Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO (y 4ª Parte)
Carrascus

En la entrega anterior nos quedamos pendientes de lo que ocurría en el concierto de No me pises que llevo chanclas

Con los Chanclas el éxito estaba garantizado de antemano; la fiesta ya había comenzado horas antes de que salieran al escenario, con sombreros, vasos e incluso sillas volando por encima de nuestras cabezas. El grupo bien, cuatro discos de agropop dieron para hacer un repertorio infalible. El grupo quizá fallaba a la hora de encajar un par de temas algo más serios en el repertorio, aunque les agradecía el intento de colar “Maria Ignacia” en el setlist. (Zambombo)

Por allí también anduvo nuestra amiga Lu. Pero ella, como siempre, iba más bien a lo suyo…

En el de No me pises me lo pasé teta, cantando “Bolillón” y demás canciones chorras. Pegar botes y beber cerveza, mis amigos y yo no hicimos otra cosa. Y había sombreros de paja por todas partes. (Lu)

Mucho menos divertida fue la noche del jueves 13, en la que yo había vuelto ya de mis vacaciones para sufrir el aburrimiento desplegado por John Lurie.

Esa fue la noche en la que estrenó “World is fair”, una obra que le había encargado la Expo hacía ya dos años, y que le había pagado por adelantado; y que en vista de lo que nos ofreció, nos hizo salir de allí bromeando a los que estábamos, Blas, Luis, yo, algunos más, que este tío se había pasado casi los dos años puliéndose la pasta que le dio la Expo y a última hora, cuando ya le pillaba el toro, se puso a improvisar una cadena de pizzicatos, que aquí corrieron a cargo de The Balanescu Quartet, con un par de solos de saxo, para cubrir el expediente. La cosa fue así de frustrante.

No empezó mal del todo, porque como la obra le había quedado tan cortita, para poder ofrecernos un espectáculo musical que pudiese llamarse así, antes salieron solamente los Balanescu para interpretarnos “Stranger than paradise”, la banda sonora que Lurie compuso para la película de Jim Jarmush. Pero cuando él se unió al cuarteto y comenzaron con el estreno de la nueva obra, aquello no había por donde cogerlo; una cosa tan fría, reiterativa y cansina, que solo consiguió de los espectadores que todavía no nos habíamos ido de allí levantar unos aplausos al final precisamente por eso, porque era el final. Y recibimos nuestro merecidísimo premio con un bis que, gracias a Dios, no tuvo nada que ver con lo anterior y nos devolvió a nuestro John Lurie enérgico, sacando de su saxo notas de verdadera belleza.

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John Lurie – “Harlem nocturne”
(El bis valió por todo el concierto)

Y mientras tanto los conciertos de grupos españoles del actual mercado del pop se iban sucediendo en la Plaza Sony…

Me saqué, es decir, mis padres me pagaron, el pase nocturno, así que estaba día sí, día no, en aquel recinto. Me llevé grandes recuerdos y también pésimos resultados académicos. Debí asistir a bastantes conciertos en aquella Plaza Sony.

En el de OBK pasé por allí pero no me quedé ni de coña. Recuerdo a la gente gritando “la misma, la misma”, pidiendo que volvieran a interpretar su único éxito. (David González)

Había que tener ganas… y mucha necesidad de música en directo para ir a ver hasta a OBK.

También fui a OBK; el único del que me marché al segundo tema, pues me parecieron peor aún que en disco, la fotocopia de la fotocopia de unos grandes, con todos sus defectos y ninguna de sus virtudes.

Siempre que podía, gracias a tener el pase de temporada, me acercaba a la plaza Sony a ver qué caía. Tenía 21 años, y apenas había asistido a un puñado de conciertos hasta entonces. No era virgen en ese terreno, pero casi. Mis gustos, por aquel entonces, eran bastante convencionales. Sólo ello explica que omitiera a grandes figuras y me tragara grandes bodrios. (Zambombo)

Nuestros dos comentaristas solo pasaron esa noche de refilón; pero hubo más noches para quedarse: Cómplices, Revolver, La Unión, Danza Invisible

Otros de los “prescindibles” que me tragué por pura curiosidad melómana fueron Modestia Aparte (sin comentarios), Rico (que no estuvieron mal, divertidos), Los Limones (poca cosa) y unos aún recientes Revolver que ya entonces me hicieron echar de menos a Comité Cisne. Pese a un par de buenos temas en su repertorio y a que Goñi no era aún el soso en que se convirtió después, me pareció imperdonable el que eligieran “La Bamba” como bis. ¿No había otro tema? Además llevaban un guitarrista que estaba más emocionado de la cuenta, demasiada pose para un público tan frío.

