Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
LA HISTORIA MÁS GAYER JAMÁS CONTADA
Categorías: Forever Young
Carrascus

Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996. El equipo femenino americano de gimnasia artística, en la modalidad de suelo, acaba de conseguir la medalla de oro. Todos los espectadores del palacio deportivo se ponen de pie al grito de “Go America!”. Y todos a la vez comienzan a cantar esa canción que hace que todos pensemos que sabemos bailar, porque su coreografía está en la mente de todos. Así que cincuenta mil americanos a la vez comienzan a componer las letras de “Y.M.C.A.” mientras la cantan; celebrando el patriotismo y la victoria con envidiable inocencia a través de una canción cuya historia está rodeada de drogas, guerra civil argelina, prostitución infantil, suicidio y, por supuesto, SIDA…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Y.M.C.A.”

Uuuufff, tíos! Cuando vi a todos esos americanos saltando me sentí tan grande…. cuando vi eso pensé que “Y.M.C.A.” se había convertido definitivamente en lo que se llama un standard, como “My way” y todas ésas…

Quien decía eso era Henri Belolo, uno de los tres coautores de la canción, un profesional del negocio de la música en Francia desde los primeros años ’70, que comenzó como delegado de Barclay Records en África del Norte, de donde era natural porque había nacido en Casablanca. Y es que esta canción tan americana es francesa en sus dos tercios.

Henri Belolo nació en 1936, hijo de un marinero del puerto de Casablanca, casado con una modelo. Contaba con siete años de edad cuando los alemanes invadieron el Norte de África y las tropas norteamericanas comenzaron a desembarcar en su ciudad para luchar contra aquellos. Abrieron allí una base militar, que tenía su correspondiente emisora de radio, en la que el joven Henri comenzó a familiarizarse con los ritmos de Glenn Miller, el jazz, el blues… una música que contrastaba, pero que de alguna forma también casaba perfectamente con las fuertes percusiones de sus vecinos de barrio, musulmanes Gnawa, y que unidas abrieron sus oídos y su mente para las melodías.

El otro coautor francés fue Jacques Morali, que también nació en Marruecos, 250 kilómetros más adentro que Belolo, en la ciudad medieval de Fez. Fue el más joven de dos hermanos, por lo que su madre, que hubiese querido tener “la parejita” en lugar de dos machotes, vistió de niña a Jacques durante toda su infancia. Después, cuando en 1959 una Argelia convulsa en su guerra anticolonial contra Francia hizo peligrosa la vida en todo el Magreb, la familia Morali se unió a todos los “pies negros” que volaron desde allí hacia una tierra prometida que, sin embargo, no les daba la bienvenida, y se establecieron en un pueblecito ribereño a 50 kilómetros de Marsella.

Con 11 años, exiliado de las vistas y olores de su niñez, con una madre que deseaba que hubiese sido una niña, el jovencito Jacques cayó patas arriba en dos mundos fracturados: uno, de fantasía, donde se hacía amigo del monumento del pop francés Johnny Hallyday y de María Atonieta, precursora de los trajes y maquillajes que anticipaban el manual de estilo de VILLAGE PEOPLE. Y dos, de cruda realidad; un mundo en el que tuvo que ejercer de chapero, como le confesó a sus amigos en su lecho de muerte, a los 44 años, el 15 de noviembre de 1991, hace justamente ahora 20 años, en su ático de Neuilly, el barrio más chic de París.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Fire Island”

Morali y Belolo se conocieron en París en los primeros años ’70. Morali había llegado a esta ciudad a los 17 años, soñando con un mundo de fama, y tras pasar algún tiempo trabajando en la tienda de discos del aeropuerto de Orly, había tenido algunos éxitos como compositor. Belolo formaba parte del staff de Polydor y como productor de la casa había logrado tres grandes éxitos, vendiendo más de dos millones de discos de sus trabajos con George Moustaki, Serge Renée y Jeanne Moreau, había traído a estrellas de la talla de James Brown a cantar en el Olympia, y posteriormente había abandonado a este sello multinacional para fundar Scorpio Music, la primera discográfica independiente de Francia. Jacques fue a verle precisamente buscando trabajo como compositor y Henri pensó que tenía potencial y que podría escribir buenas melodías, así que le contrató. No tardaron demasiado en cantar el primer bingo.

