ALGO SE MUERE EN EL ALMA

Hace mucho tiempo que no os propongo un post en el que todos participéis. Hoy voy a hacerlo de nuevo. La siguiente es una entrada en la que no hay fotos ni música… de momento. Las iremos poniendo a medida que vosotros mismos la vayáis completando.

La idea de este post me vino cuando estabais escribiendo los comentarios de aquél otro que escribí sobre Cream y la forma en que rompieron. Desde entonces he estado pensando en algunas otras bandas que rompiesen de forma singular, o al menos de forma que mereciese ser contada. Y eso me llevó a otra cosa, a la forma en que han abandonado las bandas algunos de sus componentes.

Y aquí tenéis diez ejemplos de ello. Y a vosotros os corresponde, si queréis, descubrir de quiénes estamos hablando; de qué banda y de qué músico. No os preocupéis, todos son muy fáciles. Todas son bandas ampliamente conocidas y que suelen estar en la mente de todos, nada de grupos de culto, ni de modas pasajeras, ni carne de enteraíllos… son bandas de las de toda la vida, y de estilos que os gustan a todos. Para que nadie tenga la excusa de decir que no participa porque no sabe nada de música.

A medida que se vayan descubriendo sus nombres iré poniendo sus fotos y sus canciones, hasta que al final quedará convertido en un post de los habituales. ¿Empezamos…?

CASO Nº 1: NOEL REDDING Y THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE

Decidió dejar la banda el día en que antes de un concierto un periodista le preguntó qué pensaba sobre lo que había dicho el guitarrista, que estaba pensando en expandir el grupo. A él no le había dicho nada, y si estaba en la banda, al menos debería saber qué estaba pasando en ella, ¿no?

Más tarde, hicieron el concierto ante 30.000 espectadores, tan enfervorecidos que prácticamente todos querían subirse al escenario con ellos. La cosa se desmadró tanto que la policía tuvo que usar gas lacrimógeno, pero había tanta gente que estaban consiguiendo aproximarse al escenario, así que la banda tuvo que dejar de tocar.

Salieron del local a toda prisa y resultó que fuera no había coches esperándoles, así que los metieron a todos en una furgoneta y la cerraron. Pero los fans empezaron a golpearla y a subirse encima de ella. Los músicos podían notar cómo el techo se combaba cuando por fin emprendieron el camino hacia el hotel.

Se fue de la banda sin ni siquiera anunciarlo. Al día siguiente se subió a un avión y se volvió a su casa.

Noel está a la derecha, con mirada esquiva.

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Jimi Hendrix Experience – “All along the watchtower”

CASO Nº 2: TOMMY LEE Y MÖTLEY CRÜE

Que lo metiesen en la cárcel por pegarle a su mujer tuvo un gran impacto en su decisión de dejar la banda. Sentado en la celda durante cuatro meses, totalmente solo, tuvo tiempo para preguntarse quién coño era él. En realidad no era feliz, bebía demasiado, y no sabía por qué. Entonces fue cuando decidió que no quería seguir cantando las mismas canciones, que ya no podía seguir soportando sus crisis de identidad; y aunque amaba la música, ya no amaba esta música que hacía.

Cuando salió de allí no tenía nada que hacer. Su mujer se había ido y se había llevado a sus hijos. Así que aceptó hacer una última gira con el grupo. En el aeropuerto estaba charlando con una de las chicas de la oficina de management cuando se acercó otro de los miembros de la banda y le dijo a ésta: “¡Tía, ve a por mis putas tarjetas de embarque, ya podrás lamerle el culo a éste después!”. Él se encaró con su compañero: “¿Tienes que ser siempre tan gilipollas…?”. “Anda y que te jodan”, fue su contestación, para después seguir: “¿Qué vas a hacer… pegarme?”.

Y ésa era su intención, matar a aquel hijoputa. Pero sabía que si le ponía una mano encima volvería a la cárcel por bastante más tiempo. Y el otro lo sabía también. Por suerte los demás le cogieron y le sacaron de allí, subiéndolo al avión, mientras el otro gritaba para que le oyese todo el aeropuerto: “¡Ha intentado pegarme! ¡Polícia! ¡Policíaaaaa…!”.

Mientras hacía el último concierto de la gira no dejaba de pensar que no podía esperar a que terminase para volverse a su casa. Adiós a todo esto.

Bajo el primer pelucón de la derecha está Tommy Lee.

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Mötley Crüe – “Girls, girls, girls”

CASO Nº 3: BILL WYMAN Y THE ROLLING STONES

Le ocurrieron tres cosas mientras estaba haciendo su última gira: su esposa se divorció de él, su padre murió y su hijo se fue de casa. Así que pensó que por qué no hacer borrón y cuenta nueva.

Cuando le dijo a los demás que les dejaba pensaron que estaba de broma. Pero no, él sabía que había otras cosas que podían hacerse en la vida; y él estaba interesado en algunas de ellas: el arte, la fotografía, escribir… lo que tenía claro es que ya no quería estar más en el grupo.

“Oye, nadie deja este grupo…”, parecía como si los demás no se lo terminasen de creer. Y así se mantuvieron las cosas durante dos años. Hasta que llegó el momento de tener que meterse de nuevo en los estudios a grabar. Le hicieron una llamada diciéndole la fecha y hora. Pero después le hicieron otra diciéndole que habían encontrado a quien le iba a reemplazar. Así es cómo los otros reaccionaban a las cosas que no podían controlar.

Desde entonces ve a algunos de ellos con cierta frecuencia, pero a su mejor amigo en la banda solo ha vuelto a verlo tres o cuatro veces en veinte años; no le gusta volar, y de él le separa todo un océano… todavía no sabe si sigue enfadado con él o ya se le pasó…

Bill, a la izquierda, semioculto detrás de Su Satánica Majestad

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The Rolling Stones – “In another land”

CASO Nº 4: MICHAEL DEMPSEY Y THE CURE

Llevaban dos años de intensas giras cuando les propusieron telonear a otra banda más famosa que ellos. Y durante la gira, dos de los miembros de la banda cabeza de cartel salieron de ella tras el segundo concierto; así que el líder de los teloneros fue “ascendido” a miembro de la banda principal.

Y eso llevó consigo el que dejase de viajar con sus compañeros, para hacerlo en un cómodo autobús con aire acondicionado, mientras los otros seguían haciéndolo en su furgona, tragándose el humo del tabaco de su técnico de sonido, que encima no hacía más que hablar de fútbol.

El que el líder pareciese estar distanciándose así del grupo era en realidad porque estaba desilusionado con la forma en que sonaban; todas las bandas con las que habían empezado tenían un sonido mucho más oscuro y más crudo que ellos, y él no conseguía que la banda tuviese esa clase de poder.

La ceremonia de ruptura fue hecha por teléfono. El líder llamó a uno de los miembros del grupo y le anunció que no quería continuar. Le dijo que estaba muy desilusionado con la banda y que la dejaba. Incluso le ofreció al otro el nombre por si querían seguir adelante. El otro dijo que no, de todas formas él podía volver al grupo en el que estuvo antes. Las cosas parecían inevitables, ni se sorprendió ni se mosqueó.

…pero probablemente sí lo hizo cuando vio que los demás seguían adelante, y que la llamada solo había sido una especie de montaje para dejarle fuera del grupo a él y así tener el lider más fácil que los demás siguiesen sus esquemas.

Michael, a la izquierda, intentando que Robert no lo tape del todo.

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The Cure – “Boys don’t cry”

CASO Nº 5: DOUG YULE Y THE VELVET UNDERGROUND

Todos los miembros originales habían dejado ya la banda y solo quedaba en ella el último en llegar.

Pero el manager se empeñaba en seguir adelante con el grupo porque tenían unos contratos firmados y no quería renunciar al dinero que suponían. Así que el último de los miembros en llegar se encontró en unos estudios, grabando un disco con un batería alquilado y teniendo que hacer overdubs de todo lo demás que sonaba en él.

Pero ni eso significó el final de la banda. El manager lo envió de gira al otro lado del océano con tres músicos más que contrató para que fuesen con él. “Pero, tío… que la gente se va a dar cuenta de que no somos nosotros en realidad…”, le decía. Pero el manager le tranquilizaba. “Descuida, nadie lo notará”. Y en realidad fue así, porque entonces no eran muy famosos más allá de su ciudad de origen, ni tenían el culto que lograron con los años; y a nadie parecía importarles quienes eran los que estaban en el escenario.

