007 CONTRA EL MANAGER MALVADO

“Unos tíos en potentes coches negros nos siguieron a casa. Hasta después no descubrí que eran agentes del MI5”.

¿Por qué los colegas de James Bond seguían al grupo THE MOVE…?

Para promocionar el tercer single de la banda, “Flowers in the rain”, el innovador manager del grupo, Tony Secunda, editó una postal para distribuirla por todos los periódicos, radios y sitios de importancia e influencia del pop. En ella se veía al por entonces Primer Ministro inglés, Harold Wilson, retozando desnudo en una cama en compañía de su secretaria personal, Marcia Williams. Ya había rumores en la prensa más amarilla de estas relaciones, pero la postal de Secunda provocó más reacciones de las que él había esperado… porque además envió una de estas postales al 10 de Downing Street.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Flowers in the rain”

Tony Secunda ya era un tipo bastante versado en la ciencia de manipular a los medios de comunicación. Ya había ayudado a construir la reputación de The Move antes incluso de que éstos hubiesen editado su primer disco, introduciendo elementos tales como espachurrar coches sobre el escenario en sus conciertos. También, cuando firmaron su contrato discográfico Secunda les fotografió echándole la firma al documento escrito en la espalda de una chica desnuda. Pero con las postales de Harold Wilson se catapulto a sí mismo y su banda a unas aguas tan turbulentas que lo normal es que todo el que se metiese en ellas se ahogase.

Cuando The Move iban a dar su primer concierto el mismo día de editar el single todavía no se habían enterado de la jugada de su manager, por eso para ellos fue todo un shock descubrir que en la sala les estaban esperando más de 50 periodistas y fotógrafos. Fue entonces cuando Secunda les reunió en el camerino y les enseñó la postal. La banda no sabía qué hacer, así que al menos al manager hay que darle el crédito que merece por enfrentarse él mismo a la prensa: “Sí, ya sé que ha sido un movimiento arriesgado. Pero captura la atmósfera del momento”.

Después del concierto se fueron todos al piso de Secunda y se quedaron allí toda la noche esperando a los primeros periódicos del día siguiente para leer las críticas del concierto y del single. A las cuatro de la mañana se dieron cuenta de que estaban en las portadas. Y claro, además las historias iban creciendo; las noticias no solo no decían que los de la banda no tenían nada que ver con las postales, sino que se publicaba que los músicos las habían estado repartiendo en el concierto, y que además, alguno incluso las había autografiado.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Night of fear”

Fuese cual fuese la realidad, que aquí nunca podemos dar por sentado nada de nada, el caso es que Tony Secunda subestimó la sensibilidad del Primer Ministro sobre su imagen pública. Al principio la reacción del grupo fue aprovechar todo lo posible la publicidad; en una entrevista en el New Musical Express, el cantante, Carl Wayne, se puso en plan machote:

No es que estuviésemos buscando problemas, pero parece que éstos nos encuentran a nosotros, porque somos esa clase de gente. Los músicos pop que realmente admiramos en este negocio son aquellos a los que les importa una puta mierda el sistema establecido…

Años después, Carl Wayne, recordando esta época decía que en realidad solo eran cinco capullos de Birmingham, incluso algunos todavía en su adolescencia, que en aquellos años ’60 se dejaban arrastrar por el juego de pelear contra el Sistema. Pero que la verdad es que estaban muy asustados y solamente hacían lo que les decían.

Lo más seguro, pues, es que cuando decían cosas como ésas que hemos reproducido, no se hubiesen dado cuenta siquiera del enorme enfado que habían causado en el gobierno, y de la cantidad de granizo que les iba a llover sobre sus cabezas. De haber sido así no hubiesen hecho caso a Secunda cuando les propuso como nuevo movimiento publicitario posar junto a ellos en una foto delante del edificio de los juzgados.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“I can hear the grass grow”

Tony Secunda solo vio la luz al final del túnel cuando fue convocado a Downing Street para, sospechaba él, echarle una buena bronca. Quien le mandó llamar fue Quintin Hogg, a quien podríamos considerar como el ministro del interior de la oposición en la sombra, ya que era conservador y el partido que gobernaba era el laborista; y fue él, irónicamente, quien había decidido en nombre del Primer Ministro dar un escarmiento a todos esos melenudos del rock demandando a la compañía discográfica de The Move.

El juicio se celebró a primeros de noviembre de 1967, hace justamente ahora 44 años. Y Secunda y los chicos se lo tomaron con tanta calma que cuando llegaron a la sala donde se celebraba ya se había terminado. Y ganó la acusación del gobierno, claro.

El juez dictaminó que todos los royalties del single serían para Harold Wilson y que éste destinaría el dinero a las obras de caridad que considerase oportunas. Tony Secunda, muy escarmentado, fue obligado a pedir perdón públicamente allí mismo, en la sala del juicio, y poco después, afectado por todo esto, rompió también su provechoso contrato como representante de The Move.

Tuvimos que hacer toda clase de concesiones. Estábamos luchando contra el Primer Ministro y nosotros solo éramos gamberros para la gente. Si hubiésemos estado en esta década podíamos haber luchado de muchas otras maneras, pero en aquellos tiempos las estrellas del rock no tenían nada que hacer contra el primer Ministro. Así de simple. (Carl Wayne)

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Fire brigade”

“Flowers in the rain” fue la primera canción que se emitió en Radio One, y alcanzó el número 3 en las listas de ventas, superada solamente por “The last waltz” y “San Francisco”. Desde entonces ha generado aproximadamente un cuarto de millón de libras que nadie sabe cómo estaba distribuyendo Harold Wilson hasta su muerte en 1995. Y aunque esto fue un gran golpe para toda la banda, quien más lo sintió fue Roy Wood, el autor de la canción, que siempre se ha quejado profundamente de su mala suerte:

Por entonces estábamos ya empezando a conseguir alguna pasta de royalties. Y lo más chungo es que cuando se edita algún disco de recopilación de los años ’60 siempre incluyen “Flowers in the rain”, y nunca me han pagado nada por ella.

Con el tiempo, en posteriores reediciones del single se cambió la cara B para que The Move pudiesen recibir al menos algunos royalties. Poco después de que Carl Wayne muriese en el 2006 de cáncer de esófago se decidió que la página web oficial de The Move haría una nueva reedición de “Flowers in the rain” en vinilo rojo, y todo el dinero que se recaudase con ella en las ventas directas a los fans a través de la red irían a parar a una fundación para la investigación contra el cáncer que lleva el nombre del cantante.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Blackberry way”

EL DIFÍCIL CAMINO DEL KARMA

Hace veinte años Sevilla hervía de bandas independientes. La infraestructura era bastante pobre, las ganas de salir adelante que tenían todos intentaba compensar esto a base de esfuerzo, trabajo e imaginación. Los grupos comenzaron a asociarse y, de la mano de Andy Jarman, un músico inglés que una vez pasó por Sevilla con su banda A Popular Story of Signs y decidió quedarse para siempre, surgió el COLECTIVO KARMA.

Después de él, y siguiendo su ejemplo, todavía surgió otro colectivo más, Zona Saturada. Sevilla era parada habitual en todas las giras de bandas indies y hasta teníamos nuestro propio festival en El Viso. Pero no todo fue bueno, la Sevilla cainita lanzaba sus habituales dentelladas y en el horizonte no era oro todo lo que relucía.

Pero sobre todo fue una época interesante que ahora va a tener un recuerdo y una celebración. Será el jueves en la sala “Malandar”, y al final de este post tendrás todos los datos de interés sobre esa noche. Aprovechando la publicación del tercer disco de Southern Arts Society, “Another life”, Andy Jarman, que está al frente de este grupo, ha querido aprovechar la ocasión para presentarlo en sociedad rodeándose de un par de bandas y DJs de entonces reunidos de nuevo para la ocasión.

Y aquí queremos también rendir un merecido recuerdo a todos los músicos y gente del entorno musical que hicieron posible todo aquello. Por entonces yo había terminado ya mi singladura en “El Trip de las 5” y ahora tenía “Fiebre del milenio” los domingos a mediodía. Para uno de aquellos programas pude reunir en el estudio a un grupo de personas entre las que había representación de las bandas sevillanas, de los dos colectivos musicales, de la radio, de los organizadores de conciertos… y durante tres horas (bueno, menos el tiempo en que se nos fue la luz y estuvimos sin emitir) más la coda posterior en la mesa de un bar de Gelves, hablamos de la música en Sevilla: del pasado, del futuro y sobre todo de aquel presente que estábamos viviendo todos.

Lo que vas a leer ahora está transcrito exactamente de lo que se dijo allí; no es, pues, una de las historias que suelo contarte aquí, sino la propia actualidad de entonces, en boca de sus propios protagonistas. Te presentaré en forma de diálogo una selección de las muchas cosas que se hablaron, para que puedas formarte una idea, si no llegaste a conocerla, o tengas un vivo recuerdo de aquel inicio de la década musical de los ‘90, si formaste parte de ella. Solo te descubriré que dos de los que estuvimos allí fuimos Andy (lógicamente), que por entonces tenía a sus Strange Fruit y yo mismo (algo también obvio), pero no te descubriré a ninguno más de los participantes porque me consta que alguno no querría aparecer y otros tienen una opinión algo diferente después de estos años pasados. Que ellos mismos se identifiquen si les parece bien.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Strange Fruit – “American dream”

-El Colectivo Karma es una idea que surgió hace unos dos años, o algo así, y realmente era una reacción a eso que hacíamos de mandar maquetas a todos los sellos de España y no recibir respuesta, o que dijeran que a lo mejor podíamos hacer un single… sin mucho interés. Así que pensamos que por qué no intentar hacer algo por nosotros mismos. Y entonces hablamos con Sr. Chinarro, Long Spiral Dreamin’ y La Maquina Blonde y pudimos encontrar una manera de hacer un concierto y un disco colectivo barato y sin muchos riesgos. Sacamos el disco de “El Colectivo Karma”, que recibió bastantes buenas críticas, y así seguimos…

-Ya estamos en nuestra novena referencia y ahora tenemos varios proyectos, estamos haciendo un LP de versiones de Joy Division con grupos de toda España, dos de Inglaterra y uno de Portugal; y estamos grabando un LP de Explosivos Acme, y está la idea de hacer un disco de algún grupo nuevo de Sevilla, como Lilium, o Radio Ego, o varios más… Todo es más o menos por amor al arte, no ganamos nada, pero poco a poco el sello es algo más conocido y últimamente ha surgido una cosa bastante interesante, ya que parece que vamos a firmar un contrato con WEA para los asuntos de los derechos de autor, y van a ayudarnos a promocionar los discos… Poco a poco la cosa va siendo cada vez más seria y yo soy muy optimista.