En 1974 se fueron a los USA… era el tiempo de los ajustados trajes de satén, de los enormes peinados afro y de los éxitos del Sonido Philadelphia, el sonido inmediatamente anterior a la música Disco. El soul de Philadelphia estaba marcado por los lujosos arreglos de cuerda de Thom Bell, y organizado y dirigido por dos jóvenes productores, Kenny Gamble y Leon Huff, que trabajaban en los estudios Sigma Sound de la ciudad que dio nombre al sonido, usando una banda de grandes músicos conocida como MFSB, que oficialmente eran las siglas de Mothers, Fathers, Sisters & Brothers, aunque en realidad escondía la forma en que estos jóvenes músicos negros se llamaban entre sí: “motherfucking son of bitch”.

Y era también el momento de aquel breve y hedonista periodo de liberación gay surgido en San Francisco, en el que lo peor que le podía pasar a los homosexuales era que pillasen una sífilis o que no encontrasen a nadie con quien escuchar sus discos de Judy Garland. Jacques y Henri descubrieron a la vez la vida gay y la música Disco. A pesar de la creencia popular, Henri Belolo no era gay, aunque estaba muy cercano al espíritu de este colectivo, a su sentimiento de minoría, y desde el fondo de su corazón quería a los amigos de Jaques Morali y lo pasaba muy bien con ellos.

Solían ir al Folsom Street, el bar que los gays habían convertido en su centro y que siempre estaba lleno de tipos revestidos de cuero, al igual que el Brig, el Stud, el Black and Blue, con su insignia nazi presidiendo irónicamente la pista de baile… los miércoles por la noche, en el Arena había una venta de esclavos; los chicos eran mostrados casi desnudos y encadenados por hombres con capuchas negras armados de látigos y vendidos al mejor postor; el dinero, por supuesto se destinaba a obras de caridad (decían…). Por tres dólares tenías la oportunidad de entrar al South of Market, o a otros siete clubs similares más y follar con un desconocido, al que no podías ver, a través del “agujero glorioso”, un círculo perforado en la pared de contrachapado que separaba al que acercaba su culo allí de la pareja que se situaba al otro lado (acercando otra cosa, por supuesto…).

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Macho man”

La cocaína era la reina y los poppers sus príncipes. El Studio 54 de New York era el palacio de la realeza. En su sala VIP el polvo blanco te llegaba a las rodillas igual que si estuvieses andando por un paraje nevado; Robert Mapplethorpe buscaba entre los negros más cutres y elevaba sus pollas al estado de arte… Edmund White lo describía en su libro…

La cena, excesivamente elaborada, no se servía en las mesas hasta las once y media. Pero no importaba, para entonces todo el mundo estaba ya maduro. Cada invitado había consumido dos “blackbirds” (para subidones) con los que conseguir energía. Para amortiguar la velocidad que te daban se metían después un Tuinal (para bajonas). Esto era para asentar los cimientos. Para conseguir brillantes flashes la gente fumaba “polvo de ángel” (un tranquilizante de caballos). Y para introducir en la mezcla un poquito de glamour le pegaban luego al ácido. Después, cuando ya lo que querían era directamente sexo, un poquito de “extasis” y a por él. Para el climax final, esnifaban cocaína. A nadie le quedaban ganas de probar el café de sobremesa…

…a medida que la noche avanzaba, era visita obligada el Mineshaft, un club gay del Lower West Side. A través de un pasadizo se llegaba a una sala apenas iluminada; en ella, colgados del techo había unos extraños asientos en el que los tíos quedaban suspendidos, con los pies hacia arriba, como en un sillón de obstetricia, quedando a merced de todo el que quisiera hacer “fist-fucking” con ellos. En otra sala había una bañera en la que había tipos sentados, esperando que alguien se mease sobre ellos…

Sobre este caldo de cultivo, envalentonados por unos cuantos de éxitos con The Ritchie Family, e inspirados en este estilo de vida y en el código de vestimenta, Belolo y Morali dieron forma al concepto surgido de mezclar estas dos marginales e histriónicas, pero exitosas, culturas (gay y Disco) y lo presentaron como The Village People (la gente del Village) que era como se llamaban a sí mismos los gays que vivían en los alrededores de Christopher Street, en el Greenwich Village, donde ellos acababan de alquilar sus oficinas neoyorkinas, en la Suite 600 del 575 de Madison Avenue.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“San Francisco (you’ve got me)”