La Unión fueron sólo a cubrir el expediente ante un público poco exigente, pero les observé mucha menos pasión que en 1989, donde tuve la suerte de verles dos veces en muy buena forma.

Algunos de esos grupos pop dieron un espectáculo más que digno, como Cómplices, que estaban en su mejor momento, con Teo de multinstrumentista; creo recordar que había dos baterías en el escenario. Uno de esos casos en los que te das cuenta de que el directo amplía tu concepto del grupo, aunque realmente se tratara de un proyecto personal. Por otra parte, también quedaba claro lo poco que pintaba allí la señora de este hombre.

Danza Invisible es otro de esos que dieron un buen espectáculo, enérgico y largo, parecían incansables. Aún no habían pasado a hacer ese pop insulso que hacen ahora, aunque ya estaban en plena transición, y desde luego el repertorio no era el de su Directo del 86, aunque sí que tocaron una durísima “Espuelas”, por ejemplo. Los Raperos del Sur se les unieron para hacer y ampliar el rap de uno de los temas del “Catalina”. (Zambombo)

Y el lunes, 31 de agosto, tuvimos la mayor sorpresa de la Expo: los Scorpions, que se estaban tomando un año sabático, replanteándose muchas cosas de su carrera, de la que ya habían descabalgado a Francis Buchholz y aún no habían dado paso a Ralph Rieckerman, hacían una excepción y se venían los cuatro que en ese momento formaban la banda a Sevilla a dar el único concierto que hicieron ese año, en formato semiacústico, en el pequeño auditorio del pabellón de Alemania.

El concierto que más recuerdo es el de Scorpions en el Pabellón de Alemania. Set acústico ya sin la presencia del bajista Francis Buchholz, que acababa de dejar la banda y que no fue reemplazado por ningún músico para este concierto.

Clásicos del rock (Elvis, Beatles…) y clásicos de Scorpions se mezclaron en un concierto sin trampa ni cartón, allí no había grandes equipos de sonido, sino lo básico para que aquello sonara decentemente.

Supongo que el show que pocos tuvimos la oportunidad de presenciar fue lo más parecido a ver a los músicos alemanes tocando en casa para unos colegas.

La anécdota más destacada fue los coros béticos “a lo Silvio” que el público cantó mientras los Scorpions interpretaban, con cierta cara de asombro, el clásico de Elvis “(Marie’s the name) His latest flame”. (Maese Rancio)

Era curioso ver la cara de asombro de los señores scorpiones mientras el auditorio acompañaba la parte instrumental de esa canción de Elvis con los gritos de “Beeeeetis, Beeeeeetis…”.

Un par de guitarras, acústica y eléctrica, un instrumento percusivo que no llegaba a batería, y la voz versátil de Klaus (junto a las palmas de un par de chicas en alguna canción), para llevarnos durante algo menos de una hora por un viaje en el tiempo, que comenzaba en Elvis y los Beatles, pasaba por las baladas más conocidas de la banda alemana, y volvía de nuevo a los orígenes, poniendo punto final al concierto con “Long tall Sally”.

Esta noche aquí en la Expo quedó tirado por tierra ese tópico sobre lo bien que lo organizan todo los alemanes, porque después de anunciarse que el concierto sería gratis y se dejaría pasar a la gente hasta que se ocupase todo el aforo del auditorio, al ir llegando el personal se encontraron con la sorpresa de que les pedían unas invitaciones que nadie tenía ni puta idea de donde tenían que haber recogido (menos mal que los carnets de prensa sirvieron para algo). Los que estaban dentro no sé como se las apañaron, pero lo que sí sé es que fuera se quedaron muchos chavales que habían pagado la entrada a la Expo solamente para ver a los Scorpions y se encontraron jodidos y sin concierto.

Con todo el dolor del mundo me perdí a Crowded House porque me había ido de acampada y a los Scorpions. Cuando nos presentamos en el pabellón de Alemania no nos dejaron pasar. No sé si estaba ya lleno o era necesaria invitación, pero fue una gran decepción. Nos contentamos con escuchar el concierto desde fuera. (David González)

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Scorpions – “Still loving you”

La semana siguiente la música más atractiva se desarrolló puertas afuera de la Expo, durante los “Encuentros de Nueva Música”, así que cambiamos la Plaza Sony (que al fin y al cabo lo más interesante que ofrecían esta semana era a los Presuntos Implicados) por los escenarios de los teatros Maestranza y Alameda, e incluso por la mismísima calle, ya que también tuvimos música en la Plaza de San Francisco y en otras de las más emblemáticas de la ciudad.