Estaba siendo divertido, hasta que el manager les dejó tirados sin un puto duro. Y todavía tenían que seguir tocando en algunas ciudades más antes de terminar la gira. Con lo que pillaron por ello pudieron volver a casa, así que el que todo terminase fue en realidad un alivio.

Algo más de veinte años después la banda se reformó durante algún tiempo… pero a él no le invitaron a unirse.

La Velvet del ’69. Doug es el de la derecha del todo.

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Velvet Underground – “Sweet Jane”

CASO Nº 6: IZZY STRADLIN Y GUNS N’ROSES

Aunque ahora fuesen de mojigatos, siempre habían sido unos cabrones y unos gamberros. Por eso él estaba todavía cumpliendo un año de libertad condicional y viajaba en su propio autobús con la única compañía de su novia y sus perros… mejor mantenerse apartado de las malas influencias.

Bueno, viajaba así por eso y porque a algunos de los otros la fama les había convertido en unas estrellonas insoportables… “hombreeee, ¿se puede aguantar que nos tenga que esperar el avión porque uno está todavía retocándose el peinado hasta que vea que le queda bien…?”. En la banda todo se había magnificado: los egos, los hábitos drogotas, la auto complacencia… ya no eran un grupo musical, eran actores de un culebrón multimillonario, con helicópteros, supermodelos, glamour…

El colmo ya fue que el cantante redactó un contrato con el que le dejaba a él reducido a alguien sin apenas importancia en el seno del grupo. ¡Y pretendía que lo firmase! La excusa era que él no se movía bastante en el escenario. Lo mandó al carajo, claro… ¿qué se creía, que era el rey…? Le dijo que mejor redactase otro contrato diferente dejándole del todo fuera de la banda, que ése sí lo firmaría y se iría para siempre.

Por eso le extrañó tanto que unos días después el cantante le llamase por teléfono para preguntarle que si todavía quería seguir con ellos; le dijo también que fuese a su casa a arreglarlo.

Y él fue. Y cuando el cantante le vio llegar salió y comenzó a gritarle: “¡No te acerques… fuera de mi casaaaaaa…!”. Él pensó que más valía alejarse de aquel gilipollas lo más posible. Y condujo de vuelta a su casa sintiéndose como si le hubiesen quitado un grano del culo.

Los Gunners, con Izzy a la derecha del todo.

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Guns N’Roses – “Stranged”

CASO Nº 7: CHRISTINE McVIE Y FLEETWOOD MAC

La culpa de que decidiese dejar la banda la tuvo un terremoto.

Llevaba ya veinte años viviendo en esa ciudad cuando el terremoto le provocó tal terror que sintió que echaba de menos sus raíces y quería volverse a casa. El terremoto fue el catalizador de todos sus sentimientos. Se puso a pensar que después de 25 años en la banda ya había escrito sus mejores canciones y ya había pasado su momento. Y desde que había muerto su padre, no hacía mucho tiempo, la depresión también llamaba muchas veces a su puerta.

De todas formas, aceptó grabar un último disco y cumplir con la gira y los compromisos que ya tenían contraídos. Como siempre, los conciertos fueron éxitos enormes, pero lo que le daba mayor excitación era saber que iban a ser los últimos.

El caso es que mientras duró la gira tuvieron tantas ocasiones de ir diciéndose adiós que en cuanto acabó el último de ellos todos salieron zumbando en diferentes direcciones sin una verdadera despedida.

Cuando unos años después pasaron por su ciudad en uno de sus conciertos fue a verlos. Y después, lógicamente, pasó por los camerinos a echar un ratito con ellos. Les vio felices, pero reventados… la música era su vida, y todavía eran brillantes en lo que hacían. Pero sintió que no les tenía ni la más mínima gota de envidia.

Unos Fleetwood puretones, con Christine adornándose con una flor.

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Fleetwood Mac – “Don’t stop”

CASO Nº 8: STEVE HACKETT Y GENESIS

Cuando uno se mete en una banda donde sus otros miembros han estado prácticamente todos tocando juntos desde los once años es como si se metiese en un club muy exclusivo. Por eso no tuvo realmente confianza en sí mismo como músico hasta que no grabó su primer disco en solitario.

Cuando lo hizo aún estaba en la banda, pero cuando uno ha sido capitán de su propia nave es muy difícil volver a estar en un grupo donde sigues siendo “el nuevo” aunque ya lleves siete años en él.

La mayoría del material que grababan lo componían entre los dos miembros originales que había, que insistían en que aquello era una democracia… pero no lo era en realidad, había una alianza entre ellos y siempre votaban lo mismo, por lo que él y el otro miembro no original tenían que conformarse con meter algo suyo en los arreglos solamente. Por eso, aunque a él le gustaba la banda, pero empezó a preocuparse menos por ella y a interesarse más por sus propias cosas.

Cuando un día estaban haciendo la mezcla de un tema muy (muy, muy) largo de su próximo disco, se encontró a sí mismo pensando: “joé, he tocado esta canción mil veces… y estoy ya hasta los huevos… la verdad es que no puedo escucharla ni una vez más…”. La canción todavía no se había editado siquiera y él ya la veía como un fósil. ¿Y qué iba a hacer… continuar y sentirse culpable el resto de su vida por dedicarse solo a limpiar sus fósiles… o encender la mecha para que todo explotase de una vez…?

Se decidió por la segunda opción.

Genesis en su mejor momento. Steve solo asoma la cabecita.

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Genesis – “I know what I like (in your wardrobe)”

CASO Nº 9: SCOTT GORHAM Y THIN LIZZY

La banda se había convertido en un imán para los camellos. Y aunque él era el miembro que más servía de aglutinador de ella entre tanta mierda como les rodeaba, sentía que ya no podía seguir así.

Intentaron convencerle de que se quedara, pero él ya tenía los nervios totalmente desquiciados por la heroína y sabía que se iba a morir si no les dejaba cuando terminase esta gira.

La cosa estaba muy jodida. Y aunque él ya lo sabía la confirmación definitiva llegó en el concierto de Tokyo. Allí les había sido imposible conseguir sus dosis y tanto él como el líder de la banda estaban con el mono. Se miraron, y él se dio cuenta de que el otro tenía los ojos arrasados en lágrimas… le dio algo más que pena ver al Mike Tyson del rock reducido a aquello.

Cuando dejó la banda se descolgó del caballo y un par de años después ya estaba limpio y dispuesto a seguir trabajando. Fue a ver a su antiguo compañero, el líder de la banda, y cuando lo vio se quedó pasmado. Había ganado muchísimo peso y le costaba mucho trabajo respirar… “mierda, tío; ni siquiera has intentado quitarte…”. Cuando murió solo tres semanas después, él se quedó machacado. Se juró que nunca más en su vida volvería a tocar ni una sola nota de las canciones de la banda.

Y a pesar de que muchos otros grupos le llamaban a veces para que subiese con ellos a los escenarios a hacer alguna de sus antiguas canciones, siempre les decía que no; le parecía que sin su socio aquello no tenía sentido. Mantuvo la promesa durante diez años y solo la rompió cuando la petición de unirse a él a cantar alguna de ellas se la hizo otro de sus antiguos compañeros de banda.

Thin Lizzy cuando todavía eran felices. Scott se aparta a la derecha del todo.

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Thin Lizzy – “The boys are back in town”

CASO Nº 10: MARK EVANS Y AC/DC

Él no se llevaba bien con el guitarrista. Era cosa de que sus personalidades chocaban frontalmente, ¿qué se le iba a hacer?

Con los demás nunca hubo tensiones, los problemas eran solamente con el guitarrista. Y un día los demás arreglaron una reunión con ellos dos. Él no sabía qué iba a pasar en esa reunión, pero decidió tener cuidado con sus palabras. El guitarrista era un tipo inteligente, y él pensaba que, como toda la gente inteligente, podía ser muy extremado y explotar. Y vete a saber de qué forma sería capaz de explotar… al fin y al cabo, aunque le conocía desde hacía tiempo, pero era de otro país, de otra cultura…

Se había peleado con él un montón de veces ya. Casi siempre, los sentimientos solo los expresaban a través de las peleas, que solamente se paraban cuando subían al escenario, pero las continuaban cuando se bajaban de él. Él era un tipo fuerte, así que ¿por qué iba a tener que dejar que sus opiniones no contasen?

