THE GOOD GODFATHER

JOHN McLAUGHLIN era un perfecto desconocido cuando llegó a New York en enero del ’69 para tocar en Lifetime, la nueva banda que Tony Williams estaba montando tras abandonar unos días antes su puesto de batería en el grupo de Miles Davis.

Tras el primer ensayo de Lifetime, John, que no conocía a nadie por allí y tampoco tenía nada mejor que hacer, acompañó a Tony a casa de Miles a cobrar el dinero que éste le adeudaba por los últimos conciertos. Miles Davis entabló conversación con John, interesándose por él y por sus proyectos musicales, y le dijo: “Ven mañana a mi estudio y tráete tu guitarra”. Tony Williams puso mala cara ante esa invitación… pero tampoco podía hacer nada…

John llegó al estudio de Miles presa de un ataque de nervios, porque Miles era todo un Dios para él. Le había estado siguiendo desde 1.958 en que editó “Milestones”. John se sentía intimidado al maximo.

La primera pieza que tocaron fue “In a silent way”, de Joe Zawinul, que entonces era uno de los componentes de la banda de Miles, junto a Herbie Hancock, Wayne Shorter y Chick Corea… se entiende mucho mejor que John se sintiese intimidado, ¿verdad?, aquella banda la componían todos su héroes.

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Miles Davis – “In a silent way”

Pero así y todo la interpretación del tema que hacían estos magos no terminaba de gustarle a Miles Davis, aunque no decía por qué. Mandó parar a todo el mundo una de las veces y miró a John McLaughlin. “Tócalo tú solo a la guitarra”, le dijo. Lo que John tenía para guiarse era una partitura fotocopiada con las partes del piano… John no paraba de sudar, los nervios le hacían atropellarse una y otra vez.

“Tócala como si no supieses tocar la guitarra”, le dijo Miles ahora. Así que John se olvidó de todos los acordes escritos por Zawinul y tocó un solo acorde en Mi, añadiendo la melodía y un poquito de color. La luz roja del estudio se encendió, por lo que John se dio cuenta de que le estaban grabando, con lo cual su nerviosismo y su baño de sudor aumentaron aún más; llegó un momento en que no sabía ni lo que estaba haciendo. Y entonces Wayne Shorter entró tocando también, y después lo hizo Miles Davis.

Cuando terminaron, Miles de dijo al productor, Teo Macero, que pusiese la cinta desde el principio. A todo el mundo le gustó. Así que John pasó la prueba del algodón. Lo que más sorprendió a John es que Miles fuese capaz de sacarlo todo de él sin que se diese cuenta siquiera. Después de esa sesión se convirtieron en algo parecido a amigos inseparables. Y para su sorpresa, los primeros pasos musicales serios de John McLaughlin comenzó a darlos en dos grupos a la vez, el de Miles Davis y el Tony Williams’ Lifetime.

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Miles Davis – “Right off”

Miles Davis influyó en el desarrollo musical de John McLaughlin en todas las formas posibles… ¿te imaginas a un joven pintor estudiando con Picasso…? Y lo hizo aún a pesar de todas las críticas que recibió por tener en su banda a un chico blanco. “Bueno”, respondía él a esas críticas. “Encuéntrame a un negro que toque como John y le contrataré”.

John McLaughlin siempre ha dicho que Miles Davis fue una bendición para él; y no solo musicalmente, sino también en las diferentes circunstacias en que tuvo la oportunidad de estar cerca de él. No solo en los estudios de grabación, no solo en los escenarios, sino también en su vida personal. Miles le invitó a acompañarle al gimnasio de Brooklyn al que él solía acudir, y le enseñó a boxear. También le invitaba a salir de marcha con él. John siempre era perceptivo a todo lo que emanaba de Miles.

En octubre de 1.970 Miles Davis y su banda estaban tocando en una sala de Boston. Después del concierto se quedaron solos en los camerinos Miles y John. Estaban charlando tranquilamente, y en un momento determinado, de pronto, Miles Davis miró a los ojos a John McLaughlin y le dijo: “Ha llegado el momento de que formes tu propia banda”.

Esa frase fue una bomba para John. Él no había pensado de ninguna de las maneras en formar una banda; pero ahora tendría que hacerlo, aunque solamente fuese para justificar la fe que Miles tenía en él. Así que John se fue a su casa, estuvo pensando… y de aquellos pensamientos salió la Mahavishnu Orchestra.

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Mahavishnu Orchestra – “Meeting of the spirits”

A la primera persona que John llamó para su proyecto fue a Billy Cobham, quien le había dejado maravillado cuando tocaron juntos en el “Right off” del disco “Jack Johnson” de Miles. Y desde ahí…

Miles Davis fue a verlos a uno de sus primeros conciertos y les dijo: “¡Estáis locos!”. Pero estaba bien aquello; a Miles le gustaba la idea de volverse algo locos. Desde entonces siempre que coincidían cerca uno de otro iban a sus respectivos conciertos. Y siguieron en contacto hasta que Miles murió.