Gavin Bryars fue el encargado de abrir el ciclo con un concierto en el Teatro Alameda lleno de minimalismo melancólico que no fue lo suficientemente atractivo como para apasionarnos con su música. Es cierto que el grupo que le acompañaba vino bastante menguado con respecto a lo que se esperaba, por ejemplo, nos quedamos sin la guitarra de Bill Frisell, así que lo más interesante era el violín de Alexander Balanescu oscilando entre los patrones repetitivos que tejían dos vibrafonistas. Gavin se mantuvo casi imperceptible conduciendo las piezas (cinco en total) tras el contrabajo o los teclados del sintetizador y el piano, saliendo al primer plano prácticamente nada más que en la ocasión en que se sentó al piano con Dave Smith para desgranar una agradecida lluvia de notas a cuatro manos que rompieron la monotonía que nos amenazaba.

El día siguiente me salté a Joanna McGregor y volví al teatro (esta vez al Maestranza) el miércoles para ver al gran maestro de los loops y los sonidos secuenciales. Stockhausen se presentaba en Sevilla con un grupo de siete u ocho acompañantes (perdí la cuenta a base de salir bailarines y trompeteros) entre los que se encontraban sus tres hijos, Markus, Simon y Jellena, para presentar parte de la gran ópera que llevaba componiendo desde 1.977 sobre los días de la semana y de la que aún le quedaba mucho por componer… a razón de cuatro años de escritura para cada día, echad la cuenta…

Aquí tuvimos el “lunes”, el día dedicado al personaje de Eva (los otros son Miguel y Lucifer), que representa los espíritus de nacimiento y renacimiento del ser humano, es decir, el día de la mujer y los niños… pero todo eso lo sabemos porque lo explicó él mismo en la conferencia de prensa anterior al concierto, porque lo que es con su música… bueno, con sus sonidos… o con sus ruidos… o con los resultados de sus inmersiones en la electroacústica y la fonética… o bueno, con lo que fuera aquello que vimos y oímos allí..

Como de allí salí vacunado de “nuevas músicas” para una buena temporada, decliné la asistencia dos días después al concierto de Schönberg, y por supuesto al de Michael Nyman, al que ya de antemano tenía previsto faltar porque con una vez en mi vida que haya estado en uno de ellos ya ha sido suficiente.

La Michael Nyman Band cerró los “encuentros” en el Auditorio de la Cartuja. En esta ocasión junto a la Orquesta Andalusí de Tetuán. Después de sufrir la decadencia de ambas bandas, tocaron el encargo hecho por la Expo a Nyman. Un tríptico pastiche a caballo entre música druida y villancico gitano. Impersonal, superficial… (Antonio Murga)

Y el domingo, día 20, por la noche en la Plaza de San Francisco el gran bluff final de este ciclo, con la broma de llamar “Nueva Música Española” a Eduardo Laguillo, Gualberto y Manuel Imán… ¿qué serían entonces Esplendor Geométrico, Macromassa, Gringos…? Y terminar con las aburridas notas y cacareos de Wim Mertens. Una noche totalmente opuesta a la anterior, la del sábado, en la que un montón de grupos de percusión de diferentes paises y estilos se adueñaron de esta misma plaza, además de las del Salvador, el Pan, Santa Ana, Alianza y Santa Marta para ofrecernos todo un viaje por el espacio y por el tiempo, desde Mozambique hasta Japón, y desde los rítmos tribales más arcaicos hasta la percusión más contemporánea.

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Stockhausen – “Montags – Eva” (Corte)

Y así entramos en el último mes de la Expo, el más aburrido de todos en cuanto a música. Y si a esto le uníamos que el cuerpo ya estaba resintiéndose de los cinco meses y pico que llevábamos arrastrados, yo ya estaba deseando que terminase la cosa.

