MIERDA QUE NO MATA…

Para todos los jevies de corazón, reconvertidos o no, que nos honran siempre con su presencia.

Si uno es un tío que se llama Nikki Sixx (bien escrito, con dos K y con dos X), no tiene más remedio que meterse en una banda de rock. Y sobre todo en una que nadie tenga ni idea de cómo se pronuncia… por ejemplo, MOTLEY CRÜE.

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Motley Crüe – “Smokin’ in the boys room”

Ya sabéis que aquí de vez en cuando nos ocupamos de relatar las historias más glamourosas de todos los rockeros del mundo mundial. Sin embargo, necesitaríamos el blog al completo para contar las payasadas surrealistas que han perpetrado durante toda su vida los mejores trovadores de Los Angeles, y no dudéis que los Motley estarían a la altura de las circunstancias para mantenerlo vivo. De hecho ya han hecho algo parecido dedicándoles un libro de historias de éstas a ellos solos: “The Dirt: Confessions of the world’s most notorious rock band”. En él, cuentan ellos con sus propias palabras como se la han clavado a las chicas más calientes, han empezado las peleas más sangrientas, han estado de fiesta con los camellos mejor surtidos, y conocen el interior de cada calabozo desde California hasta Japón. Los Motley Crüe han dedicado toda su carrera a llevar la vida a sus extremos, desde las mayores fantasías hasta las más oscuras tragedias. Tommy Lee, el batería, se casó con dos sex-symbols internacionales, y follando con una de ellas se le ha visto en todos los ordenadores del mundo con o sin acceso a internet; Vince Neil, el cantante, mató a un hombre y perdió a una hija con cáncer; Nikki Sixx (recuerda, con dos K, y dos X), el bajista, sufrió una sobredosis que le tuvo muerto un buen rato, lograron traerlo desde el otro mundo, y volvió a tener otra sobredosis al día siguiente; y Mick Marrs, el guitarrista, disparó a una mujer e intentó ahorcar a su propio hermano.

Pero lo que aquí vamos a contar es una historia que resume de forma clara y fácil de leer lo que son capaces de hacer unos músicos heavies que están en la cima de su carrera y, a la vez, en el fondo de una alcantarilla. Así que abriros un botellín, que allá vamos…

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Motley Crüe – “You’re all I need”

El susodicho Nikki Sixx (el de las dos K y las dos X) y su compinche Tommy Lee decidieron apostar entre ellos a ver quien podía estar más tiempo sin ducharse, ni bañarse, ni lavarse ninguna parte del cuerpo, y aún así ser capaces de acostarse con las groupies sin pegarles ninguna enfermedad y sin que alguna de ellas les rechazase.

Y allí que andaban los dos tíos, sudando a chorros encima de los escenarios todas las noches durante más de dos horas y después acostándose (si no son de los que se comen una y cuentan veinte, como en el parchís) con tres o cuatro chicas.

Y así, cuando la mayoría de nosotros en esta situación (jajajajajaja… iluso!) se iría de cabeza a la ducha, Nikki y Tommy simplemente… no lo hacían.

Durante dos meses.

Has leído bien.

Dos meses de rock’n’roll mezclado con sexo nocturno con las groupies sin que tuviesen ninguna clase de higiene o arreglo personal. Imagínate como estarían de contentos con la apuestecita dichosa todos los que tuviesen que sufrirlos a su alrededor.

Pero bueno, ellos estaban en una gran banda de rock y las groupies no les iban a faltar, siempre había algunas a punto.

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Motley Crüe – “Without you”

Los dos seguían sin cejar en su competición, hasta que una noche, Nikki Sixx (con dos… bueno, eso) estaba recibiendo unas atenciones personales por sus partes bajas que le proporcionaba una jovencita, cuando la asquerosa situación en que se encontraba aquello por fin fue demasiado y a ella le dieron arcadas y echó el pato en la entrepierna del tío.

Y no solo eso, sino que su vómito estaba compuesto en su mayoría por spaghetti todavía sin digerir que se quedó colgado y reliado entre el vello púbico de Nikki.

Naturalmente, lejos de avergonzarse, o pedir perdón, o preocuparse en absoluto por la chica, lo que Nikki hizo inmediatamente fue llamar a Tommy Lee a la escena del incidente y proclamarlo vencedor.

En el mundo de las bandas de rock, esta historia fue conocida como “The spaghetti incident”. Así que ya sabes, no hagas ni puto caso a lo que dicen Axl Rose y Slash… ya sabes de donde sacaron realmente el título aquél.

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Guns N’Roses – “Since I don’t have you”

PEQUEÑO POST DE AGRADECIMIENTO

…y es que de bien nacidos es ser agradecidos. Y yo le debo toda mi vida laboral, en la que me va muy bien, a un señor del que me acabo de enterar que murió la semana pasada, tres días antes de cumplir los 98 años.

Se trata del doctor WILLEM KOLFF, el padre del riñón artificial, holandés de nacimiento, y establecido desde los años ’50 en los USA, residiendo en Philadelphia hasta su reciente fallecimiento.

El doctor Kolff y el doctor Nils Alwall, sin conocerse entre ellos, y de forma independiente, inventaron el riñón artificial durante la Segunda Guerra Mundial, y sentaron las bases sobre la que se fundó la compañía en la que ya llevo currando casi tres décadas.

El principal objetivo de mis esfuerzos ha sido restaurar en la gente una existencia que pudiese disfrutar. Si la vida no puede disfrutarse, no merece la pena.

El doctor Kolff era hijo de médico y quizás por eso también estudió medicina, y con la carrera terminada estuvo en Groningen trabajando como asistente de otros médicos más experimentados. Fue allí donde decidió encontrar una solución para los muchos pacientes, a menudo muy jóvenes, que ingresaban a consecuencia de un fallo renal, y morían sin solución alguna.

Su profesor en Groningen, el doctor Polar Daniëls, se suicidó cuando el ejercito alemán atacó Holanda en mayo del ’40, por temor a los nazis, ya que él era judío. Y Kolff decidió dejar esa ciudad entonces y establecerse como especialista en medicina interna en Kampen.

Allí mismo, y durante el periodo de guerra, desarrolló el primer riñón artificial, con la ayuda de un fabricante de pinturas, y propietario de un garaje, que le vino muy bien para sus experimentos. El principio del método era que la sangre de los riñones de los pacientes, que contenía desechos tóxicos, que normalmente quitan los riñones sanos, la iba pasando a lo largo de una membrana a través de la cual podían pasar las moléculas minerales y orgánicas más pequeñas, como la urea. Estas moléculas pasaban a través de la membrana hacia una pequeña corriente de agua que fluía por el otro lado de la membrana. De esta forma el riñón artificial “limpiaba” la sangre del paciente. Este principio es todavía la base de la diálisis.

La verdad es que este rudimentario riñón artificial no tuvo éxito hasta el paciente número 17, después de más de dos años experimentando con enfermos renales. “Gracias a Dios no había comités éticos en aquel tiempo”, decía el doctor Kolff en una charla a la que pude asistir hace unos seis años.

El doctor Kolff no solo salvó muchas vidas con su invento, sino que también durante la guerra declaró no aptos para el servicio a muchísimos de los jóvenes que reclutaba el ejército alemán y extendió muchos certificados de incapacidad a favor de judíos para que no les trasladasen a los campos de concentración.

A pesar de ser el doctor una figura crucial en la resistencia local contra los nazis, el primer paciente que salvó su vida con un tratamiento de diálisis con la máquina que inventó fue una mujer, Maria Sofia Schafstadt, que era, sin embargo, una activista colaboracionista con los alemanes.

En 1.950 emigró a los Estados Unidos con su esposa y sus cinco hijos (se ve que los experimentos le dejaban tiempo…), donde estuvo trabajando en el desarrollo de su máquina, además de en la máquina de circulación extracorpórea, que tanto ayudó en los cáncer de pulmón, e incluso en los corazones artificiales. En 1.982 se implantó en Salt Lake City el primer corazón artificial basado en sus experimentos.

En 1.990 la revista “Time” le incluyó en la lista de las cien personas más importantes del siglo 20. Ha recibido todos los premios médicos y honores que pueden darse en su campo. Pero nunca le dieron el Nóbel de medicina.

