Atrapado por el blues de Memphis
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JUGUETES ROTOS
Categorías: Forever Young
Carrascus

Mmmmm… ya veo ceños fruncidos en cuanto os habéis dado cuenta de que este post iba a tratar sobre la historia de los BAY CITY ROLLERS.

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“Bye bye baby”

Y no me extraña, porque de ellos siempre se ha dicho que eran un grupo sin interés alguno, prefabricado y montado para consumo juvenil. Que la Rollermanía que generaron era del todo injustificada, y repetidamente la tachaban de haber sido hinchada artificialmente y manufacturada. Y en realidad fue así, pero hay algunos matices que incluir en nuestra historia.

Los Bay City Rollers tuvieron tanto éxito, no porque se hubiesen gastado miles de libras en componerles una imagen, que su compañía discográfica, además, fue bastante reacia a invertir dinero en ellos, sino porque los chavales proyectaban un optimismo y unas ganas de vivir absolutamente convincentes, una dedicación entusiasta por lo que hacían, y además cantaban himnos pop que los jóvenes podían reconocer, y con ellos aplaudían, respaldaban y rendían homenaje a la forma de vida de los chavalitos.

Su impacto electrificó a todos los adolescentes de Gran Bretaña. Durante demasiado tiempo los jovencitos del país habían admirado a estrellas lejanas, que eran de los USA, como David Cassidy o los Osmonds, pero en su propia tierra sus ídolos no dejaban de ser gente como Gary Glitter o Alvin Stardust, que en realidad eran tíos hechos y derechos que enmascaraban su edad detrás de gruesas capas de maquillaje. Los Bay City Rollers cautivaron a una audiencia hambrienta de algo genuíno. Los adolescentes ya tenían ídolos realmente adolescentes, como ellos.

La banda tuvo seis singles seguidos en el Top-10, dos LPs entre los diez más vendidos (ni los Stones vendían tantos LPs como ellos), una biografía que vendió más copias en la primera semana de su publicación que el “Chacal” de Frederick Forsyth (el mayor best-seller de aquel año), y su propio programa de televisión.

Y esto pudo ser así porque, aparte de estar sometidos a un manager que les manejaba con mano de hierro y controlaba todos los aspectos de sus vidas, tuvieron la suerte (¿o fue mala suerte…? bueno, llamémosle destino) de dar con una pareja de compositores y productores, Bill Martin y Phil Coulter, que ya tenían mucha experiencia y fama (suya era por ejemplo “Marionetas en la cuerda”) y les dieron varias canciones de éxito sin dejar que ellos las estropeasen lo más mínimo en el disco, por lo que no les dejaron tocar ni uno de los instrumentos, algo que era habitual en las sesiones que ellos montaban, no tienes más que recordar que ocurrió lo mismo con Los Bravos del “Black is black”.

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“Give a little love”

Por eso de ellos se decía también que no sabían tocar sus instrumentos, y que solo eran unas caras bonitas respaldadas por músicos desconocidos. Pero Eric, el guitarra solista, era un buen músico, que desde los seis años había tomado clases de violín e incluso sabía leer música, algo que no podían decir la mayoría de los rockeros contemporáneos suyos, y quería tener más participación que la que tenían en directo. Con el tiempo, en sus LPs sonaban partes de cellos, mandolinas y otros instrumentos de cuerda para los que él mismo hacía los arreglos e incluso los tocaba. Desde su segundo LP, “Oce upon a star”, de 1.975, la Fender Stratocaster que suena en las canciones de los Rollers la toca él, sin duda ninguna. Y aún tuvieron además otra cosa en común con los Beatles, que ya quedaron atrás en el tiempo, además de las legiones de fans gritonas de sus conciertos; y es que si uno se para a escucharlos apropiadamente se dará cuenta de que el batería de la banda es realmente brillante. En este caso se llama Derek en lugar de Ringo. Su hermano Alan le acompaña marcando el rítmo con su Fender Jazz Bass. Él es zurdo, pero su bajo tiene las cuerdas colocadas de la forma normal para que lo toque un diestro, por lo que su técnica es interesante a la hora de escucharle. Y el segundo guitarrista, Woody, además de tocar muy bien su Fender Telecaster, era capaz de desgranar notas de un piano eléctrico en muchas canciones del grupo.

