Atrapado por el blues de Memphis
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THE MAN WHO FELL TO EARTH
Categorías: Forever Young
Carrascus

VINCE TAYLOR estaba en plena forma en 1962. Los que le vieron actuar en aquellos tiempos le recuerdan como un tipo guapo con aires de gamberro, vestido de cuero negro de la cabeza a los pies, con cadenas rodeando sus guantes de piel y ascendiendo por sus brazos, con un exagerado tupé. Pero además él acentuaba su extraña pinta con maquillaje de color naranja, pintándose con lápiz de ojos todo el contorno de los suyos y realzándose el color de sus labios con un poco de carmín. En el escenario, su banda atronaba con un poderoso rock’n’roll mientras él gritaba y ululaba como un Eddie Cochran poseso, retorciéndose, follándose a las columnas, rugiendo, tirándose al suelo presa de salvajes espasmos epilépticos…

Cuatro años después, Vince casi se había ido. No muerto, solo ido. Canciones como el martilleante “Brand new cadillac” de 1959 parecían cosa del pasado mientras él mismo se había transformado en un mugriento junkie que andaba vestido con una túnica roja, llamándose a sí mismo Mateus y predicando por los bares de Londres como “el nuevo Jesucristo”. Todo eso fue lo que le apartó de convertirse en una leyenda.

Sin embargo, el breve ascenso y caída de Vince Taylor dejó su marca. La historia, el mito… el ascenso y la caída… inspiraron a David Bowie para crear a Ziggy Stardust. Y Joe Strummer, que versionó “Brand new cadillac” con los Clash, decía de él que “Vince Taylor fue el comienzo del rock’n’roll británico. Antes que él no había nada. Él fue un milagro”.

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“Brand new cadillac”

Vince Taylor se llamaba en realidad Brian Maurice Holden y nació, siendo el menor de cinco hermanos, el 14 de julio de 1939 en Isleworth, Middlesex. En una posguerra dura que no tenía nada que ofrecer, toda la familia emigró a los Estados Unidos en 1946. Después de una corta estancia en el Bowery neoyorkino se trasladaron a New Jersey, donde el padre de Vince encontró trabajo como minero. En 1954 su hermana Sheila estaba trabajando en Hollywood, donde conoció a Joe Barbera, que poco después se convertiría en la mitad del famosísimo dúo Hanna-Barbera de creadores de dibujos animados. Después de que Sheila y Joe Barbera se casasen en 1955, Vince y sus ya envejecidos padres se trasladaron de nuevo, esta vez a California. Enamorado de Elvis, en 1958, el joven Vince ya estaba cantando en los clubs nocturnos de Los Angeles y pergeñando un plan. Su padre murió en primavera y para él comenzó una nueva era; con su buena pinta y sus maneras de rocker, su plan era volver a Inglaterra y hacer explotar los escenarios de Londres. Su cuñado le apoyó, y con el éxito de los dibujos animados de Huckleberry Hound, que comenzaron a emitirse en la tele en 1958, financió la entrada de Vince Taylor en el mundo del rock and roll.

Vince le había dicho a su familia que había escuchado un disco de Tommy Steele y pensó que si aquello era rock’n’roll en Inglaterra, lo suyo sería una tormenta. Así que junto a su guitarrista, Bob Frieberg, y su manager, Joe Singer, se trasladó a Londres, y lo primero que hicieron fue buscar los sitios adecuados para lo que querían hacer. Un camarero les habló de un bar que había en el Soho, el 2 i’s.

Precisamente en ese bar había comenzado Tommy Steele, que al convertirse en estrella y ascender, dejó allí una banda de músicos completamente engrasada (en la que estaba Brian Bennett, posterior batería de los Shadows), que acompañaba a todo aquél que quería convertirse en cantante y se subía al escenario. Vince Taylor también la aprovechó y realmente causó impacto en la audiencia, especialmente cuando dejó que todos tuviesen la impresión de que era americano; fue por entonces cuando cambió su nombre real por el artístico: Vince por Gene Vincent y Taylor por el actor Robert Taylor.

