Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
VENTE A ALEMANIA, PEPE
Carrascus

Si yo hablase aquí del Krautrock (de hecho, lo hemos mencionado a veces) estoy seguro de que todos vosotros reconoceríais el término y sabríais de qué estamos hablando. Incluyendo a nuestra amiga, la Dama del sevillano nombre, que a veces nos habla de su ignorancia musical.

Pero, seguramente no ocurriría lo mismo si el término introducido es el KRAUTJAZZ… pues de eso es de lo que va a tratar el post de hoy.

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Volker Kriegel – “Baiafrock”

Porque los primeros años ’70 puede que fuesen el periodo en el que Kratfwerk y Neu! pusieron de moda los rítmos super electrónicos, pero Dusseldorf no fue el único centro de la actividad musical alemana. La remota ciudad de Villingen, en lo más profundo de la Selva Negra, fue el hogar desde el que surgió el krautjazz, una forma híbrida de música tan vital e igualmente innovadora que la otra.

Y todo fue debido al nacimiento de un sello discográfico, MPS, iniciales que, aunque todo el mundo del jazz pronto comenzó a extender que eran de “most perfect sound”, en realidad correspondían a Musik Produktion Schwarzwald (Producciones Musicales de la Selva Negra); y aunque totalmente tradicional en su origen, terminó por convertirse en uno de los sellos de jazz más esotéricos de Europa, editando más de 700 títulos entre 1.968 y 1.983. A lo mejor fue una cantidad excesiva, pero la calidad de su producción y sus valores musicales siempre estaban asegurados.

Con una política musical muy aventurera, MPS se extendía muy a menudo hacia los sabores latinos, e incluso flirteaba con la psicodelia y el jazz vocal. El sello sirvió también de introducción de la instrumentación electrónica en el jazz, usando tanto sitars como sintetizadores Moog, lo que fue un duro golpe para los más puristas del género. De la mano de sus técnicos de sonido, los grupos que grababan allí probaban los últimos equipos electrónicos de la época, y de MPS nació lo que ahora conocemos como “jazz-fusion”. Eso hizo que las producciones del sello estuviesen siempre a la cabeza de su tiempo, y muy lejos de lo que en este campo podían alcanzar los demás. Y sobre todo, eran una propuesta mucho más atractiva que el prog-rock de los años ’70… e incluso podía a llegar a dejarte aún más colgado, como conseguía el francés Barney Wilen con este frenético ofrecimiento free-rock de su disco de 1.968 “Dear Professor Leary”.

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Barney Wilen – “Dur dur dur”

El sello lo fundó en 1.968 el pianista Hans George Brunner Schwer (ése de la foto de arriba), para editar una “sesión de medianoche” privada que él había grabado con el gigante del piano Oscar Peterson. Para dar salida a las demás ediciones, construyó también el primitivo “MPS Tonstudio”, un estudio de grabación casero, con una sala de control en la segunda planta, y un salón para tocar en directo diseñado acústicamente para crear un óptimo ambiente de grabación.

La naturaleza independiente de este sello implicó que Brunner Schwer pudo grabar y editar todo lo que le gustaba, incluyendo cosas tan inusuales, pero que le ayudaron a comenzar de forma económicamente viable, como un single promocional de Navidad para un fabricante de medias, curiosamente titulado “The reason why I’m so sexy” (“La razón de porqué soy tan sexy”), interpretado después muy evocadoramente por la chica que ganó el Miss Alemania 1.968.

Y aunque ya habéis escuchado más arriba un par de perlas, para presentaros a algunos de los intérpretes que ayudaron a dar forma a este género olvidado vamos a comenzar por cinco hermanas de ascendencia filipina, que el sello nos dio a conocer a través de uno de los mejores discos que lanzó, “Here and now”, en cuya portada aparecían solas sobre un descarnado paisaje púrpura, una descriptiva metáfora de lo que era su sonido.

