Atrapado por el blues de Memphis
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Categorías: Forever Young
Carrascus

“¿Llamas a eso música…?”, preguntó una señora bastante enfadada durante un concierto que SUN RA estaba dando en un hospital mental de Chicago en los años ’50. Mientras que otro cualquiera se hubiese sentido insultado, Sun Ra se sintió encantado. La mujer era una de las internas del manicomio, que llevaba años sin moverse y sin hablar, y él se tomó la reacción que tuvo como una muestra incontestable de los poderes sanadores de su música.

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“Untitled improvisation”

Uno de los mayores misterios que han rodeado siempre a la figura de Sun Ra es el del día de su nacimiento, la cual él pasaba siempre por alto en las entrevistas o confundía al personal hablando de sus orígenes en el planeta Saturno. La fecha más creíble es la que aportó el escritor de su biografía “Space is the place”, situándola en el 22 de mayo de 1914. Posteriormente, el 20 de octubre de 1952 cambiaría su nombre auténtico, Herman Poole Blount, por el de Le Sony’r Ra, abreviado después a Sun Ra.

Entre esas fechas de 1914 y 1952 este talentoso visionario se estuvo construyendo una singular reputación que le permitió mantenerse al frente de una big band bastante improvisada durante las cuatro décadas siguientes, y haciéndolo además como dictador que impone sus normas como dogma.

Era un escolar bastante destacado allá en Birmingham, Alabama; sin embargo pudo más el que fuese también un prodigio musical y a la edad de 18 años ya estaba de gira con una banda local, The Society Troubadours, para la que hacía los arreglos de las piezas musicales y de hecho ejercía también de líder, a pesar de sus reticencias a aceptar esa posición oficialmente. Esto es algo que siguió llevando a cabo toda su vida, porque durante todos los años en que estuvo al frente de su Arkestra nunca expulsó a nadie de ella, porque decía que él había sido el Creador de la banda, pero que ésta no era suya. Todos los músicos errantes que pasaron por la Arkestra iban y venían según su propia iniciativa.

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“Saturn”

En 1946 dejó Birmingham y se trasladó a Chicago, donde comenzó a labrarse la reputación de tipo extraño que fue su marca de fábrica a lo largo de su carrera. Desarrolló su propia filosofía cósmica a través de lecturas místicas de Gurdjeff, Steiner y Ouspensky; asimiló todas las formas de música disponibles por entonces, acompañando a gente como Big Joe Turner, B. B. King, LaVern Baker y Sarah Vaugham, como miembro de varias bandas locales.

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, Sun Ra rehusó alistarse en el ejército, exponiendo su caso como un precursor de la objeción de conciencia (una figura legal que no existía entonces) frente a un juez blanco que, desesperado por la erudición con que Sun Ra interpretaba la Biblia, optó por admitir sus alegaciones. “Nunca he visto un negro como usted antes”, le dijo. “No”, le respondió Sun Ra. “Ni lo verá nunca más”. Y la verdad es que nadie, ni incluso otros de su misma raza, se había encontrado nunca a ningún negro como Sun Ra.

A través de la década de los ’50 reunió junto a él a los músicos que formarían la espina dorsal de sus Arkestras. Algunos de ellos, como los brillantes saxofonistas John Gilmore y Marshall Allen, renunciaron a la oportunidad de disfrutar de carreras en solitario para seguir la visión de Sun Ra, la cual iba exponiendo a sus músicos a través de largas sesiones de lectura e imponiéndoles la abstinencia de alcohol, drogas, tabaco y sexo. Los que transgredían estas normas recibían todavía más cargas de lecturas y algunos castigos más sutiles, como no permitirles tocar con la Arkestra cuando estaban en el escenario, sino estarse allí sentado simplemente, en silencio. Cuando el clarinetista James Jackson llegó a su primer ensayo con la banda se sorprendió de encontrarse a uno de los baterías encerrado temporalmente en un armario como castigo.

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“Would i for all that were”

El quijotesco comportamiento de Sun Ra se extendió también a su forma de llevar la música, un proceso de constantes y disciplinados ensayos y reescritura de sus composiciones, cuyo objetivo era preparar a los músicos para enfrentarse siempre a lo inesperado, algo que era muy común en los conciertos de la Arkestra.

Como en otros cultos religiosos, el proceso tenía también muchos interrogantes y contradicciones: la disciplina era importante, pero los errores eran imposibles. Al igual que Brian Wilson después que él, Sun Ra permitía que los errores se convirtiesen en una huida hacia adelante, y le sugería a los músicos que “si no puedes tocarlo perfectamente bien, entonces tócalo perfectamente mal”. Otras veces daba instrucciones extrañísimas, como que el pianista tocase durante todo el concierto solamente con las teclas negras del piano. Normalmente los resultados eran extraordinarios… si la música no es nada más que ruido organizado, lo que hacía Sun Ra era el sonido de la música en el momento preciso de formarse a sí misma desde el ruido… a veces algunas esquirlas se escindían del caos, pero siempre volvían al disciplinado discurrir de la música en manos de Sun Ra. De esta forma era capaz de llegar a lugares que otros músicos ni siquiera sabían que existían.

