LÉMUR DE OJOS TRISTES

Seguro que mi amiguete Antonio Murga me perdonará que haya usado para titular este post el nombre que él le dio a uno de sus múltiples e interesantes proyectos musicales. Pero los lémures son lo más representativo de Madagascar, y en nuestra entrada de hoy vamos a tener música de aquella isla. Así que disponeos a dar un nuevo paseo por África.

Como vimos en el anterior post, es importante el momento adecuado para la salida a la luz de un grupo. Todas las bandas necesitan su momento pero no todas tienen un Elvis, un Scotty y un Bill, y un Sam Phillips que las descubra. La oportunidad de Hanitra siempre estuvo a su lado mientras trabajaba como traductora en el consulado de Madagascar en Londres en 1.991, pero no se desveló hasta que invitó a su hermana Noro a que se viniese de vacaciones aquí desde su país natal.

Un día estaban haciendo la colada y comenzaron a cantar, tal como hacían en su casa isleña. Al escucharlas, el marido de Hanitra se acercó a ellas, totalmente sorprendido: ”Pero… pero… tú siempre has cantado así…!!!???”.

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“Ramiaramila-arahaba”

Al principio ayudó muchísimo que su marido, Ian Anderson (no, ése que piensas, no), fuese el editor de la revista “Folk Roots”. Movió algunos hilos y sugirió que las hermanas hiciesen una grabación a capella, incluso aparecieron en la BBC haciéndolo. Pero no era eso lo que querían. Hanitra quería hacer otra cosa mejor; ella se había dado cuenta de que en Inglaterra no había discos de música tradicional malgache, así que le dijo a su marido que grabarían uno. Su madre se iba a volver loca; las mujeres no lideran bandas en Madagascar, donde la música es una parte de la vida, no está separada de ella y no existe el concepto de música como algo por lo que te pagan cuando la haces; no existen salas de conciertos ni nadie gana dinero con la música. Ellas iban a ser las primeras…

Y a su país se fueron; las hermanas formaron equipo con un par de músicos experimentados en tocar para los reyes de las distintas tribus, y nació TARIKA SAMMY. Con esta formación grabaron dos discos que fueron ámpliamente apreciados en los paises del primer mundo, pero que no les reportaron ni un puñetero duro de beneficios. Eso y las diferencias culturales entre ellas y ellos hizo que el grupo se disolviese, aunque los otros músicos siguieron conservando el nombre, al fin y al cabo significaba “el grupo de Sammy”, para eso Sammy era el “jefe” a pesar de que todas las composiciones e ideas fuesen de Hanitra, una mujer.

Pero la interrupción no duró mucho. Hanitra conservó a su lado a Noro y reclutó a Donné y Solo, que tocaban instrumentos tradicionales como el marovany (parecido a una cítara), la valiha (otra especie de cítara de bambú), el jejy voatavo (otra diferente, hecha con una calabaza) y el kabosy (la guitarra malgache), y a Ny Ony, un guitarrista que ya tenía experiencia en algo parecido a una banda de pop local que tocaba “salegy”, una especie de afropop originario de esta isla de Madagascar. La nueva banda se llamó simplemente TARIKA, “el grupo”.

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“Safidy”

Hanitra modernizó su sonido con estas guitarras añadidas y usaba a la vez instrumentos tradicionales de toda la isla. En Madagascar no había ninguna otra banda como ellos. Su primer disco, “Bibiango”, consolidó sus expectativas musicales y marcó el camino a seguir: brillantes punteos de guitarra, maravillosas armonías y canciones irresistíblemente exuberantes. El segundo, “Son Egal”, era un trabajo abiertamente político, que pudo haberles llevado directamente hasta la primera división de la “world music”. Sin embargo, las buenísimas críticas obtenidas no vinieron acompañadas de ventas tan buenísimas.

