Atrapado por el blues de Memphis
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THE SOUND OF SILENCE
Categorías: Forever Young
Carrascus

Y éste va a ser el último post de los repuestos mientras pasábamos nuestros problemas clínicos. A partir de ahora la cosa marcha mucho mejor y volvemos a la normalidad. Para todos los que habéis estado ahí, manteniendo vuestro interés por la evolución de mi mujer. Muchísimas gracias.

¿Creéis que la música puede tener forma física?

CHRISTIAN MARCLAY lleva toda su vida intentando dársela y creando nueva música en el proceso. Para él la música es la intersección entre el audio y la visión, y su obra es la herramienta que difumina la distinción que hay entre estos dos medios.

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Christian Marclay – “Jimi Hendrix”

Christian nació en California, creció en Suiza, y volvió a los USA para estudiar pintura en una universidad bostoniana. Pero en 1977 (cuando tenía 22 años) formó parte de un programa de intercambio de estudiantes y se fue a New York. Y allí cambió su vida.

Allí conoció las performances artísticas, se interesó en lo que hacían artistas como Vito Acconci, Joseph Beuys o Chris Burden (del que nos ocupamos en un anterior post) y se sumergió en el punk rock atraído por su cruda energía. Enseguida vio la relación entre las dos escenas y relegó su interés por la pintura en favor de la música. Comenzó a visitar mucho más los clubs donde había música en directo que los museos y galerías de arte.

Cuando volvió a Boston, con su compañero Kart Henry formó una banda de dos hombres. Y como no tenía ni idea de tocar ningún instrumento, en vez de la guitarra al uso se colocó atado con unas correas sobre el hombro un plato giradiscos y se convirtió en el percusionista más singular de su época a base de hacer scratch con discos de vinilo que compraba de saldo o de segunda mano, amplificando el sonido todo lo que podía. Nunca se gastó más de un dólar en un disco, y casi poco más en los aparatos con los que los reproducía. Sus favoritos eran un viejo gramófono que encontró en la basura y un enorme giradiscos Califote que encontró (¿mangó?) en el departamento de audiovisuales de su facultad.

“Siempre he pensado que el sonido grabado es sonido muerto, que no está vivo nunca más. Los discos viejos tienen la cualidad del pasado, la esencia de la pérdida. La música está embalsamada. Yo estoy intentando devolver la vida a la música”.

Se especializó también en romper los discos y luego volver a pegar los fragmentos de forma aleatoria con mucho cuidado, de forma que los Beatles, Beethoven y una nana infantil podían compartir surco en un vinilo suyo. Con su revolucionaria forma de hacer música, el tocadiscos se convertía en un instrumento musical legítimo, y todos sus componentes en herramientas de expresión musical. Con docenas de discos a la vez, creaba una vertiginosa sucesión de collages sonoros, sin uniformidad, marcando ritmos, haciendo y deshaciendo sonidos de toda clase de fuentes, que se convertían en algo muy diferente de lo que habían sido originalmente.

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Christian Marclay – “Night music”

Esta forma de re-crear la música hacía que la gente que le escuchaba tomase conciencia del medio, del vinilo; un cacho de plástico barato que era la forma en que nos relacionábamos con la música la mayoría de las veces. Christian quería que el oyente no hiciese abstracción del medio que le llevaba lo que estaba oyendo, y por eso le daba una voz, un poder de expresión en sí mismo. Los clicks, los soplidos, los sonidos resultantes del deterioro de los discos, en vez de rechazarlos, los usaba y los traía a un primer plano para que la gente viese que lo que escuchaba era una grabación, no música en vivo; y que cuando algo va mal, cuando la aguja da un salto, ocurre algo impredecible, algo que no está en la intención del artista, algo nuevo y excitante… y él usaba todo ese potencial creativo.

“En mis conciertos, destruyo, rayo y atento contra la fragilidad del disco para liberar la música de su cautividad. Cuando un disco salta o se encalla siempre procuramos hacer de ello una abstracción, de modo que el flujo musical no se interrumpa. Mi intención es que la gente advierta estas imperfecciones y las acepte como música. La grabación es una ilusión, las rayaduras, en cambio, son reales”.

Todo esto se perdió cuando los avances tecnológicos trajeron el CD. Ya ni los discos ni los reproductores eran tan simples, ni podías físicamente hacer scratch con ellos, ni romperlos y esperar que la máquina todavía fuese capaz de reproducirlos. Ofrecían posibilidades, por supuesto, incluso más que los vinilos, pero interpretar con los CDs en un escenario no era nada excitante visualmente, por lo que Christian comenzó a centrar más su trabajo en los estudios de grabación, donde aparte de en sus propias obras colaboró en la de otros maestros de la vanguardia como John Zorn, Elliot Sharp, David Moss, Jon Rose, Zeena Perkins, Fred Frith o Sonic Youth.

