Atrapado por el blues de Memphis
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ECLECTIC GUITAR
Categorías: Forever Young
Carrascus

Si en el post anterior hablábamos de un banda ampliamente conocida, hoy el caso va a ser el contrario, SANDY BULL es un personaje tan oscuro que su nombre ni siquiera es muy recordado en los Estados Unidos, su país. Pero a pesar de su falta de reconocimiento comercial, este multi-instrumentista, vecino del Greenwich Village, contemporáneo de Dylan, conmovió a algunos de los mejores intérpretes del rock. Patti Smith, cuando era cronista musical antes que cantante, escribió una vez sobre uno de los conciertos de Sandy: “Me sorprendió… me dejó K.O….”; Steve Winwood también se refirió a él: “En Traffic queriamos mezclar música de todo el mundo… Sandy Bull fue una gran influencia para nosotros”. Incluso la historia popular nos cuenta que en alguna medianoche de 1.964, Sandy le dejó su guitarra eléctrica a su amigo Bob Dylan y le sugirió que lo intentara con ella; un año más tarde ya sabéis todos lo que sucedió… puede que solo sea una historia apócrifa, pero si hubo algún músico vivo entonces, con autoridad suficiente para influir en la forma de hacer música de la mayor estrella solitaria del mundo, ése era Sandy Bull. A pesar de que apenas nadie haya oído hablar de él.

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“Blend II” (Extracto)

Sandy era la quintaesencia del aventurero musical de los ’60, sintetizando tradiciones muy dispares; un visionario que lo mismo tocaba bossa-nova con un oud árabe, que música clásica con una Stratocaster, que música antigua con un banjo. Y todo lo hacía con la audacia que atestiguan sus discos, sobre todo el segundo de ellos, “Inventions”, del que saldrá casi toda la música que ilustrará este texto, y que se abría con una pieza tan extraordinaria como “Blend II”, del que he extraído unos fragmentos para el corte de más arriba, porque originalmente dura 24 minutos, durante los cuales va incorporando con éxito el “Lonely woman” de Ornette Coleman, una melodía de Ali Akhbar Khan, el “Pretty Polly” del folklore de los Apalaches, música libanesa, una canción popular norteafricana, una pieza egipcia, el “Wabash Cannonball” del folk americano del siglo 19, otra pieza del Pakistán, otra de Afghanistán, el “The young man who wouldn’t hoe corn” del folk fronterizo que popularizase Pete Seeger…

El único músico que le acompañaba era Billy Higgins, batería de Ornette Coleman, alerta a todos los matices rítmicos y melódicos así como a los incrementos de velocidad de los cortes encajados. El efecto de una pieza como ésa es excitante pero desconcertante; precipita al oyente cada vez más y más rápido hacia algún destino muy lejano, por un camino insondable. Imagínate uno de esos autobuses Greyhounds de las películas, que va desde New York hasta Nashville pasando en su ruta por Afghanistán, Pakistán y Egipto, así era el efecto desorientador y alucinatorio de su música.

Y si asombrosa era una pieza como ésta, no menos lo era la Suite Nº 5 para Cello de Bach (“Gavotte“), interpretada primero con una guitarra eléctrica, con un sonido milagrosamente parecido al de un órgano barroco, para pasar después a la acústica. ¿Cómo podemos definir esta música… world music, clásica, psicodélica, música de fondo… cómo?

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“Gavotte I & II”

Incluso piezas más antiguas aún recreaba Sandy después de investigar en su musicalidad; más abajo aparecerá “Triple ballade”, una pieza medieval de Ars Nova del compositor francés Gillaume de Machaut, para laúd, que Sandy interpreta en multipistas con el banjo, el oud y la guitarra. El contraste era el “Memphis Tennessee” de Chuck Berry, convertido en un microcosmos caleidoscópico de rhythm and blues, con dejillos de country y salmodia de los indios.

Y eso sin contar con que igualmente se ponía a tocar “Mañana de carnaval”, un standard de la música brasileña con un oud; un golpe maestro por la suavidad que este instrumento aportaba a la ensoñadora y sensual melodía de la bossa-nova. Sandy Bull sacó la inspiración para tocar el oud, y para toda su música en general, de Hamza El Din, un maestro nubio de este instrumento, al que conoció en su camino a Beirut desde París. En la capital francesa, con 18 años, Sandy tocaba la guitarra y el banjo en las calles, y allí fue donde escuchó a otros músicos callejeros argelinos tocar instrumentos de Oriente Medio. Y decidió encaminarse a aquellas tierras para adquirir uno original. La forma de Hamza de tocar el oud rompió todos sus esquemas, aquello era la sutileza hecha música, lo más cercano a la simplicidad que se podía lograr, y al mismo tiempo una gran complejidad en el interior de un armazón de lo más sencillo…

