DISCULPEN LA INTERRUPCIÓN…
Para mi padre. In Memoriam.
Él de música no tenía ni puta idea, pero de buen humor, tenía hasta para derrochar.
Con los comentarios de Lula, Epi y Maese en el post anterior recordé una vez en la que Bob Dylan pasó por un trance del que podía haber salido de forma bastante peor de lo que en realidad lo hizo. Ocurrió en la ceremonia de entrega de los premios Grammy de 1.998, en la que ganó el premio al “Mejor Disco del Año” por su “Time out of mind”. Cuando se encontraba interpretando tranquilamente en directo su canción ”Love sick”, sucedió algo inesperado.
El tipo del pecho desnudo, en el que se había pintado ese “Soy bomb”, mezcla de español e inglés, es Michael Portnoy, un artista de performance americano, que había sido contratado como parte del cuerpo de bailarines que tenía que darle buen rollito a la actuación de Dylan haciendo una coreografía detrás de la banda, en segundo plano…
Hasta que Portnoy se desgarró la camiseta, dejándose el pecho desnudo, y se adelantó hasta situarse al lado de Bobby para montar esta representación espasmódica. “Soy bomb es una explosión espontánea de mí mismo”, explicaría después Michael Portnoy; añadiendo que hizo este gesto para concienciar a la gente de que el arte debe ser así: denso, transformador, una explosión de vida… en realidad, aparte de que Bob Dylan (que seguramente se sentiría algo ridículo) le mirase de forma desconfiada durante todo el rato que estuvo a su lado y se retirase disimuladamente de él, lo único que consiguió es que la organización no le pagase los 200 dólares que estipulaba su contrato. Aunque bien mirado, fue una barata inversión en publicidad.
Cuando los guardias de seguridad se dieron cuenta de que aquello no formaba parte del espectáculo se metieron también en el escenario y sacaron a Portnoy de allí. Existe en YouTube algún video con la canción completa, pero no lo he puesto porque cuando ocurre esta acción de sacarle del escenario las cámaras siguen a Bob Dylan y no se ve nada de ello, así que tampoco valía mucho la pena ponerlo, y es excesivamente largo.
Aquella entrega de premios resultó especialmente divertida, porque además de este incidente también ocurrió otro que envolvió a Ol’ Dirty Bastard y a Shawn Colvin.
Ol’ Dirty Bastard estaba muy molesto porque no le habían dado el premio de “Mejor Disco de Rap” a su grupo, los Wu-Tang Clan, recayendo en su lugar en el disco de Puff Daddy y compañía, muy de moda en aquel momento por la canción “I’ll be missing you”, que todos recordaréis; una cosa muy lacrimógena y sentimentaloide, que usaba el sampler del “Every breath you take” de Police para montar un rap muy blandito en homenaje del recientemente asesinado Notorious B.I.G.
Ol’ Dirty además tenía a su favor que los medios de comunicación se habían ocupado últimamente mucho de él, alabándole por como salvó la vida de una niña a la que había atropellado un coche delante de los estudios de grabación en los que él se encontraba, a la que había sacado rápidamente de entre las ruedas y la había llevado al hospital. Aunque él no reveló su identidad, ésta no pasó desapercibida para la familia de la niña, que fue la que se lo dijo a la prensa, dándole ámplia cobertura.
Así que aquella noche, cuando Shawn Colvin estaba subiendo al escenario para recoger su premio a la “Mejor Canción del Año” por su “Sunny came home”, Ol’ Dirty se adelantó para lanzar su diatriba quejándose sobre el poco amor que había recibido esta noche. “Puffy es bueno, pero Wu-Tang Clan son mejores; los chavales tienen que escuchar esto. Wu-Tang Clan es para los chavales”, es una de las cosas que se le oye decir, además de otra mucho más graciosa y demostrativa de su estado de ánimo, como ésta que dice al principio: “Para esto me he comprado un traje que me ha costado una pasta…”
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La verdad es que las entregas de los Grammy son ceremonias ricas en “grandes momentos”. La colonia de heavies que suele visitar este blog quizás recuerde como en 1.988 le dieron el premio al mejor grupo de hard rock y heavy (el primer año que concedían este premio) a… Jethro Tull, por su disco “Crest of a knave”, dejando con un palmo de narices a los favoritos, que eran Metallica con su “And justice for all”. Menos mal que los miembros de Jethro Tull no asistieron a la ceremonia porque ni ellos mismos se creían que iban a ganar, y se libraron del abucheo generalizado en cuanto dieron el resultado. Claro que después, seguramente con bastante ironía, publicaron un anuncio en letras muy gordas en el “Billboard” que decía: “The flute is a heavy, metal instrument!”.
Los Metallica tampoco le fueron muy a la zaga en cuanto a ironía, porque dos años después, cuando esta vez sí ganaron el Grammy con su siguiente disco, “Metallica”, en las palabras que dijeron al recogerlo agradecieron el premio a Jethro Tull “por no haber editado este año ningún disco que nos hiciera la competencia”.
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O aquel otro año en que Jennifer Lopez salió con un traje de Versace que dejaba ver sus tetas casi por entero a presentar un premio formando pareja con… un tipo que posteriormente admitiría públicamente que tuvo que batallar con su adición al sexo. Sí, vestida así presentó el premio con Fox Mulder.
