Atrapado por el blues de Memphis
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EL AÑO DEL CERDO
Carrascus

Los cerdos en la pocilga no muestran miedo,
Engordados para morir, no les privarán de comida este año;
Alimentados mientras revuelcan su piel por el barro,
Alimentados a la fuerza plantan sus patas en la sangre.

Los cerdos engordando en la pocilga.
El hartazgo de la bestia convertido en guarradas para un festín.
Atacándola en la mierda como a una puta,
Extrayendo la carne hasta los huesos, dejando el cadáver en el suelo.

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Fucked Up – “Year of the pig” (1)

Las historias sobre mujeres que estaban desapareciendo en esa zona de Canadá comenzaron a circular de boca en boca en los primeros años ‘80. En la década de los ’90 las prostitutas que solían ejercer por allí insistían en que todo apuntaba a que había un asesino en serie que las amenazaba… pero nadie las creía.

Brenda Wolfe tenía que vender su cuerpo para alimentar tanto a sus hijos como al hábito de drogas que su cuerpo le exigía. Pasó de ir siempre bien vestida a descuidarse por completo, a no lavarse siquiera. De ser una mujer fuerte que sabía cuidar de sí misma, a perder 25 kilos en los años en que andaba tirada por las calles.

Su hermana denunció su desaparición después de un año sin saber nada de ella. La asistente social que la atendía solo sabía que sus dos hijos estaban viviendo con sus padres y que ella no había vuelto a aparecer por ningún centro de apoyo ni para recoger las medicinas que le evitaban el mono.

Georgina Papin tenía cuatro hijos y era drogadicta. El dinero que necesitaba lo conseguía vendiendo su cuerpo. La última vez que la vió su amiga Evelyn la invitó a dos cervezas y le prestó 10 dólares. Insistía en que a pesar de todo, Georgina era una chica encantadora y sociable, y no era normal que no hubiese vuelto a verla.

La policía replicaba que ya había desaparecido otras veces porque tenía familia en Las Vegas y Edmonton. Pero tras dos años sin noticias, desde que una enfermera del hospital dijese que se fue de allí dejando la barra del suero que tenía puesto abandonada en el cuarto de baño, su hermana denunció su desaparición oficialmente y se hizo cargo de sus hijos de forma definitiva.

La última persona que vió a Andrea Joesbury fue un camionero que la recogió haciendo auto-stop porque no tenía dinero para llegar a Coquitlam. La dejó en el mismo hotel en que paró él para descansar. Posteriormente, en la habitación 201 que ocupó ella, la policía encontró una chaqueta de nylon negro y un bolso con un cortauñas, una botalla vacía y una agenda.

Solo la echaron de menos en el albergue al que no solía faltar ninguna noche en busca de algo de comida y descanso frente al televisor.

La última vez que Yolanda vió a su amiga Serena Abotsway estaba, sucia y descalza, en una esquina de Vancouver esperando que algún cliente la abordase. Como parecía incómoda con su presencia, solo se dieron un abrazo antes de despedirse.

Serena siempre tuvo muy mala suerte a la hora de encontrarse con toda clase de sujetos que la golpeaban y la trataban a patadas. Los numerosos asaltos que había sufrido y las heridas de las agujas intravenosas que se clavaba habían dejado su cuerpo lleno de cicatrices.

Pero ahora estaba haciendo un esfuerzo por desintoxicarse y fue su grupo de apoyo quien insistió a la policía para que la buscase. Solo encontraron en la habitación de su pensión un gran bolso de plástico que contenía inhaladores, jeringuillas, una Biblia y unos zapatos.

Mona Wilson iba todos los días a recoger su metadona. Un día dejó de hacerlo para siempre.

La madrastra de Marnie Frey estaba más que extrañada de que ésta no la llamase para pedirle dinero desde hacía ya mucho tiempo. Casi era un alivio haberse desprendido de ésta puta, drogadicta y sidosa que solo se acordaba de ella cuando estaba desesperada.

