Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
EL HOMBRE QUE SIEMPRE ESTÁ NACIENDO
Carrascus

El martes. Será el martes, en Jerez, la tercera vez que vea en directo a BOB DYLAN. Ya iba siendo hora de nuevo; la vez anterior fue hace ya mucho, en A Coruña, allá por 1.993… ¿te acuerdas, Ambrosio?, la noche en que entre la multitud el destino me llevó a toparme con uno de mis mejores amigos de la mili, el único que se vino una vez a conocer Sevilla en uno de nuestros permisos. Se llama Pepe, y tiene un bar en As Neves, así que si pasas por allí, Lula, pídele que comparta un rias baixas contigo por mi recuerdo.

Un par de años antes Bobby estuvo en Sevilla, en la tercera de las cinco noches que dedicaron a las leyendas de la guitarra para ir creando ambiente pre-Expo. Estábamos inaugurando el Auditorio de la Cartuja, ahora dedicado a la memoria de Rocio Jurado, y quedándonos con la boca abierta todos los que conseguimos una acreditación de prensa con el despliegue de medios y tecnología futurista que nos iba a traer la década de los ’90 y que allí ya era presente de indicativo. Los despachos, los estudios, las salas de reuniones, el escenario, las tramoyas… la multitud de guiris entre los que podías darte media vuelta y encontrate frente a Roger McGuinn preguntándote por el camino a los lavabos… Podías darte un paseo y encontrarte de pronto al doblar una esquina con Bo Diddley e improvisar una entrevista, como le ocurrió a mi acompañante de la primera noche, Luis Clemente, que luego le publicó el “Ruta 66”.

La tercera fue la noche de Bob. Yo fui a la rueda de prensa previa con varias preguntas preparadas para dialogar con el mito. Iluso… junto a otros invitados que empalidecían bajo su alargada sombra, quien se presentó fue Keith Richard, la otra estrella de la noche, y el acaparador de todas las preguntas hasta que amenazó con retirarse si no teníamos la deferencia de hacer caso también a los otros. De lo que pasó aquella noche tendrás muestras visuales y sonoras en el post… yo miraba desde la tribuna de prensa la actuación de Jack Bruce; desde allí se dominaba muy bien el escenario y toda la parte de atrás de éste. En un momento determinado, antes incluso de que Jack y sus acompañantes terminasen el “White room”, comenzó a acercarse por detrás una figura portando una guitarra. Desde abajo nadie le veía aún. Pero a mí se me comenzaron a erizar todos los pelos del cuerpo y a sentir una especie de vacío en el estómago en la misma décima de segundo en que descubrí que aquel que tomaba posiciones era…

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“All along the watchtower” (Sevilla, 17-10-91)

La quinta noche tuve otro de esos raros privilegios que solo ocurren una vez en la vida. Estaba en una de las primeras filas antes de empezar los conciertos con un conocido con el que mantenía aprecio mutuo desde que nos habíamos encontrado por medio de nuestro común amigo Blas Fernández. Rafa Notario por entonces curraba en el departamento de promoción de EMI, y estaba allí para ponerse a disposición de una de las mayores estrellas de su compañía, que esa noche ejercía de maestro de ceremonias y que, mientras charlábamos, aparecía por el pasillo con otros dos señores. Fui con él a la presentación y así pude conocer durante unos minutos a Brian May, que me ofreció su mano y unas palabras de saludo. Me mantuve al margen, pero en la charla que tenían pude enterarme de algo que era una primicia, aunque estuviese en boca de todos. Todo eran habladurías, nadie supo nada concreto hasta que el propio Freddie Mercury lo anunció personalmente el día antes de fallecer un mes y medio después. Pero desde esa noche yo ya sabía sin lugar a dudas que el sida estaba terminando con él, y así lo dije la tarde siguiente en mi pequeño rincón radiofónico, aunque sin repercusión alguna.

…pero me estoy alejando del tema que nos ocupa. ¿Cómo rendir tributo a Bob Dylan desde aquí? La mejor forma que he pensado ha sido escribir una entrada de ésas que a veces hemos dedicado Ambrosio y yo a recrearnos con la historia de alguna canción en concreto que siempre nos gustó. En este caso son muchísimas para escoger, pero en vista de que por Lula he sabido que es una de las antiguas que él ha elegido para revivir en esta gira española, y que además el suyo es el que le da nombre a la categoría que las enmarca en el blog, la elección ha recaído en “Like a rolling Stone”. ¿Empezamos…?

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The Rolling Stones – “Like a rolling stone”

“Like a rolling stone” era diferente a cualquier disco de rock que se hubiese escuchado antes. A falta de un solo segundo para llegar a los seis minutos, era más largo que cualquier single previo, y sus oleadas de órgano, piano y guitarra formaban un sonido tan denso y portentoso que nunca nadie se había atrevido antes a ofrecer como pop, sobre todo teniendo en cuenta además el infierno que dibujaba su letra.

La interpretación de Dylan, también iba en oleadas, un blues casi hablado más que cantado, en una forma que en el futuro se llamaría rap, escupido con un aparente desinterés agrio y monótono, que a veces iba subiendo en espiral al acercarse al final de los versos; como si cantase manteniendo una sonrisa sarcástica perpetua.

En un tiempo en que las declaraciones de amor de tres minutos todavía eran la norma en el pop, esta despiadada diatriba de recriminaciones era algo sin precedentes, una extraña pero convincente experiencia, aún más turbadora si cabe por la inclusión de toda esa imaginería surrealista que fluía por ella. Todos nos preguntábamos quienes serían “la señorita soledad”, “Napoleón en harapos” y, el más extraño de todos, “el diplomático que cabalgaba un caballo de cromo mientras se balanceaba sobre sus hombros un gato siamés”…? ¿De donde coño podía salir esta gente…?

