Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
LAS DOS CARAS DE LA MONEDA
Categorías: Forever Young
Carrascus

El 7 de enero de 1980 el cuerpo de LARRY WILLIAMS fue encontrado tirado en medio de un charco de sangre en el suelo del garaje de su casa de Laurel Canyon, víctima de lo que el forense del condado de Los Angeles dijo que era un disparo autoinfligido.

En la mayoría de las biografías del rock más convencionales, la muerte de Larry Williams es solo otro triste final para otro estridente rocker de los ’50, un talento salvaje que nunca estuvo en primera división. Pero lo que ninguna de ellas menciona es que este estilizado, guapo y superficialmente encantador Larry, el tipo que escribió grandes canciones como “Slow down”, “Bony Moronie” y “Dizzy Miss Lizzy”, había sido también uno de los caracteres más oscuros y peligrosos de la historia del rock and roll. Detrás del nombre del sello Specialty, de la lista de clásicos versionados por los Beatles y los Stones, subyace una saga de drogas, pistolas, prostitución, violencia extrema y locura enfermiza de tales proporciones, que podría dar para una novela de James Ellroy de más de 500 páginas, más salvaje incluso que “L. A. Confidential”. Y es que ya sabéis que la realidad supera a la ficción.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Dizzy Miss Lizzy”

Lawrence E. Williams nació en New Orleans el 10 de mayo de 1935, apenas cinco meses después de que Elvis viese la primera luz del día en Tupelo. Su familia se uniría enseguida a la ola de emigrantes que se encaminaron hacia California, pero a él lo dejaron con una tía suya en Chicago hasta que cumplió los diez años y se unió de nuevo a la familia en Oakland, que por entonces era una ciudad que hervía de actividad al ser uno de los principales centros de la industria de defensa durante la Segunda Guerra Mundial.

En los años 60 Oakland fue la cuna de los Black Panthers y un semillero de disturbios, pero en la década de los ’40, cuando Larry pasó allí su adolescencia, la industria militar era la base de la vida y él se gastaba la pasta que ganaba fabricando balas en guitarras baratas, chatarras que pasaban por coches y enormes hamburguesas que devoraba día y noche. Los primeros signos de una inclinación seria e incluso profesional de Larry por la música llegaron cuando con algo menos de veinte años se unió a los Teardrops de Oscar Monroe (en realidad solo eran tres, contándolo a él) tocando el bajo. Aquello apenas duró, porque un accidente de tráfico se llevó por delante a Oscar y al otro Teardrop. Larry siguió adelante sin inmutarse y formó a sus propios Lemondrops. Después de algunas actuaciones locales para ir fogueándose enviaron unas grabaciones a Art Rupe, el presidente del sello Specialty, una de las discográficas más poderosas de Los Angeles, pero no le hicieron ninguna oferta. Condenados, por tanto, a no ser nada más que una banda de bares allá en Oakland, los Lemondrops se separaron; pero Larry había vislumbrado una puerta trasera en el negocio del R&B, y quizás incluso un contrato…

De vuelta a New Orleans, en una visita a sus amigos y familiares, intimó con su primo segundo, Lloyd Price, que acababa de tener un número uno en Specialty con su “Lawdy Miss Clawdy”, que poco después incluso Elvis metió en su repertorio. Larry fue contratado por su primo como chico de los recados y músico suplente… pero esto tampoco duró porque el ejército llamó a Lloyd Price y Larry pasó a tener un papel parecido al que tenía con él, pero esta vez con Roy Brown y Percy Mayfield. Incluso estuvo una temporada como chófer de Fats Domino.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Slow down”

Larry Williams no podía haber vuelto a New Orleans en un momento más oportuno. En aquel momento la ciudad estaba en su punto álgido de bulliciosa decadencia; desde el gobernador para abajo todos disfrutaban de aquello que Hank Williams cantaba… “big fun on the bayou…”. Sí, el gobernador se beneficiaba abiertamente de los placeres proporcionados por la voluptuosa stripper Blaze Starr, mientras sus adversarios políticos intentaban que lo declarasen legalmente incapacitado y lo encerrasen en un manicomio. La corrupción estaba por todas partes, los polis de antivicio suplementaban sus nóminas ejerciendo de proxenetas, los de narcóticos revendían la droga incautada, las calles eran controladas por tribus urbanas, por bandas callejeras que se guiaban por rituales de vudú que mantenían a la gente mortalmente asustada.

Larry se hizo asiduo de los clubs nocturnos de la ciudad; los mismos clubs en los que Fats Domino, el Professor Longhair, Huey Smith o Allen Tussaint recibían a los visitantes más célebres… Ike Turner, Ray Charles, James Brown… con las más cálidas bienvenidas. Y Larry era un tipo amigable con todo el mundo. Sobre todo con Earl Palmer, otro asiduo de los clubs nocturnos, que durante el día era el batería que lideraba la banda de los estudios de grabación de Dumaine Street, la zona cero de la creatividad local, donde se habían grabado clásicos tales como el “Tutti futti” de Little Richard o el “I hear you knocking” de Smiley Lewis. Esa amistad propició que de aquellos estudios saliesen “Short Fat Fannie” y las otras primerizas canciones de Larry Wlliams.

