Para Lu y todos los que han rayado innumerables veces a base de escuchas los discos del guitarrista más influyente y más olvidado de la historia del rock.
“If music be the food of love, then play on”. William Shakespeare.
Era pleno invierno, en 1.968. Los cinco miembros de Fleetwood Mac estaban agrupados, cogidos de las manos, sentados en el suelo de la habitación del hotel Gorham de New York. Estaban acojonados.
Mick Fleetwood miró a Peter Green y lo vió muerto, un esqueleto sin carne, pero en movimiento. A los demás no podía ni mirarlos. Era un sentimiento horrible, se sentía desvalido. Habían oído antes historias de malos viajes, y de cromosomas dañados y psicosis permanentes producidas por el LSD, pero no tenían ni puta idea de qué hacer. Comenzaron a llorar pidiendo ayuda…
Para Mick Fleetwood y John McVie esta primera experiencia con el LSD, aunque aterradora, era algo que podían manejar. Para Peter Green fue la apertura de las puertas de la perdición; un camino que, con el paso del tiempo, lo conduciría a prisión, al hospital psiquiátrico y a dos décadas de oscurantismo.
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Fleetwood Mac – “Black magic woman”
Aunque formados menos de 18 meses antes, Fleetwood Mac ya eran la primera atracción del blues británico. Un impresionante primer disco y dos singles de gran éxito, “Black Magic Woman” y “Need your love so bad”, les habían hecho saltar por encima de otras bandas de más solera como los Bluesbreakers de John Mayall o el grupo de Alexis Korner.
La batería de Mick Fleetwood y el bajo de John McVie proporcionaban una potente sección rítmica. La personificación que Jeremy Spencer hacía de Elmore James con su slide era brillante, y la ecléctica técnica de Danny Kirwan añadía variedad. Pero el corazón de Fleetwood Mac era PETER GREEN.

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Fleetwood Mac – “Need yoor love so bad”
Nacido con el nombre de Peter Greenbaum, un judío cockney, en 1.946, fue un niño sensible al que la música siempre inspiraba poderosas sensaciones. Siempre se echaba a llorar cuando escuchaba las canciones de la película de “Bambi” porque no podía dejar de recordar el sufrimiento del cervatillo. Pero su sensibilidad se movía también por otros caminos. Ser un niño judío en el barrio portuario de Londres hacía que fuera constante objeto de burlas y golpes, y las cicatrices permanecieron aún cuando llegó a ser adulto. Sandra Eldson, la mujer de “Black Magic Woman”, le representa claramente a él hablando sobre el dolor de crecer. Sus blues eran autobiográficos.
Ya a mediados del ’66, cuando Peter reemplazó a Eric Clapton en los Bluesbreakers, su blues era único, y lo había perfeccionado a base de estudiar a todos los clásicos que escuchaba en la amplísima colección de discos y cintas que John Mayall tenía en su casa. Pero en septiembre de 1.968, en el segundo disco de los Fleetwood Mac, “Mr. Wonderful”, él seguía refiriéndose a los traumas de su niñez en canciones como “Trying so hard to forget”. En esa canción Peter volcaba el alma del niño que había crecido en el ghetto judío de Londres; uno puede sentir el dolor, la herida, la pérdida que expresaba en el blues, que le servía de consuelo.
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Fleetwood Mac – “Trying so hard to forget”
Este fue su primer paso alejándose del clásico blues negro para convertirle en origen del blues blanco. Desde entonces sus canciones, casi de forma invariable, documentaron sus estados de ánimo.
Aquel mismo verano los Fleetwood Mac emprendieron su primer viaje a los USA. En San Francisco anduvieron con los Grateful Dead, cuyo legendario químico del ácido, Augustus Stanley Owsley III, les ofreció pastillas de LSD de la mejor calidad. Ellos, muy educadamente, se lo agradecieron pero rechazaron su ofrecimiento; el LSD les asustaba. De hecho ya estaban bastante asustados solo por estar en América. Pero Owsley se aseguró de que le prometiesen que la próxima vez que vinieran sí probarían sus productos.