-Y también organizamos conciertos, con grupos que vienen de fuera. Conciertos pequeños en el “Fun Club” con gente como Australian Blonde, Maddening Flames y grupos independientes.

-Las bases del colectivo de Zona Saturada y como empezó a funcionar es igual que ha dicho Andy respecto a Karma. Luego el desarrollo no ha sido el mismo. La fórmula de trabajo es ésa, pero hay que trabajar, si no trabajas no hay nada. Ellos trabajan más que nosotros y tienen más cosas.

-Hemos hablado de montar conciertos entre los dos y unificar un poco las cosas, porque me parece ridículo que haya un público para lo que hacemos nosotros y un público para lo que hacen ellos, y me parece posible montar algo en común. Obviamente hay grupos que son diferentes, y a lo mejor montar un concierto de Sr. Chinarro y, por ejemplo, los Wild Pajarracas sería un poco difícil; pero montar Amphetamine Discharge, Strange Fruit, Rhinozeros y Explosivos Acme sería algo perfectamente posible. Y yo creo que hay que intentarlo.

-Nosotros hicimos en principio lo de Zona Saturada porque nos copiamos de esa idea que nos pareció buenísima, sin ningún tipo de problemas ni de prejuicios. Después han surgido ese tipo de rumores y de enfrentamientos que se crean porque alguien, que no se sabe quién es, se pone a decir tonterías, o a lo mejor tiene una opinión personal de él, o tiene algo contra alguien, pero ya nos involucra. Y eso es totalmente falso.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Explosivos Acme – “The only mistake”

Mientras suena una canción Andy habla de que aquí en Sevilla hay una cierta generación de músicos que parece que tiene algo de envidia de que vayan saliendo grupos nuevos, con otros medios, y a los que no les prestan el apoyo necesario. Casi todo el mundo está de acuerdo.

-Por ejemplo, si viene un grupo como Pribata Idaho a Sevilla, me parece que tiene un tipo de música como para que le pueda gustar a todo el mundo. Pero a lo mejor, porque estén disgustados con el Colectivo Karma, pues hay gente que no va. Lo cierto es que no fueron muchos espectadores aparte de los que van normalmente a los conciertos que organiza el Colectivo Karma, y me parece un poco extraño porque es un grupo interesante y realmente bueno… y nacional.

-Por eso yo decía que a lo mejor resultaba interesante unificar el público de Amphetamine Discharge y de Strange Fruit, porque si yo voy a un concierto de Amphetamine, veo a un tipo de gente totalmente distinto que la gente que va a ver, por ejemplo, a Australian Blonde… y realmente no entiendo por qué, porque son todo gente que está haciendo algo interesante y nuevo y no son tan distintos en su actitud.

-Hablando de lo que significa “la peña” sevillana, un hecho curioso es que al concierto que dieron los Psilicon Flesh en el “Fun Club”, que es un grupo que hace un rock bastante potente, bastante cercano a lo que mucha gente de Sevilla ha escuchado normalmente, asistieron unas quince personas. ¿Cómo se entiende eso?

-Hay un problema clave para la música en España, que no hay una infraestructura de crítica para que la gente sepa que Pequeñas Cosas Furiosas tienen una idea interesante. La gente no lo sabe, y dicen simplemente que no saben tocar. Si fuese en Inglaterra, por ejemplo, tendrían críticas en la prensa diciendo que este grupo no toca muy bien pero tiene ideas muy interesantes, y la gente sabe por qué va a ir a verles. Pero aquí, tú vas al “Indie-pendientes”, por ejemplo, y hay cuatro o cinco grupos diferentes, y a ti te gusta uno, los otros no tanto, y yo creo que la gente pasa un poco de ellos. A los grupos más experimentales no los van a aguantar, y eso es porque no hay un sistema de críticas.

-Por poner otro ejemplo, aquí la prensa pone siempre cosas antes de los conciertos, pero nunca ponen críticas, y es mucho más importante la crítica que el adelanto; el decir “este grupo fue realmente fantástico”, es mucho mejor para todos y para el grupo, porque si la gente lee que ese grupo fue fantástico la próxima vez a lo mejor van a verlo.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Long Spiral Dreaming – “The trees”

-Es un gran problema para los grupos en España. Si los Australian Blonde fueran ingleses seguro que habrían hecho una gira por América, otra por Europa, y serían como Blur… Pero son españoles y venden 5.000 discos. Y tocan ante mil personas como máximo. Realmente esto es un límite a sus posibilidades.

-Y eso que es mucho más fácil para un grupo empezar aquí que en Inglaterra. Porque allí no le pagan nada a los grupos que no son conocidos; un grupo como Lilium nunca va a cobrar nada en Inglaterra, pero una vez que ya son algo conocidos como Rhinozeros o como Strange Fruit, ya tienen detrás una infraestructura que les ofrece posibilidades de hacer giras, hay críticas… y se puede, poco a poco, subir.

-Aquí solo se puede tocar los fines de semana, desde el jueves hasta el sábado. Y eso, sobre todo para los grupos de Sevilla, es un gran problema, porque todos los conciertos están en el Norte, y hacerte ese viaje todos los fines de semana es un coñazo total. Por ejemplo Australian Blonde han tocado unas 150 veces en un año, porque tienen ganas de hacerlo, pero no hay mucha gente capaz de soportar este tipo de trabajo.

-Si tú quieres ser músico, veo una actitud muy interesante ésa de decir “voy a arriesgar todo lo posible, hasta donde pueda”. A lo mejor mañana, los Amphetamine Discharge están uno como ejecutivo, o vendiendo panfletos por la calle, pero el hecho está en arriesgar un poco y ver hasta donde se puede llegar.

-El mercado español está empezando a copiar de los mercados de Inglaterra y USA. Y también lo que está pasando es que los sellos grandes están usando a los sellos pequeños como A&R (encargados de buscar artistas y repertorio en las compañías) para buscar los grupos que van a ser importantes, y ya si pueden vender 5.000, 3.000 o incluso 1.000 discos en una independiente hay posibilidades de vender 20.000 en una multinacional.

-Si nos fijamos, RCA tiene una relación con Subterfuge para que este sello saque grupos que en realidad los ha fichado la RCA. Si los saca Subterfuge parecen independientes. El nuevo single de Los Planetas va a salir en Subterfuge.

-Hay otra cosa importante, que es que yo creo que a veces las multinacionales hacen una labor peor para los grupos que las independientes; mira el caso de Lagartija Nick, han fichado por Sony y ahora tienen menos éxito que cuando estaban con Romilar-D. Al concierto en la “Sala Capital” fueron menos de 200 personas cuando a la sala “Rrio” fue mucha más gente. Parece que ahora que han fichado por Sony son menos respetados que antes.

-En realidad, es cuestión de suerte; un grupo tiene su momento, y Amphetamine tienen ahora su momento. A lo mejor lo van a aprovechar más que los demás porque están en una posición perfecta, porque no tienen responsabilidades ni nada que dejar atrás. Yo creo que ellos van a ganar. Y creo que el único otro de esta generación que va a conseguir vivir de la música es Luque (Sr. Chinarro). Va a ser un tío que va a poder tocar música durante toda su vida, y le van a pagar. Realmente el único.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Sr. Chinarro – “El collar”

¿Qué te parecen esas últimas frases del texto? ¿Crees que han resultado ser ciertas? Podemos comentarlo tanto aquí como el próximo jueves en la barra del “Malandar”.

Sobre el escenario estarán SOUTHERN ARTS SOCIETY, como ya te comenté antes, además de LONG SPIRAL DREAMING, la banda en la que por entonces militaba Miguel Rivera, ahora en Maga y los SICK BUZOS de Chencho Fernández, Javi Neria y Concha Laverán. Tras el concierto, seguirá la fiesta de la mano de Javi Vila y Miriam Blanch, componentes de EXPLOSIVOS ACME, que pondrán a nuestros comentarios un adecuado fondo musical que revivirá el ambiente noventero que has respirado leyendo este post.

La hora de comienzo será las 9 de la noche y la entrada solo cuesta 8 euros, comprándola de forma anticipada en “Ropero” (Calle Feria, 37), o 10 si la sacas en la taquilla. Por cierto, que he leído por ahí que los cien primeros en entrar recibirán un regalito…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Sick Buzos – “Watch out Meredith”

LLEVADME ANTE VUESTRO LÍDER

“¿Llamas a eso música…?”, preguntó una señora bastante enfadada durante un concierto que SUN RA estaba dando en un hospital mental de Chicago en los años ’50. Mientras que otro cualquiera se hubiese sentido insultado, Sun Ra se sintió encantado. La mujer era una de las internas del manicomio, que llevaba años sin moverse y sin hablar, y él se tomó la reacción que tuvo como una muestra incontestable de los poderes sanadores de su música.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Untitled improvisation”

Uno de los mayores misterios que han rodeado siempre a la figura de Sun Ra es el del día de su nacimiento, la cual él pasaba siempre por alto en las entrevistas o confundía al personal hablando de sus orígenes en el planeta Saturno. La fecha más creíble es la que aportó el escritor de su biografía “Space is the place”, situándola en el 22 de mayo de 1914. Posteriormente, el 20 de octubre de 1952 cambiaría su nombre auténtico, Herman Poole Blount, por el de Le Sony’r Ra, abreviado después a Sun Ra.