Vince no se cortaba un pelo tampoco; le decía a todo el mundo que como Elvis era tan grande en los USA, por eso no había sitio allí para los dos. Aunque en realidad Vince era un cantante muy limitado, que no poseía una buena voz ni cantaba de forma afinada. Pero su magnetismo eclipsaba todas sus limitaciones y nadie las apreciaba. Y su ambición aún era mayor que su magnetismo…

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“Sweet little sixteen”

Y su ambición le llevó a considerar pequeño el 2 i’s. Para buscar prados más verdes, Vince decidió formar su propia banda con Tony Harvey, Tony Sheridan y Bob Frieberg, a las guitarras; Tony Meehan, de los Vipers, a la batería y Tex Makins, de los Worried Men, al bajo. Respaldado por ellos, Vince Taylor se convirtió en la sensación de la escena musical londinense; como ya he dicho antes, no cantaba demasiado bien, pero hacía todo lo que los demás cantantes de rock and roll hacían desde que éste existía, y era el primero en hacerlo en Inglaterra. Cuando salían de las salas de conciertos siempre tenían que echar a correr perseguidos por una multitud de chicas.

Vince le puso de nombre a su banda The Playboys, y a medida que se hacía más famoso fue metiendo algunos cambios. Bueno, el primero de todos ellos le vino dado por el regreso a USA de su amigo Bob, por lo que Tony Sheridan se convirtió en el guitarra solista. Pero poco a poco fue sustituyendo a los demás por la flor y nata de los músicos que salían del 2 i’s, y aunque Tony Harvey siguió también en la guitarra rítmica, el bajo y la batería pasaron a ser propiedad de Brian “Licorice” Locking y Brian Bennett. Después de ensayos intensivos y de una audición para la EMI, por fin consiguieron un contrato discográfico.

Parlophone editó el primer single de los Playboys en noviembre de 1958, con dos revisiones salvajes de rockers del sello Sun: “Right behind you, baby” , de Ray Smith y “I like love” de Roy Orbison.

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“I like love”

El single no tuvo mucho éxito, a pesar de que entre diciembre del 58 y enero del 59 Vince y su banda aparecieron tres veces en “Oh Boy”, el programa musical de televisión más famoso del momento. Y digo Vince y su banda, porque lo normal es que los cantantes actuasen respaldados por la propia banda que tenía el programa, Lord Rockingham’s XI, algo a lo que él se negó categóricamente aunque su decisión creó muchísimas fricciones con los productores: “Me estáis jodiendo, no hacéis las cosas bien. En América se hacen las cosas como yo digo…”

Con el segundo single las cosas le fueron muchísimo mejor. Se editó en abril del 59 y contenía la primera composición suya, ese “Brand new cadillac” que ya conoces. Y aunque esta canción se destinó a la cara B, para poner de cabecera una versión bastante ñoña del “Pleding my love” de Johnny Ace, el “flamante cadillac” fue reconocido a través de los años posteriores como uno de los momentos definitivos del rock’n’roll inglés, junto al “Shakin’ all over” de Johnny Kidd y el “Move” de Cliff Richard.

Y con el éxito llegaron los problemas. Los Playboys eran una buena banda, pero entre sus miembros no había buena química. Tony Sheridan y Vince Taylor habían trabajado duramente para sacarla adelante, pero los dos tenían unos egos enormes y Tony Sheridan quería dominarlo todo. Hubo muchas disputas entre los dos, que se extendieron también a los demás, para los que era muy irritante tener que ejercer siempre de niñeras de los otros. Y como tenían mejores ofertas de otras bandas, por fin, tras una aparición en un programa de la BBC, los Playboys se disolvieron y Bennett y Licorice se unieron a Marty Wilds & The Wild Cats durante un corto tiempo, para pasar los dos después a los Shadows. Tony Sheridan empezó de nuevo desde cero, formando un trío en el que nadie le negase su autoridad.

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“Shakin’ all over”

Con las pocas ganancias que le dejaron sus actuaciones, Vince Taylor, siempre un tipo de recursos, abrió un club, el Top Ten en la esquina del Soho que Oasis inmortalizó en la portada de “(What’s the story) Morning glory?”, con el que se aseguraba poder seguir comiendo todos los días. Pero, sin banda, para poder volver a subirse a un escenario tuvo que regresar al 2 i’s. Un paso atrás… a finales del 59, un año y medio después de llegar a Londres, estaba en el mismo sitio que entonces. Y con la llegada de 1960 su madre enfermó gravemente y tuvo que regresar a los Estados Unidos. Para muchos rockers éste hubiese sido el punto final. Pero no para Vince Taylor.