Y ahora estaban allí reunidos en aquel piso. No hubo discusiones ni emociones reales, simplemente le dijeron que estaba fuera de la banda. Y eso fue todo. Él se volvió a su casa y los otros siguieron su camino. Sabían lo que querían, tenían su futuro perfectamente enfocado y eran ambiciosos. Nada ni nadie iba a pararlos ni interferir en su camino. Echarle a él de la banda no fue un shock, ni hubo amargura, ni rencor… lo hicieron fríamente, sin motivos personales.

Los AC/DC de los primeros años. Mark es el segundo por la izquierda.

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AC/DC – “Let there be rock”

ELECTRIC IRISH LAND

Hoy vais a descubrir una faceta que no conocíais de uno de vuestros músicos favoritos de todos los tiempos. Él va a ser una figura, no la central, pero sí muy importante de nuestra historia.

EIRE APPARENT fueron una banda de Belfast que en los años ’60 lo tuvo todo. Tenían talento para derrochar, una multinacional para manejar sus asuntos, a Jimi Hendrix como productor discográfico, e hicieron giras inglesas y mundiales con Pink Floyd, los Animals o el propio Hendrix. Y así y todo algo falló para que no lograsen alcanzar una fama que parecía inevitable. Con el tiempo, sus miembros llegaron a alcanzar el éxito con los Wings de Paul McCartney, con Joe Cocker, con T. Rex y con algunos otros, pero la calidad del único disco que llegaron a editar, el “Sunrise” que les produjo Jimi Hendrix, hace que su posterior oscuridad fuese todo un misterio.

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“The clown”

Sus componentes comenzaron en una banda llamada The People, que al alcanzar un cierto éxito en Irlanda del Norte, se vieron tentados de probar mejor fortuna en Londres, por lo que se trasladaron allí prácticamente con lo puesto y con la furgoneta que les sirvió de transporte y de vivienda. Tenía un agujero en el techo, así que la mayoría de las noches tenían que aparcar debajo de algún puente, para no mojarse mientras dormían… la vida del artista principiante es dura…

Y cuando ellos comenzaban ya a dudar de si la desesperación era todavía mayor que el hambre que pasaban tuvieron la suerte de que les contratasen para tocar en el intermedio de los dos pases que iban a dar como grupo estrella de la noche los Procol Harum. Éstos hicieron su primera actuación durante una hora y media, tocando canciones que tenían todas el mismo tempo; y después salieron The People e hicieron saltar el local con rock and roll crudo y real.

En cuanto se bajaron del escenario el camerino se les llenó de managers. Hasta siete diferentes se les presentaron con ánimo de representarles, pero ellos eligieron a Chas Chandler y Mike Jeffery, que eran también los managers de Jimi Hendrix… “Si son lo suficientemente buenos para Hendrix, también lo serán para nosotros”, se dijeron.

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“Yes I need someone”

Lo primero que hicieron sus nuevos managers fue cambiarles el nombre por otro que no fuese tan soso, y pasaron a llamarse Eire Apparent, una idea de la esposa de Mike Jeffery, que les resaltaba su dimensión irlandesa. Y enseguida les incluyeron en una gran gira con Hendrix, The Move, Amen Corner, Pink Floyd y The Nice. Su actuación era bastante reducida, apenas diez minutos, ¿pero eso a quién le importa cuando podían cruzarse en los pasillos de los locales con Jimi…?

La banda se fue después a los USA con los Animals. Y apenas volvieron cuando tuvieron que irse otra vez, ahora con Jimi Hendrix y Soft Machine. Y en esta segunda gira fue cuando les sobrevino la catástrofe: su guitarrista, Henry McCullough fue detenido por posesión de marihuana. Para los demás aquello fue un golpe bastante duro, porque además se lo venían avisando desde hace tiempo; Henry se rodeaba de gente bastante sombría y sus compañeros de banda le pedían que al grupo y a su trabajo los dejase al margen. Pero cuando una noche el cantante Ernie Graham volvía a la habitación que compartía con él en el hotel se la encontró con un montón de gente con pintas de haber estado fumando drogas… y con tres policías que no le dieron una bienvenida muy calurosa. Ernie tuvo que pasar también la noche en los calabozos, antes de que por la mañana Henry en su declaración le dejase fuera de sospechas y le pusiesen en libertad… pero el pobre Ernie, durante todo el resto de la gira, cada vez que oía por las noches pasos acercándose se imaginaba que eran polis que venían a arrestarle.

Henry estaba en libertad condicional, en espera de juicio; y antes de que éste se celebrase y le pusieran una condena que podía ser dura, Chas Chandler y Mike Jeffery le pusieron en un avión con destino a Dublín, sin decirle nada siquiera a los demás miembros del grupo. Y desde ese momento Henry McCullough sale de nuestra historia para pasar a formar parte de otra con la Grease Band de Joe Cocker y con los Wings de Paul McCartney. Su reemplazo en Eire Appartment fue Mick Cox, que cogió el primer avión que salía de Londres hasta los USA; y siguieron con la gira.

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“Got to get away”

Fue entonces cuando comenzaron en New York y Los Angeles con la grabación de “Sunrise”, con Jimi Hendrix, que se pasó cuatro meses con ellos a la vez que grababa su propio “Electric Ladyland”. Ernie se hizo muy amigo de Jimi y estuvo en todas las sesiones del mítico disco doble que grabó éste, incluso compartieron algunos ligues y algunas historias menos agradables y más violentas. Una noche, cuando la gira les había llevado a New Mexico, Ernie oyó como le llamaban a través de la pared desde la habitación de al lado; era Jimi, que tenía el acetato de prueba de “Electric Ladyland”… así se convirtió en la primera persona que oyó este disco, y además en compañía de su propio autor.

Pero sigamos con “Sunrise”. Todas las canciones fueron compuestas por los Eire Appartment, principalmente por Ernie y Mick Cox, y resultó ser una atractiva muestra de un grupo de mitad de los ’60 coqueteando con la psicodelia. Por un lado, las letras de algunas canciones, como “Got to get away”, podían haber sido escritas perfectamente por Gerry & The Peacemakers o cualquier otra banda del Liverpool Sound; pero por otro lado el disco estaba delirantemente inundado de latigazos de flash, efectos de estéreo, wah-wahs, y cualquier clase de distorsión disponible por entonces para unos aspirantes a acid rockers. Y Jimi Hendrix toca en todas las canciones del disco… aunque esto fuese lo más fastidioso de la grabación, porque si ya se empeñaba en hacer innumerables tomas de todas las partes de los músicos del grupo, era especialmente pejiguera con las suyas propias, y las repetía de manera interminable, aunque todos los demás estuviesen de acuerdo en que a la primera le había salido fantásticamente.

…he dicho que toca en todas, pero hay una excepción. La última de ellas, “1026”, en realidad fue producida por Jack Hunt, porque Jimi estaba ocupado un día en que en el estudio de grabación se encontraban los miembros de la banda con Noel Redding y Robert Wyatt. Fue algo improvisado, y a éstos últimos se les puede escuchar en los coros.

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“1026”

De vuelta por fin a Inglaterra la banda descubrió otro motivo para preocuparse: Mick Cox no quería tocar en directo las canciones del “Sunrise”. Así que aquí sale él también de nuestra historia para seguir su propio camino a través de un disco, llamado como él mismo, que grabó respaldado por los miembros de Kokomo. Su sustituto fue un guitarrista de Belfast, que ya estuviese con ellos en sus primeros tiempos, llamado Tiger Taylor. Y con esta nueva formación grabaron la canción irresistiblemente optimista que fue “Rock’n’roll band”, que cuenta con un extraordinario solo de guitarra de Jimi Hendrix, y que fue añadida a la edición inglesa de su disco.

Pero ese fue su canto del cisne. Un día sus managers, Chas y Mike, fastidiados porque la banda era cada vez más reacia a seguir haciendo giras por un sitio tan lejano como los USA, les dijeron que ya no estaban interesados en seguir representándoles y al día siguiente unos ejecutivos de Polydor vinieron a verles para decirles que iban a rescindir el contrato de grabación que les unía… lo que nos lleva de nuevo al final del segundo párrafo de esta historia: “…su posterior oscuridad fuese todo un misterio”. El disco que estaban grabando en esos momentos, que hubiese sido el segundo, con la producción de Robert Wyatt, nunca se llegó a completar.

El del sombrero es uno de la discográfica, a Jimi ya lo conoces, y los otros son, de izquiera a derecha, Tiger, Ernie, Chris y Davy.