Este “Son Egal” es el mejor de los que grabaron y el más comprometido, así que merece la pena que nos detengamos un poco más en él y en como Hanitra quiso sacarlo adelante. Ya en sus anteriores discos había tratado temas tan controvertidos como la situación de la mujer en Madagascar (¿sabíais que las mujeres malgaches debían tener 14 hijos, y si no, eran consideradas inservibles?), o la poca atención que los occidentales prestan a los habitantes de la isla en comparación con los animales salvajes que también la habitan, pero en este nuevo disco se tiró directamente a la yugular de los políticos.

¿Puedes oír esto?
¿Puedes oír la canción del fantasma?

Es un sonido de súplica, un sonido de tristeza.
Escucha, por favor, escucha.
Cuenta la historia de los traidores
Que vendieron a su país por dinero.

Tenemos que usar a nuestros mayores como medicina.
Escúcha, por favor, escucha.
Ellos son el puente que nos guía en la búsqueda de la verdad.
Esa verdad que es tan difícil de encontrar
Porque ha sido cubierta por leyes promulgadas para disfrazarla.

Mis lágrimas y mis rezos.
Escucha, por favor, escucha.
De todos los mártires que murieron sin reconocimiento.
¿Qué ha sido de ellos? Solo polvo…

¿A quien le importa? ¿A quien le preocupa?
¿Robar mis huesos?
¿Quemar a mis antepasados?
Desde que la tierra es mía, he vuelto.
Y te cazaré. Tendrás pesadillas.
Te haré llorar. Te cazaré.

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“Avelo”

Ahora, en 1.997, justo hacía cien años que los franceses exiliaron a la última reina malgache para tomar el control del país y de sus riquísimos recursos naturales, asesinando e intimidando a la población con tropas senegalesas (aunque eran negros de muchas nacionalidades en realidad) entrenadas específicamente para que fuesen sanguinarios, lo que ha hecho que para los malgaches la palabra “senegalés” tenga connotaciones parecidas a la que tiene para nosotros la de “sacamantecas”; de hecho, las mamás del país acunan a sus hijos diciéndoles “duérmete niño, que viene el senegalés y se lleva a los niños que duermen poco”. Y también hace justo cincuenta años de las primeras elecciones (más o menos) democráticas, que ganaron los independentistas moderados.

El medio siglo de dominación francesa entre una fecha y otra es un periodo que ha sido casi tabú en la historia de la isla, y Hanitra estuvo casi dos años investigándolo; realizó viajes exhaustivos a las aldeas y pueblos del interior más profundo del país para entrevistar a testigos vivos (ya bastante ancianos) que le contasen aquello de primera mano; entrevistó también a historiadores de todas las ideologías, espurgó archivos… y descubrió que los senegaleses, aparte de su salvajismo, en realidad también habían formado tanta parte de la isla como los propios franceses, se habían interrelacionado con sus habitantes, se habían casado y tenido hijos unos con otros. Y ya iba siendo hora de que se curasen las heridas de la historia, por el bien de las generaciones más jóvenes. Además vió que esas tropas de “senegaleses” en realidad estaban compuestas de hombres de muchas nacionalidades, todos negros y aparentemente iguales, eso sí, a los que los franceses entrenaban en Senegal; solo que cuando los franceses daban las órdenes de saquear, violar y matar, los malgaches solo entendían la palabra “senegalés”

También aprendió que la historia que les estaban enseñando estaba tergiversada y manipulada por los políticos corruptos y los hombres de negocio sin escrúpulos que mantenían al país de rodillas.

En francés “Son egal” significa “igual sonido”, y tiene igual sonido que “Sonegaly”, que en malgache significa “senegalés”… era hora de la reconciliación.

Se me ponían los pelos de punta,
Todo mi cuerpo sufría un escalofrío
Cuando escuchaba las historias de las torturas por los senegaleses
En los periódicos, incluso en internet.
Los senegaleses nos golpeaban, nos flagelaban dolorosamente,
Violaban a nuestras mujeres, saqueaban nuestras propìedades.
Oh, si. ¿Cuándo comenzaremos a distinguir
Entre el bueno y el malo, entre lo cierto y lo equivocado?

Si, las mejores tácticas de los extranjeros
Para manipular a los negros
Es enfrentarlos entre ellos.

