Atrapado por el blues de Memphis
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LOS PAJARITOS CANTAN, LAS NUBES SE LEVANTAN
Categorías: Forever Young
Carrascus

“Solo otro día de diamante, solo una brizna de hierba…” Una voz como de flauta, melancólica, muy inglesa, cantando de una forma tan suave que algunas palabras apenas son susurros. El disco que grabó VASHTI BUNYAN en 1970, ha llegado a ser uno de los más celebrados artefactos de folk ingleses de aquellos tiempos, y ciertamente el más raro de todos los que se produjeron en la compañía Witchseason, propiedad de Joe Boyd, que fue quien lo produjo personalmente.

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“Diamond day”

Desde su edición, Vashti fue tan esquiva y misteriosa como el propio disco, de hecho solo se le conocían unas pocas entrevistas que dio para promocionar su primer single, que le produjo Andrew Loog Oldham. De allí sacamos en claro que ella era tímida, bastante tristona, se gastaba una pinta muy a lo Françoise Hardy y unas veces sí y otras no decía que era descendiente de John Bunyan, un escritor y predicador cristiano inglés del siglo 17, que tiene el honor de haber escrito entre otras muchas obras, “El progreso del peregrino”, del que se dice que es el libro más leído en lengua inglesa.

Vashti nació en Newcastle, pero pronto se trasladó a Londres, donde aprendió a tocar la guitarra a través de un amigo de la escuela de arte, lo que le ocasionó la expulsión de dicha escuela ya que los profesores le dijeron que no podía dedicarse a la vez a la música y a la pintura, que era lo que originalmente estaba aprendiendo allí. Ese fue el espaldarazo definitivo para que optase por la música, y armada con una guitarra acústica y un puñado de canciones propias se recorrió pacientemente todos los despachos de Tin Pan Alley intentando encontrar un manager.

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“Leave me”

Aquello ocurría en 1965 y ella tenía entonces solo 19 años de edad, sin embargo no escribía tontas canciones de amor, sino canciones que iban de cómo a veces algo puede ir mal en el amor; pero como no estaba al frente de una banda, ni vestía a la moda del Swinging London, nadie tenía ni idea de qué hacer con ella. Así que iba de oficina en oficina consiguiendo solamente algunas palmaditas en la espalda seguidas de la consabida frase de “muy bonito, muy bonito, ya te avisaremos, querida…”.

Lo que no consiguió de la forma oficial lo hizo de forma oficiosa: cantando en una fiesta en el Soho, donde la descubrió Monte Mackay; pero como este hombre era agente de artistas de teatro se la pasó a su amigo Andrew Loog Oldham, que en pocos días la hizo grabar para Decca un single con una canción de los Rolling Stones, “Some things just stick in your mind”. Se ve que el hombre quería repetir la jugada de unos meses antes con Marianne Faithfull y el “As tears go by”, pero esta vez apenas vendió copias del disco. Lo único que consiguió Vashti es que Mick Jagger se cabrease con ella porque en una de las entrevistas de promoción que antes mencionaba, en el programa de televisión de Jimmy Saville, dijo que ella escribía mejores canciones que él. Luego lo intentó arreglar diciendo que se refería a que escribía mejores canciones que Mick para cantarlas ella…

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“Some things just stick in your mind”

Vashti terminó por romper también con Oldham y su siguiente single, la exquisita “Train song”, lo editó ya en Columbia Records en mayo del ’66. Pero esta vez no tuvo televisión, ni anuncios, ni nada de nada, por lo que la chica se dio cuenta de que si quería llegar a algo en esto de la música debía tener a su lado a alguien que fuese el jefe y ejerciese como tal, así que volvió de nuevo con Oldham, que ya tenía un floreciente imperio con su sello Inmediate Records. Allí grabó un nuevo single, “I’d like to walk around in your mind”, producido por Mike Hurst (y versionado muchos años después por las chicas de Lush), que desde el principio quedó arrinconado, lo que rompió su frágil espíritu y le hizo quedar muy desengañada del negocio musical.