Para una industria que pensaba que la duración óptima de un single tenía que estar entre los dos y los tres minutos para que así fuese mayor el número de veces por hora que podía ponerse en un jukebox, “Like a rolling stone” era demasiado larga para poderla arropar con ámplia cobertura radiofónica, y sin embargo se convirtió en el mayor éxito comercial de Dylan hasta entonces, llegando a subir en aquel verano de 1.965 hasta el número 2 de las listas de ventas americanas y el 4 de las inglesas. Un completo ejercito de jóvenes a los que Dylan hasta entonces les había dicho muy poco, comenzaron a interesarse profundamente en él. “Yo sabía que estaba escuchando la voz más dura que había oído nunca. Era difícil, y sonaba a la vez joven y adulta… me hacía sentir como una especie de inocente irresponsable (y todavía lo hace), cuando me hacía reconocer qué poco mundo tenía un estudiante de 15 años en New Jersey en aquellos tiempos. Dylan fue un revolucionario. Bob liberó nuestra mente de la misma forma que Elvis liberó nuestro cuerpo”. ¿Sabeis quien nos contaba así su experiencia con esta canción…? El Boss.

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Jimi Hendrix – “Like a rolling stone”

“Like a rolling stone” la escribió Dylan a su regreso de Inglaterra, como una especie de vomitona liberadora. En la cabina que había alquilado con Sara en un aún desconocido Woodstock escribió diez páginas que no tenían título siquiera, tan solo eran frases rimadas sobre un papel en el que volcaba su constante odio dirigido contra nadie en especial. Al final ya no era odio, era decirle al mundo lo que el mundo no sabía, decirles que eran afortunados. Revancha es una buena palabra para describirla. Nunca pensó en sacar de ahí una canción hasta que un día esos papeles estaban cerca del piano, y comenzó a entonar suavemente “How does it feel…?” y fue como sumergirse en lava. En un momento aparecieron ante su vista todos sus enemigos consumidos por la lava; colgados por los brazos de un árbol, balanceándose ferozmente, dejándose las uñas de los pies en los golpes contra el tronco; sufriendo todo el dolor que les estaba destinado.

Quienes eran exáctamente esos “enemigos” siempre ha sido motivo de conjeturas. Joan Baez pensaba que se refería a Bobby Neuwirth, el socio de Dylan, mientras otros sospechaban que se refería a la propia Joan Baez, con la que Bobby había estado viviendo hasta hace muy poco y ahora había tirado a los escombros… y en realidad sí que hay ciertos paralelismos entre la rica y lista princesa de la canción y la reina que compartía el trono del folk-rock con él hasta hacía pocas semanas. Otra teoría más sostenía que la canción, como muchas otras de Dylan en esa época, se refería a sí mismo; después de todo, el nombre de soltera de la madre de Bobby era Stone, y él había, muy ciertamente, rodado hasta muchísima distancia de su casa. Pero nunca estuvo enfadado con su familia ni nada de eso, al contrario de lo que vimos con Jim Morrison, solo que dejó de tener contacto con ellos. Su familia vivía en Minnesota y a Dylan no se le había perdido nada allí ya, así que era más fácil estar desconectado que en contacto con ella.

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Bob Dylan – Ensayo de “Like a rolling stone”

“Like a rolling stone” refleja una nueva actitud, exponiendo que mientras más te conoces a ti mismo y más plenitud has alcanzado, más solo estás para enfrentarte al mundo; que moldeas tu futuro y tu filosofía desde tus propias experiencias, sin depender de las facilidades o los favores del patrocinio; en vez de eso, uno tiene que alejarse de la orilla y meterse de cabeza en las aguas que te llevaran lejos de casa y de la seguridad. El climax de la canción es la aseveración de que “tú ya eres invisible, ya no tienes secretos que ocultar”, una burla ostensible del schaudenfreude, el sentimiento de alegría creado por el sufrimiento o la infelicidad de otro, que puede ser leída como un paso adelante, un revelador momento de toma de conciencia.

Dylan dio forma a la canción en un piano vertical, usando el riff de “La Bamba” como rampa de despegue, después la cambió de afinación con la guitarra antes de grabarla en la tarde del 15 de junio del ’65. Lo primero fue el estribillo, que se le venía a la cabeza una y otra vez, y después los versos comenzaron a salir, lentamente al principio, y desbocados después. Lo que no tenía claro hasta que llegó al estudio de grabación era el tempo de la canción. En el fragmento del ensayo que aparece ahí arriba, Dylan y el organista Paul Griffin la intentan sacar a modo de vals, antes de que al final de la sesión cristalizara por fin en la forma en que todos la conocemos.

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Bob Dylan – “Like a rolling stone”

Hubo un tiempo en el que vestías muy bien,
Tirabas monedas a los vagabundos desde tu edén,
¿No es así?
La gente te decía: “Cuidado, muñeca, te vas a caer”.
Pensabas que te estaban tomando el pelo.
Solías reirte
De todo el mundo que andaba colgado.
Ahora ya no hablas tan alto,
Ahora ya no pareces tan orgullosa
De tener que mendigar para poder comer.

¿Qué se siente?
¿Qué se siente
Al estar sin hogar,
Como una completa desconocida,
Como una piedra rodante?