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Mahavishnu Orchestra – “Eternity’s breath”

I’M A LOSER

Seguro que entre los habituales de este blog habrá muchos seguidores de la banda Nada Surf. Éstos editaron el año pasado un disco de versiones que se llamaba “If I had a Hi-Fi”, en el que todos podíamos reconocer recreaciones de Kate Bush, los Go-Betweens, Depeche Mode… y también una pieza desconocida, con una dulce melodía muy a lo Byrds, llamada “You were so warm”, de la que Matthew Caws, el líder de Nada Surf decía que “su estribillo me mató, la primera vez que la oí y todas las demás veces también”. El autor original de esa canción era DWIGHT TWILLEY.

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Nada Surf – “You were so warm”

Y después de escucharla creo que todos pensaremos lo mismo que Matthews. Y por eso vamos a conocer un poco más a su autor, ese Dwight Twilley que a principios de la segunda mitad de los ’70 fue capaz de sacar dos discos que estaban a la altura de los dos primeros de Big Star; brillante guitar-pop, que además, en el caso de Dwight, estaban inyectados de la rebelión juvenil post-American Graffitti.

Dwight Twilley podía haber llegado a ser una figura insuperable. Pero en cambio tuvo que padecer una de las peores rachas de mala suerte que pueden afligir a cualquier aspirante a hacerse un sitio en el mundo del rock.

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Dwight Twilley Band – “You were so warm”

Comenzamos la historia en Tulsa, Oklahoma, en 1.967, cuando Dwight tiene 16 años y conoce a Phil Seymour, que solo tiene 15, en un cine en el que estaban viendo “Qué noche la de aquel día”. Una vez comprobado que sus intereses musicales eran comunes se pusieron a grabar una maqueta en plan casero, con la mente puesta, de forma bastante ilusoria, en hacerla llegar a alguna discográfica.

La verdad es que Tulsa no era una ciudad muy famosa por sus estudios musicales, así que los chavales, que no podían permitirse ir hasta Los Angeles o New York, llenaron el depósito de la vieja furgona del padre de Dwight y la condujeron hasta Memphis, que estaba más cerquita… y, lo que son las cosas, lo primero que vieron nada más entrar por carretera en la ciudad fue una empresa discográfica. Era un edificio pequeño, que albergaba un sello pequeño, cuyo nombre no les decía nada a ninguno de los dos: Sun Records.

Así que le pusieron la cinta que habían grabado a un tal Phillips (Jerry, el hijo de Sam), al que le gustó lo suficiente como para enviarles a Tupelo para que grabasen las canciones en mejores condiciones, bajo la supervisión de Ray Harris. Otro personaje al que los chicos no conocían de nada, pero que era ya un famosísimo productor, pionero del rockabilly.

Y allí fue donde realmente comenzaron a adquirir educación musical. En su cinta casera sonaban como Simon & Garfunkel, un par de chicos monos entonando melodías y armonías tan monas como ellos. Por lo que Ray Harris tuvo que verse obligado a gritarles. “¡¡¡ Lo cantáis todo como mariconas !!!”.

Un año y varios gritos después, Dwight y Phil ya habían dejado de cantar como moñas y empezaron a parecer rockeros de verdad.

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Dwight Twilley Band – “I’m on fire”

Se pusieron de nombre Oister y ficharon por Shelter Records, el sello que había formado Denny Cordell con el dinero que había ganado produciendo discos de Procol Harum, Move y Joe Cocker; asociado con Leon Russell. El éxito de Tom Petty estaba haciendo fermentar una nueva ola musical que les venía muy bien al estilo de ellos, y había que aprovecharla.

Lo primero que hizo Denny Cordell, que desde el primer momento supo apreciar la diferencia de talento entre los dos chavales, fue cambiarles ese nombre tan feo de Oister por el de Dwight Twilley Band; algo que no gustó nada en absoluto a Phil Seymour, que se vió rebajado en su status dentro de la pareja; pero todas sus quejas se disiparon cuando vieron su primer single, ese “I’m on fire” que habéis escuchado antes, en las listas de ventas de Billboard. Estamos ya en 1.975.

Denny Cordell les envió entonces a Londres, a los estudios Trident, para ver lo que un gran productor moderno y europeo como Robin Cable podía hacer por ellos. Pero Robin rechazó todas las canciones que le presentaron menos una, “England”, y dejó a los chavales que se las apañasen solos con las demás, enviándolos de vuelta a Tulsa.

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Dwight Twilley Band – “England”

Pero a pesar de aquel rechazo, de todas aquellas canciones salió su primer disco, “Sincerely”, que abarcaba un gran paisaje sonoro y era enormemente comercial. Ninguna de las canciones pasaba de los 3 minutos y cuarto, y aunque las letras no eran el fuerte de Dwight (no hay más que ver los títulos que les ponía a las canciones) es fácil que escuchando cosas como “Could be love” no se te venga a la mente una amalgama de John Lennon y Buddy Holly.

Además tenían rítmos de rockabilly, riffs de boogie, la languidez de Brian Wilson… Phil Seymour era un cantante con una voz muy buena, como podéis comprobar oyendo la mencionada “Could be love”, pero la trémula e insistente voz de Dwight, como la de un Elvis Presley más agudo, era la guinda del pastel. En su género han tenido muy buenos momentos grupos como los Raspberries, los Shoes, los Hot Dogs, los Blue Ash; pero Dwight Twilley era el príncipe del power-pop.

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Dwight Twilley Band – “Could be love”

No nos importa a que año sonemos, si a los ’50, los ’60 o los ’70; nosotros nos concentramos en aprender el arte de las grabaciones. Hemos estudiado muchas grabaciones solo como ejercicio de calentamiento. La música Disco está comenzando justo ahora y nosotros queremos decir algo importante con canciones reales.

