Atrapado por el blues de Memphis
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RUN FOR YOUR LIFE
Categorías: Forever Young
Carrascus

Su nombre era Henry, pero todos le llamaban Hank. Vivía en un pequeño apartamento de Arlington, en Washington, desde el que tenía que ir todos los días a trabajar en la heladería local de Häagen-Dazs. Él era el encargado del negocio, y entre unas 40 y 60 horas a la semana las pasaba haciendo ingresos en el banco, comprando material, firmando, inventariando, echando bolas de helado en los vasos de plástico…

Para divertirse, estaba en una banda de rock. Una banda sin pretensiones de ningún tipo, nada destacable musicalmente hablando. Solo cuatro tíos que lo pasaban bien haciendo sonar a tope sus amplis.

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Black Flag – “Nervous breakdown”

Un día, uno de esos chavales se presentó en la sala de ensayos con una copia de un EP de los BLACK FLAG, el “Nervous breakdown”, para que los demás se lo aprendiesen. Ellos tocaban de todo, y aquella música le pareció a Hank muy heavy ya desde la portada, en la que aparecía un tipo, de espaldas a la pared, enfrentádose con sus puños desnudos a otro que le atacaba con una silla… Hank se sentía como ése del disco, enfrentándose con sus puños desnudos a la vida.

Black Flag se convirtieron enseguida en su banda favorita. Las historias de sus conciertos en Los Angeles eran legendarias aquí, en el otro lado de los USA; y además tenían su propia compañía discográfica, llamada SST, en la que no editaban mierdas de ninguna clase.

Así que en cuanto se enteró de que los Black Flag venían de gira a la Costa Este no pudo esperar para ir a verlos a que viniesen más cerca de su casa, e intentó convencer a los demás de su grupo para irse al concierto de New York, aunque tuviesen que conducir durante mucho tiempo. Solo aceptó ir con él su mejor amigo, Ian, el batería.

Pero mereció la pena. Hank nunca se había sentido tan excitado como cuando los Flag salieron al escenario. Chuck Dokowski se empezó a mover en círculos, machacando su bajo, y metiendo más ruido con él que toda la puta audiencia del concierto. Todavía no habían empezado a tocar siquiera y aquello ya era como un trip de ácido. Comenzaron el show con “I’ve heard it before” y la sala entera estalló. Todas sus canciones eran bruscas y te aplastaban; estallidos cortos de una intensidad increíble. Hank nunca había oído a nadie tocar de esa forma… era como si todos los miembros del grupo estuviesen intentando romperse en pedazos a sí mismos con la música… era lo más poderoso que había oído jamás. No había ni un segundo de desperdicio, las canciones no tenían ni una migaja de relleno. El empuje de la música y la forma de tocarla eran perturbadoras. Hank se preguntaba de qué planeta habían salido estos tíos… y él también quería irse allí inmediatamente…

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Black Flag – “I’ve heard it before”

Después del concierto Ian y él estuvieron un rato con los Black Flag, que se enrollaron muy bien con ellos. Para Hank aquello significó mucho; crecieron su admiración y su respeto.

Cuando tocaron cerca de donde ellos vivían volvieron a ir a verlos. Y de nuevo Hank quedó encantado. Esta vez incluso más aún, porque los Flag hicieron dos pases, con bastantes diferencias entre uno y otro, por lo que pudo escuchar muchísimas de sus canciones. Y después del concierto también estuvieron con ellos, y como ya se conocían y había más confianza estuvieron llevándoles de copas por los garitos de la ciudad. Al final incluso fueron todos a parar a la casa de Ian a tomar la última copa. Desde allí Hank les vió marcharse, ya por la mañana, en su furgoneta, calle arríba, sitiendo deseos de estar él también allí dentro. Le había sorprendido como unos músicos bastante conocidos ya, iban a los sitios, tocaban, salían después de marcha con la gente de la ciudad y después se iban, a vivir su próxima aventura. Y él tenía que irse a trabajar.

Mientras iba andando por las calles que le separaban de unas largas horas en su puesto de trabajo, Hank comenzó a sentirse cada vez más deprimido. Los Black Flag eran un puñado de tíos que sabían apañárselas y estaban viviendo la vida que les gustaba. Vale que no tenían sueldos fijos y vivían como perros, pero estaban disfrutando de su vida echándole más cojones de los que Hank nunca se hubo atrevido. Él sí que tenía un sueldo fijo, y un apartamento, y algunos ahorros en el banco. Pero tenía también un curro de mierda en el que le gritaban cuando las cosas no iban bien. Y él tenía que estarse allí todo el tiempo, viendo las mismas calles y las mismas caras de la misma gente día tras día. Se pasaba trabajando la mayor parte de las horas en las que no estaba durmiendo.