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“Manha de carnival”

Sandy Bull nació en 1.941 y murió de cáncer en abril del 2.001. El destino quiso que apenas tres semanas después, el 3 de mayo, falleciese también a causa de un fallo renal Billy Higgins, el único músico que le acompañó en sus grabaciones. Sandy era el artista en solitario por antonomasia; siempre que era posible interpretaba los instrumentos él solo, y con la excepción de Billy en la batería en algunos temas, en los discos no había nadie más. Para los conciertos llevaba música grabada en cintas, que sincronizaba para respaldar sus toques con los instrumentos eléctricos y acústicos de cuerdas. Algo que aquí mismo en Sevilla hemos visto hace muy poco hacer con cintas analógicas a Timo Ellis en el concierto de Joan As Police Woman.

Nació en New York, creció en Florida y vivió en San Francisco, por lo que sus influencias musicales fueron diversas. Aunque ya desde muy pequeño la música estuvo muy cerca de él, porque su madre era harpista y solía acompañarla en sus conciertos de “From Bach to Boogie Woogie” por colegios y clubs de señoras. En su casa le embelesaban las marchas que tocaba la banda que animaba al equipo de fútbol americano que jugaba justo al lado, sobre todo los tambores, así que quiso aprender a tocar la batería. Pero se ve que su padre tenía ya bastante ruido con el que provenía del campo de fútbol, como para tener todavía más en casa, y se lo prohibió… Sandy, entonces, se pasó a la guitarra y el banjo, los instrumentos que escuchaba en los discos que su madre ponía de Leadbelly y Woody Guthrie.

Cuando terminó el instituto en 1.959, se marchó a Boston, para perfeccionar su estilo en una escuela de música, allí mismo, de vez en cuando solía respaldar a cantantes de folk. Pero muy pronto se hizo evidente que aquello no le atraía y que seguramente sería capaz de hacer cosas más originales instrumentalmente. Y comenzó a tocar en solitario. Unos problemas con la policía, que le pilló con algunos gramos de marihuana, le hizo dejar la escuela tras el primer semestre, y alejarse de los problemas lo más que pudo. Fue entonces cuando se marchó a París.

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“Memphis Tennessee”

Y a su vuelta comenzó a grabar. Tuvo la inmensa suerte de que su sello, Vanguard, le daba una libertad artística total. Y no solo eso, sino que también le proporcionó todo el material de grabación profesional que necesitaba e incluso le pagaba el alquiler de su piso de New York, donde grababa. Con la excepción que ya hemos mencionado de Billy Higgins para las partes de batería, Sandy siempre tocaba en solitario, y usaba cintas porque en realidad el respaldo que necesitaba era bastante simple y no consideraba necesario usar a otros músicos porque hubiese sido gastar sus talentos para muy poco, y él mismo podía expresarse e improvisar mucho mejor proporcionándose su propio apoyo musical, algo que solo complementase sus toques. Y así, con un multipistas bastante primitivo, grabó sus primeros discos.

Pero trágicamente, después de 1.965, la adicción a la heroína secuestró la carrera de Sandy. Comenzó a usarla de una forma totalmente estúpida, simplemente porque pensaba que lo hacían también la mayoría de los músicos a los que él admiraba. Sin embargo, como era previsible, la heroína mató todo aquello hacia lo que Sandy apuntaba, sobre todo la excitación y la espontáneidad de la improvisación.

Tanto “Inventions” como su primer disco “Fantasias for guitar and banjos” eran excelentes; pero los discos sucesivos, “E pluribus unum” y “Demolition Derby” fueron muy irregulares, y sus conciertos se convirtieron en pequeñas catástrofes… no era extraño que llegase a ellos tarde, para además pasarse prácticamente una hora organizándose a sí mismo en el escenario… y después tocar la misma pieza dos o tres veces…

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“Triple ballade”

El título de su último disco hasta entonces, “Demolition Derby”, era un buen eufemismo para describir lo que era la vida de Sandy en aquel momento. Su cabeza no resistía la presión del abuso de drogas ni la presión de la discográfica porque se convirtiese en un artista más accesible, y ese disco fue su respuesta. Un disco del que Sandy siempre se arrepintió porque tenía muchas cosas que nunca hubiese debido hacer, o al menos no sin más tiempo para perfeccionarlas.