Cuando los Bay City Rollers comenzaron a tener éxito llevaban ya más de seis años de duro aprendizaje en escenarios en los que cobraban apenas siete libras por actuación. Y eso es mucho tiempo para considerar que no sabían tocar, y seguramente merecían algo más que ser marionetas manejadas al antojo de la industria. Así que te invito a que guardes tus aprensiones sobre la integridad musical de estos chicos, y nos acompañes con la mente abierta a través de su historia.

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“Shang-a-lang”

La historia de los Rollers se remonta a 1.967, cuando el bajista Alan Longmuir tocaba en un grupo llamado The Saxons. Cuando se les unió a la batería su hermano Derek, la banda cambió su nombre a The Bay City Rollers. Y comenzaron un largo camino en el que hasta dos años más tarde no mostró interés en ellos ninguna compañía discográfica.

En 1.970, Dick Leahy, de la compañía Bell Records, estaba en Escocia y quiso el destino que se cancelase su planeado viaje a Glasgow, por lo que decidió pasar la noche en Edimburgo e ir a matar el rato a una discoteca en la que tocaban los Rollers.

Los chavales que formaban el público recibieron entusiásticamente a los músicos, y esto impresionó a Dick, que les dijo que se acercasen por los estudios Olympic de Londres, que algo tendría para ellos. Y allá que se fueron, en su furgoneta, que usaban también de hotel, en busca de que sus sueños se hiciesen realidad: un productor famoso, un estudio de grabación y… Londres.

Ken Howard y Alan Blaikley les produjeron algunos singles, “Keep on dancing”, “Mañana”, con el que ganaron un concurso internacional en Luxemburgo; pero en Gran Bretaña pasaron totalmente desapercibidos. Los chicos de la banda, exaustos de tanta gira sin que en realidad ocurriese nada que les sacase del anonimato, se pensaron muy seriamente dejarlo todo y separarse. Dos de ellos lo hicieron incluso, por lo que entraron en sus filas los guitarristas Eric Faulkner y Woody Wood.

Fue entonces cuando llegaron Bill Martin y Phil Coulter para producirles otro nuevo single allá por octubre del ’73, “Saturday night”, que fue también otro fracaso estrepitoso hasta que no lo incorporaron a su primer LP. Su cantante ya se aburrió definitivamente y les dejó, siendo reemplazado por Les McKeown, con lo cual la banda quedó así configurada con su formación clásica que tantos éxitos cosechó después.

Pero Dick Leahy se desengañó con ellos y le dijo a su manager, Tam Paton, que podían quedarse en Escocia ya que las oportunidades se habían acabado. Paton se sentía en deuda por las oportunidades que les habían dado sin aprovecharlas y poco menos que se puso de rodillas para pedirle a Dick otra más. Intentó convencerle de que los Rollers tenían detrás un apoyo ámplio del público juvenil, un club de fans que se hacía mayor cada día, y todo lo que necesitaban era otra oportunidad. Seguramente sería la lástima lo que llevó a Dick Leahy a decirle a la banda que volviese otra vez a Londres, donde les esperaban de nuevo Martin y Coulter para producirles el single “Remember”.

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“Remember”

Y Tam Paton se volcó en la publicidad de la nueva canción. Escribió cartas a todos y cada uno de los miembros de todos los clubs de fans de David Cassidy y de los Osmonds, con fotos de los Bay City Rollers y exortaciones a que comprasen su nuevo single porque estos chicos sí que eran como ellos, y además compartían todos los privilegios y las miserias de habitar en su mismo país. La pasta necesaria para todo esto consiguió que se la diese su madre.