Sé que después lo iba a echar de menos, como así fue. Y puede que tuviesen razón los que pensaban que aquello debía durar todavía más, sobre todo porque nunca habíamos tendio tanta oferta cultural diferente en la ciudad… pero mirado desde mi punto de vista de padre de familia, en la que (aparte de los conciertos) la asistencia a la Expo prácticamente todos los días, y todos los fines de semana, se había convertido en una obligación, por el afán de que los niños lo viesen todo, de que a nosotros no se nos escapase nada que mereciese la pena, y de que a cambio solo obtuviésemos colas y más colas interminables para entrar a pabellones que solamente ofrecían mediocridades (los buenos, buenos de verdad ya los habíamos visto y revisto con anterioridad), hacía que yo estuviese deseando que llegase el día 12 de octubre.

En las últimas tres semanas, apenas un par de cosas interesantes musicalmente ocuparon nuestra atención…

Quizás mi mayor sorpresa fue la Orquesta Mondragón. Nunca los había visto, y no sabía que fueran tan rockeros, tenía otro concepto de ellos. Con un gran Toni Carmona a la guitarra y un Gurruchaga como no hay otro, vestido con un traje de chaqueta rojo rojísimo y probablemente zapatos de charol, disfruté enormemente de esa sobredosis de rock and roll, con muchas versiones, largos solos y las posturas obscenas de, creo recordar, una corista con mucho morbo (aparte de la obesa negra de gran voz), que simuló hacerles mamadas a Carmona y Gurruchaga. Ahora me pregunto qué sería haberlos visto en su mejor momento, pero entonces me parecieron grandes, a pesar de que también tocaran la del “Huevo de Colón”, qué remedio. (Zambombo)

A Zambombo le gustó la Orquesta Mondragón en la Plaza Sony; yo me perdí a los Chieftains en el Auditorio de la Cartuja, y el padre de Lu se sorprendió con Nacha Guevara en el Auditorio de la Plaza de América.

También recuerdo que mi padre fue a ver a Nacha Guevara, pues siempre ha sido fan de ella, y se quedó muerto. Llegó a casa diciendo “¡Nacha Guevara se ha hecho heavy!”. (Lu)

Y no era para menos el asombro del padre de Lu, porque Nacha, tras sacar una rara inspiración de un concierto de Bon Jovi al que asistió, en el que se imaginaba a la banda interpretando tangos endurecidos, decidió hacerlo ella misma, y montó el espectáculo “Heavy tango”, que fue el que presentó aquí en los días finales de la Expo, en el que cantaba los tangos más clásicos y conocidos, respaldados por rítmo hard rock de guitarras eléctricas, bajo y batería. La división de opiniones suscitada parecía no importarle a la cantante, que decía que prefería que a la gente le pareciese ridículo que mediocre.

Mi útima experiencia musical en la Expo no fue en directo, sino grabada; pero fue tan alucinante como el mejor concierto. Quedaban dos días para el final de la muestra, y todavía no había tenido ocasión de ver la película de los Rolling Stones en el Pabellón de los Descubrimientos. Así que el día 10, que era además el último día en que la proyectaban, la familia Carrascus y los allegados nos dirigimos allí a poner remedio a la situación, previo sufrimiento matutino en una larguísima cola que nos daba derecho a adquirir la entrada que puedes ver aquí debajo.

En ese pabellón había un cine en formato Omnimax, el Cine Espacial Alcatel, que ocupaba toda una enorme cúpula, en la que tú estabas en el interior, y se te ofrecían dos o tres películas rodadas con un sistema nuevo, de las que una (la de las 11 y media de la noche) era sobre la gira del ’91 de los Stones, con imágenes de sus conciertos de Berlín, Londres y Turín. El resultado era algo impresionante y sin igual. Tú estabas allí, en medio de Ron Wood y Keith Richards, acompañando a Mick Jagger en sus carreras por el escenario, y mirando a la vez que él las pantallas del telepronter que había al pie del escenario con el orden de las canciones.

Eran dos partes de 45 minutos cada una, con un pequeño descanso para cambiar los rollos (en este formato no se pueden encadenar), en la que pasábamos del incendiario “Start me up” a “Brown Sugar”, “Satisfaction”, “Sympathy for the devil”, “Honky tonk woman”… tras el descanso, “Paint it black”, y un delirio psicodélico a base de efectos digitalizados con “2000 light years from home”. Quince canciones en total que te dejaban absolutamente abrumado.

El primer síntoma de que todo se acababa fue el irónico párrafo que se marcó por los altavoces un speaker de entre los currantes del cine, antes de empezar la película, que vino a decir más o menos que “esta proyección va dedicada a todos los que curramos aquí: acomodadores, azafatas, proyeccionistas, etc, que después de ver esta película todos y cada uno de los días de los últimos seis meses, estamos ya hasta los mismísimos güevos de los Rolling Stones y tenemos unas ganas locas de perderlos de vista…”

Y así dio comienzo el principio del final.