Porque los senegaleses también fueron golpeados,
Plantando cara hasta la muerte
Luchando por su independencia.
Obediencia o baño de sangre,
Los heridos eran dejados a su suerte,
Y nosotros fingíamos no verlos.
Oh, sí. ¿Sabes que hay millones de cuerpos muertos
Yaciendo bajo nuestros bosques?

Oh, sí. ¿Crees que nosotros, los negros,
Lucharemos de nuevo unos contra otros?

Las famosas órdenes a los sengaleses
Las tuvimos que soportar nosotros.
¿Pero quieres mantener la lucha todavía?
¿O mantener el rencor para siempre?
Han pasado cincuenta años.
Cambiemos las formas
Con que nos engañan los políticos.
Que no haya más derramamiento de sangre.
Porque la sangre de nuestros antepasados es sagrada.
Nuestra tierra se convertiría en un desierto
Donde solo podríamos mirarnos unos a otros.

Oh, sí. Hay demasiados que relucen en apariencia,
Pero no tienen cerebro, ni alma!

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“Sonegaly”

El siguiente disco que grabaron, “D”, fue un paso atrás en su compromiso político y estaba dirigido directamente a las pistas de baile, recreando para ellas los más conocidos éxitos malgaches de las últimas tres décadas. Seguramente fue el intento de hacer una jugada comercial, pero aunque Tarika se había convertido en una exótica máquina para bailar, Hanitra hablaba elocuentemente de este disco como un tributo a los músicos malgaches y a las melodías que ella misma escuchaba cuando era joven. La verdad es que se lo curró bastante también; rastreó entre montones de singles antiguos y rayados, y entre cintas compradas en los mercadillos. Aquello también era la historia de su país, y quería darla a conocer a todo el mundo.

Pero la jugada no tuvo éxito y el disco fue otro fracaso comercial. Tarika habían hecho todo lo que podían hacer, y habían alcanzado su techo: habían hecho discos, esparcido su mensaje, recibido premios, escalado las listas de éxitos… pero financieramente la banda era una pérdida absoluta de dinero. Hanitra, la principal artífice de todo, sin saber exáctamente cómo había llegado a este extremo, se encontró de la noche a la mañana en bancarrota. Y amargamente tuvo que reconocer que nunca iba a ser capaz de ganar dinero con la música después de todo.

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“Retany”

…pero se equivocaba. Al quedar libre de compromisos con su banda comenzó a recibir llamadas de otros músicos africanos que sí sabían valorarla, para pedirle colaboraciones. Estuvo de gira con Oumou Sangare, Sally Nyolo, Sibonghile Khumalo… y se encontró con fondos suficientes para un nuevo proyecto más ambicioso aún que los anteriores: la búsqueda de sus raices.

Aunque los malgaches viven en África y se sienten africanos, en realidad sus origenes se remontan a hace 1.500 años en que llegaron a Madagascar los primeros habitantes malayos y polinésicos que venían desde Indonesia. Y a ese país se retiró Hanitra en busca de pistas de sus ancestros. Las ideas e historias que aprendió allí las volcó en su último disco, “Soul Makassar”, grabado de nuevo con su banda Tarika, pero acompañada esta vez de un sin fin de músicos indonesios para darle más luminosidad al variado e inextinguible tesoro musical que se trajo.

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“Aretina”

Corría ya el año 2.001 y todo comenzaba a florecer de nuevo, incluso económicamente también esta vez. La revista “Time” los votó como una de las 10 mejores bandas del mundo junto a grupos como U2, Radiohead o Portishead, y en septiembre se encontraban en New York para comenzar una gira mundial que por fin les iba a colocar en el mundo.

Pero a los árabes se les ocurrió derribar el World Trade Center y las ilusiones de Tarika se vinieron abajo junto a las torres gemelas. Las fronteras se cerraron, las condiciones para moverse por los USA y todo el mundo se volvieron muy difíciles para negros africanos que solían vestir túnicas, chilabas y ropajes que “olían” a musulmán.