Entre esas fechas de 1914 y 1952 este talentoso visionario se estuvo construyendo una singular reputación que le permitió mantenerse al frente de una big band bastante improvisada durante las cuatro décadas siguientes, y haciéndolo además como dictador que impone sus normas como dogma.

Era un escolar bastante destacado allá en Birmingham, Alabama; sin embargo pudo más el que fuese también un prodigio musical y a la edad de 18 años ya estaba de gira con una banda local, The Society Troubadours, para la que hacía los arreglos de las piezas musicales y de hecho ejercía también de líder, a pesar de sus reticencias a aceptar esa posición oficialmente. Esto es algo que siguió llevando a cabo toda su vida, porque durante todos los años en que estuvo al frente de su Arkestra nunca expulsó a nadie de ella, porque decía que él había sido el Creador de la banda, pero que ésta no era suya. Todos los músicos errantes que pasaron por la Arkestra iban y venían según su propia iniciativa.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Saturn”

En 1946 dejó Birmingham y se trasladó a Chicago, donde comenzó a labrarse la reputación de tipo extraño que fue su marca de fábrica a lo largo de su carrera. Desarrolló su propia filosofía cósmica a través de lecturas místicas de Gurdjeff, Steiner y Ouspensky; asimiló todas las formas de música disponibles por entonces, acompañando a gente como Big Joe Turner, B. B. King, LaVern Baker y Sarah Vaugham, como miembro de varias bandas locales.

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, Sun Ra rehusó alistarse en el ejército, exponiendo su caso como un precursor de la objeción de conciencia (una figura legal que no existía entonces) frente a un juez blanco que, desesperado por la erudición con que Sun Ra interpretaba la Biblia, optó por admitir sus alegaciones. “Nunca he visto un negro como usted antes”, le dijo. “No”, le respondió Sun Ra. “Ni lo verá nunca más”. Y la verdad es que nadie, ni incluso otros de su misma raza, se había encontrado nunca a ningún negro como Sun Ra.

A través de la década de los ’50 reunió junto a él a los músicos que formarían la espina dorsal de sus Arkestras. Algunos de ellos, como los brillantes saxofonistas John Gilmore y Marshall Allen, renunciaron a la oportunidad de disfrutar de carreras en solitario para seguir la visión de Sun Ra, la cual iba exponiendo a sus músicos a través de largas sesiones de lectura e imponiéndoles la abstinencia de alcohol, drogas, tabaco y sexo. Los que transgredían estas normas recibían todavía más cargas de lecturas y algunos castigos más sutiles, como no permitirles tocar con la Arkestra cuando estaban en el escenario, sino estarse allí sentado simplemente, en silencio. Cuando el clarinetista James Jackson llegó a su primer ensayo con la banda se sorprendió de encontrarse a uno de los baterías encerrado temporalmente en un armario como castigo.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Would i for all that were”

El quijotesco comportamiento de Sun Ra se extendió también a su forma de llevar la música, un proceso de constantes y disciplinados ensayos y reescritura de sus composiciones, cuyo objetivo era preparar a los músicos para enfrentarse siempre a lo inesperado, algo que era muy común en los conciertos de la Arkestra.

Como en otros cultos religiosos, el proceso tenía también muchos interrogantes y contradicciones: la disciplina era importante, pero los errores eran imposibles. Al igual que Brian Wilson después que él, Sun Ra permitía que los errores se convirtiesen en una huida hacia adelante, y le sugería a los músicos que “si no puedes tocarlo perfectamente bien, entonces tócalo perfectamente mal”. Otras veces daba instrucciones extrañísimas, como que el pianista tocase durante todo el concierto solamente con las teclas negras del piano. Normalmente los resultados eran extraordinarios… si la música no es nada más que ruido organizado, lo que hacía Sun Ra era el sonido de la música en el momento preciso de formarse a sí misma desde el ruido… a veces algunas esquirlas se escindían del caos, pero siempre volvían al disciplinado discurrir de la música en manos de Sun Ra. De esta forma era capaz de llegar a lugares que otros músicos ni siquiera sabían que existían.

Los trajes exóticos que vestían, las declaraciones cósmicas, las procesiones que hacían en el escenario y la naturaleza de culto de la Arkestra muchas veces dibujaban sonrisas despectivas en las caras de los músicos “serios”, aunque no tuviesen ni la décima parte del talento de Sun Ra. Afortunadamente ha quedado abundante evidencia grabada para refutar este menosprecio; Sun Ra, al igual que Frank Zappa, grababa todas sus interpretaciones, y durante toda su vida ha editado más de cien discos, llegando incluso a editar a veces hasta diez en un año, cubriendo toda clase de estilos y enfoques musicales: loquísimas versiones de standards del jazz, coros con percusiones de aires egipcios, improvisaciones con big bands, solos de piano, cánticos rituales, canciones de Disney, solos de sintetizador que parecían provenir del espacio exterior… toda clase de manifestaciones en las más extrañas obras que uno se pueda imaginar.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Over the rainbow”

El viejo cliché de no oír nunca nada igual las veces siguientes nunca ha sido más apropiado que en el caso de Sun Ra, un “original” en el más amplio sentido de la palabra que, desde su atalaya en el extremo más lejano de la vanguardia del jazz durante casi medio siglo, construyó una inmensa obra cuya influencia real probablemente solo se sentirá en los próximos decenios.

Con la entrada de los ’90 Sun Ra, sintiéndose enfermo, dejó la Arkestra en manos de su fiel John Gilmore y se retiró de nuevo a Birmingham, a vivir con su hermana, a la que no veía desde hacía cuarenta años, falleciendo en 1993 de una neumonía agravada por sus continuos achaques.

La Arkestra continúa dando conciertos todavía hoy, liderada por el otro fiel escudero de Sun Ra, Marshall Allen, que con sus 87 años de edad ha sobrevivido a casi todos los miembros originales.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Outer spaceways revisited”

REVOLUTION GIRL STYLE

Para Cristina. Que quiso que recordásemos esta historia de rebelión… ¿utópica…?

Al frente de su banda, intentando hacerse oír a través del feedback de la guitarra, Kathleen Hanna canta “…silencio en el interior de mi silencio interior…” una y otra vez. Mientras lo hace mira lastimeramente a su audiencia y se lleva la mano a la entrepierna en un gesto que, en otra mujer como Madonna, sería una pose de virilidad masculina de exhibición del paquete, y que en ella es un acto de dolorosa protección. Su boca sigue vomitando y rugiendo “…resistiré con cada centímetro de mi cuerpo y con todo mi aliento, resistiré esta muerte psicológica…”.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Bikini Kill – “Resist psychic death”

La sala está totalmente llena de chicas que aplauden y la aclaman. Todas ellas son RIOT GRRRLS. Su movimiento, llamado así con toda propiedad, había comenzado hacía menos de un año, como un mensaje ruidoso en el que las mujeres querían hacer constar que se habían auto otorgado el poder, y nos lo gritaban a través de varios grupos como éste de Bikini Kill. Todos los fines de semana se aglutinaban en actos como éste para tomar conciencia de sus vidas, para crear arte y música, para planear acciones políticas… para gritar alto y claro…

Tengo tanta rabia que no sé qué escribir, solo sé que quiero escribir algo, que quiero decir algo, que quiero gritar algo; algo poderoso y fuerte que compense la impotencia que siento ahora… quiero gritarle al tío que me dice que las mujeres deberíamos dejar de quejarnos porque ya tenemos todos los derechos que necesitamos. Quiero gritarle a mis hermanos, que solo leen prensa deportiva sin parar y ven telebasura… Quiero gritarles porque yo soy un ser humano como cualquier hombre, pero no siempre me tratan como tal. Quiero gritar porque, no importa lo mucho que grite, nadie me oye…

Kathleen Hanna no fue la creadora de este movimiento, allá en el extremo noroccidental de los USA, pero junto a su compañera de grupo Tobi Vail, y a sus amigas Allison Wolfe y Molly Neuman, del grupo Bratmobile, crearon un fanzine hecho a mano y publicado por ellas mismas que se llamó “Riot Grrrl”, transfigurando la palabra “girl” en “grrrl”, con lo que la asemejaba a un rugido feroz y con esas tres erres la convirtió en el término oficial para describir su movimiento. ¿Cómo podían cambiar lo que significaba ser una chica?, ¿cómo podían reinventar el feminismo para su generación? Estas cuatro chicas pensaron un plan y lo implementaron para poder contestar estos interrogantes. Bikini Kill publicó un manifiesto dando a conocer su propia forma de entender el feminismo, el “Revolution Girl-Style Now”, en el que instaban a las chicas a “resistirse a la muerte psicológica”, a “gritar en público”, a unirse a bandas de rock, a enseñarse a tocar los instrumentos unas a otras, y a pelear juntas contra todos sus posibles agresores, en particular contra El Hombre.

Somos Riot Grrrls porque sabemos que la vida es mucho más que supervivencia psicológica y estamos convencidas de que con el punk podemos hacer llegar a todas que esta idea es crucial para la revolución que busca redimir la mente y la cultura de las chicas y las mujeres de todas partes, y hacer que las vivan de acuerdo a sus propios términos, no a los de los demás.

Porque estamos cansadas de que la sociedad nos diga que ser una chica es igual a ser tonta, que ser una chica es igual a ser mala y que ser una chica es igual a ser débil.

