SOCIEDAD PARA LA PRESERVACIÓN DE LA MÚSICA INMORTAL
Hace poco más de un año y medio ya hablamos (muy bien) aquí mismo de Jose Casas. Incluso la presentación en Sevilla de su nueva banda por entonces sirvió como fiesta de presentación también de este blog. Eso significa que es amigo nuestro y no vamos a hablar mal de él… pero es que aunque no lo fuese, su forma de hacer música por gusto y sin servidumbres (palabras del colega Ambrosio) siempre le situaría como referente de la escena musical sevillana. Y ahora vuelve a la carga…
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“The Village Green Preservation Society”
Junto a miembros de su grupo La Pistola de Papá, Jose Casas se ha autoimpuesto la ingrata tarea de rendir un fabuloso tributo al disco “The Kinks are the Village Green Preservation Society” con motivo del 40 aniversario de su edición. Y para ello han grabado cuatro versiones de canciones de ese disco.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“Starstruck”
A esta banda paralela que ha montado la ha llamado THE VILLAGE GREEN EXPERIENCE, y además de aquí, puedes oírla y saber más cosas de ella en su página de Myspace.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“Big sky”
Su presentación oficial en Sevilla la van a hacer el próximo viernes día 3, como ya habrás visto en el cartel anterior, en la sala “Malandar”, la misma en la que hicimos las presentaciones de las que antes te hablaba. Esa noche marcará el inicio de una pequeña gira que después les llevará por Lora del Río (día 18 en el “Farándula”), por Madrid (el 22 de noviembre en “La Pequeña Betty”) y por Utrera (el 13 de diciembre en el “Latino”).
Nosotros vamos a ir. Ninguna ocasión como ésta para recordar este disco y las grandes canciones de los Kinks…. ¿te veremos por allí?
Hasta que llegue ese momento vamos también a rendir nosotros nuestro homenaje, hablando de esa fantástica obra y sitiuándola en el contexto en que fue creada…
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“Do you remember Walter?”