Su maniobra fue un éxito; el single comenzó a moverse. Lograron que les invitasen al “Top of the Pops”, y nuevamente tuvieron que viajar a Londres haciendo vida en su furgoneta, que esta vez además se convirtió en un taller de costura en el que ellos mismos tuvieron que arreglarse con tijeras, agujas, hilo y retales variados, sus baratas cazadoras compradas en las tiendas de excendentes del ejercito, para tener una imagen apropiada con la que salir en la televisión nacional.

Y el resultado de toda la actividad que desplegaron fue la grabación de “Rollin’”, su primer LP, allá por el verano de 1.974. La música que contenía era una alternativa fresca, joven y oportuna a todo el pretencioso y pomposo rock que dominaba por entonces la escena musical, con grupos como Emerson, Lake & Palmer o Yes. No es que fuese exactamente como la explosión de adrenalina que iba a ocurrir algunos años más tarde con los Sex Pistols y todas aquellas bandas punk, pero fue un bonito aperitivo.

El disco de Bay City Rollers es tan bueno como cualquiera de los de Andy Kim, mejor que los de Paul Simon y Phoebe Snow, más memorable que cualquiera de los que haya hecho Eric Clapton, dos veces más ingeniosos que cualquiera de las tres extravagancias que lleva Rick Wakeman. He visto el futuro del rock de la radio y se llama “Saturday night”. (Gene Sculatti, “Creem”).

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“Saturday night”

Con este disco comenzó a rodar la Rollermanía de forma imparable. Pero los chicos de la banda no estaban contentos. Ellos querían tocar los instrumentos; querían también grabar sus propias canciones. Y tuvieron que luchar por ello. Por eso en realidad fue por lo que rompieron con un equipo tan fructífero como era el de Martin y Coulter: los productores querían hacer sus propias canciones y los Bay City Rollers querían hacer las suyas. El grupo estaba inmerso en un gran negocio musical y la compañía discográfica no veía ninguna razón para arriesgar un asunto que funcionaba de una forma tan perfecta. Todo se había convertido en algo demasiado impersonal y solamente para ganar dinero, y los Rollers se encontraron metidos allí bastante a disgusto.

Tam y los Rollers lucharon duramente por sus propias canciones y, tras un intento fallido de aproximación con Mick Ronson, finalmente contrataron a Phil Wainman para que se las produjese, como ya había hecho antes con los Sweet. Éste no insistió en meter sus propias canciones en las caras A y B de los singles, sin embargo, al ser también un compositor de prestigio le sirvió de mucha ayuda a Eric y Woody. Si una de las canciones que hacían le parecía mala, se lo decía y ellos la desechaban…

Pero no debieron ser muchas las desechadas en vista de que ocho de las doce canciones que componían su segundo disco, “Once upon a star”, estaban compuestas por ellos dos. Y en realidad la pareja podía conseguir canciones muy buenas cuando se encontraba con la suficiente confianza para hacerlo; aquí estaban “Marlina”, “Let’s go”, “Rock and roll honeymoon”… canciones que, favorecidas además por la mejor producción de la que disfrutaba este disco, inspiraron a posteriores bandas como los Ramones o los Damned, y que demostraban que los Bay City Rollers trascendían a su carrera como ídolos teenagers. Pero en este punto también comenzó a aflorar la inconsistencia de su trabajo, que hay que achacar totalmente a los intentos de Tam Patton de seguir atrayendo a las niñas de trece años con azucaradas canciones desechables como “The disco kid”, “Le belle Jeane” o “Hey! Beautiful dreamer”. En este punto fue cuando comenzó también a compararse la Rollermanía con la Beatlemanía, pero aunque los dos grupos comenzaron escribiendo canciones principalmente sobre el “amor joven”, la diferencia fundamental es que los Beatles no se quedaron lastrados en ello y dieron el paso adelante, y los Rollers no; por eso su carrera solo se mantuvo en alza muy poquitos años.