Larry también se hizo asiduo de los callejones más oscuros, aquellos por los que pululaban también los camellos y las putas, en los que él podía dar rienda suelta a lo que eufemísticamente llamaba su “cara oscura”. Si conocéis la obra de Dr. John quizás hayáis oído hablar de la banda Gangster Molls and Baby Dolls, de la calle Perdido… pues esa banda existió de verdad, y Larry Williams fue uno de sus chulos y camellos. Y de los más apreciados, por cierto; sobre todo por las putas, que le encontraban tan atractivo que mientras a sus habituales clientes la mayoría de las veces terminaban apuntándoles con la punta de las navajas que se sacaban de la liga, a él le apuntaban con las puntas de los tacones de aguja de sus brillantes zapatos.

New Orleans fue la escuela en la que Larry aprendió todo lo que posteriormente desarrollaría durante su vida en Los Angeles.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Bony Moronie”

Cuando Lloyd Price volvió del ejercito Larry intentó de nuevo acceder a una carrera musical propia a través de él. Ya que su primo era una de las mayores estrellas de Specialty, qué menos que pedirle una recomendación para el jefe, Art Rupe. Éste era el clásico judío de los estereotipos, amante tanto de la música como del dinero, por lo que había fundado su sello en 1947 e inmediatamente había tenido la suerte de sacar algunos éxitos de blues de la mano de gente como Roy Milton y Joe Lutcher. Tenía también un gran aprecio por la música góspel y enseguida se rodeó también de muchos de los mejores grupos del género, que aunque no le reportaron grandes beneficios, pero sí que atrajeron a otros artistas cuyo sonido inicial había sido casi góspel y ahora estaban triunfando en el rock and roll; así fue como empezó a lanzar éxito tras éxito con Don & Dewey y, sobre todo, con Little Richard.

Desafortunadamente a Art Rupe seguía sin gustarle nada Larry Williams. Y éste podría haber sido el punto final de su relación si no hubiesen influido algunas causas externas que, en el verano de 1956, tenían a Rupe invadido por el pánico. Con los nervios perdidos a causa de un complicado y carísimo divorcio de su esposa Lena, se enfrascó en múltiples discusiones con Lloyd Price, con el que también terminó por romper. Para complicar las cosas, Little Richard casi pierde la vida en un avión en Australia, lo que le llevó a pensar seriamente en abandonar el rock and roll y volver a Dios. Así que Rupe deseaba dos cosas por encima de todo: vengarse de Lloyd Price y encontrar un sustituto para Little Richard… y con Larry Williams obtenía las dos cosas a la vez.

Después de dejar Specialty, Lloyd Price había fundado su propio sello, KRC, para editar sus canciones. La primera de ellas sería “Just because”, y Art Rupe decidió joderle un poco editando él también un single con otra versión de la misma canción; y para hacerle sentir además de cornudo, apaleado, puso a su primo Larry a cantarla.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Just because”

En realidad esta versión no hizo ningún daño a la original de Lloyd Price, que entró en las listas de éxitos sin problemas, pero hicieron que Rupe le diese otra oportunidad de grabar, por lo que Larry se metió de nuevo en los estudios, con el productor Bumps Blackwell y con una banda construida alrededor de su piano, en la que estaba su amigo, el genial batería Earl Palmer. De allí salió su primera canción de cierto éxito, “High School dance”, escrita por un jovencito Sonny Bono, y después de un par de ellas más de relleno, por fin grabó una canción original suya, que sorprendió a todo el mundo por lo cercana que estaba a la fórmula de los éxitos de Little Richard: “Short Fat Fannie”.

Art Rupe siempre había tenido también un gran olfato para lo nuevo que podía llegar a triunfar y lo demostró con muchas canciones que aunque ahora las vemos como grandes clásicos, en realidad, como por ejemplo el “Tutti frutti” de Little Richard, habían empezado como una broma entre los músicos. Rupe se imaginó que “Short Fat Fannie” sería un sustituto bastante viable si por fin su estrella de mayor magnitud desertaba de sus filas para unirse a las del Señor. Y el 10 de mayo de 1957 (justamente el día que yo nací… bueno, y también Sid Vicious) Rupe editó a la vez la canción de Larry Williams y el “Jenny Jenny” de Little Richard en una jugada deliberada que llevó a los dos discos al Top 10 uno tras otro. Desde entonces los éxitos fueron cayendo en una rápida sucesión… “Bony Moronie”, “Dizzy Miss Lizzy”, Bad boy”, “You bug me baby”, “Slow down”, “She said yeah”, “Marie, Marie”, “School girl”… todos ellos grandes clásico que le metieron la directa al rock and roll de los ’50. El piloto que conducía era la nueva gran sensación del género: Larry Williams.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Short Fat Fannie”

Con las ganancias de esa canción Larry se compró un Cadillac Eldorado blanco, al que tuneó con unas llamativas letras doradas: “Short Fat Fannie”. Y además no le preocupaba dejarlo aparcado y abierto en cualquier lugar de New Orleans, nadie tocaba el Caddy del Príncipe del Submundo.

