Atrapado por el blues de Memphis
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EN BUSCA DEL ACORDE IMPERFECTO (2)
Categorías: Forever Young
Carrascus

En el post anterior conocimos a unos chicos con ambiciones de convertirse en una banda de rock, que comenzaba a dar sus primeros pasos en Liverpool, una ciudad en la que por entonces imperaba el desempleo juvenil y como ahora mismo ocurre en nuestras propias ciudades, la esperanza de revertir la situación era bastante pobre. No es de extrañar, por tanto, que las mayores aspiraciones de los músicos fuesen poder cobrar el subsidio de paro.

Y fue en una oficina de empleo en la que Mike Badger vio un cartel con un anuncio que ofrecía a jóvenes músicos en paro la oportunidad de aprender algo sobre el negocio musical mientras recibían un dinero suplementario por asistir a los cursos.

A todos les parecía una cosa increíble que el Ayuntamiento les diese la opción de convertirse en músicos y además les pagase por ello, pero la idea que el consistorio tenía en mente era la de quitar de las calles a todos los jóvenes que pudiese para que no se repitieran disturbios como los de Toxteth de hace poco tiempo, y mantenerlos ocupados aprendiendo a tocar acordes en vez de a confeccionar cócteles molotov y a buscar adoquines con los que agredir a la poli.

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“Trees and plants”

John Power vio el cartel poco después de volver a Liverpool desde Londres, donde con 18 años había perdido su trabajo de auxiliar administrativo y le pareció que en un curso como ése podía aprender a tocar con su bajo alguna canción más que el “Get off of my cloud” stoniano. Tardaron poco en hacer buenas migas John, Mike y Lee, aunque éste pasaba la edad máxima para apuntarse al curso y lo que hacía era aparecer regularmente por el bar de la academia para encontrarse con gente afín a él.

Los cimientos de The La’s fueron surgiendo de allí durante los seis meses en que se mantuvo abierto el Liverpool Music Resource Centre, hasta que la corrupción de gobierno local arrasó con los presupuestos necesarios para seguir con él. Las dos decenas escasas de estudiantes que iban allí disponían de un estudio con una mesa de mezclas de 24 canales en la que aprender y grabar. John Power, encandilado por la flamígera Burn roja que tocaba Mike Badger, se unió a The La’s y aunque apenas sabía tocar el bajo, se convirtió, (como os decía al final del post anterior) en el catalizador que hizo que el grupo se pusiese en movimiento. Mike y Lee ya llevaban mucho tiempo ensayando juntos y mantenían una relación de trabajo muy intensa, aunque totalmente etérea hasta entonces, porque les faltaba el bajo, el instrumento que pusiese las bases a todo lo que tenían hecho. Y aunque John estaba absolutamente verde servía bien, porque los otros dos lo único que tenían que decirle era “tío, apréndete esto”. John hacía los deberes en su casa y al poco tiempo ya podían incluso dar conciertos.

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“Breakloose”

Fue como un seísmo que sacudió la escena musical de Liverpool. En cuanto The La’s se subieron al escenario del Hello Sunset por primera vez todos vieron que eran especiales. Gente como Tommy Scott, el de los Space, ha contado a veces que cuando les vio aquella primera noche disolvió el grupo que tenía por entonces porque en comparación con ellos eran “una mierda”. Todos pensaban que estaban viendo a la mejor banda del mundo; el sonido de las guitarras acústicas y sus voces claras y cristalinas, todos podían escuchar cada una de las notas que cantaban y captaban intensamente la atención de todos los espectadores. Mike parecía el tío más enrollado del mundo; tenía el aura de Duanne Eddy y convertía en estrellas a los dos que estaban a su lado.

Cuando su maqueta comenzó a circular por todos lados y tras un par de actuaciones más ya se veía venir que la firma de un contrato discográfico era inevitable. Pero cuando todo parecía perfecto Lee Mavers desplegó esa forma suya de llevarle la contraria a todo el mundo que fue la maldición que persiguió a The La’s durante toda su carrera. Comenzó por quitar del set-list todas las canciones de Mike Badger y cuando éste se le enfrentó le dijo que eran muy malas. Una fría noche de 1986, mientras hacían la prueba de sonido para el concierto de una fiesta navideña, Mike se hartó y se fue. Lee se lo anunció a John con una sonrisa tan malévola que le puso a éste los vellos de punta.