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“Rock’n’roll band”

Después de todo esto Ernie Graham grabó un disco en solitario, respaldado por Nick Lowe, dos discos más de pub-rock con el grupo Clancy y un single escrito por Phil Lynnot, “Romeo”, en Stiff Records, respaldado por los Blockheads de Ian Dury. El bajista Chris Stewart trabajó con Frankie Miller y Terry Reid; el batería Davy Lutton se unió a los T. Rex de Marc Bolan; y Tiger Taylor formó el grupo Anno Domini. En la actualidad algunos de ellos todavía siguen en activo y Ernie falleció hace ya diez años.

Pero no vamos a deprimirnos por este final; mejor dejemos que el propio Ernie Graham ponga fin a la historia con el ánimo levantado, con unas palabras que dijo unos años antes de morir:

Fui muy afortunado. Me pagaban por hacer algo que yo hubiese pagado por hacer. Viví y trabajé con Jimi Hendrix. No tengo nada que lamentar.

FREE BIRD

En diciembre de 1970 el cuerpo del revolucionario saxofonista ALBERT AYLER fue encontrado en el East River de New York. Su descubrimiento fue el detonante de una gran cantidad de rumores sobre camellos vendedores de coca a los que Albert debía dinero, gangsters acechándole y relaciones con la Mafia. En aquellos tiempos en que los asuntos raciales en los Estados Unidos estaban tan dramáticamente polarizados, se habló también de complicidad de la policía: Albert Ayler era un negro cuya estrella estaba en ascenso, y como era bien conocido que el FBI estaba detrás de los asesinatos de algunos miembros de los Panteras Negras y de otros elementos radicales, la idea no le parecía a nadie demasiado descabellada.

A pesar de su status de músico underground, los rumores que rodearon la muerte de Albert siguieron creciendo; circuló incluso una truculenta historia que decía que su cuerpo había sido abandonado en el interior de un jukebox Wurlitzer, antes de ser sumergido en el río. Y como había algo “sobrenatural” en la música de Albert, en realidad tales rumores eran comprensibles. Estábamos ante un músico que había vuelto a los sonidos anteriores al jazz… espirituales, músicas fúnebres, toques de llamada militares… creando una música densamente tejida bien fundada sobre una estética profundamente espiritual.

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“Prophet”

Nacido en Cleveland, en 1936, Albert Ayler fue discípulo y protegido de John Coltrane, quien le enseñó a tocar el saxo en la iglesia cuando era un niño. Tras graduarse en la Universidad pública John Adams con 18 años, perfeccionó su técnica en la Academia de Música de Cleveland. De la música de grano grueso que sacaba de su saxo tenor decían entonces que era como el sonido de una sierra mecánica, y de su banda decían que era como un grupo del Ejército de Salvación colocados con LSD. Buscando información original de aquellos tiempos he encontrado un artículo de Ted Joans, un poeta de Illinois, que describía la experiencia de escuchar a Albert por primera vez como “algo raro y crudo, como gritar ‘que os jodan’ en el interior de la Catedral de Saint Patrick”.

Para los oyentes acostumbrados a Charlie Parker y al bebop, Albert representaba el final del jazz tal como lo conocían. Y con los años su figura fue siendo mucho más conocida que cuando estaba vivo; su música y su profunda esencia espiritual llegaron a tener una resonancia mucho más rica en matices fuera del free jazz y del entorno negro-religioso, que fue de donde se nutrieron al principio.

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“Change has come”

Albert Ayler usaba la imaginería religiosa de los espirituales negros cuando describía musicalmente sus ambiciones. Él había comenzado tocando blues cuando era adolescente; mientras estaba en la universidad pasaba los veranos de ciudad en ciudad con el gran armonicista Little Walter, y luego trabajó con Lloyd Price, antes de que las necesidades económicas le llevasen a enrolarse en el ejército por unos años, con el que pudo conocer Europa y la influencia del jazz en los países nórdicos. Por ellos comenzó a trabajar después de licenciarse, antes de volver a los USA y comenzar su carrera discográfica.

Casi siempre apoyado por la trompeta de su hermano menor, Donald, ambos eran músicos que curraban a turnos, como cualquier otro trabajador; y les costó dar los primeros pasos por este frágil camino de la música. Albert disfrutaba tocando hasta alcanzar tal intensidad que le parecía encontrarse a sí mismo “lanzando un grito silencioso”. Y siempre fue muy filosófico sobre la poca audiencia que tenía. Cuando el espíritu que poseía su música se fue extendiendo a sectores más amplios ya fue tarde para él.

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“Ghosts”

En realidad su muerte, tal como luego lo contase su pareja de entonces, Mary Maria, en un libro sobre él, no fue tan truculenta como se decía, aunque tampoco fue algo normal. Su hermano Donald, deprimido por las inseguridades de la vida como músico, sufrió una profunda crisis nerviosa, y Albert se culpó a sí mismo por ello y se veía como si toda su familia le estuviese presionando por esto. Su salud mental se deterioró, hasta que una noche algo le hizo saltar de su sofá gritando que para su redención “la sangre tenía que ser derramada” y, tras estrellar su saxo contra la pantalla del televisor, se fue corriendo de su casa.

Mary Maria alertó a la policía, pero no encontraron su cuerpo hasta 20 días después. Los oficiales del guardacostas que le recogió del río aseguraban que por el estado en que estaba el cadáver y el sitio en el que se encontraba, era casi seguro que había saltado desde el ferry de Staten Island.

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“Saints”

Albert Ayler no es un músico de escucha fácil, y todavía permanece como uno de los grandes visionarios de la música; sus discos requieren respeto y atención. Cualquiera de vosotros que haya ido hasta el cruce de caminos con Robert Johnson, o haya quedado extasiado con los irregulares, e incluso siniestros, gritos de Wilson Pickett, reconocerá las voces vernáculas que habitan en los sones de Albert. Artistas como él fueron los abanderados y los tótems de un movimiento inspirado por los manifiestos del Black Liberation. Y su música, más que pedir, exigía ser oída. Era música inflexible, intransigente, que no hacía prisioneros.

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“Omega”

Como apéndice final a esta entrada os hablaré de algo en lo que Albert Ayler fue también un pionero, aunque no tiene nada que ver con la música. Y es que muchos años antes de que Tiger Woods alcanzase la fama como golfista negro, Albert había alcanzado en Cleveland más prestigio como jugador de golf que como músico, e incluso fue el capitán del equipo de su Universidad en unos tiempos en que este deporte era exclusivamente blanco, y los únicos negros que tenían algo que ver con el golf eran los caddies y los cuidadores del césped. Esa foto de ahí arriba, inédita durante la vida de Albert, fue publicada en el libro que mencioné antes, y le muestra a él y a Mary Maria en un descanso entre hoyos, en Brooklyn, a finales de los ’60.

POR EL HUMO SE SABE

Hasta que el día 16 de mayo de 1969 Pete Townshend no echó de una patada del escenario a aquel policía de paisano en el Fillmore East, había estado siendo un mes tranquilito para THE WHO.

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“Pinball wizard”

Habían comenzado a primeros de mayo con una aparición en el “Top of the Pops” con su “Pinball wizard”, y al día siguiente hicieron la presentación de su muy celebrada ópera rock sobre “Tommy”, en un concierto especial solo para la prensa en el club de Ronnie Scott. Una semana más tarde estaban rompiendo récords de asistencia de público en la maratoniana gira que hacían por los Estados Unidos. Cuando llegaron a New York para su concierto en el Fillmore East el enfebrecido público de la Gran Manzana ya había agotado todas las localidades con mucha anticipación.

Todos estaban enloquecidos cuando abarrotaron el Fillmore, porque les encantaban los Who, y ya habían oído el “Pinball wizard”, y esperaban ver y oír el espectáculo de “Tommy” en su totalidad. Y así fue como The Who realizaron el concierto.

Hacia el final del mismo, en la explosiva parte pirotécnica, el humo comenzó a adueñarse por completo del auditorio. La gente pensó que aquello formaba parte del espectáculo… pero no era así. El supermercado que había al lado del Fillmore estaba ardiendo. Alguien le había arrojado un cóctel Molotov porque el propietario había rehusado seguir pagando por su “protección”.

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“We’re not gonna take it”

De pronto los pasillos laterales se llenaron de bomberos armados con hachas, pero la audiencia seguía sin mostrar signos de ansiedad. Por lo que todos estaban viendo, los Who habían montado un maravilloso final para su concierto. El promotor, Bill Graham, decidió que había que terminar ya con la música y se estaba subiendo al escenario cuando se fijó en otra figura que ya lo había hecho y se aproximaba por detrás hacia Pete Townshend.

