Atrapado por el blues de Memphis
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LA TRISTEZA SEGUIRÁ
Categorías: Forever Young
Carrascus

Este post, escrito hace más de cuatro años, aún sigue teniendo plena vigencia.

“Estaba todo lleno de gente que lo único que quería era estar sentada por allí haciendo lo menos posible, si no era para divertirse todo lo que pudieran. Pero yo nunca equiparé Universidad con diversión. Pensaba que estábamos allí para leer y aprender”.

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“You love us”

Como véis, RICHEY EDWARDS era un tipo singular, cuya mente siempre iba por caminos distintos que la del resto de los mortales. Le gustaba la música, como a la mayoría de los jóvenes. Más aún, le fascinaba; se colgaba horas y horas de los acordes de Echo & The Bunnymen o de los Public Enemy, pero mientras otros jóvenes tanteaban con sus guitarras y aprendían acordes, él estudiaba Ciencias Políticas y refinaba su cultura con libros de Orwell, Camus, Sylvia Plath y Brett Easton Ellis.

Era buen estudiante, aunque había un lado oscuro en su afán de conocimientos sobre historia y política. Richey estaba fascinado, por ejemplo, por aquellos miembros del IRA que hicieron huelga de hambre en la cárcel; Bobby Sands era su ídolo, y siempre le admiró por dejarse morir así. Él mismo comenzó a dejar de comer apenas, a quedarse en los huesos, a irse a la cama con la única compañía de un libro y una botella de vodka.

En parte porque había crecido con ellos, y en parte porque necesitaba dinero, aceptó el trabajo de chofer de la furgoneta con la que los MANIC STREET PREACHERS se desplazaban a sus conciertos. Aquello le gustó, y se inmiscuyó tanto en la vida del grupo que además de llevarlos y traerlos se ocupó de toda la publicidad, de llevar información a todo el que la necesitase, de confeccionar dossiers de prensa de tamaños bíblicos que hacía llegar a todos los promotores y sellos discográficos… pasó a ser alguien tan indispensable que solo era cuestión de tiempo que se convirtiese en miembro de la banda. Y en cuanto Flicker, el guitarra rítmica original, dejó el grupo, Richey ocupó su puesto.

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“Motorcycle emptiness”

Pero a pesar de todas las lecciones que le daba, James Dean Bradfield no conseguía hacer carrera de él. Las poses le salían muy bien, pero lo que era tocar… “¿Por qué todo el mundo anda tan colgado de un pedazo tan feo de madera con metales y cuerdas? Yo no sé tocarla muy bien, pero puedo hacer que la guitarra parezca letal”. Como Richey sí destacó inmediatamente fue escribiendo letras de canciones. A todos lados iba con su ordenador portátil en el que volcaba sus prolíficas ideas en forma de prolijos y a veces aburridos tratados sobre prostitución, odio al capitalismo, y referencias al Holocausto, temas que posteriormente saturaron el magnífico y angustioso disco “The Holy Bible”.

Sus desoladoras letras decían mucho sobre su frágil estado mental. Su anorexia y su alcoholismo alcanzaron niveles tan extremos que necesitó ayuda profesional. El verano de 1.993 lo pasó casi entero en clínicas que abarcaban desde las más modestas de la Seguridad Social hasta las más caras especializadas en tratar celebridades, todo para huir de sus psicosis. Se convirtió en un poderoso icono para todos los devotos de los Manics y del rock en general a través de sus públicas batallas contra el alcoholismo, la anorexia y la auto-mutilación; se convirtió en portavoz de asuntos considerados tabú hasta ahora, una luz de guía para los marginados, los alienados y los desahuciados. Richey incluso creó un slogan, “4Real”, una macabra referencia a un incidente ocurrido en mayo del ’91, cuando tras un concierto era entrevistado por un periodista del New Musical Express que no creía en sus credenciales punkies (“I don’t think people will think you are for real”) y, para demostrar el peso de sus convicciones, se grabó el término en su brazo con una navaja. No era la primera vez que lo hacía, en la Universidad se hería con el compás, y en Bangkok ya se había hecho cortes en el pecho con un cuchillo que le regaló uno de sus fans. Siempre le gustaron mucho las historias apócrifas y los mitos que rodeaban a los grupos de rock, y él no solo alimentaba su propia auto-imagen, sino también la imagen que los demás tenían de él. “Cuando me corto así yo mismo, me siento mucho mejor”, decía Richey de su hábito. “Todas las pequeñas cosas que me fastidian de pronto dejan de tener importancia porque estoy concentrado en el dolor. Yo no soy una persona que tenga facilidad para llorar o gritar, así que ésta es mi única salida. Todo tiene su camino lógico.”