Si tú puedes darle a alguien una vida feliz tienes que hacerlo, y si él no la quiere tú no debes dársela. Cuando alguien tiene un corazón artificial y ha decidido que ya no quiere vivir más debe tener un botoncito que le permita apagarlo …pero eso sí, con una clave, para que así no puedan apagárselo sus nietos…

THE PRETTIESTS STARS

Hace ya tiempo escribí una entrada muy personal en Replicante, en la que explicaba qué había sido para mí el glam, y como fue un género musical que además de marcarme a mí marcó también toda una época y una forma de enfrentarse a la música y, ¿por qué no?, a la cultura y a la sociedad.

Pero como ocurrió posteriormente con el punk, y con el rap, y con cualquier otro movimiento anterior o posterior que trajese ruptura, del gran árbol del glam salieron ramas corrompidas, o deformes; o le realizaron injertos que lo convirtieron en otra cosa diferente. A veces, de todo ello se sale ganando, se sale enriquecido, y otras veces aparecen deformidades que quitan brillo al original del que surgieron.

En el caso del glam, uno de los caminos por donde más genialidades y disparates comenzaron a dar sus pasos propios fue por el que hundía sus raices en el terreno sexual. Y hoy vamos a dar un paseo por él.

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David Bowie – “The prettiest star”

Lou Reed, David Bowie y Alice Cooper abrieron las compuertas a una ola de intérpretes más o menos dedicados a conseguir un puesto de honor en el mercado sexual del rock. El glam rock invadió las listas de éxitos, expresándose y presentándose en un deslumbrante envoltorio sexual. La ostentación y la extravagancia alcanzaron nuevas cotas en la elaboración del amaneramiento y la exageración con intérpretes como Bette Midler, que se presentaba bastante espolvoreada de ordinariez; o Elton John, que en 1.976 admitió su propia bisexualidad; o Labelle, las que, por una serie de variadas razones, se convirtieron en iconos de la mayor parte de las escenas gays y lesbianas de Inglaterra y los USA.

Los Tubes desarrollaron una de las mayores y más crudas parodias del rock. El cantante, Fee Waybill salía al escenario con una polla falsa y enormes tacones, encarnando al personaje de “Quay Leed”, una superstar totalmente junkie; o vestido de cuero, haciendo de “Sado Man”; y mientras los televisores que daban nombre a la banda parpadeaban en el escenario él se desnudaba y simulaba follar con una tía en una moto. En una ocasión, los Tubes organizaron un concurso de talentos en Los Angeles para encontrar a un grupo que les sirviese de teloneros. Entre los competidores había gente tan singular como Sister Marie de Sade, la monja stripper; Mr. Penguin, un tipo vestido de pingüino que cantaba: “Hola, soy el Señor Pingüino / tú haz tus cositas y yo haré las mías”; y los ganadores, un grupo llamado los Fetus Brothers, que cantaban: “Este no es un marica / es mi Señor”, mientras crucificaban a un tío vestido de monja.

Los Village People, sintetizados en New York muy astutamente, recogieron los estereotipos del macho gay salido del armario y con esa imagen crearon un grupo, entre la comedia y la realidad, que a pesar de lo pegadizo y agradable de sus canciones, solían ir de fist-fucking y sadismo homosexual. Incluso un grupo tan convencional (hablando en estos términos sexuales) como Queen eligió su nombre por las connotaciones gay que tenía, como Freddie Mercury declaró una vez, y cultivó una actitud y una imagen (en el caso de Freddie, al menos) de afeminamiento que a la gente al principio o la seducía o la hacía partirse de risa.

Tal aparente libertad sexual sin embargo apenas resultó liberadora para la mujer; solo eran aceptables si entraban en el amplio rango de figuras para la fantasía sexual masculina: niñas monas, vampiresas, madonna virginales y putones verbeneros, que se habían unido ahora a dominatrices y a tantos tipos glamourosos de lesbianas como uno pudiera imaginarse a la hora de crear bandas.

Alguien como David Bowie era capaz de sobrellevar los tormentos de su propia confusión, e incluso convertirlos en una música que se podía vender muy bien. Pero las mujeres que se dedicaban al rock eran menos capaces de hacerlo. Su explotación por el mercado del rock había pasado a ser todavía mas sutil e insidiosa desde el advenimiento de la sexualidad abierta y explícita en la música. Hubo un grupo solo de mujeres que se llamó Fanny. Otro Birtha, de las que decían en su hojas promocionales que eran unas tías que tenían “cojones”. Las Runaways presentaban el estudiado papel de putillas jóvenes capaces de sacarte los ojos. Gaye Advert solía salir con chaquetas de cuero y kilos de rimel. Las Slits prometían, y a veces ofrecían, un desafío a los estereotipos femeninos, pero aparecieron en la portada de su primer disco elegantemente desnudas y embadurnadas con una ligera capa de barro.

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The Slits – “Typical girl”

Deborah Harry se quejaba continuamente en las entrevistas de cómo la hacían aparecer en fotos y portadas de discos muy ligera de ropa y exibiéndose, pero que sepamos nunca rehusó posar con minifaldas, ni escotazos, ni pantalones ajustados, ni nada que le propusiesen. En uno de sus primeros anuncios publicitarios cuando comenzó a grabar con Blondie salía con un ajustadísimo vestido negro, con el pelo recogido, bajo el slogan: “No te gustaría arañarla hasta los huesos”. Anunciaban el single “Rip her to shreds” (“Aráñala hasta hacerla trizas”). Patti Smith presumía orgullosamente no solo de que los tíos se masturbasen sobre su foto, sino que ella misma lo había hecho con la portada de su tercer disco.

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Blondie – “Rip her to shreds”

Pero lo que todavía era más alarmante es que tales estereotipos sexistas eran la forma que los intérpretes masculinos, desde Bowie en adelante, elegían para su imagen de mujer, se travestían en una mujer así. Los New York Dolls, por ejemplo, fueron una gran influencia en los primeros años ’70. Y su comportamiento era el “apropiado” para la ocasión: dos de ellos tuvieron graves problemas con la heroína, y al bajista, Arthur Kane, casi le destroza el alcohol. El batería, Billy Murcia, murió durante una visita a Londres en 1.972, cuando su novia le metió café a la fuerza por la garganta en un vano intento de reanimarle después de una noche de diversión especialmente loca. Los Dolls llevaron el look del glam todavía más allá, lo convirtieron en un cruce de géneros, tocaban el rock de los ´70 habitual directos y acelerados, pintados como puertas, peinados como Maria Antonieta, y calzados con tacones de vértigo… pero normalmente con barba de dos días. El efecto era como el de Danny La Rue cantando blues, pero todavía más ofensivo.

Wayne County fue otra figura influyente en la escena rock de New York. Y todavía fue otro paso más allá. Wayne era un tío desgarbado que normalmente se vestía con trajes de mujer y medias de red con agujeros, a lo Marilyn Monroe en “Bus Stop”, y con una peluca con los pelos rubios teñidos de punta. Una vez incluso apareció en una fiesta con un bonito traje largo hecho con condones inflados. Por entonces, además de cantar, escribía una columna llamada “Dear Wayne” en una revista de cotilleos, “Rock Scene”, de New York. Y ya a finales de los ’70 asumió la consecuencia lógica de la construcción de su imagen, y se convirtió quirúrgicamente en Jayne County, un movimiento que no se notó siquiera ya en su exterior. Wayne, antes de la transformación final, declaró: “Calculo que he vivido la mitad de mi vida como un hombre, ¿por qué no vivir la otra mitad como una mujer?”.

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Jayne County & The Electric Chairs – “Fuck off”

Lo que Jayne hizo en la realidad, Amanda lear solo lo fingió. Esta semi-estrella de la escena disco europea causó algún revuelo en 1.976 diciendo que era un transexual. La verdad es que la voz cazallera que tenía y su figura de estatua de mármol ayudaba a esta erótica ilusión. Pero el hecho es que Amanda había nacido mujer, aunque exactamente cuando y donde es algo que permanece oscuro, y había sido persuadida por su antiguo novio, David Bowie, a que lanzara ese rumor. “Aprendí de él a hacerme la interesante”, decía. “A destacar sobre las demás mujeres”.

Diez años antes Amanda era una mediocre stripper en un club de Londres, trabajando con el nombre de Peki D’Oslo, diciendo que era francesa. Después, cuando dio el salto al mercado del rock, sacó a la luz unas pocas de biografías llenas de gilipolleces, en las que daba una enorme cantidad de lugares de nacimiento y parentescos que no se creía ni ella. La verdad es que consiguió más reportajes en la prensa por ser la novia de Bryan Ferry que por los discos que editó, que se basaban en la artificialidad de su imagen más que nada. En 1.978 ya lo dejó claro, con la frase más honrada que seguramente se le publicó jamás: “La disco es la forma más simple de música, pero la que te lleva más rápidamente a la fama”.