Sus primeros éxitos menores… “Macho man”, “Fire Island”, “San Francisco”… eran descaradamente homófilos, pero Belolo y Morali no pretendían permanecer dentro de los muros del ghetto gay; su idea era conjuntar a un grupo muy especial, muy americano y muy feliz. Así que grabaron un disco, como siempre a sus expensas, y llevaron el resultado… ¿cómo no?, a Casablanca Records, en Los Angeles, un reino en el que la fantasía hacía mucho tiempo que había suplantado a la realidad.

En las oficinas de Sunset Boulevard, decoradas como el Rick’s Café de la película que daba nombre al sello, Casablanca estaba regentada por un hombre llamado Bogart, por supuesto: Neil Bogart, al que los habituales de este blog ya conocéis.

Así que ¿cómo alguien así podía rehusar lo que estos dos tipos le estaban proponiendo? Disco gay con atractivo mainstream; y además ¡uno de ellos había nacido en Casablanca! Eso no tenía más remedio que ser una señal de que la propia mano de Dios iba a firmar los cheques que cobrarían.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“In Hollywood (everybody is a star)”

Por entonces todavía no existían los Village People como grupo, solamente el nombre y un proyecto para los estudios de grabación, con algunos músicos anónimos y cantantes de respaldo, al frente de los cuales habría dos hombres que, entre ellos, epitomizaban la ambigüedad sexual de la gente del Village. Felipe Rose era un joven bailarín de Brooklyn, hijo de un indio sioux y una testigo de Jehová portorriqueña, al que habían encontrado sirviendo copas, haciendo de DJ y bailando en un bar. Él contribuía haciendo coros y aportaba un joven y bonito cuerpo y su manifiesta homosexualidad. Victor Willis era el cantante solista; a él le descubrieron al verle en el musial “The Wiz”, en Broadway, y en un momento les cautivó con su voz y su estilo como el de los más clásicos cantantes negros de soul; al ayudar con la letra a Belolo, que no dominaba el inglés lo suficiente como para conocer los significados de todas las palabras y poder jugar con ellas, se convirtió en el tercer coautor de “Y.M.C.A.”. Y era heterosexual; de hecho, al principio no quiso aceptar el empleo que le ofrecían en la nueva banda porque los homosexuales no le gustaban. En realidad, aparte de Felipe, ninguno de los demás miembros de Village People era homosexual, aunque no queriendo despistar a todos sus seguidores gays, lo que ellos mantuvieron fuertemente encerrado en el armario fue su masculinidad. Y así fue como las complejidades comenzaron a amontonarse: un grupo de heterosexuales, queriendo mantenerse en el showbiz, dando a entender que eran gays… vestían como las fantasías que tenían los gays sobre los estereotipos heterosexuales y cantaban canciones que celebraban la desenfrenada sexualidad gay, mientras simultáneamente codificaban sus letras de una forma lo suficientemente opaca para asegurarse de que sus fans femeninos pudiesen disfrutar de sus propias fantasías sexuales con un tío cachas uniformado para su duro trabajo.

El grupo, básicamente, era una herramienta de trabajo para promocionar los discos. Victor Willis se trajo a un colega, Alexander Briley, que comenzó en la banda de “mecánico” para pasar muy pronto a ser el “militar”. El resto eran miembros del coro de otro musical de Broadway que llegaron atraídos por un anuncio en los periódicos que decía: “Macho types wanted. Must have mustache”. Así, el californiano David “Scar” Hodo se convirtió en el “albañil”, el bailarín Randy Jones se convirtió en el “cowboy”, y Glenn M. Hughes, un empleado del peaje del túnel de Brooklyn, se convirtió en el “motero” revestido de cuero. La formación del grupo fue cambiando con el paso de los años, a medida que sus componentes envejecían y se aburrían de estar siempre de gira, pero una cosa permaneció siempre constante, todo el poder y casi todo el dinero generado pertenecía a los dos franceses de los que había surgido la idea de esto. Hoy en día Village People solo pueden actuar si así lo permite Henri Belolo. Él posee el nombre, y él puede desenchufar el cable cuando quiera hacerlo.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Ready for the 80’s”