Y seguramente lo hubiesen hecho. Si hubiesen tenido la oportunidad.

De pronto Denny Cordell y Leon Russell se pelearon. Dwight y Phil nunca supieron por qué, simplemente a ellos les pilló en medio. Y las idas y venidas de abogados, los juicios agrios, mataron su impulso. “You were so warm” salió como siguiente single, pero nadie tenía ilusión por él. Y el disco, el fantástico “Sincerely”, sufrió un retraso en su salida de diez meses, mientras Denny Cordell buscaba un nuevo distribuidor; y cuando por fin se editó, lo hizo tan de tapadillo que apenas se vendió.

Sin dejarse amilanar por las circunstancias, Dwight y Phil editaron el segundo disco, “Twilley don’t mind”, tan robusto como el primero. Y con unas ventas tan malas como las de aquél. Después de eso, Phil Seymour dejó a Dwight para continuar en solitario.

El siguiente disco de Dwight fue categóricamente rechazado, y desde entonces anduvo dando tumbos por el mundo de la música. Y aunque en 1.984 tuvo un gran éxito con la canción “Girls”, que fue un Top 20, el siguiente sello discográfico en el que estuvo, Private I, se vio implicado en un grave escándalo de payolas que le salpicó también a él, con la consecuencia de que nadie del negocio le diera un toque para nada durante muchos años.

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Dwight Twilley – “Girls”

En 1.993 Phil Seymour murió de un linfoma, y un año después el terremoto de Northridge dejó tan dañada la casa de Dwight en Los Angeles que éste tuvo que volver a Tulsa.

Y eso en realidad fue una especie de bendición para él. A partir de ahí se lo tomó con mucha calma y ahora tiene su propio estudio, en el que ha grabado más cosas desde entonces que la mayoría de los demás cantantes en toda su carrera. Solamente en esta década que acaba de terminar ha editado tres discos nuevos, un EP de Navidad, un disco en directo, cuatro discos de rarezas de su carrera y otro par más de discos de versiones, “Out of the box” y “The Beatles (A tribute)”. Su último proyecto es una película autobiográfica a la que quiere llamar “Why you want to break my heart”, y en las recientes entrevistas que he leído para documentar esto se le nota muy filosófico sobre las subidas y bajadas de su vida musical.

De alguna manera eso me ha mantenido hambriento mientras que otros que han tenido éxito han perdido la alegría con lo que estaban haciendo. Por eso creo que yo he sido afortunado… algunas veces.

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Dwight Twilley – “You’re gonna loose that girl”

HAGAMOS UNA APUESTA

Singular entrada, confeccionada en un rato tras ver la mañana de baloncesto, y que me apetecía escribir a pesar de que algunos de los lectores asiduos, como nuestra amiga Lu (un beso de desagravio, niña), se van a saltar sin leer. No os preocupéis, de todos modos, que no me paso de la música al deporte, y enseguida volverá todo a la normalidad.

Se acaba de terminar la primera vuelta de la liga de basket y desgraciadamente se ha cumplido con total exactitud lo que le dije a nuestra amiga Diciembre que iba a ocurrir con el Cajasol: que a pesar de su ascensión ganando varios partidos seguidos hasta remontar su balance a 7-6, con lo que le quedaba que jugar fuera y en casa terminaríamos con 7-10. Y así ha sido. Y nos hemos quedado fuera de la Copa del Rey. El corte para entrar en ella ha estado en 9-8, como también le predije:

…desde el quinto al decimosegundo, ocho equipos empatados con un balance de 7-6, entre ellos el tuyo y el mío… yo no las tengo todas conmigo, sabes? porque para quedar entre los ocho que jueguen la Copa habría que ganar dos de los cuatro partidos que quedan, y el Cajasol no está jugando bien fuera (solo le ha gando al Estu, que no va muy bien); y resulta que de esos cuatro partidos tenemos fuera tres de ellos, y con equipos que también están entre los que llevan 7-6… y el de casa es, ni más ni menos, que contra el Real Madrid… así que veremos a ver…

Y es que el basket español, hoy por hoy, es tan espectacular como lógico, y eso implica que la forma de clasificarse para la Copa, para lo que se toman los resultados de la primera vuelta, no sea del todo justa.

Digo esto porque los equipos, dejando aparte a los tres mastodontes (Barça, Madrid y Caja Laboral), son casi intercambiables, y eso hace que, por ejemplo, entre el 5º y el 14º solo haya una diferencia de tres victorias. La calidad de todos hace que lo lógico y normal sea que los equipos pierdan los partidos de fuera, y ganen los de casa, excepto cuando juegan con alguno de esos tres, con los que también es normal que pierdan en casa.

Y con esta premisa, si uno se pone a analizar el calendario de esta recién terminada primera vuelta se da cuenta de que el Cajasol, de los 17 partidos que la componen ha jugado 8 en casa y 9 fuera, y además ha recibido aquí la visita de los tres insuperables… lo que le dejaba de antemano con una “base lógica” (vamos a llamarla así) de 5-12. Y con esta base es muy difícil remontar en la primera vuelta, a menos que se haga un temporadón; y el Cajasol no lo ha hecho así, a pesar de que tampoco ha sido malo y ha terminado por encima de las expectativas, ya que de los de casa ha ganado todo lo esperado, además de ganarle inesperadamente al Caja Laboral, y ha conseguido ganar uno de los de fuera, por lo que ha levantado esa “base lógica” en dos victorias.