Fuiste al mejor colegio, muy bien, señorita soledad,
Pero tú sabes que sólo querías sacar
Provecho de ello.
Y nunca nadie te enseñó como se vive en la calle.
Y ahora vas a tener
Que aprenderlo.
Decías que no tenías nada que ver
Con el misterioso vagabundo, pero ahora te das cuenta
De que él no vende excusas
Cuando le miras al vacío de sus ojos
Y le preguntas
¿Quieres que lleguemos a un acuerdo?

¿Qué se siente?
¿Qué se siente
Al estar tan sola,
Sin poder ir a casa,
Como una completa desconocida,
Como una piedra rodante?

Nunca te volviste para ver la expresión de los malabaristas y payasos
Cuando se acercaban
A hacer sus juegos para ti.
Nunca entendiste que no estaba bien
Que dejases que otra gente
Se ocupara de entretenerte.
Cabalgabas en el caballo cromado con tu diplomático
Que llevaba sobre sus hombros un gato siamés.
¿No fue un palo cuando descubriste
que él no estaba donde le esperabas,
después de irse con todo
lo que te pudo robar?

Princesa sobre un pedestal
Y toda la gente gente guapa bebiendo y creyendo
Que ya lo tienen todo hecho.
Intercambiando toda clase de regalos.
Pero hubiese sido mejor que te quitaras el anillo de diamantes
Y lo empeñases, princesa.
Te divertías mucho con
Napoleón en harapos y el lenguaje que usaba;
Vete con él, ahora que te llama no puedes negarte,
Cuando no tienes nada, no tienes nada que perder.
Tú ya eres invisible, ya no tienes secretos
Que ocultar.

Un éxito crucial para el éxito de la canción fue la introducción que tiene, que corre a cargo de Al Kooper, un músico al que Dylan no conocía de antes, con el órgano, un instrumento que Kooper no había tocado nunca antes…

Al Kooper (en la foto, con Dylan) estaba allí porque era fan de Bobby y amigo de Tom Wilson, el productor de la canción, que le llevó para que conociese a su ídolo. Lo que Tom no sabía era que el ambicioso Al en realidad planeaba meterse en la grabación. Por eso, en lugar de a las 2 de la tarde, hora en que todos estaban citados, él se presentó poco después de la una con su guitarra, se sentó, la enchufó y comenzó a hacer ejercicios de calentamiento con ella. Pero cuando llegó Bobby acompañado de su guitarrista, Mike Bloomfield, a Al Kooper se le vinieron abajo todos sus sueños al comprobar como Mike era infinítamente mejor que él.

Su momento se presentó cuando, en un momento de la grabación, Paul Griffin dejó el órgano para pasarse al piano. Así que Al Kooper le dijo al productor, “oye, ¿me dejas ponerme al órgano? Tengo en mente una cosa que me parece muy buena…”. La contestación de Tom Wilson fue: “Tío… ¡pero si tú no eres organista!”. Y en ese momento le llamaron por teléfono, por lo que, técnicamente, en realidad no llegó a decirle que no. Así que Al Kooper se sentó al teclado. Y nació así uno de los organistas más importantes de la historia del rock.

Ese YouTube te muestra el fin de fiesta de aquella fastuosa noche de octubre del ’91. Voy a intentar presentártelos a todos: El de la chaqueta vaquera que cruza el escenario al principio de todo es Miguel Bosé, al que Phil Manzanera, el maestro de ceremonias de esa noche desterró junto a las chicas del coro (seguramente como castigo por la pésima y desafinada interpretación que había hecho antes de su canción dedicada a Sevilla). Phil Manzanera es el del traje y la melenita cayéndole sobre los hombros, aparecerá después. Luego se ve un plano de Bobby, que pareció un poco fuera de lugar entre toda esa troupe. Los que soplan los metales son los Miami Horns, encabezados por el saxo de Edward Manion. Y Jack Bruce, el mítico bajista de los Cream va corriendo hacia el micro para empezar la primera estrofa de la canción. El que aporrea ferozmente la pandereta es Ray Cooper. Y en la guitarra, Keith Richards, que cantará después la segunda estrofa.

El bajista de la camisa roja y chaqueta es Charlie Drayton, y junto a él, con su precioso pelo rubio y su chaqueta azul, en otra guitarra, el mismísimo Dave Edmunds. A la derecha de Keith, en otra guitarra, con camiseta de rayas horizontales y gorrito redondo, Robert Cray, elegante al toque. Otra de las estrofas es para él. Y tras ellos, sin que se le vea la cabeza, uno de los dos baterías que había, Steve Jordan. A la derecha de Dylan, otro mito a la guitarra, Steve Cropper. El guitarrista medio grunge que asoma detrás de Keith es Freddie King. El otro batería, con camiseta negra y cinta en el pelo, es Simon Phillips. Y el guitarra de la barba y la gorrita es Richard Thompson.

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“Boots of spanish leather” (Sevilla, 17-10-91)

Una magnífica forma de terminar.

Categorías: Like a Rolling Stone -

24 Comments

  • El dia 06.07.2008, carmen dijo:

    Vaya! Historias y más historias para conocer mejor lo que tenemos tan escuchado… Después de leerte volver a escuchar la canción es todo un descubrimiento! Y ya ves, a veces no está mal esto de pertener al gremio de la prensa… permite acercarse a gente, a ver parte de lo que hay detrás de algunas cosas. No soy dada a tener mitos entre los vivos, pero sí que es un placer darle la mano a gente a la que admiramos… (bueno, no siempre, conocí a Benedetti en su casa de Madrid y me sorprendió tanto ver a un hombre mayor con la ropa manchada, viviendo en un piso caluroso y recibiendo con un humor espantoso a los que se acercaban a él. Con lo que me gusta su lectura…) Besitos Carrascus, y disfruta el martes!!!