26 Comments

  • El dia 18.11.2010, zambombo dijo:

    Qué buenos recuerdos me trae todo esto. Además tuve la suerte de poder entrar en la Expo el “día después”, en el que permaneció abierta sólo para los trabajadores, me coló un amigo que trabajaba allí. Aunque no hubo actuaciones, los pabellones sí que estaban abiertos en su mayoría, y sin colas, claro.

    Muchas gracias, Carrascus, por contar con tantos extractos de mis modestas palabras en estas cuatro entregas. Entre eso y los recuerdos, tengo un amasijo de emociones difícil de describir. Si no fuera tan machote, hasta echaría una lagrimilla.

    • El dia 18.11.2010, losmierdas dijo:

      menudo maratón que se ha corrío usted, Sr Carrascus, una semana, cuatro entregas y seis intensísimos meses de todas nuestras vidas, troceados y servidos en raciones, madredelamorhermoso! …en la tercera, nada que aportar por mi parte, así que mas guapo callao… de esta última, agradecerle que me complete mis borrosos recuerdos del concierto de Lurie con Balanescu y su cuarteto, del que solo recordaba lo principal, como a usted, me pareció una paliza de la que posiblemente me salí antes de terminar (el magnetismo del ambigú del Central gana con los años, pero ya entonces era muy estimable)

      la noche de las percusiones por las plazas sevillanas y paro de contar… de lo demás, ná de ná

      • El dia 18.11.2010, lu dijo:

        AAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!!! Cuántos recuerdos, Carrascus. Yo también fui a ver la peli de los Rolling y creo que esa entrada anda por aquí. ¡Qué pasada el Omnimax! Fue una experiencia brutal sentirse encima del escenario, tan cerca. ¡Se le veía la mierda de las uñas a Keith Richards! Creo que tuve varios orgasmos.
        Leyendo el post, he recordado que también estuve en el concierto de Cómplices. Mis recuerdos coinciden exactamente con los de Zambombo. Y también opino como él que su mujer estropeaba aquello.
        Jajajaja, David, me ha hecho mucha gracia lo de “la misma, la misma” en el concierto de OBK. No estuve, pero me imagino la guasa.

        Oye, no hemos hablado del 27, un bar que estaba enfrente del auditorio y en el que creo que pasé más tiempo que en la Plaza Sony. Guardo muy buenos recuerdos de los conciertos que vi allí y el ambiente porreta era inmejorable. ¿Nadie se acuerda?

        • El dia 18.11.2010, David González dijo:

          Genial Carrascus. Gracias por tantos recuerdos y habernos hecho partícipes. Otra serie digna de publicar en un librito, junto con lo de las Citas.
          Joder, yo me perdí lo de los Rolling. No recuerdo por qué. Supongo que porque nadie se animó a hacer cola conmigo para conseguir una entrada.
          Y Lu…ni idea del 27 ese. Donde sí perdí el conocimiento más de una vez fue en el Canguro (fue en la Expo…¿no?). Tocaba un grupo country rock cojonudo.

          • El dia 18.11.2010, carrascus dijo:

            Yo sí me acuerdo del 27, querida Lu… era un bar en los jardines de la Expo, que era un kiosko abierto a los cuatro lados, con muchos veladores alrededor. Y había allí también una especie de tarima que servía de escenario, donde tocaron muchas bandas de las pocas que por entonces quedaban en Sevilla… hay que tener en cuenta que los grupos indies y rockeros de los ’80 y primeros ’90 estaban ya prácticamente todos disueltos, y todavía no había emergido la siguiente hornada de grupos sevillanos, por lo que aquel año, junto al anterior y al siguiente, los que más tocaban eran los clásicos grupos de blues que tanto han proliferado por aquí.

            Yo, sin ser asiduo de aquel bar, pero sí pasé allí algunos finales de noches, por lo que seguro que coincidimos alguna vez sin conocernos todavía.

            Cuando empecé con esto de los conciertos de la Expo intenté también hablar de aquellos, pero no ha quedado constancia en ningún lado, ni siquiera de forma mínima que me sirviese para construir algo parecido a un guión con el que hilvanar mis recuerdos… mala suerte; me temo que todo aquello quedará perdido en el olvido.