Actualmente Hanitra reside en Londres tanto tiempo como en su país dirigiendo documentales; instigando proyectos que aparten a los jóvenes de la droga, la prostitución y la mendicidad y los acerquen a la educación y al conocimiento de los instrumentos musicales tradicionales de Madagascar; y ensayando esporádicamente con músicos de una y otra de estas dos partes del mundo, resistiéndose a abandonar sus sueños de convertirse en una estrella del pop tan creíble como bailable.

¿Por qué? ¡Todo está tan mal!

Aquellos que lucharon en 1947,
¿por qué nos prohibís que hablemos de ellos?
Podríamos celebrar su valor
En vez de tantas quejas y muerte.

La llegada de los extranjeros hace cien años.
¿Quereis celebrar ese aniversario?
¿No os dais cuenta de que exiliaron a nuestra Reina?.
¿Por qué quereis hacer fiesta en esa fecha…?

Todo está cabeza abajo.
¿Qué está pasando aquí?
¿Los que intentan hacer las cosas bien
son los únicos que van a ser condenados?

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“Diso be”

SUEÑOS DE TERCIOPELO

¿Crees que la publicidad es capaz de hinchar las cosas hasta presentárnoslas de una forma que nos haga desearlas sin conocerlas realmente? Siéntate cómodamente ante tu ordenador y presta atención a una historia extraña… pero muy real.

A finales de 1.973 no se podía abrir una revista musical sin que el empresario de rock Jerry Brandt no estuviese contándonos en mayúsculas que había encontrado a la nueva estrella de la década. Presentar a JOBRIATH en la forma en que lo estaba haciendo significaba que tenía que romper muchas reglas establecidas de este negocio. Se requería ser el mayor promotor del mundo, y él lo era, y nos estaba vendiendo sexo y profesionalidad.

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“Take me, I’m yours”

Y logró encontrar comprador. Elektra Records, el sello discográfico que nos había traído a los Doors y a los Stooges, se gastó medio millón de dólares en la figura emergente. Con David Bowie que ya había abierto el camino, este Jobriath, extravagantemente teatral y de salida fulgurante, seguramente barrería a las mayores estrellas del mercado mundial del rock. ¿Qué podía ir mal?

Un año antes, Jerry Brandt había vendido su sala de conciertos, la exitosa Electric Circus, y estaba buscando un proyecto nuevo. En una de sus batidas de caza fue a la oficina de Clive Davis, el presidente de Columbia Records, un día en que estaba escuchando cintas de nuevos talentos. Una en particular atrajo la atención de Jerry. A Clive Davis no le gustó la cinta y se la dio a él, que pensaba que aquello era el sonido de una mina de oro sin explotar. Que el hombre que descubrió a Patti Smith y Barry Manilow le dijese que la música de aquel Jobriath no tenía ni sensatez ni estructura debió servir de aviso a Jerry Brandt. Pero no quiso escucharle.

Pocos días después Jerry localizaba a Jobriath en California arrastrándose cuesta abajo por la vida, sin alimentarse más que de cerveza y sin dinero para nada más. Jerry le sacó del alcoholismo y le hizo ver que la esquizofrenia que padecía no era mala necesariamente; iba a ser el estilo de vida de los ’70.

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“Be still I love you”

Jobriath nació en 1.946, y fue bautizado como Bruce Campbell, adquiriendo el nuevo nombre al ponerse al frente de una banda hippy de rock, llamada Pidgeon, que llegó a grabar un disco perfectamente olvidable. Después de unos meses como cantante-actor en el musical “Hair” producido en Los Angeles y New York, Jobriath comenzó su dependencia de las drogas y el alcohol, a la vez que periodos de inestabilidad mental y prostitución ocasional. Vivía en un apartamento totalmente vacío de muebles, que fue donde Jerry Brandt le conoció por fin.

El primer disco que grabó, llamado como él mismo, contó en la producción con el famosísimo Eddie Kramer, que ya había trabajado en discos de Led Zeppelin y Jimi Hendrix. Jobriath, que tenía un alma romántica, le pedía orquestaciones como las de las películas antiguas, y aunque al principio Eddie no estaba de acuerdo, no tuvo más remedio que aceptarlo cuando el propio Jobriath, a base de estudiar en libros, le presentó algunas partituras de buena calidad y regusto añejo. Las grabaron en Londres, con un enorme piano de cola y una orquesta de 55 miembros.