Los primeros meses de 1977 fueron los mejores de la música Disco. Una clase de música a la que apenas le han adjudicado méritos en las enciclopedias del pop, pero que durante media década fue el mayor evento musical, el de más largo recorrido, el más democrático y el más loco, drogota y fiestero. Los Village People, por supuesto, debutaron en el palacio de ese evento, la 2001 Odyssey, la discoteca donde se iba a filmar la inminente “Fiebre del sábado noche”; un lugar tan heterosexual como el propio John Travolta, repleto de hombres que iban al trabajo vestidos de verdad como los Village People salían al escenario. “Y.M.C.A.” se les ocurrió a Belolo y Morali al final de una noche en la que saliendo desde allí, se metieron por el West Side y en la calle 23 vieron el edificio del Y.M.C.A. A la pregunta de Morali sobre qué era aquello, Henri le explicó que era la sede de la asociación de jóvenes cristianos, y le explicó también el papel que jugaba como punto de encuentro de jóvenes provenientes de todo el país para encontrar sexo gay. Pasaron al interior, vieron lo que estaba pasando… y surgió la canción en sus cabezas. Victor Willis les ayudó después con la letra y llevaron la canción a los estudios Sigma de Philadelphia, para infundirle el alma de aquellas canciones soul de esa ciudad. Por fin, la terminaron y grabaron en los otros estudios que Sigma tenía en New York. Después la probaron en Studio 54 y mataron con ella a todos los que bailaban allí aquella mítica noche. Desde entonces supìeron que tenían una bomba en sus manos.

Después de “Y.M.C.A.” llegó “In the Navy”, con tan doble sentido y casi el mismo éxito que la anterior canción. El Ejército de Marina estadounidense estaba tan confundido con este himno a la sodomía en el mar que no solo cedieron a Village People uno de sus barcos de guerra para rodar el video de la canción, además de cinco aviones y 200 marineros, sino que también consideraron muy seriamente la posibilidad de usarla en su campaña de reclutamiento, y hasta que el New York Times y el Washington Post no sacaron grandes titulares que decían que el ejército usaba el dinero que la gente pagaba con sus impuestos para rodar un vídeo clip lleno de ambigüedad sexual no se echaron atrás, con la excusa típica de problemas presupuestarios. Pero para entonces a Henri Belolo ya incluso le habían expedido un certificado en el que se leía lo siguiente:

A Henri Belolo, de Village People, en reconocimiento a la destacada contribución que la edición de su canción “In the Navy” ha tenido en la moral del USS Reasoner, en la causa de la conservación del buen nombre de la Marina, y en el apoyo del reclutamiento de nuevos soldados. El Oficial Comandante del USS Reasoner tiene el gran placer de designarle como marinero honorario del Reasoner con todos los derechos y privilegios, y sin ninguna de las obligaciones ni responsabilidades que lleva consigo.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“In the Navy”

“In the Navy” solamente llegó al número 2 de las listas de ventas al no poder sobrepasar al “I will survive” de Gloria Gaynor. Y el siguiente single ya se quedó algo más atrás todavía; “Go West” no pasó del puesto 15. Para entonces el solista y coautor de “Y.M.C.A.”, Victor Willis, había decidido que él era la estrella del grupo, comportándose como las clásicas primadonnas histéricas hasta que los dos productores y el resto de la banda se cansaron de soportarle. Para no ser demasiado duros con él le despidieron con la promesa de que grabaría un disco en solitario. La verdad es que cumplieron la promesa y el disco se grabó… pero nunca lo editaron, por supuesto. Le reemplazaron en Village People con Ray Simpson, el hermano de la estrella Valerie Simpson. Victor Willis, que acabó echando barriga a cuenta de los cubatas de ginebra, siempre tenía su cheque anual de unos 60.000 euros (cincuenta veces más que cualquier otro de los componentes del grupo), pero se lo pulía en la alegre vida de yonkilandia del Lower Haight de San Francisco. Padre de cinco hijos ilegítimos, encarcelado bajo una acusación de violación, Victor admitió también que vendía drogas por las calles, porque a él le pasaban tanta que de alguna forma tenía que desprenderse de ella, porque no le daba tiempo a metérsela toda. Y los contenedores de reciclado de vidrio de su barrio los llenaba él solito con botellas de licores vacías. La verdad es que los demás miembros de Village People nunca han hecho demasiado por acercarse de nuevo a él, les trae muy malos recuerdos. Y ahora mismo, mientras estás leyendo esto, en un juzgado de California están los legajos correspondientes a la demanda que Victor le puso en mayo a la compañía de Belolo, pidiendo un millón y medio de dólares en concepto de royalties atrasados, al parecer, sin demasiado fundamento.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Go West”