Fue por entonces cuando conoció a Robert Lewis, otro estudiante de arte que tenía unas ideas muy raras sobre caballos y carretas, y de reactivar las visitas a los lugares de interés geográfico e histórico a través de peregrinaciones. Esta visión de la vida le gustó a Vashti, que al fin y al cabo también tenía en sus venas sangre gitana heredada de su bisabuela materna; y como su padre la había echado de casa porque metía en ella a todos los perros que encontraba por ahí, ahora vivía en una tienda de campaña debajo de un rododendro en el campo de detrás de la escuela de arte en la que conoció a Robert.

Desde ese momento la vida de Vashti se convirtió en algo mágico. Robert era amigo de Donovan, el famoso cantante, que le dio dinero para que se comprase un caballo y una carreta. Donovan (que, como dejan traslucir algunas de sus canciones, estaba todavía más pirado que Robert) acababa de comprar la isla de Isay, una pequeña isla deshabitada de las Hébridas Interiores, al oeste de Escocia, en la que pretendía establecer un nuevo Renacimiento de las artes, atrayendo a escritores, pintores y músicos de todas partes para que se estableciesen libremente allí; algo que le iba a hacer famoso por los siglos de los siglos. Así que Donovan metió a todos sus amigos en un Land Rover y fueron los primeros en dirigirse hacia allí. Vashti y Robert también se encaminaron hacia la isla, pero ellos iban más despacito, con su carreta y su caballo tirando de ella, sin forzar demasiado al pobre animal en las interminables cuestas arriba, parando y currando por el camino para poder comer y esas cosas… vamos, que tardaron dos años en llegar, y para cuando lo hicieron todos los que estaban allí ya se habían aburrido de aquella vida de ermitaño y se habían vuelto a la ciudad.

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“Rose hip november”

Sin embargo, durante el viaje Vashti conoció a Joe Boyd, que la había visto hacía tiempo en una actuación y le había gustado mucho. Joe se mostró muy interesado en las canciones que Vashti estaba componiendo por el camino, que servían para documentar su aventura hippie, así que como en la isla ya no tenían nada que hacer se acordó de él y le llamó. Joe le ofreció un contrato discográfico en su sello Witchseason, y la oportunidad de grabar un LP. Ella no se lo pensó, si habían tardado dos años en llegar a las Hébridas, ahora solo tardaron dos días en volver a Londres.

Joe le presentó a varios de los componentes de Fairport Convention y de la Incredible String Band, a los que no conocía de nada ya que Vashti se había retirado del mundo de la música y había perdido el hilo de lo que se cocía; mejor aún, porque de haber sabido la importancia de aquellos músicos que iban a acompañarla en sus grabaciones, y que se mostraban tan amables con ella, seguramente se hubiese puesto muy nerviosa.

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“Swallow song”

Ahora sus nuevas canciones, como no podía ser de otra forma, reflejaban su nueva forma de vida. Y no creáis que no la entiendo personalmente, porque cuando uno vive en el campo se le despierta su sensibilidad hacia las arañas y los escarabajos. Así que Vashti estaba muy vulnerable y con la mente muy abierta sobre las formas alternativas de vivir la vida en el mundo. Canciones como “Window over the bay” y “Rose hip november” son evocadoras y enormemente melancólicas; en realidad todo el disco es como una colección de miniaturas en el que solamente tres de las catorce canciones llega a los tres minutos de duración. Los suaves arreglos de Robert Kirby, tanto para las artificiales máquinas de grabar como para los naturales cuartetos de cuerda, son tan buenos y tan conmovedores como los que le conocemos por sus contribuciones a las canciones de los dos primeros discos de Nick Drake. Es una joya pastoral, música folk de cámara, llena de estanques con lirios, luciérnagas, gusanos de luz, alegres riachuelos, y arco iris… el sonido del anochecer y del amanecer.