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“Rock and roll honeymoon”

Durante su periodo de máximo apogeo, los Bay City Rollers fueron una banda gobernada con mano de hierro. No tenían novias y vivían una vida claustrofóbica en un pequeño círculo que solo les incluía a ellos y a Tam, el manager. Cuando iban de gira siempre se quedaban en hoteles que estaban a más de quince kilómetros del lugar en el que tenían que tocar, para que los fans no estuviesen muy cerca de ellos. Y todo lo compartían, las habitaciones, el pescado, las patatas fritas… y los secadores de pelo.

Es muy fácil ponerse cínico con un grupo como los Bay City Rollers, cuyo atractivo radicaba principalmente en sus pintas y en su manierismo, más que en la música que producían, pero aunque se les compare de forma desfavorable con los gigantes del rock de los setenta, fueron un fenómeno que no puede ser ignorado. Un fenómeno que desataba histerias colectivas que no se veían desde que una chica de quince años murió aplastada por la multitud en un concierto de David Cassidy. La histeria es un extraño rasgo humano, similar a una bola de nieve rodando montaña abajo; una vez que comienza es casi imposible de parar. Y en este caso solo necesitaba que una de las fans se intentase subir al escenario para que cientos de chicas gritonas empujaran, pelearan, arañaran y dieran patadas con tal de obtener un lugar desde el que ver mejor a sus ídolos, o para conseguir situarse en un punto en el que poder tocar a alguno de ellos. La música que la banda interpretaba apenas era audible, principalmente porque al ser lo que menos importaba, Tam apenas se gastaba dinero y les conseguía equipos de sonido deplorables e inadecuados, y porque dos mil chicas gritando pueden crear un estruendo horroroso.

Sin embargo para los componentes del grupo la música sí que seguía siendo lo más importante. Y lo demostraron en su siguiente obra, el disco “Wouldn’t you like it?”, sin duda ninguna el mejor, el más interesante y el más ecléctico de todos los que grabaron. En él se encuentran todos los sonidos que dieron forma a los años ’70: hay power-pop de alto calibre como “Too young to rock and roll”, “I only wanna dance with you” o la revisión de “Saturday night”; hay canciones de esquemas beatlelianos como “Give a little love” o “Lovely to see you”; rocks acústicos, música disco, experimentos percusivos marcados por el overdub… la banda había encontrado una nueva libertad creadora y excepto una de ellas, todas las demás canciones del disco eran composiciones propias. Aunque para conseguir esa libertad tuviesen también que pagar el tributo de crear alguna basurilla en forma de bubblegum bastante mustio para el consumo fácil.

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“Derek’s end piece”

“Dedication”, su cuarto disco, acentuó más aún la esquizofrenia entre los Bay City Rollers, que cuando tomaban el camino del rock eran capaces de hacer un power-pop por encima de la media del resto de los grupos contemporáneos a ellos, y los que hacían un bubblegum suave y totalmente light. Fue su disco mejor producido, y también el que comenzó a marcar los cambios de formación, Alan Longmuir dejó la banda para ser sutituido por un mucho más joven Ian Mitchell.

Siguieron “Its’ a game”, “Stranger in the wind”… y con ellos se iban agotando tanto la fórmula como los propios componentes del grupo. En este último disco se les nota cansados y sin fuerzas, y si se les compara con los nuevos jóvenes creadores que estaban surgiendo, como los Radiators, los Rezillos, los Flys, la música de los Bay City Rollers sonaba ya absolutamente patética. Alan volvió de nuevo a la banda en un esfuerzo por reencontrarse a sí mismos, pero ya se veía que la supervivencia iba a ser difícil.