            La gente recuerda mucho más el Canguro (o Kangaroo), como David aquí arriba; o el bar americano, o el de Suiza, o el karaoke, algo que todavía no se había visto por aquí en aquellos tiempos… y yo también estuve en todos ellos, claro, pero todos tenían el problema de las aglomeraciones… y siempre había algún rincón donde pasar el rato final de la noche más a gusto. Yo solía buscar el kiosko que había en la plaza donde estaban el cine al aire libre y el teatro Central. A últimas horas de la noche, ya hacia las dos de la mañana o así, hasta la hora de cerrar, podía uno beberse algunas cervezas o cubatas tranquilamente, pero rodeado de gente farandulera que solía propiciar un buen ambientillo.

            Zambombo y David, gracias a vosotros, sobre todo, porque esto se basa principalmente en los recuerdos que habéis aportado entre todos.

            Y sí, Losmi, lo de Lurie fue una decepción gordísima… y el ambigú del Central es de lo mejorcito que hay en el ramo; incluso se puede hacer el él una cena perfectamente.

            Y esto de la cena me vuelve a recordar que os dije que contaría algo sobre los restaurantes de la Expo, pero no sé si hacerlo en algún comentario largo, o extenderlo un poco más y hacer un post…¿vosotros qué pensáis?

            • El dia 19.11.2010, losmierdas dijo:

              el Kangaroo, o “Take the Money and Run”, juajua! …me voy a Australia en navidades, concretamente a Brisbane, ciudad con un poso musical impresionante (descubierto gracias a la excusa de que tiro p´allá con la familia), del que estoy dando buena cuenta en el foro donde me muevo… de las posibilidades del ambigú del Central, doy fé… hace dos o tres años, concertamos allí una cena de navidad y no estuvo nada mal (oído cocina)

              • El dia 19.11.2010, carrascus dijo:

                Ah… las cenas de Navidad… ¿se pueden creer ustedes que ya tengo la primera el viernes próximo…? Es la mejor y más informal, la que hacemos los técnicos de máquinas de diálisis de esta parte de Andalucía por nuestra cuenta y sin mirar si somos de empresas que sean competencia unas de otras… a nosotros eso nos da igual… todos nos cocemos lo mismo y nos reímos de los mismos chistes. Yo estoy por decirle a los demás que en vez de cena de Navidad la llamemos cena de Halloween, total, el uno de noviembre va a estar más cerca que el veinticuatro de diciembre cuando la hagamos…

            • El dia 19.11.2010, zambombo dijo:

              El Kangaroo Pub… por allí sí que pasé varias veces, incluso canté dos veces en el karaoke (!!!). Menos mal que por entonces no había móviles con cámara. Qué coño, que no había móviles. Pero sobre todo iba por la banda, recuerdo que cuando se desmelenaban, tocaban el “Why can’t this be love” de Van Halen, lo cantaba una chica.

              Creo recordar que, tras la espantá con la recaudación de la que habla Losmi, la banda dio algunos conciertos por la ciudad, acabada la Expo y dada la popularidad adquirida, para sacar algo de dinero. Pero es todo lo que sé al respecto, igual alguno de los bloguineros sabe más del tema. O a lo mejor la historia da para un post entero, Carrascus… 😉

              Que por cierto, ya que lo preguntas, yo siempre prefiero un post a un comentario largo :)

              • El dia 19.11.2010, Rafa dijo:

                Me sorprende la memoria de la que gozáis al acordaros de tantos detalles, yo nunca he asistido a una serie de conciertos como esos, meses y meses, o lo adoras o lo acabas odiando como los de el último párrafo de los Rolling que me parece graciosísimo y no me extraña. Si he ido a ¡yo que se! fiestas de San Isidro en Madrid a concierto casi diario, pero es una semana, o fiestas del PCE, igualmente, pero tres días.
                En fin, que os lo habéis pasado de Puta madre y ole vuestros güevos por ello y por venir hoy a recordarlo.
                Enhorabuena por la serie, una vez más.
                Buenas y saludos para todos.