Pero fue la única vez que la música le dio dinero suficiente para ese tipo de caprichos. Los demás discos que sacaba en Specialty no vendían tanto como hubiesen merecido, y en realidad no era culpa suya ni del interés del público. La edición de “Short Fat Fannie” coincidió con la epidemia de las payolas. La mayoría de los principales dick-jockeys de las grandes emisoras de radio comenzaron a aceptar sobornos por emitir los discos; ya no era suficiente con el habitual envío de un par de botellas de whiskie o una putilla con la que pasar un buen rato, la escalada de “regalos” llegaba ya a enormes cantidades de dinero antes de que un disco recibiera una buena cobertura radiofónica. Larry Williams podía haber llegado a ser tan grande como Little Richard, pero Art Rupe era uno de los pocos que se mostraba contrario a esta corrupción universal en el mundo de la música. Hay quien dice que el problema es que Rupe era demasiado tacaño para pagar, pero el que no lo hiciese mermó considerablemente la venta de los singles que editaba Specialty. Hasta finales del ’58 o principios del ’59 no se dio cuenta de que no llegaría a ningún lado sin aceptar las nuevas reglas y comenzó a repartir sobres con billetes de 50 o 100 dólares en su interior, pero para entonces la mayoría de las mejores canciones de Larry ya habían agotado su tiempo.

Y además su carrera musical iba a recibir un definitivo portazo el desastroso día en que una patrulla de la policía antidroga de Los Angeles le detuvo con una buena cantidad de ella en su poder, más de la necesaria para el consumo propio, y le acusaron de ser traficante. Cuando posteriormente el juez encargado de su caso le envió a prisión, el single que tenía en la calle en aquel momento, “I can’t stop loving you”, desapareció sin dejar rastro y Specialty rescindió su contrato con él.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“I can’t stop loving you”

Larry fue puesto en libertad en 1962 y al salir se dio cuenta de que la cara de la industria discográfica había cambiado por completo. El Congreso había limpiado las radios de las payolas y acabado con Alan Freed y muchos de los DJ’s originales del rock and roll. Ahora el poder estaba en manos de Dick Clark y su “American Bandstand”, y se había subido a los altares musicales a un montón de ídolos juveniles, Fabian y todos aquellos Bobbies y Frankies, que eran los que dominaban las ventas de discos y los programas musicales radiofónicos. Y además, la British Invasion y la sofisticación de la Motown estaban a la vuelta de la esquina. El rock and roll y el rhythm and blues estaban muy controlados… y la palabra control no estaba en el diccionario de Larry Williams.

A estas alturas ya se había convertido en un anacronismo, uno de esos cantantes negros gritones del rock de los ’50; sin embargo todavía había seguidores que le recordaban. Y por eso aún pudo conseguir un contrato discográfico con Chess Records, que produjo la formidable, aunque bastante ignorada, canción “My baby’s got soul”. Y más significativo aún fue el hecho de que Larry formase una alianza con Johnny “Guitar” Watson. Juntos estuvieron de gira por Inglaterra en 1965, dando algunos muy buenos conciertos que posteriormente vieron la luz en un disco que se llamó “The Larry Williams Show”. Pero el verdadero disco que editaron entonces fue el que grabaron en los estudios de la Decca, y que bajo el nombre de “Two for the Price of one”, les mostraba felices desde la portada, cabalgando cada uno sobre su flamante Cadillac. Y así llegaron a finales de la década de los ’60, dejando por el camino algunos éxitos menores más, como “Mercy, mercy, mercy”.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Larry Williams and Johnny “Guitar Watson – “Mercy, mercy, mercy”

Durante ese tiempo Larry trabajó también como productor y caza talentos para el sello OKeh, filial de Columbia Records. Su principal logro en este nuevo trabajo seguramente fue “Little Richard sings his greatest hits – Recorded live”, que a pesar de su título fue grabado en unos estudios para después ser rellenado por Larry de forma brillante con ambientes escénicos, de forma que no hay otro ejemplo mejor que este disco de los gritos y comportamiento de Little Richard ante el público.

Otro de los grandes logros de Larry y Johnny durante aquellos últimos años ’60 fue el single, “Nobody”, que produjeron para la banda Kaleidoscope.

Aquello ocurrió cuando Otis Redding demostró en el Festival de Monterey que las audiencias de rock psicodélico también podían disfrutar escuchando soul y el negocio musical se apresuró a sacar beneficios de este nuevo mestizaje. Larry y Johnny saltaron al tren. Su idea fue que era necesario recubrir con elementos psicodélicos, como feedbacks de guitarra, sonidos vocales comprimidos e incluso continuos sonidos de sitar, a las secciones rítmicas funkies y de R&B. Y eligieron a una banda local emergente, como eran los Kaleidoscope, para este experimento, pero dejando que la mayor parte de la música saliese de las manos y los instrumentos de músicos que ellos conocían bien y con los que habían trabajado antes, para conseguir el latido de los antiguos clásicos de Specialty.