El “Elevator”, de 1.979, ya ni siquiera contaba con la voz de Les, que había sido sustituido por el nuevo vocalista Duncan Faure. Los Bay City Rollers intentaron sacudirse el marasmo que los atenazaba, y en un deseo de alejarse de su imagen juvenil acortaron su nombre a The Rollers, y llenaron este disco de canciones mucho más cercanas al espíritu de la naciente New Wave. Pero lo único que consiguieron fue quedarse sin público. Los teenagers que compraban el disco pensaban que les habían metido un vinilo confundido en la funda de su grupo favorito, y los mayores preferían a los Records y los Shoes a la hora de escuchar buenas canciones.

Su siguiente disco, “Voxx”, interesaba ya tan poco que solo fue editado en Japón y Alemania, y en realidad solo se grabó porque así les obligaba su contrato con Arista, su sello discográfico. Tras la ruptura ficharon por Epic, nadie sabe aún porqué. Con esta compañía sacaron “Ricochet”, su último disco original y el peor de los pasos posibles para adentrarse en la nueva década de los ’80, a mitad de la cual los jartibles japoneses aún editaron un disco más, “Breakout”, surgido de uno de los múltiples y fallidos intentos de reunión de la banda durante las tres décadas posteriores a su disolución en 1.981.

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“It’s a game”

Actualmente las fuerzas de los miembros de los Bay City Rollers se consumen en los tribunales, a través de los cuales intentan recuperar la mayor parte posible de los diez millones de dólares en royalties que dicen que Arista Records se ha apropiado gracias al esfuerzo creativo que ellos una vez tuvieron.

Para una banda que, como una vez dijo de forma muy elocuente el cantante Les, tenía “al mundo agarrado por los cojones”, su caída fue también una de las historias más desafortunadas y de peor gusto de la historia del rock.

Aunque Tam Paton insistió en que la banda tuviese una existencia libre de alcohol, sexo y peligros, las presiones de las giras sin fin y del maquiavelismo de este manager les hicieron pagar caros peajes ya incluso desde el principio de su éxito.

Las tragedias no faltaron a su alrededor, y la primera de ellas ocurrió el abril del ’75, cuando una jovencita llamada Denis Williams murió bajo las ruedas de un coche de policía que intentaba controlar la avalancha de 800 chicas histéricas que querían asaltar los estudios de Granada Television de Manchester, donde los Rollers estaban grabando uno de los episodios de su serie.

El mes siguiente, Les McKeown fue acusado de imprudencia temeraria después de atropellar y matar con su flamante Ford Mustang a una viejecita de 75 años, para implorar perdón amargamente, llorando de rodillas ante su público, sobre el escenario del siguiente concierto que la banda dio en Southamptom.

Pero para el cantante la pena se convirtió en furia en el concierto siguiente, y arremetió contra uno de los fotógrafos de prensa, al que golpeó con el micrófono, consiguiendo con su acción una multa de 1.200 libras. Fue éste un concierto accidentado, en el que la banda fue acusada de avivar la histeria entre sus fans, que atacaron a dos conductores de ambulancia que intentaban evacuar a una chica, que no se dejaba pillar, presa de un ataque en el foso de la orquesta.

Eso era algo habitual; una media de 250 adolescentes necesitaban alguna clase de atención médica en los conciertos de los Rollers, de las que una docena larga tenía que ser ingresada en el hospital, normalmente con secuelas de las avalanchas provocadas por las demás. En aquellos caos no se respetaba nada, y el propio Les los sufrió en sus carnes cuando un montón de americanitas consiguieron atravesar la pared de protección formada por los guardaespaldas y dejarle KO en uno de los tumultos.