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Amanda Lear – “These boots are made for walking”

Puede que todo aquello fuera un producto de la confusión popular sobre la sexualidad, pero, si fue así, también fue bastante culpable la permisividad del mundo del rock. El heavy metal, la fórmula más consistente del rock de los primeros ’70, hizo una virtud de las más estridentes y ofensivas posturas masculinas. Curiosamente, la tradición que da forma a la base de las modas y actitudes más marcadamente heavies, vienen de la cultura macho gay. Las cadenas, las tachuelas, la ropa de cuero, los cuerpos tatuados, las poses de motorista… todo eso está en el núcleo del estilo heavy, y todo proviene del mundo de las drags más marimachos y más bastas. Si miras en los inicios del heavy, por mucho que fueran de machotes en la mayoría de las bandas: Led Zeppelin, Bad Company, Rush, el propio Ted Nugent… ninguno de ellos tenía aún una imagen tan masculina como la de los que les siguieron: Judas Priest, Saxon, Motorhead, Iron Maiden… Y poco a poco esas posturas masculinas de las que antes hablaba fueron incluso más allá en las nuevas bandas heavies, de forma que ya no se quedaron exclusivamente en ser machos, sino que muchos se convirtieron en odiadores de las mujeres. Y uno no se sorprendía fácilmente de encontrar en los repertorios de tales grupos canciones ensalzando las virtudes de la violencia de género, o intentos de elevar al famoso Peter Sutcliffe, el violador y asesino al que apodaban “El Destripador de Yorkshire”, al status de héroe popular.

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Church of Misery – “Ripping into pieces (Peter Sutcliffe)”

Cuando la voz de Dios asciende
y desata mi llama,
ordenándome matar a una puta,
nunca rehúso…

Tú, puta asquerosa
de las luces rojas del barrio de Bradford,
dirigiste mi martillo
directo a tu cráneo.

LAS CHICAS DE LOS SUEÑOS DE BOB DYLAN

Uno nunca se imaginaría, viendo a estas dos jovencitas, vestidas con sus trajes-chaqueta de lo más clásicos, saliendo de currar de su compañía financiera de lo más clásica, que de ellas saliese el blues-folk más oscuro y lujurioso que puede encontrarse ahora mismo en el MySpace y en sus discos, desde el single “Living with ghosts”.

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“Living with ghosts”

Ellas son Katherine Blamire (la de la izquierda) y Jessica Davies (la rubia), dos hadas vaporosas inglesas que han dado ese nombre al dúo que forman: SMOKE FAIRIES.

Normalmente Katherine es la que se mueve en los pantanosos terrenos de la slide guitar que tanto debe a la inspiración de Johnny Dickinson, su icono musical particular; y Jessica es la que serpentea picando sobre las cuerdas, para dar forma entre las dos a un singular efecto de doble guitarra solista, en la que parece que estén entablando una conversación en la que una de ellas terminase las frases de la otra.

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“Good man”

Las dos nacieron en Chichester (Sussex), la misma ciudad en la que también nació Antony (el de “and the Johnsons”), y se conocieron en su primer día de instituto, donde estuvieron a punto de hacer volar el laboratorio de química como consecuencia del patoso uso que solían hacer de los quemadores Bunsen. Entre el humo de desventurados experimentos comenzaron a crecer los vínculos afectivos entre las dos chicas, a las que unía tanto un evidente desprecio por los detalles técnicos, como una notable empatía musical que estableció entre ellas una amistad que ha florecido durante más de la mitad de los 25 años que tienen ahora.

Para ellas, escribir canciones era algo tan natural como respirar, y después de los ensayos con el coro del insti, en el que cantaban juntas, se quedaban por su cuenta a armonizar con el “Let it be”… y solo hizo falta ya dejarse arrastrar por el rock’n’roll.

Tras empaparse de blues y folk a base de escuchar discos de Crosby, Stills, Nash & Young, ganaron un concurso en el que todas las demás bandas eran de heavy o de grunge, pero eso no les hizo sentirse fuera de lugar sino sentir la necesidad de que tenían que ir más rápido.

Y como disfrutaban de lo que hacían, las dos comenzaron a dar forma a sus vidas de manera que nunca se apartasen de la música. Se metieron a estudiar la misma carrera de Historia en la Royal Holloway de Surrey porque eso les ofrecía un año estudiando en New Orleans, donde podrían tocar sin parar con todos los que estuviesen interesados en los bares y cafés que abundan en aquella ciudad (o abundaban, antes del Kathrina), apartados de la tradicional ruta turística del Barrio Francés. Allí aprendieron que entrecruzar los sobrenaturales sonidos y la imaginería del profundo blues con el folk inglés tiene perfecto sentido. Los dos tienen las mismas clases de raices, las mismas clases de oscuridad.

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“You can’t”

Y el caso es que su actitud para con la música no es nada nueva. Difícilmente puede ya ser algo nuevo en ella. Led Zeppelin modernizaron el blues clásico, Jefferson Airplane hicieron lo mismo con el antiguo folk, dándole brillo psicodélico… y las Smoke Fairies también le dan un nuevo sabor a sus herencias culturales y hacen que en sus canciones (fíjate en ésta anterior) el sonido del pasado respire pleno de nueva vida.

Después de gastarse una pasta viajando durante tres meses por todos los Estados Unidos a bordo de los autobuses de Greyhound, volvieron a Surrey para terminar la carrera, aunque les resultó muy difícil poder apartar la excitación que aún tenían en su interior y poder concentrarse. Con la graduación conseguida decidieron premiarse con un año sabático, que emplearon en largarse a Vancouver para tocar y andar de fiesta todos los días después de terminar sus duros trabajos paseando perros o malsirviendo hamburguesas en un puesto ambulante.

Volvieron a casa hace tres años, y allí se encuentran trabajando en un sitio mejor, pero también de forma temporal, mientras le van dando a su carrera musical una oportunidad real.

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“Bones”

En el 2.007, una audición personal para actuar de teloneras en la gira de Bryan Ferry les estimuló a creer que no estaban dando palos de ciego, aunque sea la oscuridad el lugar en que su música les coloca. Un mundo etéreo lleno de melancolía, la cual puede también ser maravillosa. Melancolía que viene del hecho de haber viajado tanto en su etapa de formación musical, de haber dejado tantos lugares tras suya, y de volcar esas experiencias en unas canciones que hablan del dolor que da el mirar atrás y sentir añoranza.

Si conectas con las canciones, te quedas absorto con ellas. Y con las atmósferas que evocan sus sinuosos riffs de guitarra. Su evocadora música te va envolviendo como si fuese una cálida manta en las noches de invierno mientras sus armonías en dos partes rondan por tu cabeza durante mucho tiempo después de terminar.

Ya solo falta que la suerte les ronde, y enamoren a todo el mundo como lo han hecho con Jarvis Cocker o los Magic Numbers, que les han abierto las puertas al estrellato que se avista ahí cerca… pocos pasos más adelante.

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“Good day to be alive”

EL ENEMIGO PÚBLICO

Hacía tiempo ya que no hablábamos de hip-hop en nuestro blog. Hoy me apetece hacerlo aunque sé que algunos de nuestros habituales lectores no comulgan especialmente con este tipo de música. No en balde es la más controvertida de todas, y con diferencia; a pesar de ser la más prominente forma de música negra desde los ’90.

Y aunque a muchos de vosotros os parezcan todos iguales, por encima de sus gorras de béisbol, sus gafas estrafalarias, sus holgadísimos pantalones y sus llamativas zapatillas, la aproximación a la música y a los compromisos sociales es muy diferente en unos raperos con respecto a otros.

Pero en los principios de este movimiento hubo un leitmotiv común a muchos de los trabajos de todos ellos: la venganza.

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“Public enemy nº 1”

Cuenta atrás hasta la fusión nuclear
7, 6, 5, 4, 3, 2, 1
Ya puedes correr, ya puedes hacer lo que quieras,
pero sabes que no vas a poder hacer nada
cuando haya llegado tu momento.
Tú serás el primer objetivo,
te has convertido en el enemigo público nº 1.

