Atrapado por el blues de Memphis
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TREINTA Y SIETE AÑOS CON MARIO
Carrascus

Que a un jovencito de dieciséis años, reprimido sexual y aspirante a universitario en la España franquista de finales de 1.973, le hablen de un libro que trata sobre un batallón de putas, descrito con pelos y señales, en las profundidades de la selva amazónica, es como un anzuelo que no tiene más remedio que morder.

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Marvin Gaye – “Let’s get it on” (Otoño del ’73)

Y como ese jovencito era yo, pues eso es lo que hice. Así que le pedí a los Reyes Magos el libro de “Pantaleón y las visitadoras” y quedé atrapado en el mundo de MARIO VARGAS LLOSA y la literatura comprometida para siempre jamás. Y en realidad no fue solo por los divertidos y tragicómicos episodios descritos en torno a las fatiguitas de Panta y su tropa de meretrices, sino sobre todo por el extremismo del hermano Francisco y sus iluminados Hermanos del Arca, que crucifican a un bebé, beatificado popularmente en una exaltación religiosa y mística en la que sucumbre incluso la propia madre de Panta. Después, al ver la película protagonizada por José Sacristán, me decepcionó que toda esta parte quedase fuera de la acción. La corrupción de los medios de comunicación, el lavado de cerebro de una secta religiosa…

Aquél fue un año muy convulso para mí. Hasta ahora, la parte más importante de mi vida estudiantil la había pasado en el Instituto Martinez Montañés, y ahora debía comenzar el COU. Pero los pocos ingresos familiares que teníamos hacían también necesario que comenzase a trabajar. En aquella época no era tan difícil como ahora encontrar un empleo, y yo tuve suerte en el primero que busqué. Tras un examen bastante fácil en las oficinas que tenían en la Encarnación y una entrevista con el Sr. Bustamante, jefe de personal, en la central de la Avenida, conseguí entrar en El Corte Inglés como recepcionista de mercancías en los enormes almacenes de la Carretera Su Eminencia.

El Corte Inglés tenía una academia para que sus empleados más jovenes pudiesen estudiar el bachiller por las noches, y eso fue lo que me movió principalmente a buscar trabajo en esa empresa… para, una vez dentro, descubrir que ese mismo verano habían dejado de impartir clases de COU en su academia. Así que después de solamente un mes tuve que cambiar mi fantástico trabajo, en el que ganaba la enorme cantidad de 4.500 pesetas mensuales (los auxiliares administrativos y los vendedores primerizos se quedaban más o menos en las 3.000), por otro solamente de algunas horas vespertinas ocupándome de los albaranes de la mercancías que entraban y salían de los almacenes. Mis ingresos menguaron así más de la mitad, pero podía seguir estudiando. Aquello tampoco duró mucho, antes de Navidad ya lo había dejado gracias a una mejora laboral de mi padre y, sobre todo, gracias a la bondadosa asistente social que nos visitó un poco antes de eso y escribió un informe lo suficientemente favorable sobre nosotros como para que nos concediesen una Ayuda Familiar de 12.000 pesetas… aquella fue una de las mejores navidades de mi familia.

Pero el caso es que al pasar a finales de agosto a trabajar y no poder estudiar por la noche con la empresa me encontré con un grave problema: en el Martinez Montañés había perdido mi plaza y no me dejaban matricularme para COU. Perdí demasiado tiempo intentando entrar en el Bécquer, el único instituto en que por entonces se podía estudiar de forma nocturna, y lo que conseguí fue que me denegaran plaza en los dos. Afortunadamente pude conseguirla in extremis en el Fernado de Herrera… que me pillaba lejísimos del Polígono (en la otra punta de Sevilla) y del trabajo, y en el que no estarían los amigos que había hecho durante los años anteriores. Conviene recordar que en aquellos años en nuestra ciudad solamente había siete institutos; cuatro masculinos: Fernando de Herrera, Martinez Montañés, San Isidoro y Bécquer; y tres femeninos: Velázquez, Murillo (…ay! las chicas guerrilleras del Murillo!) y Luca de Tena.

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Rolling Stones – “Angie” (Navidad del ’73)

De todos esos amigos que ahora me quedaban lejos, el mejor era Manolo Franco, hijo y nieto de algunos de los más famosos capataces de la Semana Santa sevillana, que me enseñó muchas claves para comprender ésta desde sus puntos antropológicos y estéticos, y con el que nunca perdí el contacto, hasta el punto de que con el paso de los años se convirtió en el prestigioso arquitecto que me construyó la casa donde ahora vivo, en la que consiguió hacer realidad su sueño de que hubiese en Sevilla un edificio privado singular con una cubierta de cobre tal como tenían la torre de la RENFE de Torneo, el edificio del Barranco o el Pabellón de la Navegación de la Expo…pero me estoy yendo por las ramas, aunque he introducido a mi amigo Manolo porque juega un papel importante en el resto de este texto.

