo incluso, poseía el secreto para hacer grandes discos, volcar un concierto en el disco, en vez de solamente tocar y grabar.

Esta canción, “The things that I used to do”, logró algo único hasta entonces, que fue convertirse en un éxito tanto en el Sur rural como en el Norte urbano, llegando a venderse más de un millón de copias de ella y permaneciendo en el número uno de las listas de R&B durante seis semanas. Hay mucha gente, como el mítico escritor Robert Palmer, que mientras imaginaba joyas del calibre de “Deep Blues” se entretenía en escribir sobre música en el New York Times y en Rolling Stone, que citan esta combinación de estilo vocal del góspel y de música de blues dominada por los metales, como la génesis de la música soul.

La canción además tuvo una enorme influencia en el campo del blues. Guitar Slim fue el primer guitarrista que usó la distorsión como parte integrante de su sonido. Y además tenía sus propias técnicas para distorsionarla; muy primitivas, claro, como rajar los altavoces con un cuchillo. Altavoces que eran enormes, como nunca antes había visto nadie; como tampoco un sistema de PA como el que Slim poseía.

Por eso no es sorprendente que Jimi Hendrix y Stevie Ray Vaughan, al igual que muchos otros, desde Chuck Berry a Albert Collins hayan versionado este hit de Slim. De hecho, Albert Collins iba a verle en New Orleans todas las noches. Frank Zappa también citaba el sonido de la guitarra de Slim como una de las cosas que habían inspirado su propia carrera musical.

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Albert Collins – “The things that I used to do”

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Stevie Ray Vaugham – “The things that I used to do”

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Jimi Hendrix & Johnny Winter – “The things that I used to do”

El éxito de “The things that I used to do” tuvo dos resultados inmediatos. El primero fue que Art Rupe, que en la primera escucha le había dicho a Johnny Vincent, “no quiero herir tus sentimientos, pero a mí esto me parece un montón de mierda”, se metió de lleno en los estudios, haciéndole a las canciones una sobreproducción tan innecesaria e imprudente que lo que realmente consiguió fue apagar el tono de la voz de Slim. La segunda, y posteriormente fatal, consecuencia fue el enorme flujo de dinero que comenzó a llegarle a Guitar Slim, dándole la capacidad de satisfacer, multiplicada por mil, su afición por el alcohol. Poco meses más tarde le echaron de una gira que hacía con otras estrellas del blues porque había chocado con su coche contra un tractor, conduciendo completamente borracho. Earl King asumió su identidad y completó la gira en su lugar.

Cuando volvimos Slim estaba enloquecido. De pronto le vi venir hacia mí por la calle, vestido todavía con el camisón del hospital y en zapatillas, con una guitarra colgada a su espalda. Empezó a lanzarme palabrotas y a amenazarme: “Earl, te voy a matar, tío, como hayas hecho algo por ahí que haya dañado mi nombre”. (Earl King)

Una vez que quedó satisfecho porque Earl King había hecho unos conciertos muy respetables en su nombre, Slim averiguó los detalles sobre los locales donde había actuado y el número de espectadores que había en ellos, y se dirigió en busca de su agente para que le diese su parte del pastel.

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“I done got over it”

Y el alcohol no era su única afición; sobre él cuentan historias de cómo tenían que ir a buscarle porque no aparecía por los ensayos y le encontraban en su casa o en la habitación de algún hotel, en la que llevaba dos días encerrado con una chica, sin salir ni para comer; a ella le llevaban un bocadillo de vez en cuando, él solamente pedía más botellas.

Slim debía ser la encarnación de Rodolfo Valentino y de Don Juan Tenorio en una sola persona. No había ninguna vez en que alguien fuese a su casa y no hubiese siete u ocho chicas con él. Y cuando le apetecía, las echaba a todas para poder escuchar sus propios discos con el volumen de los amplificadores a tope.