Para marzo ya estaba de nuevo en Inglaterra formando a otros nuevos Playboys, también de muy corta vida, con los que tuvo dos momentos importantes; el primero de ellos fue tocar en un concierto de homenaje a Eddie Cochran, en el que la estrella fue su idolatrado Gene Vincent. Y el segundo fue la firma de un nuevo contrato discográfico, esta vez con Palette, un sello belga que tenía distribución en Inglaterra, con el que sacaron su tercer single en agosto. La canción estrella era “I’ll be your hero”, ligeramente tintada de country, dejando el rock fuerte para la cara B, con “Jet black machine”. De este disco sí que vendió bastantes copias, pero a medida que subía artísticamente, su comportamiento se hacía menos estable.

Comenzó por irse de sus conciertos sin darlos. Antes de ir telefoneaba a su novia para asegurarse de que ella iba a estar allí. Si ella no iba, o se marchaba antes de terminar, Vince saltaba fuera del escenario y se iba en su coche a buscarla. Aunque parezca increíble, esto lo hizo varias veces. Y tampoco se llevaba especialmente bien con los nuevos componentes de sus Playboys, hasta el punto de que una pelea con el guitarrista Tony Harvey, cuando iban a dar un concierto fuera de Londres, terminó con Tony tirando a Vince por la ventanilla del tren en marcha. Suponemos que iba despacito…

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“I’ll be your hero”

A primeros de noviembre Vince Taylor desapareció. Un día, los componentes de su banda le dijeron que si no les pagaba no seguirían con la gira que estaban haciendo, y como Vince no consiguió dinero del manager los Playboys se volvieron a Londres dejando colgados el resto de los conciertos para pasar a ser la banda que respaldase a Duffy Power. Mientras tanto, nadie supo exactamente qué pasó con Vince Taylor. Cuando volvieron a verlo unos meses después, éste les dijo que se había vuelto a marchar a los USA y que ya estaba de nuevo de vuelta. Y comenzó a vérsele otra vez por los sitios habituales donde la banda tocaba.

Por suerte para Vince, Duffy Power tampoco era un cantante de emociones fiables, y no se presentó al concierto que tenían que dar en Guildford hasta muy tarde, por lo que quien subió al escenario con la banda fue Vince. Cuando Duffy llegó finalmente, solo pudo ver como Vince se había adueñado de la voluntad de todos los espectadores y estaba arrasando con su actuación; lo único que pudo hacer fue darle una par de hostias al batería, Bobbie Woodman, que ejercía de líder del grupo y conducir de vuelta a su casa. Así que tras un par de puntos de sutura en la cara de Woodman, pudieron terminar el concierto.

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“Jet black machine”

Fueron unos meses de cierta estabilidad, que le valieron al grupo ser uno de los elegidos para una demostración del rock’n’roll inglés que iba a tener lugar en el Olympia de París los días 8 y 9 de julio de ese año 1961. Allí estarían Vince Eager, Wee Willie Harris, Nero & The Gladiators y Dave Sampson. Y Vince Taylor, claro, que sería el telonero de todos los demás.

Vince sacó todo lo mejor de sí para los conciertos de París. Durante los ensayos actuó de la forma más salvaje que podía, apareciendo por primera vez totalmente vestido de cuero negro, con cadenas rodeando sus brazos, y maquillado. Cuando los promotores vieron aquello, inmediatamente le colocaron como cabeza de cartel. Y Vince cautivó a todos los franceses; en “L’Observateur” lo describieron como “un ser casi felino, animal y primitivo, sometido a convulsiones incontroladas”. Aquello era algo impresionante para los standards rockeros franceses, y el encargado de fichar nuevos talentos para el sello Barclay Records se aseguró de que el jefe en persona, Eddie Barclay, estuviese presente en el concierto de la segunda noche.

Le presentaron un contrato nada más bajarse del escenario. El 15 de agosto comenzaba su andadura en este importante sello nada menos que con unas actuaciones en Le Vieux Colombier, en el corazón de la Costa Azul. Vince Taylor se tomó su sobrevenido estrellato tan en serio que desde el aeropuerto hasta la sala se desplazó asomado al techo de una limousina.