Pero lo que ocurre en un estudio no es necesariamente lo mismo que ocurre en un escenario. La concentración y la atención del que oye un CD en casa, donde puede oír la misma pieza una y otra vez, pararla cuando quiera, oírla mientras lee o está tirado en el sofá, es totalmente diferente del que oye esa misma pieza en directo, donde también están presentes el efecto visual, el proceso de creación que tan importante es para Christian: ser capaz de ver y escuchar a la vez la música (lo que os decía al principio de darle forma física)… Es importante escuchar la música de la misma forma en que vemos el arte.

Normalmente todos hacemos esas dos cosas, pero nunca en el mismo sitio. Y esa es otra de las cosas con las que Christian siempre ha luchado. Siempre ha intentado romper las divisiones entre las audiencias de una actuación musical y las de una manifestación artística visual. Abrir las mentes para que salga la curiosidad sobre todo aquello que no entiendes, que te cuestiones el sonido tanto como las imágenes, meter el sonido en el contexto del arte visual y unir los dos mundos.

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Christian Marclay & Gunter Muller – “Dea ex machina”

Una obra de Christian Marclay no enfoca nuestra atención solamente en sus cualidades audibles, sino también en la forma en que experimentamos el sonido, lo visualizamos y los transformamos en otra cosa. Y por eso su innovador uso de materiales visuales y audibles ha hecho que sus trabajos a través de los años hayan sido tan cambiantes, provocativos, imaginativos y convincentes. Démosles un repaso.

En adición a los discos reciclados, con los que comenzó su carrera artística, también se interesó en las portadas que los contenían, rompiéndolas, modificándolas, uniéndolas de otra forma… en suma, usándolas como medio para explorar el modo en que la música funciona socialmente, exponiendo estereotipos nostálgicos y sexuales de forma hábil y poderosa convertidos en collages de portadas de discos tales como estos “Doorsiana”, “Slide Easy In”, “Guitar Neck” y “Footstompin’” que podéis ver aquí abajo. Son de los años 1991 y 92.

Fue en los noventa cuando el artista se acercó al campo de las artes visuales a través de instalaciones y esculturas que exploraban las relaciones entre las representaciones visual y auditiva. Solía incorporar a sus obras elementos tan familiares como los altavoces, los teléfonos, las cintas de los cassettes y grabadoras… una de sus obras más evocadoras es “The Beatles”, en la que usaba las obras completas del cuarteto grabada en cinta de audio para hacer ganchillo y coserlas así sobre una almohada de plumas. De esta forma Christian no solo nos presentaba la música y el sonido en forma física, sino que exploraba su profundo significado social, reflejando la comodidad y familiaridad que millones y millones de personas compartimos con los Beatles y su música.

“La música es un material. La tecnología la ha transformado en objeto. Y una gran parte de mi trabajo trata sobre este objeto tanto como sobre la música”.

Otros ejemplos de esta forma escultural de la música son sus instrumentos musicales grotescamente distorsionados, de forma que es físicamente imposible tocarlos pero que nos sugieren qué clase de monstruo sería capaz de hacerlos sonar o qué clase de salvaje sonido podría salir de ellos: El “Drumkit” es una batería en la que los tambores y platos estaban colocados a una altura acorde con su tono, desde el más bajo (o grave) hasta el más alto (o agudo) como una representación visual del sonido que producían. El “Virtuoso” es un acordeón larguísimo y serpenteante que promete imposibles tonos sostenidos. El “Lip Lock”, es una amalgama entre una tuba y una trompeta pequeñita, de forma que no queda sitio para poner los labios. O el curioso bajo de silicona que es “Prósthesis”.

“Las vibraciones efímeras e inmateriales de la música se han transformado en objetos tangibles como casetes, cd´s o discos de vinilo. Esta transmutación me parece muy interesante. Uno no piensa necesariamente en la música como una realidad física, pero tiene manifestaciones tangibles. Puede tratarse también de una fotografía, una pintura o un dibujo. Asimismo, en una actuación en vivo está presente la presencia visual de alguien que produce sonido. Constantemente estoy tratando con esta contradicción entre la realidad material de la obra y su potencial inmaterialidad”.