Todos encontraron una buena oportunidad para expresarse cuando en 1.992 cuatro policías blancos fueron absueltos por un juzgado de California de maltratar violentamente a un motorista negro en Los Angeles, a pesar de las pruebas aportadas por un video amateur en el que se apreciaba claramente la paliza a la que sometieron a Rodney King, que así se llamaba el hombre.

Para cuando comenzaron a tener lugar los disturbios originados por aquello en Los Angeles, el rap ya había emergido como una forma de poesía callejera de alta tecnología, con la música reducida a las texturas básicas, ritmos, ecos y sonidos. Las letras eran rimas constantes; pero a veces rimas ofensivas en las que el sexismo y el racismo campaban a sus anchas, una indicación del equivocado camino que estaba tomando la rabia de muchos negros que, como sus opuestos racistas blancos, buscaban objetivos fáciles de identificar para dirigir allí su odio, y caían muy fácilmente en la provocación más absurda.

El Professor Griff

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“Rebel without a pause”

No importa el nombre,
todos somos las mismas piezas
en una gran partida de ajedrez.
Sí. La voz del poder
está en la casa…

El Profesor Griff, de los Public Enemy, un asociado del conocido antisemita Louis Farrakhan, cabeza visible del movimiento negro Nation of Islam, declaró en junio de 1.999 en el “Washington Times” (un periódico propiedad de la secta Moon de la que tanto estamos oyendo hablar últimamente en Sevilla) que los judíos eran los responsables de “la mayoría de las maldades que ocurren en todo el mundo”. Cuando su inflamatoria afirmación provocó el previsible furor, el líder de la banda, Chuck D, anunció que Griff había sido expulsado.

Pero después de los ataques de las organizaciones negras, que les acusaban de pasar por el aro de las conspiraciones de los blancos y los judíos, los Public Enemy aparecieron en Kansas City a las pocas semanas con Griff nuevamente en la formación, quien volvió a confirmar todo lo que había dicho en el “Washington Times”. Mientras tanto, la compañía discográfica de Public Enemy, la multinacional CBS, estaba preparando (encantada con la publicidad gratuita) el tercer disco del grupo, “Fear of a black planet” (“Miedo a un planeta negro”). Ahora convendría recordar que el presidente de CBS era Walter Yetnikoff, judío… y no sé porqué me viene a la memoria el chiste fácil de los judíos y el dinero…

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“911 (is a joke)”

Llevo marcando el 911 mucho tiempo.
¿No ves todo lo que tardan en reaccionar?
Solo vienen y te atienden cuando les da la gana.
Por eso en la morgue embalsaman a tantos desahuciados.
A ellos no les importa un carajo,
porque van a cobrar de todas formas…
Si tu vida depende de la línea, te vas a morir hoy…
El 911 es un chiste…

De todas formas, el Profesor Griff sí que fue expulsado de la banda después de todo tras llamar “judío bastardo” a un rapero blanco; aunque el grupo seguía adherido a los puntos de vista del movimiento Nation of Islam sobre la “guerra racial” americana y el dogma de que “el hombre blanco es el demonio”. Como puritanos musulmanes negros, opuestos a las drogas y al estilo de vida criminal, los Public Enemy representaban el polo opuesto a sus contemporáneos del gangsta-rap.

Cuando en un concierto en Hollywood, en 1.991, el letrista y portavoz de la banda, Chuck D, aleccionó a la audiencia sobre como él creía que el diablo blanco estaba conspirando para destruir a la América negra, sus palabras presagiaban los hechos que muy pronto iban a tener lugar en la comunidad rapera. “Nosotros no traemos armas a nuestra jodida comunidad. No traemos drogas al país. Hay una fuerza de hierro en el poder establecido que es la responsable de toda esta mierda, y tiene que pagar por ello. Desde ahora, siempre que nos metan drogas, armas, y se las den a los jóvenes… algo tiene que pasar de una puta vez! …y va a pasar! …aquí, en Los Angeles!”.

Chuck D

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“Fight the power”

Elvis era un héroe para la mayoría,
pero él nunca significó una puta mierda para mí.
Ya ves, un auténtico racista, un mamón simple y llanamente.
Hijos de puta él y John Wayne.
Porque yo soy negro y estoy orgulloso,
Estoy preparado para decirlo amplificado al máximo.
La mayoría de mis héroes no salen en las estampas.

El disco que siguió al “Fear” fue “Apocalypse ’91: The Enemy strikes black” (“Apocalipsis ‘91: El enemigo golpea a los negros”), y contenía una serie de advertencias a la comunidad negra sobre el comportamiento de los grupos gangsta. “Me gustaría expresar nuestra más profunda gratitud por la destrucción de la raza negra inferior”, entonaba la voz de un actor que personificaba al demonio blanco. “Y me place especialmente decir que se están destruyendo ellos mismos sin nuestra ayuda”.

Chuck D afirmaba que el fundamentalismo islámico proporcionaría respuestas llenas de sentido a los problemas sociales de la comunidad negra. Específicamente, decía que al igual que hacen en los países desde Arabia Saudí hasta el Sudán, a los miembros de las bandas criminales había que cortarles las manos y los pies. “Lo cual no es tan duro como perder la vida en una de sus lluvias de balas… la gente no ha sido programada para ser tan comprensiva con la muerte como lo son con las heridas de algunas partes de su cuerpo”.

Flavour Flav

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“Can’t truss it”

Noventa putos días en un barco de esclavos,
contando a los que van cayendo, dos, tres cuatro cientos a la vez.
Hay sangre en la madera, y es mía.
Estoy asfixiado y lleno de dolor,
como si mi cerebro estuviese encadenado.
Todavía tengo que resistir,
pero hace calor por el día y frío por la noche.
pero me esfuerzo por sobrevivir, rezo a Dios para seguir vivo.

Pero su determinación y su fervor islámico no fueron siempre fáciles de mantener, de todos modos. Flavor Flav, quien con sus dientes metalizados y su reloj colgado del cuello, representaba la imagen de los Public Enemy para mucha gente, encontró particularmente difícil el mantenerse apartado del comportamiento pandillero. En 1.990 fue acusado de golpear a la madre de sus hijos; en noviembre del ’93 fue acusado también de intento de asesinato, imprudencia temeraria, y posesión ilegal de un arma de fuego. Después de un abuso de la cocaína que le dejó colgado, paranoico y sonámbulo durante 72 horas, Flavour disparó sobre uno de sus vecinos porque estaba convencido de que se estaba acostando con su novia. Al final todos los cargos fueron sobreseídos, menos el de la posesión de la pistola, con la condición de que fuese a desintoxicarse en la clínica Betty Ford.

La revista “Rolling Stone”, cuando sacó un artículo sobre la repercusión que habían tenido estos hechos, que vieron tanto la luz que incluso el arresto de Flavour fue filmado por la televisión, opinó que la postura moral de Public Enemy estaba ya fatalmente debilitada. Chuck D no estuvo de acuerdo, enfatizando lo borroso que estaban los límites entre voluntad propia y la manipulación por el enemigo blanco, cuando discutía lo anterior diciendo que Flavour Flav se había convertido precisamente ahora en una autoridad para decirle a la comunidad negra lo que no debían ser: “No elijas ser una víctima”.

Flavour Flav… ¿enemigo público o víctima?

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“I don’t wanna be called niga”

El juez me dice: “Tú, negrata,
firma esos condenados papeles”.
Mi jefe me dice: “Tú, negrata,
estás despedido”.
Por eso mi cuerpo me dice: “Tu, negrata,
ya estás cansado”.
Tú, negrata, esto; tú, negrata, lo otro…
No quiero que me vuelvan a llamar: “Tú, negrata…”

TODO ESTÁ EN LOS LIBROS

En el post anterior salieron a relucir los nombres de bastantes fallecidos, por lo que tuve que hacer alguna consulta en una de las enciclopedias que tengo por aquí para resolver alguna duda. Porque todos sabemos que las enciclopedias son fuentes de sabiduría y todo lo que se dice en ellas son verdades contrastadas e incontestables… no?

Si cada vez que tuviésemos alguna duda recurriésemos a ellas, nos evitaríamos caer en las imprecisiones de las historias apócrifas y las leyendas urbanas. Pongamos por caso el tema de los músicos difuntos, sobre los que han circulado tantas y tantas narraciones en las que se contaban cosas muy inexactas o del todo falsas, pero que no por eso iban a dejar de ver la luz en aras de construir una buena historia.