Pero una vez desprendidos del problema que estaba siendo Victor, los Village People se buscaron otro mal rollo; esta vez de la mano de Allan Carr, el productor cinematográfico de moda, que les propuso a Belolo y Morali rodar una película que tuviese el mismo éxito que estaba teniendo la que acababa de rodar, “Grease”. El plan les pareció bien. Corrían los primeros meses de 1979 y Village People eran el grupo más grande de la música Disco mundial, el primer grupo de baile que había actuado en el sacrosanto Madison Square Garden, así que ¿cómo podía fallar una película musical producida por Carr?

¿Has visto “Can’t stop the music”…? Si es así, conoces la respuesta a la pregunta anterior. Y si no la has visto, deja que Arlene Phillips, su coreógrafa, te dé algunas pistas:

Es una de las peores películas de la historia. Los Village People en realidad eran chicos estupendos y querían que todo saliese bien. Pero todo el mundo sabía que el guión era una **** y el diálogo era más **** todavía. ¡Y la cantidad de dinero que se dilapidó en ella…! Pero es que ¿a quién **** se le ocurre rodar una peli sobre la música Disco cuando la música Disco estaba más acabada que un periodista del teletexto…!?

Aquello significó también el final de otra era. Un presagio de esto sobrevino poco después de terminar la película; el guionista, Bronte Woodward, que solo tenía 39 años de edad, enfermó y murió cuando comenzaba la nueva década de los ’80. Nadie en el hospital sabía qué le pasaba. Todo el que se acercaba a él tenía que llevar mascarilla. La mejor explicación era que su enfermedad parecía ser una versión extraña de la hepatitis. Por supuesto, no era así.

Durante mucho tiempo, todos los que estaban envueltos en aquella película, y por extensión, en aquella forma de vida, no podían verla, o escuchar “Y.M.C.A.” o “I will survive”, sin sentirse devastados interiormente. Todas aquellas canciones hablaban de ser libres para hacer lo que quisieras. Pero todo había cambiado. En vez de eso, se habían convertido en recuerdos del dolor y el sufrimiento que trajo consigo el SIDA.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Can’t stop the music”

Con la llegada de la nueva década los Village People desaparecieron. Después se intentó revitalizarlos; primero como Nuevos Románticos, en 1981, y después, como clones de Frankie Goes to Hollywood, en 1984. Pero los dos intentos fracasaron. La banda se desmoronó. Belolo y Morali volvieron a Francia. Allí Jacques Morali descubrió que también era seropositivo y su vida se agrió por completo; siempre estaba medicado y amargado.

Siempre me preguntaba a mí por qué tienen que morir los más jóvenes y más guapos. Nuestra amistad también comenzó a deteriorarse. Él quería arrastrarme al lado oscuro de la vida y yo no quería seguirle. Los problemas entre nosotros se hicieron realmente serios en 1989 y terminé por comprarle su parte en 1991. (Henri Belolo)

Ése fue el año en que Morali falleció.

Durante todo el tiempo que duró su enfermedad, Jacques Morali estuvo cuidado por su amante, Harald, un chico alemán dulce y gentil que también padecía la enfermedad. Morali, preocupado porque su madre, a la que odiaba, heredase su fortuna, se casó con la madre de Harald en 1990, para que su dinero lo disfrutase éste. Pero unos meses más tarde, mientras Jacques recibía una nueva dosis de su tratamiento en la quinta planta de un hospital de París, Harald fue consciente del futuro que le esperaba también a él con el SIDA, y se acercó a una ventana, arrojándose al vacío desde ella.