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“Money honey”

Pero los Rollers no necesitaban la ayuda de los golpes de las chicas para ponerse ellos solos fuera de combate. Las giras y la vida que éstas implican les dejaban exaustos, Woody era asiduo de las UCIs de los hopitales de las ciudades por las que pasaban, y alguna gira tuvo que terminarla tocando su guitarra en una silla de ruedas; Eric tomó una sobredosis de pastillas para dormir, para ver si así se le quitaba el sueño crónico que arrastraba y la depresión que le producía. Alan dejó la banda, como os conté anteriormente, tras un fallido intento de suicidio también. Derrek sufrió un accidente de coche al quedarse dormido al volante. Incluso el manager carcelero, Tam Paton, terminó por admitir que para sobrellevar las tendencias suicidas que esta vida le provocaba, se tenía que tragar los tranquilizantes a puñados; no es extraño pues que la cabeza le quedase tan tocada como para realizar actos indecentes con niñas pequeñas, que acabaron con sus huesos en la cárcel, después de haber dejado la montaña rusa que era su vida.

Para finales del ’78 el cantante, Les, ya no pudo más con esta vida y dejó al grupo. El resto de los miembros fue admitiendo poco a poco su “vida secreta” de alcohol, mujeres y drogas duras… pero a estas alturas del partido sus miserias ya no interesaban a nadie.

Pero la espiral aún siguió más abajo. Woody y Faure, el nuevo cantante, fueron arrestados en Sudáfrica por deudas impagadas; Les McKeown resolvía los líos con los críticos a base de tirarles a la cabeza vasos llenos de cerveza, y cuando magullado y borracho, intentaba volver a su casa conduciendo, rara era la noche que no dormía en alguna comisaría. Ian Mitchell dejó la música y se sumergió en el oscuro mundo de las películas pornográficas. Y, como no, también tuvieron su fallecimiento a causa del sida, el de Billy Lyall, teclista de una de las primeras formaciones del grupo.

La última acción magistral concerniente a esta banda fue la que protagonizó David Gates (nada que ver con el del grupo Bread), un antiguo fan que ahora estaba desempleado, y por tanto con mucho tiempo libre. Este hombre, al enterarse en 1.992 de que Eric Faulkner planeaba reformar de nuevo el grupo, poniendo como cantante a su novia Kass, robó todas las guitarras de la banda y las escondió en un edificio abandonado. Posteriormente, cuando lo pillaron y fue a juicio, le dijo al juez que había hecho todo eso “para salvar al mundo de los Bay City Rollers”.

Irónicamente, de lo único que los desafortunados Rollers siempre necesitaron ser salvados fue de sí mismos.

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“I only wanna be with you”

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21 Comments

  • El dia 27.04.2009, atikus dijo:

    Lo más alucinante son las pintas de los muchachos, desde luego creo que esas chupas y pantalones acampanados no se han vuelto a ponerse con las ganas de entonces jeje!!

    saludos

    • El dia 27.04.2009, EuLaliA dijo:

      Pues no se por que tenian tanto exito con las niñas aparte de la musica, porque eran feos con ganas. :)

      Me leere mejor el post, que es largo y con enjundia, y escuchare la musica, y ya dejare otro comentario mejor.

      Que os divertais en la feria.

      • El dia 27.04.2009, Gilmour Jeans dijo:

        La feria, la feria ya está aquí y yo sé de alguno que va a ir vestido muy en la línea de estos muchachotes de Juguetes Rotos.
        Buena feria a tod@s.

        • El dia 27.04.2009, Vidal dijo:

          ya voy yo entendiendo por qué les gustaban tanto estos chicos a los punkis neoyorquinos (a los ingleses no, claro)

          • El dia 27.04.2009, Vidal dijo:

            por cierto, ¿no les parece esto fantástico?

            • El dia 27.04.2009, Luliña Fortune dijo:

              Joder! no les falta de nada. Pintas penosas (no sé qué foto me gusta más, si la primera o la tercera empezando por atrás), pelo imposible, canciones pegajosas y un final de barbitúricos, accidentes de tráfico y tribunales. ¡Si son como los Pistols!