    • El dia 06.07.2008, Luliña Fortune dijo:

      Y yo proponiéndote ser de la iglesia Adventista de Un día de Estos… pero si tú eres el Vicario Mayor, ja, ja,ja.
      Me muero por leer tu post del “post” concierto del martes.
      Espero que la cante y que nos digas qué te ha parecido su forma de hacerla irreconocible. Bessos dylanianos.
      (¿As Neves?, dices y ¿cómo se llama el bar?)

      • El dia 06.07.2008, Mityu dijo:

        Le deshojas pétalo a pétalo, a la sombra de tus recuerdos, ofreciendo el centro de la flor del alcaucil, tierna al paladar, ligeramente amarga.
        Rodamos como piedras mientras aprendemos contra el camino la complejidad de lo romo.
        Podemos elegir sentirnos solos, cargados de experiencias, despojados de incógnitas a cada paso. Podemos sentirnos acompañados, hermanados con los dolores de los otros, abiertos como un nacimiento perpetuo.
        Si hay una apuesta inteligente, no pasa por la elección de la amargura.
        Si hay una reacción humana, no puede evitar un momento de cólera.
        Si hay una respuesta, seguramente sopla en el viento, susurrada por todos.
        Feliz concierto, Carrascus.
        No olvides la brújula de los deseos.

        • El dia 07.07.2008, NoSurrender dijo:

          Muy rápidamente. Llego ahora mismo del concierto de Dylan. Mi crítica me la reservo, que no tengo tiempo ahora. Pero sí decirte que el último tema que toca, con el que nos volvemos a casa y que todavía suena en mi cabeza es precisamente ese Like a rolling stone.

          Mañana más.

          Un saludo!

          • El dia 07.07.2008, carrascus dijo:

            Yo tampoco tengo tiempo para mucho… además estoy reventao!!! Qué trabajito más grande NOS HA COSTAO ganarle a Federer, joé! Todavía estoy sudando… qué maratón de sofá! menos mal que hemos parado un par de veces por la lluvia…

            Ojalá, Nosurrender, termine también aquí en Jerez con “Like a rolling stone”, pero no es seguro. Por lo que he visto por ahí, las canciones finales las viene alternando entre ésa y Blogi Blowin’ in the wind”. El primer bis siempre es “Thunder On The Mountain”, pero el segundo y último varía entre las dos anteriores.

            Mañana me extenderé más con todos los demás que habeis comentado. Gracias. Y besos.

            • El dia 07.07.2008, Microalgo dijo:

              Mi hermano Anaxágoras me regaló hace un par de años una recopilación de CDs de Dylan… que parecían pequeños vinilos. Los he copiado para llevarlos en el coche y no cargarme los originales. Ya me gustaba Dylan de antes, pero cuanto más lo oigo, más me gusta.

              Grande, el flaco.

              • El dia 07.07.2008, EuLaliA dijo:

                Vaya carita de cachondo y de pasota que tiene Bob Dylan en el video al final cuando todos los demas estan bailando.

                Mañana por la noche me acordare de ti y de los demas que van a Jerez. Que envidia me dais. Lo vais a pasar estupendamente. Mi hermano se ha muerto de envidia cuando ha leido que conociste a Brian May.

                • El dia 07.07.2008, Antígona dijo:

                  Me gusta la interpretación que propones de “Like a rolling stone”, Carrascus. Pero lo que a mí me ha sugerido siempre esta canción no es más que la visión de la fina y quebradiza línea que nos separa, a cualquiera de nosotros, de una miseria que, al contemplar desde fuera, valoramos como absolutamente ajena a lo que somos. La historia de una caída en el abismo de quien siempre se pensó por encima de esa posibilidad pero como historia que también pudiera ser la nuestra.

                  También yo anoche tuve la suerte de poder asistir al concierto de Dylan y regresé con sensaciones contradictorias. Por un lado, contenta de haber podido por primera vez en mi vida ver a este músico a quien tanto admiro y cuyas canciones me hacen disfrutar tanto. Por otro, apenada por su decadencia física, por el hecho de que lo mejor de Dylan ya no esté en su presente, sino en el pasado, por no poder reconocer en su voz ya rota y renqueante la voz que tanto me fascina en sus discos. Da lo que puede, eso es innegable, y sigo admirándolo por ello. Pero eso que puede dar hoy por hoy no es, ni de lejos, lo que podía dar antes.

                  Aun así, no dejé de emocionarme cuando cerró el concierto con su “Like a rolling stone”. Porque, como me dijo la persona con la que fui, sigue siendo Dylan, cantando su canción aquí y ahora para nosotros, por más que ese Dylan ya no sea capaz de cantarla con la intensidad de antes. Sigue siendo él, brindándonos la posibilidad de escuchar de su boca una canción tan preciosa.

                  Ojalá tengáis suerte en Jerez. Ya nos contarás.

                  ¡Un beso!

                  • El dia 07.07.2008, carrascus dijo:

                    Pero bueno… Antígona… ¿qué es eso de venir a mi casa a contradecirme? ¿Acaso voy yo a la suya a llevarle la contraria a usted…? jejeje…

                    Perdonad los demás. Esto anterior es una broma privada que seguramente solo entenderá Antígona.