Volviendo a “Pantaleón y las visitadoras”, es posible que toda la parte en que se describía la secta de los Hermanos del Arca me llegase de una forma tan fácil porque me recordaba en muchos aspectos al proselitismo que por entonces hacía el Opus Dei con cualquier jovencito que le pillase a mano. Y yo también fui uno de esos jovencitos.

Y aunque nunca sucumbí a sus “tentaciones”, el caso es que muchas de ellas fueron lo suficientemente atrayentes como para disfrutarlas, aunque a cambio tuviese que padecer algunas veces su activismo religioso. Y es que ellos tenían los mejores pisos de reuniones, las mejores y más surtidas salas de lectura, las actividades al aire libre más divertidas (siempre dentro de un orden moral, claro está…) y, lo que a mí más me interesaba, las mejores colecciones de discos y los mejores campos de fútbol de Sevilla. ¿Os podréis creer que yo descubrí la música de Yoko Ono en un piso del Opus en Amate? Y era un placer disfrutar de las instalaciones deportivas de Altair, aún sin ser alumno de allí, aunque tuviese que contener la risa cuando el árbitro paraba los partidos de fútbol de los sábados a las doce de la mañana… para ponernos a todos en grupo a rezar el ángelus.

Todo aquello lo conocía porque uno de los amiguetes de mi calle, el Alfonso (del que, por cierto, la historia de su familia daría para una buena novela), se metió no sé cómo en eso del Opus, y le acompañé muchas veces. Los chavales que pululaban por allí, aunque totalmente conversos a la doctrina, eran buena gente y se enrollaban bien conmigo. A bastantes de ellos les he visto de mayores en buenos puestos y cargos… el que me dejaba los discos fue hasta no hace mucho director de la prisión sevillana, el que me enseñó los acordes de “Smoke on the water” me vendió libros (con buenas rebajas) muchas veces en la librería que tenía “la Obra” en Méndez Nuñez…

Pero su proselitismo era muy light y nunca lograron convencerme para hacerme un miembro de carnet. Sus conatos eran solo una pequeña molestia al lado de los buenos ratos que pasé con ellos. Cuando la presión comenzó a ser insoportable fue al entrar en el Fernando de Herrera. Este instituto estaba situado en una zona de gran influencia del Opus, rodeado de residencias y colegios mayores llenos de cachorros para los que la palabra de Monseñor Escrivá era algo incontestable. Y en las diferentes clases del COU del ’73 había muchos. Y en pie de guerra.

A uno de ellos incluso le partieron la cara tras una acalorada asamblea de estudiantes por apoyar los cánones exclusivistas que los demás pensábamos que había detrás de la implantación de la Selectividad que querían hacer justo al final de este curso. En mi clase había gente de todo pelaje, que ahora mismo son (aparte de los sempiternos funcionarios de la Junta) desde empleados de correos hasta militares de alta graduación; el presidente para España de la compañía que fabrica los AVE; uno que fue terrorista del GRAPO y otro que fue militar adscrito precisamente al servicio de antiterrorismo… y mi compañero de pupitre, el madrileño Quique (perdonadme que evite su apellido), con el que tampoco he perdido el contacto, aunque no estoy seguro de si es porque aún intenta redimirme de mis pecados o por los tocinos de cielo que le hace mi mujer cuando viene por aquí. Quique es actualmente un influyente sacerdote, que controla la prensa de la Iglesia española y ha concelebrado misas incluso con el actual Papa antes de que lo fuese. Después del COU estudió periodismo en la facultad de Pamplona, que es del Opus, y derecho canónico en el mismísimo Vaticano, donde también se ordenó. Y cuando se sentaba a mi izquierda en aquel pupitre doble era uno de los cabecillas de las “bandas” opusdeísticas que se oponían a nuestras movilizaciones contra la Selectividad. Pero creo que se convenció de que a mí me tenía perdido para la causa en aquella ocasión, poco antes de Navidad, en que a todos los alborotadores nos expulsaron del instituto y no nos volvieron a readmitir hasta que no tuvieron una charla con nuestros padres, uno por uno… aunque también seguramente les ablandó el miedo en el cuerpo que le metió a toda la autoridad establecida la voladura del coche de Carrero Blanco, con él dentro.