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“Twenty flight rock”

En Barclay se aseguraron de que Vince Taylor & The Playboys trabajasen duro, y en septiembre tenían a la venta el primer EP francés del grupo, al que siguieron otros cinco más en cada uno de los meses siguientes. Publicitariamente lanzaron a Vince diciendo de él que había nacido en Hollywood, e incluso rodaron algunos cortos muy parecidos a los actuales video-clips, que capturaban todo su salvajismo.

Los parisinos pudieron verles en los mejores teatros y locales de su ciudad y el 18 de noviembre iban a ser las estrellas del Festival de Rock que se celebraba en el Palacio de los Deportes de París. Sin embargo, los disturbios se desencadenaron antes de que a ellos les tocase salir; roturas de sillas, peleas por todos los rincones, la policía deteniendo a todo el que pillaba por delante… A Vince le sentó todo aquello muy mal y las cámaras de televisión que estaban filmando el concierto le enfocaron mientras se dirigía al público intentando apaciguar los ánimos. Pero al día siguiente los periódicos le mostraron en mitad de los restos provocados por todo aquel descontrol, capitalizándolo por completo.

Una semana después, en un concierto de Lille volvieron a repetirse los disturbios. Cuando dos días más tarde se desplazó a Bélgica para dar unos conciertos en Bruselas, la policía le escoltó desde el aeropuerto al teatro. La prensa local le describió como “más salvaje que un hombre de Neanderthal”.

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“Long tall Sally”

El año fue coronado con unas actuaciones estelares en el Olympia de París, desde el 27 de diciembre hasta el 15 de enero del ’62. La seducción de Vince por el estilo de vida de las celebridades se completó durante esta etapa. Todas las noches iban a los mejores restaurantes y night-clubs de París, donde les identificaban como estrellas y les ofrecían lo mejor que tenían. Las ocho de la mañana era la hora de salida habitual, puestos hasta arriba de tabaco y Preludin, el estimulante químico que se usaba cuando el speed aún no circulaba. Y el abuso le voló la cabeza.

Vince a veces no recordaba siquiera que ya había actuado, tan solo unos minutos después de bajarse del escenario. La gota que colmó el vaso fue el incidente con unos moteros belgas a los que no les gustaba que un advenedizo como él se las diese de duro usando las cadenas de sus máquinas; una noche les acorralaron a la salida de una de sus actuaciones y tuvo que intervenir la policía. Vince Taylor estaba de nuevo en las noticias.

A finales de octubre los Playboys abandonaron a Vince, que ya había perdido por completo el norte entre cajas vacías de Preludin. El batería, Bobbie Woodman, que era en realidad su único amigo, aceptó, sin embargo, volver con él un mes después, cuando Vince le dijo que tenía una oferta para unos conciertos en el Star Club de Hamburgo. Lo único que consiguieron fue que Horst Fascher, el propietario del mítico club, les amenazase con un tiro en la cabeza si volvían por allí.

Woodman acabó con él, desengañado del todo, y volvió a París para unirse a la banda de Johnny Hallyday, para ayudar a éste a hacerse con algo de la magia de Vince. Y lo consiguió hasta el punto de que la prensa parisina volvió a acordarse de Vince Taylor y reputadas revistas como “Disco Revue” y “Salut les Copains” comenzaron una campaña para su regreso. Y consiguieron que volviese y subiese de nuevo a los escenarios con los Downbeats de Liverpool. Pero su comportamiento ya era totalmente errático.

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“Fever”

Hubo alguna que otra sesión de grabación con Barclay, e incluso un concierto teloneando a Little Richard, pero casi todo el año 1964 Vince se lo pasó en Saint Tropez, viviendo con su novia, Helene Abril, quien le mantenía con su trabajo como modelo.