Casos clarísimos son la muerte de Mama Cass, atribuída a un bocadillo en lugar de a un fallo de su corazón, simplemente porque alguno de los policías o sanitarios que asistió al levantamiento de su cadáver, al verla tan gorda, hizo la macabra broma de decir que seguro que se había muerto atragantada comiendo, y un periodista poco escrupuloso lo publicó así porque esta versión era más interesante que la real. O las controversias con las muertes de Brian Jones, Keith Moon, Jimi Hendrix, Kurt Cobain…

O cuando se lanza el rumor de que alguien ha fallecido y pasa a ser creencia general, como en los casos de Norman Whitfield o Dan Tracey. Todos tenemos en mente el caso más claro de todos ellos, el que habla de cómo Paul McCartney falleció hace muchos años y el resto de los Beatles lo sustituyeron por otra persona. De que eso era totalmente cierto daban fe las cientos de pruebas que aportaban las historias basándose en la portada del “Abbey Road”, o en las letras de las canciones del grupo, escuchadas tanto hacia delante como hacia atrás… todas ellas perfectamente demostrables y comprensibles.

Aquí en España también tuvimos nuestra propia leyenda urbana sobre la muerte prematura de Hilario Camacho, que estuvo tanto tiempo desaparecido entre la grabación de sus dos primeros discos. Esa historia surgió precisamente aquí en Sevilla, y bien que el propio Hilario nos lo restregaba por la cara cada vez que daba un concierto por aquí… parece que el rencor le duró muchos años.

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Hilario Camacho – “Imagen”

Por eso, para no incurrir en errores cuando se hable de estos asuntos, lo mejor es recurrir a una buena enciclopedia. Una de esas cuyo propósito no es que las leamos de principio a fin, sino tenerla a mano para sumergirnos en ella cuando lo requiera la ocasión. Una enciclopedia como ésta: “The Encyclopedia of Rock Obituaries”, que contiene obituarios de todos y cada uno de los músicos fallecidos a lo largo de la historia del pop, convenientemente ordenados alfabéticamente para que sea fácil encontrarlos.

Aquí están desde las más brillantes estrellas, como Bob Marley y John Lennon, hasta músicos influyentes aún por redescubrir, que tristemente se diluyeron en la oscuridad tras su muerte. Un libro notable, lleno de artículos divertidos e inspiradores, los cuales han sido todos el resultado de una meticulosa investigación por parte de su autor, Nick Talevski.

No es extraño por ello que la enciclopedia siga reeditándose cada tres o cuatro años, con un nombre muy imaginativo precediendo al original, como “Tombstone Blues” y “Knocking on heaven’s door”. Y siga siendo una lectura fascinante y una referencia fiel para cualquiera que necesite alguna vez datos exactos sobre la vida y la muerte de cualquier músico de rock. Echémosle un vistazo al azar… vamos a abrirlo por esta página y veamos el obituario que la encabeza…

Miguel Ríos
Nacido en 1943
Muerto el 28 de Marzo de 1977

Cantante de un solo éxito, Miguel Ríos convirtió la parte final de la Novena Sinfonía de Beethoven, “Ode to Joy”, en un éxito del pop en 1970 como “A song of Joy (Himno a la Alegría)”. Nacido en Granada, España, dejó la escuela para formar una banda de rock a finales de los Sesenta. Una estrella del pop en su país natal, Ríos ha grabado varias versiones de la pieza de Beethoven.
CAUSA: Desconocida.

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Miguel Ríos – “Himno a la Alegría”

Anda…! Pa mí que yo al Miguel Ríos éste, aunque un poco desmejorado, lo he visto en la tele colegueando babosamente en varios momentos posteriores a la fecha de su fallecimiento… claro, que tampoco tenemos que creernos a pie juntillas todo lo que veamos en la caja tonta…

Hombre… sé que esto que voy a decir ahora tiene su mijita de mala leche, pero si la enciclopedia hubiese estado en lo cierto nos hubiésemos evitado el tener que oír algo tan cutre como “La huerta atómica” o un pastiche tan pegajoso como “Al-Andalus”, y ahora tendríamos un enemigo menos de ésos que se empeñan en llamarnos piratas de forma repetida.

Pero no. Porque a pesar de los párrafos anteriores, y aunque en la introducción del libro se declare que La metodología de investigación de este libro ha pasado por la consulta de cientos de libros de referencia y biografías. Por un montón impresionante de tomos publicados en los últimos años, sobre todo los ocho volúmenes de la extraordinaria “Enciclopedia de la música popular” de Colin Larkin. No se ha regateado esfuerzos para localizar fuentes de datos exactos. Además se han usado artículos de cientos de periódicos y revistas, especialmente “Billboard”, “Discoveries”, Goldmine”, Guitar Player”, “Juke Blues”, “Living Blues”, “Musician”, “The New York Times”, “Record Collector”, “Variety” y el “Washington Post””, se ve que el autor se ha limitado a copiar todo lo que ha podido para recopilar una enorme cantidad de datos y volcarlos sin control de calidad alguno.

Porque no solo está el problema de que reporte muertes falsas, sino que no se ha molestado demasiado en contrastar las informaciones biográficas de los músicos, por lo que a veces historias como las de Procol Harum están llenas de tópicos falsos y datos irreales. Y, seamos serios… un investigador que se precie, a la hora de escribir un libro de consulta como éste no dejaría tantísimas entradas resueltas como ésta de Miguel Ríos: Causa de la muerte: Desconocida… ¿Cómo que desconocida…? ¿Con todas las fuentes que dice manejar no es capaz de encontrar las causas del fallecimiento de los personajes?.

Si hubiese tenido la profesionalidad suficiente para hacer bien el trabajo se hubiese dado cuenta de muchos errores cometidos. Nunca habría dado por muerto a Miguel Ríos (y mira que éste se lo dejaba bien clarito con uno de sus discos, “Los viejos rockeros nunca mueren”), ni se habría hecho la picha un lío de tal forma que mezcla su biografía con la de Waldo de los Ríos, que fue quien en realidad murió en la fecha que le adjudica a Miguel. Eso de que los dos músicos se apellidasen casi igual, fuesen hispanos (que no españoles) y realizasen juntos un trabajo basándose en Beethoven le ha llevado a cometer un error grave, que podía haberse evitado muy fácilmente con solo cruzar algunos datos.

Seguramente algunos recordaréis a Waldo de los Ríos, que fue un músico argentino, afincado en España bastantes años, que hizo arreglos de sinfonías de Mozart, Dvorak, etc. convirtiéndose así en el precursor del chunda chunda que tanta pasta y fama le hizo ganar posteriormente a Luis Cobos. Y que adquirió fama mundial junto a Miguel Ríos cuando arregló y dirigió para éste el “Himno a la Alegría”, basado en la 9ª Sinfonía de Beethoven.

Bajo el peso de una depresión de caballo (no consta que debida a los remordimientos de conciencia por los atentados a la música que perpetraba), Waldo se suicidó en Madrid, el 28 de marzo de 1.977, cuando contaba 43 años de edad.

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Waldo de los Ríos – “Sinfonía nº 40 de Mozart”

Y volviendo al autor de esta enciclopedia, Nick Talevski… el caso es que este hombre, por lo que he podido leer por ahí, está considerado una especie de eminencia en cuanto a la investigación de la música pop se refiere, y ha publicado ya un montón de tochos, de los que procuraré mantenerme alejado.

Para entendernos y compararlo con algo conocido, Talevski es una figura similar a la de Jordi Sierra i Fabra, al que nunca odiaremos lo suficiente todos los jóvenes rockeros que comenzamos a movernos en este mundillo al principio de la década de los ’70, y estuvimos muchos años intoxicados con los datos envenenados de inexactitudes, falsedades y apreciaciones erróneas que leímos en sus libros.

Con los años, y cuando Sierra i Fabra comenzó a ser conocido por otra clase de literatura (sentí vergüenza de ser sevillano el día que le concedieron el Premio Ateneo de Sevilla), le llegué a leer en una entrevista que a él en realidad nunca le interesó demasiado la música pop, pero que escribir libros sobre ella, que por entonces eran los únicos que se podían encontrar aquí, era una inmejorable fuente de ingresos para un aspirante a escritor.