Porque creemos en cuerpo y alma que las chicas constituyen una fuerza revolucionaria que puede hacer, y lo hará, que cambie el mundo realmente.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Bratmobile – “Brat girl”

Hasta entonces las chicas expresaban sus pensamientos en sus diarios, en sus habitaciones, de forma muy aislada, sin compartirlos con nadie más. El movimiento de las Riot Grrrls unió todos estos eslabones que eran los dormitorios individuales en una moderna cadena menos aislada y más fuerte. El de las Riot Grrrls fue uno de los últimos movimientos que existieron antes de que se extendiese el uso de internet; muy poco tiempo después las chicas podían conectarse muy fácilmente con otras de su misma forma de pensar a través de diarios públicos en forma de blogs, y redes sociales, pero en los primeros años ’90, establecer estas conexiones era mucho más difícil.

Por eso fue tan importante y meritorio que aquellas chicas airadas decidiesen que la única forma de sobrevivir a la cultura misógina que las aplastaba era unirse entre sí para poder luchar contra la opresión que sufrían todos los días. Comenzaron a conocerse, a organizarse, y en poco tiempo consiguieron crear una comunidad que se extendió internacionalmente a través de sus producciones culturales hechas por ellas mismas y su activismo político por la cara.

Era el año 1991 y mientras la corrección política hablaba de valores familiares aunque las chicas seguían siendo violadas y maltratadas por hermanos, padres, novios y otros hombres que se sentían con el derecho de entrar en la habitación de una joven y poseer su cuerpo tanto como su espacio, las Riot Grrrls rompieron el código de silencio asociado normalmente con las víctimas de abusos imponiéndose a sí mismas el desafío de mantenerse firmes y luchar por sus derechos y por los de las demás. Aprendieron que el poder no se da, sino que se toma.

Necesitamos concienciarnos de que no debemos quedarnos quietas mientras nos tratan así. No puedes dejar que nadie controle o te dicte tu vida… nadie puede salvarnos de la opresión excepto nosotras mismas. ¡Chicas, uníos!

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


7 Years Bitch – “Icy blue”

Las Riot Grrrls crearon nuevas fórmulas de identificación colectiva e influencia política para la juventud femenina; desafiaron seriamente la creencia popular de que los hombres eran las principales figuras de identificación de las mujeres y que el noviazgo y la boda eran sus únicos objetivos para el futuro. En su lugar crearon toda una comunidad donde los hombres no estaban en el horizonte, los sacaron de la ecuación que regía sus vidas. Como feministas y activistas continuaron debatiendo la efectividad de esta estrategia separatista, contextualizaron la exclusión de los hombres de sus reuniones tanto como una forma de afianzar su poder como por su seguridad.

Porque necesitamos saber que nuestra sangre está siendo derramada, que en este preciso instante alguna chica está siendo violada o golpeada y ésa podrías ser tú o tu madre o la chica que estaba sentada a tu lado en el autobús el martes pasado, y que ahora podría estar muerta mientras tú estás leyendo esto.

Porque necesitamos crear un espacio seguro para las mujeres, donde puedan abrir sus ojos y relacionarse unas con otras sin ser amenazadas por la sociedad sexista y la mierda diaria.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Sleater-Kinney – “Off with your head”

Como reacción al materialismo rampante de los ’80, que creaba yuppies conservadores en lugar de activistas radicales, las Riot Grrrls crearon una contracultura propia independiente del capitalismo corporativo patriarcal, optando por una forma alternativa y más barata de extender su mensaje a través de la producción y distribución de música, fanzines, películas, vídeos e incluso moda. Y así, el espíritu del “do-it-yourself” que se asociaba con otras culturas alternativas fue adoptado completamente también por estas jóvenes que consideraban necesario tomar el poder en lugar de dárselo a las cuentas de resultados de las compañías usuales.

Rechazaron radicalmente los mensajes misóginos perpetuados por la industria de la moda y la belleza que empujaba a las mujeres a creer que nunca estaban lo suficientemente atractivas. El anti comercialismo de las Riot Grrrls se hizo absolutamente visible en la recuperación y reforma del cuerpo de las adolescentes y en sus accesorios. Llamando la atención sobre el tratamiento de sus cuerpos como objetos en la sociedad machista, ellas hacían su política marcando sus manos, brazos, estómagos y caras con provocativos slogans y con palabras que se usaban normalmente para denigrar a la mujer… guarra, puta, coño… además, a través de una amalgama de cosas que nunca habían estado de moda… ropa de mercadillo, horquillas y pasadores, botas de currante, calcetines hasta la rodilla, piercings , cortes de pelo de formas y colores nada convencionales… las Riot Grrrls realizaron todo un irónico despliegue de afirmación de su género y de su generación.

Mientras el estilo anti glamour era la evidencia que más saltaba a la vista de la formación de una identidad colectiva de estas jóvenes, la circulación de fanzines que contenían poesía, historias, confesiones personales, entrevistas, collages, critica cultural, manifiestos políticos, anuncios, fue uno de los primeros caminos para extender sus mensajes de revolución. Ya fuesen creados de forma personal o colectiva, los fanzines fueron una gran herramienta para las chicas que se sentían aisladas en sus casas, sus escuelas, sus centros de trabajo o sus pequeñas ciudades, estableciendo un lugar en el que todas podían encontrarse y discutir sus inquietudes sociales y personales sin miedo a censuras ni políticas editoriales. Como alternativa a las revistas juveniles comerciales, que potenciaban el consumismo y el romance en lugar de la conciencia crítica, los fanzines de las Riot Grrrls proporcionaban no solo el apoyo al sistema que las jóvenes echaban en falta, sino que también eran una forma de fantasía comunitaria donde ellas podían formular planes de acción para la creación de una sociedad más justa.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


The Tourettes – “The battle hymn”

Y aunque los fanzines fueron un componente crucial en la crítica colectiva y en la redefinición de sus objetivos, fueron responsables en menor medida de la comunicación de los mensajes de las Riot Grrrls más allá de las chicas que ya estaban envueltas en esta comunidad, ya que solían circular entre ellas mismas y la gente que las apoyaba. Sin embargo, la música creada por las intérpretes y grupos de Riot Grrrls sí que fueron el instrumento más importante a la hora de extender su mensaje, debido a su amplísima difusión por todo el mundo a través de las giras y los discos.

Desde que Bikini Kill con su “Double dare yall” llamasen a las chicas a resistir en la lucha por sus derechos, hasta que las postreras The Tourettes con su “Battle hymn” gritasen “no puedo cambiar mi forma de ser para ajustarme a tu mundo”, las canciones de las bandas de Riot Grrrls dieron el valor que les hacía falta a muchas chicas para reafirmarse personalmente y hablar y hacerse oír y luchar. Además las chicas de estas bandas modelaron el espíritu anticorporativista del “do-it-yourself” organizando sus propias giras y editando sus discos y los de otros grupos a través de sellos propios. Y también la distribución internacional de su música influyó en muchas chicas para crear otras formas de expresión cultural, especialmente proyectos de cine y video.

El amplio reconocimiento que les trajo la música trajo también la atención de la MTV y los periodistas que querían contar (y vender) la historia de esta revolucionaria joven cultura femenina. Pero casi todo lo que decían y publicaban era rechazado por las Riot Grrls por ser incompatible con sus experiencias. Viendo en todo aquello una nueva forma de explotación y una representación equivocada de su cultura por parte de periódicos y revistas tan importantes como el New York Times o Newsweek, las Riot Grrrls iniciaron en 1993 un boicot contra la prensa y se negaron a hablar o a ser fotografiadas por los medios más comerciales.

El hecho de que la filosofía y las prácticas de las Riot Grrrls fuese tan ampliamente extendido por su música fue también debido a otras circunstancias simultáneas que redirigieron las miradas de los medios de comunicación hacia otras culturas musicales alternativas. Principalmente fueron dos: el incremento de componentes femeninos en las bandas y de grupos en los que solo había mujeres, que hizo que las revistas comenzasen a hablar del fenómeno “women in rock” y el enorme éxito de muchas bandas indies que pasaron a engrosar las filas del mainstream. Pero tomando como foco el sexo de las componentes de las bandas Riot Grrrls, muchos periodistas redujeron a una comunidad tan diversa como la de estas chicas a un mero apartado del fenómeno de la masiva incorporación de las mujeres al rock. En este contexto equivocado otras artistas más antiguas como Joan Jett o Chrissie Hynde se mezclaban con las Riot Grrrls originales, y muchos periodistas, intentando actualizar la historia de la mujer en la música, conectaba a las bandas Riot Grrrls con otras bandas contemporáneas a ellas como Hole, Babes in Toyland o las L7, aunque muchas de las mujeres de estas bandas habían hecho pública su incomodidad con que las etiquetaran a ellas o a su arte con el sello de “feministas”, y además, todas ellas habían buscado el éxito y el reconocimiento a través de la industria musical establecida a la que las Riot Grrrls se oponían tan rigurosamente; la consideración de estas mujeres como santas matronas de las bandas de Riot Grrrls empañó el status de éstas como una comunidad política y contracultural. Además de esto surgieron otros problemas de esta equívoca genealogía, como que la música de las Riot Grrrls que no se podía encuadrar claramente en algún género del rock era ignorada por completo; que los componentes no musicales de la cultura Riot Grrrl se subordinaban a la música, cuando no eran directamente rechazados; que la historia de las mujeres y feministas que se saliesen de la esfera del rock era borrada y que las individualidades y grupos que habían influido en las Riot Grrrls, pero no estaban envueltos en la música, eran oscurecidos.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Heavens to Betsy – “She’s the one”

Por otra parte, muchos periodistas intentaron situar a las Riot Grrrls dentro de la historia de la música alternativa refiriéndose a ellas como punks o punkettes y aunque no hay duda de que este nombre no era inapropiado para ellas, estos periodistas no marcaban el contexto de que el punk era un género dominado por los hombres contra el que las Riot Grrrls estaban reaccionando con fuerza. Esta fusión sin más problemas de la contracultura Riot Grrrl con la música punk oscureció muchas de sus motivaciones ideológicas, políticas y económicas más allá del “do-it-yourself”, y borró mucha de su historia como filosofía anti hegemónica de la producción y la distribución; acomodaba la rabia radical de las Riot Grrrls como otra pose anárquica más, que un maestro del punk como Malcolm McClaren podía vender fácilmente a la juventud.

