Atrapado por el blues de Memphis
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GRANJERO ÚLTIMO MODELO
Carrascus

Escribiendo sobre la granja de Ronnie Lane me acordé de otro músico que tiene en común con él eso de los pollos y las berenjenas además de que de éste también conoces su música (su canción más famosa, al menos), pero no su persona. Hoy vamos a hablar de NORMAN GREENBAUM.

En 1966, en Boston, era el líder de una efímera banda psicodélica, de extraño nombre, Dr. West’s Medicine Show And Junk Band, que tuvo su minuto de gloria cuando en el prestigioso Billboard apareció como número 52 de la lista de ventas un single que editaron, de nombre aún más extraño que el del grupo: “The eggplant that ate Chicago” (La berenjena que se comió a Chicago).

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Dr. West’s Medecine Show and Junk Band – “The eggplant that ate Chicago”

Pero como la banda de Dr. West demostró que su futuro era bastante más morado que el de la berenjena de su canción, Norman Greenbaum pilló los royalties que ésta le dejó y se mudó a Los Angeles, donde él y su mujer montaron una granja de pollos, en la que criaban también algunas cabras. Y algunos cochinos también. Bueno… y una llama. Pero resulta que para la gente que quiere matar el gusanillo de la música, pues Los Angeles no es el sitio más adecuado, y claro, Norman volvió a reincidir en su vicio. Al cabo de poco tiempo le había dejado las tareas ganaderas a su mujer y él estaba en un estudio de grabación con el productor Erik Jacobsen, quien habiendo trabajado ya con los Lovin’ Spoonful y los Sopwith Camel tenía el gusto muy desarrollado para toda clase de músicos estrafalarios.

Norman tenía una idea para una cancioncilla medio religiosa, que él llamaba “Spirit in the sky”, que incluía versos como “tengo un amigo en Jesús”, “cuando me muera iré a descansar a un lugar mejor”, “como yo nunca he pecado, Él me convertirá en un espíritu en el cielo”… se le había antojado escribir una canción en tono góspel porque veía el programa de televisión que hacía el cantante country Porter Wagoner y siempre lo terminaba con una canción así, un góspel… pero que a su parecer tenía un gran fallo, que es que en la canción de Porter Wagoner el creyente que buscaba la salvación no la pudo conseguir porque el sacerdote de su parroquia estaba de vacaciones. Así que Norman decidió que en su canción las cosas iban a ser como Dios manda.

Jacobsen y Norman se metieron en los estudios de Coast Recorders a finales de octubre de 1969 y comenzaron a darle vueltas a la idea de la canción. Al principio los intentos no fueron muy satisfactorios, hasta que Jacobsen se cansó y le dijo a Norman que se dejase de rollos y probara animándola un poco metiéndole ritmos de boogie, y que él tenía al guitarrista adecuado para ello. Bill Sievers, que así se llamaba el guitarrista, al que Jacobsen conocía de haber estado en los Sopwith Camel, no solo le dio el tono adecuado a la canción, sino que siendo él también un fan de la música góspel, congenió enseguida con Norman y le sugirió que para que su “Espíritu en el cielo” sonase mejor habría que buscar a algunos cantantes de góspel que le diesen el necesario nivel de autenticidad. Y se fueron a buscar esa autenticidad a una iglesia de verdad, en Oakland, donde encontraron al trío que estaban buscando: The Stovall Sisters. Así que las metieron también en el disco… y el resto ya es historia.

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Norman Greenbaum – “Spirit in the sky”

Norman, Jacobsen y Sievers quedaron entusiasmados con el resultado, pero no todos los de Coast Recorders compartían su entusiasmo, sobre todo el ingeniero de sonido, un tío larguirucho y antipático, cuya frase favorita era: “eso se va a parecer demasiado al jazz”; aunque en realidad lo que quería decir con eso era que las partes que grababan ya estaban bien como estaban y no iba a repetir más tomas con los caprichos que se le antojaban a los otros tres.

Por Navidad se editó el LP con el que Norman Greenbaum debutaba en solitario y de él se extrajo como single su “Spirit in the sky”. Y el público americano reaccionó con el mismo entusiasmo que el larguirucho antipático. La suerte de Norman es que el disco se publicó a través de Reprise Records, el sello que fundó Frank Sinatra y que era propiedad de la multinacional Warner Brothers, y a algunos de los ejecutivos del sello sí que les gustaba la canción, así que mantuvieron el envío constante de singles a los DJs de las radios y siguieron promocionándola hasta que consiguieron que por fin le gustase a la gente.