Lee Mavers ya era así el líder indiscutible de The La’s, y para reemplazar a Mike ficharon a Paul Hemmings. Con él en las filas, ya en primavera, firmaron el contrato discográfico con Go! Discs que su jefe supremo, Andy McDonald, les ofreció después de verlos actuar en el complejo artístico Everyman. Se llevó al grupo a un edificio victoriano de tres plantas en la parte oeste de Londres, lo que resultó un movimiento equivocado y estúpido, porque allí los miembros del grupo, cansados de vivir uno al lado del otro siempre, lo único que hacían era discutir a todas horas, a veces por cosas tan tontas como quién de ellos se había bebido la leche que otro tenía en el frigorífico… la solución fue tan ridícula como que cada uno de ellos comprase su leche en tetrabricks de diferentes colores…

Tampoco podían hacer demasiado ruido porque los vecinos se quejaban; aunque ellos pasaban bastante y montaban muchas fiestas en las que circulaba libremente el ácido. No tenían problemas para comprarlo, porque la discográfica les había dado un buen adelanto. Y todo el mundo sabe que el dinero que a uno le adelantan por algo no es dinero real, no es como tu propio dinero, te lo puedes gastar alegremente… por ejemplo en un equipo de sonido e instrumental nuevo ya que una noche, tras volver a la casa después de dar un concierto, ni a ellos ni a los roadies les dio la gana de sacar el material de la furgoneta. Por la mañana vieron que se lo habían robado todo, naturalmente.

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“Over”

Aparte de los conciertos, durante aquellos días el grupo iba también de estudio en estudio, con Lee Mavers cada vez más frustrado porque no era capaz de reproducir el sonido lo-fi de cinta de cassette que tenían las maquetas que habían grabado en su local de ensayo de Liverpool. Esa canción que oías antes, “Over”, que salió medio escondida en la cara B del single “Timeless melody”, fue la única a la que Lee Mavers dio su autorización para publicarla en todo el tiempo que estuvieron con Go! Discs.

Paul Hemming, el nuevo, pronto vio que aquello no marchaba como él quería y les dejó. Su reemplazo fue Barry Sutton. Con él, entre los años 1988 y 1989 hubo tres intentos separados de grabar un disco y todos quedaron en nada a pesar de tener buenos productores porque ninguno de ellos tuvo éxito intentando que “el sonido de la guitarra fuese igual que el del árbol del que se extrajo su madera”… y por supuesto, ninguno de ellos fue tampoco capaz de encontrar ninguna mesa de mezclas con el polvo original de los años 60 acumulado sobre ella…

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“There she goes”
(La primera versión que se grabó de la canción. John Lekie intentaba sin éxito conseguir el sonido que Lee quería)

Visto lo que sabemos hasta ahora… ¿conseguirán por fin The La’s grabar un disco…? ¿Y cómo lo harán…? En la tercera entrega continuaremos con la historia.

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3 Comments

  • El dia 02.04.2012, zambombo dijo:

    Me cuesta mucho sentir empatía por este tipo de puristas/obsesos. Cuando este tipo de obsesiones se convierte en un obstáculo para el desarrollo de la propia música… En fin, que la pared que separa el perfeccionismo y la necedad es a veces muy fina.

    Por cierto, ¿tan malas eran las canciones de Mike Badger?

    • El dia 02.04.2012, David González dijo:

      A mi me parece demasiado pretencioso para unos niñatillos que eran. La verdad es que nunca me he interesado por estos pollos. Sigo espectante.

      • El dia 02.04.2012, carrascus dijo:

        Pues me temo, amigo David, que si no se ha interesado por ellos después del “There she goes”, ya no lo va a hacer usted. De todas formas, en la tercera y última entrega hay unas opiniones de algún que otro músico contemporáneo suyo que a lo mejor le da una pista de lo que realmente pretendía Lee.

        Y esa pared, amigo Zambombo, es a veces tan fina que algunos no la ven siquiera. Le remito también a la tercera entrada. Aunque sí que es cierto que Lee tocaba los cojones al personal de manera aparatosa la mayor parte de las veces.

        Y las canciones de Mike seguramente no eran tan malas, lo que ocurre es que con ellas, al no ser suyas, Lee no podría mangonearlas a su gusto. Ya comprobará usted que más tarde le ocurrió lo mismo con John Power. Por ahí, por los discos recopilatorios de material inédito en su momento de The La’s hay alguna que otra canción de Mike, pero todas las del único disco oficial del grupo son de Lee.

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