              • El dia 28.04.2009, carrascus dijo:

                Pues sí, Vidal, muchos de esos punkis neoyorkinos los citan entre sus influencias, sobre todo los Ramones… así que haría usted bien, amigo Atikus, en no reirse mucho de ellos. :)

                Había leído también por ahí algo de lo de Oklahoma y los Flaming Lips. El artículo que nos enlazas de “El País” habla de que la Cámara Baja se opone a que se nombre esa canción como himno, pero parece que en realidad es cosa del presidente de la Cámara, un republicano que ha hecho una cuestión personal de que su estado no quede representado por una gente que lanza improperios en sus conciertos, o que se presenta a una visita al Capitolio vestido con una camiseta estampada con la hoz y el martillo… que también manda huevos la elección del vestuario de Michael Ivins para tal ocasión.

                Una cosa más… el himno de Oklahoma es una canción del musical del mismo título… y ahora ésta de los Lips la eligen como himno rock… ¿qué tienen, un himno rock, otro folk, otro jazz, otro rap…? Están locos estos americanos…

                Jejeje… Lula, en la foto esa que dices (la tercera empezando por atrás) el tío de la izquierda (el batería feísimo)… ¿no parece que se ha hecho los pantalones con papel de envolver de El Corte Inglés?

                Por cierto, hoy sale al mercado el nuevo disco de Bob Dylan.

                • El dia 29.04.2009, Maese Rancio dijo:

                  El mejor himno “no oficial” lo hizo el gran Silvio.

                  • El dia 29.04.2009, EuLaliA dijo:

                    Y para que veais los beticos, que el mejor himno de vuestro equipo lo tuvo que hacer un sevillista.

                    • El dia 29.04.2009, Maese Rancio dijo:

                      ¡Qué casualidad!
                      Lo mismo ocurre con el Sevilla pero al revés 😉

                      • El dia 29.04.2009, carrascus dijo:

                        Pero hombre, Maese… cómo se cree usted una leyenda urbana que no haya leído aquí?

                        • El dia 29.04.2009, Maese Rancio dijo:

                          No es leyenda urbana, Don Carrascus. Yo vi la revista Mundo Bético en la que Javier Labandón, en aquella época miembro de un grupo de flamenqueo llamado Piel Morena, decía que él era bético como su difunto padre.

                          Puede ser que mintiera para no quedar mal en una entrevista que iba a ser publicada en una revista bética. Pero existir, existen esas declaraciones y no me la ha contado el primo del hermano mi cuñado :-)
                          Se lo juro por mi LP autografiado de Manowar que yo vi esa revista.

              • El dia 29.04.2009, Microalgo dijo:

                Dios.

                La cosa ésta de las fans es espeluznante. Aún recuerdo haber visto por la tele algún conciertillo (o reseña del mismo) de Leif Garret, por el que las quinceañeras se quitaban mechones a puñados. Y lo poco que dura el desfanimiento, cuando se les acaba la cuerda…

                La gente no tiene perpectiva, desde luego.

                • El dia 29.04.2009, carrascus dijo:

                  Pues sí, D. Micro, ya ve usté… joé, Leif Garrett. Otro juguete roto, que malvive entre sablazos y detenciones por asuntos de drogas…

                  • El dia 29.04.2009, Maese Rancio dijo:

                    Hablando del fenómeno fan me ha venido a la mente Mike Tramp que también estaba en boga en la época del Leif Garrett..
                    Vocalista del grupo de pop Mabel allá por los 70 (cienes de portadas en el SuperPop y similares revistas), recuerdo el titular de una entrevista que tuvo que mojar miles de bragas adolescentes: “Me preocupa que las fans vengan a arrancarme la ropa porque no llevo nada debajo”.

                    Algunos años después formó la banda de heavy White Lion, con un primer disco con cierto éxito en EEUU.

                    Leyendo la web de Tramp, veo que su carrera como vocalista tiene algo que ver con los Bay City Rollers, ya que entró en Mabel porque su vocalista les abandonó tras estar de gira teloneando a los BCR.