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Christian Marclay, William Hooker & Lee Ranaldo – “Bouquet. Part 6”

Con la entrada del nuevo siglo Christian comenzó también a experimentar con el vídeo y ensanchar sus principios creativos. Uno de sus trabajos más impactantes es “Guitar drag”, un video de 14 minutos que muestra una guitarra Fender conectada y amplificada, atada con una larga cuerda a la trasera de un camión, donde también va montado el amplificador. Cuando la guitarra es arrastrada por carreteras malísimas y caminos polvorientos produce una gama de sonidos musicales cacofónicos que dan cuerpo a lo que estás viendo en la pantalla. Esta obra evoca asociaciones tan diferentes como el efecto de romper la guitarra en los conciertos de rock y los linchamientos de negros en el Sur americano. El video está inspirado por el linchamiento de James Byrd, un americano negro que fue asesinado por tres blancos que le encadenaron por los tobillos a un camión y le arrastraron durante tres millas por una carretera de Texas hasta dejarlo morir frente a una iglesia de mayoría de feligreses negros. La agresión de los blancos como ruido trasgresor y el ruido como una expresión estática del destino. La violencia del video es singular, la imagen de la guitarra que se despedaza es un eco sonoro y visual de una violencia que tiene que ser sanguinaria visualmente.

“Video Quartet” es una proyección en DVD a cuatro pantallas, que muestra extractos de cientos de películas antiguas en las que salen músicos y actores tocando y cantando, y resulta una composición a la vez visual y sonora a la altura de cualquier composición de John Cage. Fragmentos de “Psicosis”, “Woodstock”, “Poltergeist”, “Deliverance”, Julie Andrews cantando, los Hermanos Marx, el ruido de las claquetas, o de un grifo que deja correr el agua…todo se mezcla, se desordena, se armoniza en un espectáculo visual y sonoro.

“Up and Out” es una recreación de la película de Antonioni “Blow-Up”, a la que ha desprovisto de su banda sonora y la ha sustituido por la de la película de Brian De Palma “Blow Out”. Los espectadores deben poner toda su atención e imaginación para hacer que la imagen y el sonido se ajusten de forma homogénea y saquen algún sentido de esta radical expresión de imágenes y sonidos asíncronos. El significado de la obra variará según el grado de sutileza del espectador.

Más oscuras y difíciles son sus “instalaciones”, como “Acompagnement musical”, que consiste en una colección de cajas de violines, violas y cellos, todas colocadas en el suelo con sus tapas abiertas dando la impresión de que forman un enorme piano o una formación de ataúdes de los que va a emerger Drácula de un momento a otro. Mezcla de sonido y silencio, arte y música, diferentes esferas culturales que van desde los niveles más altos a los más cutres.

Para “Echo & Narcissus” cubrió todo el suelo de una enorme sala con compact discs creando una metáfora de la femenina Eco, capaz de repetir un sonido de un lugar a otro, y el masculino Narciso, que miraba su imagen reflejada incansablemente. Lo repitió a lo largo de seis años en varios lugares, como el Museo de Bellas Artes de Jerusalem. Pero la primera de todas fue cuando el suelo de una sala de la galería Shedhalle de Zurich fue embaldosada con 3.500 copias del CD “Footsteps” (“Pisadas”), sujeta al suelo con cinta adhesiva de doble cara. El CD contenía el sonido de pasos que él mismo había grabado en un estudio de New York, y durante seis semanas la gente caminó sobre ellos para pasar de una sala a otra, o para visitar ésta misma por curiosidad; mientras caminaban los discos podían ser vistos, pero no escuchados, claro está. Cuando terminó la exposición de la obra habían caminado sobre ella casi dos mil personas, todas dejando su huella y alterando la superficie de los CDs con suciedad y rayones. Se recogieron del suelo y se metieron en una funda convencional y se firmaron y numeraron para venderse (repartirse más bien) entre quien estuviese interesado en poseerlos. Cuando éstos los ponían en su reproductor escuchaban los pasos grabados mezclados con una aleatoria composición final de pautas rítmicas que tenía tantas variaciones como número de discos existían. La obra fue dedicada a la memoria de Fred Astaire.

“Yo quiero que mi obra trate sobre el sonido, pero no debe necesariamente tener relación con la música”.

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Christian Marclay – “Frederic Chopin”

Como véis, la idea del abandono y el reciclaje siempre ha estado presente en la obra de Christian Marclay; sus esculturas y sus collages normalmente están construidos de desechos que graban o transmiten sonido: aparatos estropeados, cintas acústicas, cassettes, portadas y discos recuperados al borde de la obsolescencia a la que la mayor parte de la gente ha dejado condenados. Su obra es una llamada de atención sobre lo efímero y evanescente de las cosas materiales. Y el sonido y la música siempre han estado presentes también, siendo sus interpretaciones improvisadas y sus directos oleadas de energía que salían de las mezclas de discos modificados sobre platinas múltiples. Christian precedió a los DJs contemporáneos en varios años y se ha establecido como el primer eslabón entre los mundos del arte contemporáneo y la música.