El destino todavía le brindó a Vince una nueva oportunidad cuando Johnny Hallyday tuvo que hacer el servicio militar y Bobbie Woodman formó otra banda: Vince Taylor & The Bobbie Clarke Noise. En este nuevo grupo formó Stanislas “Stash” Klossowski, el hijo del pintor Balthus. No les fue mal durante la última parte del año, fogueándose en pequeños escenarios de París, y en marzo de 1965 se vinieron a España. Sus destinos fueron el club Imperator de Madrid y el Top Ten Club de Torremolinos, donde Vince encarnaba sobre el escenario las figuras de Johnny Burnette, Rick Nelson, Gene Vincent, o se ponía una coleta falsa para aparentar que era P. J. Proby. Después, en abril, de vuelta en París, telonearon en el Olympia a los Rolling Stones y después del primer concierto pasó la noche en su piso con Charlie Watts escuchando discos de jazz, mientras el resto de los dos grupos se ambientaba en todos los bares que les salían al paso.

El 22 de mayo tenían un concierto en el Locomotive de París para dar la bienvenida a Joe Barbera y a Sheila, quienes se encontraron al llegar con que Vince no estaba. Se había ido a Londres a intentar que le pagasen los conciertos de Torremolinos, que todavía le debían. Al irse le había jurado a Bobbie que volvería a tiempo para el concierto. Y lo cumplió. Bueno, en realidad volvió… alguien… pero no era Vince Taylor.

Quien llegó a las seis de la tarde de aquel sábado venía con los zapatos destrozados, el pelo sucio y enmarañado, las uñas roñosas, un hatillo de harapos bajo el brazo y una botella de vino “Mateus” en la mano. Se dirigió a todos: “¿Creéis que soy Vince Taylor, verdad? Pues no. No lo soy. Mi nombre es Mateus. Soy el nuevo Jesús, el hijo de Dios”. Cuando le preguntaron si había conseguido cobrar el dinero de la banda, Vince arrojó un puñado de francos al suelo, para después meterle fuego al resto de los billetes. “El dinero es la raíz de todo mal. Queréis dinero… esto es lo que os traigo…”

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“Lovin’ up a storm”

Días después los de la banda se enteraron de que Vince había estado en Londres en una fiesta en honor de Bob Dylan y había tomado LSD por primera vez en su vida. Le gustó tanto la experiencia que se las apañó para que alguien le ayudase a comprar 200 libras de aquella droga.

Y bajo sus efectos llegó al Locomotive… sin afeitar, dando tragos de la botella de vino… Sheila se asustó mucho. Cuando le preguntó que le había pasado, la respuesta de su hermano fue: “Yo no soy Vince. Soy el hijo de Dios”. Y se puso a rezar para después montar en cólera sin motivo alguno. La banda tuvo que salir a tocar sin él.

A la mañana siguiente, ya afeitado, peinado y bien vestido, Vince les pidió perdón a todos. Les dijo que se sentía un poco extraño, pero que estaba preparado para el nuevo concierto de esta tarde. Todos pensaron que estaba bien y por la tarde se dirigieron con él al club. Al pasar por la puerta y ver un poster suyo, Vince Taylor tachó su nombre y en su lugar escribió con un rotulador “Mateus”. Después, en el escenario, la banda comenzó con los acordes de apertura de “C’mon everybody” y Vince no comenzaba a cantarla… repetían la introducción una y otra vez, pero él seguía sin comenzar. En lugar de hacerlo, se bajo del escenario lanzándole un “Que Dios os bendiga” a toda la audiencia. Consiguieron hacer el concierto, sí; pero después de terminarlo Vince salió a la calle Pigalle, dirigiéndose hacia el Sena, rezando en voz alta para todos los paseantes que se encontraba, y para regocijo y asombro de los aproximadamente 20 fans que le seguían.

Al volver al hotel les dijo a todos que tenían que volver a California. “Habrá un avión preparado en la pista a medianoche y el piloto será Dios. Yo soy el hijo de Dios, y voy a llevaros volando a todos a Hollywood”. A Bobbie le costó trabajo retenerlo allí hasta pasada la medianoche. Por la mañana Sheila trajo noticias de que tras hablar largo y tendido con él, Vince estaba de acuerdo en que lo ingresasen en una clínica psiquiátrica en Inglaterra.

Ése fue el final de Vince Taylor.

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“C’mon everybody”

Después de aquello, Barclay Records, intentando salvar algo del naufragio, editó las últimas sesiones de la pasada primavera, añadiéndole ruidos de espectadores, como un falso “live”, con el título de “Vince…!”. En julio de 1967 se intentó una nueva vuelta, con una gira llamada “L’Epopee Du Rock”, pero resultó un tremendo fracaso. Vince Taylor cantó durante 15 minutos del primero de los conciertos y después se fue.