Así que aquél no fue un año convulso solamente para mí. Menos mal que las vacaciones de Navidad supusieron un impasse que a todos los estudiantes nos vino muy bien. Y más aún cuando recibimos posteriormente la noticia de que el Ministerio de Educación y Ciencia anulaba la Selectividad que nos quería imponer. Los estudiantes del año siguiente no supieron defenderse con el mismo ardor y ellos fueron los primeros en padecerla. Seguramente, que nos la quitasen a nosotros tendría más que ver con razones logísticas del propio Ministerio que con nuestras movilizaciones… pero que nos quiten lo bailao…

Cuando ví de nuevo en clase a Quique, lo primero que le dije fue que su Opus era como los Hermanos del Arca del libro que me acababa de leer. Le piqué la curiosidad con lo que le conté del libro y también lo leyó, aunque si llego a saber lo que tuve que aguantar después no se lo hubiese dejado. Supongo que su cristiana bondad fue lo que impidió que me tirase el libro a la cabeza por semejante comparación. Nunca le he preguntado si ha vuelto a leer algo más de Vargas Llosa, pero quizás por la influencia negativa de esa asociación entre su “Obra” y la de los “Hermanos” que yo le hice establecer, aunque equivocadamente, y de la temática general del libro, este escritor pasó a formar parte de su lista negra. Y aún así la amistad pudo más y me ayudó con aquello tres meses después…

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MFSB – “The Sound of Philadelphia” (Primavera del ’74)

Fue Manolo Franco el que me dijo que Vargas Llosa venía a Sevilla. Él seguía haciendo el COU en el Martinez Montañés y su profesor de lengua y literatura era el escritor José María Vaz de Soto (otra cosa que me perdí con el cambio), que fue quien les dijo en clase que a su colega peruano le había invitado la cátedra de literatura hispanoaméricana de la Universidad para dar dos conferencias en la Facultad de Filosofía y Letras, y que después de eso daría otra charla, con coloquio posterior, en el salón de actos del colegio mayor Hernando Colón, en la que él, Vaz de Soto, sería uno de los moderadores.

Como Manolo estaba contagiado de mi entusiasmo por Vargas Llosa, así como prendido de la forma tan empírica en que les enseñaba Vaz de Soto, no nos costó tiempo alguno ponernos de acuerdo en la asistencia a dicho coloquio.

Otra cosa que no sabía y que me sorprendió a última hora es que Vargas Llosa se pasaría también antes de la primera conferencia en el Rectorado por El Corte Inglés de la plaza del Duque (el único que había entonces) para firmar ejemplares de su última obra, precisamente “Pantaleón y las visitadoras”. Y allá que fui también. Me daba corte presentarle a la firma un libro que no acababa de comprar allí, que al fin y al cabo era de lo que se trataba, así que me exprimí un poco el bolsillo y me compré “La casa verde”, que es el que me firmó con una ámplia sonrisa.

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Blue Swede – “Hooked on a feeling” (Primavera del ’74)

No sé si sería cierto o no, pero comentando con los compañeros de clase que quería ir a escucharle al Hernando Colón, todos ellos me advertían sobre la exclusividad de ese colegio mayor y de que me iba a ser imposible acceder a su interior sin que enseguida me despachasen de allí. En la actualidad la verdad es que no movería un solo dedo por asistir a una charla neoliberal de Vargas Llosa, pero entonces no había nada que me interesase más; y por eso recurrí a Quique. Él no se alojaba en ese colegio, ya que éste era solamente para chicos con unas calificaciones fuera de lo normal o para los que tuviesen unos padres con unos ingresos más fuera de lo normal todavía, y Quique no cumplía ninguno de esos requisitos para poder ingresar en esa residencia, cuya titularidad era de la propia Universidad. Él residía en otro colegio mayor cercano, el Guadaira, que sí era propiedad del Opus y, por tanto, de fácil acceso para él. Aunque eso no era óbice para que pasase gran parte de su tiempo de estudio en la biblioteca del Colón, donde era conocido por todos sus correligionarios de superior élite social.