… la policía insistía en que las mujeres desaparecidas solo eran eso, mujeres desaparecidas. No había evidencia alguna de que hubiese ningún acto criminal, y así se lo hacían saber a sus familias y conocidos…

Los cerdos en la pocilga desaparecen.
Una última comida antes de besar el cuchillo.
Las pieles colgadas del gancho hasta secarse,
Solo usan la carne, el pellejo no sirve para nada.

Los cerdos en la pocilga chillando cuando los rajan.
Cortados y envasados como carne para la cena.
Arreglados y atados y a punto,
Puestos en tus manos como si rellenaran tu copa.

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Fucked Up – “Year of the pig” (2)

Un analista de la policía comprobó que aquellas enormes cantidades de sangre que había encontrado en el colchón de la casa prefabricada en la que vivía Robert Pickton, el cuidador de cerdos de la granja en la que ésta se encontraba, pertenecía al menos a 26 mujeres diferentes. Y la cabecera de la cama tenía rastros de muchas manchas limpiadas descuidadamente.

Las gotas de sangre que había en el salón y en el dormitorio habían sido derramadas, con total seguridad, por un brazo en movimiento que intentaba defenderse. Los rastros más grandes no dejaban duda de que allí habían permanecido tiradas algunas personas desangrándose hasta morir.

Al menos una de las muestras de sangre analizadas coincidió con una mujer de la que habían denunciado su desaparición en diciembre pasado. Había motivos para seguir buscando. Los restos de Mona Wilson aún continuaban en la granja seis meses después.

En los registros se encontraron también pistolas y revólveres de varios calibres, cajas de munición, prismáticos de visión nocturna, jeringas con anticongelante de coche, esposas forradas de cuero, consoladores (uno de ellos sujeto a una pistola como si fuese un silenciador), afrodisíaco “Spanish Fly”… por el ADN hallado en estos objetos se sospecha que por allí pudieron pasar hasta cincuenta mujeres diferentes.

Los cerdos en la pocilga tienen la culpa.
Ellos son los monstruos que nosotros nunca llegaremos a ser.
Envenenan nuestros buches y nuestro nombre,
Odiamos lo que necesitamos para afrontar nuestra vergüenza.

Los cerdos en la pocilga viven en la mugre.
Carroña digna para estos puercos cabrones.
No importa la escoria en la que vivan,
Tiemblan de miedo como si se tragaran sus pecados.

Los cerdos en la pocilga se hinchan y explotan,
Soportando su sufrimiento como si limpiasen su maldición.
Mantenemos a nuestros cerdos en una zahurda,
Nuestro sitio para profanarlos una y otra y otra y otra vez.

Cerdos matando cerdos convertidos en cerdos matando cerdos.
Cerdos engordando cerdos convertidos en cerdos engordando cerdos.
Los granjeros durmiendo bajo un árbol.
No hay nadie para vigilarnos.

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Fucked Up – “Year of the pig” (3)

Pickton buscaba prostitutas, las llevaba a la granja en la que trabajaba y las asesinaba. Con sus restos alimentaba a los cerdos.

Primero follaba con ellas, antes de descargar toda su violencia. Las mataba, y después, con un hacha las deshacía. Y las mejores partes las arrojaba a las cochineras, donde los cerdos daban cuenta de ellas con deleite. Las demás partes las echaba a los bidones donde estaban pudriéndose las entrañas de los cerdos que, tras las matanzas, transportaban a la planta que trituraba los deshechos.

Un trabajo fácil. Solo tenía que acercarse a las mujeres e invitarlas a su casa con el cebo de pagarles por mantener sexo con ellas y premiarlas con sus drogas preferidas.

El método que empleaba para asesinarlas una vez allí consistía en amordazarlas y maniatarlas con un alambre al que le daba vueltas y vueltas. Así las mantenía durante algunos días para poder plantarlas en la cama a cuatro patas y seguir satisfaciéndo sus peores instintos. Le gustaba ese juego.

La policía tardó en encontrar rastros porque se centraron el el trailer para transportar la carne y en el matadero de la granja. El taller de Pickton no atrajo apenas su atención… hasta notar el olor nauseabundo que venía del congelador del rincón.