                • El dia 19.11.2010, carrascus dijo:

                  Hombre, Rafa; la verdad es que a la memoria le ayudan mucho los archivos, las hemerotecas, y el haber guardado algunas cosas de aquellos tiempos por aquí y por allá, tú sabes…

                  Y sí… yo también era de los que estaba ya un poco harto de la Expo, y deseando que terminase, jejeje… entiendo también perfectamente a los curritos del Omnimax que se tragaban a los Rolling todas la noches, mes tras mes…

                  Joé, Zambombo… lo del Kangaroo sí que fue fuerte. A finales de agosto los empresarios cogieron la pasta líquida que había por allí y se volvieron corriendo a Australia dejando detrás a más de 200 empleados australianos y españoles, sin explicación alguna, y una deuda de 60 millones de pelas con la Expo, más lo que le debían a Hacienda y a la Seguridad Social…

                  Se volvió a abrir una semana y pico después, con otros dueños, pero no recuerdo muy bien como fue la resolución de todo aquello… hubo mucho lio de sindicatos, representantes de la empresa que lo gestionaba al principio… se rumoreaba que se iba a hacer cargo del pub la Coca-Cola… a ver si miro algo por ahí y recopilo algunos datos más…

                  Y a los del post en vez de comentario, oído cocina… nunca mejor dicho…

                  • El dia 20.11.2010, Profesor Franz dijo:

                    Hombre, bares! Un tema que siempre me ha interesado. Como yo ya desde joven era un señor mayor, el Kangaroo y esos bares ruidosos no me atraían en absoluto. Así que, cuando cerraban las visitas a los pabellones, yo dirigía mis pasos al bar del pabellón de las Islas del Pacífico. Tenían una carta de cocktailes exóticos fantástica (o al menos a mí me lo parecía, ya digo que era joven), mai-tais y cosas de ese tipo, y raro era el día en que volvía a casi sin haber trasegado un par de ellos. Además estaba muy cerca de la puerta de salida del recinto. Creo que ponían música polinesia y que de vez en cuando actuaba alguna banda de por allí, aunque como ha quedado claro de anteriores comentarios mi memoria es poco fiable en estos asuntos. Ahora habríamos catalogado su ambiente de muy Tiki.

                    • El dia 20.11.2010, carrascus dijo:

                      Efectívamente, querido Profe, su memoria no le falla, el Pabellón de las Islas del Pacífico tenía una terraza enorme en la que uno podía sentarse y pedir cualquier cóctel tropical de las cartas. Yo también pasé allí algún fin de velada, pero no demasiados debido a eso que usted apunta también, que estaba cerca de la puerta de salida… pero de la salida al centro de Sevilla. Y yo solía dejar el coche en el aparcamiento del “Charco de la Pava”, o iba en el tren de cercanías, por lo que esa puerta me pillaba bastante a trasmano y a la hora de los cócteles me decantaba más veces por otros lugares más cercanos… donde tampoco eran moco de pavo los cócteles del pabellón de Cuba (allí comencé a aficionarme a los mojitos); o por la parte de la Plaza de América, con las caipirinhas brasileñas, o las (famosísimas en la Expo) piñas coladas del pabellón de Puerto Rico… y la ya mencionada Plaza entre el cine y el Central…

                      Usted y yo debimos compartir más de una noche… pero en realidad no me acuerdo demasiado bien… de hecho, si me pongo a pensar ahora mismo solo recuerdo una noche en que usted me presentó a una de sus hermanas en el “27”… usted con su memoria flojilla tampoco recordará nada, no?

                      • El dia 22.11.2010, Profesor Franz dijo:

                        No recuerdo ese encuentro en el 27 aunque es muy verosímil porque mi hermana solía acompañarme muchos días a la expo. Sí recuerdo haber ido con usted a los conciertos que ya hemos comentado: Marisa Monte, Glenn Branca, Guns’n’Roses, alguno de Plaza Sony… pero poco más. Joder, es que hace ya casi veinte años!

                        • El dia 22.11.2010, carrascus dijo:

                          La noche que yo digo no iba su hermana con usted, sino que la encontramos alli. Seguramente nosotros vendríamos de algún concierto o algo.

                          • El dia 23.11.2010, Profesor Franz dijo:

                            También tiene su lógica. Otros días mi hermana se iba a la expo con las amigas y, como entonces era menor de edad, mis padres me tenían encargado que quedara con ella al final de la noche para acompañarla a casa. Aunque, según su versión, era ella la que me acompañaba a mí, porque la muy falsa afirma que yo volvía siempre borracho. Cría cuervos…

                      • El dia 20.11.2010, juan antonio dijo:

                        bares que lugares…en el 79 había gran oferta en el centro de Sevilla (¿el tardon puede ser?),no recuerdo ningún nombre, así que no puedo decir cual era el que mas me molaba…pero la peña se esparramaba por sus calles en un estado de libertad ficticia que creo que duro poco,ya que los polis se paseaban en moto para ver que pillaban… ¡ay! bares que lugares

                        • El dia 21.11.2010, dama dijo:

                          Me encanta. Me ha dado luz en ciertas oscuridades musicales que pululaban por mis recuerdos. Le parecerá una locura, pero se lo agradezco.
                          (No, no he bebido. Es la luna llena.)
                          Un besazo.