Así que aquella noche de primeros de abril quedé con él en la puerta del Guadaira, allá en la Palmera cerca de Eritaña, y tras presentarle a Manolo nos dirigimos los tres al Colón. Quique solamente se quedó con nosotros un rato, despidiéndose tras disfrazar su aversión por Vargas Llosa con unas excusas sobre unas inaplazables tareas de estudios; pero lo suficiente para dejarnos ya introducidos y sin que nos mirasen como sospechosos. Mientras andábamos por allí, como aún era temprano, vimos como iban llegando los asistentes y los componentes de la mesa. Cuando entró Vaz de Soto se fijó en Manolo y parece que le dio mucha alegría ver por allí a uno de sus alumnos, porque se acercó a nosotros y tuvimos un ratito de charla antes de que llegase el escritor invitado, cuando para entonces ya estaba el salón de actos rebosante de personas, que se sentaban en los pasillos, se mantenían de pie en los laterales, y ocupaban cualquier centímetro cuadrado que pillasen.

En el ratito que charlamos con Vaz de Soto sobre Vargas Llosa, del que nos preguntó qué era lo que más nos gustaba, le dije que me había llamado la atención en “Pantaleón y las visitadoras”, la única novela que había leído de él todavía, la forma en que era capaz de escribir en realidad tres novelas distintas siguiendo el mismo corto hilo temporal; hay que tener en cuenta que hasta entonces, de los sudamericanos yo solamente había leido los “Cien años de soledad”, que aunque solo tuviese seis o siete años de existencia, ya era todo un clásico de lectura obligada en sexto, y cuya trama se desarrolla justamente de forma contraria; y los demás libros que habían caido en mis manos (con 16 años todavía no demasiados), se limitaban a contarte una sola historia cada vez, de forma muy lineal.

Después, el coloquio giró en torno a lo que Vargas Llosa era entonces y dejó de ser con el tiempo, el escritor inconformista y rebelde que utilizaba la literatura para protestar, contradecir y criticar. El concepto que yo tenía de aquel Vargas Llosa, con la sola lectura de “Pantaleón y las visitadoras”, supongo que era, visto ahora con los años, el de un escritor perturbador social, descontento, agitador, inquieto, alarmista… que me defraudó bastante en aquel entorno tan academicista. Por mucho que intentaron tirarle de la lengua se mantuvo en afirmar que la literatura no debía ser entendida como vehículo de ideas políticas, y que la política y la literatura tenían que ser dos actividades muy diferenciadas. Incluso apoyó que muchos de los mejores escritores hispanoaméricanos diesen la espalda a la difícil situación de Latinoamérica y sus obras no tuviesen resonancias políticas.

Entre todo aquello y que después, de la mano de otros moderadores como Collantes de Terán y Aquilino Duque, se enfangaron en un análisis de sus formas de expresión, yo estaba cada vez más aburrido; hasta que la intervención de Vaz de Soto me sacó de mi sopor. No sé si se acordó de lo que habíamos hablado antes, pero le preguntó a Vargas Llosa sobre su técnica para romper la acción y desmadejar la narración, de forma que se podía después volver a componer y sacar tres novelas diferentes de una sola… y esta distorsión del tiempo en Vargas Llosa, en contraposición a la distorsión en García Márquez fue la cuestión más debatida y más divertida de todo el coloquio.

Vargas Llosa decía que el tiempo narrativo nunca es igual al tiempo real, y en la forma de manejarlo a tu antojo es en lo que influía la técnica novelística. Decía que García Márquez tenía su “truco”, y él tenía también otro muy concreto… pero no quiso desvelárnoslo. De todas formas sí que profundizó en el hecho de que él no seguía una línea, sino que se acercaba al tema que quería tratar de una forma irregular porque pensaba que así llegaba mejor a la sensibilidad del lector, algo que le discutieron algunos de los asistentes, que decían que así era muy difícil entender sus novelas, que a veces parecía que escribía en clave, de forma oscurantista. Yo estaba como en fuera de juego, porque solo había leído una de ellas y la había entendido perfectamente… o al menos eso creía yo hasta que Vargas Llosa comenzó a hablar de la experimentación, de que a él no le interesaba tanto que el lector entendiese su obra como que la sintiera…

Con el tiempo he leído casi todos los demás libros que ha escrito (e incluso releido un par de veces “Pantaleón”) y es cierto que a veces hay que esforzarse mucho en entender lo que quiere decir; no se pueden abordar sus libros de forma maquinal sin hacer el menor esfuerzo por seguir la línea argumental. A veces hasta he llegado a pensar que a Vargas Llosa le gusta fastidiar a sus lectores. De la misma forma en que ahora nos fastidian tantas de sus opiniones políticas y sociales. Después de treinta y siete años yo no volvería nunca ya a asistir a ninguna charla o conferencia suya, pero seguiré leyendo sus libros, porque eso sí, sus partidarios y detractores siempre estarán de acuerdo en una cosa: Mario Vargas Llosa es un escritor de primera línea.