Posiblemente el caer tan bajo le permitió coger impulso al tocar fondo y comenzar su rehabilitación física. Su regreso a los escenarios le llegó en forma de una invitación de uno de sus antiguos amigos, Bob Dylan, que le invitó a participar en su gira del “Rolling Thunder”. A partir de ahí Sandy pasó mucho tiempo en San Francisco, intentando arreglar todas las cosas equivocadas que hizo en los ’60, convirtiéndose de nuevo en un buen profesional. Don Cherry, con el que compartía el gusto por los sonidos del oud, se lo reconoció y le invitó también a su gira de 1.980.

Pero el reconocimiento de los músicos no venía acompañado por el de las discográficas, para las que Sandy ya no existía. Se pasó 18 años sin grabar ningún nuevo disco, a pesar de que siempre lo intentó. Pero eran los años de los Eagles, de los Bee Gees, la gente quería escuchar canciones con voces bonitas y bien entonadas. A Sandy le propusieron que cantase, pero eso no era su fuerte; incluso Vanguard le propuso que hiciese, en todo caso, un disco como los dos primeros suyos; pero prefirió no repetirse, intentar cambios, diferentes aproximaciones a la música. Las discográficas no mostraron el menor interés.

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“Blend II” (Otro extracto)

En 1.988, cuando ya todo el mundo pensaba que la droga le habría matado hacía tiempo, logró por fin un contrato con ROM y pudo grabar “Jukebox school of music”. Si había alguien todavía esperando algo de él, seguro que este disco le confundió por completo; era el resultado de haber descubierto Sandy el MIDI, y la base de todo era la programación de teclados que, como siempre, hacía él mismo en solitario, y la aplicaba al country, a la steel guitar… incluso a la salsa.

Siguieron algunos discos más, “Vehicles” en el ’91 y “Steel tears” en el ’96. Y más tarde, en 1.999 incluso se editó una recopilación de su material, “Re-Inventions”, que le sirvió de epitafio perfecto.

Sandy Bull intentó llegar a lugares a donde nunca había llegado otra gente; siempre quiso interpretar música espiritual y sincera, e intentó jugar con las similitudes más que con las diferencias entre esas músicas tan dispares. En todas las culturas hay música buena y hay música mala, y Sandy, aún perdiéndose a veces en el intento, siempre estuvo atraído por las cosas buenas.

Y si habíamos comenzado con una historia apócrifa sobre él, terminemos también con otra. Siempre se ha dicho que John Lennon compuso el “Come together” de los Beatles basándose en Timothy Leary, sin embargo a quien en realidad tenía en mente cuando la escribió era a Sandy Bull.

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“Carmina Burana fantasy”

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19 Comments

  • El dia 10.12.2009, Maese Rancio dijo:

    Un músico a descubrir o redescubrir.
    Me ha gustado especialmente Gavotte y Carmina Burana.
    Y como siempre, no puedo con Mañana de carnaval. No es que sea mala, más bien lo contrario; es que me transmite una sensación de mal rollo, de desasosiego… Supongo que solo las buenas composiciones son capaces de transmitir sentimientos tan fuertes.
    Voy a ponerme a los Stones a ver si me quito el mal cuerpo 😛

    • El dia 10.12.2009, carrascus dijo:

      Es curioso que le ocurra eso, amigo Maese, porque “Mañana de carnaval”, al menos al principio tiene unas notas alegres. Quizás si la mira en su contexto de “Orfeo Negro” sí que puedo entender que le produzca ese desasosiego…

      Que disfrute de los Stones…

      • El dia 10.12.2009, Maese Rancio dijo:

        Vi esa peli hace mucho y no recuerdo apenas nada de ella aunque es posible que se quedara en mi subconsciente.

        Me pasa igual que con Music of the night del musical El Fantasma de la ópera, que siendo una canción tranquilita me transmite inquietud y esta vez no puede ser por el contexto porque no he visto ducho musical.

      • El dia 10.12.2009, David González dijo:

        Magnífico como siempre. Si no fuera por usted, este tipo de músicos probablemente nunca hubieran caído entre mis manos. Cuando consigo sacar el tiempo suficiente, es un deleite escuchar esos fragmentos que cuelga usted acompañados de la lectura de sus comentarios. Me ha llamado mucho la atención que el único músico que colaborara con él fuera un batería tan jazzístico y tan popular como Billy Higgins. Un saludo.

        • El dia 10.12.2009, zambombo dijo:

          No es que se parezca demasiado, pero en varios de los temas me he acordado de The Durruti Column.

          Magnética la música de este hombre, consigue mucho con muy poco. No le conocía.