Un agente miró en su interior y no podía creer que aquello que veía era una cabeza humana. Estaba cortada en dos verticalmente. También había unas manos y unos pies. Eran los restos de Serena Abotsway.

Los patólogos que hicieron las autopsias de los restos nunca habían visto (ni llegado a pensar siquiera) algo como aquello. Los restos que fueron apareciendo en cubos por diferentes rincones de las cochineras, mezclados con asaduras de animales, mostraban que algunas de aquellas mujeres habían tenido la fortuna de morir de dos balazos en la cabeza. Pero otras habían sido colgadas de los ganchos empleados para las matanzas de los cerdos y diseccionadas en cuatro partes con una sierra mecánica. Todos los tajos horizontales y verticales eran idénticos en los cuerpos así hallados. Ningún rastro de balas fue encontrado en ellos.

Avergonzados de lo que los cerdos significan para los hombres.
Avergonzados de lo que les hacemos por eso.
Avergonzados de los cerdos que hay en nuestras cabezas.
Avergonzados de que les matemos a ellos en nuestro lugar.

Avergonzados de lo que los cerdos significan para los hombres.
Avergonzados de lo que les hacemos por eso.
Avergonzados de los cerdos que hay en nuestras cabezas.
Avergonzados de que les matemos a ellos en nuestro lugar.

Avergonzados.
Avergonzados.
Avergonzados…

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Fucked Up – “Year of the pig” (4)

Gritos de alegría estallaron en la sala del juzgado cuando el juez de la Corte Suprema leyó en septiembre del pasado año la sentencia que condenaba a Pickton a cadena perpetua sin posibilidad de salir por reducción de condena en menos de 25 años, la máxima pena que contempla la legislación canadiense. Para entonces tendría ya 83 años de edad.

“La conducta de Robert Pickton fue criminal y repetida”
, leyó el juez en su sentencia. “No puedo conocer todos los detalles, pero lo que le hizo a esas mujeres fue algo sin sentido y despreciable. No hay nada que yo pueda decir para expresar la repulsión que siente nuestra comunidad por estos asesinatos. Las mujeres muertas, cada una de ellas, eran miembros de nuestra comunidad. Eran mujeres que tenían una vida llena de problemas. Todas ellas se encontraban en una posición de extrema vulnerabilidad. Todas ellas eran personas que estaban prisioneras del horrible hábito del abuso de sustancias adictivas, personas que estaban vendiendo sus cuerpos para poder sobrevivir”.

Los cerdos en la pocilga son obscenos.
Castigan los productos, pero no la máquina.
Preñados de culpabilidad y desgracia,
Desdeñan la propia miseria que crean.

Los cerdos en la pocilga están inmaculados.
Viven en nuestra mierda y aún así se mantienen límpios.
Retroceden ante el estigma y el odio,
Y sufre el cerdo, que no puede cambiar su destino.

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Fucked Up – “Year of the pig” (5)

Robert Pickton fue un ave de rapiña cuyo nombre pasará a la posteridad. Su caso fue el catalizador para la música que habeis estado escuchando a través de todo el post. Pero la guía de ésta no han sido estos crímenes específicamente, sino todas estas mujeres que fueron presentadas a la luz pública como menos que seres humanos, y después olvidadas. Los medios de comunicación solo hablaron de Pickton.

Y por ello, el grupo de rock canadiense FUCKED UP acaba de editar este “Year of the pig” en un intento de que miremos sobre todo el problema social que implica esta situación. A la edición del disco seguirán algunos conciertos en los que el dinero recaudado será a beneficio de la Organización para la Protección de las Trabajadoras del Sexo de Canadá.

Para que nos despidamos con una sonrisa que nos quite el regusto amargo de la lectura quiero añadir que esperemos que los conciertos los den en lugares más seguros que el que dieron hace unas semanas en Austin. Lo hicieron sobre un puente peatonal y se reunió una enorme cantidad de gente para oírlos; y aunque ningún espectador saltó al vacío ni la policía tuvo que detener a nadie, como algunos tabloides señalaron después, al salir el grupo la gente comenzó a aplaudir y saltar de tal forma que el puente comenzó a moverse hasta el punto de que se cayeron al suelo algunos amplis y pies de micro de la banda. El concierto terminó sin haber llegado siquiera al estribillo de la primera canción.