El origen de los KINKS se remonta a los tiempos en que el rock tal como lo conocemos también comenzó a caminar, a 1.964 para ser exactos. No había muchos grupos de rock por entonces, apenas los Rolling Stones y los Beatles, junto a algunos otros como los Byrds, los Them, los Who y los Yarbirds… como la mayoría de los demás, los Kinks también comenzaron con standards del rock’n’roll, pero “Long Tall Sally”, su primer disco pasó bastante desapercibido y a partir de su primer LP ya comenzaron a tocar material original, excepto, claro, los periódicos revivals del “Louie Louie”.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
Y desde ahí, el ascenso meteórico, casi en vertical. En 1.966 Inglaterra era como aquella España de Felipe II en la que nunca se ponía el sol, Londres era el centro de la cultura mundial… y por si esto fuera poco Inglaterra ganó el Mundial de fútbol que ella misma organizó, destrozando en su camino a su bestia negra alemana. En julio de 1.966 los Kinks eran uno de los tres mejores grupos de esa “Gran Bretaña”, y como su palabra era ley, una revista invitó a Ray Davies a escribir un artículo sobre el “Revolver” de los Beatles. Fue una elección astuta. El “Sunny afternoon” acababa de desbancar al “Paperback writter” del número uno en tan solo una semana, lo que Davis describió como una de las alegrías de su vida. Esto confirmó a los Kinks en su posición de juglares de la corte de la nueva aristocracia del pop. El exaltado joven compositor, con su maravillosa esposa y su reciente hija, asentado en su residencia situada en una frondosa zona verde de gran exclusividad, y reconocido mayoritariamente en la escena local… lo había logrado todo creativamente con tan solo veintidós años. Ray Davies estaba en la gloria.
Y efectivamente, el veredicto de Ray para la obra de los Beatles fue característicamente irreverente, aunque para ojos modernos pudiesen parecer sacrílegos. Incluso se permitió observar que esa clase de canciones que hacían los Beatles ahora son las que ellos hacían dos años atrás. Y no le faltaba razón, porque con el zumbido de la guitarra de “See my friends”, en 1.965 los Kinks anticiparon la moda de las ragas que ahora poblaban los discos de los Beatles, los Rolling Stones, o los Byrds.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
A mediados de 1.966, sin embargo, Ray Davies parecía querer volver a la época de los Beatles pre-experimentales, algo que se veía por lo que comentó sobre “Good day sunshine”: una vuelta a los antiguos y reales Beatles. Sin electrónica; unos Beatles que tenían que volver a ser como los chavales de la puerta de al lado, que era lo que mejor les sentaba. Y Ray Davies era así también, su canción “I’m not like everybody else” (“No soy como los demás”), no era una fanfarronada, era un modus operandi. La mayoría de la gente veía el pop desde un punto de vista mercantil: “¿Qué es popular…? ¿Esto…? Pues esto es lo que vamos a hacer”. Pero para Ray las cosas no eran así, él pensaba: “¿Qué podemos hacer que no estemos siguiendo una moda…?” Y eso es lo siguiente que hacían ellos. Cuando en el verano del ’66 todos los músicos experimentaban con loops de cintas, extrañas producciones, guitarras marcha atrás… las interferencias atmosféricas de la tormenta psicodélica que se avecinaba… Ray Davies se concentró en la poesía de las canciones. “Sunny afternoon” fue la primera manifestación del nuevo estilo de los Kinks que culminó dos años después con el disco que hoy celebramos, “The Kinks are the Village Green Preservation Society”… pero para cuando salió, poca gente quedaba ya para escucharles.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“The Village Green Preservation Society”(Del “The Kinks are the Village Green Preservation Society”)
Dios salve a Fu-Manchú, a Moriarty y a Drácula…
Dios salve a las tiendecitas, a las tazas de porcelana china y a la virginidad…
Dios salve a las casas de estilo Tudor, a las mesas antiguas y a los billares…
Después de muchos retrasos, revisiones de canciones y sesiones desechadas, “Village Green” se editó el 22 de noviembre del ’68, casualmente el mismo día en que los Beatles editaban su nueva colección de canciones en su Doble Blanco. Dos años en que las antiguas rivalidades de ambas bandas ya eran historia. Los Beatles vendieron dos millones de copias de su disco en una semana en el mundo entero, y de nuevo eran adorados por la crítica y el público como el más grande grupo de pop de su tiempo, mientras los Kinks eran ignorados y olvidados. “Village Green” no entró en ninguna lista de ventas del mundo, en todo el cual apenas se vendieron veinticinco o treinta mil copias. Y encima les prohibieron actuar en los Estados Unidos por un supuesto comportamiento ofensivo. Algo bastante penoso para un grupo que solo un año antes contaba siempre por encima de los 200.000 el número de singles que vendía de cada uno de los que editaba, y quien escribía los mismos era festejado como el autor más brillante de todos. Y la humillación era aún mayor porque los pocos que habían llegado a escuchar “Village Green” tenían plena conciencia de que era el mejor trabajo de Ray Davies hasta la fecha.
El nuevo disco de los Kinks huía deliveradamente de cualquier moda imperante en el pop o el rock británicos; no había largos solos de guitarra, ni extensas jams donde todos se lucían con libertad, ni letras basadas en “El Libro Tibetano de los Muertos” o “El Manifiesto Comunista”. En vez de eso, los Kinks cantaban canciones sobre viejos amigos, tragos de cerveza, viajes en moto, brujas malvadas y gatos voladores. Ray bebió de fuentes personales y tradicionales para crear un disco que, aunque a simple vista estaba lleno de personajes que habitaban en pequeños pueblecitos verdes, se incrustaban profundamente en territorios que apenas estaban explorados en el pop: recuerdos, arrepentimiento, fracaso, envejecimiento… el disco sonaba muy inglés, pero solo en su superficie, porque era una metáfora del problema universal con el que Ray Davies estaba luchando: el problema de estar vivo.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“Picture book”(Del “The Kinks are the Village Green Preservation Society”)
Álbum de fotos, de cuando eras solo un niño,
en aquellos días cuando eras feliz,
hace ya tanto tiempo…