Y volvieron en Diciembre. Fleetwood Mac estaban en New York para una gira de 30 días que comenzaba en el Fillmore East como teloneros de Grateful Dead. Esta vez, cuando Owsley les ofreció dijeron que sí. Si no lo probaban ahora, que tenían el LSD más puro del que se podía disponer, ¿cuándo hacerlo?. Pero no querían tocar en ácido; así que lo guardaron para después, cuando estuviesen descansando en su hotel, el Gorham.
No fue lo que se esperaban. Después de una hora el grupo experimentó una ansiedad común que se convirtió en un trip de pesadilla. En el momento más bajo sonó el teléfono; era Owsley llamando para preguntarles si estaban disfrutando. Por teléfono Owsley les hablaba bajito, utilizando palabras suaves y dirigiéndolos firmemente hasta que la experiencia se convirtió en algo más placentero… una sensación de volar…

Fleetwood Mac: Mick, Peter, John y Jeremy
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Fleetwood Mac – “Albatross”
Mientras ellos estaban allí, el single con el plácido instrumental de “Albatross”, un giro radical desde el blues puro con el que la gente identificaba al grupo, iba ascendiendo por las listas de ventas inglesas. Y antes de volver a su país grabaron el single siguiente en New York, “Man of the world”. Una vez más, a pesar del creciente éxito del grupo, las letras revelaban la confusión interior de Peter Green. Cuando le entrevistaron durante la promoción le dijo al periodista: “Es muy triste. Es la forma en que siempre me siento. Soy yo y mi tristeza”. Y le salió fantásticamente; Peter se concentró en la grabación, sabiendo en todo momento lo que quería lograr y poniendo en ello toda su profesionalidad. Si en aquellos momentos estaba en ácido, la verdad es que en la canción no hay trazas en absoluto.
Pero fuera del estudio, sin embargo, todos comenzaron a notar que algo estaba pasando. Peter les decía que se sentía como una lavadora, solo tenían que enchufarlo y comenzaba a tocar. Se obsesionó además con que la banda no debería ganar dinero, tenía que donarlo todo.
Cuando volvieron a Inglaterra, a Peter se le veía infeliz… comenzó a sentirse separado de todo el proceso que implicaba estar en una banda de éxito. Y esta separación se demostró claramente durante la grabación del siguiente LP, “Then play on”, en la que Peter pasó la mayor parte del tiempo trabajando en solitario, grabando múltiples partes de guitarra, e incluso pautas de batería. El resto de la banda, efectívamente, fue excluída.
En la primavera de 1.969 los Fleetwood Mac volaron de nuevo a los USA para su tercera gira. Cuando tocaron con los Grateful Dead en Nueva Orleans Owsley reapareció, esparciendo LSD en el agua de las fuentes. Esa noche Peter estuvo demasiado “alto” como para tocar bien; Danny también se sintió muy extraño, y Mike tocaba la batería como le venía en gana… fue un concierto muy extraño. Normalmente, después de tocar todos se reunían en el hotel de los Dead charlando amigablemente, pero esta noche los Mac estaban demasiado mosqueados por como les había salido todo y decidieron irse a su propio hotel. Viendo las noticias por la mañana se enteraron de que esa noche, como los Grateful Dead describen en su canción “Truckin’”, el hotel de éstos fue asaltado por la policía, buscando a Owsley, y los arrestaron a todos. Si Fleetwood Mac hubiesen estado allí, su arresto les hubiese significado también la deportación.

Los mismos de antes, con Danny a la derecha del todo
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Fleetwood Mac – “Man of the world”
“Man of the world” se editó en abril y tuvo tanto éxito como “Albatross”. Pero Peter seguía en otro mundo; echaba de menos a los amigos de los USA, que le habían abierto los ojos a tantas cosas desconocidas. Se convirtió en un estudioso de “Words of Wisdom”, un libro que era un compendio de baratijas místicas tales como “los hombres han nacido con dos ojos y una boca, para que así puedan ver dos veces más de lo que dicen”, o “saber lo que sabe y lo que no sabe es la característica principal del que realmente sabe”…
Por entonces Peter estaba cuestionándose sus creencias más fundamentales y los demás le respetaron. Pero aunque “Then play on” estaba demostrando ser su disco de más éxito hasta el momento, Peter seguía resbalando por su cenagal personal de profunda depresión. Una noche, después de un concierto, le dijo a los demás de la banda: “Quiero saber más sobre Dios. Quiero creer que el papel de toda persona en la vida es hacer el bien a los demás, y que lo que estamos haciendo ahora nosotros solo es una mierda”. Nada de lo que los demás Fleetwoods dijeron pudo sacarle de su depresión, y después de un rato todos se sumieron en un largo e incómodo silencio.