Si miramos los que se han clasificado vemos que han sido el Bilbao, que ha jugado en casa 10 !! partidos (¿por qué…? ¿quién coño confecciona el calendario…?), y fuera solo 7; aunque también resulta que ha jugado en casa con los tres buenos, por lo que su “base lógica” sería de 7 victorias… dos más que la nuestra… así ya me diréis…

El Valencia también partía con una “base lógica” de 7. Y el Juventud con una “base lógica” de 8; todos claramente con ventaja sobre el Cajasol, como véis, en 2 y 3 victorias ya de antemano. El Fuenla también partía con una “base lógica” de 8 y se ha quedado fuera de la Copa solo por el basket average con el Gran Canaria, que era otro de los que partía con una “base lógica” de 7.

Así que no es nada extraño que los que se han quedado fuera hayan sido los que partían con desventaja, que precisamente hemos sido los andaluces: el Cajasol, que partía con 5 y el Unicaja, que lo hacía con 6. Consolémonos pues con que hemos sido víctimas de circunstancias adversas no del todo deportivas… y con que eso hace que ahora, al cambiar las tornas de los partidos en casa y fuera, tengamos alguna ventaja en la segunda vuelta de cara a la clasificación para los play-offs, que también la conseguirán los ocho primeros…

Y ahora viene la razón del título de este atípico post. En vista de los resultados ya producidos, del calendario que queda, y de la “base lógica”, me voy a arriesgar a dar los nombres de los equipos que jugarán los play-offs al final de la liga regular.

Con ligeras variaciones en los puestos clasificatorios, yo diría que los ocho primeros van a ser el Barça, el Madrid, el Caja Laboral, el Blancos de Rueda, el Valencia, el Gran Canaria, el Unicaja y el Cajasol.

Puede que los baskets-average hagan que esto varíe un poco metiendo por ahí al Bilbao y al Juventud, porque todo va a estar muy, pero que muy estrecho, entre el 5º y el 12º, pero me reafirmo en mi pronóstico y también en que el Fuenla (que tiene que recibir a los tres cocos) y el Lagun Aro (desgraciadamente para nuestra amiga Diciembre) se van a quedar fuera claramente.

No os riáis mucho de mí cuando al final no se produzca esto, ¿vale? Al fin y al cabo es solo un juego para divertirnos.

REPOKER PERDEDOR

Por este blog suelen pasar a veces algunos grupos y artistas musicales realmente sorprendentes. Hoy habrá no solo uno, sino cinco de ellos… y seguramente te sorprenderán incluso más de lo acostumbrado.

…claro, que también puedes tomártelo a broma.

El primero de los grupos que vamos a traer hace que eso de que “los viejos rockeros nunca mueren” adquiera un nuevo significado.

THE ZIMMERS es la banda con los componentes más viejos del mundo. El miembro más joven tiene 67 años de edad, y el mayor tiene 103; su cantante principal, Alf Caretta falleció el 29 del pasado mes de junio a los 93 años de edad… es al que puedes ver en el video-clip que acompaña a este texto.

El grupo se formó en mayo del 2.007 cuando en un documental de la BBC sobre la soledad y el abandono de los ancianos se eligió a unos pocos de ellos de entre los asilos y casas de acogida que visitó el equipo de rodaje, y para que llegasen al público de forma más original les hicieron grabar un single con una versión de “My generation” de los Who… ironía fina que se llama eso…

La cosa cuajó y un par de meses después grabaron otro single con el “Firestater” de The Prodigy, y un año después ya tenían en la calle un LP completo, “Lust for life”, con versiones de los Beatles, Eric Clapton, Frank Sinatra…

Como dato curioso os puedo decir que uno de los componentes de esta banda es Joan Bonham, la madre del antiguo batería de led Zeppelin.

THE BURQA BAND es una banda afgana, de Kabul, compuesta por tres mujeres que protegen su identidad bajo sendos burqas.

Y es que no tenían más remedio que hacerlo así porque en aquel país tengo entendido que los grupos de indie-rock no gozan de especial predicamento, sobre todo si están compuestos por mujeres a las que las estrictas reglas de los talibanes pondrían en peligro de santa lapidación islámica.

Así y todo en el año 2.002 editaron un single, “Burqa blue”, e incluso un LP completo con el nombre del grupo. El single lo remezcló la DJ Barbara Morgenstern y alcanzó alguna popularidad en occidente, sobre todo en Alemania, donde la remezcla mencionada les propició una gira por el país.

De todas formas la banda no estuvo mucho tiempo en activo, porque además de ser muy peligroso, la cantante se tuvo que buscar las habichuelas currando en Pakistán en algo que le reportase más beneficios económicos; y las otras dos continúan viviendo anónimamente en Afghanistan esperando tiempos mejores.

MINI KISS es una banda de tributo a Kiss que está formada enteramente por enanos. Su líder, el Mini Gene Simmons, es en realidad una chica… pero muy chica, muy chica, apenas un metro treinta… que responde al nombre de Joey Fatale.