Representar a las Riot Grrrls como un sub-género del punk evitó que fuesen consideradas como una comunidad política ya que los movimientos políticos radicales raras veces son absorbidos en formas consumistas. Las Riot Grrrls eran una fuerza amenazadora cuando sus miembros rehusaban ser representadas así e insistían en que debían ser tomadas en serio como activistas políticos que pedían que el resto de nosotros se replantease el poder social, cultural, económico y político que tenían las mujeres más jóvenes.

No sé decir con seguridad si tuvieron éxito o fracasaron en su intento, pero estoy convencido de que todos los valores que este movimiento tenía en su núcleo siguen siendo ahora tan necesarios como lo eran entonces. Los primero años ’90 fueron tiempos difíciles para ser una mujer, sobre todo si eras una mujer joven, y lo cierto es que las cosas no han cambiado mucho es estas dos décadas siguientes. El absolutismo de la adolescencia siempre se suaviza con el paso del tiempo, pero nunca dejaremos de necesitar su idealismo y su energía, que nos lleven a llamar a las cosas por su nombre, y a decir que lo que es correcto es correcto, y lo que es inaceptable es inaceptable; que nos lleve a conducir nuestras vidas de acuerdo a nuestros propios términos.

Recordar la historia de las Riot Grrrls debería ser un buen paso, ahora que todos estamos comenzando a dar otros muchos.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


Bikini Kill – “Rebel girl”

THERE IS NO GOD BUT YOU

Para Vidal, que lo pidió como premio por haber casi escrito el comentario nº 11.000 del blog, cosa que hice yo esta vez sin darme cuenta… él escribió el anterior y el posterior

McCartney Productions Limited, más conocida como MPL, es un conglomerado de compañías editoriales musicales, creada por Macca al desvincularse de Apple Records, para preservar sus intereses y derechos; tanto los que provienen de sus propias composiciones, como lo que llegan a través de otras, y que él ha ido adquiriendo con el tiempo.

Entre esas canciones cuyos derechos posee Paul McCartney hay 89 que tienen samples de alguna composición de DAVID AXELROD… y nunca le ha pagado un euro de royalties.

Me gustaría que me pagaran por el trabajo que he hecho yo. Soy uno de los diez artistas más sampleados del mundo, y él tiene muchos de los samples. El día que tenga un concierto cerca de donde vivo y consiga pillarle, me acercaré a él y le tiraré un puto vaso de vino a la cara…

Cuando estás escuchando una pieza musical es difícil ignorar la batería. Y ésta era parte integral del paladar de David Axelrod. Y sus baterías eran tremendas, enormes, eran lo que daba poder a su música y la apartaba del jazz y de las bandas sonoras llevándola hacia una dimensión más inquietante, más irreal. Por eso a él se le recuerda aún mucho más que a otros arreglistas contemporáneos suyos como Horace Ott, Arnold Goland o Teacho Wilshire, y el único que se le puede comparar sea H. B. Barnum, que hizo trabajos maravillosos con Nancy Wilson, Etta James, Gladys Knight e incluso con el propio David Axelrod.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“The smile”

Y es por eso por lo que hay que rendir cumplido homenaje al batería Earl Palmer (al que conoces de escucharle tocar en el “Summertime Blues” de Eddie Cochram, por ejemplo), por ser la persona usada por Axelrod para sacar adelante ese sonido con su marca de fábrica; una música que desprende un interminable calor púrpura; que suena como cuando te perdías entre el humo de cualquier garito con música en vivo…

Sus mejores obras, “Songs of Innocence” y “Songs of experience”, fueron vehículos para adentrarnos en las profundidades de la poesía de William Blake, y como sus títulos indican, estaban llenos de canciones para evocar las visiones y tinieblas religiosas del poeta, del que Axelrod pensaba que “estaba, por supuesto, completamente loco”. La alienación en technicolor de estas canciones, con sus majestuosos arreglos orquestales, su guitarra psicodélica y una batería jamás escuchada anteriormente, te llevaba al interior del infierno que Blake tenía en su mente; pero escuchando las fantasmagóricas cuerdas y el aire misterioso de “A divine image” no es muy difícil representarnos a un alucinado David Axelrod conversando con el Arcángel Gabriel, tal como William Blake había hecho antes que él. Cuando la prestigiosa revista Billboard hizo la crítica de “Songs of innocence” acuñó un término que hizo fortuna a través de los tiempos: jazz fussion.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“A divine image”

David Axelrod nació en Hollywood, en 1933, y creció en el sur de Los Angeles. Su padre fue un líder sindical y se mudó con toda la familia a una casa de las inmediaciones de Jefferson Park, un barrio de vida bastante dura en la parte de la ciudad donde casi todos los vecinos eran negros. Allí comenzó a escuchar música; el R&B y el jazz comenzaron a ser la banda sonora de su vida, y las baterías en primer plano comenzaron a metérsele en la cabeza al escuchar a su hermano acompañando con ese instrumento los discos que ponía en el gramófono. No tardó mucho en tener la edad suficiente para que le dejasen entrar en los clubs… Melody Room, Milion Dollar Theatre… donde se ensimismaba escuchando en directo a cantantes como Amos Milburn.

Después se hizo boxeador. Pero no duró demasiado; tuvo la suerte de ser acogido por un matrimonio amigo que le enseñaron a tocar el piano y le alentaron a que aprendiese a componer. Este amigo suyo, Jack Devaney, tenía también conexiones por ser el representante en la Costa Oeste de la revista “Cash Box” y le presentó a David al décimo hombre más rico de California, el Barón Milton W. Vetter, que había ganado con el petróleo más millones de los que podría gastar en varias vidas y había montado un sello discográfico para poder justificar pérdidas a la hora de hacer la declaración de Hacienda. Fue entonces, a mediados de los años 50, cuando David Axelrod volvió a cambiar de oficio. De los rings había pasado a otro menos arriesgado como pianista de sesión para bandas sonoras de películas de cine y televisión, las dos industrias por las que su ciudad natal es mundialmente conocida. Ahora por fin pasaba a las producciones discográficas, con tres discos en un año para Motif (que así se llamaba el sello) que en realidad solo sirvieron para que los inspectores de Hacienda comprobasen que aquello era de verdad una empresa en funcionamiento. Pero le permitió conocer a grandes nombres del jazz como Oscar Peterson y Art Tatum y comenzar a desarrollar su propio estilo, que comenzó a vislumbrarse en los ruidos que metió en el “The fox” de Harold Land, en 1959.

Pero aún tuvo otro amigo, Jimmy Talbot, que hizo por Axelrod otra cosa todavía más importante que encaminarle hacia la música. Éste le cogió un día, cuando David, a sus 19 años, llevaba ya dos arruinando su vida con la heroína, y le encerró en una habitación de su piso durante diez días, abriendo la puerta solamente para darle leche, pequeñas cantidades de whiskey y jarabes de codeína, para limpiarle los vómitos y las diarreas… hasta que por fin pudo abrirla de par en par para dejarle salir limpio y sano. Y así se mantuvo desde entonces, aunque confesando que alguna vez durante los locos años 60 se dejó tentar por la coca, pero nunca mientras estaba trabajando.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Urizen”

En aquel final de la década de los 50 Los Angeles no era, que digamos, un buen lugar para los negocios musicales; apenas se le prestaba atención al jazz, así que os podéis imaginar que el pop ni existía. Para un joven autodidacta y lleno de talento, como era David, aquella zona no tenía futuro artístico ni comercial. Sin embargo, en Fairfax High había una generación de jóvenes como él que estaban comenzando a construir lo que posteriormente sería el mito musical de California.

David consiguió un trabajo en Capitol Records a finales de 1963 y comenzó a trabajar en enero de 1964, justo cuando sus nuevos compañeros de sello, los Beatles, comenzaron a arrasar con su música. Los fabulosos ingleses comenzaron a meter dinero a espuertas en Capitol, que podía permitirse el lujo de gastar parte de él en proyectos variados, aunque fuesen los que presentaba un tipo tan inconformista y disidente con lo establecido como David Axelrod. Una de las primeras medidas que David tomó como ejecutivo de Capitol fue emplear a promocioneros negros para que le diesen a la música negra una mayor presencia en las emisoras de radio negras… el resultado fue que del siguiente disco que editó Lou Rawls, producido por el propio Axelrod, se vendieron medio millón de copìas. David se convirtió en la joya de la corona.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“The mental traveller”

En Capitol David Axelrod pasó por casi todos los cargos y puestos: A&R (Artist & Repertoire: el que descubre nuevos artistas y los desarrolla musical y comercialmente), composición de canciones, producción… su visión musical se extendía en proporción geométrica. Su formación hollywoodiense le llevó a encontrar perlas donde nadie las buscaba, y así, por ejemplo, tomó la decisión unilateral de contratar como cantante a David McCallum, que por entonces representaba el papel de un joven espía ruso con cara de póker en la serie “El agente de CIPOL”, y al que ahora podéis ver como doctor Duckie en otra serie actual, “Navy: Investigación criminal”. La idea se le ocurrió cuando leyó en el “Variety” que McCallum acababa de batir el record que tenía Clark Gable de recibir más cartas de fans en una semana, y pensó que esa fama podía trasladarla al mundo del pop. Y además se encontró con que David McCallum no estaba desprovisto de talento musical, porque su padre había sido violinista y le había dado una formación de música clásica de pequeño que le hacía ser un más que aceptable concertista de oboe. Axelrod hizo incluir una foto firmada de McCallum en cada disco, y la popularidad de éste último se extendió tanto que durante 1966 llegó a grabar tres LPs seguidos, con gran éxito de ventas.