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The Jim Jones Review – “Righteous wrong” (En la actualidad)

Ah… y ya para terminar. En el año 1.973 no solamente surgieron cosas determinantes para cambiar mi vida, sino también algo que lo fue para cambiar la vida de todo el mundo… ¿no se os ocurre qué pudo ser? Pues que en 1.973 se desarrolló el Protocolo de Internet. Lo hicieron los americanos Cerf y Kahn como parte de un proyecto del Departamento de Defensa de los Estados Unidos…

Categorías: Simple twist of fate -

22 Comments

  • El dia 12.10.2010, losmierdas dijo:

    …no andaba yo muy lejos de aquellos colegios mayores que usted rememora, amigo Carrasacus, en aquel 1973 que para mí era el segundo año en la Escuela de Aparejadores, ubicada justo delante del Hernando Colón, cuya fachada me había tocado croquizar en las prácticas de dibujo de primero… respecto a su cercanía con el Opus, tengo que decirle que un servidor vivió una situación muy similar, al contar con un amigo y compañero de colegio en Cádiz, cuya religiosísima familia era miembra toda ella de la Obra… respecto a Fernando tengo mis dudas, ya que aprovechaba los viajes de peregrinación a Roma de la familia en los autobuses repletos de devotos seguidores de Escrivá, para regresar cargado de revistas y películas verdes, de las que disfrutábamos toda la pandilla en los recovecos del colegio… un año antes (1972) Fernando residía en el Guadaira y yo disfrutaba de sus instalaciones (frontón y piscina) cada vez que iba a visitarlo y como usted se puede imaginar, también sufrí los discretos tanteos de la secta, que no fueron a mucho mas ya que no debí de dar la talla, juajua!

    • El dia 12.10.2010, juan antonio dijo:

      Usted siempre al pie de cañón…después de habernos regalado un año de su intensa biografía ¿no se si comentar sobre Vargas Llosa o de su intenso ´73?
      Joder en la foto del insti se veía poca grasa, todavía las familias no se podían permitir comer carne todos los días.
      En cuanto a Vargas Llosa (con ese apellido gitano), es verdad que con el tiempo nos ha decepcionado a la gran mayoría, o quizás la culpa sea nuestra al creer que los grandes literatos siempre piensan políticamente igual que nosotros, lo que si es cierto que a Mario le hemos dado de comer la gente de la que ahora el ignora. Que se la va hacer, yo en ese sentido no soy rencoroso y para mi el Nóbel esta mas que justificado.

      • El dia 12.10.2010, carrascus dijo:

        La verdad es que no ha sido nada intensa, amigo Juan Antonio, simplemente he vivido la vida que me ha tocado vivir, como todo el mundo. Lo que ocurre es que ya he vivido más que la mayoría de los que se asoman por aquí. Y mientras la he estado viviendo ha tenido los mismos claros y oscuros que las de los demás que hayan llevado una vida normal y corriente. El truco consiste en contarla de forma interesante para que los que leen no se aburran… y al fin y al cabo, como dijo Valle Inclán, las cosas no son como ocurrieron, sino como se recuerdan.

        Y ahora que lo dice, sí que es verdad que en la foto del COU estábamos todos bastante delgaditos… precisamente el único que recuerdo que estaba algo gordito es el que está al final del todo en la izquierda, y aquí solo se le ve la cabeza…

        …por cierto, me reconocen a mí en la foto…? busquen a Wally…

        De los que he mencionado en el post, mi compi Quique, el cura, es el alto que vemos perfectamente a la derecha (de la foto, no suya) del que estaba más gordito. El presidente de la compañía que hace los AVE es el que está a la derecha del todo de la foto, más cercano al que está fuera del grupo, debajo del profe de física, con gafas y barba. El chaval que después fue terrorista del GRAPO es el que está prácticamente escondido detrás de Quique y apenas se le ve… parece que ya apuntaba maneras, jejeje… ahora está totalmente reinsertado tras pocos años de cárcel, porque no tenía delitos de sangre. Y el militar que fue un antiterrorista secretísimo (su base estaba en la última planta del hospital militar, esa planta en la que la gente oía ruidos nocturnos y pensaban que había fantasmas) es el tipo sonriente de la camisa de rayas verticales que está en la parte de delante de la foto, en la derecha. Tuvo que pasar a la reserva en el ejercito con crisis nerviosas producidas por su curro… era de los que todos los días tenía que mirar varias veces debajo de su coche, por si acaso…

        Y Losmi… cada vez estoy más seguro de que tu y yo hemos debido de coincidir en muchísimos sitios, aunque nos hayamos conocido físicamente hace solo unos meses; y que hemos debido tener muchos amigos comunes, aunque solo hayamos descubierto entre ellos hace poco a Sonu. Y sí, la verdad es que los notas de los colegios mayores vivían como Dios… aunque también hay que reconocerles que estudiaban bastante, al menos los que yo conocí; todos solían ser unos empollones.