Kaleidoscope no llegaron a tocar en Monterey, pero no les fue mal allí, después de todo. Estaba previsto que inicialmente lo hicieran, sustituyendo a los Grateful Dead, que no querían actuar, pero cuando éstos se lo pensaron mejor les descabalgaron a ellos del cartel, así que los Kaleidoscope terminaron tocando en un escenario improvisado en la puerta de acceso al festival, para los Hell’s Angels. Para los músicos de esta banda, todos con 20 ó 21 años de edad, Larry y Johnny eran héroes, y grabar para OKeh Records, el sello cuyo anagrama veían en los discos de Screaming Jay Hawkins y en todos los discos de jazz que sus padres ponían en casa, era todo un sueño.

Pero aunque el mismísimo Wolfman Jack la repitiese en sus programas una y otra vez, “Nobody” no fue el éxito que todos esperaban, y aunque luego ha ido apareciendo en antologías de la época, la verdad es que tuvo mucha más aceptación cuando la versionaron los Three Dog Night, quienes, por cierto, apenas acreditaron a Larry Wlliams y a Johnny “Guitar” Watson como los creadores del original.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Kaleidoscope – “Nobody”

En lo que respecta a la carrera musical de Larry Williams poco queda ya por decir; se pasó los ’70 corriendo detrás del tren en vez de subido a él. Hacia el final de la década incluso intentó subirse al vagón de la música Disco con un disco de funk que grabó en Fantasy Records. Pero no consiguió nada. Eso llevó consigo largos años de desilusión. Larry nunca llegó a ser una gran estrella, como Lloyd Price o Jackie Wilson, a pesar de no haber tenido menos merecimientos que ellos… incluso más, porque Larry era mejor músico; él sabía cómo tratar un piano, no en balde había aprendido con los mejores… el Professor Longhair, Fats Domino, Allen Toussaint…

Puede que no debamos echarle del todo la culpa de la dureza y el amargamiento de su actitud; él fue víctima de la campaña de los últimos años ’50 que intentó purgar el salvajismo del pop americano; una edad dorada fue aniquilada deliberadamente y sin motivo por el destino, el Gobierno y el sistema penal de California.

Para situar en el marco adecuado el lado oscuro que posteriormente presentó Larry Williams, lo más fácil es hacer lo mismo que en las clásicas historias de crímenes: seguir el rastro del dinero. Aunque su carrera musical fue cualquier cosa menos floreciente desde 1962 hasta su muerte en 1980, Larry siempre manejó una cantidad de dinero más que suficiente como para llevar el tren de vida de una estrella. Trajes, coches, mujeres, una casa en Laurel Canyon, en pleno Hollywood, de más de medio millón de dólares… siempre vivió por encima de sus posibilidades aparentes; la fama se había desvanecido, pero la fortuna se mantenía… que hablen los testigos:

Cuando Johnny Guitar Watson dejó de tocar, cuando yo andaba siempre con altibajos, cuando todos nosotros malvivíamos agobiados con demasiada droga y demasiado poco dinero, Larry seguía teniendo de todo. Hacienda le embargó la casa a Johnny mientras Larry todavía se forraba más. Larry manejó pasta hasta el final.

Era un chulo. Tenía a un montón de mujeres robando para él, putas de alto standing… todas robaban para él día y noche. Y no creas que curraban vestidas de trapillo, todas llevaban abrigos de armiño y fabulosas pieles de zorro… (Etta James)

¿Tiempos salvajes? ¿Estás de broma…? Sí, tío, claro que lo eran; en aquel tiempo todos éramos drogadictos, incluso yo mismo. Yo no escapé, nadie escapó, era parte de la vida. Todo el mundo esnifaba coca, fumaba hierba, y tío, me estás hablando de si eran salvajes… eran más que eso… eran… woooooohh….Ni siquiera puedo comenzar a describirte como era vivir ese momento. Mirando atrás ahora, con el tiempo, la verdad es que asusta; era una forma muy peligrosa de hacer las cosas. Le doy gracias a Dios por haber atravesado ese periodo y seguir sano y físicamente capaz de hacer lo mismo que siempre he hecho… muchos chavales tuvieron que prostituirse a causa de ese estilo de vida. (Johnny “Guitar” Watson)

Ya sabes, mucha gente dice que Larry y Johnny era proxenetas y vendían drogas, pero yo nunca vi si eso era verdad. Cuando yo estaba con ellos nunca mostraron signos de nada de esto. El trabajo de chulo de putas es un trabajo a tiempo completo; cada vez que te das la vuelta tienes que ir a sacar a alguna de tus chicas de la cárcel. ¿Por qué preocuparse de eso cuando puedes cantar, escribir una canción y volar con el viento? (Bobby Womack)

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“She said yeah”

Si la prostitución es la más antigua de las profesiones, la de chulo es la segunda más antigua, y la relación entre la cultura del rock y la cultura del proxenetismo es al menos tan antigua como el blues. Los músicos y las putas han habitado el mismo mundo nocturno de bares y clubs, y compartido la misma actitud de dejarse llevar por el sexo y las drogas desde tiempo inmemorial. Los músicos, tradicionalmente sin dinero, siempre se han sentido atraídos hacia las mujeres de una forma que podíamos describir como una fuente de ingresos. Desde siempre ha existido el estereotipo de macarra extravagante, casi tan común en el rock and roll como en las películas. Y es cierto que siempre ha existido también un intercambio de estilos entre los dos grupos relacionados. En algunos momentos, las estrellas del rock han querido parecerse a los macarras, y muchos de los rockeros más antiguos lo han evidenciado alguna vez… no vamos a recordar ahora al venerable Keith Richards y sus pieles de leopardo… otras veces han sido los chulos los que han querido emular a los músicos de élite, y desde Cab Calloway a Snoop Dog algunos hasta llegaron a convertir las dos cosas en una. Larry Williams resolvió la ecuación del proxenetismo-crimen-rock’n’roll de mejor forma que cualquiera de ellos.