Guitar Slim no pudo volver a capturar el sentimiento de “The things that I used to do” en ningún otro disco, pero su fama como intérprete de directos duró mientras siguió haciendo giras y dando conciertos. Johnny Guitar Watson, otro músico espectacular, estuvo de gira con Slim por toda la Costa Oeste americana durante 1954 y hasta su muerte se estuvo acordando de aquello:

“The things that I used to do” influyó a todo el mundo. Era una cosa realmente perversa. Cuando estuvimos de gira juntos nos picábamos en el escenario, tocando con los dientes y esas cosas, intentando cada uno hacer algo que no pudiera hacer el otro, poniéndonos la guitarra en la espalda, tocar dando vueltas de campana por el suelo. Joé, que divertidos eran aquellos conciertos. Ojalá me hubiese podido sentir así en todos los escenarios. Slim era maravilloso, cálido, amigable. A mí me encantaba; pero es que yo era solo un niño y no entendía a donde le llevaba ese camino. Slim bebía para mantener la calma y tenía que haber bebida en cualquier lugar al que iba…

El frenético y agotador estilo de vida de Guitar Slim le hizo envejecer muy rápido durante los siguientes cinco años. Como podréis ver en la siguiente foto, la última que se le conoce, a los 29 años de edad aparentaba tener 20 años más. Sus discos dejaron de venderse poco a poco, pero sus giras seguían siendo lucrativas, por lo que se mantenía intensamente dando conciertos. Una noche, en febrero de 1959, durante una gira por el estado de New York, se quejó porque comenzó a sentirse mal y le llevaron al hospital. Esa misma noche murió de neumonía. Después de 32 años de abusos, el cuerpo de Slim simplemente ya no dio más de sí.

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“Bad luck blues”

El legado de Slim, haciendo honor a su apelativo, también fue bastante “canijo”, bastante escaso: un puñado de canciones en el sello Specialty, entre las que estaba su éxito más inmortal, y algunas otras canciones menos inspiradas que grabó después en Atlantic Records. Dejó un hijo, que a veces tocaba también la guitarra en las calles de New Orleans y una tumba que, según Buddy Guy, no tiene ni siquiera una marca identificativa de quién está enterrado en ella. La verdad es que casi ni hay información sobre él en las revistas y enciclopedias y los únicos recuerdos profundos son los que cuentan todos aquellos que llegaron a verle en directo y, que por cuestiones de edad, cada vez van siendo menos. Earl King estuvo durante bastante tiempo buscando alguna filmación de algún concierto de Slim, pero de él solamente nos han quedado los discos, nadie puede verle ya sobre un escenario. Y es una pena, porque dicen que nadie podía seguirle cuando estaba sobre él; y tocó con B.B. King, con Little Richard… nadie podía seguirle. Era como ver a Jimi Hendrix o a James Brown diez años antes de que éstos apareciesen. Guitar Slim poseía alguna especie de magia, pero nunca podremos saber exactamente de qué clase era.

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“I wanna love-a you”

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11 Comments

  • El dia 22.04.2012, David González dijo:

    Qué tio el Guitar Slim. Es de estos bluesman que conoces porque lo han versionado los bluesman guitar hero que tanto me gustaban como Hendrix o SRV. La verdad es “The things that i used to do” es un pelotazo y en las manos de SRV alcnaza un nivel estratosférico. Está bien, a estas alturas, nunca es tarde, saber un poco de la vida de estos pioneros.
    Saludos.

    • El dia 23.04.2012, carrascus dijo:

      A mí también es la de Stevie la versión que más me gusta de las que he puesto, aunque ese mano a mano de Jimi con la slide de Johnny tampoco desmerece. La de Albert es más cercana a la original, pero mucho más “fina”… los grandes clásicos del blues dan para mucho.