        • El dia 12.10.2010, losmierdas dijo:

          treinta y tantos tacos de trayectoria compartida, amigo Carrascus, en un entorno como este de la música, las tocatas y los garitos, en el fondo, poblado por cuatro gatos… seguro que saldrán mas conocidos comunes (te has olvidado de la peña de Cádiz)… Jesus Serván en sus tiempos de aspirante a químico en Sevilla, era del núcleo duro y he aprendido mucho de él, que además sigue en forma

          al final no me he acercado al Monkey Week… el cartel no ha sido lo suficientemente atractivo para compensar algunos inconvenientes menores y haber acudido al Puerto…

          • El dia 12.10.2010, carrascus dijo:

            Cierto, Losmi… me olvidé de los de Cádiz; aunque en realidad con ellos nunca tuve demasiado acercamiento, los conocí sobre todo a raíz de Producciones Informales, y no es que mantuviésemos una amistad como por ejemplo es el caso de Sonu. Pero sí, seguro que si escarbamos encontramos más.

            Me estoy acordando de que en aquella época iba también a todos los conciertos un tipo muy alto, bastante feote, y algo gordito, al que le llegaba la melena hasta el culo… seguro que no pasaba desapercibido y usted también lo recuerda… iba siempre con una chavalita que le llegaba un poco más arriba de la cintura… con el tiempo dejé de verlo; no sé si es que dejó de ir o es que se cortó el pelo o algo. Nunca hablé con él ni nada, pero le recuerdo perfectamente de verlo en todos los conciertos. ¿Se acuerda usted…?

            Al final los del “Monkey” se han mojado bastante…

            • El dia 13.10.2010, losmierdas dijo:

              así es, ese tío culo gordo con la melena lacia que no se perdiá ná (al menos ná a lo que yo asistiera)… de la chavalita no me acuerdo, vaya por dios! …y de aquellos años 72, 73, etc, recordará usted si los tuvo a tiro, el núcleo místico congregado en un chalet de nervión por el guru Majarashi (no se si lo he escrito bien), con algunos ilustres músicos sevillanos como Manuel Imán y Marcos Mantero, rezándole al santo con los palitos de sándalo prendíos… al igual que con el Opus y mas o menos por los mismos motivos, intentaron hacerme de la causa, pero salí espantado de allí a las primeras de cambio, juajua!

              • El dia 13.10.2010, carrascus dijo:

                Tuve noticias de esa casa, pero más tarde… yo no tenía mucho contacto con los músicos sevillanos por entonces, iba bastante por libre. De todas formas por aquella zona de Nervión, aparte de los chalets de los oficiales americanos, había otros muy curiosos; ¿recuerda usted que uno de ellos era un manicomio? Jejeje… de vez en cuando se escapaba algún loco y se formaba un show por la Avenida de la Cruzcampo (por la que entonces se podía pasear por su alameda central), por Marqués del Nervión, por Beatriz de Suabia… era zona de paso paa mí, primero para la Academia Pio XI, y después para el Martinez Montañés…

                Por las inmediaciones del Fernando de Herrera también proliferaban los pisos en los que se reunía gente muy rara. Debía ser cosa de esa libertad setentera… yo ya tuve bastante con los del Opus, pero por allí escuchaba hablar, aparte de los pisos de reuniones clandestinas del PC o la Joven Guardia Roja, hasta de un piso en el que se reunían los notas para practicar vudú y magia negra… mucho pirao por allí…

                • El dia 13.10.2010, losmierdas dijo:

                  el manicomio, faltaría mas… era la clínica del doctor Quija, en la avenida de la cruz del campo, edificio que tras diversos usos, ha terminado en manos del ayuntamiento, donde ha instalado una oficina de distrito…

                  respecto a los diversos ambientes que existían en aquella época, yo me juntaba con los de la Joven Guardia Roja, del Partido del Trabajo, mas que nada porque a pesar de su comunismo militante se fumaban los porros que daba gusto verlos, yo ya era anarco perdío pero me aceptaron sin problemas… hoy en día, casi todos tiran de un tren de vida acongojante, en la órbita del Psoe