No contento simplemente con chulear a sus putas, Larry fue también un camello bien surtido y un consumado mangante. Era un hábil ladrón de pisos; famoso por ser capaz de escalar una pared, cualquier pared, y arrastrase al interior de una casa o una oficina en menos tiempo del que se tarda en decirlo.

En los años ’70 Little Richard tuvo una época en la que las drogas dominaban su vida y su carrera. Bebía muchísimo y habitualmente se fumaba cócteles de marihuana y polvo de ángel hasta tal punto que cuentan las crónicas que llegaba a gastarse hasta mil dólares diarios en drogas, y vivía constantemente entre relaciones peligrosas con camellos a los que tardaba en pagar. En su autobiografía cuenta que uno de los más peligrosos de estos camellos era su anterior compañero de sello discográfico, Larry Williams:

Larry, un tipo con el que anduve en mis comienzos del showbiz, vino un día a mi casa con una pistola, para dispararme. Yo le había pillado alguna cocaína, y había acordado con él que le pagaría más tarde, y no lo hice… porque estaba colgado. Ha sido seguramente el momento en que más miedo he pasado en toda mi vida. El tío me dijo: “Richard, te voy a matar; nadie juega con mi dinero…”. Yo sabía que yo le gustaba, y esperaba que lo tuviese en cuenta. Pero tenía aquella pistola tan cerca de mi cara que me hubiese disparado si no le pagaba.

Cualquiera que fuese la esquizoide por naturaleza doble vida de chulo y rocker que Larry llevase, parece que nunca aprendió el lema principal para la vida en la calle: mientras menos te hagas notar más larga será tu vida. Él y todos los que vivían una vida delictiva como la suya tenían en común con los gangsters de todas las épocas el que parecían resignados a que una muerte tempranera o un largo encarcelamiento eran inevitables. La mayoría se adhirió a un código de vida rápida y muerte aún más rápida, y esta forma de pensar muy bien pudo haber sido la causa de la caida de Larry Williams. Lo que parece claro en la bibliografía consultada para este post es que todos los que le conocieron piensan que Larry era un tipo muy confundido en el fondo, que siempre fue incapaz de decidir si era, de corazón, un golfo o un artista. El dinero de las putas, el dinero de la droga, el dinero de los robos, era demasiado tentador, y no solo sirvió para mantenerle a flote en los tiempos de vacas flacas que todos los músicos, excepto los superstars, tuvieron que padecer, sino que le mantuvo en el estilo de vida que tenía acostumbrado.

Cuando estaba colgado, Larry se convertía en el mayor de los paranoicos. Una vez estábamos fumando en su casa y él constantemente me decía que mirase por la ventana. Me decía, “¿ves a todos esos polis ahí fuera vigilándome disimuladamente?” Y como todavía era temprano y yo no estaba colocado aún, le contestaba, “tío, ahí fuera no hay nadie”. Larry se volvió loco y sacó una Magnum 357, y apuntándome a la sien me dijo, “vuelve a mirar”. Así lo hice… “Ah, sí, Larry, están por toda la plazoleta”. Después me dijo también, “no vuelvas por aquí, tío. No vuelvas a menos que yo te llame”. (Bobby Womack)

De todos modos, antes de sentir pena por el viejo Larry no deberíamos olvidar que aunque Larry Williams, el rocker, no hubiese llegado a tener buenos momentos demasiado largos; Larry Williams, el macarra, vivió una vida más larga que la mayoría de los que se dedicaban a “negocios” como el suyo. Él anduvo forrado de pasta y manteniendo un altísimo nivel de vida durante tres peligrosas décadas, interrumpidas solamente por un encierro comparativamente corto, antes de que por fin le encontrara la bala que llevaba su nombre.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Bad boy”

La muerte de Larry Williams no es que sea un misterio como la del presidente Kennedy, pero hay muchas reticencias entre la gente de su época a arrojar más luz sobre cómo murió. Aunque nadie dice saber lo que ocurrió realmente, la mayoría sí que mantiene una opinión sobre lo que no pasó, y es que Larry no era, desde luego, la clase de tipo que se pone una pistola en su propia cabeza, no importa lo jodido que estuviese. Como Little Richard decía por ahí arriba, cuando Larry estaba furioso o deprimido era más propenso a apuntar a la cabeza de algún otro, que no a la suya. Algunos sugieren que la única forma en que podía haberse disparado a sí mismo era que estuviese totalmente con la cabeza perdida y se hubiese puesto a jugar a la ruleta rusa, como hizo Johnny Ace un cuarto de singlo antes. Otros piensan que forzosamente tuvo que ser asesinado, ciertamente un peligro potencial para los que se mueven entre traficantes de droga y tienen una casa de medio millón de dólares y flamantes cadillacs, ya fuese por otros matones que buscasen su dinero o por algún rival que quisiese ajustar algunas cuentas.