Os adjunto una muestra de las canciones extrañas y con toques exóticos que Axelrod construyó para McCallum sobre una pared de sonido del estilo de las de Spector, llenas de cuerdas y metales, donde sobresalían la batería (siempre la batería) de Earl Palmer y el bajo de Carol Kaye, que hacían que canciones como ésta fuesen las favoritas de los disck-jockeys que programaban música en horas crepusculares en las emisoras californianas.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


David McCallum – “House of mirrors” (Escrito y producido por David Axelrod)

Las obras maestras propias de David Axelrod llegaron después de sus devaneos con Reprise Records. Este sello discográfico le contrató para que hiciera los arreglos y la producción del tercer disco de los Electric Prunes, una banda de protopunkies ácidos que había tenido bastante éxito con algunas canciones de garaje psicodélico, pero que habían cometido la equivocación (habitual en los grupos novatos ansiosos de éxito de aquella época) de firmar un contrato por el que dejaban todos sus derechos en manos de su pigmaliónico representante Dave Hassinger, al que no le terminaba de gustar aquella clase de música. Así que Hassinger le dio carta blanca a Axelrod para que hiciese con la banda lo que le viniese en gana. Y éste dejó por completo al margen a los Electric Prunes y creó íntegramente “Mass in F Minor”, un disco conceptual que era una especie de misa o ceremonial judeo-cristiano… con grandes toques de batería, claro. Y el caso es que fue el disco de los Electric Prunes que mejor se vendió, a pesar de que el contrariado grupo se desbandó mientras estaban grabando con él éste y un segundo disco más prácticamente a la vez.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


The Electric Prunes – “Holy are You” (Escrito y producido por David Axelrod)

Visto lo que hizo Axelrod para Reprise, en Capitol Records comprensiblemente se pusieron algo celosos y le preguntaron a David si podía hacer algo similar para su propia compañía, que al fin y al cabo, era la que le pagaba regularmente. Y sí que pudo hacerlo… e incluso repetirlo. “Songs of innocence” y “Songs of experience” son dos monstruos psicotrópicos de 1968.

Cuando uno escucha estos discos oye los poemas de William Blake, pero también oye a Debussy, Berlioz, Wagner… a Gil Evans… podríamos encuadrarlos en aquel género que se dio en llamar “third-stream”, el término que acuñó el compositor Gunther Schuller para definir la síntesis entre la música clásica y el jazz. David Axelrod hizo en estas obras eso mismo pero además con ritmos de rhtyhm & blues y rock and roll.

William Blake expresó su espiritualidad en términos simples y aislados, pero la música que les asoció Axelrod es la menos simple que uno se pueda imaginar, está llena de adornos y portentos que solo puede aportar una orquesta psicodélica dirigida por un artista tan inspirado que logra elevarse con ella por encima de sus propias pretensiones. La fórmula adquiere consistencia repitiéndose a través de los discos: el batería comienza a mover el sistema con unos ritmos funkies bastante abiertos y libres; la orquesta masiva surge y se alza construyendo frenéticas cumbres de sonido y al final algún solo de guitarra, normalmente cada vez más freaky que el de la pieza anterior, baja el interruptor apagando la intensidad de la música y la devuelve a sus verdaderos orígenes, los últimos años ’60.

Es música devota que se esfuerza por ser amplia y sinfónica y, de forma sobresaliente, casi siempre lo consigue. A pesar del tufillo a diletante que pueden desprender mis descripciones de Axelrod y su obra, la verdad es que sus majestuosos esquemas nunca descienden para convertirse en kitsch. “Songs of innocence” es ligeramente superior… es el que contiene el asombroso “Holy Thursday”, y el “The mental traveller”… y “Songs of experience” es un poco más sosegado, como el descanso merecido después de haber estado escuchando en el otro disco las presiones de la existencia. Pero los dos son discos de gran altura y merecerían su liberación de la élite de gafapastas y enteraíllos que son los únicos que prácticamente conocen su existencia. Y estoy seguro de que hasta un poeta tan siniestro como William Blake estaría de acuerdo conmigo…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Holy Thursday”

El tono eclesiástico de sus trabajos de más fama, los dos anteriores y el de los Electric Prunes, podrían dar la falsa impresión de que Axelrod era un fanático religioso, pero no es ése el caso. Después de estos discos de concepto y éxito gemelos, David sacó el igualmente extraño “Earth rot”, un disco concienciado con la ecología, de agradables armonías vocales, que es tan oscuro y profético como el “America the beautiful” de Gary McFarland, otro disco de 1969, de suaves tintes jazzies, que junto al de David Axelrod abrieron las puertas a Norman Whitfield y al “What’s going on” de Marvin Gaye.

“Earth rot” se compone de dos largas suites en las que una gran banda de jazz acompaña a un grupo de cantantes que entona canciones con letras extraídas casi en su totalidad del Antiguo Testamento y de las leyendas de los indios navajos. Estas voces añaden un poco de diversidad al estilo de Axelrod, aunque sirven más como propósito de acentuar la música que como columna vertebral de las canciones; el corazón de éstas es instrumental, como siempre. En su momento algunos críticos lo consideraron un paso atrás, desde el lounge psicodélico de David al muzak (aunque psicodélico también) y lo subestimaron, en comparación con sus dos obras anteriores, pero yo os recomendaría que os aproximaseis a él con la mente lo más abierta posible, para que entren en ella todas las sutilezas que contiene.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Warning talk (Part 3)”

La época dorada de Axelrod llegó a su fin con la muerte de su hijo, Scott. Esta desgracia le hizo perder el hilo de la música, el deseo. El último disco de su época de productor con Capitol, “Tensity”, escrito y grabado con Cannonball Adderley para el Festival de jazz de Monterey de 1970, fue completado unos días antes de la tragedia.

Cuando volvió a los estudios de grabación lo hizo a través de una senda sinuosa que le llevó a reescribir el “Mesías de Haendel” para después adentrarse en el jazz-funk y por fin aventurarse de nuevo en el jazz fussion, para ir dejando durante la década de los 70 una estela de seis discos muy desiguales en los que muchas veces sus baterías, sus cuerdas taciturnas y sus espacios oscuros se desvanecían en favor de material más extraño a él, como versiones de canciones AOR tan descaradas como el “You’re so vain” de Carly Simon, o en favor de vueltas a los ritmos jazzies más animosos que aprendió en su anterior sociedad con Cannonball Adderley.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Hallelujah”

David Axelrod fue cayendo en el olvido y cuando se hablaba de él durante la década de los ’80 era para vilipendiar su música con el calificativo de pomposa, poco más que basura religiosa para airados fans de los Electric Prunes. Pero con la llegada de los ’90 las figuras del hip hop le reivindicaron como un héroe cuando descubrieron sus primitivas atmósferas de “drum and bass” y sus discos comenzaron a poblar las discotecas de los coleccionistas. DJ Shadow le robó sus ritmos de baterías, James Lavelle le puso a remezclar para un disco de UNKLE, Richard Ashcroft le nombró su director espiritual y los conciertos de The Verve comenzaban con el “Holy are You” de los Electric Prunes anunciando su entrada al escenario… y cientos de DJs hambrientos de samples decidieron que la opulenta mezcla de alma y retórica cósmica de Axelrod estaba madura para alimentar sus platos y laptops.

En esta nueva década retomó su carrera editando un disco sobre los nazis y los judíos, “Requiem: The Holocaust”, en 1993; y dos años después “The Big country”, sus dos obras más olvidables. De hecho, el segundo de los mencionados surgió cuando estaba discutiendo por teléfono con un colega sobre la idea de hacer un disco de standards de la música country. Axelrod en realidad estaba siendo sarcástico con su compañero, pero éste se lo había tomado en serio, y cuando inmiscuyó en el asunto al mismísimo Garth Brooks, Axelrod, con gran pesar, ya no pudo echarse atrás. Después , ya con 65 años a sus espaldas se convirtió en el artista más viejo del sello Mo’Wax, en el que apoyado por su rendido admirador James Lavelle, editó en el 2001 un disco llamado como él, que era semi restrospectivo, porque junto a dos temas totalmente nuevos contenía otros siete remasterizados, que habían sido extraídos directamente de sus acetatos originales.

Ahora, transcurrida todavía una década más, el polvo se ha asentado y lo que prevalece es su música, tan gigantesca como desconcertante. Y por esto último la historia no le ha dado un lugar junto a otros mitos de los años 60 como Brian Wilson, Phil Spector y George Martin… pero el tiempo está de su lado y todavía le debe un favor.

Y como giro que nos devuelve al principio del post, quizás os interesará saber que los derechos de “Songs of innocence” y “Songs of experience” también pertenecen a Sir Paul McCartney, así que no tengas escrúpulos por buscarlos en la red y bajártelos, que no va a echar de menos los pequeños ingresos que deje de percibir por ello… y menos ahora que se ha vuelto a casar, esta vez con una rica heredera.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Crystal ball”

QUE NO, QUE NO NOS REPRESENTAN

Plan de austeridad de Grecia: recorte de sueldos y pensiones, reducción de subsidio de desempleo, cese de las desgravaciones de todo lo que antes desgravaba, subida de impuestos directos e indirectos que afectará especialmente al grueso de los trabajadores, que son los que perciben sueldos de entre 15.000 y 25.000 euros anuales; se dobla el impuesto de circulación de los coches, se sube el impuesto de cosas consideradas “lujosas”… por citar un ejemplo que a mí me pillaría de lleno… el gasoil de calefacción, en un 185% para las familias; y para las empresas la subida es 10 veces mayor; hay que pagar una misteriosa tasa solidaria…

Mientras tanto, se privatizan los servicios que componen la riqueza nacional: aeropuertos, autopistas, trenes, aviones, puertos, agua, electricidad, gas natural, minas, telefonía móvil, correos, loterías, quinielas… que van a parar a los nuevos dueños de Grecia: Deutsche Bank, AG London Branch, Credit Suisse, Credit Agricole, BNP Paribas, Eurobank EFG Equities, Societe Generale, Ernst & Young, Rothschild & Sons, Barclays Bank, HSBC, Lazard, KPMG, Citigroup Global Markets Ltd…

Como dice Pedro Olalla desde Atenas en el vídeo que circula por internet, las fuerzas económicas y financieras conquistarán por completo el poder, desaparecerá la política como ejercicio de soberanía, la democracia será una grotesca quimera y, gobierne quien gobierne, todos los griegos serán esclavos de un puñado de magnates del dinero.