Después de haber pasado este tiempo con los Black Flag, Hank se dio cuenta de que en el mundo había más cosas para ver y hacer de las que creía, y él nunca iba a hacer ninguna de ellas. Ese día en el trabajo, toda su vida le pareció insignificante. Se sintió cada vez peor, tenía un ataque de pánico, de ansiedad… deseaba poder abrir más los ojos y verlo todo más claramente. Toda su vida comenzó a pasar ante sus ojos en esos instantes: la misma ciudad, la misma gente… la misma puta mierda de siempre. Se sintió atado, como vencido por la vida. Los Flag sí que tenían huevos; la forma en que ellos vivían chocaba contra todo lo que Hank pensaba que era lo correcto. Su padre hubiese querido que se enrolara en el ejercito, y después de licenciarse que se hubiera enfrentado al mundo sin una sola queja, pero aunque Hank no dijese que ésa era una mala forma de vivir, no era para él.

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Black Flag – “Louie Louie”

Cuando estuvo de copas con Black Flag, su bajista, Chuck, le había dado una cinta con música de ellos que todavía no habían editado… “Damaged I”, “Police story”, “No More” y su versión del “Louie Louie”. Hank amaba y odiaba a la vez esa cinta. La amaba porque las canciones eran grandiosas y sus letras decían todo lo que él sentía. Y la odiaba porque él quería ser cantante. Dez, que era el cantante entonces de los Black Flag, era un tío grande, pero Hank se imaginaba a sí mismo frente a su micrófono.

Black Flag volvieron a la Costa Este poco antes del verano. Esta vez solo fue Hank a New York a verlos. Llegó pronto y les buscó por el backstage, y estuvo con ellos todo el tiempo desde entonces. Su actuación volvió a ser genial. Después del concierto se fue con la banda a un pequeño club a celebrarlo y a tocar un poco más.

Cuando ya estaba casi saliendo el sol Hank pensó que era hora de marcharse. De aquí a seis horas tenía que empezar a trabajar, y todavía tenía que hacer cinco horas de coche hasta su ciudad. Así que fue al escenario y le pidió a los Flag que tocasen “Clocked in” para despedirse de él. Dez dijo desde el micro: “Esto es “Clocked In”. Va para Hank, que tiene que irse ya a currar”.

Hank miró a Dez, y luego miró al micrófono… y le pareció que le llamaba. Subió al escenario y cantó la canción. No sabe qué fuerza le obligó a hacerlo. Pero fue divertido y a Dez no pareció importarle.

Cuando dejó el club condujo hasta su casa de un tirón. Se fue al trabajo sin haber dormido nada. No lo necesitaba. Todavía estaba alucinado por haber cantado con Black Flag. El tío…! Había estado en un escenario y había tenido una prueba de cómo era eso de cantar en una banda de rock, y era fantástico…!

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Black Flag – “Clocked in”

Días después, Hank recibió una llamada en su trabajo. Era Dez. La banda estaba todavía en New York, tomándose unos días de descanso, y querían saber si Hank podía ir y cantar un poco con ellos. Hank no comprendía bien qué significaba aquello, pero eran los Flag quienes le llamaban, así que él dio un salto para acudir. Cuando estaba en su apartamento llamó a su amigo Ian y le dijo que le parecía que los Flag querían hacerle una audición. Y su compañero de apartamento, al verle prepararse algo de equipaje, le preguntó también a donde iba. Le dijo que iba a New York, porque creía que los Black Flag le habían dicho que se uniese a ellos. Su compañero pensó que le estaba vacilando. Y en realidad sonaba a eso.

Se fue andando hasta la estación de trenes, porque si podía ir flotando para qué coger un taxi… después tenía un largo trayecto en el tren en el que podría serenarse y pensar en todo esto. Pensó que mejor no tener demasiadas esperanzas. Y enseguida se quedó dormido.

La mañana siguiente, cuando desayunaba en un restaurante del East Village con los de Black Flag, les preguntó de qué iba todo esto. Greg le dijo que Dez quería pasar a tocar la guitarra y estaban buscando un cantante para que pudiese hacerlo. ¿Lo quería intentar él? Hank no daba crédito a lo que escuchaba.

Desde allí se fueron a un local de ensayo que habían alquilado. Todo fue tan repentino… de pronto, allí estaba Hank, con un micrófono en la mano, al frente de los Black Flag. Greg le preguntó qué canción quería cantar primero. Hank pensaba que estaba soñando. Durante un segundo pensó que ahora se despertaría y no sería verdad que estaba allí.