Categorías: Simple twist of fate -

14 Comments

  • El dia 04.06.2008, EuLaliA dijo:

    Que horror !!!!!!!!!!!!!!!!!

    • El dia 04.06.2008, Microalgo dijo:

      Y digo yo de cortarle algo a este tipo. Aunque sea un cachito pequeñín. Para que se hiciera una idea.

      ¿Y juzgarlo en Senegal, por ejemplo? Es que la justicia allí no es tan remilgada…

      • El dia 04.06.2008, DonBonassi dijo:

        Escalofriante….. el vocalista de los Fucked Up estos digo….!!!

        • El dia 04.06.2008, Lopico dijo:

          ¿Esta historia es de verdad? ¿O es un relato novelado de Carrascus?

          De cualquiera de las dos formas, es escalofriante.

          • El dia 04.06.2008, Luliña Fortune dijo:

            Qué mal cuerpo me ha quedado y el tipo ese del final es asqueroso. Voy a revolcarme en la pelusa de mi Sailor, para olvidar. Aunque tu historia no se arrincona tan fácilmente, o por lo menos, no deberíamos arrinconarla.
            Besitos limpios, brrrrr!

            • El dia 04.06.2008, carrascus dijo:

              No os metais con Pink Eyes, hombre… que aunque a veces pueda tener pinta de cerdito, es de los de pata negra… vamos, que se enrolla.

              La historia, Lopico, es verdadera. Yo no la he novelado, sino que he intentado estructurarla un poco en paralelo con los cortes de la suite ésta de “Year of the pig”. Pero el tipo existió de verdad. Solo tienes que teclear su nombre en el Google y te saldrán cientos de referencias a él y a su juicio… pero no creo que merezca la pena perder más tiempo en ello.

              En la Wikipedia (tiene una entrada ahí y todo) dicen que una vez se refirieron a él en uno de los capítulos de CSI, pero yo los he visto todos (creo) y no la recuerdo… mejor. Es preferible recordar a las chicas que mató.

              Anda y que se pudra.

              • El dia 05.06.2008, Mityu dijo:

                A veces ocurre. Lo primero que he leído, naturalmente, es la letra de la canción con la que comienza tu post. Me parece más que interesante, más que bien hilvanada. La brutalidad de la música, de este tipo de música que rara vez me llega, entra por completo en consonancia con el dolor que siento. Por tantas cosas.
                No imagino mejor denuncia que este disco. No creo en la justicia, ni en las leyes, ni espero gran cosa de una calle atestada donde el más débil cuenta sólo con que no haya llegado su día.
                A veces hay una mano que se ofrece para levantarte del suelo. A veces una bota cargada de las agujas más perversas que sólo un humano es capaz de concebir.
                El horror.
                A pesar de la condena, la sensación de impunidad sobrevuela el pestilente espacio que deja su estela.
                La sombra de todos los que esperan ocupar su lugar.
                Ellas. Dejaron de existir para los demás antes de que su carne fuera retorcida y despedazada. Ellas sólo? Sin la menor esperanza.

                • El dia 05.06.2008, Glauca dijo:

                  Denuncia musical del horror…

                  • El dia 05.06.2008, Ilde dijo:

                    Impresionante. Y la verdad es que nunca me había parado a pensar que sí, que se le da más importancia al asesino que a las víctimas. Se conoce más a Jack el destripador o a Charles Manson que a sus pobres víctimas (y eso que en el último caso una de ellas era la mujer del director Roman Polanski, pero ni por esas).

                    El post también me ha recordado a un disco de la Orquesta Mondragón donde “dedicaban” una canción a un asesinato verídico en una fiesta de cumpleaños, y junto a la letra explicaban brevemente la terrorífica historia. No era extraño en sus discos encontrar este tipo de referencias y contadas de una manera muy parecida a la historia de hoy.

                    http://www.youtube.com/watch?v=FWWOTf6qPcM (el video de youtube no tiene nada que ver con la canción, pero es lo que hay)

                    Un saludo a todos (he estado unos días fuera de combate debido a unas bacterias que han atacado mi garganta y me han producido altas fiebres).