      • El dia 12.10.2010, Lula Fortune dijo:

        ¿Eres el señor de traje y gafitas que está en el medio? …ah! no, qué tonta, entonces no eras un señor…a ver, a ver…¿el chico separado del grupo a la derecha? je, je..
        Yo también he disfrutado mucho con Mario, con sus cuentos, con algunas de sus novelas…aunque hace ya tiempo que no leo nada suyo. Lo que me da una envidia tremebunda es su vida, cómo trancurren sus días, entre paseos por Central Park, visitas a la Biblioteca y un mínimo de siete u ocho horas escribiendo. Creo que fue él el que dijo eso de si viene la inspiración que te pille trabajando.

        Besos.

        • El dia 12.10.2010, carrascus dijo:

          Lula, el que dijo lo de la inspiración fue Picasso…

          El chico ése separado del grupo era un misterio… se sentaba él solo en uno de los pupitres dobles, en uno de los rincones de detrás del aula, más atrás incluso que los alborotadores habituales de la clase, y apenas hablaba con nadie. Nunca lo he vuelto a ver, no sé que habrá sido de él.

          Ese señor mayor era el director del Instituto, a nosotros nos daba clases de matemáticas especiales, y como era muy aficionado al atletismo solía ponernos ejemplos de atletas y sus marcas y eso… era un buen tío… se parecía a Franz Joham, alguien que solo recordarán los más viejos del lugar, jejeje…

          Y aunque ése señor no era yo, obviamente, tu disparo se ha ido al agua por muy poco…

          Y sobre lo de la vida de Vargas Llosa… no te creas, esa costumbre suya de levantarse todos los días a las cinco de la mañana para ponerse a leer me parece un poco boutade… yo desde luego ni la envidio ni la compartiría, bastante tengo con levantarme todos los días laborables algo antes de las seis, y no poder trasnochar. Es lo que peor llevo de mi trabajo.

          …lo que me receurda que ya pasan de las doce de la noche, y es hora de dejaros aquí e irse al sobre. Good night…

          • El dia 12.10.2010, Rafael dijo:

            Sencillamente no encuentro mejor forma de acercarse a la actualidad de el premio Nobel de literatura que con la que nos has deleitado. Desde ese punto de vista personal que nos desvela ciertas claves de la grandeza del escritor, (que lo es sin duda).
            Enhorabuena por tu entrada.
            Rf Rc.

            • El dia 13.10.2010, juan antonio dijo:

              Es verdad? el parecido con Fran J. es irrefutable.
              Tú debes de ser el que esta al lado del director, o el que esta debajo del barbas tapando a otro chaval…..esta es mi apuesta, y el luck, con esos pantalones de campana tan macarrónicos, y esos pelitos tímidamente largos ….(joder que yo podría haber estado en la foto)

              • El dia 13.10.2010, EuLaliA dijo:

                Tu eres el guapito que esta al lado del director con la camisa remangada a medio brazo, seguro.

                Lo primero que voy a hacer es comprarme Pantaleon y las visitadoras y leermelo. De Vargas Llosa solamente he leido Elogio de la madrastra y me gusto mucho. De sus iopiniones politicas la verdad es que no puedo hablar porque las desconozco, pero se esta cuetionando mucho la concesion del Nobel por esas causas, incluso el mismo ha dicho que si no se lo habian dado antes ha sido a causa de ellas. En lo que todos pareceis de acuerdo es en que escribe muy bien, asi que a por Pantaleon.

                • El dia 13.10.2010, carrascus dijo:

                  Jejeje… bueno, Lali; lo de guapito lo dices tú, pero sí, soy ése.

                  El primero de los que dices tú también, Juan Antonio. El segundo de los que dices que podía ser yo es el Gavilán, otro de los de entonces con el que yo más trato tenía. Actualmente ingeniero técnico en proyectos de la Telefónica.

                  Gracias por tus palabras, Rafael. Tu post también ahonda en lo que dice Lali sobre los pros y contras de darle el Nobel a Vargas Llosa. La verdad es que, después de todo, yo no he leído a nadie que diga que no se lo merezca. Que nos desilusiona bastante su actual forma de ser, bueno, sí, de esos, muchos… pero nadie le cuestiona el premio como escritor. Y es cierto lo que dice Lali, yo también oí que él pensaba que no le darían el premio nunca debido a que sus ideas no son muy progresistas para los gustos de los jurados del Nobel; aunque no se lo escuché a él, sino a su editor.