…por no mencionar que el jurado de los Grammy tuvo a bien una vez conceder el premio al “Mejor Grupo Revelación” a Milli Vanilli.
Pero centrémonos en las invasiones del escenario. Porque no hace mucho, en la ceremonia del año 2.004, tuvo lugar esto otro.
Ofendido porque no le dieron el premio al “Mejor Artista Revelación”, que en su lugar fue a parar a manos de los rockeros gótico-lights Evanescence, 50 Cent simplemente cruzó a través del escenario cuando los ganadores iban a hacer su discurso de aceptación, sin decir una sola palabra.
La chica de Evanescence hace un gesto como de que no se lo puede creer. Y tras agradecerle el “detalle” con un “Thank you, Fifty”, comienza su discurso de agradecimiento.
Después, en la rueda de prensa, 50 Cent dijo que se sentía menospreciado en los Grammy porque le tenían por agresivo. “No comprendo como le han podido dar a esos el premio al mejor artista revelación. No volveré a los Premios Grammy nunca más en toda mi carrera”.
Estas cosas solo pasan en las ceremonias de entrega de premios en las que interviene gente irrespetuosa y de mala catadura, como son los rockeros y los raperos. En una ceremonia seria y bien organizada, como por ejemplo es la entrega de los Oscars, lo más singular que se recuerda fue a una ex-cani española gritando histéricamente el nombre que todos sabemos.
Pasemos a los premios Brit. Ahí una vez las cosas llegaron a ponerse bastante serias.
DJ. Brandon Block era el “enfant terrible” de los DJs británicos, y esa noche estaba bastante cocidito, y seguramente también bastante pasadito de psicotrópicos; así que sus amigotes decidieron gastarle una broma, y le dijeron que le habían concedido el siguiente premio Brit que iban a presentar. El tío cayó en la trampa como un bendito y se coló en el escenario equivocadamente pensando que él era el ganador del premio que Ronnie Wood estaba intentando presentar.
La gente de seguridad del escenario estuvo más o menos atenta y se lo llevó de allí, pero el sorprendido guitarrista de los Stones pilló un cabreo bastante considerable, y más aún cuando Brandon se liberó de los guardas y volvió hacia el atril. Hubo un intercambio de insultos, que los micrófonos abiertos pudieron captar perfectamente, para regocijo de la audiencia, e incluso Ronnie arrojó a la cara del DJ su bebida, que, sorprendentemente, aún no se había terminado de beber.
La cosa no fue a mayores, y por fin pudieron presentar el premio y dárselo a quien realmente lo había ganado, los compositores de la banda sonora de la película “Notting Hill”.
De todas formas, se puede observar como un viejo verde que se precie, como Ronnie, no desaprovechó la coyuntura para magrear y besuquear todo lo que pudo a la “american beauty” Thora Birch.
Y también en los Brit tuvo lugar la invasión del escenario más famosa de todas. Ocurrió en 1.996, cuando en plena actuación de Michael Jackson, apareció por la izquierda Jarvis Cocker.
Jacko estaba interpretando “Earth song”, su canción más mesiánica; y lo estaba haciendo de forma grandiosa, representándose a sí mismo como una especie de redentor de la humanidad, rodeado de niños que le adoraban, y de personas de todas edades y razas.
Pero a Jarvis Cocker aquella representación le parecía inapropiada y de muy mal gusto, por lo que sin pensarlo demasiado dejó que su espigada figura se colase en el escenario en señal de protesta.
Una vez allí arriba Jarvis corría p’allá y p’acá, levantándose la camiseta, o enseñándole a Jacko el culo (sin bajarse los pantalones, eso sí). En todo el embrollo que se formó para bajarlo de allí algunos de los niños que actuaban en la representación resultaron golpeados.
La policía arrestó a Jarvis, que en el interrogatorio dijo que “las estrellas del rock tienen ya un ego suficientemente grande sin pretender además que son Jesucristo”. Fue advertido y dejado en libertad sin cargos.
Y dejamos para el final la más reciente. Sucedió este mismo año, hace muy poco, en la entrega de los premios MTV americanos, cuando Taylor Swift estaba agradeciendo a la audiencia del Radio City Music Hall la concesión del “Mejor Vídeo Femenino” del 2.009 por “You belong to me”, y Kanye West le arrebató el micro para expresar su disconformidad con lo que había decidido el jurado. No os perdáis la cara de Beyoncé…
“Hey Taylor, estoy muy feliz por ti, pero Beyoncé tenía uno de los mejores vídeos de todos los tiempos. Uno de los mejores vídeos de todos los tiempos”. Se refería al video de “Single ladies”, con el que Beyoncé ganó posteriormente el premio al “Mejor Video del año”… con lo cual quizás Kanye West se precipitó un poco.
Para compensarle el sofocón que había pasado antes, cuando Beyoncé estaba recogiendo su premio, invitó a Taylor Swift a que subiese al escenario con ella. Buena chica.
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¿Recordáis vosotros alguna invasión de escenario más…? Las que solían hacer a favor de ETA en el Festival de Cine de San Sebastián no hace falta que las recordéis, que esas no tenían ni puñetera gracia. Si pensáis en alguna más simpática, que envuelva a rockeros cabreados, comentadla por aquí abajo y ponemos también el vídeo si lo encontramos.