Bill le reconoció como uno de los muchos policías que habían pedido para salvaguardar la seguridad del concierto, y que para no hacerse notar demasiado, estaban vestidos como cualquier otro hippie de los asistentes, con sus barbitas y sus abalorios. El oficial de policía de la Fuerza Táctica, Daniel Mulhearn, era uno de ellos, y decidió hacerse él mismo con el control de la situación yendo hasta el micrófono del centro del escenario.

Pete Townshend, tan ignorante como el resto de la audiencia de la verdadera razón del humo, vio de reojo a Mulhearn y asumió que era uno de los super excitados fans buscando su momento de gloria. Así que sin perder un instante, se olvidó de su guitarra y se centró en echarle del escenario de una patada.

La audiencia enloqueció con esto. Hasta ahora habían estado más quietecitos porque los Who ya terminaron con “Tommy” y estaban interpretando el “Summertime blues”; pero cuando el tipo aquél salió lanzado del escenario se vinieron todos arriba. Ahora estaban todos de pie, incluso muchos sobre sus asientos, gritando todo lo que podían, y Bill Graham pensó… “¿cómo coño vamos a conseguir que toda esta gente salga de un edificio que está ardiendo…?”.

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“Summertime blues”

Pero eso no era lo peor, sino que fuera había otras 2.000 personas más esperando a entrar para el segundo pase del concierto. Bill Graham se abrió paso a empujones hasta la esquina del escenario y trepando a él le gritó frenéticamente al oído al Who que tenía más cerca que el Fillmore estaba ardiendo. Y aunque era un tipo con cierta propensión a la excitabilidad fue notable la forma en que Bill se acercó al centro del escenario y tranquilamente le explicó al público que había un incendio en el edifico de enfrente del Fillmore. No quiso que supieran que en realidad el que se quemaba era el edificio de al lado y el fuego se había extendido hasta aquí.

Y el caso es que la mentira le funcionó, porque las 2.000 personas de dentro, que unos momentos antes habían estado botando y gritando, se calmaron en un momento y abandonaron tranquilamente el Fillmore saliendo en una ordenada doble fila. Nadie resultó herido.

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“The acid queen”

Mientras tanto, en el interior del edificio, la flor y nata de la policía neoyorquina removían cielo y tierra buscando al narizotas inglés gilipollas que le había dado una patada en los huevos a su compañero. Y Bill Graham tuvo que acudir de nuevo al rescate, sacando subrepticiamente a la banda por una puerta trasera y escondiéndolos en un apartamento del 71 de la Séptima Avenida.

Cuando las cosas se calmaron un poco al día siguiente, Pete Townshend y Roger Daltrey fueron a la comisaría. A Roger le dejaron libre sin cargos, pero a pesar de los esfuerzos de Bill Graham, a Pete Townshend le acusaron de asalto en tercer grado y para salir en libertad tenían que pagar una fianza.

Pero Peter no tenía ni un puto dólar, así que Bill, y Jane Geraghty, la contable de su empresa, y todos los demás empleados que pudieron encontrar, tuvieron que exprimir sus cuentas corrientes para que el guitarrista no fuese a la cárcel.

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“I’m free”

COSER Y CANTAR

Harvey Bramham estaba cansado. Y se le cerraron los ojos. Lo cual significó una tragedia para los FAIRPORT CONVENTION, ya que Harvey estaba conduciendo la furgoneta que les llevaba de vuelta a Londres después de un concierto en Birmingham. Ocurrió un día como el de hoy, el 12 de mayo de 1969.

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“Fotheringay”

En las primeras horas de la mañana, en algún lugar cercano a Mill Hill, el vehículo se salió de la carretera y dio varias vueltas de campana, resultando muertos en el accidente el batería Martin Lamble, y su novia Jeannie Franklin, y quedando heridos de diversa consideración varios miembros más de la banda, como Richard Thompson, Simon Nicol y Ashley Hutchings, todos ellos trasladados al hospital de Stanmore. La cantante del grupo, Sandy Denny, no viajaba con ellos porque decidió volverse a casa con su novio, Trevor Lucas, el guitarrista de los Eclection, que era el grupo que les había servido de teloneros en el concierto de la noche anterior.

Pasaron las horas y las horas heridos y esperando porque los médicos luchaban por rescatar a Martin de las garras de la muerte. Por Jeannie no pudieron hacer nada porque murió ya en la ambulancia que la trasladaba… Richard Thompson no hacía más que mirar a la pared desde su sillón; Ashley Hutchings ni siquiera podía ver la pared por la cantidad de sangre que tenía en la cara. A Simon Nicol solo tenían que extraerle un pedazo de cristal del parabrisas que tenía clavado en el brazo.

La policía de tráfico no tardó en llegar al hospital. Y lo hicieron acompañados por algunos agentes de la unidad de drogas, porque habían encontrado hachís entre los restos del accidente. Eso significó que Harvey Bramham fuese acusado de conducción temeraria y condenado a algunos meses de cárcel.

Posteriormente, cuando la banda se recuperó y se reagrupó, el cuerpo de Martin Lamble fue incinerado y sus cenizas esparcidas por las colinas de Gales.

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“Meet on the ledge”

En un extraño giro del refrán de que “no hay mal que por bien no venga”, resultó que Fairport Convention, que por entonces eran unos absolutos desconocidos en los Estados Unidos, a raíz de este accidente vieron su nombre en todos los titulares de los periódicos y revistas musicales de ese país. Porque allí era una celebridad Jeannie Franklin.

Conocida como Genie the Tailor (Genie la Sastra), ella había empezado como camarera en un club nocturno de Los Angeles, donde comenzó a confeccionar trajes para clientes como Zal Yanovsky y Steve Boone, de los Lovin’ Spoonful. Después abrió un par de tiendas y se hizo con una clientela que incluía a Donovan, a los miembros de The Mothers of Invention, de Love, de Buffalo Springfield, de los Turtles, a Keith Moon, a Jack Bruce (que la inmortalizó en el título de su primer disco, “Songs for a tailor”), a Tiny Tim, a los Moby Grape… se decía que ella fue la que convenció a los Temptations de que se pusieran volantes.

…y también corrían rumores sobre sus métodos para tomar las medidas. Se contaba cómo Otis Williams tuvo que quejarse una vez, diciéndole: “Oye, tía, no necesitas medirme eso…”.

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“She moves through the fair””

LORD JIM

Cuando aparecieron Led Zeppelin, conducidos por la Telecaster super heavy de JIMMY PAGE, a todo el mundo le sorprendió su sonido; no se parecía a nada de lo escuchado antes… no pertenecían en absoluto al antiséptico mundo de las bandas inglesas de finales de los ’60.

Y lo que pocos sabían entonces es que ese sonido único de Jimmy Page había sido aprendido y perfeccionado precisamente en las rutinarias sesiones de grabación de todas esas bandas. La década de los 60 la pasó ejerciendo el trabajo de músico por excelencia, tocando para cualquiera que le contratase si el precio era el adecuado: desde Lulú y Burt Bacharach hasta anónimos artistas como Vashti Bunyan, de la que hablamos aquí hace muy poco. En los ocho años anteriores a que Led Zeppelin surgiesen de las cenizas de los Yardbirds, Jimmy había conseguido una formación que le preparó para cualquier cosa con la que pudiese enfrentarse en el negocio musical.

Y lo que aún menos sabían entonces era que Jimmy había sido ya productor, compositor y guitarrista de sesión contratado por todos aquellos productores que no estaban seguros de si iban a poder sacar lo mejor de la pandilla de turno que pretendían ser los nuevos Rolling Stones. Los resultados finales, ya fuesen los bloques de guitarra distorsionada del “The train keept a rollin’” del Scotty McKay Quintet, o la imponente producción del “I’m your witchdoctor” de John Mayall & The Bluesbreakers, formaron uno de los más excitantes aprendizajes en la música rock, y pavimentaron cuidadosamente el camino para el plan maestro que sería Led Zeppelin.