Su metodología consistía en recopilar todos los datos que sacaba de las hojas de promoción que le daban las discográficas, y de los créditos de las portadas de los discos, y crear con ellos unas enciclopedias en las que, al escribir cosas que no le importaban en absoluto, ni tener conocimientos de buenas fuentes sobre ellas, ni mucho menos molestarse en contrastarlos, menudeaban datos tan exóticos como las fechas de los conciertos de los Beatles cuando estuvieron en España.

Ahí lo tenéis… el 1 de julio de 1.965 los Beatles actuaron en Jerez! Y después ya siguieron su gira por Madrid y Barcelona.

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Beatles – “I saw here standing there” (con las locas que no dejaban escuchar sus canciones en los conciertos)

Pero leamos unos extractos del principio de su “1962-72. Historia de la Música Pop (De los Beatles a hoy)”:

…el padre de nuestra actual música, el primero que rompió un molde, sentó cátedra y fue capaz de arrastrar a las masas: Elvis Presley.

Anterior a Elvis cabría citar tan solo a unos pocos nombres, casi todos ellos standart (así de mal escrito en el original) en sus estilos. Los más famosos son sin duda Perry Como y Bing Crosby…

Inmediatamente después de estos dos gigantes hay que comenzar a hablar del rock, y de su primer impulsor, que sin duda a muchos jóvenes les sonará a desconocido, y otros le recordarán porque a finales de los 60 grabó un tema de los Beatles, “Lady Madonna”. Se trata del gran Fats Domino… Fats fue sin duda el primer padre del rock, el hombre que habría de dar el cetro a Elvis Presley…

Y se queda tan pancho.

Luego, en el cuerpo de la enciclopedia, donde se presentan todos los músicos de rock con sus biografías (muy cortas todavía las de la mayoría de ellos), junto a los grandes consagrados leemos nombres como Roger Whitaker, Bronco, James Last, Smith, Ruth Copeland, Fatt Mattress… y echamos en falta a… bueno, míralo tú mismo…

¿No echas a nadie de menos entre Chubby Checker y Chuck Mangione…? Para Sierra i Fabra no existió Chuck Berry. Pero no solo él, es que ni siquiera merecieron una mención a pie de página tampoco Jerry Lee Lewis, Carl Perkins, Sam Cooke, Al Green, Buddy Holly…!

Así que espero que me perdonéis si alguna vez cometo deslices llevado por los tics ancestrales que me impregnaron de pequeñito. Me temo que yo también me caí de lleno dentro de una marmita repleta de poción mágica. Pero demasiado adulterada.

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Miguel Ríos – “Por si necesitas”

EL RETORNO DE LOS BRUJOS

Si os pregunto quien fué Mark Chapman, la mayoría de vosotros reconoceréis el nombre y enseguida lo asociaréis al asesinato de John Lennon. Pero si os pregunto quien fue Michael Abram, estoy seguro de que todos tendríais que echar mano de la socorrida wikipedia para saberlo. Y eso es porque ya habéis olvidado, si es que llegasteis a saberlo alguna vez, que Lennon no fue el único beatle al que se le enfrentó un asesino…

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“My sweet Lord”

En las primeras horas del 30 de diciembre de 1.999, George Harrison, que por entonces contaba 56 años de edad, se despertó abruptamente cuando dormía en su mansión de Henley, en Oxfordshire. A las tres y media de la mañana fue despertado por su esposa, que acababa de escuchar el sonido de unos cristales rotos.

Cuando George bajó las escaleras se encontró con un joven de alborotada melena rubia, armado con un cuchillo y con la lanza que había cogido de la estatua de San Jorge y el dragón que George tenía en su despacho. Al verle, el joven se volvió histérico, y no dejaba de gritar. Y George, en un inesperado movimiento, pero muy idiosincrático viniendo de él, comenzó a entonar también a voz en grito un cántico de “Hare Krishna” para confundir a su inoportuno visitante.

Sin embargo, pronto quedó claro que allí se iba a requerir algo más que un estímulo espiritual. Ambos hombres quedaron mano a mano, pero el desarmado George estaba siendo apuñalado continuamente en un ataque de rabia.

A medida que el cuchillo penetraba en su pecho, el afable Beatle se sentía desfallecer: “Podía sentir como me abandonaban las fuerzas… creía que las cuchilladas serían mortales”.

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“Awaiting on you all”

Y George Harrison pudo en ese momento convertirse en la segunda figura icónica fallecida de los Beatles a no ser por la intervención de su esposa, Olivia, una menudita señora mitad americana y mitad mejicana.

Sin amedrentarse, Olivia consiguió abrirle la cabeza al intruso golpeándole con el atizador de la chimenea. Y cuando el tipo intentó contraatacar y George quiso interponerse para protegerla, los tres, hechos un lío de brazos y piernas cayeron de bruces sobre un montón de cojines para meditar que había por allí, ahora, como casi todo el resto del mobiliario, cubiertos de sangre.

La más lista volvió a ser Olivia, que a sus 51 años aún demostró estar en buena forma, y fue capaz de apoderarse de la base de una lámpara con la que aplastó las greñas del asaltante tres o cuatro veces más. El tipo estaba bastante aturdido con los golpes, pero aún consciente… “No pares, dále más fuerte”, suplicaba George, en el que a estas alturas se ve que ya primaba su primordial instinto de supervivencia por encima de sus viejos dogmas pacifistas.

Cuando el perturbado atacante fue capaz de ponerse en pie, se apoderó del cable de la lámpara y comenzó a volearlo sobre su cabeza para blandirlo contra ella. Y Olivia, exausta, aterrorizada y herida, finalmente fue corriendo en busca de ayuda. Y por una vez, la caballería llegó a tiempo.

La policía, a la que ella misma había avisado por teléfono antes de aventurarse a bajar para ayudar a su marido, llegó a tiempo de salvar a los traumatizados Harrison. George, el principal objetivo del ataque, tenía diez cuchilladas, y fue llevado urgentemente a Londres, donde necesitó cirugía al tener colapsado un pulmón. Se salvó de que el cuchillo le atravesase el corazón por poco más de dos centímetros.

Cuando lo llevaban detenido, el maltrecho asesino frustrado le decía a la policía: “Tenían que haber oído ustedes las cosas espeluznantes que ese hijoputa decía que me iba a hacer…”. Aparentemente, al tío le habían asustado los cánticos de Krishna de George Harrison tanto como a éste el ataque del asesino. “Tendría que haber acuchillado a ese bastardo más veces”, decía Michael Abram, de 34 años, que creía que George Harrison era “un alien del infierno”, y que los Beatles eran unos brujos que “volaban por ahí en sus escobas”.

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“Wah-Wah”

En muchas formas, Abram era una alma gemela enferma de Mark Chapman, el patético obsesivo que mató a John Lennon en New York casi exactamente diecinueve años antes, el 8 de diciembre de 1.980. Éste vería como rechazaban unos meses después, en octubre del 2.000 (el mismo mes en que Lennon hubiese cumplido los 60 años), la primera vista para salir bajo fianza. Para conseguirla, Chapman decía que se arrepentía profundamente de su acción, pero en términos que sugerían que él veía a John y a Yoko como claves de su propia tragedia personal, más que como dos vidas destruidas por él mismo. Abram, por su parte, parecía tener remordimientos por lo que había hecho, pero parecía claramente un tipo peligroso en tanto en cuanto no estuviese estrechamente vigilado y medicado.

Y mientras que el asesino de John Lennon vivió una fantasía privada en la que su insignificancia llegaría a eclipsar la fama del ídolo al que estaba acechando (aunque fuese por un corto tiempo), el mundo interior del esquizofrénico y paranoico Abram estaba repleto de miedos exagerados y falsas ilusiones. Él había pasado días y días en su piso leyendo “La Biblia”, estudiando las profecías de Nostradamus e interpretando los “mensajes ocultos” en las letras de las canciones de rock.

Abram era paisano de los Beatles, y aún vivía en el Merseyside de Liverpool, desde donde viajó en tren hasta la casa de George específicamente para cometer el asesinato.

Un asesinato del que fue declarado inocente a causa de su enfermedad, pero sentenciado a ser inmediatamente confinado en una institución mental. Irónicamente, un psiquiatra que le examinó expresó su opinión de que Abram no hubiese sido capaz de llevar a cabo su ataque de no haber escuchado a su satánico enemigo salmodiando maldiciones, los cantos de Hare Krishna de George presa del pánico.

Recuperado de sus heridas, pero reacio a volver a su casa de Oxfordshire, George y su esposa estaban asustados de que la indefinida reclusión de Abram no fuese óbice para una posterior puesta en libertad, sin que las autoridades tuviesen la obligación de avisarles si se diese el caso.