Les dijo que “Police story”… y fue como si hubiese apretado el botón de ignición de alguna maquina feroz. Toda la banda que estaba tras él dio una sacudida hacia delante y Hank escuchó el clásico acople de Ginn, y de pronto se sintió inmerso en la canción.

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Black Flag – “Police story”

Tocaron todas las canciones de Black Flag. Las palabras que Hank se sabía, las cantaba; las que no se sabía, se las inventaba. Hicieron dos sets. Al final se quedaron todos mirándose unos a otros. Luego los de la banda salieron de la sala y Hank se sentó en el suelo, en un rincón, a esperarlos.

Cuando volvieron, Chuck le dijo: “¿Bueno…?”. Hank respondió: “¿Bueno… qué?”. La respuesta que escuchó fue: “Bueno… ¿te vas a unir a nosotros, o no?” ¡Hank estaba dentro! Se había metido en Black Flag… era el puto amo!!

En el tren de vuelta a su casa se tiró todo el camino aprendiéndose las letras que los Flag le habían dado para que se las estudiase. Eran todas las canciones que después formarían parte del disco “Damaged”“Padded cell”, “Damaged II”, “Rise above”… eran fortísimas. Estaba tan absorto que ni se dio cuenta de que había llegado al DC.

En el siguiente par de días hizo todo su equipaje, dejó el trabajo, vendió el coche y dejó Washington. No tenía ni idea de qué iba a pasar desde ahora; pero era lo que él quería, así que, a por ello… lo peor de todo fue decirle a su jefe que se iba. El tío hasta le ofreció más pasta, pero Hank le dijo que no era cuestión de dinero. Le dijo que ya no le interesaba seguir y que no sabía cómo le iba a ir por ahí, pero que se iba de todos modos. El jefe le dijo que estaba loco, y que seguro que en un par o tres de meses volvía pidiéndole de nuevo el trabajo; se ensañó duramente con él, e incluso le hizo dudar. Pero afortunadamente para Hank su amigo Ian le respaldó sin condiciones y le dijo que sabía que iba a hacer algo grande, y que siguiese adelante con su sueño. Él le dio el empujón extra que necesitaba para salir por la puerta. Ian le llevó a la estación de autobuses y le deseó suerte.

Y Hank salió de su ciudad como los presos que salen de la cárcel.

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Black Flag – “Rise above”
(Ya con la voz de HENRY ROLLINS)

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20 Comments

  • El dia 24.10.2010, zambombo dijo:

    Un cuento de hadas real con música salida del infierno, y una historia que seguro se ha repetido, con otros actores y leves cambios de guión, en otros puntos del mundo, a mayor o menor nivel. No la conocía, pues no soy seguidor de Rollins ni Black Flag, pero me ha encantado.

    También me gustó mucho el artículo anterior, aunque no participara en el debate. Quede constancia de que a veces sigo el blogin’ desde el silencio…

    • El dia 24.10.2010, juan antonio dijo:

      ….. se me ha adelantado, Zambombo, por que los tiros iban por el mismo camino, un tipo viendo pasar el mundo en su heladería, sustraído a la fantasía de la música intentando dedicarse a la misma y por ende que un día le llegara la gloria ….cuando el destino, siempre caprichoso se cruza en su camino y en vez de dejarlo pasar……se sube al carro, en definitiva su vida estaba programada para la música y esta, le cogio de la mano llevándoselo a su sueño. Interesante historia con final feliz.

      • El dia 24.10.2010, David González dijo:

        Enternecedor el Henry Rollins, con lo “cacho carne” que parece. A mi tampoco me entusiasma su carrera musical, pero siempre me ha parecido un tío simpático, hasta en las películas. Hace un par de años estuvo en el Lope de Vega, con el Spoken Word. Estuve a punto de ir, pero nadie quiso acompañarme y me rajé.

        • El dia 24.10.2010, Maese Rancio dijo:

          El amigo Rollins…
          La primera foto es para que se te quiten las ganas de comprar un helado (y eso que entonces no estaba cachas).
          Yo tampoco fui al Spoken Word de Henry Rollins, al parecer no era subtitulado porque el tío improvisaba mucho y era imposible preparar un texto previo al show.
          Y en las pelis no lo hace nada mal.

          • El dia 24.10.2010, dama dijo:

            Un tipo con las ideas claras, al que desde luego, habría dudado mucho en comprarle un helado con ese careto.

            • El dia 25.10.2010, lu dijo:

              En la foto de la heladería tiene un aire a tu hijo, Carrascus, jajaja, mira que si te sale punkarra al final…
              En mi opinión, ni David ni el Rancio se perdieron nada en aquel Spoken Word. Fue un coñazo de los gordos. Me ha encantado la historia y cómo la has contado, como siempre. Larga vida al blogin´.
              Besos!