El sonido que consiguieron quedaba en una tierra de nadie entre medias del “Hunky Dory” y el primer Elton John, pero con una voz más del estilo de la de Mick Jagger que de la de éstos. Se grabó en los estudios “Electric Lady” con músicos del calibre de Peter Frampton a la guitarra o de John Paul Jones al bajo. Músicos que elegía a su gusto Eddie Kramer, y pagaba a regañadientes Jac Holzman, el boss de Elektra.

En realidad Holzman no tenía más remedio que pagar para devolverle a Jerry el favor de haberle cedido a cambio a Carly Simon, que esa sí que era una cantante que tenía el sentimiento que él buscaba en la música, si no, ¿de qué hostias iba él a gastarse 50.000 dólares en grabarle un disco al colgao éste, y otros 30.000 más en promocionarlo? El disco que estaban grabando le parecía algo terrible; la música parecía una cosa secundaria en relación a todo lo demás. Todo este asunto se le antojaba demasiado y demasiado pronto, algo que no se ajustaba a los métodos de Elektra Records. Y no solo por el ángulo gay, que no le gustaba, sino que es que veía que a todo le faltaba sentido de la realidad. Jac Holzman sentía vergüenza del engendro que estaba produciendo, y eso le atormentaba.

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“Movie queen”

A partir de Octubre de ese año ’73, en que el disco se editó, comenzó el bombardeo mediático. Anuncios a página completa en “Vogue”, “Penthouse”, “Rolling Stone” o el “New York Times” reproducían la imagen de la carátula, con Jobriath presentado como una estatua discretamente desnuda arrastrándose, con las piernas amputadas, y un enorme “Jerry Brandt presenta…” escrito por encima del nombre del artista. Esta imagen dominó Times Square en una valla publicitaria de 18 por 20 metros, y ocupó los costados de 250 autobuses urbanos de New York.

Dado que Jerry Brandt lo había anunciado de forma tan escueta y contundente como “Elvis, The Beatles, Jobriath”, las críticas en las revistas fueron sensiblemente positivas. “Cash Box” declaró el disco como “uno de los debuts más interesantes del año”; en “Rolling Stone” podía leerse que Jobriath tenía “un talento que había que encender y dejar brillar”; en “Record World” describían a Jobriath como “un verdadero hombre del renacimiento que conseguirá una legión de seguidores”… en “Esquire” disentían, llamándolo “la exageración del año”. Jobriath y Jerry decían en las entrevistas que tenían billetes para el primer vuelo de la Pan Am a la luna, y el cantante no se cortaba un pelo a la hora de decir tranquilamente que él venía en realidad del espacio exterior… en realidad Jobriath quería seguramente hacer una maniobra de distracción sobre su difícilmente aceptada homosexualidad en los puritanos Estados Unidos con una huida hacia delante… lo que quiero decir es que si alguien acepta la premisa de que una estrella del rock es extraterrestre, aceptar que es maricón ya es lo de menos.

Pero a Jobriath todavía le quedaban algunas cosas que demostrar cantando en directo.

Y Jerry Brandt también lo tenía todo pensado. Si quieres que te acepten en New York, lo mejor es triunfar en el fastuoso y legendario Teatro de la Ópera de París. Con un presupuesto para la producción que superaba los 200.000 dólares, allí comenzaría una gira de Jobriath que le llevaría por los más exclusivos teatros de la Ópera de Europa: La Scala de Milán, el Covent Garden… serían los siguientes. Los periodistas recibían notas de prensa que les dejaban perplejos, Jobriath se presentaría en los conciertos vestido como King Kong, y su figura sería proyectada a base de trucos de luces sobre un Empire State en miniatura, que después se convertiría en un enorme pene que eyacularía sobre el cantante, ahora transfigurado en Marlene Dietrich.