Vince tenía un aspecto horrible, más cercano a un zombie que a una persona. Lo único que hacía durante el día era levantarse a las diez de la mañana, desayunarse una tortilla y sentarse a pensar; hasta las seis de la tarde, en que volvía a comerse otra tortilla para volver a sentarse a pensar; a la una de la noche cambiaba la tortilla por una sopa y se acostaba… a pensar…

Cuando dejó de pensar se pasó los siguientes cuatro años en Londres, de bar en bar, subsistiendo a base de vino, ácido, speed, tortillas y visiones religiosas. Había rebasado del todo la línea que separaba al rocker de Mateus, el hijo de Dios. Las historias apócrifas del psicodélico Londres de finales de los ’60 hablaban de un Vince Taylor vengador, azote de los delincuentes del Soho; o de un loco sifilítico que relinchaba como un caballo, o que daba sermones, vestido con una túnica blanca, declarándose a sí mismo como Jesucristo, la resurrección, e incitando a la gente a que se amotinase por donde quiera que pasaba. Rumores sin confirmar sitúan a Vince como camello en una casa de okupas del West End londinense y rodeado de violentos personajes del submundo de la ciudad. Incluso también he podido consultar fuentes francesas, quizás más fiables, que hablan de cómo pasó mucho tiempo entrando y saliendo de clínicas psiquiátricas y de reposo, hasta que tuvo otro intento de reaparición en el Golf Drouot de París, en 1972.

Desde entonces su historia ha sido mucho más clara y se le han conocido varias bandas de apoyo… Papoose… Voyag… Les Pieds Joints… Le Poiung… e incluso a primeros de 1974 volvió a entrar en unos estudios para grabar el single “L’Homme a la moto” con la Larry Martin Factory. Después se dedicó varios meses a tocar por clubs nocturnos y mercadillos de París, respaldado por músicos callejeros, y a finales de 1976 editó su autobiografía, “Alias Vince Taylor”, un libro lleno de pocos hechos, mucha fantasía y tremenda bravuconería del que pudo haber sido y no fue. En 1977 vio la luz también un horroroso disco en directo.

En 1979 todavía dio algunos conciertos ocasionales cuando los chicos de la banda Matchbox le dieron una oportunidad de tocar con ellos a quien una vez fuese su ídolo. Poco después conoció también a Joe Strummer, otro músico que le idolatraba, al que aburrió durante horas contándole una y otra vez como el Duque y la Duquesa de Windsor estaban planeando asesinarle con una tarta de chocolate envenenada.

En 1983 se casó con Nathalie Minster y se mudó con ella a Suiza; curándose de su alcoholismo durante seis meses en un centro de desintoxicación de Montreaux cuatro años después. Desde 1987 llevó una vida tranquila, apareciendo algunas veces cantando en pequeños clubs suizos. Después de tres penosos meses ingresado en el hospital, Vince Taylor murió de cáncer el 27 de agosto de 1991.

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“Unchained melody”

David Bowie conoció a Vince Taylor en el café La Gioconda, de Londres, en 1966. Por entonces Vince ya estaba completamente ido…

Estaba realmente fuera de este mundo. No recuerdo si me dijo que era un alien o el hijo de Dios, pero podía ser un poco de los dos. ¡Y tenía a toda una legión de sicofantes que le creían!. El tío era un número uno… (David Bowie)

Al final de esa noche, Vince se sentó con Bowie junto a las escaleras de la estación de metro de Tottenham Court Road, y desplegó un mapa mundial que se sacó del bolsillo. Le mostró a Bowie todos los lugares secretos donde había dinero enterrado, donde los aliens tenían sus bases secretas y donde él mismo, con sus fans, iban a construir la nueva Atlántida. El Vince Taylor que Bowie conoció ese día era un hombre que había caído en un abismo tan profundo que ya le era imposible salir de él. Un prototipo de cómo te puede quemar el rock and roll; había algo tan profundo, tan patético, tan doloroso en Vince y su maltrecho mapa del mundo que Bowie sabía que este recuerdo iba a permanecer con él para siempre.