El incidente de “4Real” trajo a la luz la extrema personalidad de Richey. Atrajo a montones de nuevos admiradores que se identificaban con el desolado mundo que pintaban las canciones de los Manic Street Preachers y con la alienación, aburrimiento y desesperanza de Richey. Se convirtió en portavoz para una nueva “generación perdida”. Ahora se aficionó a leer las biografías de famosos suicidas y a aprenderse de memoria sus cartas de despedida. Su favorita era la que dejó el actor Tony Hancock antes de atiborrarse de somníferos : “Las cosas solo van a peor la mayoría de las veces”. O las últimas palabras de Van Gogh: “La tristesse durera”, que le sirvieron de base para componer una de las mejores canciones de la banda.

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“La tristesse durera (Scream to a sigh)”

Conforme la fama de los Manic iba creciendo, también lo hacían los actos de auto-mutilación de Richey. Sus brazos se llenaron de cicatrices, moratones, tajos de navaja, lesiones de todas clases… sus heridas de guerra, como él las llamaba. Su forma de echar fuera las oscuridades que poblaban su cabeza para poder dormir cada noche. El manager del grupo murió de cáncer de forma muy penosa; su mejor (su único) amigo de la Universidad, con quien compartió su piso de estudiante, se ahorcó; su querido y viejo Snoopy, el perro de la familia, murió también… la depresión se adueñaba cada vez más de él. A pesar de todo Richey insistía en que nunca pondría su vida en peligro. El suicidio no entraba en su mente, porque él era más fuerte que todo eso.

Y, de pronto, un día desapareció.

El guitarrista abandonó el Hotel Embassy de Londres, donde se alojaba con su compañero James D. Bradfield antes de partir al día siguiente para la promoción previa a su gira por los USA, a las 7 de la mañana del día 1 de febrero de 1.995. Sobre la cama de la habitación 516 dejó algo envuelto en papel de regalo junto a una carta en la que se leía “I love you”, para su amiga Jo, su amor no correspondido. Fue a su casa de Cardiff, donde dejó el pasaporte, la tarjeta de crédito y su Prozac. Cogió su coche, un Vauxhall Cavalier y condujo hasta una estación de servicio en la autopista, en el Puente de Severn, el límite de Gales con Inglaterra y un lugar favorito para los suicidas. Lo que allí ocurriese nunca se supo. Cuando su familia y compañeros decidieron por fin denunciar su desaparición el coche fue descubierto diecisiete días después, abandonado, con la batería descargada… Richey había desaparecido de la faz de la tierra. Y así continúa hoy.

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“Archives of pain”

No tengo recuerdos. Los recuerdos no significan nada.

¿Está muerto…? Es imposible decirlo. En Inglaterra, cuando pasan siete años la familia de una persona desaparecida puede hacer que la declaren muerta y disponer de su herencia, pero una declaración de Sony a primeros del 2.003 decía que para la familia de Richey y para los otros tres miembros de los Manic Street Preachers nada había cambiado, el caso permanecía abierto para la policía y sus compañeros de banda continuaban ingresándole sus royalties en una cuenta bancaria. Richey fue oficialmente dado por muerto en noviembre del 2.008, después de trece años de búsqueda infructuosa.

La reacción de sus fans ante la desaparición fue algo sin precedentes. Los editores de todos los medios musicales británicos orquestaron campañas de búsqueda e información. Recibían cientos de cartas de admiradores diciendo que se habían cortado ellos mismos también, muchas incluyendo fotos de miembros sangrantes. Todos estos jóvenes amaban a Richey porque él articulaba sus propios sentimientos de confusión y de “nosotros-contra-el-mundo”. La mayoría eran obsesivos, adoptaban el estilo punk y desarrapado que tenía, y le escribían apasionadas cartas, algunas incluso escritas con sangre… Y ahora su héroe había desaparecido.

Desde entonces hasta ahora hubo informes de que Richey había podido ser visto en infinidades de lugares, desde Alemania hasta Ibiza, pero ninguna pista condujo a nada. La policía también ha recibido varias teorías muy elaboradas. En una de ellas Sinead O’Connor dice que Richey visitó en Hereford a un fan esquizofrénico del que ella le había hablado previamente por teléfono, pero las investigaciones en esa ciudad también fueron infructuosas. Otra de las teorías salió de una de sus profesoras de la Universidad, según la cual nuestro amigo se había ido a Alemania a conmemorar el 50 aniversario del Holocausto y visitar los campos de concentración y los lugares que fueron significativos en la liberación por las Fuerzas Aliadas. Tres folios de papel mojado.