Finalmente, Peter lo rompió diciendo: “A veces creo que la música lo es todo, y otras veces pienso que no es nada. El dinero me importa un carajo. Estoy en un terrible estado en el que no sé qué es lo que está bien”. Para cuando el grupo comenzó otra gira americana en agosto, él ya había renegado de su fe judía en favor de una mezcla de cristianismo y budismo, y en el escenario vestía túnicas blancas de monje, con un enorme crucifijo colgándole del cuello.
En octubre, una vez más, Peter enseñó sus cartas en forma de otra canción, “Oh well”, con Dios como presencia principal. En realidad la canción prácticamente era una interpretación suya en solitario, otra radical separación de las anteriores canciones de Fleetwood Mac. Los miembros del grupo se apostaron algunas libras con él a que aquello no podía ser un éxito. La canción llegó al número 2 y la banda fue invitada a aparecer en el “Top of the pops”, donde Peter apareció ante toda Inglaterra con su túnica y su crucifijo. No era teatro, así era él en realidad; tenía una cruzada en su mente y nadie tenía ni idea de lo profundamente que la estaba luchando.

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Fleetwood Mac – “Oh well”
Su estado aún se agudizaba más por la mescalina que tomaba a todas horas, se sentía santo y compasivo… hasta el punto de que viendo un programa de televisión sobre los niños hambrientos de África, rompió a llorar mientras firmaba un cheque por 12.000 libras que envió a Save The Children.
Sus necesidades tampoco necesitaban de demasiado dinero. Peter seguía viviendo en casa de sus padres, donde todo era amor y confort. Nunca sintió la necesidad de independizarse, ni de dejar el nido familiar, donde sus padres cuidaban de todas sus necesidades. Él, a cambio, se convirtió en el proveedor familiar, el que pagaba todas las facturas, y el que incluso les compró otra casa más grande y mejor, a la que pusieron de nombre “Albatross”.
Y tampoco hay dudas, y perdonadme si esto suena a tópico chiste sobre los judíos, de que el comportamiento de sus padres tampoco ayudó mucho a estabilizar la vida de Peter. El abundante amor que le prodigaban ayudó muchísimo a aislarle de la realidad; su madre, por ejemplo, contestaba todas las llamadas telefónicas y ahora es bien sabido que le decía a todas las mujeres que preguntaban por él, que Peter no estaba en casa, o no se podía poner. La desconfianza de la familia en todas las mujeres que se acercaban a él se debía al hecho de que tales mujeres eran una amenaza potencial para la seguridad financiera de la casa.

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Fleetwood Mac – “Underway”
En 1.969 los lectores del New Musical Express votaron a Fleetwood Mac como la mejor banda británica, y vendían tantos discos allí y en el resto de Europa como los Beatles y los Stones. Ése fue el momento elegido por Peter Green para comunicarle a los demás que todos los beneficios que la banda obtuviese desde ahora iban a ser donados para obras de caridad. Con excepción de Jeremy Spencer, al que los colocones con él ácido le habían comido el coco de tal forma que se había convertido en un fanático religioso que posteriromente le llevó a dejarlo todo para militar en la secta de Los Niños de Dios, los demás miembros del grupo no estuvieron de acuerdo con su idea… amos, andaaa!!