Como han salido varias veces en programas populares de la tele americana, seguramente este será el grupo más conocido (bueno, eso…) de los cinco que aparecen aquí, a pesar de que la música que acompaña a la solista la tocan de mentirijillas y no hay grabaciones disponibles del grupo más allá de este video que anda rulando por la red.

THE CYCOLOGISTS es una banda formada por tres ciclistas australianos, liderada por un instrumentista que en otros tiempos adquirió cierta fama, llamado Linsey Pollack, junto a otros dos músicos aficionados, que son Ric Halstead y Brendan Hook.

Sus conciertos suelen ser improvisados al aire libre, em lugares a los que llegan subidos en sus bicicletas para después desmontarles los sillines los tres a la vez, que se convierten en una especie de clarinetes hechos totalmente de partes de bicicletas. Después de que terminan sus interpretaciones saludan al público haciéndoles unas reverencias, se vuelven a sentar sobre sus clarinetes y pedalean en sus bicis tuneadas hasta perderse de vista.

Para cuando sus ocupaciones se lo permiten, tienen también montado un show más elaborado, al que llaman “Cycology”, en el que además de los Asientos-Clarinetes muestran un ámplio abanico de otros instrumentos hechos con partes de bicis, como el Manillar Armónico, la Botella de Agua Tuba o la Bimba-Gaita.

Linsey Pollack no solo mantiene este extraño combo, sino que está inmerso en algunos otros proyectos igual de raros o más, en el que le da forma a su música con instrumentos creados con verduras, condones y cualquier otra cosa que se te pueda ocurrir.

Y la última banda que traemos también es australiana y se llama RUDELY INTERRUPTED. A tenor de lo que muestra el video que acompaña al texto, éste podría ser un grupo como cualquier otro de los que practican power-pop ochentero, pero si nos fijamos en ellos mejor…

De los seis componentes de la banda, cinco son minusválidos físicos o mentales, y algunos de ellos en un grado bastante elevado. El cantante, Rory Burnside, es ciego y padece además el síndrome de Asperger, que le hace tener muchas dificultades en la interacción social y la comunicación; menos mal que este síndrome se diferencia del autismo en que el enfermo no tiene retrasos en el desarrollo del lenguaje, porque de ser así nos hubiésemos perdido su bien afinada voz. El teclista, Marcus Stone, también padece ese mismo síndrome, y además está prácticamente sordo; el bajista, Sam Beke, tiene síndrome de Down, el batería, Josh Hogan, es autista, además de tener algunas otras anormalidades físicas; y la percusionista, Connie Kirkpatrick, alias “el metrónomo humano”, también tiene síndrome de Down además de ser ciega. El único normal es el guitarrista Rohan Brooks, que trabaja haciendo terapia musical, y fue quien tuvo la idea de formar esta banda con algunos de sus alumnos.

La verdad es que me gustaría ver como se las apañan estos tipos para afinar sus instrumentos, pero desde luego su actitud es digna del mayor elogio. Ya deberían aprender de ellos algunos que yo y tú nos sabemos…

¿Qué me dices? ¿vas a poner en marcha el Spotify…?

BAKER STREET SHUFFLE

La noche del pasado día 4 falleció GERRY RAFFERTY, ya lo estuvimos comentando aquí, y recordando sus dos canciones más famosas.

De una de ellas me estoy acordando mucho más porque en la prensa, en la radio, en internet, cada vez que hablan del fallecimiento de Gerry salen a relucir la canción “Baker street” y su famosísimo solo de saxo. Es normal, claro. Y también es normal que hablen del intérprete de ese solo: Bob Holness. En todas y cada una de las menciones que he oído estos días sigue glosándose junto a la de Gerry la figura de Bob y su mítico solo de saxo.

Y eso que Bob Holness no era un músico, sino un antiguo actor de novelas radiofónicas, posteriormente consagrado en Inglaterra como presentador de televisión de uno de sus más famosos concursos de preguntas y respuestas… digamos que sería como un personaje paralelo a Christian Gálvez, el del “Pasapalabra”, pero con algunos años más…

Además de eso, Bob Holness fue también durante una época DJ en la Radio 1 de la BBC, lo que le hizo tener una estrecha relación con la música, por lo que no era extraño que en 1.978 apareciese haciendo ese solo en la canción de Gerry Raffery… y qué solo!… que cosa tan fantástica!… vamos a oirlo de nuevo, que la ocasión lo merece…

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Gerry Rafferty – “Baker street”

Escucha… escucha… no pierdas oído en la parte en que empieza a sonar el saxo… escúchalo con atención… enorme, no? Majestuoso. Evocador. Inolvidable. Épico, podríamos decir también… es difícil imaginar que algo tan grandioso sea interpretado por este melifluo presentador televisivo, que ni siquiera era músico…

Sí. Es muy difícil de imaginar.

Porque el que toca no es él.