Su obra plástica solo podemos apreciarla en fotos o si tenemos la suerte de poder visitar algún museo que la exponga, pero su obra sonora si está más accesible para nosotros a través de sus CDs publicados; y si quieres empezar a sumergirte en su mundo comienza a hacerlo a través de DJ Trio, un concepto que Christian comenzó a mediados de los 90 y que se basa en la confrontación de tres DJs sobre el mismo escenario haciendo improvisaciones. Según los lugares en los que se producían las interpretaciones, el trío variaba de DJs siendo Christian el único miembro permanente. En el disco se pueden oir también con él a Toshio Kajiwara, Erik M, DJ Olive o Marina Rosenfeld…

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DJ Trio – “New York. September 17. 2000” (Erik M, DJ Olive & Christian Marclay)

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12 Comments

  • El dia 04.01.2011, Ilde dijo:

    Curioso. Afortunadamente las pistas de audio y los vídeos del tubo están acompañados por el texto bastante esclarecedor y explicativo del Sr. Carrascus. Te hace pensar.
    Angela, al entrar en la habitación donde estoy escuchando y leyendo el post, ha exclamado ¡¿eso qué es?!

    Me alegro que todo el proceso médico haya acabado y bien.

    Salud.

    • El dia 05.01.2011, carrascus dijo:

      Muchas gracias, amigo Ilde. Sí, como poco, el trabajo de Christian hace pensar, más allá de que a uno le gusten o no sus re-creaciones musicales y sus montajes.

      ¿Os acordáis del solo de saxo de “Baker Street”…? esta noche suena a música fúnebre porque acaba de morir GERRY RAFFERTY. Tenía solamente 63 años, pero estaba enfermo desde hace tiempo según parece. Aunque nunca fue un intérprete de mucho éxito, pero esa canción está en la mente de todos, así como aquella otra que cantaba cuando formaba parte de los Stealers Wheel, y que Tarantino recuperó para aquellas macabras escenas de “Reservoir dogs”, aquella “Stuck in the middle with you”

      Descanse, pues, en paz…

      • El dia 05.01.2011, Ilde dijo:

        Lástima que recordar una melodía que TODOS tenemos en la memoria sea por esta causa.

        • El dia 06.01.2011, carrascus dijo:

          ¿Qué tal se han portado los Reyes con vosotros…? Espero que hayáis sido tan buenos como al parecer lo hemos sido nosotros, porque fijaos como ha amanecido el salón de casa esta mañana…

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          En esos paquetes han aparecido regalos de todas clases para los cuatro de la casa, desde los más clásicos a los más freakies… un juego de vasos de vino de cristal tallado y un montón de botellas de vino españoles, franceses, italianos y portugueses; una Wii roja de la edición limitada por el 25 aniversario de Super Mario, el colgante de “La Menina” de Mackenzie, un guión original (los folios escritos a máquina, encuadernados, encarpetados y autentificados) de la peli “American gangster”, firmado por Denzel Washington y Russell Crowe; una de las varitas mágicas de Harry Potter; recortables vintage de muñequitas; la billetera de “Bad Mother Fucker” que saca Samuel L. Jackson en “Pulp Fiction”; un jardín Zen para que la sra. Carrascus se tome la vida con calma tras su operación, piezas de ámbar lituano de millones de años de antigüedad, con insectos atrapados dentro, para su colección de minerales… camisas y camisetas, perfumes, calendarios de mesa, películas, juegos… hasta una máquina de hacer algodón en dulce, jejeje…

          Se nota que ésta es la mañana del año en que más disfruta esta familia, no?

          Ahora nos iremos al polígono de San Pablo, para ver e intercambiar los regalos con el resto de la familia, y mientras las mujeres van de visita a las antiguas vecinas, los hombres visitamos los bares en los que tanto tiempo pasamos de jóvenes y vemos como van envejeciendo todos los notas aquéllos con los que pasábamos la adolescencia… vamos, que nos damos un chute en vena de nostalgia…

          Y de nuevo toda la familia aquí a casa, para la multitudinaria última comida-merienda de las fiestas.

          Atrás queda otro año. Y hemos recargado pilas para enfrentarnos al que se nos presenta ahora por delante. Esperemos que sea propicio.