                    Sé que disfrutaré del concierto, Antígona… muy mal tendría que estar Dylan para que la magia de sus canciones no se sobrepusiera al paso de los años, o a la natural decrepitud de él; que al fin y al cabo los que le seguimos en ella (aunque aún a distancia, eh) sabremos entender y apreciar. Y la tecnología está con él, a poco que el sonido le acompañe, y estoy seguro de que así será, la excelencia que apreciábamos en los discos de aquella época se abrirá camino fácilmente hacia nosotros. Y luego está el talento, que no se pierde; la influencia que aún tiene entre nosotros… voy a ver a Bob Dylan…

                    Está la casa llena de partidarios de Bobby… Lali, D. Micro, Nosurrender, la Lula, Mityu… Carmen supongo que también…

                    Luliña, el bar de As Neves no sé como se llama, pero el nombre de mi amigo es Pepe Díaz Meizoso… supongo que As Neves no debe ser tan grande ni tener tantos bares como para que en alguno de ellos no te den razón de él.

                    Tienes razón, Carmen… acercarte a una de tus personas admiradas a veces hace que se caigan de golpe del pedestal, al menos en lo que respecta a su faceta personal. Yo también tuve una gran decepción similar a la tuya con Jonathan Richman.

                    Tu simbolismo, Mityu, es digno de Dylan. Salvo gracias, no sé qué más decirte. Procuraré seguir el camino que marque la aguja mágica. Mil besos… mil y dos…

                    • El dia 07.07.2008, NoSurrender dijo:

                      Ahora que tengo un rato:

                      Es imposible escapar del mito en un concierto de Dylan. Y, buen consejo, es mejor no intentar hacerlo. La voz del poeta no es la de otros tiempos, eso está claro. Pero la banda es estupenda y la sobria dignidad no falta nunca; ni en los sesenta ni ahora. Su decadencia es más fuerte que la plenitud de Lenny Kravitz, y todos los “nuevos” pudieron sentirlo (según dice la prensa).

                      Hoy por hoy, en un concierto de Bob Dylan hay dos tipos de público. Por una parte, bastante gente joven que baila al ritmo del buen blues y rithm’blues que marca la banda. Por la otra, unos cuantos maduritos que entornamos las cejas tratando de adivinar qué canción es la que está tocando. La verdad es que en cada gira de Dylan se ha jugado al mismo juego de la adivinación, sí. Pero en las anteriores la voz de Dylan permitía entender más fácilmente la letra. Esa labor, hoy en día, se hace más difícil.

                      En cualquier caso, la magia existe porque es inevitable vivirla ante la presencia del Gran Chamán.

                      El concierto va de menos a más, quizás porque la banda necesita más tiempo para calentarse, quizás porque algunos tenemos que salir del estupor previo del cambio físico para poder asomarnos sin nostalgia a lo que ahora ofrece la voz de Bob Dylan.

                      En Madrid empezó con Rainy day women y siguió con la brutal e irreconocible It ain’t me baby. Cayeron también algunas otras de mis viejas canciones favoritas de Bob, como Ballad of a thin man, like a rolling stone, o It’s all right Ma.

                      Espero que lo disfrutes, carrascus.

                      • El dia 07.07.2008, Don Bonassi dijo:

                        Hola a todos !
                        Carrascus el post como siempre, fantastico !!!, desde luego el “Guitar Legends” de Sevilla fue todo un hito en la historia de conciertos y festivales celebrados por estos lares y desde luego en la videoteca de mi casa, aun conservo los videos, y no hace muchos años, recuerdo que volvi a visionarlo de nuevo, y sin duda, mi noche favorita y la que recuerdo mejor, fue la de los bluesmans y sin duda la de Dylan, acompañado a la guitarra por la maestria de Richard Thompson y Keith Richards de los Rolling Stones, aunque tambien estuvo una noche Roger Mcguiinn de los Byrds, del cual yo por aquella epoca era un fanatico total.
                        Años atras, ya hablamos de esos conciertos y recuerdo la fascinacion que senti al oir tus historias sobre aquel evento.
                        Sin duda “Like a Rolling Stone” siempre ha sido una de mis canciones favoritas de todos los tiempos, y no creo que deje de serlo nunca, una cancion que no te cansas de oir nunca y cada vez que lo haces descubres nuevos matices de la misma, pero el leer tu post, ayuda a hacerla mas grande si cabe…
                        Para el concierto de Jerez mañana, por mi parte, mis expectativas estan por las nubes, se que los compinches tendremos que estar jugando a adivinar que esta tocando el flaco,algo ya de por si bastante estimulante…
                        Nos vemos mañana, gracias y adios..
                        Salud.

                        PS:quedan 24 horas para Bobbbbb!!!!

                        • El dia 07.07.2008, Don Bonassi dijo:

                          PS number 2: JoseMi, no se que te ocurriria para llevarte una decepcion con Jonathan, pero las 3 o 4 veces que lo he visto siempre ha sido un tipo super raramente encantador….
                          Salutti..

                          • El dia 07.07.2008, Ilde dijo:

                            Muy buenas. No me voy a extender mucho. En los prolegómenos del concierto rondaba mi cabeza escribir un post en mi blog sobre la suerte de poder disfrutar de un concierto de una leyenda aquí por Andalucía. Tenía hasta unas notas hechas en mi móvil. Lo que pasa es que a medida que discurría el concierto fuí desechando la idea.

                            Suscribo todo lo dicho por NoSurrender. Yo no podría haberlo dicho mejor. Tan solo puntualizar una cosa. El ambiente fue un poco frío (por las mismas razones esgrimidas por Nosurrender) y supongo que ayudó el hecho de que no cantase absolutamente ninguno de sus clásicos (que son muchos) hasta la última canción del concierto (la nombrada Like a rolling stone). Ni un “hola” ni un “adios”. Nada. Lo siento por Carrascus, pero me decepcionó un poco.

