Atrapado por el blues de Memphis
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CON LAS MANOS EN LA MASA
Carrascus

Para Lu. Para hacerme perdonar esta competencia desleal a una sección de su blog.

Después de terminar su etapa en Hüsker Dü todos hemos oído hablar bastante de las carreras posteriores de Bob Mould y de Grant Hart. Pero ¿qué pasó con su tercer componente?

GREG NORTON se pasó la década de los ’80 tocando el bajo en los Hüsker Dü, viajando a través del mundo difundiendo su estridente mensaje de punk melódico. Después, en enero de 1988, la banda se disolvió y él se dio cuenta de que necesitaba una nueva fuente de ingresos rápidamente.

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Hüsker Dü – “Don’t want to know if you are lonely”

Cuando el grupo terminó Greg tenía una hipoteca que pagar y consideró la posibilidad de seguir en la música, pero para eso “tenía que esperar mesa” durante bastante tiempo. Había comenzado con una nueva banda llamada Grey Area, pero después de grabar algunas canciones que nunca llegaron a editarse y de hacer una pequeña gira en la que no fue a sus conciertos casi nadie, se tuvo que poner a trabajar en algo más.

Pero su escasa formación académica y laboral no le dio más que para ser contratado en un restaurante para lavar los platos. Sin embargo, allí el chef y propietario, Lenny Russo, congenió con él y le dio la oportunidad de pasarse del fregadero a los fogones. Incluso le enseñó algunas cosas que Greg podía aplicar en la cocina.

La caída cuesta abajo y sin frenos que Greg estaba padeciendo fue detenida por el destino, aliado con su mujer. En 1993 ésta fue aceptada en un programa de estudios de Derecho en Londres, que le permitiría huir de la miseria sobrevenida en Minnesota. Greg se vino a Europa con ella.

Una tarde, mientras su esposa estaba en sus clases, él mataba el tiempo hojeando una revista sobre su nueva afición culinaria, “Bon Appetite”. En ella había una entrevista al famosísimo chef Gary Rhodes, un tipo que ha escrito 17 libros sobre el arte de la cocina y que posee 8 restaurantes de lujo. En una de las fotos que ilustraban el artículo Greg pudo ver una estantería del salón de Rhodes, en la que había un disco de Hüsker Dü, por lo que pensó que este gran maestro de la cocina podía ser un fan de su antigua banda. Y quizás se brindase a echarle una mano.

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Hüsker Dü – “Sorry somehow”

Greg le escribió a Gary Rhodes una carta de presentación, acompañada de un curriculum y éste le aceptó en su restaurante de Mayfair, el “Green House”, como aprendiz. No le pagaba sueldo alguno, pero le enseñó a cocinar y compartió con él algunas de sus recetas y fórmulas.

Mientras eso ocurría, su esposa fue distanciándose de él hasta que llegó la ruptura matrimonial. Así que ya sin ataduras y con el conocimiento de primera mano de las técnicas de Rhodes, Greg se volvió a St. Paul, donde no le costó demasiado encontrar un trabajo como ayudante del chef de un restaurante. Después de algún tiempo allí volvió al restaurante de Lenny Russo y encontró una nueva pareja, una chica que planeaba abrir un restaurante en la cercana ciudad de Red Wing, en el que colocó a Greg de chef.

En éste restaurante, “Sarah’s”, no solo cocinaba, sino que también ejercía de director, le daba por escrito a cada uno de los empleados las faenas que tenían que hacer; hacía los pedidos de vinos, cervezas y materias primas de cada plato; confeccionaba y escribía los menús… y terminó por casarse con la dueña.

Tras 65 horas de trabajo a la semana, cerraban los domingos y los lunes por la noche, periodos en los que Greg volvió a dedicarse a su primera pasión, la música. Ahora, asentado de nuevo emocional y económicamente, intentó volver al mundo del rock, aunque como trabajo secundario, formando parte de la nueva banda Gang Font feat. Interloper.

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Gang Font feat. Interloper – “The litigious Mike Love”

Pero la nueva aventura rockera apenas duró un año. Su trabajo en el restaurante copaba ya toda su vida y reemplazaba por completo a la música.