Incapaz de vivir en soledad, Morali invitó a una antigua amiga de Harald, Wesley Johansen, y a su hijo, a compartir con él su lujoso apartamento. Ella cuidó de Morali, que no era un enfermo fácil, durante sus últimos meses de vida, y estaba a su lado cuando murió. Su funeral lo tenía tan bien planeado como sus anteriores éxitos musicales; en la funeraria había dejado dicho que no consintiesen que su madre se acercase a la ceremonia… y tenía preparada la música. Cuando el ataúd desapareciese en el hoyo, marcando así el final de su vida, tenía que oírse el más famoso comienzo que jamás se haya compuesto… “Young man! There’s no need to feel dooown…”. La última y más amarga ironía relacionada con esta canción.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Do you wanna spend the night?”

Lo más curioso del caso es que para entonces “Y.M.C.A.” había resucitado. Se había convertido en todo un himno, que no podía faltar en ningún club de moda, tanto de gays como de heteros; en ningún baile de bodas, bautizos y comuniones, en ninguna reunión de amigos en los karaokes… el baile formando las letras se veía en todos lados y todo el mundo lo conocía. Y ese baile fue la mayor contribución de los Village People a los Village People… mientras la noción básica de la canción y los trajes eran todas ideas de Belolo y Morali, el baile de las letras fue desarrollado por los propios miembros de la banda para una aparición promocional en el programa de televisión “American Bandstand”. Y fue ese baile el que llevó a una canción aparentemente muy simple a ganar un oro olímpico.

Yo crecí con la música americana. Así que para mí fue el momento más hermoso de mi vida contemplar a la muchedumbre en los Juegos Olímpicos. Me sentí muy feliz porque supe que esa cosa extraordinaria que había hecho junto a Jacques era, y siempre será, parte del patrimonio americano. (Henri Belolo)

Belolo posee todos los derechos sobre Village People y sobre los 70 millones que generan sus discos vendidos. La banda, reformada, llegaba a actuar hasta la entrada del nuevo siglo unas 200 veces al año. De todos esos conciertos, un porcentaje iba a parar a la compañía de Belolo. Pero éste nunca permitió que se volviese a grabar ningún disco bajo el nombre del grupo. Village People es una marca registrada que él protege ferozmente, en los jugados si es necesario, algo que ha sido frecuente, llegando a tener hasta cinco juicios a la vez: dos en Alemania, dos en Inglaterra y uno en Grecia. Cuando los que infringen el copyright son pillados siempre dicen que en realidad están “rindiendo un tributo” a los Village People. “¡Que os jodan!” es lo que Belolo suele contestarles. “Gracias a Dios todavía estás vivo, Henri”, se dice a sí mismo. “Mientras sea así, nadie tocará a los Village People”.

Estas canciones son mis hijos. Especialmente desde que Jacques murió. Tengo una obligación con su memoria y con la del resto de los chicos. Está en mis manos que nadie pueda explotarla. No puedo consentirlo.

A finales de los ’90 se habló de hacer una película en Hollywood sobre Village People. Ted Turner quería que la Warner filmase su historia. La respuesta de Belolo fue simple: “Vale; pero solo si cuenta la verdad”. Le dijeron que ya le responderían. Y todavía está esperando.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Village People”

Categorías: Forever Young -

15 Comments

  • El dia 15.11.2011, fidelon dijo:

    Gran historia, que yo conocía sólo por encima. Recuerdos de cuando los grupos prefabricados no eran necesariamente malos. Otro día nos habla usted de Frank Farian y Boney M. ¡Gracias!

    • El dia 15.11.2011, carrascus dijo:

      Pues, amigo Fidelón; el caso es que a Boney M nunca les controlé demasiado… supongo que sería cosa de revisar su historia a ver si es jugosa, para contarla también.

      De todas formas, si le interesa el tema de los grupos prefabricados, muchos de ellos aparecieron en el doble post que dediqué al bubblegum hace tres años y medio más o menos. Los puede usted recuperar haciendo click aquí y aquí.

      • El dia 16.11.2011, lu dijo:

        Guau, lo que consigues rascar en las historias personales de grupos que no me interesan lo más mínimo. ¿Seré cotilla? Me encantan estos artículos, Carrascus, hay ocasiones en que la música es más interesante del backstage para atrás que en el escenario. Y por supuesto ahí está también tu manera de contar las cosas, que engancha como una novela. Desde luego a ésta no le falta ni un ingrediente, hasta le saco una moraleja con tu permiso: póntelo, pónselo. Las parejas heterosexuales también, que parece que la peña está bajando la guardia con el vih-sida, como si fuera cosa exclusiva de gays o drogodependientes.
        Besos!