                            Espero que el concierto de Jerez sea mejor. Por lo menos lo vi, escuché una buena banda (estática, pero muy buena) y mantendré ese recuerdo. “Yo vi una actuación de la leyenda Bob Dylan en 2008”.

                            Un saludo.

                            • El dia 08.07.2008, Glauca dijo:

                              El post impecable, claro que no esperaba menos.
                              He leido lo que ha comentado NoSurrender y despues Ilde, aparte de las críticas en la prensa y demás, pero para mi este concierto de Bobby será especial.
                              He estado en mas de un concierto suyo, al primero me llevó mi padre aunque apenas lo recuerdo y dentro de pocas horas llevaré a mis niños a verle por primera vez.
                              Para mi Bob Dylan aparte de una leyenda es un cúmulo de sensaciones, fue el idolo de mi padre y quien sabe si de alguno de mis niños.

                              • El dia 08.07.2008, carrascus dijo:

                                ¿Qué esperamos cada uno de nosotros de un concierto de Dylan? Cosas diferentes, seguro. Cada uno de nosotros elegiría un puñado de sus canciones favoritas para que fueran las que interpretase, y a cada uno de nosotros nos va a emocionar de forma distinta la aproximación que haga a ellas y la que haga a nosotros, la interrelación que se produzca entre él y el público.

                                Y esto no dependerá de si el concierto ha sido objetivamente bueno o malo, sino de las visiones subjetivas que cada uno tengamos de él, y éstas variarán tanto que incluso muchas de ellas serán contrapuestas: lo que no es válido para unos es lo más aceptable para otros.

                                En vuestros comentarios más recientes observo que lo que más criticais son precisamente algunos de los aspectos que yo más valoro. Yo no voy a los conciertos a oír hablar a los cantantes, sino a escuchar sus canciones, a disfrutar con su forma de interpretarlas, a respirar la atmósfera de un acto común compartido con otra gente afín a tí en una pequeña parcela de tu vida, y a establecer una complicidad con el cantante que venga de la mano de su arte y no de su capacidad para hablar contigo de lugares comunes. Cuando los cantantes empiezan a hablar entre las canciones los habitual es que rompan esa atmósfera, que hagan que se pierda la continuidad y la magia creada por la música. Es ridículo que los músicos vociferen tópicos… “buenas noches Sevillaaaaaa… sois un publico maravillosoooooo…”; es fatal que den las gracias sin solución de continuidad cuando apenas casi ni han terminado el último verso, estropeando el decaimiento de la canción, o su estallido instrumental final… si a eso unes que las voces y aplausos de la gente entre canción y canción hacen que el cantante apenas sea audible, y casi indistinguibles sus palabras, que además las dice en inglés… ¿de verdad os enterais de lo que dice…? ¿Para qué quereis, pues, que hable…?

                                Sé tambien que es agradable reconocer las canciones que te ofrecen, pero con Dylan sabemos que esto casi nunca va a ser así. Y para mí ésta es otra de sus virtudes. Bob Dylan siempre está naciendo, siempre está reinventándose; y aunque en los discos siempre suenen igual, en los conciertos las canciones son muy diferentes. Sus grabaciones en directo siempre lo han atestiguado… canciones sobrias en “El concierto para Bangla Desh”; las mismas canciones, reelaboradas en tempo e instrumentación en “Before the flood”; otra vez las mismas, revestidas del imperante tono reggae de entonces en “At Budokan”… y ahora vuelven a tener aires nuevos.

                                La voz de Dylan ya no es la que era, es algo obvio, por eso ahora canta con un estilo country-rock en el que la elegancia prima sobre el efectismo. Los arreglos paera sobrellevar la madurez han hecho irreconocibles para Ilde clásicos que cantó en Jaen como “Lay, lady, lay”, “It’s alright, ma”, “Memphis blues again”… a pesar de que incluso esta última debía tenerla muy pegada al oído por la buena versión que no hace demasiado tiempo sonaba en todos lados en la voz de Kiko Veneno.

                                Y para llevar a cabo esta nueva vuelta de tuerca Dylan se ha rodeado de un grupo de músicos de los que su espectacularidad no radica en demostraciones de cara a la galería, sino en rendirle a tal señor tal honor. Tiene a su mano derecha musical, un tío que lleva toda su vida tocando el bajo con Bob. Y tiene a una banda que debe ser buena por fuerza, porque su batería ha arropado a Keith Richards, Eric Clapton o Lou Reed; porque el guitarra solista ha hecho punteos para Springsteen o Deborah Harry; porque el guitarra rítmica ha apoyado los compases de blues de Stevie Ray Vaugham o Taj Mahal; y porque tiene al mejor multi-instrumentista del nuevo country… ¿qué más da que sean estáticos, si no estamos en un concierto de heavy…? Ponen sus instrumentos al servicio de la interpretación de Dylan, y lo hacen de forma magistral según parece, porque el Maestro no permite testimonios sonoros de sus conciertos. Hay que vivirlos en persona.