Pero hombre… por Dios… qué disparate! ¿Cómo es posible que semejante estupidez siga teniendo crédito entre tantísima gente cuando esto solo fue una divertida historia que publicó Stuart Maconie cuando era periodista del New Musical Express? Pero si es una historia apócrifa que ya viene desmentida hasta en la Wikipedia…

El caso es que la mentira ha tenido tanto éxito durante los últimos treinta años que hasta el propio Bob Holness se cansó de desmentirla, y haciendo gala de un magnífico sentido del humor inglés comenzó a decir que él era también quien interpretaba las principales partes de guitarra en el “Layla” de Derek & the Dominoes y que era también él quien hacía reir a Elvis en la famosa versión de “Are you lonesome tonight” en la que éste se parte el culo sin poder aguantar la risa. Mientras tanto, Stuart Maconie se aburrió ya de esto y lanzó un nuevo rumor sobre que David Bowie poseía los derechos del “Trivial Pursuit”

Hay que joderse…

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Stealers Wheel – “Stuck in the middle with you”

Y mientras escucháis la otra gran canción por la que Gerry Rafferty es conocido, y para que veáis que este blog es informativo además de sarcástico y mal hablado, os diré también que quien en realidad interpreta el solo de saxo de “Baker street” es un músico de sesión llamado Raphael Ravencroft, al que además de aquí podéis oir en discos de Abba, Pink Floyd, Mike Oldfield, Robert Plant, UB 40… además de ser profesor de saxo en la Universidad de York y haber publicado algunos libros sobre técnica interpretativa de este instrumento. Incluso llegó a publicar un disco a su nombre en 1.979… pero eso sí que es mejor que quede en el olvido…

THE SOUND OF SILENCE

Y éste va a ser el último post de los repuestos mientras pasábamos nuestros problemas clínicos. A partir de ahora la cosa marcha mucho mejor y volvemos a la normalidad. Para todos los que habéis estado ahí, manteniendo vuestro interés por la evolución de mi mujer. Muchísimas gracias.

¿Creéis que la música puede tener forma física?

CHRISTIAN MARCLAY lleva toda su vida intentando dársela y creando nueva música en el proceso. Para él la música es la intersección entre el audio y la visión, y su obra es la herramienta que difumina la distinción que hay entre estos dos medios.

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Christian Marclay – “Jimi Hendrix”

Christian nació en California, creció en Suiza, y volvió a los USA para estudiar pintura en una universidad bostoniana. Pero en 1977 (cuando tenía 22 años) formó parte de un programa de intercambio de estudiantes y se fue a New York. Y allí cambió su vida.

Allí conoció las performances artísticas, se interesó en lo que hacían artistas como Vito Acconci, Joseph Beuys o Chris Burden (del que nos ocupamos en un anterior post) y se sumergió en el punk rock atraído por su cruda energía. Enseguida vio la relación entre las dos escenas y relegó su interés por la pintura en favor de la música. Comenzó a visitar mucho más los clubs donde había música en directo que los museos y galerías de arte.

Cuando volvió a Boston, con su compañero Kart Henry formó una banda de dos hombres. Y como no tenía ni idea de tocar ningún instrumento, en vez de la guitarra al uso se colocó atado con unas correas sobre el hombro un plato giradiscos y se convirtió en el percusionista más singular de su época a base de hacer scratch con discos de vinilo que compraba de saldo o de segunda mano, amplificando el sonido todo lo que podía. Nunca se gastó más de un dólar en un disco, y casi poco más en los aparatos con los que los reproducía. Sus favoritos eran un viejo gramófono que encontró en la basura y un enorme giradiscos Califote que encontró (¿mangó?) en el departamento de audiovisuales de su facultad.

“Siempre he pensado que el sonido grabado es sonido muerto, que no está vivo nunca más. Los discos viejos tienen la cualidad del pasado, la esencia de la pérdida. La música está embalsamada. Yo estoy intentando devolver la vida a la música”.

Se especializó también en romper los discos y luego volver a pegar los fragmentos de forma aleatoria con mucho cuidado, de forma que los Beatles, Beethoven y una nana infantil podían compartir surco en un vinilo suyo. Con su revolucionaria forma de hacer música, el tocadiscos se convertía en un instrumento musical legítimo, y todos sus componentes en herramientas de expresión musical. Con docenas de discos a la vez, creaba una vertiginosa sucesión de collages sonoros, sin uniformidad, marcando ritmos, haciendo y deshaciendo sonidos de toda clase de fuentes, que se convertían en algo muy diferente de lo que habían sido originalmente.

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Christian Marclay – “Night music”

Esta forma de re-crear la música hacía que la gente que le escuchaba tomase conciencia del medio, del vinilo; un cacho de plástico barato que era la forma en que nos relacionábamos con la música la mayoría de las veces. Christian quería que el oyente no hiciese abstracción del medio que le llevaba lo que estaba oyendo, y por eso le daba una voz, un poder de expresión en sí mismo. Los clicks, los soplidos, los sonidos resultantes del deterioro de los discos, en vez de rechazarlos, los usaba y los traía a un primer plano para que la gente viese que lo que escuchaba era una grabación, no música en vivo; y que cuando algo va mal, cuando la aguja da un salto, ocurre algo impredecible, algo que no está en la intención del artista, algo nuevo y excitante… y él usaba todo ese potencial creativo.

“En mis conciertos, destruyo, rayo y atento contra la fragilidad del disco para liberar la música de su cautividad. Cuando un disco salta o se encalla siempre procuramos hacer de ello una abstracción, de modo que el flujo musical no se interrumpa. Mi intención es que la gente advierta estas imperfecciones y las acepte como música. La grabación es una ilusión, las rayaduras, en cambio, son reales”.