                          • El dia 22.11.2010, carrascus dijo:

                            Dama… qué misteriosa…

                            Y Juan Antonio… el Tardón es un barrio (el de Dogo) que no está por el centro de Sevilla, sino por detrás de Triana. De todas formas, por el centro sí que había muchos bares con bastante buen ambientillo musical. Seguro que coincidimos en algunos. Mi favorito era el “Trama”, en las Siete Revueltas.

                            • El dia 22.11.2010, zambombo dijo:

                              Digo yo, Carrascus… ¿se anima ahora con los conciertos de Cartuja ’93…? 😀

                              Fuera de cachondeo, por allí pasó gente curiosa… Fantástico Hombre Bala, Rosendo, Lagartija Nick, Collective Soul, Lemonheads, otra vez Gun…

                              • El dia 22.11.2010, carrascus dijo:

                                ¿De verdad quiere usted eso, amigo Zambombo…? Tenga en cuenta que si lo hago nos vamos a encontrar de nuevo con OBK…

                                • El dia 22.11.2010, zambombo dijo:

                                  Pues peor para ellos…

                                • El dia 23.11.2010, Ilde dijo:

                                  Hola Sr. Carrascus. hace un tiempo que no pasaba por aquí. Voy corriendo com ocasi siempre,pero quería preguntarle si le suena de algo “José Casas y la pistola de papá”. Lo digo porque ha llegado un correo a mi blog contándome que tienen disco nuevo y tal. Y al ver que era de Sevilla he pensado que igual sabrias algo.

                                  Saludos!

                                  • El dia 24.11.2010, carrascus dijo:

                                    Pues claro que sabemos algo de Jose (el acento va en la o) Casas y la Pistola de Papá, amigo Ilde. Si es uno de nuestros grupos de cabecera, y con el que hicimos la presentación oficial del blog. Si quieres saber más cosas puedes repasar este post antiguo, e incluso éste otro, aunque les pilla más de refilón…

                                    Jose es un amigo vintage, de la época del grupo Arden Lágrimas, y después de Helio… a ambas bandas las tienes en el radioblogin, ahí a la izquierda de la pantalla… y el día 10 va a presentar su nuevo disco. Por eso anda dando toques por ahí por los blogs y los correos del entorno. Nuestra amiga Lu ha recibido también un aviso como el tuyo y ya ha colgado un post, que puedes leer a través de este enlace. Yo esperaré unos días más, cuando esté más cerca el día 10, y así hago a la vez la reseña del disco y del concierto en el que lo va a presentar.

                                    Que lo disfrutes. Y vuelve más a menudo.

                                    • El dia 24.11.2010, Juanlu dijo:

                                      Hola!

                                      Yo estuve en el de Scorpions con mi invitación amablemente traida a mi pabellón (yo curraba en el Plaza de América) por unas azafatas alemanas.

                                      De hecho eran invitaciones para los directores (comisarios?) de cada pabellón coincidiendo con el dia de Alemenia en la Expo. Mi jefe pasaba de ir y me dió la suya :-)

                                      Uno de los mejores momentos de la Expo junto a mi ex irlandesa, el Black Rider, Djavan, les Negresses Vertes y Glenn Branca

                                      Un abrazo!

                                      • El dia 25.11.2010, carrascus dijo:

                                        Hey, Juanlu… cuanto tiempo! Es verdad, no me acordaba que tú currabas en la Expo. Si me hubiese acordado antes te hubiese dado la coña para que escribieses algunos textos tú también, jejeje…

                                        ¿De verdad te gustó tanto “Black rider”…? joé, si aquello parecía que no se acababa nunca…

                                        • El dia 07.12.2010, Juanlu dijo:

                                          Poco podría escribir… estuve más tiempo de fiesta que otra cosa, y el alcohol es mortal para la memoria.

                                          El Black Rider la verdad es que me dejó hipnotizado

                                          Ah, y saliendo de la música el estreno de Europa de Lars Von Trier tambien me marcó. (y algo menos la Champions del barça en el jumbotron

                                          Por cierto, menos mal que no viniste la semana pasada a París, qué sufrimiento y qué frío!

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