                    • El dia 06.06.2008, carrascus dijo:

                      Pues ayer anduve por TERRITORIOS DIGITALES y lo pasé bien.

                      La idea es muy buena y está bien estructurada en cuanto a contenido y forma de ofrecerlo, aunque no tan bien en cuanto al momento del día en que se ofrece. En unos encuentros en los que la verdad es que no hay demasiada gente para encontrarse (algo que tendrá solución con la continuidad de este foro) resulta deprimente que haya actividades a la hora en que los sevillanos solemos estar comiendo y dormitando. No es extraño, pues, que ayer yo mismo tuviese la extraña (y nueva para mí) experiencia en el concierto de Neovinyl/Stir Sound, a las tres y media de la tarde, de ser EL ÚNICO espectador que había en el Escenario Jaleo mirando a los músicos. Y en las demás áreas de las Reales Atarazanas pocos más había también. Eso sí, resultaba evocador y relajante circular entre aquellas naves que Alfonso X construyó en el siglo XIII, con el fondo musical electrónico que ponía el grupo que estaba actuando.

                      Otro momento surrealista fue cuando un técnico me invitó a abandonar la Sala de Conferencias, donde me encontraba sentado al fresquito leyendo el “Clone” que pillé en su stand esperando que comenzase la conferencia de José Luis de Vicente, aduciendo que allí no se podía entrar hasta las cuatro… y en ese momento eran las cuatro y seis minutos…

                      Junto a la pasión que De Vicente puso en su charla y la forma de contar la historia del sello discográfico Warp de Rob Young, con el que al final estuve de acuerdo cuando contestó a mi pregunta en que algo así es imposible que vuelva ya a ocurrir, lo mejor de la tarde fue la mesa redonda sobre “el futuro de la prensa musical”, de la que no voy a comentar nada, sino enviaros a través de este enlace al blog de Blas Fernández, que era uno de los participantes, y que ya se ha ocupado de ello. Por cierto, que este blog ya tiene actualizado el enlace permanente en nuestra sección, ya que el anterior, referente a su antigua página web, os llevaba directamente al ciber-vacío.

                      Dos cosas para recordar: La buena, que conocí a Elena Cabrera. Ya sabíamos cada uno de nosotros quien era el otro, pero solo a través de amigos comunes. Me fascinó su forma tan suave pero tan pasional de hablar.

                      Y la mala es que cuando llegué al coche de mi mujer, que fue como me desplacé allí, aparcado en la calle Dos de Mayo, me encontré con que lo habían abierto y me habían mangado el estuche con los catorce o quince CDs que ella suele llevar allí. Intentaré preguntar a los miembros de la organización (que son amiguetes) si tienen previsto alguna especie de seguro o compensación por estos daños colaterales, jejejeje… pero me temo que me van a mandar a hacer puñetas…

                      • El dia 07.06.2008, carrascus dijo:

                        No será lo más interesante de esta noche, porque estarán también Yo La Tengo, Caribou y Sr. Chinarro… pero hoy vamos a poder ver a una leyenda en Sevilla.

                        Bueno, al menos a lo que queda de ella, porque de los históricos solo están ya David y Sylvain.

                        Ya os contaré mañana.

                        • El dia 08.06.2008, Maese Rancio dijo:

                          No suenan mal estos “Jodidos”.

                          Y escalofriante la historia que cuentan.

                          • El dia 08.06.2008, Glauca dijo:

                            Siento la mala noticia de la perdida de los CD. Es que en la calle Dos de Mayo es peligroso aparcar Carrascus ya que eso mismo le ha pasado a mas de uno y de dos…

                            • El dia 08.06.2008, carrascus dijo:

                              Bueno, Glauca, tampoco pasa nada… nos consolaremos pensando que podría haber sido peor. Gracias.

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