Además, los traumas físicos y emocionales pudieron muy bien también ser los catalizadores para el rebrote de la enfermedad cancerígena a la que parecía haber vencido en 1.998. Después de los primeros tratamientos para el cáncer de garganta, al exfumador empedernido que era George le extirparon un tumor maligno de uno de sus pulmones en el 2.001 en la Clínica Mayo. Poco después, en un instituto oncológico de Suiza le confirmaron que tenía un tumor cerebral que amenazaba gravemente su vida. El 29 de noviembre del 2.001, el ex Beatle sucumbió por fin a su enfermedad en Los Angeles. Parece que además había aceptado su destino con un gran estoicismo. Sus últimas palabras, “amaos los unos a los otros”, aparecen como un suave reproche tanto a la violencia que él mismo había padecido, como a la de un mundo en el que un choque de culturas había dado lugar a una sangrienta guerra en Afghanistán.

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“What is life”

Mientras tanto, nueve años de tratamiento no habían dado sus frutos para diagnosticar la enfermedad de Michael Abram, y sus delirios fueron achacados a su adicción a la heroína. El tipo éste había estado experimentando con las drogas desde que tenía 17 años, y aunque la heroína no tiene efectos alucinógenos, sino más bien letales, el LSD, del que también abusó, parece ser el que despertó su latente esquizofrenia, que adquirió velocidad a lomos del “caballo”.

Abram, además, usaba estas drogas para medicarse a sí mismo, y poder acallar a sí las “voces” que constantemente oía en su interior. Cuando un periodo de rehabilitación le liberó de su hábito, las voces comenzaron a dejarse sentir más fuerte aún. Su vida en 1.999 comenzó a centrarse en el walkman que siempre llevaba conectado, en el que había grabado los viejos discos de los Beatles de su madre. Dentro de sí comenzó a germinar una obsesión, mezclada con sus nuevas cruzadas personales para salvar al mundo de las drogas (“¿Los Beatles tomaban drogas?”, le preguntó a su madre) y la brujería. Al final llegó a una conclusión: “Paul McCartney es un brujo, pero George Harrison es el jefe”, de hecho George era un invasor del espacio del que ya Nostradamus había predicho que destruiría la tierra. Abram, por tanto, tenía la autorización de Dios en persona para matar al malévolo ser que él pensaba que estaba controlando su mente. Durante el mes de noviembre de 1.999, en el preludio a su ataque a George Harrison, Abram llegó a ser detenido por destruir varias veces los carteles de anuncios del Cavern Club, el local de Liverpool que todos sabéis que fue donde los jóvenes Beatles comenzaron su camino a la fama y fortuna.

Las fantasías y delirios de Michael Abram estaban alimentadas por la música, además de la de los Beatles, de las estrellas del momento: Bob Marley, U2; Madonna, de la que él creía que estaba leyendo sus pensamientos; Oasis, los herederos contemporáneos confesos de los Beatles, de quienes también creía que habían escrito la canción “Wonderwall” específicamente sobre él… En un momento tan secular como éste, a las puertas del mítico año 2.000, cuando la locura se adueñaba de la fe religiosa más fuerte, la religión de las celebridades atraía a esa locura como un imán.

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“Wonderwall”

Todos los caminos que me llevan a ti son sinuosos.
Y todas las luces que nos guían están cegadas.
Hay tantas cosas que me gustaría decirte,
que no sé como hacerlo.

Porque quizás
únicamente tú serás quien me salve.
Y después de todo,
tú eres mi “wonderwall”.

“Wonderwall” es una palabra que no existe, y que Lennon empleó (se dice que por error, pero ¿quién sabe?) para definir con ella a Yoko Ono en lugar de usar “wonderful”. Después se adueñó de ella George Harrison para titular así su primer disco en solitario: “Wonderwall music”. Demasiadas conexiones para una mente enferma…

LE POUVOIR DE LES CHA(N)TS

De unos años a esta parte han aparecido en el mercado discográfico unas cantantes de un corte de nuevo cuño, lideradas quizás por Cat Power. Cantantes juguetonas, tristes y conmovedoras en igual medida.

La embrujadora voz de CASEY DIENEL nos anuncia a otra de ellas… sin embargo, sus ambiciosas canciones y su inventiva instrumentación se esparcen por un lienzo mucho más grande, como comprobaréis cuando escuchéis las texturas de jazz de “Dreaming of the plum trees”, o los enardecedores tambores marciales y los coros de “Napoleon at Waterloo”, canciones del magnífico primer disco, “Phylactery Factory”, editado hace ahora un año con el grupo WHITE HINTERLAND, de la que ella es el corazón creativo… bueno en realidad es otro nombre para ella misma, con algunos músicos ocasionales.

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“Dreaming of the plum trees” (Del “Phylactery Factory”)

Y además, la propia Casey quiere dejar clara una cosa, que tampoco es una “cantautora” en el tradicional sentido confesional de la palabra, sino que sus canciones salen de un mundo imaginario en el que sí existen sus ideas y sus melodías, pero no del mundo propio. Sus canciones no son una caricatura escrita de su vida privada. De ahí también que ya no use su nombre para publicarlas.

Una vida corta aún, ya que Casey solo tiene 22 años. Aunque muy bien aprovechados musicalmente porque a su alrededor, aunque debido a que con los trabajos de los padres siempre tuvieron que moverse mucho de sitio, siempre había un piano y una guitarra donde quiera que viviesen. Sus primeros recuerdos se remontan a cuando tenía tres añitos, y van de la mano del “Astral Weeks”, el genial disco de Van Morrison que sus padres siempre estaban escuchando. Leyendo sus recuerdos en las entrevistas uno no tiene que esforzarse demasiado en imaginarse a una niña muy marisabidilla deambulando por la casa acompañando con su agudos la recia voz de Van y haciendo como la que toca el piano.

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“Napoleon at Waterloo” (Del “Phylactery Factory”)

Así que en cuanto cumplió los cuatro años los padres la apuntaron a clases de piano… aunque Casey dice que en realidad lo que querían es que se aburriese y les dejase escuchar los discos en paz, porque ya se sabe que los niños odian ensayar con cualquier instrumento y se cansan enseguida…

Pero a ellos la niña les salió rana. Resultó que le gustaba; y no solo no abandonó, sino que con solo diez años ya la tenían escribiéndose sus propias canciones con que atronarles. Con su edad lo más artístico que hacen los niños son unos dibujos horrorosos que sus orgullosos padres pegan en las puertas del frigorífico… sin embargo Casey componía canciones. ¿No os dije antes que era una marisabidilla?

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“I miss you” (Del “Enjoyed”. Tribute to Björk)

Esta pasión y precocidad llevó a Casey a ingresar en el conservatorio de Boston, donde en el año 2.006 grabó un disco en solitario que apenas nadie escuchó, que se llamó “Wind-up canary”, y que ella más tarde describiría como ese corte de pelo que te das cuando tienes 18 años, que por entonces te parece precioso, pero que eso no significa que ahora te vaya a sentar bien.

Y se fue. Dejó el conservatorio antes de graduarse (saludos a mi hija Celia que me estará escuchando). La chica ya no podía esperar más tiempo; ya había decidido qué era lo que quería hacer en la vida, y lo tenía tan claro que no necesitaba nada más para enfocarla (¿de qué me suena a mí eso…?).

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“Baby James” (Del “Wind-up canary”)

Ahora acaban de editar otro disco, esta vez un EP más cortito y grabado en francés. “Luniculaire” es su título, y le permite llevar su concepto musical un paso más allá, porque al no dominar del todo el idioma y trabajar con diptongos y construcciones de frases extrañas a ella, no se centra en la narrativa y las letras de las canciones (a pesar de que junto a tres versiones hay dos originales suyos), sino poniendo el énfasis más en “el sonido” de la voz, en la textura. La verdad es que ha logrado algo puro y expresivo.

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“Chant de grillon” (Del “Luniculaire”)

En este disco, además, nos muestra unas influencias que no le conocíamos, y que van desde la psicodelia francesa hasta el trabajo de Brigitte Fontaine con The Art Ensemble Of Chicago, y “deconstruye” el “Requiem pour un con” de Serge Gainsbourg con unos sonidos que te desquician los nervios y una martilleante percusión que se la debemos al batería Matt Shawn, antiguo amigo suyo del conservatorio.