Estas canciones sobre grandes granjas construidas en piedra, pescadores que vuelven a sus casas o perros de orejas caídas podrían parecer cuentos infantiles en otras manos, pero Vashti las hace sonar intensamente personales. Mucha culpa de ello la tuvo Joe Boyd que quiso recrear en el estudio de grabación una atmósfera como de fuego de campamento, a pesar de la oposición de Vashti, que quería un poco más de sobreproducción; pero visto ahora como quedaron las canciones, creo que la razón estuvo de parte de Joe Boyd, no sé que pensaréis vosotros…

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“Window over the bay”

Después de grabarlo, el disco estuvo mucho tiempo buscando distribuidor. Island, la habitual compañía de Joe para estos menesteres, no se interesó por él en absoluto, y terminó por sacarlo la Phillips. Y cuando salió este “Just another diamond day”, Vashti ya era una año más vieja y había tenido un hijo. Se le presentaba así una disyuntiva: podía ponerse a promocionar el LP y criar a su hijo en Londres, o mudarse a una casa de campo que le proporcionaba la gente de la Incredible String Band en Escocia. Eligió esta segunda opción y se mantuvo viviendo en la Escocia rural durante más de 25 años.

El disco no tuvo muy buenas críticas y se vendió muy poco; si a eso le añadimos el hecho de que algunos críticos con más mala uva que visión musical se cebaron sobre lo ridículo que resultaba su optimismo hippie, menospreciando el disco como una cosa inconsecuente, no es extraño que Vashti diese por terminada definitivamente su carrera musical y se olvidase de su etapa anterior hasta el punto de que en su casa no dejase siquiera a sus hijos (después tuvo dos más) escuchar su música y éstos lo hiceran a escondidas cuando ya tuvieron algunos años más y se encontraron en un cajón una cinta que ella no había tirado no se sabe muy bien por qué.

Pero fueron llegando los años de la década de los ’90 y tras separarse de Robert, Vashti se enamoró del abogado que tramitó su divorcio y se trasladó a Edimburgo con sus hijos y con él. Allí, en la gran ciudad, adquirieron algunas de las comodidades mundanas, como un ordenador con conexión a internet. Y Vashti, tecleando por curiosidad su nombre en Google, descubrió que su olvidado disco se había convertido en legendario. Y los pocos ejemplares que había se vendían en las tiendas y ferias por más de 900 libras. Así que tras dos años de discusiones con su antigua discográfica, recuperando los derechos de las canciones, se las arregló para que el disco se pudiese reeditar en CD. Y de esa forma muchísima más gente pudo conocer uno de los más frágiles, hermosos y únicos discos que nunca se hayan podido escuchar.

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“Come wind come rain”

Y no solo gente anónima, sino que este resurgir de Vashti llamó también la atención de muchos artistas folkies y experimentales, como Devendra Banhart, que la invitó a aparecer en su disco del 2004, “Rejoicing in the hands”. O Stephen Malkmus, que la invitó a cantar con él en uno de sus conciertos, lo que significó la primera aparición pública de Vashti en más de tres décadas. O de Animal Collective, que grabaron con ella su EP “Prospect hummer”. O de Max Richter, que la convenció para que volviese a grabar un nuevo disco, “Lookaftering”, en el año 2005, para el que contó con la ayuda de Devendra, de Joanna Newson, e incluso de Robert Kirby de nuevo, quien ya le ayudase en la grabación del primero. Si aquel “Just another diamond day” era una descripción de los lugares donde hacía su vida, de los paisajes que recorría, éste otro describe los paisajes de su interior. Si aquél era optimismo, sueños, imaginación, éste volvía la vista atrás para ver qué pasó con todos aquellos ensueños. Una mirada hacia delante, una mirada hacia atrás… los dos discos son como las tapas de un libro que encierra toda su vida.