En 1973, cuando Vince ya había sido olvidado por todos, cuando solamente era una curiosidad olvidada de la historia del rock and roll, su alma renació en el concepto del alter-ego que se había creado David Bowie para él: Ziggy Stardust.

Junto con la versión que los Clash hicieron de su “Brand new Cadillac” en en “London calling”, y los recuerdos de la gente que alguna vez le vio sobre un escenario, “Ziggy Stardust and The Spiders from Mars” es probablemente el legado más imperecedero de Vince Taylor… el lento suicidio del Mesías leproso.

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David Bowie – “Rock and roll suicide”

El tiempo coge un cigarrillo, lo pone en tu boca.
Tú alargas un dedo, más tarde otro dedo y después el cigarrillo.
El eco te llama, insiste, después lo olvidas.
Ohhhh, eres un suicida del rock and roll.

Eres demasiado viejo para perder, demasiado joven para elegir.
Y el reloj espera con paciencia tu canción.
Pasas por el café, pero cuando has vivido demasiado no comes
Ohhhh, eres un suicida del rock and roll.

Los frenos del Chevy chirrían y chocas en la calzada.
Pero amanece un nuevo día, de modo que corres a tu casa.
No permites que el sol destruya tu sombra,
No dejas que el carrito del lechero domine tu mente.
Es tan natural, tan religiosamente cruel.

¡Oh, no, amor! No estás solo.
Te miras en tu interior, pero te sientes tan infeliz…
Tienes la cabeza perdida; si pudiese ayudarte…
¡Oh, no, amor! No estás solo.
No importa qué o quién hayas sido.
No importa cuándo o dónde te hayan visto.
Todos los cuchillos parecen torturar tu cerebro,
Pero a mí me importa, te ayudaré en tu dolor.
No estás solo.

Alucina conmigo, no estás solo.
Alucinemos y vivamos, no estás solo.
Dame tus manos, porque eres maravilloso.
Dame tus manos…

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14 Comments

  • El dia 10.12.2011, .juan a. uno de los dos dijo:

    Que bien suena y que fresco, no me extraña que le quisieran regenerar…bonita historia Carrascus, y que epitafio de David Bowie mas sentido. Por cierto el otro día vi un documental sobre The Class y el líder, también tiene su historia.

    • El dia 10.12.2011, David González dijo:

      Qué buena historia Carrascus!. La verdad es que sólo sé que no sé nada. No sabía que detrás de Ziggy Stardust estaba este hombre. Ni siquiera recordaba que Brand New Cadillac era suya. Una pena que se volviera majara. ¡Le ha ocurrido a tantos!.
      Un saludo.

      • El dia 10.12.2011, Rafa. Uno de los dos dijo:

        Porqué resultaran tan atractivas esas vidas tortuosas y azarosas, será que quienes le conocieron comprendieron lo interesante de su vivir, sino, al margen de intereses comerciales, siempre odiosos, casi que serían despreciados. Eso sí, lo de Bowie es bestial, es aceptar solidario desde la razón la marginalidad y la locura, y encima musicalmente genial.

        • El dia 10.12.2011, carrascus dijo:

          Gracias a los tres, me alegra que os haya gustado tanto la historia. Ahora estoy consultando bibliografía para otra que me estoy currando y que seguramente podré publicar por Reyes más o menos. Es otra figura maldita del rock, pero que ha servido también de referencia para muchas grandes figuras. Espero que os guste también.

          • El dia 10.12.2011, carrascus dijo:

            Me acabo de enterar por los amigos del Facebook de que el Ayuntamiento ha mandado cerrar la sala “Malandar”. Parece ser que se han pasado en algún que otro decibelio de los 92 permitidos. En vista de que los responsables de la sala siempre han sido muy cuidadosos con eso me da muy mala espina el asunto. Espero que no se trate de alguna persecución extraña.

            Ignoro también si en la sala ya se habían sobrepasado los decibelios más veces y estaban advertidos o algo, pero si ha sido a las primeras de cambio me parece muy excesivo, sobre todo teniendo en cuenta que en Sevilla hay muchas otras cosas que sobrepasan esa cantidad de decibelios y los del consistorio miran para otro lado, cuando no les dan directamente su beneplácito.