En enero de 1980, cuando le dispararon la bala final, Larry estaba tan apartado del mundo de la industria musical que su muerte no fue ni reseñada siquiera en los periódicos. Y los informes de la policía tampoco decían casi nada. El Departamento de Policía de Los Angeles es conocido por su chapuceros procedimientos en las escenas de los crímenes; incluso en sus casos más importantes… OJ Simpson, Marilyn Monroe, Bobby Kennedy… por sus métodos fueron calificados de ineptos y de cosas peores, así que en el caso de un macarra y camello negro, muerto de un disparo en la cabeza, la chapuza y la ineptitud se redujeron a poco más que una somera mirada alrededor del cuerpo, un encogimiento de hombros y un rápido informe sobre “disparo autoinfligido” u “homicidio por persona o personas desconocidas”… un canalla menos al que nadie va a echar mucho en falta. El caso de Larry Williams se reducía a un chulo con los sesos esparcidos por el cemento. Y a la vista de sus trajes, sus coches y su casa la Policía de Los Angeles pensó que aquello no podía haberle pasado a nadie que se lo mereciese más que él.

Las opciones eran obvias, la muerte fue el resultado de un robo, o de algún enrevesado asunto de cocaína o de algo de tan loca complejidad que los detectives no querían tocar el caso ni con dos pares de guantes. La muerte de Larry Williams fue archivada como suicidio, y eso fue todo lo que escribieron.

Como habéis visto, Larry fue a la vez uno de los mayores escándalos de vicio y violencia del rock and roll y uno de los creadores seminales más bulliciosos de la historia de la música. Y así es como hay que verle, sin separar sus dos mitades. Que el legado musical de Larry Williams haya sido permanentemente preservado por un montón de puretones y super estrellas británicas cada vez más respetables encierra una cierta ironía, pero muchas otras leyendas han sido tratadas bastante peor que él con el tiempo. Ya solo queda dedicarle una película con Denzel Washington… no, no… Denzel es demasiado blandito para representar bien el papel de Larry… creo que harían mejor en contratar para eso a Wesley Snipes…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


The Rolling Stones – “She said yeah”

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


The Beatles – “Bad boy”

Good boy, bad boy. Stevie Wonder, Larry Williams.
Categorías: Forever Young -

12 Comments

  • El dia 08.01.2012, losmierdas dijo:

    tengo que decirle que esta entrada tiene muchísimo interés para un servidor, ya que Larry Williams (como usted pone de manifiesto) es un personaje que tuvo una relación artística durante cerca de una década con uno de mis músicos mas apreciados, el piamista, guitarrista y cantante Johnny “Guitar” Watson, de quien me ocupé al límite de lo posible hace unos años para poner en pié toda su discografía, dispersa en numerosas reediciones sin orden ni concierto, que todavía tengo pendiente de completar… el caso es que la documentación acerca de Larry Williams estaba muy incompleta y ahora y gracias a su enciclopédico trabajo, me queda meridianamente clara… un dato que yo conseguí y que usted no menciona es que la relación entre Larry Willians y JGW comenzó por la invitación de este último a un programa de televisión llamado The Larry Williams Show en el año 1965, lo que me hace suponer que la reputación y la popularidad de Larry Williams en aquellos años tendría bastante relevancia… puede usted aclararme algo mas al respecto? como curiosidad, comentar que la canción Merci, Merci, Merci (que usted linkea) contenida en “Two for the Price of One” había sido en orígen una pieza de jazz que el pianista Joe Zawinul compuso para Cannonball Adderley y a la que John Levy, mánager de Cannonball puso letra… Williams y Watson la incluyen en su disco conjunto pero su verdadero interés vino después en el seno de su trayectoria conjunta como productores en el sello Okeh, cuando se la entregan a un quinteto vocal de Chicago, The Buckinghams, que la llevan al Top 5 de Pop en el año 1968… una canción convertida en stándar con múltiples interpretaciones… insisto, muy agradecido por su completa aportación de mucho interés para mí

    • El dia 08.01.2012, .juan a. uno de los dos dijo:

      Interesante bio como no podía ser de otra manera. Ni puta idea que existiera un tipo como este, aunque las pintas me son conocidas he de decir que su música también me suena…y muy bien, me gusta hasta la versión de los Beatles.
      Según iba leyendo me venia a la memoria ¿para cuando la peli? yo propondrías a Terrence Howard, pero claro eso va en gustos.

      ¡¡feliz año!!

      • El dia 08.01.2012, carrascus dijo:

        Amigo Losmi, lo que ha leído sobre como se conocieron Larry Williams y Johnny Guitar Watson le ha llevado a una confusión. Ellos dos no se conocieron en el 65 en un programa de televisión llamado “The Larry Williams Show”; nunca existió un programa así. Ese nombre se lo pusieron al disco que la Decca editó en 1965 con lo que grabó en unas sesiones en sus estudios al final de la gira conjunta que Larry y Johnny hicieron por Inglaterra.