Ahora, en nuestros días, reconocemos “Village Green” como el punto más alto de la a menudo confusa carrera de Ray Davies, algo que incluso él mismo encuentra a la vez gratificante y mortificante, y aunque reconoce que es su disco favorito de todos los que ha compuesto, también se refiere a él con pesar como “el fallo más aclamado de todos los tiempos”. Y yo agrego algo más, estoy seguro de que la mayoría de la gente que habla hoy de él ni siquiera lo ha escuchado.
“Village Green” no es solo el mejor disco que hicieron los Kinks, sino que a medida que han ido pasando los años desde su edición, se ve que ha resultado ser el único disco de pop de su época que miraba más allá de los años ’60, y contemplaba lo que iba a pasar después. No marcaron tendencias, pero con este disco los Kinks crearon algo duradero y sin igual, no solo la más perfecta manifestación del inimitable ingenio de Ray Davies, de su tristeza, su rabia contenida, su encanto, sino también un recuerdo intemporal de que todas las fiestas, por muy fantásticas que sean, llegan a su final.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“Wicked Annabella”(Del “The Kinks are the Village Green Preservation Society”)
No entres de noche en el bosque,
porque por debajo de las ramas y las piedras
hay montones de demonios pequeñitos esclavos de la malvada Annabella,
esperándote para arrastrarte a su casa.
La fiesta de los Kinks comenzó a decaer justo tras el punto álgido que significó su gran “Waterloo Sunset”. La semana siguiente de su edición todos los periódicos musicales sacaron grandes titulares en los que anunciaban que Ray Davies dejaba los Kinks, siguiendo el ejemplo de Brian Wilson, que había dejado a los Beach Boys para concentrarse en la música del grupo. El abandono no llegó a suceder, pero era innegable que había en el seno de la banda más problemas de los acostumbrados. Se debatía también la carrera en solitario de Dave Davies, que quería volver a hacer canciones primitivas como las primeras que grabaron los Kinks. En el “Something else” ya aparecían incluso tres canciones suyas junto a las de su hermano Ray, y llegó a grabar un LP en solitario que quedó inédito. Dave y Pete Quaife (el bajista) preferían seguir tocando viejo rock’n’roll, y el batería Mick Avory y Ray preferían las canciones como las que estaban grabando ahora. La edición del “Autumn almanac”, tan lleno de capas y de producción tan complicada marcó el primer signo de decaimiento en el grupo. Este single glorioso, uno de los más grandes logros del pop británico de los ’60, fue ámpliamente criticado en su momento por ser demasiado similar a los anteriores discos de los Kinks; la prensa acusó a Ray de trabajar en base a una fórmula y no a unos sentimientos, de ser aburrido, de haber comenzado a escribir sobre cosas diarias poco emocionantes, de haberse anquilosado musicalmente, y le señalaban que ya era hora de intentar algo diferente.
Además su LP “Something else”, editado en 1.967, que podía haber sido un triunfo porque contenía algunas de sus canciones más inmortales como “David Watts”, “Two sisters” o “No return”, también era demasiado difuso, sonaba menos coherente que el anterior “Face to face”… y encima tenían que luchar con la estela del “Sgt. Pepper”. Las idiosincráticas viñetas de Ray Davies de pronto parecían pequeñas e inconsecuentes en comparación. Aunque ahora, cuarenta años después, atesoremos esas modestas canciones sobre cigarrillos, tés de las cinco y soldaditos de plomo, entonces parecían tener una fatal carencia de ambición. En consecuencia, el disco fue un fracaso comercial. A finales de año los Kinks ya no estaban de moda, se habían convertido en un anacronismo. Y Ray Davies entendió estos signos de aviso, y enterró la cabeza en su trabajo, persiguiendo obstinadamente sus visiones para sus nuevas obras… las navidades llegaron y pasaron; y ellos continuaban en los sótanos de Pye Records grabando, grabando, grabando…
Ray Davies escribió casi todas las canciones del “Village Green” en su mansión georgiana de Londres, una parte de la ciudad, de la época Tudor, que era mágica y tenía la apariencia de una pequeña y verde ciudad, por lo que Ray no tenía que mirar muy lejos para encontrar inspiración. Y lo que escribió no fue tanto una excursión nostálgica como una apreciación de las cosas viejas y buenas de la vida, y de la habilidad para disfrutar de ellas. En la canción que daba título a todo el disco, los Kinks expusieron (quizás medio en serio, medio en broma) su credo, una maravillosa lista de cosas que merecían ser preservadas. Los Kinks fueron el primer y el único grupo en sugerir que muchas de las cosas antiguas y clásicas que habían hecho grande a Inglaterra y a ellos mismos merecían ser preservadas en la creación del nuevo mundo, una sugerencia que chocaba frontalmente con el pensamiento de muchísima gente que en esos tiempos revolucionarios (tened siempre en mente que estamos hablando de 1.968) estaban más interesados en la música alta, la música que te embotaba la mente, el misticismo psicodélico… ¿Pues sabeis qué os digo? Que ellos se lo perdieron.
Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.
“People take pictures of each other”(Del “The Kinks are the Village Green Preservation Society”)
La gente se hacen fotos unos a otros
solo para demostrarse que existieron realmente.