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Scotty McKay Quintet – “The train kept a rollin'”

La primera aparición de Jimmy Page fue en 1958, en el programa de televisión de la BBC “All your own”, cuando solo tenía 15 años y todavía quería seguir la senda de nuestro amigo D. Micro y convertirse en biólogo investigador. Desde entonces Jimmy anduvo con un grupo amateur, haciendo versiones de Jerry Lee Lewis y lo que iba surgiendo, hasta que a finales de 1960, Neil Christian oyó hablar de él al hermano de su novia y se convirtió en su descubridor oficial. Neil era el manager de la banda de Red E. Lewis y pensó que Jimmy, un chaval que parecía vivir y morir por su guitarra, sería un buen elemento adicional; cada vez que le veía tenía una guitarra colgada del cuello. Como aún era menor de edad, Neil fue a formalizar el trato con el padre de Jimmy: “¿Si le prometo que le pagaré a su hijo 15 libras semanales, consideraría usted la posibilidad de dejarle que tocase en nuestro grupo?”. El padre le dijo al principio que no, al fin y al cabo Jimmy era su único hijo, un buen chico, tranquilo, tímido, bien educado… Neil Christian le tuvo que prometer a su padre que lo traería él mismo de vuelta a casa después de cada concierto.

Después de algunos meses de versiones de Gene Vincent, Jimmy Page decidió que ya era hora de un cambio, y como si fuese el jefe de la banda de toda la vida, le propuso a Neil Christian, al que siempre oía cantar cuando conducía su coche y la furgoneta del grupo, que por qué no se convertía en el vocalista. Y así el grupo pasó a ser Neil Christian & The Crusaders, aunque seguían interpretando todas las versiones de rock’n’roll y rhythm & blues que se te puedan ocurrir. A Jimmy le gustaba sobre todo tocar piezas de Jerry Lee Lewis y Chuck Berry, aunque cuando se ponía a tocar cualquier cosa nadie era capaz de distinguir las notas que salían de su guitarra de las que salían del disco con la canción original que versionaban. A medida que iba adquiriendo velocidad con la guitarra también iba adquiriendo fama entre los demás guitarristas, que venían a verle a los conciertos. Y Neil le dejaba hacer tres o cuatro instrumentales por noche para que se luciese bien e hiciese las tonterías habituales que hacen los guitarristas efectistas… tocar con los dientes, arquear la espalda hasta tocar el suelo con los pelos, ésas cosas…

Hasta que la vida en la parte de atrás de la furgoneta y en los rincones de los bares le hizo contraer a Jimmy una fiebre glandular y tuvo que dejar a los Crusaders en junio de 1962. Para que le reemplazase, él mismo sugirió el nombre de su amigo Jeff Beck; pero Neil le hizo una prueba una noche en un club y no le gustó cómo tocaba, así que le dio dinero para que volviese en taxi a su casa… aquí le falló el olfato.

Aunque todavía Jimmy, que volvió a la escuela a estudiar arte, se juntaría con la banda una vez más en los estudios de Joe Meek para grabar el primer disco en el que se le puede escuchar, “The road to love”, editado en noviembre del ’62; aunque parece que Joe manipuló tanto la grabación que al final ninguno de los Crusaders era capaz de reconocerse a sí mismo en la mezcla final.

La primera banda de Jimmy.

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Neil Christian & The Crusaders – “The road to love”

Por aquellos días de noviembre Jimmy declinó también una oferta para unirse al All Stars de Cyril Davies, a pesar de que había llegado a ensayar con ellos, pero ponerse a pensar de nuevo en viajes en furgona y fiebres molestas le hizo decidirse por seguir en la escuela de arte. Aunque siguió en contacto con Cyril y de vez en cuando tocaba con ellos en el Marquee. Y en ese mítico club fue donde una noche le vio Mike Leander y pensó que sería un sesionero ideal. Le fichó para que tocase en la canción “Your momma’s out of town”, del grupo Carter-Lewis, y así fue como Jimmy Page entró en ese mundo subterráneo donde las habilidades de los músicos de sesión sin cara eran tan importantes como las de los artistas cuyo nombre aparecía en el disco.

Allí conoció a un montón de buenos músicos, que una vez que pasó el boom del rock and roll británico a a finales de los ’50, se buscaron la vida como músicos de sesión. Por allí andaban Big Jim Sullivan, el guitarrista que anteriormente había estado en Marty Wilde & The Wild Cats, en The Krew Kats y en Russ Sainty & The New Notes, convertido en músico de sesión full-time desde julio del ’62. Y el batería Bobby Graham, que también se metió en esto en otoño de ese año 62, después de haber estado con los Outlaws que produjo Joe Meek, con Joe Brown & The Bruvvers y haber sido compañero de Big Jim en los Wild Cats. El vocalista John Carter tenía una carrera de sesionero paralela a su trabajo de cantante en Carter-Lewis, y posteriormente en The Ivy League… Jimmy Page era solamente el último músico en cambiar los focos de los escenarios por los fluorescentes de los estudios de grabación.

La banda con la que Jimmy se estrenó como músico de sesión. Posa con ellos a la derecha del todo.

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Carter-Lewis & The Southerners – “Your momma’s out of town”

Ellos conseguían que grabar discos fuese fácil para mí. No solo conectaban el equipo y tocaban, sino que contribuían en términos de meter energía en las canciones. Nosotros intentábamos conseguir lo mejor de lo mejor, en vez de tener a un par de antiguos jazzistas que odiaban el rock’n’roll y que pensaran que estaban por encima de nosotros. Posiblemente teníamos más músicos innovadores en aquel tiempo que en toda América. Tanto Jimmy Page como Jim Sullivan podían tocar música clásica, jazz, folk: eran intérpretes completísimos. (Mickie Most. Uno de los mayores músicos y productores discográficos de aquella época.)

Big Jim Sullivan decía que los productores querían espontaneidad total, que los sesioneros tuviesen la habilidad de hacer las cosas en ese mismo momento, sabían que iban a tener el solo de guitarra a la primera toma. Los productores también querían ahorrar tiempo de estancia en los estudios, lo que les ahorraba bastante dinero en la factura del alquiler. Y además, a menudo sentían la necesidad de realzar a las bandas, cuyos defectos tocando en directo podían resultar demasiado obvios en los discos; piensa en grupos como los Herman’s Hermits, o los mucho más cercanos Bravos… sabían tocar, claro, pero tenían sus limitaciones. Los músicos de sesión no las tenían.

Y por eso los sesioneros tenían tanto trabajo y una forma tan peculiar de trabajar. Podían estar por la mañana haciendo una sesión con Tommy Kinsman y su estricto tempo de orquesta de baile, en los estudios de la Philips; después salir corriendo a la EMI para poner la música a una canción de P.J. Proby o Dusty Springfield, con una gran orquesta, y después salir corriendo de nuevo hasta la Pye porque al final de la tarde había que grabar con los Kinks. Y hacerlo todo bien, porque si te equivocabas o llegabas tarde a alguna sesión, allí estaba Charlie Katz, que era el que coordinaba todo ese mundillo… y si se enfadaba contigo podías pasarte fácilmente varias semanas sin que te llamasen más.

Chris Farlowe, el cantante. Y Mick Jagger, el autor y productor. No salen en la foto Jim Sullivan y Jimmy Page, los guitarristas de la sesión.

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Chris Farlowe & The Thunderbirds – “Out of time”

En ese párrafo anterior os he descrito más o menos como podía ser un día de trabajo de uno de estos sesioneros: tres sesiones diarias, muchas veces siete días a la semana. La primera sesión era por la mañana, desde las diez hasta la una, la segunda desde las dos hasta las cinco de la tarde, y la última desde las siete hasta las diez de la noche. Había también sesiones después, hasta las dos de la mañana, pero eran poco comunes. Mucho trabajo, pero muy bien pagado; Charlie Katz solía pagarles en efectivo al terminar las sesiones, con billetes en un sobre marrón que todos los músicos se alegraban mucho de ver. Treinta libras por un día de trabajo en aquella época era toda una pasta.

Y no solo tenían la ventaja de ganar mucho dinero, sino que para muchos también era una forma de no estar en el paro mientras tenías tu primer éxito propio. Pasabas buenos ratos con los demás músicos, aprendías de los productores, de los ingenieros de sonido; aprendías a manejar un equipo de grabación. Era como ir a un colegio de formación profesional, y encima cobrando.

Para Jimmy Page significó además el reto de poder tocar cualquier cosa, en cualquier estilo: por la mañana podía ser Chuck Berry en la versión del “Talkin’ ‘bout you” de los Redcaps; después, por la tarde, tocar la guitarra acústica en un single de Marianne Faithfull; y por la noche atronar con su guitarra sobre los tranquilos ritmos folkies de Val Doonican. Jimmy aprendió cómo se hacía la música pop, cómo interactuaban los músicos, y como los arreglistas convertían las partituras en discos terminados. Y por encima de todo, aprendió a usar el estudio de grabación… era obvio que ya desde entonces estaba planeando algo mejor para el futuro. Y lo consiguió.