Y vaya si ahora les gustó, porque en la discográfica tuvieron que hacer incluso una reedición del single en febrero y llegó a ser número 1 en las listas de ventas tanto de Inglaterra como de los USA (bueno, en realidad en los USA solo llegó al tercer puesto, pero decía lo del nº 1 por no cortar el rollo). El caso es que “Spirit in the sky” se convirtió en el single más vendido de la historia de la Warner hasta entonces. Yo recuerdo perfectamente que uno de los DJs de la emisora de Rota solía ponerlo mucho y a mí también me gustaba, así que en cuanto se lo vi a uno de los chavales americanos de Santa Clara no dudé en cambiárselo por mi single del “Black is black”, que lo tenía ya de los más trillado… lo que me apena es que aquello fue antes de convertirme en coleccionista compulsivo y ya no lo conservo, sino uno español comprado de segunda mano varios años después.

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Norman Greenbaum – “Tars of India”

“Spirit in the sky” convirtió a Norman en una estrella y después le amargó la vida. En prácticamente todos los países civilizados del mundo (incluso en España sonó mucho durante el verano, y eso que estábamos bajo los dominios del Ministerio de Información y Turismo que acababa de abandonar Manuel Fraga) fue nº 1 o, al menos, estuvo entre los cinco primeros de las listas. Al rebufo del éxito Norman Greenbaum fue llamado para las giras de otros grupos más conocidos, como los Moody Blues; hasta que él mismo ascendió a cabecera de cartel de los conciertos.

Pero el distintivo sonido de la canción se convirtió en una maldición para Norman; la gente quería de él otro “Spirit in the sky” y no podía dárselo. Esa canción era demasiado especial. Igual que unos años antes había ocurrido con la canción de la berenjena, Norman no era capaz de repetir la cualidad tan difícil de alcanzar que había hecho de “Spirit in the sky” una bomba de tales proporciones. Así que cuando las ventas del disco comenzaron su cuesta abajo, Norman se retiró de nuevo a la granja, donde su mujer le dijo que ahora le tocaba a él hacerse cargo de los bichos, que ella ya estaba cansada de quitar cacas de pollo, y le presentó los papeles del divorcio.

Así que Norman convirtió la granja en un restaurante de comida rápida para llevar a domicilio y se convirtió él en una especie de recluso que rehusaba hasta hablar con los periodistas que de vez en cuando iban a pedirle alguna entrevista para recordar sus tiempos de éxito.

Pero la canción se negó a marchitarse como lo estaba haciendo su autor y continuó proporcionándole a Norman un discreto, pero continuo, flujo de ingresos; y no solamente por el éxito que tuvo la versión que de ella hicieron en 1986 los Dr. And the Medics, sino por su uso continuado en películas de mucho éxito como “Apollo XIII”, “El mundo de Wayne 2” y “Contact”, y el lucrativo respaldo musical de anuncios de televisión de American Express o Chrysler.

No obstante Norman no pudo ir manteniendo la misma buena salud que su cuenta corriente y desde hace años sufre el Síndrome de Fatiga Crónica, por lo que está cansado todo el día sin hacer casi esfuerzo alguno y siempre anda confundido y con problemas de concentración, por lo que se ha roto ya las piernas varias veces, necesitando tantas prótesis que él mismo decía que “tengo ya tanto metal en mis piernas que me puedo sentar delante de la tele y no necesito antena, la veo con solo apoyar el pie en su mesita…”

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Norman Greenbaum – “Milk cow”

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2 Comments

  • El dia 14.02.2012, .juan a. uno de los dos dijo:

    Que bonito y que bien suena…y dice Ud que se arrepiente de haber cambiado el disco?? yo lo hubiera cambiado con los ojos cerrados

    • El dia 14.02.2012, carrascus dijo:

      Creo que me ha entendido mal, amigo Juan Antonio. Lo que me apena es haberle perdido la pista al disco original americano que le cambié a aquel chaval por el de los Bravos. La copia del single de Norman Greenbaum que tengo ahora es una española que compré de segunda mano.

      En lo que sí estamos de acuerdo es en que “Spirit in the sky” es una gran canción.

      Un abrazo.

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