        En las líneas interiores de ese disco, precisamente, se cuenta como Larry y Johnny se conocieron en 1960, cuando Larry comenzó a volver de nuevo por Los Angeles, alternando su vida en esta ciudad con la que tenía en New Orleans, hasta que ya se afincó del todo en la ciudad californiana. En uno de sus primeros viajes a Los Angeles ya conoció a Johnny Guitar Watson, y aunque los dos tenían compromisos propios, pero se unieron para tocar en un montón de clubs de la ciudad y gradualmente fueron creciendo la confianza y la apreciación de las habilidades mutuas entre uno y otro, hasta el punto de que llegaron a unirse para tocar, producir y manejar las carreras de otras bandas juntos.

        En 1965 Larry Williams no tenía notoriedad ni popularidad por lo que hicese en ese momento, ya que la cárcel hundió bastante su carrera, que la Chess no supo o no quiso remontar; pero sí que tenía una gran reputación, sobre todo entre los grupos blancos jóvenes que comenzaron a surgir en Inglaterra, la mayoría de los cuales versionaban sus canciones (no solo los Beatles y los Stones) y le consideraban como una especie de héroe del rock and roll. Por eso montaron la gira que llevó allí a Johnny y Larry, con la seguridad de que en Inglaterra iban a triunfar, como así fue.

        Después de terminar la gira, antes de regresar a los USA, la Decca les metió en uno de sus estudios y les puso a su disposición a los seis miembros de los Stormsville Shakers, que les arroparon musicalmente tan bien y se aprendieron tan rapidamente los acordes que Larry les enseñaba y los ejecutaban con tal maestría, que el propio Larry quiso que la banda apreciese también acreditada en el disco como “invitados especiales”.

        En 1965 Johnny Guitar Watson ya tenía tras de sí una carrera de doce años, pero al que en Inglaterra conocían y apreciaban de verdad por sus canciones tan seminales era a Larry, así que por eso pusieron al disco el nombre de “The Larry Williams Show”.

        Y feliz año para usted también, amigo Juan Antonio. No me extraña que le suene la música de Larry Williams, ya que los Beatles grabaron varias de las que he puesto en el post, y no solo la historia final del chico malo que le echaba el canario al gato para que se lo comiese, que mete al perro en la lavadora y que prefiere las enseñanzas del rock and roll en vez de las de la escuela…

        • El dia 09.01.2012, losmierdas dijo:

          como siempre, tiene usted razón señor Carrascus… llevo el fin de semana con un HD externo (donde guardo la documentación de mis últimos tres años) petao, afortunadamente por un problema de controladores que espero resolver… así que para documentar mi mensaje de esta mañana, tuve que tirar de un volcado en Muzikalia hace tres años de mi última actualización sobre unos textos originales de 2001… leí demasiado deprisa y convertí ipsofacto al bueno de Larry Williams en showman televisivo, juajua!

          …estoy interpretándole bien si deduzco que posee usted el “LARRY WILLIAMS SHOW WITH JOHNNY “GUITAR” WATSON” (Decca 1.965)? solo conseguí localizar un tema de este disco (Sweet Little Baby), por lo que para mí es prácticamente inédito… ejemmmm… sería posible linkeármelo? …y de paso, los cuatro últimos temas del “Dos por el precio de Uno”, que tambien me faltan… le estaría eternamente agradecido!

          • El dia 09.01.2012, carrascus dijo:

            Ningún problema, amigo Losmi, al contrario, encantado de poder ayudarle.

            Desde este enlace puede usted bajarse un archivo .rar con el disco y las cuatro últimas canciones del otro.

            No sé a qué hora va usted a leer esto, pero ahora son las doce menos diez y lo estoy subiendo al servidor del blog, por lo que al ser más de 80 megas tardará más de una hora en estar disponible. Yo mientras me voy a ir a dormir, claro está. Así que si no es usted trasnochador ya podrá bajárselo mañana si no ha ocurrido ningún problema al subirse.

            Y los demás que lo deseen también, claro… pero dense prisa, por si acaso el nuevo ministro de cultura llega con las rebajas…

          • El dia 09.01.2012, losmierdas dijo:

            muy agradecido!

            • El dia 12.01.2012, carrascus dijo:

              Estuve en duda hasta casi el último momento. Esos “otros yo” pequeñitos que todos tenemos y que se nos suben encima del hombro para decirnos al oído lo que tenemos que hacer, no se ponían de acuerdo. Uno de ellos me decía que me fuese al fútbol, que el partido iba a ser emocionante y que el Sevilla iba a empezar a jugar bien de nuevo. El otro me decía que me fuese al Teatro Central, que los Pains of Being eran uno de mis últimos grupos de cabecera y si no iba a su actuación sevillana me arrepentiría después; además de que si elegía el fútbol en vez de la música iba a arruinar mi reputación de tipo cool.

              La verdad es que la opción del fútbol no partía como favorita, pero el hecho de que varios de los amigos que pensaba ver en el Central no iban a poder asistir por diversas razones y que por un par de voces de bastante credibilidad tenía entendido que los Pains en directo son muy flojitos y monótonos, opté por regalar mi entrada y dirigirme a Nervión.