Bueno… pues habrá que hablar del concierto de anoche. Joé, nos libramos del diluvio por tres horitas apenas, menos mal.



Lo siguiente era aprovisionarse de más cerveza y tirá p’alante; para las primeras filas junto al escenario, que iban a salir los que llevaba esperando todo el rato: Imán, Califato Independiente. Así que dejamos atrás a Gema y los demás cobardes y el Juanito y yo nos preparamos para gritar y sudar como cuando teníamos edad para hacerlo. Y no nos defraudaron… que vá, ni lo más mínimo. Hicieron trizas nuestras expectativas pasando por encima de ellas como conquistadores.
El bache fue tan profundo que ni siquiera logró remontarlo una canción que siempre funciona y es tan potente como el “All along the watchtower” electrificado. Incluso el sonido parecía peor y más bajo que el del resto de las bandas.
Pero lo que siempre más se ha resaltado de él ha sido la cara oscura de su luna, la que le llevó a encapricharse del mítico criminal Charles Manson e invitarle a él y a toda la Familia a hospedarse en su casa de Sunset Boulevard en 1.968, poco antes de asesinar a Sharon Tate y perpetrar la famosa carnicería. La que le llevó a ir totalmente borracho a muchísimas sesiones de grabación de finales de los ’60 y primeros ’70, hasta el punto de que en 1.971, en la grabación del “Surf’s Up” estuvo a punto de caerse por una ventana atravesando el cristal y salvando milagrosamente su vida gracias a la rapidez de su esposa Bárbara, que le cortó la enorme pérdida de sangre del brazo con un torniquete. Esa herida fue de tal calibre que le impedía tocar la batería, por lo que tuvieron que forzarle a dejar a los Beach Boys durante algunos meses, siendo reemplazado por Ricky Fataar. La que le hizo abusar de toda clase de bebidas y drogas hasta el punto de no poder mantener mucho tiempo a su lado a ninguna de sus esposas y tener continuas refriegas con los demás miembros de la banda, a pesar de ser todos de la misma familia. Su primo Stanley, hermano del vocalista Mike Love, casi lo mata un día de una paliza por darle cocaína y otras drogas peligrosas a Brian Wilson, a quien Stanley, más que su primo, consideraba su hermano menor.
Y desde muy joven también Dennis fue diagnosticado como un caso grave de hiperactividad y déficit de atención, era como si su cerebro estuviese cableado para distraer su atención con todo, constantemente alimentado con demasiada información. Y ser batería de una banda de rock que siempre está de gira es un trabajo perfecto para una persona así. Aunque él lo aceptase solo ante la continua insistencia de su madre, que quería que los Beach Boys fuesen un grupo familiar, integrado por él y sus hermanos Brian y Carl, al bajo y la guitarra, su primo Mike Love, que era la voz solista, y un compañero de clase de hacía mucho tiempo, Alan Jardine, también guitarrista.