Se llamaban THE THIRD WAVE, y aunque su apariencia fuese oriental, en realidad eran de California, y tenían edades comprendidas entre los 13 y los 19 años. Estas hermanas Ente fueron descubiertas por el bajista del grupo de George Duke, y de la mano de los manufacturadores sónicos alemanes, las convirtió en un atractivo grupo de jazz vocal para los fans de Fifth Dimension y Free Design.

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The Third Wave – “Eleanor Rigby”

Si estas chicas eran suaves, la carta salvaje de la escudería MPS la ocupaban los miembros del DAVE PIKE SET, aunque en realidad eran unos jazzistas muy serios, y de muy buena formación musical.

Dave Pike también era americano, de Detroit, pero durante el convulso año 1.968 se asentó en Europa y grabó seis discos de influencia rock para MPS. El Set que reunió era un cuarteto que incluía al legendario guitarrista VOLKER KRIEGEL, del que habéis tenido una muestra de su obra en solitario en la primera de las piezas que ilustran este texto.

De ellos se lee por ahí que sus conciertos te arrebataban la respiración; y que casi toda su obra musical es esencial por lo innovadora que fue… aquí tenéis una pieza que ilustra lo que os decía antes sobre la inclusión del sitar (cortesía de Volker) en el jazz: “Mathar”.

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Dave Pike Set – “Mathar”

Los más talluditos de los lectores que andáis por aquí seguramente recordaréis la ola de emigración que llevó a tantos de nuestros familiares y conocidos a buscar pastos más verdes fuera de España. Alemania fue el principal destino de los que salieron de aquí, y de otros muchos lugares, porque era el país que más y mejores opciones les daba para su desarrollo laboral. Y esto es algo que debió ocurrir en todos los campos, incluyendo el de las artes musicales; y el sello MPS es un ejemplo perfecto de este movimiento social. Hasta ahora, los dos grupos anteriores que hemos visto que grababan allí eran de origen americano, emigrados para encontrar un público que apreciase su arte más que sus paisanos. El sello acogió también a intérpretes de toda Europa. Ya hemos tenido a un francés; el que sigue, BORA ROKOVIC, era yugoslavo.

Lo suyo es una lección magistral de la escuela (de la que tan adepto es nuestro amigo Vidal) del “menos es más”. Al llegar a Alemania, Bora echó los dientes, musicalmente hablando, como compositor y arreglista en el circuito de las big-bands de Colonia; pero muy pronto rechazó su formación clásica y rompió el libro de reglas musicales. Usando solo el piano eléctrico, un bajo y una batería, su música tenía una percusión primitiva y unos patrones de bajo que apenas arropaban el escaso paisaje que presentaban las composiciones que interpretaban.

Su fuerte en realidad era el de arreglista, y disfrutaba metiéndole rítmos jazzísticos a las composiciones de algunos maestros clásicos. Cosa que le originó algún que otro problema, porque el hijo de Richard Strauss, al ver lo que Bora había hecho con el vals “Rosenkavalier” de su padre, le dijo que no tenía derecho a jugar así con composiciones que no le pertenecían.

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Bora Rokovic – “J. B. W.”

La Escuela Superior de Música de Varsovia produjo muchos músicos extraordinarios, entre ellos NOVI SINGERS, un cuarteto vocal que ya editaba discos antes incluso de graduarse en la escuela. Y que también tuvieron que asentarse en Alemania para demostrar que estaban a una distancia de años luz en cabeza de su tiempo.

Su nombre, Novi, eran las iniciales de “New Original Vocal Instruments”, y tras él se escondían estos polacos, que eran una colisión entre Os Mutantes y los Swingle Singers.

Los Novi Singers pensaban que la voz humana puede ser un perfecto instrumento del jazz, y que tiene infinitas posibilidades en el sonido, la expresión y la interpretación; por eso decidieron adentrarse en un campo en el que aún había mucho por hacer, y se convirtieron en improvisadores reales: creaban música mientras cantaban. Eso hacía que a veces tuviesen que pasar mucho de las letras, que al fin y al cabo, te suelen hacer difíciles las improvisaciones, y se centrasen más en el dinamismo del rítmo. Y de ahí sacaban todos los temas que después escribían, pulían e incluían en sus discos, que estaban poblados de canciones influenciadas por muchos movimientos musicales, desde el jazz moderno hasta el bossa-nova. También se balancearon siempre entre los recitales de Chopin y la psicodelia, llegando a escribir finalmente, en 1.970, este “My own revolution”, una oda de influencia beatleliana sobre la libertad personal.