              • El dia 25.10.2010, carrascus dijo:

                Po sí, Lu, jejeje… y además tienen los dos la misma perpetua cara de cabreaos…

                Bienvenida de tus vacaciones. Un beso.

                Hombre… Dama y Maese… miedo de comprarle un helao, no sé, porque los Haagen están tela de buenos… pero de decirle que se ha equivocao dándote malamente el cambio, a lo mejor sí…

                Pues sí, David. En realidad he querido contar la historia así, en plan melodrama juvenil, precisamente para contrapuntuar la imagen del Henry Rollins que conocemos.

                Juan Antonio, Zambombo… ¿nos montamos un grupo punkarrón…?

                • El dia 26.10.2010, zambombo dijo:

                  Pues mire, Carrascus, ese es uno de los palos que me quedan por probar… y creo que de técnica vamos sobrados 😀

                  • El dia 26.10.2010, juan antonio dijo:

                    Pues yo no estoy por la labor,ya no tengo el pelo para cresta

                    • El dia 27.10.2010, carrascus dijo:

                      Pues hombre, para parecerse a Henry Rollins tampoco hace falta la cresta… creo que también podríamos alcanzar sin dificultad los cánones capilares…

                • El dia 25.10.2010, carrascus dijo:

                  El que mejor cantaba las baladas por el palo del reggae, GREGORY ISAACS, ha muerto hoy de cáncer. Solo tenía 59 años.

                  • El dia 25.10.2010, SONIC YOUTH dijo:

                    Vaya palo por Gregory Isaacs , vaya palo , que descanse en paz.

                    • El dia 25.10.2010, losmierdas dijo:

                      …bonita historia, Carrascus… tampoco he sido un entusiasta de Henry Rollin, al que conocí después de su abandono de esta banda, que tampoco se me ha cruzado en el camino… y bueno, lo de Gregory Isaacs si que es jodido… el puto cancer! …no es su disco de este año lo mejor que ha editado, pero su personalísima forma de cantar lo redime, un buen contrapunto después de cepillarme todas las muestras de The Black Flag… Gregory, descansa

                      • El dia 26.10.2010, EuLaliA dijo:

                        Que cambio el de Hank entre la primera foto y la ultima. Un tio valiente, si señor.

                        Y vaya cambio tambirn de imagen del cantante del grupo, del canijo anterior al cachas de Hank.

                        • El dia 27.10.2010, carrascus dijo:

                          ¿Sabéis que me está sorprendiendo que todos digáis que os habéis mantenido apartados de la carrera de Henry Rollins…? Yo pensaba que era uno de esos iconos que logran poner de acuerdo a diferentes clases de degustadores musicales…

                          • El dia 27.10.2010, zambombo dijo:

                            Pues le digo más, Carrascus: no recuerdo a ningún seguidor de H. Rollins entre mis amistades, y le aseguro que me codeo con melómanos de todos los colores y sabores.

                            • El dia 27.10.2010, losmierdas dijo:

                              …tengo que decirle que este H Rollings que usted nos presenta en la frontline de los Black Flag (en la única muestra que nos ha dejado) me parece mucho mas interesante que todo lo que conocía de Hery Rollins Band, que francamente, tan leñosos y sin una punta de ironía, para mi resultaron algo indigerible (programados recurrentemente en 120 Minutes de la MTV Europe, en un momento en el que competían con los primeros y mejores Oasis, el flash de Nirvana y toda la caballería grunge, tantas cosas que ocurrían a principios de los noventa)… The Black Flags, sin y con el amigo Hans, una asignatura pendiente

                              • El dia 28.10.2010, Microalgo dijo:

                                Bien por Hank.

                                Con un par.

                                • El dia 28.10.2010, JL Ambrosio dijo:

                                  Como decía, a modo de justificación por pasar de ir a ver a la HR Band en un Glastonbury de hace ya casi una década, un cronista del “Q”

                                  Para ir a ver a un tío lleno de tatuajes pegando voces por encima de un fondo de guitarrazos furiosos ya tengo el pub de mi calle

                                  • El dia 28.10.2010, carrascus dijo:

                                    Seguro que el periodista ése del “Q” es que hace las reseñas de los discos y conciertos de Phil Collins…

                                    Pues debo decirles que yo sí he sido seguidor (más o menos) fiel de Henry Rollins y su hardcore. Espero al menos haber conseguido que alguien más se fije en la bandera negra.

                                    D. Micro… ¿contamos con usted también para el grupo punkarrón…?

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