Dennis no tenía formación pianística, solo se sentaba ante él y sacaba acordes que cualquier maestro hubiese matado por componer. No se sabía los nombres de las notas, solo tocaba y tocaba hasta que encontraba las notas que eran iguales a los sonidos que escuchaba en su cabeza. La riqueza e innovación instintiva de sus acordes recordaba en cierto modo a Richard Wagner, aunque estoy seguro de que Dennis ni siquiera había oído hablar nunca de él.
No solo es que este disco no sonase como nada de los Beach Boys, aunque algunas de sus canciones (“River song” y sus aires de gospel, por ejemplo) son las que la banda hubiese hecho de no estar tan preocupados de perseguir su propio rabo, sino que “Pacific Ocean Blue” parece que no está abierto a ninguna influencia musical; es música que fluye de su propia fuente. Al contrario que Brian Wilson, que siempre tenía la cabeza llena de ideas, las grabaciones de Dennis parecen sonidos sin terminar. Música capturada en el mismo momento en que se estaba explorando sobre ella. La instrumentación cambia de canción a canción pero uno siempre sale con la seductora sensación de que el cantante te ha hecho un guiño que has sabido entender.
Los años finales de la vida de Dennis Wilson son una historia que pide a gritos no ser contada. La tristeza del imparable deterioro de una persona que llegó a tener tanta vitalidad y una presencia tan hermosa, y que ahora apenas podía distinguirse de cualquier homeless de la calle no tiene cabida en un sitio como este blog.


16 de Agosto de 1.958.- Madonna Louis Veronica Ciccone nace en Bay City (Michigan). Inmediatamente convoca una conferencia de prensa para anunciar su llegada.
3 de Abril de 1.978.- Madonna se traslada a New York con solo tres dólares en su corsé, y da comienzo a su carrera en el show-business después de contestar a un anuncio en el “Variety”, que solicitaba una chica para aprendiza de megaestrella.
ropa interior de encaje y crucifijos de bisutería chillona. Eso atrae a una gran cantidad de conflictivos admiradores deseosos de llevársela a su casa a conocer a mamá, y después violarla sobre la mesa de la cocina.
9 de Febrero de 1.982.- Madonna graba su primer disco, “Madonna”. Sus canciones suenan incesantemente en la MTV, convirtiéndola en una estrella nacional. Pero el estrellato nacional no es suficiente, así que Madonna comienza a estudiar español, francés, alemán, chino, swahili y serbo-croata.
ser eso.
1 de Junio de 1.989.- El video de Madonna, “Like a prayer”, en el que aparecen cruces ardiendo y un erótico Jesucristo negro, es atacado por el Vaticano, que se quejaba amargamente de que el verdadero Jesucristo jamás hubiese bailado con una canción tan mala. Afortunadamente, el 63 por ciento del público mundial del pop creía que la versión de Madonna era más creíble que la del Catecismo.
9 de Septiembre de 1.991.- En el documental que filmó presentando la trastienda de su vida, “En la cama con Madonna”, la estrella volvió a romper todas las reglas y a causar furor, esta vez por aparecer en la película completamente vestida.
22 de Diciembre del 2.000.- Madonna se casa con Guy Ritchie, director de la aclamada película de gangsters “Te mataré, cabrón, hijoputa apestoso. Ah, sí? Pero tú solo o con tu banda?”. Entre los tres mil invitados a la boda en la Abadía de Westminster se encontraban Sting y su amiga Lula, el Arzobispo de Canterbury, Stephen Hawking, y la Princesa Diana de Gales, que había obtenido un permiso especial en el cielo para la ocasión.
18 de Diciembre del 2.003.- Madonna comienza a estudiar las antiguas tradiciones mística judías contenidas en la Cábala, y adopta el nombre espiritual de Esther Shylock.
científicos andan aún desconcertados sobre cómo ha logrado esta asombrosa transformación… a su edad, por Dios!