          • El dia 07.01.2011, David González dijo:

            Pues sí que ha sido buena la familia Carrascus. Buenos y originales regalos. Me pregunto dónde habrán conseguido los reyes la mitad de esos artículos. Conmigo también han sido generosos y me han traído un tocadiscos de esos modernos para ripear vinilos, unos Camper, un tensiómetro, el “Rock of Ages” de The Band y un par de gayumbos. ¡Hala!

            • El dia 07.01.2011, Yinyerbeiquer dijo:

              Pues a mi el Rey Carrascus me ha traido un vinilo de la discoteca carrasquiana salido de la discoteca carrasquiana mismamente, cosa que ha hecho que el regalo sea aún mejor. Se lo agradezco enormemente. Besos y abrazos.

              • El dia 07.01.2011, carrascus dijo:

                De nada, hombre, que usted se lo merece… además, así me he ahorrado la pasta que cuestan actualmente los vinilos buenos.

                Por cierto, y sí que es una coincidencia… al final elegí el disco de Love, pero entre los que tuve en la mano para escoger estaba también el “Rock of ages” que le han traído a David, pero no estaba seguro de si The Band le molarían más o no.

                Amigo David, ya verá usted como le da bastante uso al tocadiscos con USB… el propio Yinyerbeiker también recibió de los Reyes del año pasado (¿o fue del anterior?) uno de ésos, calcadito al que tengo aquí en mi mesa (pero no fue regalo mío, eh… yo solo me limité a buscárselo).

                El mío lo pillé hace ya varios años en los USA a través de internet, que es, respondiendo a lo que usted se pregunta, la forma de guiar a los Reyes hacia lugares lejanos y remotos para que encuentren los regalos apetecidos…

                Que disfrute usted de los gayumbos…¿y del tensiómetro…?

                • El dia 08.01.2011, Maese Rancio dijo:

                  Me alegro de que todo vaya muy bien con su señora y que los Reyes hayan sido buenos con vosotros.
                  Entre otras cosas, a mí me han traído un iPod nano de esos con pantalla táctil y ya por fin con radio. Suena del ca**jo pero el sistema de gestión de archivos con el iTunes es una p**a mi**da. Con lo fácil que es copiar y pegar desde el explorador de archivos. Pues no, el tito Jobs tiene que hacerlo a su manera.
                  En fin, que mañana cuando tenga un rato me leeré la entrada y opinaré sobre ella.
                  Good night.

                  • El dia 08.01.2011, carrascus dijo:

                    Muchas gracias, amigo Maese. Le deseo que usted también disfrute de su iPod a pesar de las inconveniencias con la captura de música.

                    Va a tener usted doble trabajo, porque acabo de subir un nuevo post. Un abrazo.

                    • El dia 08.01.2011, EuLaliA dijo:

                      Hasta que no he leido el comentario de Yinyerbeiker me estaba extrañando muchisimo que los Reyes no hubiesen llevado a tu casa nada de musica. Yo hubiese jurado que en tu casa ese seria uno de los regalos mas efectivos. De todas formas se ve que os lo montais muy bien. Enhorabuena a todos.

                      Una curiosidad, Carrascus, que ya sabes que yo soy la tonta de las fotos. ¿Que dice en el papel que tiene la caja grande que esta encima de la mesa? :)

                      • El dia 09.01.2011, lu dijo:

                        Cómo mola un sofá petao de regalos. A mí me encanta también el día de Reyes, voy de casa en casa repartiendo y recibiendo regalos y me lo paso pipa.

                        Qué interesante el tío este, Carrascus. Gracias por estas entradas que trascienden lo musical, me suelen gustar muchísimo todas.

                        Besos!

                        • El dia 09.01.2011, carrascus dijo:

                          Uy, viendo tu comentario, Lu, me he dado cuenta de que no le respondí a Lali…

                          El papel que tenía la caja de la mesa decía, más o menos, que no lo recuerdo al pie de la letra: “Abrir con cuidado, sin dejarse llevar por el bullicio navideño”… porque dentro, aunque covenientemente liadas en papel transparente, estaban las seis copas de vino de cristal tallado. En la otra caja, la del suelo, había ocho botellas de vino, y también la tuve que abrir con cuidado allí mismo, sin ponerla sobre la mesa…

                          Y sí, Lu… es una sensación fantástica levantarte por la mañana y ver todos esos regalos juntos, que unos y otros han ido poniendo ahí a lo largo de la noche… luego, a la hora de limpiar los restos de la fiesta, mola menos, la verdad, jejeje… mira, mira…

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