Así que cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

¿Nos vemos el sábado a las 6 en la Plaza de España…? Sí, ya sé que a esa misma hora juega el Betis contra el Madrid, pero…

ESCLAVOS DE SUS PALABRAS

¿Le váis pillando el punto a los jueguecitos con los slides…? Venga, pues; ponemos otro más y los dejamos descansar durante algún tiempo. Tampoco se trata de saturaros.

Aquí debajo hay un slideshare con 15 pantallitas, y en cada una de ellas he escrito una frase que ha dicho algún personaje famoso del mundo de la música. Y debajo de ése tenéis otro más con las caras de los 15 artistas que las han dicho. Excepto un par o tres de raperos, que por no ser éste vuestro tipo de música favorito, a lo mejor no conocéis, os aseguro que los demás son super-archi-mega-conocidos. Los hay de todos los tiempos y estilos, y algunas de las frases son tan clásicas que a lo mejor ya las habréis leído antes. Sobre el final hay una que es bastante obvio de qué boca ha salido… pero mejor no os doy pistas por ahora.

¿Seríais capaces de asociar cada frase con una de las caras, y éstas con su nombre?

Aunque no hace falta que os esforcéis demasiado, porque al fin y al cabo tampoco va a haber ningún premio, se agradecerá la participación. Y si no conocéis a los autores también podéis escribir y comentarlas, que algunas dan mucho juego. ¡Que os divertáis!

COMO LA CHUPE IGUAL QUE SOPLA…!

Para Lu. Por hacer las fotos.

De entrada, el concierto de KITTY, DAISY & LEWIS no empezó bien. Visualmente tienen una imagen contundente; los chicos en el centro del escenario: la del vestido rojo a la izquierda, junto a los teclados, con la armónica; el niño a la derecha, con la guitarra; y detrás, la del vestido azul, sentada a la batería. A la derecha del escenario, la madre, Ingrid Weiss, que hace muchos años sustituyó a Palmolive en la batería de las Raincoats, y que ahora pulsa las cuerdas de un enorme contrabajo para acompañar a su prole. Y a la izquierda, sentado y semiescondido detrás de los teclados, con una guitarra acústica, el artífice de este proyecto, Graeme Durham, el padre de las criaturas y amante del sonido antiguo, al que has podido oír en discos de gente que se remonta desde los Procol Harum y Grace Jones hasta los Renegade Soundwave y Sigur Rós, y haciendo música tan diferente como la que hizo con los Prodigy o con los Ozric Tentacles… vamos, que sabe de qué va esto del negocio musical…

Y eso es lo malo: que seguramente la banda familiar que se ha montado vaya más por el palo del negocio que por el de la diversión. Y vuelvo a decir que el concierto no empezó bien, porque a pesar del innegable atractivo estético, cuando la música comenzó el contrabajo se escuchaba a duras penas y la armónica no parecía existir a pesar de los esfuerzos que estaba haciendo la chica de rojo. Al cabo del rato sí que comenzamos a escuchar la armónica, pero como si de una montaña rusa se tratase, volvió a caer al fondo y de nuevo teníamos que intuirla en vez de apreciar sus notas.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“I’m going back”

Y yo me preguntaba que para qué habían preparado un guión con las consignas a seguir por los técnicos de sonido de la sala, con las diferentes maneras de ecualizar cada canción y las posiciones de los vúmetros de la mesa dependiendo de cada pieza. Nuestro amigo Marco me contaba antes de empezar que esta gente le había fastidiado la tarde con la puñetera prueba de sonido, llena de pijadas, para después sonar de forma muy meliflua. Y la verdad es que tanto trabajo no se veía reflejado en el escenario, porque a mí me sonaba todo demasiado agudo y echaba de menos la contundencia que tenía que salir del contrabajo y de una percusión como Dios manda.

La segunda canción fue un rockabilly de formas clásicas, “I’m going back”, con el que dieron lugar a un carrusel de cambios de las hermanas en la batería, en la voz y en el teclado, al que la chica de azul golpeaba como si estuviese haciendo kárate con él. El hermano se quedó como dueño de la guitarra hasta que después de cantar el “Don’t make a fool out of me”, se pasó también a la batería. Los padres, mientras, disfrutaban orgullosos mostrándonos lo bien que habían educado musicalmente a sus hijos, y la noche avanzaba con altibajos, aunque más bajos que altos.

Y entonces, cuando el concierto comenzaba a decaer, surgió desde el backstage lo que, si estuviésemos hablando de cine, sería el alivio cómico: un negro bastante madurito, que el Google dice que se llama Tan Tan Thorton, con una trompeta muy chillona… aunque no tanto como la camisa que llevaba… que se puso al frente de la banda para atronar con algo parecido a un ska (¿era “I’m so sorry”…?) que animó bastante al personal.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“I’m so sorry”

Tan Tan solamente estuvo en el escenario durante tres canciones, lo que fue bastante de agradecer porque una vez conocido el chiste uno ya lo que desea es que le cuenten otra cosa. Y por eso en mitad del tercer tema me fui a buscar más cerveza. Y aquí hago un inciso para decir que un concierto no va bien, cuando en mitad de él la barra está petada de gente. A la vuelta la cosa había cambiado para mucho mejor, los chicos se peleaban con el “Going up the country”, de nuevo en clave de rockabilly, y ya hasta se escuchaban los graves… no sé si era cosa de la recarga de birra o de que realmente el sonido había mejorado, el caso es que aquellos fueron los minutos de mayor disfrute, “Polly put the kettle on”, “Hold me tight”, hasta el suelo del teatro bailaba solo… el problema es que la cerveza se acabó otra vez y la música continuó, y de nuevo el tedio nos venció; hasta el punto de que la gente de la reunión comienza a perder el punto de la música y dedicarse a preguntar inconveniencias: “Oye, tú que eres la Carrascupedia, ¿Cuál de las niñas es la Kitty y cuál es la Daisy…?”. “¿Y yo que coño sé, tío. A ver, la de rojo lleva una flor en el pelo, y no es una margarita, así que ésa no debe ser la Daisy…” (los que tengan nociones de inglés entenderán el razonamiento). “Aaaah, claro… claro…”.

Y el caso es que yo llevaba razón con la suposición de la flor. Cuando el niño presentó a la banda resultó que la de rojo era Kitty y la de azul era Daisy. En lo que nos habíamos equivocado (atento al dato, amigo Koloke) es que la mayor es la que iba de azul y no la otra, como todos pensábamos.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Going up the country”

A pesar de que el concierto no llegaba todavía a una hora de duración, de nuevo comenzaba a pesarnos, a resultar monótono tanto en contenido como en la forma de expresarse la banda… Lu decía que el sonido parecía el de un walkman que se está quedando sin pilas, por citar un cacharrito analógico acorde al ambiente vintage que teníamos.

La última canción del set fue la mejor… y no, no por el hecho de ser la última, sino por el montaje escénico de ir presentando al padre, que se va del escenario mientras sigue la canción; después a la madre, que también se va; el quedarse los chicos solos deconstruyendo ese “Say you’ll be mine” de forma que la gente se harta de aplaudir a Kitty cuando se está quedando sin resuello soplando las dos mismas notas a la armónica durante un buen rato, para redoblar los aplausos y los gritos cuando por fin cambia a otra; el que la pieza se convierta en un animadísimo monólogo entre la guitarra de Lewis y la batería de Daisy…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Say you’ll be mine”

Para el bis nos tememos lo peor cuando el roadie (que se parecía tela a Enrique Morente, por cierto) saca una silla… ojú, nos van a pegar en la oreja con un blues del Delta… y los temores se acrecientan cuando los niños salen al escenario y traen dos banjos. El Koloke se acerca de nuevo a mí: “Dos banjos, ¿pa qué? si con uno hay ya de sobra…”. Y no solo eso, es que para tocar bien el hillbilly hace falta ser un garrulo sin afeitar en lugar de un niño fino al que la mamá ha repeinado después de pasarse la mano por la lengua para alisarle los pelos. Pero nos volvimos a venir arriba con el segundo bis, “What quid?”; y además resolvimos una duda que nos corroía: ¿los pedales que el niño tenía para la guitarra eran de atrezo…? Pues no, porque en esta canción usó el wah-wah y lo hizo de forma bastante convincente. Preferí quedarme con este buen sabor de boca, no fuesen a estropearlo con un tercer bis (como así fue) y al terminarlo me fui a por más cerveza.

Una vez de nuevo en la barra resultó que allí no se cabía, así que tras pertrecharnos adecuadamente nos movimos hacia la terraza para hacerle la entrega oficial del premio de la edición especial del “Nevermind” de Nirvana a los ganadores del jueguecito que propusimos aquí unos post más atrás. Al Vidal no hubo forma de encontrarlo por allí, a pesar de que en una de mis incursiones en busca de cerveza me lo encontré por el camino y quedamos para ahora. Así que solo pude hacerle la entrega a nuestra amiga Lu. Al salir tampoco pude despedirme de Bomper y sus acompañantes, con los que compartí las cervecitas pre-concierto; e igualmente de Marco, Jose Casas y Pacoco; ni de Manuela Vollini, a la que hacía mucho tiempo que no veía y con la que apenas pude cruzar cuatro palabras. Sin embargo, con Rosa “Caja Negra”, crucé saludos dos veces, lo cual no está nada mal, porque siempre es un placer besar a una mujer como ella, y además, repetir.