Los padres de Richey aprendieron a ignorar todas estas falsas pistas, y han logrado seguir con su vida cotidiana, esperando aún hoy que alguna vez suene el teléfono y sea él. Ellos saben que nunca fue feliz, pero las circunstancias de su desaparición no fueron tan malas como los tabloides contaron y todavía esperan algún signo suyo, aunque tengan que esperar largo… largo tiempo. Pero el inspector de policía que mantuvo tantos años abierto el caso piensa de forma más negativa: “Personalmente, desde mi propio punto de vista, creo que Richard Edwards no volverá a estar nunca entre nosotros”.

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“From despair to where”

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15 Comments

  • El dia 30.12.2010, .juan a. uno de los dos dijo:

    Esto en psiquiatría tiene un nombre…yo apostaría que es Sidney O´conor o esta con el Antonio Angles jejeje

    • El dia 30.12.2010, zambombo dijo:

      Un amigo y yo bromeamos durante años con el paradero de este tío, nos llamábamos y nos decíamos que lo habíamos visto en Chipiona o por la Alameda, y cosas así…

      Me llama la atención, además, cómo músicos mediocres pueden llegar a estar en grupos grandes, y es que a veces es más importante la actitud, tener algo que contar… ¿o no? Por otra parte, esto explicaría que el sonido del grupo no se resintiera tras su desaparición: James Dean Bradfield (el vocalista) resultó ser mucho mejor guitarra que él, o al menos esa es la impresión que yo tengo.

      • El dia 30.12.2010, Maese Rancio dijo:

        Conocía la historia de la desparición de Richey, pero no lo que había detrás.
        Por cierto, hoy ha fallecido Bobby Farrell, el cantante de Boney M.

        • El dia 31.12.2010, carrascus dijo:

          Eso que apuntas, amigo Zambombo, es bastante cierto… me refiero a que el grupo no se resintiese tras la desaparición de Richey, al menos musicalmente… otra cosa es en cuanto a letras y actitud…

          Y lo de Richey es también bastante ilustrativo de lo que puede conseguirse sin ser un virtuoso musical, pero echándole ganas, y tiempo a los ensayos…

          Se fue para siempre el negrito de Boney M… seguro que es un grupo que no nos atraía y del que no tenemos discos, pero a todo se nos ha quedado carita de pena al enterarnos… debe ser por algo…

          Y Juan Antonio… el nombre que le daría un psiquiatra es el de “majara”…?

          Feliz año nuevo a todos, amigos… esperemos estar otro año más por aquí juntitos y revueltos. Besos y abrazos para todas y todos.

          • El dia 31.12.2010, Diciembre dijo:

            La historia de Richey es muy triste, pero siempre es buen momento para escuchar a los Manics:

            Your future glories all empty of thoughts.
            There’s beauty doing nothing at all.
            It’s what you wanted, it’s what you got.
            Your final search for truth has stopped.
            There’s beauty doing nothing at all…(Some kind of nothingness)

            Feliz Año Nuevo para todos!

            • El dia 01.01.2011, Maese Rancio dijo:

              Feliz Año Nuevo Don Carrascus y demás parroquianos (sin premio).

              Acabo de ver el Concierto de Año Nuevo como manda la tradición.

              Por cierto, yo no tenía ningún disco de Boney M. pero sí dos casettes :)

              • El dia 01.01.2011, Lula Fortune dijo:

                Te deseo lo mejor para ti y los tuyos, Carrasquillo. Que tengas todo lo que desees en este nuevo año. Un abrazo.

                • El dia 01.01.2011, lu dijo:

                  Qué historia de bajona más buena, Carrascus. Gracias, sabes que me encantan estas entradas resacosas. Espero que saliera rico ese tiramisú.
                  Feliz año a toda la peña del blogin´!

                  • El dia 02.01.2011, carrascus dijo:

                    ¿Qué tal está siendo la entrada de año…? Espero que a todos os vaya bien, y que siga así el resto de los trescientos sesenta y cuatro días que quedan.