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Novi Singers – “My own revolution”

Es posible que a la vista de piezas como ésta última penséis que la aplicación de la etiqueta de “jazz” a esta música a veces parece hecha con demasiada libertad. Y en realidad no os faltaría razón, porque el jefe de este sello, Brunner Schwer, no era, después de todo, una persona demasiado enamorada de la escena “free-jazz”, y sus gustos ámplios son los únicos capaces de explicar porqué permitió a WOLFGANG DAUNER manejar los botones de su estudio de grabación.

Uno de los pioneros de la libre improvisacion, Wolfgang era un compositor intrigante y un pianista ambicioso que combinaba el jazz, el rock, la música electrónica y elementos de la ópera y el teatro para crear unos trabajos de muy ámplio enfoque. Sus mejores obras eran muy provocativas, tanto a niveles musicales como de conceptos culturales.

Y cuando digo provocativas debería decirlo con mayúsculas, porque aunque Wolfgang trabajó con las mayoría de las estrellas del jazz de Europa y América, él no solo componía música, sino que también realizó algunos eventos y performances extraños e incluso escandalosos para aquellos primeros años ’60. Si hablamos de músicos que rompiesen o quemasen sus instrumentos, enseguida se nos vienen a todos a la mente los nombres de Keith Moon, Pete Townshend, Jimi Hendrix; sin embargo antes que ellos él ya rompía sus violines durante el concierto, e incluso una vez prendió fuego a su piano. En otra ocasión cubrió las cabezas de los componentes de uno de los más renombrados coros de Alemania con medias de nylon para que así solo pudiesen emitir ruidos…

Y no es de extrañar, por ello, que lo que salió de aquellas sesiones fue un embriagador mejunje que llevaba en su interior lo mejor de los trabajos de los primeros artistas de la MPS. Este “Take off your clothes to feel the setting sun” incluye también un sitar y un intento de letra hippy. Para oídos como los nuestros, por los que han pasado decenas de años de escuchas de todo tipo, esto puede sonar ahora profundamente defectuoso… pero sigue siendo una delicia.

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Wolfgang Dauner – “Take off your clothes to feel the setting sun”

PETER HERBOLZHEIMER merece especial atención como el hombre que introdujo el “hip” en las big-bands de jazz. Todos hemos comprobado más a menudo de la cuenta, como los encuentros entre las secciones de metal y los combos de rock resultan ser muy poco recomendables. Sin embargo, discos como el “Wide open” de Peter Herbolzheimer son toda una revelación, el sueño de cualquier arreglista y una obra de primera clase en la que la inclusión de metales no queda como una irritante puñalada trapera.

Rumano de nacimiento, pero residente alemán desde los 16 años, en que tras una etapa de estancia en Detroit comenzó a convertirse en músico en el Conservatorio de Nuremberg, Peter fundó en 1.969 The Rhythm Combination & Brass, la gran banda para la que escribió la mayoría de sus arreglos, que incluía al gran maestro del órgano Doeter Reith, además de una increíble sección rítmica. Peter Herbolzimer grabó 10 LP’s con esta formación y se convirtió en una de las estrellas más brillantes del jazz europeo.

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Peter Herbolzimer – “That ol’ bus smell”

Antes de la formación de MPS existía otra discográfica llamada SABA, de la que Brunner Schwer heredó su pequeño catálogo y continuó editando sus discos a través de su nuevo sello. De SABA provenía KAREL VELEBNY, un profesor de música checo especialista en vibráfono, que formó equipo con los músicos del Puppet Theatre Band de Praga para formar un grupo fantástico y original, que añadía a su música oboes y fagots.