                  • El dia 29.04.2009, carrascus dijo:

                    ¿Pues sabe usted que no me acuerdo yo del Tramp ése…? Seguramente ya me pilló fuera de la edad de las carpetitas…

                    • El dia 29.04.2009, Maese Rancio dijo:

                      Quizás no recuerde a Mike Tramp, ¿pero recuerda Mabel su banda?
                      Ahí le dejo el enlace a una foto de ellos.

                      http://cuentalo.bitacoras.com/misimagenes/mabel1.jpg

                      • El dia 29.04.2009, carrascus dijo:

                        Pues la verdad es que tampoco recuerdo a estos Mabel. He visto las fotos de su enlace y sigo igual. Pero en fin, mi natural curiosidad me llevará a bajarme alguna canción, aunque solo sea para ver si me suena de algo.

                        Y respecto a lo de Labandón, pues sí, yo también he visto en la web escaneos de esa revista (lo de la leyenda urbana era coña), pero era un chavalín primerizo que seguramente no se había visto en ningún papel antes de eso, y es posible que lo dijese, como dice usted, por estar en una revista del Betis. Pero de todas formas, si de pequeño era bético, mejor me lo pone, eso significa que cuando tuvo uso de razón vio la luz… ya sabe que rectificar es de sabios.

                    • El dia 30.04.2009, Maese Rancio dijo:

                      Bueno, sea como fuere todo empezó por darle una réplica en plan de coña a Eulalia.

                      En lo que sí estaremos de acuerdo es que entre Silvio y El Arrebato no hay color 😉

                      Y si encuentra alguna canción de Mabel dígame dónde me la puedo bajar porque yo no recuerdo nada de ellos y me gustaría escuchar a Mike Tramp en su primera época.

                      Y ahora que no nos escucha nadie le diré que Eric Adams, el cantante de Manowar también estuvo de adolescente en un grupo de pop. Había escuchado el rumor y no sabía si era cierto, pero cuando estuvieron tocando en Sevilla tuve la oportunidad de preguntárselo personalmente y me lo confirmó.
                      Shhhhhhhh… no diga nada, que se puede dañar la reputación de los Reyes del Metal 😛

                      • El dia 30.04.2009, carrascus dijo:

                        Pues haré algo mejor que eso, amigo Maese. No solo podrá escuchar un par de canciones,sino también verlos en todo su “esplendor”.

                        En este enlace podrá ver a Mabel, con Mike Tramp cantando al frente en aquel programa de TVE de los sábados por la tarde, que se llamaba “Aplauso”. Y en éste otro los tiene usted en el concurso previo a representar a Dinamarca en el Festival de Eurovisión del 78, en el que quedaron peor que el Chikilikuatre… y muy merecidamente, todo hay que decirlo.

                        Antes de que abra usted alguno de los enlaces debo advertirle que se lo piense muy bien, porque corre el riesgo de que se le caiga a usted un ídolo para siempre. De hecho, circula por la red un chisme que cuenta que Vitto Bratta, el compañero de Mike en White Lion, se niega a ponerse al teléfono cada vez que éste le llama para intentar volver a reunir a los White Lion, y le dice a todo el mundo que no lo conoce de ná desde que vió estos vídeos en YouTube.

                        Queda usted advertido.

                        • El dia 01.05.2009, Maese Rancio dijo:

                          No se me ocurrió mirar en el youtube, gracias Don Carrascus.
                          Y tranquilo, Mike Tramp tampoco fue mi ídolo como cantante de White Lion… y menos en Mabel 😀
                          No tienen desperdicio ambos documentos, pero me quedo con Aplauso. Esas mallas de leopardo son impagables y esa horda de fans todas vestidas iguales… claro que el bombo con el corazón también tiene su aquel.

                          Todos tenemos un pasado que esconder… desde el Arrebato hasta Mike Tramp 😀

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                        Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.