          • El dia 10.12.2009, carrascus dijo:

            Es curioso que diga eso, amigo Zambombo, porque eligiendo las piezas musicales para el post no dejaba de acordarme del concierto que Vini Reilly dio en el Lope de Vega hace años. La forma de tocar la guitarra de los dos tíos, con una afinación un tanto peculiar (Sandy la afinaba como si estuviese haciendóselo a un sitar), y esa forma de tocar, sin muchos aspavientos, sí que se parece en algunas acosiones.

            Me alegra haberle descubierto algo que le guste, amigo David. Supongo que de Billy si tendrá usted bastantes referencias, no? A Sandy le he leído en alguna entrevista que cuando conoció a Billy cambió su vida, y por eso es el único músico con el que ha contado a veces.

            • El dia 10.12.2009, Ilde dijo:

              ¿a qué me suena Carmina Burana? Que coraje… no logro acordarme…

              • El dia 10.12.2009, carrascus dijo:

                Joé, tío… no te va a sonar???? Si “Carmina Burana” es una de las obras clásicas más empleadas en las bandas sonoras de la historia del cine. Imagínatela con un coro grande de personas, en vez de con los toques minimalistas de Sandy y ya verás…

                Esta obra es una cantata, basada en textos medievales, de un compositor alemán, Carl Off, que los nazis le encargaron en 1.936 para los Juegos Olímpicos de Berlín, y luego no les gustó mucho como quedó porque decían que era muy pornográfica y de influencias afro-americanas… no les faltaba razón, jejeje… de “Carmina Burana” se ha dicho que es el principio del pop barroco.

                Su primera parte, que es también con la que empieza Sandy, es “O Fortuna”; y es archiconocidísima. Así a bote pronto, ha sonado en pelis como “Excalibur”, “Natural born killers”, “Jackass”, “The Doors”, “El exorcista”…, incluso metieron trozos de ella entre su música los compositores de las bandas sonoras de “El señor de los anillos” y “La guerra de las galaxias”. Hasta La Fura del Baus ha hecho un montaje con ella. Y lo más curioso del caso es que la gente la recuerda y la asocia sobre todo por “La Misión”, que tiene una música muy parecida pero que no es el “Carmina Burana”, sino otra que compuso Ennio Morricone.

                Bájatela de algún lado y ya verás como enseguida la reconoces.

                • El dia 10.12.2009, Lula Fortune dijo:

                  Ni idea del tipiño este. La verdad es que con la imagen tan “clarita” que ofrece, su música es un poco “oscura”, es verdad. A mí me tiene un toque hindú un poco hippioso, pero tampoco es eso exactamente. En fin: “nunca te acostarás sin saber una cosa más, y al señor Carrascus se lo agradecerás”. Besitos.

                  • El dia 11.12.2009, dama dijo:

                    Yo no le conocía, y discrepo con Maese, “mañana de carnaval” me ha gustado más que ninguna.
                    Y es verdad, ese toque hindú le da un aire místico y magnético.

                    Gracias, genio.

                    • El dia 11.12.2009, carrascus dijo:

                      De nada; a mandar. Besos para vosotras.

                      Esta noche, los que podáis asistir no deberíais perderos a WENDY JAMES, que estará pinchando discos en el bar WAM, en otra fantástica jugada de nuestros amigos Vidal y Vinué.

                      Puede que el nombre no lo recordéis así de pronto, pera ella era la macizorra cantante de los Tansvision Vamp; un grupo de muchísimo éxito allá por lo últimos años ’80. Después se alió con Elvis Costello, quien le compuso un disco integramente… vamos, que no le falta pedigrí.

                      Ni imagen… vedlo vosotros mismos, y así recordáis los ’80.

                      Antes de que comience a pinchar ella, se encargará de calentar el ambiente desde la mesa nuestro DJ preferido, el Vidal.

                      Así aprovecháis para conocerle también. Los que vayáis, presentáros a él y decidle que vais de parte de mí, que os invitará a un cubata… si cuela…

                      • El dia 11.12.2009, Maese Rancio dijo:

                        Me acuerdo perfectamente de esta canción. Apúntela como “versión putativa” de Louie, Louie.

                        • El dia 11.12.2009, carrascus dijo:

                          La verdad es que empieza exactamente igual, jejeje…

                      • El dia 11.12.2009, lu dijo:

                        Gavotte me ha encantado, pero es que yo con Bach muero.

                        Jo… yo quiero que Elvis me componga un disco… ¿Está bien el que le hizo a la macizorra esta?

                        • El dia 11.12.2009, Ilde dijo:

                          ¡¡CORRECTO!! Un coro grande de personas y todas: “LA, LA LA LAAA, LA LA LA LAAAA…” Joder, es que algunas veces se me va el oido. gracias.