Los discos que editaron son dignos de investigación, porque mostraban una gran variedad de facetas, incluyendo el swing y los instrumentales más descentrados, y porque hacen de esta banda uno de los ejemplos más claros que conozco de esa corriente que se dio en llamar “third stream music”, y que era el término usado para definir el crossover entre el jazz y la música clásica. El mejor disco para empezar la investigación: “Nonet SHQ and Woodwinds”, grabado casi clandestinamente tras una accidentada huida a Alemania en 1.968, huyendo de los tanques rusos que nublaron la primavera de Praga.

El término “free jazz” normalmente solo tiene significado en el contexto musical. Pero a la luz de los sucesos de aquel año en Praga y de la posterior invasión soviética que se desarrollaron en el tiempo de la grabación de este disco, hay también aquí un contexto político que lo impregnó, de forma que la música que contiene era tan desenfrenada y rabiosa como el propio Karel Velebny había anhelado ser.

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Karel Velebny – “Nude”

Hasta que en 1.983 Brunner Schwer se negó a dar el paso hacia la tecnología digital, y para no vender su alma al CD vendió en cambio sus derechos a Phillips, la MPS continuó editando discos sin que sus niveles de calidad bajasen con el paso del tiempo. Y RIMONA FRANCIS es una evidencia de que el listón seguía alto en los días finales.

Rimona era natural de Israel, pero desde muy pequeña vivió en Bulgaria, y había formado un grupo de jazz-rock muy respetado, que había aprendido bien el oficio haciendo continuas giras por el circuito de kibbutzs de su país de origen. Después se marchó a New York a ampliar sus horizontes, y a la vuelta se encerró en los estudios de MPS para realizar unas sesiones en las que fundía su amor por Bela Bartok con el ultramoderno free-jazz que había aprendido en los USA.

Cuando Rimona grabó su primer disco la noción de la llamada “world music” todavía no estaba tan tergiversada como llegó a estarlo con el paso de los años, y ella practicaba este género en estado puro: israelí, búlgara, neoyorquina, cantando y tocando el piano con músicos de USA y Europa Central… lo que salía de ella era una mezcla cosmopolita que muy bien podríamos llamar “música de los continentes”. Pero ella no se para ahí, Rimona Francis se sentía igual de cómoda tanto en el rock como en la música clásica, grabando tanto con Miroslav Vitous como con una orquesta sinfónica; nunca quiso restringirse a un solo estilo musical, y su talento para combinar el sonido de saxo de, por ejemplo, Paul Desmond o Sonny Stitt con la vocalización de Sarah Vaughan o Ella Fitzgerald, sin ser meramente una imitación del “sonido negro” ciertamente favoreció su carrera musical.

En el disco que editó con su nombre, ya desde el primer tema, “Bulgarian beans”, fundado en las tradiciones musicales de Macedonia y Bulgaria, luce su enorme rango vocal, revoloteando desde el “scat” (ya sabéis, esa forma del jazz de cantar palabras sin sentido: dubidubida, babedibaba, babedubidabedubaba) hasta las improvisaciones estilísticas de Yoko Ono.

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Rimona Francis – “Bulgarian beans”

Y podíamos seguir, haciendo este post casi eterno, pero como con estas muestras ya tenéis suficiente para hacer vosotros mismos camino al andar si queréis descubrir más gemas, vamos a terminar con una pincelada latina, de esas que al principio os decía que la aventurera política musical de la casa rebuscaba en los terrenos más cálidos del jazz. Y lo vamos a hacer de la mano del guitarrista Ira Kris.

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Ira Kris – “Reza”

18 Comments

  • El dia 07.11.2009, NoSurrender dijo:

    Desde luego, a pesar de que Volker Kriegel venga de la más profunda Selva Negra me recuerda mucho la calidez latina de Carlos Santana en la manera de tocar la guitarra en el primer tema (Gibson, seguro, por el sonido al arrastrar las notas y forzar el semitono). También veo muchas influencias de aquella época, como el Within you without you de los Beatles en Mathar, o incluso anteriores en otros temas, como el Kind of blue de Miles Davis. Tienen buen gusto, ya lo creo.