      Y hablando de blues… la próxima vez que hablemos recuérdeme que le cuente una cosa sobre el blues sevillano que le va a alegrar un montón… no, no me he puesto a escribir la serie de posts que le debo… :)

      • El dia 24.04.2012, David González dijo:

        ¿reeditan los discos de Caledonia?…¿el Lindner vuelve de América?…¿Lolo Ortega me invita a subir al escenario en Territorios?…¡me tiene en ascuas don Carrascus?.
        Espero verle en la Malandar el 5 de mayo. Ya le confirmo.

        • El dia 24.04.2012, David González dijo:

          Por cierto que, ¿de dónde es la grabación de Hendrix con Winter?. El único disco que tengo de ellos es una infumable jam en el Scene Club de NY en el 68.

        • El dia 24.04.2012, carrascus dijo:

          Amigo David, lo del blues sevillano se lo cuento por línea interna; échele un ojo a sus mensajes de Facebook.

          Vamos con lo otro. Esa infumable jam que tiene usted es en realidad la génesis de la canción que hay en el post. Jimi y Johnny estuvieron en el bar ése de New York, “The Scene”, e hicieron una jam la noche en que se conocieron. Se sabe que Jimi era amigo del dueño del bar y era asiduo del local, donde solía hacer jams con todo el que estuviese por allí el tiempo suficiente. Y fue en el 69, no en el 68.

          Unos días después, se reunieron en los estudios Record Plant, de allí mismo, de New York, el 7 de mayo del 69 y grabaron ya en condiciones la mayoría de las cosas que habían ido sacando en aquella jam, entre ellas la canción de Guitar Slim. Los otros dos músicos que intervienen aparte de Jimi (guitarra y voz) y Johnny Winter (slide guitar), son Stephen Stills, al bajo y Dallas Taylor, a la batería.

          Estas grabaciones salieron a la luz en un disco de vinilo que recogía dos sesiones que hizo Jimi Hendrix en aquellos estudios, ésta con Johnny Winter y otra con John McLaughlin.

          • El dia 24.04.2012, Chas Newby dijo:

            De Guitar Slim (o Eddie Jones como verdaderamente se llamaba) podriamos decir que tuvo mala suerte hasta para morir, pues lo hizo 4 días despues de la de Valens, The Big Bopper y Buddy Holly y paso bastante despercibida por la noticia de la muerte de estos artistas.
            Earl King lo coloca a la misma altura que B.B. King o Ray Charles. Alguien que ha sido una gran influencia para artistas como: Albert Collins, Chuck Berry, Jimi Hendrix y el ZZ Top Billy Gibbons, entre otros obviamente no pudo ser para nada mal guitarrista.

            • El dia 24.04.2012, carrascus dijo:

              Coño, amigo Chas… es usted como el turrón, que aparece en casa por Navidad y en Sevilla también por Feria, que es justo las fechas en las que estamos. Hasta que no he leído su comentario no me había fijado que en ninguna parte del post he puesto el nombre verdadero de El Canijo de la Guitarra… joé, es que uno se pone a escribir y a escribir y se le va el santo al cielo.

              • El dia 24.04.2012, Chas Newby dijo:

                Pa eso estamos los amigos para completar los minimos resquicios que nos deja usted en sus posts. :)

                Solo falta ya que me llame usted el Almendro Don Jose

              • El dia 25.04.2012, zambombo dijo:

                Todos los pioneros estaban medio majaras y/o tenían más rostro que un mulo asomao a un balcón. Lo que me llama la atención del tema es que me he topado en mi vida con una buena cantidad de músicos que querían hacer algo grande pero no arriesgaban un ápice, limitándose a tirar por los caminos ya trillados. Menos mal que a otros les daba por rajar los altavoces con un cuchillo.

                • El dia 25.04.2012, carrascus dijo:

                  Eso ha debido pasar siempre, amigo Zambombo. Por eso ahora solamente conocemos a los pioneros que se arriesgaron, pero en aquellos tiempos también debió haber muchos más que se quedaron en el camino.

                  • El dia 26.04.2012, zambombo dijo:

                    Bueno, a algunos los conocemos gracias al Blogin… 😉

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