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“Martha my dear” (Con Max Richter)

Como si sus tres décadas de retiro solo hubiesen sido un punto y seguido, Vashti retomó su carrera, y “Lookaftering” se convirtió en el punto de partida de una gira que la llevó por Japón, Singapur, Escandinavia, Berlín, New York… después vino otra gira más, y otra…la cantante que nunca hizo una gira cuando era joven, y que pasó la mitad de su vida entre las verdes colinas escocesas, a los 60 años se veía inmersa en la presión de la vida moderna. La ironía final es que su canción “Diamond day”, escrita hacía treinta y cinco años como respuesta a su rechazo comercial, fue elegida para algo tan distante de lo que en ella se reinvindicaba como era ilustrar el anuncio de un teléfono móvil. Puede que Vashti tuviese algún sentimiento de culpabilidad por esto, pero cuando pudo enviar a estudiar a su hijo menor (nacido en 1988) a una universidad americana con el dinero que le dieron, seguro que se le disipó totalmente.

La historia de sus primeros años se completó cuando en el 2007 aparecieron antiguos acetatos y cintas en la casa de uno de sus hermanos, y después de quitarles el polvo convenientemente, todos aquellos singles llenos de referencias al sonido Spector que evocaban aquella edad dorada y permisiva en la que la mayor ilusión de Vashti era convertirse en estrella del pop, y las maquetas de 20 canciones de cautivadora simplicidad sin nada más que su voz y su guitarra, salieron a la luz bajo el título de “Some things just stick in your mind: Singles & Demos 1964-1967”. Ella nunca se vio a sí misma como una cantante folkie, y así lo atestiguan los primeros singles que editó, pero el destino es caprichoso y pasará a la historia como musa y madrina del folk británico. Algunas canciones pasan a través de las generaciones como si fuesen una especie de ADN cultural, y la convicción y simplicidad de Vashti Bunyan seguramente le asegurarán una adoración en el futuro que muchos de sus actuales discípulos, que gozan ahora de mayor éxito, es posible que no tengan entonces.

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“Against the sky”

Las canciones comenzaron a volver a mí cuando cogí de nuevo mi guitarra después de la reedición de “Diamond day”. Supongo que comencé a oir ese disco de forma diferente por las cosas bonitas que supe que se decían de él. En los años anteriores, siempre que cogía una guitarra me sonaba horriblemente, porque “Diamond day” también sonaba horrible para mí, así que la soltaba de nuevo. Incluso cuando lo he intentado de forma intermitente, era como si la guitarra estuviese completamente muerta en mis manos. Pero entonces volvió a la vida y fue… un sentimiento maravilloso. Era algo grande… y me hizo darme cuenta de cuánto lo había echado de menos.

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5 Comments

  • El dia 18.04.2011, carrascus dijo:

    Amigos KOLOKE, RANCIO, y demás peña rockera-talibana: Como sé que éste post no es de vuestro estilo y no íbais a comentar nada, os dejo como gancho para que lo hagáis este video que me he encontrado en feisbú de Juanlu…

    Que lo disfrutéis.

    • El dia 19.04.2011, Microalgo dijo:

      Qué curiosa, la versión de “Martha my dear”…

      Y bueno, esta hyppie sobrevivió. Supongo que fue por comer cositas güenas del campo… en lugar de fumárselas.

      • El dia 19.04.2011, .juan a. uno de los dos dijo:

        Dulce gatita, que junto a las torrijas nos puede hacer la S.S, más misticas

        • El dia 19.04.2011, carrascus dijo:

          Me acabo de comer una torrija, amigo Juan Antonio, que me ha sentado igual de bien que las cosas ésas tan ricas que dice D. Micro que se comen del campo… bueno, o que se fuman…

          • El dia 22.04.2011, zambombo dijo:

            Me gustaría saber qué tienen que decir ahora esos que hablan del efecto negativo de Internet sobre la carrera de los artistas… A esta señora, por lo pronto, le ha supuesto volver a la vida, reanudar su carrera, hacer su primera gira mundial y aumentar sus ingresos. Ahí es na.

            Algo pastoril para mi gusto, aunque con momentos hermosos. Me estoy tomando un chocolatito mientras escucho el “Lookaftering” con la ventana abierta y oigo caer la lluvia sobre mi calle, ahora desierta, y oiga… encaja divinamente.

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