Por cierto, el título del post no se me ocurrió a mí, sino que la forma de tocar la armónica de Kitty se lo inspiró a alguno de los espectadores más bordes que andaban junto a Pablo. En cuanto éste nos lo contó supe que esta crónica, que en principio iba a ser un simple comentario, tenía que convertirse en un post aunque fuese solo para llevar ese encabezamiento.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“What quid?”

LA MÚSICA DE LA NATURALEZA

Nunca antes había escuchado nadie un disco como “Gandharva”. Salió en una época en la que nadie sabía todavía hasta donde iba a llegar la música rock. Era 1971 y Zappa andaba mezclando la música surf con Stravinsky, Jimi Hendrix había reinventado la guitarra eléctrica antes de morirse; incluso Deep Purple intentaban mezclar su heavy con una orquesta sinfónica.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Soft white” / “Saga of the blue beaver”

Y entre todo este batiburrillo surgió “Gandharva”. Aquello no era rock. Aquello no era jazz. Aquello eran dos sintetizadores sonando junto a dos perros viejos del jazz, un guitarrista de blues y una señora tocando dos arpas a la vez. Y todo grabado en directo en el interior de la catedral de San Francisco, un espacio inmenso lleno de ecos en el que cualquier sonido tardaba casi diez segundos en decaer hasta perderse.

“Gandharva” es la música celestial en la mitología hindú, y este disco con su nombre era como la banda sonora de una película inexistente. Parecía como la fórmula mágica para que todos los locos y colgados que por entonces pululaban por la música pudiesen sacar a la luz sus locuras y paranoias; sin embargo, “Gandharva” era un disco creado muy cuidadosamente.

Comenzaba con misterio; la magia no se desvelaba de pronto, sino que comenzaba con una breve introducción de órgano, a la que seguía un vibrante instrumental de blues-rock guiado por las guitarras de Mike Bloomfield y Ronnie Montrose. Después había una pieza muy etérea totalmente vocal, y una gran interpretación en clave de góspel terminaba con la cara A del LP. Escuchándolo hoy, esta secuencia de canciones parece más una serie de experimentos musicales que una unidad musical, pero todos los que comprasen el LP por primera vez y comenzaran a escucharlo por el principio, notarían que había valido la pena la espera antes de dar la vuelta al disco y encontrarse con la suite principal. Gerry Mulligan y Bud Shank luciéndose con los saxos, con Bernard Krause tocando un moog y Paul Beaver sentado ante el órgano de la catedral…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Gandharva” / “By your grace”

La singular trayectoria de este “Gandharva” provenía de la poco convencional experiencia de sus creadores, que hasta ahora no he dicho que eran los anteriormente mencionados BEAVER & KRAUSE. Paul Beaver era un jazzista que en algún momento indeterminado comenzó a interesarse por la música electrónica y Bernie Krause era un productor especializado sobre todo en música country, aunque también había producido discos para la Motown y había reemplazado a Pete Seeger en la banda folk The Weavers. Todo eso antes de interesarse también él en la música electrónica después de conocer a Beaver.

Una vez establecidos como socios en sus nuevos intereses electrónicos, los dos hipotecaron su vida para conseguir los 15.000 dólares que les costó un sintetizador Moog de primera generación, y se pusieron manos a la obra para intentar conseguir venderles la idea del sonido sintetizado a los productores de Hollywood. Sin éxito alguno.

En 1967, con los pocos dólares que les quedaban se pagaron un stand en el festival de Monterey, y montaron en él un chiringuito en el que hacían demostraciones con el Moog. Lo normal es que la gente merodease por allí delante sin prestarles demasiada atención, aunque algunos se sorprendían de lo que escuchaban… y consiguieron vender una docena de sintetizadores. Los Monkees, Frank Zappa, los Byrds, fueron algunos de sus compradores. Pero es que además tenían la ventaja de que nadie de los que los compraban sabía tocarlo y se hacían un lío con tantas puñeteras teclas e interruptores. Así que Beaver y Krause se vieron de pronto envueltos en un negocio muy lucrativo, que consistía en tocar el instrumento por ellos, y tocaban unas 80 horas semanales en estudios de grabación de Hollywood, New York, Londres… de toda aquella época de vacas gordas podéis escuchar muestras de sus sonidos sintetizados en discos de los Beach Boys, los Doors, Neil Young, los Rolling Stones, Simon & Garfunkel, George Harrison…

Con el dinero que ganaban y la ilusión que les guiaba se plantearon la idea de grabar ellos también sus propios discos, y se pusieron a ello. Antes de “Gandharva” grabaron otro, llamado “In a wild sanctuary”, que también sentó las bases como el primer disco en usar sonidos naturales como componentes de una orquestación. Esta pieza es de aquel disco:

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“And there was morning”

“Gandharva” fue un intento de seguir en la línea de ese disco anterior, pero explorando la propia música que ellos eran capaces de desarrollar, sacarla del caos del rock and roll y llevarla poco a poco a un nivel más espiritual; de ahí esa sucesión de piezas de la cara A desembocando en la principal de la B, hasta ir desvaneciéndose por fin entre los sonidos ambientales de la catedral.

El disco, además, fue grabado en aquellos locos días en que se puso de moda el sonido cuadrafónico y fue también el primer disco que se grabó así. A los músicos se les dio la idea de que fuesen vagando a través del espacio ocupado por los cuatro canales mientras iban tocando sus instrumentos; aunque este formato original se ha perdido con las reediciones posteriores en stereo. De todas formas, en su forma original cuadrafónica, el disco prácticamente no fue más que una curiosidad con la que comenzar las fiestas.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Bright shadows”

“Gandharva” fue el primer paso de un viaje. Bernard Krause fue interesándose cada vez más en los eslabones entre los sonidos del mundo natural y la música que creaban los humanos. Fue descubriendo que en la música moderna occidental no había muchos puntos de contacto entre ellos, y lo consideraba una alienación alarmante. Por eso, una vez que Paul Beaver falleciese en 1975 de un ataque cardiaco, Krause cortó todos sus lazos con el mundo del rock y se sumergió completamente en el campo de la bioacústica, estudiando los sonidos no humanos de la Tierra.

Los humanos tenemos un ego muy grande y queremos que se nos note. También nos sentimos obligados a competir, de alguna manera, con los sonidos del mundo natural, que son mucho más bellos.

Con el tiempo fue editando más de 50 discos de sonidos de todos los peces del mundo, así como de los mamíferos y de los insectos en sus hábitats naturales, con sus ruidos habituales. Luego tuvo otro breve momento de fama porque en un noticiario de la tele de mucha audiencia le dieron cobertura a su magia acústica, con la que fue capaz de atraer a una ballena llamada Humphreys, varada en el río Sacramento, para que volviese a remontar éste hasta volver de nuevo al Océano Pacífico.

Actualmente se ocupa de crear paisajes sonoros para acompañar exhibiciones en museos y acuarios de todo el mundo. Y lo último que sé de él es que estaba intentando desarrollar una herramienta que hiciese posible que cuando uno busca algo a través de Google Earth y Google Maps pueda a la vez escuchar el sonido ambiente del paisaje o del entorno urbano que se ve. Y, sobre todo, continúa orgulloso de haber dejado su marca con “Gandharva”.

Lo peor de todo es que la mayoría de los músicos que interpretaron aquella obra ya están muertos: Paul Beaver, Gerry Mulligan, Bud Shark, Mike Bloomfield, Clydie King, todos se han ido… creo que soy el único viejo chocho que queda…

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


“Walkin’ by the river”

LA CHICA DE LA CURVA

No me digáis que nunca habéis oído la historia del hombre que recoge a una autoestopista que le advierte sobre el peligro de una próxima curva antes de desaparecer en la nada, para descubrir después que la chica había muerto hace tiempo en esa misma curva…!

Pues bien, eso es una leyenda urbana; lo mismo que la de la señora que lavó al gato y para secarlo lo metió en el microhondas. Y también lo es la de esa multinacional de la comida rápida que mete gusanos en sus hamburguesas para que estén más jugosas… podéis seguir yendo al burguer con tranquilidad.

Cada día leemos o escuchamos historias de amigos y conocidos, que las han oído de otros amigos o conocidos, y éstos a su vez de otros más… que son extrañas, ridículas, humorísticas, terroríficas o irónicas. Y las historias son tanto de gente normal como de gente famosa (¿recordáis a Ricky Martin, la niña que era fan suya y el perrito que lamía la Nocilla…?). Normalmente, aunque las crea mucha gente, esas historias no resisten el más mínimo análisis sobre su certeza; sin embargo muchas de ellas vencen el paso del tiempo y perviven perfectamente a través de los años encontrando siempre crédulos que continúan haciéndolas circular.

Muchas terminan por establecerse de tal forma en la memoria colectiva que al final uno se pregunta si realmente fueron verdad.

Y todos hemos contado historias de ésas; a veces repitiéndolas tal como las oímos, y a veces adaptándolas para que suenen todavía mejor, más creíbles, o más exageradas.

Al fin y al cabo en este blog siempre hemos mantenido que hay historias tan buenas que si no son verdad sí que merecen serlo. Y en el mundo del rock son abundantes.

Aquí tienes, en un slideshare, apuntadas 15 de ellas. Ya las iremos comentando a medida que vayáis interviniendo vosotros. Y en el slideshare siguiente, 15 fotos de personas relacionadas con el mundo de la música, a las que se les han atribuido estas leyendas urbanas. El juego consiste en que asocies las pantallas de forma que asignes las histórias apócrifas a cada foto… a ver si aciertas.

No he puesto algunas de las más obvias: La muerte de Paul McCartney, el lavado de la sangre de Keith Richards, las sospechas de asesinato de varios de los muertos más célebres del rock… pero sí que hay algunas historias muy conocidas, para que no os quejéis de la dificultad del juego. Los personajes: cinco hombres, cinco mujeres y cinco grupos, también son perfectamente reconocibles, al menos la mayoría.

Será divertido, ya veréis…