Y es que, aunque dejase la escuela, Casey no deja de reconocer que aquella era su “alma-mater” y todavía conserva a sus viejos amigos de allí, y sigue en contacto con sus profesores, y sigue experimentando y aprendiendo. Al contrario que Celia, Casey piensa que las escuelas de arte son muy divertidas, porque básicamente uno ya está inmerso en el arte y en hacer música antes de acudir a ellas. Y… si eres afortunado, todavía seguirás inmerso en ello cuando las dejes. Y en eso sí que han coincidido las dos, mire usté por donde… y también en que les encantan los gatos.

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“Requiem pour un con” (Del “Luniculaire”)

EL DÍA QUE MURIÓ LA MÚSICA

No puedo recordar si lloré
cuando leí lo de su reciente esposa ahora viuda,
pero algo me conmovió en lo más profundo
el día que murió la música.

Hace ahora 50 años que un aeroplano monomotor se estrelló en un campo cubierto de nieve del estado de Iowa, matando instantáneamente a tres músicos que pasaron a la historia y a la mitología del rock’n’roll, y que años más tarde inspiraron a Don McLean una de las estrofas, quizás la más citada por todo el mundo a pesar de que en la canción se refería a muchas cosas más, de su “American Pie”.

Las cinco décadas que han pasado no han hecho que disminuya la fascinación por la noche del 2 de febrero de 1.959, en la que Buddy Holly, de 22 años; JP “The Big Bopper” Richardson, de 28 y Ritchie Valens, de 17, terminaron su concierto en Clear Lake y después se subieron a un avión para un vuelo que debía ser de 450 kilómetros, pero que solo duró unos minutos.

Éste fue el primer hito histórico en uno de los aspectos del rock: la primera muerte.

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Buddy Holly – “That’ll be the day”

Y esta muerte todavía tiene resonancias porque ocurrió en un momento en el que el rock estaba pasando por un periodo de transición; el sonido de Chuck Berry, Jerry Lee Lewis y Buddy Holly estaba asentando las bases para la invasión británica de mediados de los ’60 y para el cambio total con los Beatles. La música se estaba moviendo y estaba cambiando. Y los tres músicos que murieron estaban influyendo en el rock and roll cada uno a su manera. Sobre todo Buddy Holly.

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The Big Bopper – “Chantilly lace”

The Big Bopper suele ser acreditado como el creador del primero vídeo musical, con la grabación que se hizo de su interpretación de “Chantilly lace” en 1.958, décadas antes de la MTV.

Y Ritchie Valens fue uno de los primeros músicos que aplicó la influencia mexicana en el rock and roll. Había grabado su gran éxito de “La Bamba” solo unos pocos meses antes del accidente.

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Ritchie Valens – “La Bamba”

Buddy fue uno de los primeros artistas blancos en adaptar la música de los negros para que la pudiese apreciar una audiencia más ámplia. Cuando él y su banda firmaron con su primer sello discográfico, Brunswick, los ejecutivos de esta compañía se creían que él y los de su grupo eran negros, y no una banda compuesta en su totalidad por blancos sureños del corazón de Texas. Aún así arrasaron con la audiencia del Apollo Theater de New York.

¿Que esta difusión de los estilos musicales ayudó a que el país denunciase las leyes de Jim Crow y asentase las primeras bases para el establecimiento de los Derechos Civiles…? Quizás. Eso es algo que aún no ha terminado de discutirse del todo. Pero lo que sí es seguro es que cuando Buddy salió en la tele con sus feísimas gafas negras de carey le dio a otros músicos, incluyendo a un miope John Lennon, el valor necesario para salir a escena tal como eran, con sus gafas y sus defectos, y no estar supeditados a la imagen bonita y estereotipada con que los querían promocionar. De hecho, al final resultó que ninguna imagen era más cool que la de Buddy…

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Buddy Holly – “Heartbeat”

Y si la aceptación cultural de Buddy fue importante, más aún lo fue la de su música. El secreto de sus canciones eran los hábiles juegos de palabras y su ritmo infeccioso. Y su forma de tocar hizo más por dar a conocer la Stratocaster que cualquier otro músico (…bueno con la salvedad de Jimi Hendrix). Sus canciones eran un buen alivio para las dudas sobre la Guerra Fría que constantemente asaltaban en aquella época a los americanos.

La carrera de Holly fue muy corta pero su estilo entrecortado de cantar, su forma de tocar la guitarra y su talento para escribir canciones ejerció una tremenda influencia en los intérpretes posteriores. Los Beatles mismos, que se formaron más o menos por el tiempo de este accidente, estaban entre los primero fans de Buddy Holly y le dieron mucha fama tanto a él como a su grupo, los Crickets, ya que tomaron su nombre basándose en el de éste… una banda de grillos dio lugar a otra de escarabajos.

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Buddy Holly – “Words of love”

Es historia archisabida como los músicos subieron a ese avión huyendo de un largo y frío viaje en autobús hasta la ciudad de su próximo concierto, para así poder disponer de algún tiempo más para dormir, lavar la ropa y preparar mejor las cosas, y como se sortearon los asientos libres, resultando Tommy Allsup “perdedor”, por lo que tuvo que resignarse a sufrir el largo viaje sobre ruedas; y como Waylon Jennings aún estará dando gracias por ser un hombre delgado. No entraremos en más detalles conocidos por todos.

No fue hasta bastantes horas más tarde cuando encontraron los restos del avión, desecho entre una valla de alambres. Las investigaciones posteriores establecieron que el piloto, el jovencísimo Roger Peterson (21 años tenía) que también falleció allí, no poseía los instrumentos adecuados para volar en las condiciones que la noche demandaba, se confundió entre la oscuridad y la abundante nieve que caía e hizo chocar al avión contra el suelo.

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Buddy Holly – “Not fade away”

Pero para que ocurriese eso se dieron anteriormente una serie de hechos y circunstancias en la vida de Buddy que lo propiciaron, que no son tan conocidos ni contados en leyendas urbanas: su boda con Maria Elena Santiago y su separación de los Crickets para convertirse en cantante en solitario.

La boda le hizo replantearse muchas situaciones de su vida, y una de las primeras decisiones que tomó fue la de romper con su manager y productor, Norman Petty, porque quería llevar las riendas de su propia carrera; más que nada porque los arreglos que Petty había impuesto en su contrato le hacían tener control absoluto sobre todo el dinero que ganaban Buddy Holly y los Crickets. El resultado fue una creciente sospecha de Buddy sobre como Norman Petty estaba reteniendo mucho dinero que no le llegaba a él, que debía ser el legítimo destinatario. Después de romper con él entabló acciones legales en su contra para intentar recobrar todo o parte de lo supuestamente robado. El caso aún se complicó más con la ruptura de Buddy y los Crickets, que no le apoyaban en sus acusaciones contra Norman Petty. Nunca sabremos del todo la verdad, pero John Goldrosen, el biógrafo de Buddy, después de hablar con todos los implicados (excepto con Buddy, claro) decía lo siguiente:

Es mi propio juicio que Holly y los Crickets probablemente nunca vieron demasiado de lo que de verdad les pertenecía. Aunque eso no significa que ellos no fuesen pagados de forma legal. En el negocio musical, mucho más que en cualquier otro tipo de industria, lo que es honrado y lo que es legal a menudo son dos mundos aparte.

… y la falta de dinero fue lo que llevó a Buddy a comenzar su fatal última gira.

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Buddy Holly – “Well… all right”

Una gira que él nunca quiso realizar en absoluto. Pasaba por un mal momento a causa de todo lo que estaba pasando y andaba deprimido y sin muchas ganas de tocar. Y además su mujer, Maria Elena, se había quedado embarazada a los seis meses de casarse.

Buddy no estaba preparado para la gira, todo se organizó en los últimos instantes a trancas y barrancas. Pero necesitaban el dinero.
Muy pronto, con la familia crecida, necesitarían esos ingresos.

La historia siempre nos ha hablado de cuatro muertos (los tres cantantes y el piloto del avión), pero el destino todavía le imprimió un giro trágico más y los muertos a consecuencia del accidente fueron en realidad cinco. El shock por la muerte de su marido hizo que Maria Elena sufriese un parto prematuro y perdiese también al hijo que esperaba.

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Don McLean – “American pie”

Y supe que si hubiese tenido oportunidad
hubiese hecho a la gente bailar…
y, quizás, hubiesen sido felices por un rato.