    • El dia 08.11.2009, ATIKUS dijo:

      Me encanta los titulos de los post, ya pensaba que pondrias una foto de Alfredo Landa jaja!!…
      Me resulta muy interesante la version de los Beatles del grupo de Chicas Californiano, y con tu permiso me he bajado la canción Peter Herbolzimer – “That ol’ bus smell”, me parece estupenda, como siempre un post de lo mas educativo 😉

      saludos

      • El dia 08.11.2009, zambombo dijo:

        Me ha encantado la música de este post, me parece muy fresca, y lo suficientemente alejada de los estereotipos del género y de la época. Sigue habiendo mucho y bueno que descubrir ahí afuera. Una vez más, gracias, Carrascus.

        • El dia 08.11.2009, lu dijo:

          Guau, me ha gustado mucho todo todo. Creo haber bailado alguna vez “Mathar”, no sé si esta versión u otra, si sabes algo más sobre esta canción, cuéntalo, please. Me lo paso todo al mp3, a ver si lo lee. Para Nueva York te cogí cositas, pero sólo leía el “I´m the one” de Annette Peacock, que rayé convenientemente a pesar del celo de sus “representantes”.
          Gracias por compartir!

          • El dia 08.11.2009, carrascus dijo:

            Joé, Lu… tienes un oído más que excelente. Seguramente has bailado alguna vez con el ”Mathar”, seguro que sí… te cuento su historia.

            Esta canción es original de Dave Pike, y es la que he colgado en el post. La editó en 1.968, y quedó por ahí perdida en el olvido durante 26 años. Pero en 1.994, en un oscurísimo sello discográfico francés, llamado Yellow Productions, salió una versión de esta canción en un single, interpretada por Indian Vibes, un grupo que no existía y que en realidad era un alter ego de… PAUL WELLER… luciéndose con el sitar eléctrico. Esta versión se bailó bastante en los clubs de aquella época. Y por eso en Inglaterra se fijaron en ella…

            Y la Virgin reeditó en Inglaterra este single de Weller (repito, con el seudónimo de Indian Vibes), a la vez que el sello Outcast reeditaba también el original de Dave Pike, en un maxi-single, acompañada de varias remezclas techno… Richard Fearless, Primal Scream…

            Y aunque estos discos fueron de corta vida y desaparecieron pronto (aunque por la red hay algunos YouTubes), por eso te decía que no es extraño que llegases a bailar esta canción en alguna de sus versiones.

            Y Atikus, puedes coger lo que quieras del blog, por supuesto; las canciones están para eso. Repito el procedimiento para los que todavía no lo sepan: picáis sobre la línea subrayada de debajo de la canción (generalmente el nombre del grupo y el título), y bajáis el archivo, que normalmente tendrá un nombre de cinco o seis letras, sin extensión alguna (para que las máquinas de “los espías” legales no lo reconozcan como una canción si rastrean lo que hay colgado por ahí por los distintos servidores); una vez bajado y en vuestro disco duro, lo renombráis poniéndole el nombre que queráis, seguido de la extensión .mp3, y ya está… lo que me extraña es eso que dice Lu de que su lector de mp3 no lee algunos… pero cosas más raras se ven en internet.

            Zambombo, tienes mucha razón al afirmar que esta música era fresca y se alejaba de los estereotipos de la época… aunque eso tampoco le quite la razón a NoSurrender cuando ve influencias beatlelianas y jazzísticas anteriores. Es normal esto; en aquella época la música de los Beatles del ”Sgt. Pepper” y los dos años siguientes fue una auténtica ruptura de normas establecidas, y un paraiso de instrumentos y medios novísimos… tanto la técnica como la táctica (por decirlo así) dieron un enorme vuelco, y fueron una influencia enorme para todos los músicos que veían más allá de los límites cercanos. Y las influencias jazzísticas sería raro que no las hubiese, ya que lo que practicaban los artistas de este post se movía en ese campo del jazz; y aunque adornasen sus composiciones con músicas de otra índole y de otras esferas, pero muchos de sus acordes, y de sus cadenas de notas eran estrictamente jazzísticas, y cumplían sus cánones sónicos y estéticos.