                    Yo el concierto de año nuevo no suelo verlo, amigo Maese, excepto en su última parte, la de las piezas tópicas y tradicionales… oiga, ¿quien era el tío ése que enfocaban tanto…? uno con bigotito y pintilla de árabe, que tenía a su lado a la señora vestida de rojo…

                    Querida Lula, mis deseos son recíprocos… en tu blog te he dejado también mi felicitación. Empezamos otro año…

                    Y sí, Lu de mi alma, el tiramilú fue todo un acontecimiento… y menos mal que era grande y cuando se habían comido más de la mitad, con la excusa de que había varios postres más, lo quité de enmedio para poder terminarlo al día siguiente, de otra forma hubiese caído entero en nochevieja.

                    Fuerza y ánimo para el año que acaba de empezar… seguimod viéndonos por aquí…

                    • El dia 02.01.2011, Maese Rancio dijo:

                      Eso también me pregunté yo. Estaba dudando si era árabe o indio, no lo tenía muy claro.
                      La verdad es que me extrañó eso de que enfocaran varias veces a la misma persona, la realización del concierto no suele centrarse en nadie.
                      Y el comentarista no dijo nada.

                      • El dia 03.01.2011, zambombo dijo:

                        Pues yo lo he empezado con fiebre, con un virus de esos cariñosos, aquí estoy con mis amigos el termómetro y el radiador. No le digo ná. Y como sabe, yo no me puedo poner malo.

                        Feliz 2011, pensemos que no puede ser peor que el 2010. ¿O sí?

                      • El dia 03.01.2011, carrascus dijo:

                        Jejeje… esperemos, esperemos… nos acojeremos a esa frase que dice que cuando algo va tan mal ya lo único que puede hacer es mejorar…

                        De todas formas, estar malito en la cama en un día como hoy también tiene algunas ventajas, eh… yo he llegado a casa hace un rato desde que salí de aquí a las seis de la mañana… por detrás queda ya una dura jornada de curro con trabajo atrasado tras varios días de vacaciones, y tras una comida rápida en un bar, una aún más dura tarde de compras para Reyes. Menos mal que en una de las colas me he encontrado con nuestro amigo Koloke, y charlando de regalos e intrascendencias se nos ha hecho más liviano el rato de espera. Y es que en el FNAC hay que esperar para todo, joé… 45 minutos para recoger una cosa que había comprado por internet… unos 15 o así para pagar a la salida… y se ve que aunque se vuelcan ayudando a los que quieren comprar libros, discos y otros aparatos, a los que quieren comprar cosas para niños pequeños los dejan para que los parta un rayo; una de las cosas que he comprado es el “Piano de Hello Kitty” y me he tenido que buscar la vida yo mismo, revolviendo entre centenares de juguetes y cosas infantiles, hasta que ya cuando empezaba a desesperar encontré uno debajo de una pila de tiestos de Disney y su puñetera madre… con las cosas electrónicas y con los discos sí que me han atendido perfectamente, me han traído todo lo que pedía, y no me han hecho esperar nada de nada. En los discos me ha atendido el Cordero, el chaval del grupo Úrsula, que al final me ha dicho que mi cara le sonaba, lo que no es nada extraño porque tenemos un montón de amigos comunes, claro…

                        Bueno, dejo de contar mis batallitas domésticas, que mi hija quiere que corte jamón… que ya podía aprender ella…

                        Luego subiré el último de los posts refritos que me quedan, para que dure ya hasta que pasen los Reyes y tenga tiempo de escribir cosas nuevas…

                        • El dia 04.01.2011, David González dijo:

                          Vaya parece que ayer todos fuimos al Fnac. Lo que pasa es que como yo estoy de vacaciones, estuve por la mañana y no había tanto jaleo, aunque también tuve que esperar cola para recoger un pedido. Por cierto que el piano de Hello Kitty que buscabas lo estuvo trasteando mi crio (y el padre) durante un buen rato. Supongo que hablamos del mismo…una especie de libro con pianito incorporado. Es verdad que toda esa zona estaba hecha un desastre, como si hubiera pasado un colegio por allí.
                          Saludos…y suerte con los reyes.

                          • El dia 04.01.2011, carrascus dijo:

                            Pues sí, es ese mismo piano… es para la puñetera niña que me metió en la tercera edad, convirtiéndose en mi primera sobrina-nieta, hace unos 27 meses. A ver si le pica el gusanillo musical; dos cosas ya la predisponen a ello, una es que su nombre lo sacaron los padres de una canción: Velia. Y la otra es que comparte día de cumpleaños con el mismísimo Boss…

                            • El dia 09.01.2011, Donga dijo:

                              Copón, perdón, carallo, yo tb estuve ese día en la fnac. The horror.

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