Y de todas formas tampoco son vidas tan diferentes. En el restaurante me paso tantas horas como antes cuando iba de gira. Y aunque la diferencia de la cocina con la música es que requiere más técnica que arte, también tienen muchas similitudes. Un menú es como un setlist, la preparación del restaurante es como la prueba de sonido, y abrir las puertas a los comensales es el showtime… ¡y la coreografía es más importante en la cocina que en la música!.

Greg echa de menos a su bajo, pero no a la caja en que lo guardaba para andar siempre de viaje. Y pasear por el restaurante mientras los clientes comen y le hacen comentarios sobre lo buenísima que está la comida y lo mucho que les ha gustado le hace sentir como cuando los espectadores rompían en aplausos tras alguna canción de Hüsker Dü. El feedback instantáneo sigue existiendo en su nueva vida.

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Hüsker Dü – “Ice cold ice”

¿Y qué mejor forma de cerrar este post que con la receta de una de las especialidades del restaurante de Greg y Sarah? Además, si os gusta el salmón tanto como a mí, posiblemente os interesará prepararla. Él la prepara con salmón dorado salvaje de Rusia, pero nosotros podemos sustituirlo por el que compramos en el hipermercado.

Ingredientes:

8 filetes de salmón de unos 200 gramos
Salsa curry (que puedes comprar ya hecha o prepararla como él, según se indica más abajo)
Sambal (que es un condimento de extremo oriente que nosotros podemos preparar según sus instrucciones, más abajo también)
Arroz de jazmín, que podemos sustituir por el arroz largo que más nos guste
Aceite de oliva
Sal y pimienta

Para la salsa curry:

Leche de coco (algo menos de medio litro) Puedes comprar una lata de 400 ml por menos de 2 euros
Curry (solo una cucharadita de café bien colmadita)
¼ de taza de pasta de tamarindo (que nosotros podemos sustituir por un trocito de manzana)
½ taza de azúcar moreno
7 cucharaditas de café de salsa de pescado (Fish sauce, no es difícil de encontrar)

Echar en un cazo la parte más pastosa de la leche de coco y el curry y dejar que hierva mientras vas removiendo. Añadirle después el líquido que queda en la lata de leche de coco y los demás ingredientes. Hacer hervir todo de nuevo. Después bajar el fuego y dejar cocer a fuego lento hasta que la salsa se haya reducido hasta la mitad de su volumen. Apartar y dejarla a mano.

Para el sambal:

2 pepinos (cortados en rodajas finas)
1 cebolla (cortada en juliana)
1 zanahoria (cortada en tiras finas)
Un poquito de albahaca molida
Un poquito de yerbabuena molida
Un poquito de cilantro molido
Un chorreón de vinagre
2 cucharaditas de azúcar
2 cucharaditas de salsa de pescado
Sal y pimienta blanca al gusto

Combinar todos los ingredientes en una ensaladera y mezclarlos todos muy bien. Dejar aparte.

Preparación final:

Aliñar bien los filetes de salmón con el aceite de oliva y condimentarlos con sal y pimienta. Poner los filetes en la grill o en la parrilla hasta que se oscurezcan por el centro y la piel de alrededor dé señales de que se desprende bien. Esto para los que les guste el salmón poco hecho, los demás que lo dejen un ratito más al fuego.

Cocer el arroz mientras se prepara el salmón. No debe quedar muy duro ni hecho una pasta, el punto depende del gusto de cada uno.

El arroz servirá de fondo del plato y el salmón se colocará sobre él. Echar unas cucharadas de la salsa curry sobre los filetes y después echar también sobre ellos el sambal.

Greg lo sirve acompañado de un vino blanco del Ródano, de uvas marsanne roussanne, que nosotros podemos sustituir perfectamente por un blanco seco de Rueda muy fresquito.

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Hüsker Dü – “Makes no sense at all”

Categorías: Simple twist of fate -

11 Comments

  • El dia 25.11.2011, Epi dijo:

    Increible las vueltas y vueltas que da la vida, man.

    • El dia 26.11.2011, .juan a. uno de los dos dijo:

      No se que tal cocinero sera, pero como músico ¡mola!

      • El dia 27.11.2011, lu dijo:

        Pienso probar la receta escuchando sus canciones, Carrascus, qué menos. ¡Gracias!

        • El dia 27.11.2011, David González dijo:

          La verdad es que con ese bigotón tiene más pinta de chef que de músico.

          • El dia 28.11.2011, carrascus dijo:

            Esperemos que sea tan buen chef como bajista. Una pena que su restaurante nos pille tan lejos. Al menos su salmón sí que está rico preparado así.