            Y bueno… os dejo de momento, porque ya es hora de ir ocupando la localidad futbolera, que esta noche tenemos partido interesante.

            • El dia 08.11.2009, losmierdas dijo:

              como siempre es usted una fuente de conocimientos y satisfacción para mí… hasta ahora no me había cruzado con el sello MPS, sus artistas (todos desconocidos para mí) y su trayectoria, que con el paso de los años cimentó un lenguaje muy ecléctico y de vocación popular… personalmente me quedó con su excelente repaso del sello y sus artífices, antes que con una música que por lo escuchado aquí (y doy por hecho que ha seleccionado lo mejón de lo mejón), solo me motiva a efectos puramente didácticos (lo que no deja de ser también un placer)… saludos!

              • El dia 09.11.2009, carrascus dijo:

                De todas formas, amigo Losmi, si investiga usted en este sello seguro que encuentra cosas que le gustan, porque en realidad al haber yo enfocado el post más hacia los músicos de krautjazz que al sello en sí, he hecho estas eleciones musicales; pero en el catálogo de esta discográfica podrá usted encontrar también a lo más granado del jazz americano y europeo, a los grupos más standards, y a los más outsiders, incluyendo a los españoles Pedro iturralde y Tete Montoliú… de todo, vamos; que ésa es una de las ventajas de ser el dueño y poder editar lo que te da la gana, como hacía Brunner.

                • El dia 10.11.2009, losmierdas dijo:

                  no sería con adicciones transversales, ampliando el panorama de un catálogo por la vía de la cantidad como usted habría de convencerme, amigo Carrascus… realmente la filosofía de un sello en el que su creador encuentra la forma de mantener su personalidad es fascinante y usted ha mostrado perfectamente la línea argumental de MPS, aparte de que su campo de negocios abarque otras músicas, que sin dudar serían de mi agrado…

                  básicamente me refiero a un género musical que adivino en la secuencia de escuchas (en el mismo orden cronológico dispuesto por usted y repetido varias veces) como un intento de utilizar el jazz como envoltorio o mejor como coartada, de un producto que en su estructura musical básica (ritmo, melodía, armonía) no deja de ser pop canónico de consumo… en este sentido, se mueve en los mismos parámetros que algunas de las discográficas independientes de Nueva Orleans, Chicago, Detroit o la Costa Oeste dispusieron para la difusión de un soul-rock amable, nominalmente tintado de jazz y generalmente instrumental… prototipos del funk que habría de llegar de inmediato, que tras el impulso de bandas como The Meters desde el sello Sansu Enterprises de Allen Toussain, inundaron los mercados regionales y los charts radiofónicos de R&B con productos similares y de mas o menos solvencia artística, que durante la escucha de algunos artistas de MPS me han venido a la memoria de forma automática… Toussain pronto derivó al soul-funk y orientó su labor a géneros mas excitantes (al menos para mi)… pero dejó hueco abierto para que otros sellos menores y desde los mismos, algunos artistas como Donald Austin (desde el sello Westbound de Detroit), Eddy Senay (Sussex, sello fundado en Hollywood), The Gaturs (los mas cercanos a The Meters y asimismo originarios de Nueva Orleans desde el sello Funky Delicacies), Jimmy McGriff (por aquel entonces ya era un veterano organista encuadrado en Blue Note y que a finales de los sesenta abrazó la nueva religión), y un exótico Bill “Ravi” Harris, californiano que viene al pelo porque metió el sitar con calzador en sus producciones de souljazz haciéndose de una cierta reputación por ello…