Desde entonces las relaciones entre ellos iban cada vez peor y no ayudó nada el que en su gira europea fuesen invitados por unos iluminados hijos de papá alemanes a convivir con ellos en su comuna de Munich, donde pasaban las horas entre música (tenían incluso un estudio de grabación) y LSD. Peter se incrustó en aquella vida relajada y no volvió a ser el mismo desde entonces; la banda solo le vió a la hora del concierto que tenían. Después de ése, los Fleetwwod Mac debían ponerse en camino porque tenían más conciertos comprometidos en la gira, pero no había forma de arrancar a Peter de la comuna; estaba colgado del ácido pero lúcido. Tras muchas discusiones lograron convencerle de que al menos debía seguir con ellos hasta terminar la gira, porque de otra forma corrían el riesgo de que los demandasen. En el siguiente concierto Peter estuvo alegre, sintiéndose en una forma maravillosa, sin poderse creer lo que estaba haciendo, sacando de su guitarra notas que ni siquiera conocía y que se dispersaban en todas direcciones en el espacio… el resto de la banda no lo vió así. “Sonabas como si estuvieses loco”, le dijeron.
Y quizás eso fuese lo que empezaba a ocurrirle. Varios días después Peter se despertó sudando de una horrible pesadilla. Soñó que estaba muerto y no podía moverse, que luchaba por volver a su cuerpo… y despertó y miró a su alrededor, todo estaba oscuro y se vió a sí mismo escribiendo una canción. Sobre el dinero. “The greeen Manalishi” es dinero, una canción que reflejaba su miedo a ganar mucho dinero y que eso le separase de todo el mundo.
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Fleetwood Mac – “The green Manalishi”
Escribió la canción y se grabó en marzo. Hasta entonces las grabaciones del grupo habían sido muy espontáneas, básicamente blues alrededor del cual cada miebro encajaba sus partes, incluso en el “Oh, well”. Pero “The green Manalishi” fue una cosa muy a lo Brian Wilson; Peter grabó todas las partes él mismo en un Revox en su casa, y luego llegó al estudio con la cinta diciéndo que esa era la canción que había que editar. De todos modos algo más le agregaron en la sesión de grabación más extraña del mundo; John McVie ni siquiera participó porque el bajo ya quedaba bien como estaba, Jeremy estaba a lo suyo, con los Niños de Dios, y tampoco grabó nada. Peter ya no confiaba en el juicio de la banda y necesitaba tener el control completo.
No es extraño que la canción fuese inspirada por una pesadilla; la descripción de “Manalishi” del descenso infernal, con sus voces, su locura, su desesperación… demostró ser un anticipo escalofriantemente exacto de lo que con el tiempo llegó a ser el tormento diario de Peter Green.
A primeros de mayo, mientras estaban de gira por Suecia, en el autobús que les llevaba a la siguiente ciudad, Peter Green anunció que abandonaba Fleetwood Mac. Se dirigió a la parte delantera del autobús y desde allí les dijo a todos que se iba; que respetaría todos los compromisos que tenían pendientes, pero que después de eso su perturbación emocional no le permitía seguir más.
Oficialmente dejó la banda el 31 de mayo de 1.970, cuando “The green Manalishi” comenzaba su ascenso por las listas. Pero eso a él ya no le importaba lo más mínimo. Las cosas materiales habían dejado paso a las espirituales. Mick Fleetwood, pasados los años, dijo una vez: “Si Peter hubiese seguido con nosotros, hubiésemos llegado a ser Led Zeppelin”.
Lo mejor y lo más admirable que puede hacer un ser humano en la tierra es esforzarse en intentar ser como Él, como Dios… la gente tiene miedo de decirlo, pero yo siento que me guía el espíritu de Dios, o el mismo Dios, si tú quieres…

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Peter Green – “” (del “The end of the game”)
A finales de año, para cumplir sus obligaciones contractuales con la Warner, Peter editó su primer disco en solitario, “The end of the game”. Fue su disco de LSD, en el que intentó alcanzar cosas que nunca antes había podido alcanzar sin la ayuda del ácido y la mescalina. Nadie lo compró, solo circuló entre sus amigos, sus conocidos, sus familiares, sus novias…
Mientras tanto, para ocupar el hueco dejado por Peter Green, los Fleetwood Mac ficharon a la más prominente de todas las mujeres que cantaban blues en quellos momentos, Christine Perfect, que con el tiempo, tras su boda con John, cambiaría su nombre a Christine McVie. Pero todo lo que sucedió después con ellos pertenece a una historia diferente. El camino de Peter Green se bifurca aquí en otra dirección, por la que caminaremos con él en el siguiente post.
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Peter Green – “” (del “The end of the game”)