Todo esto se perdió cuando los avances tecnológicos trajeron el CD. Ya ni los discos ni los reproductores eran tan simples, ni podías físicamente hacer scratch con ellos, ni romperlos y esperar que la máquina todavía fuese capaz de reproducirlos. Ofrecían posibilidades, por supuesto, incluso más que los vinilos, pero interpretar con los CDs en un escenario no era nada excitante visualmente, por lo que Christian comenzó a centrar más su trabajo en los estudios de grabación, donde aparte de en sus propias obras colaboró en la de otros maestros de la vanguardia como John Zorn, Elliot Sharp, David Moss, Jon Rose, Zeena Perkins, Fred Frith o Sonic Youth.

Pero lo que ocurre en un estudio no es necesariamente lo mismo que ocurre en un escenario. La concentración y la atención del que oye un CD en casa, donde puede oír la misma pieza una y otra vez, pararla cuando quiera, oírla mientras lee o está tirado en el sofá, es totalmente diferente del que oye esa misma pieza en directo, donde también están presentes el efecto visual, el proceso de creación que tan importante es para Christian: ser capaz de ver y escuchar a la vez la música (lo que os decía al principio de darle forma física)… Es importante escuchar la música de la misma forma en que vemos el arte.

Normalmente todos hacemos esas dos cosas, pero nunca en el mismo sitio. Y esa es otra de las cosas con las que Christian siempre ha luchado. Siempre ha intentado romper las divisiones entre las audiencias de una actuación musical y las de una manifestación artística visual. Abrir las mentes para que salga la curiosidad sobre todo aquello que no entiendes, que te cuestiones el sonido tanto como las imágenes, meter el sonido en el contexto del arte visual y unir los dos mundos.

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Christian Marclay & Gunter Muller – “Dea ex machina”

Una obra de Christian Marclay no enfoca nuestra atención solamente en sus cualidades audibles, sino también en la forma en que experimentamos el sonido, lo visualizamos y los transformamos en otra cosa. Y por eso su innovador uso de materiales visuales y audibles ha hecho que sus trabajos a través de los años hayan sido tan cambiantes, provocativos, imaginativos y convincentes. Démosles un repaso.

En adición a los discos reciclados, con los que comenzó su carrera artística, también se interesó en las portadas que los contenían, rompiéndolas, modificándolas, uniéndolas de otra forma… en suma, usándolas como medio para explorar el modo en que la música funciona socialmente, exponiendo estereotipos nostálgicos y sexuales de forma hábil y poderosa convertidos en collages de portadas de discos tales como estos “Doorsiana”, “Slide Easy In”, “Guitar Neck” y “Footstompin’” que podéis ver aquí abajo. Son de los años 1991 y 92.

Fue en los noventa cuando el artista se acercó al campo de las artes visuales a través de instalaciones y esculturas que exploraban las relaciones entre las representaciones visual y auditiva. Solía incorporar a sus obras elementos tan familiares como los altavoces, los teléfonos, las cintas de los cassettes y grabadoras… una de sus obras más evocadoras es “The Beatles”, en la que usaba las obras completas del cuarteto grabada en cinta de audio para hacer ganchillo y coserlas así sobre una almohada de plumas. De esta forma Christian no solo nos presentaba la música y el sonido en forma física, sino que exploraba su profundo significado social, reflejando la comodidad y familiaridad que millones y millones de personas compartimos con los Beatles y su música.

“La música es un material. La tecnología la ha transformado en objeto. Y una gran parte de mi trabajo trata sobre este objeto tanto como sobre la música”.

Otros ejemplos de esta forma escultural de la música son sus instrumentos musicales grotescamente distorsionados, de forma que es físicamente imposible tocarlos pero que nos sugieren qué clase de monstruo sería capaz de hacerlos sonar o qué clase de salvaje sonido podría salir de ellos: El “Drumkit” es una batería en la que los tambores y platos estaban colocados a una altura acorde con su tono, desde el más bajo (o grave) hasta el más alto (o agudo) como una representación visual del sonido que producían. El “Virtuoso” es un acordeón larguísimo y serpenteante que promete imposibles tonos sostenidos. El “Lip Lock”, es una amalgama entre una tuba y una trompeta pequeñita, de forma que no queda sitio para poner los labios. O el curioso bajo de silicona que es “Prósthesis”.

“Las vibraciones efímeras e inmateriales de la música se han transformado en objetos tangibles como casetes, cd´s o discos de vinilo. Esta transmutación me parece muy interesante. Uno no piensa necesariamente en la música como una realidad física, pero tiene manifestaciones tangibles. Puede tratarse también de una fotografía, una pintura o un dibujo. Asimismo, en una actuación en vivo está presente la presencia visual de alguien que produce sonido. Constantemente estoy tratando con esta contradicción entre la realidad material de la obra y su potencial inmaterialidad”.