La razón que Dylan esgrimió para este cambio es que se había dado cuenta de que ya “había demasiados sellos discográficos en el mundo”.






El número de componentes ha ido variando con el paso del tiempo, manteniéndose en una media aproximada de doce, aunque a veces ha llegado a haber hasta treinta músicos a la vez, tres de ellos ya fallecidos. Y aquí hacemos de nuevo especial mención a Neculae Neacsu, el anciano violinista y cantante que fue piedra angular en la formación de la banda, y que falleció a finales del año 2.002, se cree que con una edad de 78 años, después de que el destino le permitiese ver como su banda florecía y era querida y respetada en todos los lugares a donde iban, embajadores de un pueblo muy lúcido.


Y todo fue debido al nacimiento de un sello discográfico, MPS, iniciales que, aunque todo el mundo del jazz pronto comenzó a extender que eran de “most perfect sound”, en realidad correspondían a Musik Produktion Schwarzwald (Producciones Musicales de la Selva Negra); y aunque totalmente tradicional en su origen, terminó por convertirse en uno de los sellos de jazz más esotéricos de Europa, editando más de 700 títulos entre 1.968 y 1.983. A lo mejor fue una cantidad excesiva, pero la calidad de su producción y sus valores musicales siempre estaban asegurados.


Ya hemos tenido a un francés; el que sigue, BORA ROKOVIC, era yugoslavo.
Uno de los pioneros de la libre improvisacion, Wolfgang era un compositor intrigante y un pianista ambicioso que combinaba el jazz, el rock, la música electrónica y elementos de la ópera y el teatro para crear unos trabajos de muy ámplio enfoque. Sus mejores obras eran muy provocativas, tanto a niveles musicales como de conceptos culturales.
Antes de la formación de MPS existía otra discográfica llamada SABA, de la que Brunner Schwer heredó su pequeño catálogo y continuó editando sus discos a través de su nuevo sello. De SABA provenía KAREL VELEBNY, un profesor de música checo especialista en vibráfono, que formó equipo con los músicos del Puppet Theatre Band de Praga para formar un grupo fantástico y original, que añadía a su música oboes y fagots.
Rimona era natural de Israel, pero desde muy pequeña vivió en Bulgaria, y había formado un grupo de jazz-rock muy respetado, que había aprendido bien el oficio haciendo continuas giras por el circuito de kibbutzs de su país de origen. Después se marchó a New York a ampliar sus horizontes, y a la vuelta se encerró en los estudios de MPS para realizar unas sesiones en las que fundía su amor por Bela Bartok con el ultramoderno free-jazz que había aprendido en los USA.


Con su reciente disco, “Ferndorf”, llamado así por su ciudad de nacimiento en Alemania, que significa “ciudad lejana” (por el nombre, a lo mejor es donde vivían los padres de la princesa Fiona, en “Schrek 2″) Hauschka ha llevado aún más allá el sonido extraído del núcleo de su piano preparado, y ha usado una sección de cuerda para ampliar el espectro emocional de su música, escindida en esta obra entre las piezas puramente improvisadas y las composiciones más ordenadas.
Desde la fecha de publicación de este post para acá, Hauschka editó un disco más, allá por enero o febrero, con piezas que había grabado en las mismas sesiones en las que grabó las de su último disco, el “Ferndorf” del que os hablaba en el texto. Y por eso los temas de este “Snowflakes and carwreks”, que así se llama, son parecidas a las de aquél en cuanto a estructura, yendo más allá de sus interpretaciones con el piano preparado solamente, y acompañándose también por un dúo de cuerda. Al concierto de Sevilla vendrá también con cuerdas adicionales, por lo que seguramente lo que escuchemos en directo será de este estilo… aunque no sé si será buena idea porque aquí está el Hauschka más estático que podemos escuchar.