                                Por los que ya los han vivido así voy sabiendo que Dylan no da lugar al adocenamiento ni a la rutina: todos los conciertos de la gira son diferentes. Las canciones varían en su mayor parte de un día para otro, y el orden para ofrecerlas es de variaciones infinitas. Los conciertos se componen todos ellos de 15 canciones más 2 bises (excepto el de Madrid, que al estar incluído en un festival lo tuvo que acortar a 13 más 2). Y lo único que tienen en común es que siempre (menos en Madrid, claro) termina el set con la última canción de su último disco, para retomar el primer bis con la primera de ese mismo disco y rematar la faena gloriosamente con “Like a rolling stone” o “Blowin’ in the wind” de forma aleatoria. En las otras 14 canciones… surtido sorpresa a base de temas del último disco (“Modern times”), del anterior (“Love & theft”) y de clásicos en su mayoría del periodo de 1.963 al ’66. Y a veces le da por rediseñar partes de una obra concreta revisitando algunas canciones del “John Wesley Harding”, como hizo en Zaragoza, o del “Blood on the tracks”, como hizo en Cuenca. Hasta ahora todos los que he leído o preguntado están de acuerdo en que el concierto más sobrecogedor y explosivo de la gira ha sido el de Vigo (felicidades Lula y Rata), a pesar de que estuvo en peligro de no celebrarse porque el guitarrista sufrió un problema de espalda que apenas le mantenía en pie…

                                Yo espero mucho de Bobby esta noche… Y estoy seguro de que no me va a defraudar. Ya os contaré mañana cuando me reponga de la paliza continua (a las seis me sonará el reloj, como siempre) echándome una siesta después de salir del trabajo.

                                • El dia 08.07.2008, Don Bonassi dijo:

                                  Hola !
                                  bueno, ya veremos que palos toca en el Jerez dentro de algunas horas, hasta entonces una recomendación, una cancion que habla de la vieja amistad y de “Like A Rolling Stone”, es de otro maestro de la musica, es el tema “My Old Friend” de John Hiatt de su album “Tiki Bar”, el sonido es muy cercano al superclasico de Dylan, y me parece muy apropiado oir como “telonero” para el concierto de esta noche y para reencontrarme con un viejo amigo, otro maestro sin duda..
                                  Sautti..

                                  • El dia 08.07.2008, Yinyerbeiquer dijo:

                                    ¿Qué esperamos cada uno de nosotros en un concierto de Dylan? Cosas muy distintas, sin duda. Yo, es un poner, le espero a ud Sr. Carrascus a eso de la hora del té en la salida del peaje de Los Palacios. Lo de hora del té es un decir porque como le dé a su señoría por retrasarse y me tenga esperando debajo de un chaparro a 48 grados a la sombra va a ser, efectivamente, la hora del té… del te viá matá cuando te vea.

                                    Allí le espero. Me reconocerá porque llevaré una rosa en la solapa y porque… hace ya algunos años que nos conocemos los caretos.

                                    Aunque esta sea su tercera vez, para mí será la primera… sea ud delicado pues, que soy mozito. Yo también espero que cierre con “Like a Rolling Stone” más que nada para acordarme de preguntarle qué clase de traducción es esa de “como una piedra rodante”… amos, por Dios.

                                    …un abrazo a todos, se les sigue queriendo. Me alegra estar de vuelta por aquí.

                                    • El dia 09.07.2008, Glauca dijo:

                                      ¡¡¡Increible!!!

                                      • El dia 09.07.2008, carrascus dijo:

                                        Ya lo dice Glauca… Fue una noche inolvidable, magnífica. Ya os daré muchos más detalles en un post que escribiré en cuanto compense las apenas tres horas y media que llevo dormidas desde las seis de la mañana de ayer.

                                        Os adelanto que el concierto fue de una estructura similar a los demás de la gira. 15 canciones más 2 bises; repartidas en forma de 5 canciones de su último disco, 3 del anterior y 9 grandes y casi irreconocibles clásicos de toda su carrera durante las décadas de los 60 y 70.

                                        Hala… a comer y a dormir…

                                        PD. Tengo algunas buenas fotos y un posible vídeo.

                                        • El dia 09.07.2008, Don Bonassi dijo:

                                          Hola a todos !
                                          a la espera de un nuevo post , solo decir que la velada de anoche fue inolvidable, la atmsofera fue genial, y los complices fantasticos, para mi Bob con 67 tacos, estaba en una forma fantastica y con nas ganas atronadoras, muy comodo al teclado, y con una banda de musicos con un oficio que impresiona,lo que presenciamos ayer fue la penultima vuelta de tuerca de Dylan, la reencarnacion constante de sus canciones, el reinvento de la musica popular de los ultimos 50 años, pero en definitiva solo era rock’n’roll, y solo muy pocos pueden hacerlo de esa manera, Dylan no da porquerias…
                                          Hace unos dias oi a el periodista Miguel Angel Aguilar en “La Mirada Critica” refiriendose a la vuelta de Jose Tomas a la plaza de Las Ventas,que lloraba de emocion y se abrazaba a todos los que estaban a su lado, algo similar senti al final del concierto con el “Like A Rolling Stone”, creo que sera uno de los momentos mas importante de mi vida..

                                          • El dia 09.07.2008, Sérilan dijo:

                                            Qué esperamos cada uno de nosotros de un concierto de Dylan..??
                                            Yo de momento solo espero poder verlo, tengo entrada para mañana en Mérida y hace un rato me llamó un amigo para decirme que había rumores de suspensión del concierto porque se habían vendido pocas entradas.
                                            Para mí verlo en directo es un sueño largamente esperado y si eso sucede me va a costar mucho tragarme esa desilusión.
                                            Cruzo los dedos, enciendo velas, y rezaré si es necesario toda la noche
                                            !!! POR DIOS QUE NO LO SUSPENDAN..!!