            Ya lo dicen Los Avíos del Puchero en el radioblogin’ que tienes ahí arriba a la izquierda (canción nº 35)… la Sevilla mariana es la que parte la pana…. ¿Sabrían los Avíos cuando la compusieron que Sevilla terminaría por ser “mariana” doblemente?. Por la Virgen y por Rajoy. No es extraño, pues, que pasen estas cosas…

            • El dia 10.12.2011, lu dijo:

              Pues yo como David, sólo sé que no sé nada, pero hoy menos que mañana. Siempre salgo con esa sensación del blogin´, Carrascus, mola. Y me deja muerta y preocupada lo que cuentas de la Malandar, por favor, no, no, no, hagamos algooooo.

              • El dia 11.12.2011, carrascus dijo:

                Anda ya, Lu; que si tú de esto no sabes nada, a ver quien va a saber…

                Esperemos que lo de Malandar no sea un síntoma de algo más grave.

                • El dia 12.12.2011, chas newby dijo:

                  Este es uno de los muchos casos conocidos de ascenso al cielo y descenso al infierno en muy pocos años.
                  Por su banda pasó mucha gente relativamente famosa, caso de Sheridan (que luego tocaria con Los Beatles y que apunto estuvo de entrar en los Shadows) varios miembros pasarian luego a los Shadows e incluso creo que un jovencisimo Jimmy Page de 16 años tocó ocasionalmente con los Playboys en 1960.
                  Aparte Bowie y the Clash otros artistas han dedicado canciones al cantante como Adam Ant (que compuso un cancion llamada Vince Taylor) y Van Morrison que habla de él en su cancion “Going down Geneva”

                  • El dia 13.12.2011, carrascus dijo:

                    Como siempre, gracias por su aportación, amigo Chas. Efectivamente, los Playboys fueron un semillero para otros grupos emergentes del pop inglés de los primeros ’60.

                    En lo que ya no estoy tan de acuerdo es en que Jimmy Page tocase con ellos. Creo que en este caso ocurre igual que en el de Los Bravos, que la mítica y el equívoco de nombres han situado ahí a Jim Page (Little Jim), en lugar de a Jim Sullivan (Big Jim), que fue quien realmente formó parte de los Playboys en 1958, durante un corto periodo cuando tocaban en el “2 I’s”, para pasar enseguida a los Wild Cats de Marty Wild, y así se encuentra documentado en varias fuentes. No he visto ninguna que acredite lo de Page, y en 1960 la banda de Vince Taylor ya estaba consolidada lo suficientemente como para que su paso por ella fuese notorio.

                    Van Morrison rules!

                    • El dia 14.12.2011, chas newby dijo:

                      Por eso puse “creo” Don Jose porque no lo tenia muy claro, dado que unas fuentes dicen eso y otras no lo citan, lo que si refieren (los que dicen que tocó en esa banda) lo remiten al año 60, pero dado que eres lo mas parecido a la wikipedia que conozco ( La Carrascuspedia) creo que lo más seguro es que tengas razón.
                      Dicha refencia la encontré en una reseña de Bobbie Clarke que fue bateria de los Playboys y que dice que Page sustituyó al guitarrista Kenny Pavell durante un breve periodo en 1960.

                      “Van Morrison rules” of course.

                    • El dia 15.12.2011, froilan dijo:

                      un placer encontrar esta barbaridad de blog, tiempo necesario para leerlo, chapeau señor carrascus y alrededores

                      • El dia 15.12.2011, carrascus dijo:

                        Muchas gracias, Froilán. Bienvenido a nuestro entorno. Ya sabe donde tiene su casa.

                        • El dia 16.12.2011, Microalgo dijo:

                          Pero una verdadera barbaridad…

                          Por curiosidad, Maese Carrascus: ¿Ha escrito algún libro sobre estas cosas?

                          Si no, ya está perdiendo Usted tiempo… Total, el 90% del trabajo ya lo tiene hecho.

                          • El dia 17.12.2011, carrascus dijo:

                            D. Micro… creo que lo que mejor me viene es ir descargándome de trabajos, en lugar de echarme otros nuevos. Le agradezco muchísimo su comentario, pero es que un escritor debe ser otra cosa; tengo demasiado respeto por ellos como para ponerme a redactar un libro. Me conformo con las visitas que ustedes me hacen por aquí.

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                          Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.