                  la escucha de algunos de los artistas mencionados nos crean la sospecha de que el indudable cosmopolitismo de Brunner Schwer (patrón de MPS), le marcara un camino a seguir en Europa, muy alejada aún a niveles masivos de la influencia de la música negra norteamericana que potencialmente, podía aportar determinados modos musicales (secuencias armónicas repetitivas, patrones rítmicos mas cercanos al beat que al swing, lineas de bajos insistentes), y que sin mucho esfuerzo ni un talento especial por parte de los sidemen de las bandas, servían para el lucimiento del solista de turno, que aportaba mediante sus improvisaciones instrumentales el marchamo de “jazz” que el estilo requería para venderse en determinados ambientes propicios…me cuesta trabajo asimilar el concepto de jazz con estos experimentos musicales, que ya en su orígen (Nueva Orleans, Chicago, Costa Oeste) nunca me han motivado y me temo que en sus secuelas europeas, tampoco… lo que no quita para que uno siga con verdadero interés todo lo que se ha cocido musicalmente y ha podido influir en la evolución de la música popular, verdadero crisol de géneros y estilos en constante ebullición… y que no decaiga!

                • El dia 09.11.2009, EulaliA dijo:

                  A mi nunca me ha atraido mucho el jazz, pero aqui hay cosas muy bonitas. Me gusta sobre todo la version de The Thrid Wave de “Eleanor Rigby”.

                  • El dia 10.11.2009, carrascus dijo:

                    Sabe, amigo Losmi…? El comentario último que ha escrito usted es muy lúcido, y sirve para demostrar como al fin y al cabo, en esto de la música, todo termina por cerrase en un círculo perfecto, y tener una explicación totalmente lógica.

                    Por ahí arriba decía yo que Brunner no era, al fin y al cabo, un enamorado del free-jazz, y eso se deja ver en las producciones de su sello discográfico, que usted analiza, llegando a la conclusión de que son piezas de consumo más populista que jazzístico…

                    Y no hay que olvidar que el sello se fundó inicialmente justo para editar una obra que su dueño había grabado junto a Oscar Peterson, precisamente el músico que más revistió al jazz de atractivo comercial y de pluralidad temática.

                    Y mire… Lali es una prueba actual de como funciona esa utilización del jazz sobre los gustos más generalistas.

                    • El dia 10.11.2009, Microalgo dijo:

                      Qué desconocimiento más vasto que poseo. Me asombro, me pasmo, no llego a ver sus límites.

                      • El dia 10.11.2009, lu dijo:

                        Yo estoy igual, Microalgo, pero el mío es mucho más grande. Para chula yo.

                        Gracias por la información, Carrascus, eres un sol.

                        • El dia 10.11.2009, carrascus dijo:

                          Anda que no sois exageraos los dos, ni ná…!!!

                      • El dia 10.11.2009, NoSurrender dijo:

                        Paul Weller!! es verdad!! ya sabía yo que tenía algo dentro de mí que me hacía familiar el tema. Compré ese disco, lo escuché un par de veces y quedó olvidado en el coche de un tipo al que no volví a ver. Ay.

                        • El dia 10.11.2009, carrascus dijo:

                          ¡Vaya por Dios…! Lamento haberle recordado algo que mejor hubiese debido quedar en el olvido.

                        • El dia 10.11.2009, carrascus dijo:

                          ¿Qué hago…? ¿me voy al fútbol…? con el fresquete que hace, y habiendo ganado el Sevilla el primer partido fuera por 2-4, la verdad es que no me apetece lo más mínimo…

                          Mejor me quedo en casa viendo el partido del Madrid y el Alcorcón por la tele, que es mucho más interesante, y así me da tiempo de terminar el nuevo post que tengo entre manos para colgarlo esta noche…

                          Venga, sí… mejor eso… voy a ir preparando el bourbon y el coca-cola…

                          • El dia 10.11.2009, lu dijo:

                            Ya sabía yo que te dopabas, no era normal lo tuyo…

                            • El dia 15.11.2009, ATIKUS dijo:

                              Muchas gracias Carrascus!

                              En cuanto a los archivos de mp3, es verdad, a veces dan problemas de lo mas insospechado, tanto en reproductores de música como de pelis..incluso en las pijadas de los ipods, yo tengo uno y maldita la gracia, tengo algunos CD originales que no puedo convertir a mp3 o que me los pasa sin los títulos de las canciones y tengo que reescribirlos .., igual hay una forma…pero me los paso por la mula que es mas rápido…para que luego digan que sea uno legal 😉

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                              Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.