Jimmy haciendo de Chuck Berry con los Redcaps.

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The Redcaps – “Talkin’ ‘bout you”

La primera sesión en la que participó Jimmy Page fue en la que grabaron ese “Your momma’s out of town” que habéis oído un poco más arriba; aquello ocurrió en octubre de 1963, y en realidad su guitarra no se hizo notar demasiado, aunque como la banda de Carter-Lewis & The Southerners tenía una formación muy fluctuante, Jimmy fue invitado a posar en las fotos con ellos; e incluso apareció también en los anuncios de prensa con Mickey Finn & The Blue Men, porque participó tocando la armónica en la versión que hizo la banda del “Pills” de Bo Didley.

En casos como esos dos es innegable que Jimmy participó en las canciones. Sin embargo, la cuestión sobre si éste formó parte de los músicos que tocaron en otras canciones particulares es algo que ha dado mucho que hablar a través de los tiempos desde que se hizo archifamoso, porque muchos músicos y productores han querido revalorizar su obra apoyándose en ello, o simplemente presumir de que participó en sus canciones; incluso a veces han sido las propias compañías discográficas las que han buscado en su fondo de catálogo a ver si encontraban alguna joya que pudiesen vender de nuevo de la mano del famoso guitar-hero en que Jimmy se convirtió. Y si no la encontraban, pues se la inventaban…

Nosotros tenemos el caso del “Black is black” de Los Bravos, del que con el paso de los años algunos de sus componentes e incluso el propio Alain Milhaud han dicho en alguna ocasión que Jimmy era el guitarrista, pero éste no ha sido el único caso, ni muchísimo menos. Aunque no estemos hablando de una ciencia exacta, pero sí que hay evidencias, listados de canciones y testimonios de los protagonistas de los años aquellos en que se grabó o de algunos posteriores en los que aún la figura de Jimmy Page no era tan enorme… solo hay que buscar en los sitios adecuados, poner en marcha el sentido común y no dejarse llevar por la mitomanía… bueno, vale, ya sé que aquí no somos los más indicados para dar esos consejos…

Las historias apócrifas sobre las participaciones de Jimmy llegan hasta el punto de situarle en canciones anteriores al “Your momma’s out of town”, y algunos sellos discográficos han reeditado antiguos singles anunciándolos como sesiones suyas. El “Diamonds” de Jet Harris and Tony Meehan, que fue un éxito en enero de 1963, se cita en muchos sitios como una de las primeras sesiones de Jimmy aunque es anterior en nueve meses al comienzo de su carrera de sesionero. Incluso los del grupo de Carter-Lewis con el que empezó han dicho también que en otra de sus canciones anteriores, “Sweet and tender romance”, editada en junio de ese año, estaba Jimmy; pero el propio John Carter lo desmintió diciendo que no fue él, sino Jim Sullivan. Y Big Jim también lo aseveró. El templado solo de guitarra del “The feminine look” de Mickie Most también ha sido acreditado como de Jimmy Page, aunque no participó; quien lo hizo fue también Jim Sullivan… exactamente igual que en el “Black is black”.

Jim Sullivan.

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Mickie Most & His Playboys – “The feminine look”

Y uno de los desmentidos más importantes de esta historia es la del “You really got me” de los Kinks. Y se encargó de hacerla Bobby Graham, el batería del que ya os hablé antes, diciendo que él fue el único músico de sesión que participó en aquella canción, y que el famoso solo de guitarra no lo tocó Jimmy Page, sino que fue el propio Dave Davies.

Había veces también en que los músicos de sesión eran llamados al estudio por los productores para asegurarse de que no se iba a malgastar el tiempo cuando trabajaban con músicos que todavía no habían demostrado sus buenas artes. Y por eso Shel Talmy quiso tener a mano a Jimmy Page cuando produjo el primer single de los Who, “I can’t explain”, en enero de 1965, pero al final no necesitó de sus servicios y Jimmy no aparece en esa canción a pesar de que sí estuvo allí; todo lo que hizo esa tarde fue meter un par de fraseos en la canción de la cara B, “Bald headed woman”.

Como veis, la confusión entre Jim Sullivan y Jimmy Page no es solamente cosa de Los Bravos, sino que está bastante más generalizada. Big Jim Sullivan era un guitarrista de influencias más jazzística que Jimmy, y se especializaba sobre todo en el country-rock… Chet Atkins, Merle Travis, James Burton… podía metamorfosearse en cualquiera de ellos; y podía enhebrar un solo de Cliff Gallup con otro de Frannie Beecher, metiéndole de paso alguna cosa de su propia cosecha. Jimmy Page siguió su mismo camino, solo que él estaba mucho más influenciado por el blues… Buddy Guy, B. B. King… si había que hacer algo parecido al country, lo hacía Jim; si era más rock, lo hacía Jimmy; no tenían problema alguno por intercambiarse entre sí. Jimmy Page se convirtió así rápidamente en Little Jim, más por su edad que porque fuese más bajo que Big Jim, que medía casi 1,85. Los dos juntos aparecieron también en muchas canciones, de las que la primera de todas fue este “My baby left me”, de Dave Berry, grabada en la sesión en que los dos guitarristas se conocieron. ¿Puedes discernir quién toca cada una de las dos guitarras…? Te doy una pista: a Jimmy Page nunca le gustaron las paradas en los solos, y procuraba llenarlos de cuantas notas fuesen posible…

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Dave Berry – “My baby left me”

Cuando Jimmy tocó la guitarra acústica en la canción “Don’t turn your back on me” de Jackie De Shannon, entabló con ella una relación de la que surgió la composición conjunta de ocho canciones que luego cantaron desde Marianne Faithfull a Dave Berry, aunque parece que en lo que más interesados estaban los dos era en follar sin parar, con la energía que da tener solo veinte años. Mientras estaban en ello, el batería Bobby Graham tuvo la oportunidad de convertirse en productor, lo que elevó su status en los estudios de grabación y eso le dio la oportunidad de grabar algunas cosas por sí mismo, oportunidad que hizo extensiva a sus más cercanos compañeros, entre los que estaba Jimmy. El primer (y único) single en solitario de Jimmy Page se editó en febrero de 1965, a través del sello Fontana, y era una canción llamada “She just satisfies” (muy apropiado para sus circunstancias), que en realidad era una reescritura del “Revenge” que sacaron los Kinks en su primer disco. El Daily Mirror hizo una buena crítica: “Uno de los mejores guitarristas del negocio se pone ahora bajo la luz de los focos. Un ritmo furioso con pinceladas de voz que casi se desvanece en un maremágnum de respaldo amplificado. Bueno para bailar, bueno para escuchar. Bueno, simplemente”.

Aunque el propio Jimmy nunca estuvo de acuerdo con estas apreciaciones. Para él este single solo era un divertimento, una especie de broma.

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Jimmy Page – “She just satisfies”

Con el éxito de su single, los Yardbirds le invitaron a que reemplazase a Eric Clapton como guitarrista de la banda, pero Jimmy declinó la oferta porque estaba más interesado en seguir ganando dinero a montones como músico de sesión. Y tal como hizo cuando anteriormente rechazó también la oferta de Neil Christian & The Crusaders, volvió a sugerir que en cambio fichasen a su amigo Jeff Beck… que esta vez sí que superó la prueba previa.

A través de Bobby Graham el trabajo no dejaba de fluir, incluso se abrieron al mercado francés, ya que los productores de ese país conocían el calibre de los músicos de los estudios ingleses. De aquellos días de abril del ’65 es también la canción de Vashti Bunyan con la que ilustraba su post de unos días atrás, “Some things just stick in your mind”. Y en aquellos días también fue cuando Jimmy Page hizo su debut como productor con una canción (que también había escrito él) para Kenny & Denny, llamada “My Little surfer girl”.

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Kenny & Denny – “My little surfer girl”

Andrew Loog Oldham estuvo rápido descubriendo todos los talentos de Jimmy Page, y más rápìdo todavía explotándolos. Así que lo primero que hizo fue reclutarlo para su nuevo sello discográfico, Immediate Records, y colocarlo el primero del escalafón de sus currantes. Y lo anunciaba además en la promoción que hacía en la prensa de su sello como una de sus atracciones: “nuestra mejor baza radica en el principal guitarrista de sesión, convertido ahora en productor, Jimmy Page”.