            Estoy aprovechando los últimos días que me quedan de vacaciones, antes de volver al curro el día 1. Sigo por aquí, aunque no aparezca demasiado.

            • El dia 29.11.2011, Microalgo dijo:

              ¿Y de dónde va a sacar un salmón salvaje, Lu?

              Bueno, siempre puede comprar uno de acá y cabrearlo.

              Buen resto de vacaciones, Maese Carrascus.

              • El dia 29.11.2011, carrascus dijo:

                A veces el que se cabrea es el comprador, al ver el precio del salmón en el hiper, D. Micro.

                Muchas gracias, por cierto, por su interés en mis vacaciones. Hoy ha sido una jornada de turismo interior con la sra. Carrascus, a base de tapitas y exposiciones. Una de las que hemos visitado es la que han montado en los Venerables, muy interesante, sobre Velázquez y su tiempo. Allí podemos ver la “Santa Rufina” que se compró hace cuatro años por tropecientos millones, dos imágenes muy buenas de Martínez Montañés, y cuadros de Herrera el Viejo, Pacheco, Zurbarán, Murillo, Velázquez… y dos de autores anónimos, uno de los cuales me ha llamado muchísimo la atención. Es el primero de la exposición, entrando a la izquierda, y en él se ve cómo era la Alameda de Hércules en aquel tiempo. En primer plano, las columnas, a partir de las cuales salen las hileras de árboles y al fondo, por donde hoy está la Barqueta, este pintor del siglo XVII ha pintado… ¿qué coño ha pintado…? ¿esoquésloqueé…? Yo no sé que os parecerá a vosotros si lo veis, pero tiene tó la pinta de unos bloques de pisos de un barrio actual. Vale que los pintores de aquella época no pintasen exactamente lo que se veía y que incluso en los fondos pintasen algo imaginario que sirviese para dar profundidad o perspectiva al cuadro… pero es que este tío era un iluminado que hace cuatrocientos años sabía cómo iban a ser las viviendas sociales del Polígono San Pablo o Pino Montano… que no?

                • El dia 29.11.2011, Tuli Márquez dijo:

                  Qué buena historia. Le aplaudo a usted. Que gran nivel de blog. Por cierto que acabo de leer la de los Let’s Active. Y le felicito. Yo fui en su momento un gran seguidor de Mitch Easter. Como de los Husker Du. A lo mejor me atrevo con la receta. De momento, mañana, me atrevo con un curry de pollo.
                  A su salud y a la de la familia del Blogin…
                  Abrazos

                  • El dia 29.11.2011, carrascus dijo:

                    Muchas gracias, amigo Tuli; sigue usted tan amable conmigo como siempre. Espero que ese curry de pollo le sepa también como uno de los pelotazos de Hüsker Dü.

                    Me alegro de que en su momento a preciase a Let’s Active; no merecieron pasar tan desapercibidos.

                    Y ya para todos… recordarles que en una fecha como ha sido la de hoy, los “wah-wah” siempre suenan a lamento.

                    • El dia 18.12.2011, zambombo dijo:

                      A los Hüsker Dü llegué tarde, aunque los conocía porque salían en el programa FM2, al que últimamente cito mucho por este blog. He intentado acercarme a ellos varias veces, aunque la pobre producción de algunas de sus grabaciones me ha echado para atrás. De todos modos creo que son un grupo pionero en el indie (sobre todo en el indie español de los 90), y tremendamente desconocido incluso entre los músicos de ahora.

                      Sí seguí más a Sugar, el grupo que montó Mould después, aunque apenas encuentro nada de ellos (aparte de que con ese nombrecito es complicado buscarlos por Internet).

                      Gran artículo y gran historia, Carrascus. Un puntazo lo de la receta. Me llama la atención lo de montar un grupo para pagar la hipoteca; hoy día haríamos directamente lo contrario: dejar la música.

                      • El dia 18.12.2011, carrascus dijo:

                        Sugar era una de las bandas que más escuché en la primera mitad de los ’90; merece la pena profundizar en ella. Si ves que no consigues en internet algunos de sus discos, dímelo y te los subo aquí.

                        Y es cierto lo la hipoteca… la verdad es que para él, una vez fuera de Hüsker Dü, tampoco fue la solución ideal lo de seguir con la música, jejeje…

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