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Christian Marclay, William Hooker & Lee Ranaldo – “Bouquet. Part 6”

Con la entrada del nuevo siglo Christian comenzó también a experimentar con el vídeo y ensanchar sus principios creativos. Uno de sus trabajos más impactantes es “Guitar drag”, un video de 14 minutos que muestra una guitarra Fender conectada y amplificada, atada con una larga cuerda a la trasera de un camión, donde también va montado el amplificador. Cuando la guitarra es arrastrada por carreteras malísimas y caminos polvorientos produce una gama de sonidos musicales cacofónicos que dan cuerpo a lo que estás viendo en la pantalla. Esta obra evoca asociaciones tan diferentes como el efecto de romper la guitarra en los conciertos de rock y los linchamientos de negros en el Sur americano. El video está inspirado por el linchamiento de James Byrd, un americano negro que fue asesinado por tres blancos que le encadenaron por los tobillos a un camión y le arrastraron durante tres millas por una carretera de Texas hasta dejarlo morir frente a una iglesia de mayoría de feligreses negros. La agresión de los blancos como ruido trasgresor y el ruido como una expresión estática del destino. La violencia del video es singular, la imagen de la guitarra que se despedaza es un eco sonoro y visual de una violencia que tiene que ser sanguinaria visualmente.

“Video Quartet” es una proyección en DVD a cuatro pantallas, que muestra extractos de cientos de películas antiguas en las que salen músicos y actores tocando y cantando, y resulta una composición a la vez visual y sonora a la altura de cualquier composición de John Cage. Fragmentos de “Psicosis”, “Woodstock”, “Poltergeist”, “Deliverance”, Julie Andrews cantando, los Hermanos Marx, el ruido de las claquetas, o de un grifo que deja correr el agua…todo se mezcla, se desordena, se armoniza en un espectáculo visual y sonoro.

“Up and Out” es una recreación de la película de Antonioni “Blow-Up”, a la que ha desprovisto de su banda sonora y la ha sustituido por la de la película de Brian De Palma “Blow Out”. Los espectadores deben poner toda su atención e imaginación para hacer que la imagen y el sonido se ajusten de forma homogénea y saquen algún sentido de esta radical expresión de imágenes y sonidos asíncronos. El significado de la obra variará según el grado de sutileza del espectador.

Más oscuras y difíciles son sus “instalaciones”, como “Acompagnement musical”, que consiste en una colección de cajas de violines, violas y cellos, todas colocadas en el suelo con sus tapas abiertas dando la impresión de que forman un enorme piano o una formación de ataúdes de los que va a emerger Drácula de un momento a otro. Mezcla de sonido y silencio, arte y música, diferentes esferas culturales que van desde los niveles más altos a los más cutres.

Para “Echo & Narcissus” cubrió todo el suelo de una enorme sala con compact discs creando una metáfora de la femenina Eco, capaz de repetir un sonido de un lugar a otro, y el masculino Narciso, que miraba su imagen reflejada incansablemente. Lo repitió a lo largo de seis años en varios lugares, como el Museo de Bellas Artes de Jerusalem. Pero la primera de todas fue cuando el suelo de una sala de la galería Shedhalle de Zurich fue embaldosada con 3.500 copias del CD “Footsteps” (“Pisadas”), sujeta al suelo con cinta adhesiva de doble cara. El CD contenía el sonido de pasos que él mismo había grabado en un estudio de New York, y durante seis semanas la gente caminó sobre ellos para pasar de una sala a otra, o para visitar ésta misma por curiosidad; mientras caminaban los discos podían ser vistos, pero no escuchados, claro está. Cuando terminó la exposición de la obra habían caminado sobre ella casi dos mil personas, todas dejando su huella y alterando la superficie de los CDs con suciedad y rayones. Se recogieron del suelo y se metieron en una funda convencional y se firmaron y numeraron para venderse (repartirse más bien) entre quien estuviese interesado en poseerlos. Cuando éstos los ponían en su reproductor escuchaban los pasos grabados mezclados con una aleatoria composición final de pautas rítmicas que tenía tantas variaciones como número de discos existían. La obra fue dedicada a la memoria de Fred Astaire.

“Yo quiero que mi obra trate sobre el sonido, pero no debe necesariamente tener relación con la música”.

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Christian Marclay – “Frederic Chopin”

Como véis, la idea del abandono y el reciclaje siempre ha estado presente en la obra de Christian Marclay; sus esculturas y sus collages normalmente están construidos de desechos que graban o transmiten sonido: aparatos estropeados, cintas acústicas, cassettes, portadas y discos recuperados al borde de la obsolescencia a la que la mayor parte de la gente ha dejado condenados. Su obra es una llamada de atención sobre lo efímero y evanescente de las cosas materiales. Y el sonido y la música siempre han estado presentes también, siendo sus interpretaciones improvisadas y sus directos oleadas de energía que salían de las mezclas de discos modificados sobre platinas múltiples. Christian precedió a los DJs contemporáneos en varios años y se ha establecido como el primer eslabón entre los mundos del arte contemporáneo y la música.

Su obra plástica solo podemos apreciarla en fotos o si tenemos la suerte de poder visitar algún museo que la exponga, pero su obra sonora si está más accesible para nosotros a través de sus CDs publicados; y si quieres empezar a sumergirte en su mundo comienza a hacerlo a través de DJ Trio, un concepto que Christian comenzó a mediados de los 90 y que se basa en la confrontación de tres DJs sobre el mismo escenario haciendo improvisaciones. Según los lugares en los que se producían las interpretaciones, el trío variaba de DJs siendo Christian el único miembro permanente. En el disco se pueden oir también con él a Toshio Kajiwara, Erik M, DJ Olive o Marina Rosenfeld…

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DJ Trio – “New York. September 17. 2000” (Erik M, DJ Olive & Christian Marclay)