              Creo que salí ganando con la elección. Lo que vi no fue un partidazo, pero la emoción hasta el final no faltó y el Sevilla apuntó mejores maneras para afrontar el próximo derby con optimismo. Y aunque terminó ganando el partido, cinco centímetros en el minuto 93 privaron al equipo de pasar la eliminatoria.

              Mientras tanto, por lo poco que he podido leer esta mañana, en el Central la gente se desesperó con un retraso de casi dos horas que no les compensó lo que vieron después: un grupo lastrado por los inconvenientes técnicos que se quedó en un aburrido “ni fu ni fa”, precedidos por unos teloneros a los que prefieren olvidar.

              Espero leer por aquí otras opiniones de los que estuvieron en el concierto. Pero, de momento, yo me alegro de mi elección, aunque sea tan solo porque así he podido dormir lo suficiente para que a las seis de la mañana no fuese un zombie el que viniera a trabajar en mi lugar.

              • El dia 12.01.2012, losmierdas dijo:

                pués quizás y visto el resultado del partido, debiera usted de arrepentirse por no haber acudido anoche al Central, donde además de evitar quedarse con las orejas pelás de la rasca que debió padecer en Nervión, seguro que hubiera disfrutado de un feedback escena-sala-escena como hacía mucho tiempo no acontecía por allí…

                efectivamente, la velada comenzó retrasada (una hora solamente) por problemas del equipo sonoro de monitores, lo que a mi me sirvió para un precalentamiento de seis copazos de rioja en el ambigú, que como usted comprenderá, me pusieron el ánimo fisno fisno (eran diez los componentes de Pains, por cierto?)

                pese a los peores augurios, las bandas en cuanto a prestaciones sonoras, sonaron como debían sonar… si Falso Cabaret no daba mas de sí, en cualquier caso no fué por culpa del equipo de sala y ya sabe usted lo crítico que suelo mostrarme en estos aspectos… anoche hube de tragarme mis previsiones al respecto… prescindo de comentar a los teloneros, mas allá de recomendarles menos lirili (aparellaje escénico) y mas lerele (tocar y cantar que es lo que se les requiere), enfin…

                de antemano tengo que manifestar mi desconocimiento previo de la banda neoyorquina, mas allá de alguna escucha superficial, el tubo que colgó Blas en su Ventana y algunos comentarios en mi foro, donde no me presagiaban nada del otro mundo… si acudí anoche al concierto fué a sugerencia de mi peña y porque a uno si la facilitan la compra de la entrada se lo traga tó… gracias a la compra previa entramos, porque sorprendentemente se había acabado el papel y había mucha peña sin poder entrar… peña que evidentemente y en su mayoría, sabía a lo que iba, al contrario que un servidor…

                lo cierto es que los Pains etc son una banda con argumentos, que afectan a su actitud (me los habían calificados de bisoños, algo que evidentemente han superado a base de actuaciones), sonido (muy buena tímbrica en el empaste de guitarras, fruto de ese trabajo esforzado en los ensayos con el pulimento que dan los productores en el estudio, tan difícil de adquirir por estos lares) y repertorio (no extenso pero de bastante solidez), que pusieron al público en pié al tercer o cuarto tema sin que nadie se volviera a sentar desde ese momento… a veces no importa que en el Central, la desidia de sus responsables impidan la recogida de las gradas, esencial en conciertos como el de anoche y que sin embargo, la peña obvió al poco de comenzar la tocata… esa respuesta, proceddente de una grada entregada y físicamente por encima de su nivel escénico, se recogió por la banda adecuadamente, para devolverla en pegada y entrega en una actuación vibrante, que dejó satisfecha a la mayoría de los que andábamos por allí (me sorprenden los comentarios matutinos que usted cita, realmente estamos hablando del mismo concierto?)…

                hay que decir que el climax alcanzado en la primera mitad de la actuación no fué en aumento, aunque sin embargo les otorgara crédito suficiente para deslizarse con fluidez a lo largo de la hora y poco más con nos tuvieron en vilo… le tengo que decir que a las doce y media, un servidor estaba de vuelta en el keli, lo que dada las circunstancias, es mas de lo que uno se podía esperar, dado los nefastos comienzos de la velada… nefastos? bueno… el tinto bien, gracias!

                y ahora toca informarse de esta gente y escuchar sus registros (que menos, verdad?)

                • El dia 12.01.2012, carrascus dijo:

                  Hombre, amigo Losmi; usted no lo recuerda, pero ya conocía a esta banda. ¿Donde cree usted que la escuchó por primera vez…? Pues claro, aquí mismo

                  Ya me he flagelado convenientemente por mi falta de asistencia anoche, y prometo firmemente que el día del concierto de Low seré el primero en acudir al Central. A Dios pongo por testigo… :)

                  • El dia 12.01.2012, losmierdas dijo:

                    lo que no me puedo creer amigo Carrascus, es que siendo esta banda una de las selecciones del score de su vida en imágenes, se dejara usted comer el terreno por un partido de fútbol, juajua!

                    • El dia 12.01.2012, carrascus dijo:

                      No ahonde usted la herida, por Dió…!

                      • El dia 18.01.2012, Microalgo dijo:

                        Feliz año, a todo esto.

                        (Required)
                        (Required, will not be published)

                        Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.