                  • El dia 13.10.2010, Lula Fortune dijo:

                    La envidia que me da es la dedicarse a hacer lo que le gusta. Evidentemente a mí no me gusta mi trabajo y sería mucho más feliz, incluso levantandome a las seis de la mañana, si lo que me esperase es una actividad tan placentera para mí como escribir o leer.

                    ¿Seguro que fue Picasso? A ver, documénteme usted ese hecho.
                    Bicos.

                    • El dia 13.10.2010, carrascus dijo:

                      ¿Qué se le va a hacer, Luliña…? Si todos nos levantásemos a las seis para escribir o leer, nadie enseñaría a los alumnos y la gente se moriría de fallo renal…

                      Sobre lo de documentarte lo que dijo Picasso… ¿valdrán unos escaneos de libros…?

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                      • El dia 14.10.2010, carrascus dijo:

                        Este post se está convirtiendo en un hilo de conversación, a modo de foro, entre Losmi y yo… se ve que somos los únicos que tenemos recuerdos de los primeros años ’70… que mayores estamos, joé…

                        Y además parece que a los dos nos imbuía el mismo espíritu anarco-rockero-pasotilla-estudiantil, jejeje… sabe, Losmi? a mí eso de ser algo anarco incluso me sirvió una vez para ligar en el autobús. Supongo que recordará usted, que vivía por allí cerca, que por aquella zona de El Greco hubo una vez un ateneo libertario; pues desde el autobús, al pasar, se veía, y una chica un día sentada a mi lado, al verlo me preguntó si yo sabía que era un ateneo libertario… y le di pude dar unas explicaciones tan convincentes que tuvimos un rollete y todo, jejeje…

                        • El dia 15.10.2010, losmierdas dijo:

                          pués de lo ateneo libertario me estoy enterando ahora! como usted sabe, yo vivía a la espalda de Greco, en la calle Sebastian Recasens y de la calle Greco solo sabía de bares, desde el entrañable y desaparecido en combate Mati y sus huevos con espárragos hasta el Barrameda con el pescao frito por bandera (y ahí siguen los tíos)… vamos que yo de anarco sobre todo lo que tenía era mi aversión a los corrrillos religiosos y eso del ateneo suena también a capilla (masónica)… ahora, como argumento para ligar en el autobús, tambien tiene su miga, juajua!

                        • El dia 14.10.2010, Lula Fortune dijo:

                          Cuentan, cuentan…¿pero qué clase de prueba científica es esa? No te creas todo lo que publican por ahí je, je, je.

                          • El dia 14.10.2010, carrascus dijo:

                            Bueno, Lula… pero esos escaneos nos sirven perfectamente para demostrar lo que digo por reductio ad absurdum. Tanto esos cuatro fragmentos de libros como varios ciento más nos dicen que el autor de la frase fue Picasso. Si hubiese sido Vargas Llosa, o cualquier otro personaje, habría tenido ocasiones de sobra para desmentirlo y atribuírsela él; y no lo ha hecho absolutamente nadie. Por lo que se demuestra que la hipótesis de la que partimos es la verdadera.

                            O sea, que lo dijo Picasso.

                            • El dia 15.10.2010, juan antonio dijo:

                              Es curioso lo del el corte ingles, como ha cambiado….así que tenían academia…se ve que se cayeron de la burra, nos les interesaba tener gente formada jejeje.
                              En lo de la frase la verdad es que esta tan trillada que podría adjudicársele a cualquiera

                              • El dia 18.10.2010, carrascus dijo:

                                Pues, Juan Antonio, eso que dice usted de que no les interesaba tener gente formada es más verdad de lo que piensa, sabe?.

                                Se lo digo porque con los años, cuando ya habíamos terminado la carrera y eso, y era más difícil encontrar trabajo, algunos de mis compañeros presentaron sus curriculums a El Corte Inglés, sin que lograse entrar ninguno. Y a uno de ellos, en una charla más informal con el que le hacía la entrevista, éste le dijo que no estaban cogiendo a nadie que tuviese estudios universitarios, porque éstos se tomarían el trabajo de vendedor o empleado de administración como algo provisional, hasta encontrar algo más acorde con su formación. Así que cogían a trabajadores con estudios primarios, porque éstos sí se mantendrían definitivamente en el puesto que consiguiesen en la empresa.

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