        • El dia 16.11.2011, carrascus dijo:

          …no me creo que con lo fiestera que tú eres no te hayas dejado arrastrar nunca por una canción de Village People, pa echarte un bailecito…

          Tienes razón, con lo del “póntelo, pónselo”… las precauciones son otra de las cosas que está en clara regresión con los tiempos que corren.

          Un beso, niña. Y gracias por las palabras que me dedicas en tu comentario.

          • El dia 16.11.2011, awizurbay dijo:

            A mi siempre me parecio mas una jugada tipo merchandaising americano intentando de vender imagen de gayers siendo heteros, con lo que la cerrada y derechona american way of life,(que fomenta al final este tipo de trapicheos de parecer lo que no se es, .. es lo que siempre han hecho los norteamericanos …. incluso para gayers), no hubiera permitido tanto descaro ¡¡¡ saludos amigo carrascus que cuando me dejan las obligaciones me lee los ultimos 10 post que publicas… y si me da tiempo comento algo..

            • El dia 16.11.2011, carrascus dijo:

              Jejeje… cuidado con las indigestiones de posts, amigo Awizurbay. Siempre es usted bienvenido, aunque tarde en volver.

              • El dia 17.11.2011, Sonu dijo:

                Pues me he quedado encandilada con la historia, no tenía ni idea de que toda esta Gente de Pueblo,-como yo los llamaba de guasa-, fuera así.Permíteme contar un sainete que me pasó en Bangkok y que guardo en mi memoria como algo muy especial, estaba sentada en un bar del Jatujak Market,-el hipermercadillo de los fines de semana de la ciudad-, y se me antojó pedirme una cerveza, sonaba una música buenísima ( y es que en Thailandia en todo los sitios siempre suena música , y de la buena, maravilloso descubrimiento) y resulta que allí las cervezas son de medio litro y de litro, entonces, la camarera me preguntó que cual quería, y yo sin echarle mucha cuenta le dije que cualquiera.Me trajo una de medio litro y me quedé un poco cortada, entonces, al ir por el primer vasito, empezó a sonar el “Guayemsiei” famoso, y con la euforia del momento…qué marcha, allí se puso el personal guiri de pie y empezamos todos los farang (extranjeros) a bailar, locos de contentos, porque el momento y el sitio merecían ese momento de alegría que al leer tu artículo me ha venido a la memoria.
                Guayyyyyyemsiei, titiritiritiri guayyyyemsiei!…

                • El dia 17.11.2011, chas newby dijo:

                  Cuando estos señores salieron alla por los finales de los 70 yo comenzaba la adolescencia, nos hacia gracia a mis amigos y a mi sus vestimentas (americanadas lo llamabamos) y aunque no eramos muy de musica disco nos divertia su coreografia y nos gustaba bailarla, no sería hasta años despues que me enteré que representaban iconos gay, muy inocentes eramos entonces.
                  Aun así en la supuestamente estricta America aun hoy siguen siendo un grupo famoso, que aparece de vez en cuando en series como los Simpson, en peliculas bien como referencia a sus canciones o gente imitandolos e incluso en videojuegos.

                  • El dia 17.11.2011, Microalgo dijo:

                    Uh, lo de Boney M puede tener mucha miga. Me apunto a la solicitud. Si no he entendido mal, el productor era el mismo que luego produjo a (ejjem) Milli Vanilli… ¿no?

                    (Por cierto y a modo de contrapunto: mi hermano estuvo de becario en Gales, y en un pub, lleno de galeses, empezó a sonar un arpegio de guitarra bien conocido por los altavoces, y toda la galesa concurrencia, con su media lengua de trapo, se puso a corear “La chica de ayer”, de los Nacha Pop.

                    Las cosas.

                    • El dia 17.11.2011, Microalgo dijo:

                      (Que alguien me cierre el paréntesis después de la palabra “Pop”, no vayamos a crear un deasjuste cósmico).