Los trajes exóticos que vestían, las declaraciones cósmicas, las procesiones que hacían en el escenario y la naturaleza de culto de la Arkestra muchas veces dibujaban sonrisas despectivas en las caras de los músicos “serios”, aunque no tuviesen ni la décima parte del talento de Sun Ra. Afortunadamente ha quedado abundante evidencia grabada para refutar este menosprecio; Sun Ra, al igual que Frank Zappa, grababa todas sus interpretaciones, y durante toda su vida ha editado más de cien discos, llegando incluso a editar a veces hasta diez en un año, cubriendo toda clase de estilos y enfoques musicales: loquísimas versiones de standards del jazz, coros con percusiones de aires egipcios, improvisaciones con big bands, solos de piano, cánticos rituales, canciones de Disney, solos de sintetizador que parecían provenir del espacio exterior… toda clase de manifestaciones en las más extrañas obras que uno se pueda imaginar.

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“Over the rainbow”

El viejo cliché de no oír nunca nada igual las veces siguientes nunca ha sido más apropiado que en el caso de Sun Ra, un “original” en el más amplio sentido de la palabra que, desde su atalaya en el extremo más lejano de la vanguardia del jazz durante casi medio siglo, construyó una inmensa obra cuya influencia real probablemente solo se sentirá en los próximos decenios.

Con la entrada de los ’90 Sun Ra, sintiéndose enfermo, dejó la Arkestra en manos de su fiel John Gilmore y se retiró de nuevo a Birmingham, a vivir con su hermana, a la que no veía desde hacía cuarenta años, falleciendo en 1993 de una neumonía agravada por sus continuos achaques.

La Arkestra continúa dando conciertos todavía hoy, liderada por el otro fiel escudero de Sun Ra, Marshall Allen, que con sus 87 años de edad ha sobrevivido a casi todos los miembros originales.

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“Outer spaceways revisited”

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10 Comments

  • El dia 23.10.2011, Koloke dijo:

    Siempre con rarunos… ¿Para cuando un post sobre la apasionante historia de amor entre Chenoa y Bisbal?

    • El dia 23.10.2011, carrascus dijo:

      Raruno, Koloke…? Qué tiene de raro Sun Ra…?

      Sería raro si fuese un tío… pero siendo un extraterrestre, es lo más normal del mundo…

      • El dia 25.10.2011, Sonu dijo:

        Jajajajaja, poderes sanadores no se si tendrá su música,-que también-, pero me ha resultado cuanto menos gracioso darme cuenta de que el tema “Nuclear War” es suyo, y no de el último tema de uno de los recientes trabajos de Yo la Tengo, que ya decía yo que algo tenía de particular esos niños diciendo a coro todo el rato “Yeeeeea”…aprovechando que tengo San Spotify de pago le saco el máximo rendimiento, y vaya si es delirada su música, me ha encantado oirlo, que no descubrirlo, porque ya sabía que existía, pero no el streaming, que eso sí que es un lujo.

        • El dia 25.10.2011, carrascus dijo:

          Pues nada, querida Sonu, a disfrutarlo. Se nota que a ti te van los raritos… :)

          • El dia 26.10.2011, losmierdas dijo:

            desde luego y viendo la última afoto, uno con éste no sabe si va a un concierto o va a misa

            • El dia 28.10.2011, Sonu dijo:

              Losmi: jajajajajajajajajaja!! Y qué me dices del primer modelito, esa especie de bola de fin de año de la Puerta del Sol en la cabeza con antenas aumentadas de abejorro….cómo haría el amigo para sostenerlas en pleno concierto??

              • El dia 29.10.2011, losmierdas dijo:

                20b5f8598bb70dd656d94993ddc47228.jpg

                este si que lo tenía complicado y sin embargo, no consta que se le quemaran las greñas, juajua! (un de los primeros discos que me compré en mi vida, este single)

              • El dia 30.10.2011, carrascus dijo:

                Jejeje… Losmi, en aquella época Arthur Brown aún manejaba bien eso del fuego del sombrero. El problema es que con los años continuaba haciendo el jueguecito, y como ya no está para según qué cosas, hace cuatro años, en un concierto en Lewes, Inglaterra, el fuego se le extendió del sombrero a la ropa y estuvo a punto de pegarle fuego a la sala. Él, incluso, se chamuscó bastante también, aunque no fue demasiado grave.

                Esto me hace recordar que en aquel mítico concierto de Frank Zappa en Montreux, recordado por Deep Purple en “Smoke on the water”, cuando el capullo en cuestión incendió el casino en el que actuaban, y las primeras voces comenzaron a gritar “Fire”, Mark Vollman se creyó que estaban de coña, y antes de que todos saliesen corriendo se le escuchó decir: “Fire?… Arthur Brown in person Ladies and Gentlemen!”

                • El dia 01.11.2011, David González dijo:

                  Creo que ya he hecho este cometario por aquí: a mi no me parece raro, y eso me preocupa.

                  • El dia 08.11.2011, Microalgo dijo:

                    Alucino a rombitos.

                    Lo que ocurre es que, sorprendentemente… ¡¡suena bien!!

                    Qué cosas se ven, Don Pero.

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