Billy Kramer era un guitarrista reconvertido en cantante el día que le robaron la guitarra. La falta de éxito le estaba haciendo pensar que mejor haría dejando el negocio musical y volviendo a su trabajo como ferroviario, que nunca debió abandonar. Pero algo debió ver en él Brian Epstein, el gran manager y factotum de los Beatles, cuando le mandó llamar y se ofreció a ser también su manager.
Como ya habeis visto que hizo Lennon en España, a los Beatles parece que les gustaba relajarse en sus vacaciones escribiendo canciones, porque Paul McCartney hizo lo propio cuando disfrutaba de ellas en Portugal con la canción “Penina”, llamada así porque ése era el nombre del hotel en el que se alojaba.
Cuando los Beatles comenzaron a hacerse muy famosos, la atención del mundo entero se enfocó en su ciudad de Liverpool, de la que esperaban ver surgir algunas otras figuras comparables a ellos. Y aunque no fuese así, sí que apareció algún que otro cantante que merecía la pena. Este fue el caso de Cilla Black, una chica a la que Brian Epstein lanzó al mercado diciendo que era la encargada del guardarropa de The Cavern, cuando en realidad su trabajo era el de una poco glamourosa mecanógrafa en una empresa local que por las noches subía a cantar alguna canción con bandas locales que actuaban en el Café Zodiac, donde trabajaba de camarera con su amiga Pat Davies, la novia por entonces de Ringo Starr.

Y ya que hablamos de Harrison, éste también escribió una canción junto a Doris Troy que sirvió a esta cantante como entrada en el sello Apple, “Ain’t that cute”.

La suerte de estos dos pijitos es que uno de ellos era hermanito de otra niña pija, Jane Asher, que se había cruzado en el camino de Paul McCartney, convirtiéndose en su novia. Así que el chaval decidió aprovechar la ocasión, y pensó muy agudamente que si la siguiente maqueta que presentaban era una pieza que McCartney hubiese escrito para ellos, no se la iban a devolver, como había ocurrido con las 63 anteriores que habían presentado en las discográficas. Y le dijo a su hermanita que le hiciera el favor.

Pero no fue Jackie el único intento beatleliano que terminó en fracaso. Anteriormente ya hubo otro caso cuando Brian Epstein quiso lanzar como solista a Tommy Quickly, un chico de diecisiete años que por las mañanas era instalador de teléfonos y por la noche lideraba una banda que teloneaba a los Beatles algunas veces. Y les pidió a éstos una canción para él. Lennon y McCartney eligieron “No reply” y fueron al estudio para que la grabase. Pero después de diecisiete intentos Tommy no era capaz de cantarla con la adecuada afinación y la pareja de Beatles dijo que mejor se la quedaban para cantarla ellos mismos. La sesión de grabación se anuló.

Y cerramos el post con otra pieza instrumental aparecida en el single en el que John Foster & Sons Ltd. Black Dyke Mills Band, una banda de ésas que tocan marchas vestidos con horribles uniformes, hacían una rendición muy pepperlandiana del “Yellow submarine”. Se trata de “Thingumybob”, escrita por McCartney como sintonía de una fallida serie de televisión, que con éste mismo título duró apenas un mes y medio en la parrilla de la televisión inglesa tras el verano del ‘68.