Jimmy produjo tres de los primeros cuatro singles de Immediate Records, que se editaron en agosto y apenas se vendieron. Su producción más espectacular para el sello fue “I’m your witchdoctor”, de John Mayall & The Bluesbreakers, editado en octubre. La salvaje energía que consiguió que desplegase allí la guitarra de Clapton se convirtió inmediatamente en la referencia con la que todos los guitarristas de blues ingleses iban a ser medidos desde entonces.

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John Mayall & The Bluesbreakers – “I’m your witchdoctor”

Eric y Jimmy se hicieron bastante amigos y aprovechaban cualquier oportunidad para tocar juntos, sobre todo en casa de Jimmy, donde éste solía grabar las jams que se montaban. Pero Andrew Loog Oldham se enteró de la existencia de aquellas cintas y se las pidió a Jimmy diciéndole que como él era empleado de Immediate, esas cintas pertenecían al sello. Jimmy le replicó diciendo que en realidad solo eran variaciones sobre estructuras muy standards de blues, y que no eran tampoco gran cosa; pero así y todo las cintas pasaron a los cajones de Immediate Records junto con otras que Jimmy había grabado también con los All Stars de Cyril Davies tras la muerte de éste. Todas estas cintas fueron publicadas en dos discos recopilatorios que Immediate editó en 1968 y 69, con gran cabreo de Jimmy Page que temía que el público pensase que esa publicación era cosa suya para apoyar el lanzamiento de Led Zeppelin.

Pero todo eso sería después, ahora seguimos en 1965 y Jimmy todavía no estaba enfadado con la gente de Immediate y seguía tocando, componiendo y produciendo para los músicos del sello… Chris Farlowe, Glynn Johns, los Pretty Things, Twice as Much… incluso montó su propia compañía de publicaciones, James Page Music. Pero a medida que iban pasando los meses Jimmy se iba desencantando cada vez más de su trabajo de sesionero. Se daba cuenta de que las limitaciones que tenía tocando para los demás a veces eran muy frustrantes, y eso que él era de los que más libertad tenían; pero las partituras y las órdenes de los productores eran muy cerradas y él no podía desmelenarse y hacer rugir su guitarra; además, cuando lo hacía, los violinistas y saxos de las orquestas lo miraban como si fuese un payasete.

En una de las contadas ocasiones en que Jimmy pudo hacer lo que quiso fue en las sesiones de mediados de mayo del ’66, en las que grabaron una canción para la cara B del single que iba a editar Jeff Beck. En el estudio se reunió una especie de super grupo en el que además de él y Jeff estaban el pianista Nicky Hopkins, el batería Keith Moon y el bajista John Paul Jones, que por entonces también era músico de sesión y arreglista. Todos juntos grabaron unas variaciones sobre el bolero de Ravel, a las que bautizaron como “Beck’s Bolero”… y hablando de bautizos, fue entonces cuando Jimmy y John Paul Jones escucharon una conversación entre Keith Moon y John Entwistle en la que discutían sobre la posibilidad de irse de los Who y montar por su cuenta una banda propia… pero no, no lo harían porque eso iba a ser todavía peor, seguro que su nueva banda se caería como un globo de plomo, como un Zeppelín de plomo…

Jimmy y Jeff.

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Jeff Beck Group – “Beck’s Bolero”

Esta unión de Jeff Beck y Jimmy Page, que de nuevo le acercó al entorno de los Yardbirds, que acababan de perder a su bajista, Paul Samwell-Smith, aburrido ya de las borracheras y locuras de su compañero Keith Relf, junto al cambio de parecer de Jimmy sobre su trabajo de músico de sesión, hizo que esta vez sí aceptase la propuesta que le hicieron para unirse a la banda. Y Jimmy entró en ella tocando el bajo. Una situación que solo duró dos meses porque Jeff Beck con unas amigdalitis, al parecer más inventadas que reales, se escaqueó de la gira americana que tenían que hacer, por lo que Jimmy se hizo cargo de la guitarra a partir del concierto de San Francisco del 25 de agosto. Aunque a decir verdad no era ésta la primera vez que Jimmy tocaba la guitarra en los Yardbirds, ya que cuando grabaron unas semanas atrás el que sería su próximo single, “Happenings ten years time ago”, Jeff legó muy tarde a la sesión y la guitarra y el bajo se la repartieron Jimmy y John Paul Jones. De vuelta a Inglaterra tras la gira americana, aunque se restableció en la banda momentáneamente el equilibrio de Jeff como guitarrista y Jimmy como bajista, lo cierto es que la situación duró muy poco porque teloneando la gira de los Rolling Stones cada uno de ellos tenía una guitarra y eran espectaculares tocando riffs en estéreo y turnándose a la hora de tocar solos. Parecía como si cada uno estuviese intentando desplazar al otro, y Jeff parecía el más inseguro, el más amenazado, el más nervioso, mientras Jimmy parecía más confiado… aunque Jeff seguía siendo un guitarrista asombroso.

Pero una nueva gira americana, a la que inicialmente sí que se apuntó Jeff Beck, que les obligaba a hacer 33 conciertos en 27 días en 16 estados diferentes, resultó demasiado para él, y se volvió a su casa, dejando a Jimmy Page como único guitarrista de los Yardbirds. El resto de los músicos de la banda sintió que con Jimmy era todo más seguro, que les daba más confianza, y que aunque Jeff podía ser un tío realmente brillante, también daba noches espantosas, por lo que no esperaron ni siquiera a volver a Inglaterra y hablar con él en persona, sino que desde los Estados Unidos anunciaron a la prensa que Jeff Beck ya no formaba parte de los Yardbirds.

Un año y medio de gira por los USA le sirvió a Jimmy de aprendizaje tanto como sus años de músico de sesión; usó su experiencia y educación adquiridas allí para enfervorecer a las enormes audiencias rockeras de los Estados Unidos, y desde entonces tuvo muy claro que era en ese enorme país en el que tenía que asentar su próximo proyecto, porque además, lo tenía rendido a sus pies.

El futuro se presentó enseguida. Keith Relf y Jim McCarthy (batería y cantante, respectivamente) estaban ya bastante cansados de la vida rockera y prefirieron meterse en un proyecto nuevo mucho más tranquilo y más folkie, primero con Together y después con Renaissance. El bajista, Chris Deja, también se fue, dejando vía libre a John Paul Jones, y estos nuevos Yardbirds que quedaron fueron el final del aprendizaje de Jimmy Page.

Y fue entonces cuando despegó el Zeppelín de plomo…

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Led Zeppelin – “Good times, bad times”

EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

Habían tenido que echar de la banda a Ozzy. Y su sucesor, Ronnie James Dio, ya les había dejado también. Pero eso no preocupaba en absoluto a los demás componentes de BLACK SABBATH. Lo que hicieron ahora fue persuadir a Ian Gillan, el antiguo vocalista de Deep Purple, de que fuese su nuevo cantante, y además se iban a asegurar de que su próxima gira americana, la de 1983, fuese la más espectacular que habían hecho nunca. Los miembros de la banda habían pensado ellos mismos cómo iba a ser el escenario, y cuando volvieron a Birmingham contrataron a algunos viejos amigos para diseñarlo.

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“Trashed”

Poco tiempo después ya estaban en la oficina de su manager desplegando planos y diagramas y mirando una maqueta a escala de Stonehenge hecha de contrachapado. Su manager había calculado el número de camiones articulados que necesitarían para recorrer los USA con las piezas de lo que iba a ser una reproducción casi a tamaño natural del prehistórico círculo de piedras, y movía su cabeza, lleno de dudas. Pero lo que él no sabía era que la banda ya se había gastado una pasta en aquello y ordenado que el proyecto saliese adelante.

El primer concierto de la gira iba a ser en Montreal. Para irse conjuntando con su nuevo vocalista, los Sabbath llegaron tres días antes para ensayar, seguidos por una flota de camiones conteniendo el Stonehenge. En piezas… la mayoría de las cuales no cabía por las puertas…

Quince carpinteros tuvieron que trabajar contra reloj durante tres días, hasta que por fin todo quedó instalado… el problema era que ahora no quedaba sitio para el público…

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“Stonehenge”

El grupo abandonó Canadá con un par de tableros verticales y largueros en el fondo de un camión. El resto de Stonehenge está todavía en el fondo de la Bahía de Hudson, que fue donde lo echaron.

Y todo por una pequeña confusión que hizo que los que confeccionaron las piezas tomaran los números del proyecto como metros, en lugar de como pies, que era la medida correcta.

Y luego dice la gente que la peli de “Spinal Tap” es una exageración…

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“Smoke on the water”
(Ian Gillan se trajo su más famosa cancion con él)