                                            • El dia 09.07.2008, Yinyerbeiquer dijo:

                                              A las 20:30 sucedió lo que todos estábamos esperando, fue a las 20:30 cuando saltaba al escenario el Jose Manuel Hermosilla éste o como se llame… qué maestría… qué dominio de la técnica del sampler. Qué manera de economizar esfuerzos, si la máquina puede tocar la guitarra por ti para qué vas a tocarla tú, con lo que cansa.

                                              Se nos hizo corta su actuación que congregó la atención de todo el aforo y estábamos a punto de levantarnos de los asientos para marcharnos cuando una voz en off (afortunadamente todos habíamos estudiado algún que otro curso de off y podíamos entenderlo sin demasiadas dificultades) anunció la entrada de un tal “Bob Dylan”.

                                              Salió entonces al escenario un señor enjuto, como poquita cosa, vestido con traje negro y ribetes rojos en los pantalones y con un sombrero gris de ala ancha que a mí no dejaba de recordarme a Juanito Valderrama (disculpen uds, cada cual tiene sus referentes culturales). Lo que sí noté que me pasó es que se me erizaron los pelillos de los brazos y que una cosa como cosquillas se me agarró en el estómago nada más verle acercarse con paso entre inestable y chuleta hacia el teclado.

                                              Muchas veces antes del concierto había pensado cómo sería ver por primera vez a alguien que es historia viva del rock’n’roll o de cualquier otro nombre que se quiera dar a la amalgama de músicas que mejor ha definido los presupuestos estéticos de la segunda mitad del S. XX. No estaba pensando en ello cuando sucedió, pero lo que sucedió no se parecía a nada de lo que hubiera pensado.

                                              Dylan se apoyaba sobre el teclado en un casi en equilibrio, como si éste fuese una prolongación de su cuerpo o como una especie de muleta y, aunque no se dirigió al público más que para presentar a la banda ya al final (ni un guiño, ni una mirada de soslayo) se podía percibir con total claridad que aquel músico se estaba entregando al auditorio… no por sus arengas, no por su sonrisa sino por la tensión creadora de cada fraseo que se desgranaba por su garganta y que llegaba, ya lo creo que llegaba.
                                              En el apartado de lo, físico… apenas un giro sobre los pies de vez en cuando apoyándose aún más entonces sobre el teclado, como haciendo presión sobre él, como si esbozara un twist. Más que suficiente para el buen entendedor, aquel hombre (quienes estuvimos lo sentimos así) nos estaba dando lo mejor de sí.

                                              Una banda soberbia, con todo el oficio del mundo como ha comentado Don Bonsái (hola de nuevo amigo, ha sido todo un placer conocerle) arropaba a la perfección la voz del maestro y le daba el empuje que a ésta ya le falta cuando los temas lo requerían, pero siempre sin dejarla atrás. Difícil equilibrio, quizás fuera eso lo que vimos ayer, un complicado número de platos chinos que se mantuvieron en danza hasta el final.

                                              Y qué decir de la voz… me retaré en duelo al amanecer con quien diga que la voz de Dylan ha perdido. Es innegable que ya no tiene la potencia de hace años, la limpidez o la capacidad de moverse hacia arriba en la escala (tampoco fue nunca un prodigio en ambas cosas precisamente) pero a cambio ha ganado tanto en matices, en calidad tímbrica, en el modo en que hace el fraseo evitando rematar con lugares comunes, mediante soluciones obvias…

                                              Uds me van a perdonar que yo compare la voz de este Dylan con la de la última Billie Holyday -¡¡quieta señora, no salte por la ventana!!! Y ud señor, ¿qué hace clavándose ese cuchillo en la muñeca?!!!- Ambos reinventan cada canción al volver a cantarla. Lo hacen en cada palabra, en la amargura de cada verso que ya no se apoya en la melodía sino que se convierte en un ronroneo que insinúa más que dice explícitamente. Bob ya solo tiene graves, pero qué manera de usarlos, como nunca usó la escala completa si es que algún día la tuvo.

                                              Y así fueron engarzando una canción tras otra, dándonos la oportunidad de jugar al juego de adivina qué carajo está tocando. ¿Y qué más da? Sinceramente llegó un momento en qué no me importaba lo más mínimo lo que tocase (me refiero a que no me importaba si la base para la interpretación era un clásico de los que todos esperábamos o un tema nuevo) sólo importaba cómo lo RE-CREASE. Lo entendí cuando un portentoso The Levee’s Gonna Break volvió a ponerme los pelos de pollo. Para cuando sonó Hiway 61 y los pelánganos otra vez parriba… ya lo sabía.

                                              Y llegó Like a Rolling Stone y todo el estadio la cantó –como dijo Carrascus- como Dios manda, mientras Dylan la cantaba como a él le salía de la punta de… las botas. Ya daba igual, la comunión era absoluta y la emoción estaba a flor de piel.

                                              Adiós amigo Dylan, espero volver a verte pronto. No a ti… sino a otro con tu aspecto pero que se habrá vuelto a reinventar a sí mismo.

                                              • El dia 09.07.2008, Yinyerbeiquer dijo:

                                                Ostia! Acabo de leer mi propio comentario. Mil disculpas por lo de “Don Bonsái”, me refería a Don Bonassi. Es todo culpa del graciosillo del corrector ortográfico de word, que además de graciosillo es un hijo puta. Ahora mismo quito el corrector automático. Disculpas de nuevo amigo, aim zorry.

                                                • El dia 10.07.2008, Don Bonassi dijo:

                                                  Yinger, fantastico el comment, imposible narrarlo mejor…lo del “Bonsai”, no te preocupes, estoy acostumbrado jajaja..
                                                  Saludos..

                                                  (Required)
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