                          • El dia 11.12.2009, carrascus dijo:

                            Ves, hombreee…!?

                            Pues amiga Lu… la verdad es que el disco es regular tirando a malote. Se llama “Now ain’t the time for your tears” y como no se vendió apenas, a Wendy le costó la rescisión de su contrato de grabación. El caso es que las canciones no eran malas, no podían serlo habiéndolas escrito Costello, en eso estaremos de acuerdo… pero es que en realidad las escribió más o menos como un ejercicio de estilo, un entrenamiento durante un fin de semana prácticamente para ponerse después a escribir las de su disco “Brutal youth”, que no sé si estarás conmigo en que es uno de sus peores obras.

                            Si a eso le unimos que la chica no es un portento del cante y que además la banda que la respaldaba no eran los Attractions, pues… aunque en realidad sí que estaba el batería de los Attractions, Pete Thomas, pero parece que no se lo tomó muy en serio, más bien algo así como diciéndose “veamos si soy capaz de ser Keith Moon”

                            Todo lo entenderás mejor si te lo bajas y lo escuchas. Ya me dirás.

                            • El dia 11.12.2009, Antígona dijo:

                              No me ha hecho falta más que escuchar el primer fragmento que has puesto de Blend II para pensar, “si yo hubiera sido su sello discográfico, también le hubiera dado una libertad artística total”.

                              Este tipo fue un genio!!! Porque, al menos desde cierta perspectiva, la genialidad se compone de conocimiento de la tradición y creatividad. Auparse en hombros de gigantes, que dicen algunos, para arrojar al mundo algo nuevo. No tantos tienen tal curiosidad por las cosas buenas que ya se han parido en este mundo, como resaltas tú mismo al final de tu post. Y muchos menos tienen el ingenio, la frescura, incluso la osadía, de poner esas cosas buenas al servicio de su propia espontaneidad y creatividad.

                              Lástima que su enganche a la heroína, y la poca sensibilidad de su época para su música truncara lo que su éxito podría haber sido. Aunque aquí hay siempre azares dispuestos a ahogar hasta el talento más notorio.

                              Por cierto, la primera foto, te apuesto lo que quieras a que está tomada en Boston. Que allí las ardillas se pasean por las aceras colindantes a los parques como Pedro por su casa y son de lo más amigables. Lo sé porque tengo una foto conmigo de protagonista bastante parecida :)

                              Un beso!

                              • El dia 13.12.2009, losmierdas dijo:

                                …por delante mi agradecimiento a una nueva oportunidad de conocer a un músico del que no tenía la mínima idea, señor Carrascus…

                                La curiosidad me ha llevado a completar la audición de este instrumentista atípico y desubicado, con un disco en directo grabado en 1969, años después de “Inventions” y que recoge algunas de las interpretaciones contenidas en el mismo… “Still´s Valentine Days” me deja el mismo poso agridulce que la selección en streaming recogida aquí… la amplitud espacio temporal que despliega en su repertorio Sandy Bull, que debiera ser para mí una causa de regocijo al desplegar su desinhibida transversalidad artística, no se traduce en empatía hacia un músico que transmite en otra frecuencia a la mía…

                                casualmente, he simultaneado la audición de la música de Sandy Bull con el disco recién dispuesto en la red de otro instrumentista que se mueve en terrenos similares… Steve Gunn hace un despliegue en “Boerum Palace” de una utilización similar de los recursos del estudio, para modificar tímbricamente y dotar de amplitud armónica sus ejecuciones de guitarra (acústica y eléctrica), en unos largos y gaseosos desarrollos improvisados… en la línea de John Fahey o el recién desaparecido Jack Rose, puede que le guste, amigo Carrascus… siga usted sorprendiéndonos

                                • El dia 14.12.2009, carrascus dijo:

                                  Pues sí, amiga Antígona, estoy de acuerdo contigo en que aupado a hombros de gigantes es más fácil arrojar algo nuevo al mundo. Yo no es que piense que el plagio sea bueno, ni nada de eso, pero sí que hay muy buenos espejos en los que mirarse para obtener inspiración o influencia de la que sacar tu propio trabajo.

                                  Sobre la foto que dices… no tenía créditos en el sitio de donde la saqué; pero en vista de la juventud de Sandy podría perfectamente pertenecer a su etapa de Boston, como tú dices.

                                  Y Losmi… has introducido el nombre del músico que probablemente más paralelismos tiene con Sandy, John Fahey, que incluso fue tan inestable mental y físicamente como él. Fahey siempre intentaba reinventar su propia creación, así que si dices que Steve Gunn está en su línea, habrá que buscar sus discos por ahí. Lo haré.

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