                      • El dia 17.11.2011, carrascus dijo:

                        Que viajá estás, Sonu; como te envidio, joé…! Hace muchos años, en uno de mis primeros viajes por el extranjero, andaba yo alucinaíllo por el Ponte Vecchio, y resulta que tú habías estado ya vendiendo joyitas allí y tó… lo dicho…

                        Pues sí, Chas; los Village People, y sobre todo su canción “Y.M.C.A.” se han convertido, como decía Henri Belolo, en parte del patrimonio cultural americano, y como tal, son recurrentes en muchas series y películas. Cuando estuve mirando documentación para el artículo llegué a contar hasta 15 pelis en las que suenan. Y aunque el cowboy y el indio de la banda no fueran lo que John Wayne tenía en mente, la verdad es que los han usado hasta en películas de tíos tan machotes como el Schwarzenegger (joé, siempre que escribo su nombre tengo que recurrir a un copia y pega desde el Google).

                        Y D. Micro, no se preocupe por el paréntesis, hombre… fíjese que yo a veces, hasta me he dejado alguna palabra sin acentuar !!!!

                        Y lo de cantar por Nacha Pop sin tener que balbucear con lengua de trapo lo podían haber arreglado los galeses cantando la versión en inglés que hicieron los americanos Gigolo Aunts… “The girl from yesterday” se llamaba; y creo recordar que una vez la pusimos por aquí…

                        • El dia 18.11.2011, David González dijo:

                          Por la cara. El que no haya bailado alguna vez el YMCA que levante la mano. Gracias por contarnos la película de este people. No tenía ni idea. De pequeño me resultaban graciosos esos hombres disfrazados. ¿Homosexuales?…yo no sabía qué era eso.

                          ¿Y The Girl From Yesterday no era de los Eagles?. jeje

                          • El dia 18.11.2011, carrascus dijo:

                            Es que, David… en aquellos tiempos no había homosexuales, y gays mucho menos; lo que había era maricones… y si al bruto que los nombraba le hacían gracia, suavizaba el término a mariquitas… mira, al menos los tiempos han cambiado para bien en algunas cosas.

                            Me alegro de que la haya gustado la peli contada.

                            Ah, sí… es cierto; los Eagles tenían también una coplilla que se llamaba así, no me acordaba.

                            • El dia 19.11.2011, Rafa. Uno de los dos dijo:

                              He de reconocer que me puse a leerla con desinterés y al acabarlo me ha encantado la historia, incluso aunque parece larga, se hace corta. Me ha gustado el descubrir como funciona el mundillo de la música que nunca da la cara, o se conoce poco y, por ver que tras de lo aparentemente (a mi modo de ver) cutre y horrorosa música también hay vida intensa, algo me me invita a relativizar las cosas, pues detrás de todo eso tan feo se pueden sacar enseñanzas.

                              • El dia 20.11.2011, carrascus dijo:

                                Pues sí, amigo Rafa; ya sabe que aquí intentamos contextualizar todo lo que contamos. Probablemente por eso les atraigan las historias, porque intento contarlas dentro de un marco que todos conozcáis.

                                …aunque no me echen demasiada cuenta esta noche; hemos tenido cena familiar (la presentación a la familia del nuevo noviete de mi hija, con diecisiete comensales) y en una fondue en la que no dábamos abasto a la hora de comer trozos de solomillo antes de que se nos hiciesen los siguientes (en un caso así siempre tendremos ventaja los que preferimos la carne poco hecha), pringados en tres salsas diferentes inventadas por la sra. Carrascus, y untando diferentes quesos y patés mientras sacábamos los siguientes trozos de carne, y tras vaciar tres botellas de “Marqués de Cáceres” y varias más de Cruzcampo, y los consiguientes whiskies irlandeses con el postre, un tiramilú (marca registrada de nuestra común amiga Lú, con su Amareto y tó sus avíos) que ha hecho mi hija… ya no sé ni lo que les estaba diciendo…

                                Pues eso… que les he subido el nuevo post que tenía escrito desde hace unos días, y que ustedes lo pasen bien…

                                Y mañana, a ver a quién coño me votan… bueno, quien dice mañana dice dentro de un rato… ¿qué hora es…? joé, creo que es la hora de irse a dormir…

                                (Required)
                                (Required, will not be published)

                                Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.