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“Dietrich-Fondyke”

Todos los decorados se estaban construyendo en New Jersey; sorprendentes plataformas de sonido y escenarios llenos de pendientes y planos imposibles… que se quedaron para que los invadieran los jaramagos cuando Elektra Records recuperó el buen juicio y se dio cuenta de la sangría que significaba tal derroche. El dinero dejó de fluir.

En vez de en París, Jobriath y su banda debutaron en “The Midnight Special”, un programa de televisión de gran audiencia, dirigido sobre todo a televidentes de mediana edad que no entendieron casi nada, y King Kong se quedó en un cantante vestido con el traje de aros que podeis ver ahí al lado, que más que un extraterrestre sugería un apicultor vestido para trastear entre las colmenas.

Jobriath estaba cabreado. Al terminar la emisión del programa había una fiesta sorpresa de cumpleaños preparada para Jerry Brandt, que como siempre, vestía de forma que daba a entender que se codeaba con los círculos superiores… traje caro, corbata de seda… Jobriath cogió la tarta y se la estampó a Jerry en plena cara. Éste aguantó el tipo como pudo, se mantuvo frío y sonriente mientras se quitaba con una toalla los restos de nata de su abrillantado pelo. Pero nada volvió a ser lo mismo desde entonces.

Las noticias que llegaban desde Inglaterra, donde la BBC había puesto algunos cortes de la actuación en “The Midnight Special” eran descorazonadores, describían a Jobriath como una copia barata de David Bowie. Y el “New Musical Express” criticaba su disco como “la última zurrapa del glam-rock”. Y lo que decía el “Sounds” era incluso peor. Los grandes teatros de ópera prometidos se cambiaron por dos conciertos en el Bottom Line de New York, con capacidad para 400 personas. Se llenó las dos noches, sí, pero los espectadores no vieron más que a un decadente actor de tercera con pretensiones de fenómeno del rock and roll. El melodrama desplegado era tan desproporcionado con todo lo que le rodeaba que parecía una gran ópera interpretada en el interior de un pisito de aquellos que describieron como soluciones habitacionales para los jóvenes.

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“Space clown”

La jugada con la que intentaron salvar los muebles fue editar el segundo disco, “Creatures of the streets” solo seis meses después del primero. Esta vez sin masivas campañas de anuncios. Lo que debía haber sido un ejercicio de consolidación se convirtió en un ejercicio de limitación de daños. Las pocas revistas que se dignaron criticarlo lo hicieron con mucho desdén. Jobriath volvió a convertirse en un ser cada vez más errático y se vió inmerso de nuevo en una espiral de drogas y alcohol; su vida se convirtió en un borrón.

Así y todo se intentó una gira por los USA, fallida porque en lugares como el Nassau Coliseum no les dejaron tocar por bujarrones… y eso que aquello estaba en New York, imagínate en los estados del sur. Y el cada vez más aburrido y desencantado Jerry no pudo más y les abandonó en plena gira cuando Jobriath, en uno de sus bajonazos, le acusó de haberse quedado con los fondos que la compañía adelantó para grabar el segundo disco y gastárselos en la apertura de su nueva sala de conciertos, el Erotic Circus. Seguramente algo de cierto habría en ello, porque Elektra Records les echó a los dos de la discográfica sin contemplaciones.

Pero con el lío nadie de la compañía pensó en cancelar el resto de la gira, los hoteles, las salas de concierto… y el grupo siguió adelante; una situación absurda en la que una banda de rock sin manager, sin compañía discográfica, seguía de gira cargando todos los gastos a Elektra, que pensaban erróneamente que ya nada tenían que ver con ellos. Su concierto final en la Universidad de Tuscaloosa acabó con cinco bises y aplausos sin fin de un público tan enardecido que hasta hubo que avisar a los bomberos. El éxito comenzaba a asomar cuando ya era demasiado tarde. El grupo se desbandó.

En un acto final de suntuosidad, Jobriath anunció su retirada del negocio musical y se retiró a su ático de forma de pirámide en los altillos del célebre Chelsea Hotel. A nadie le importó. En la última entrevista después del estallido de la burbuja, culpaba de todo a Jerry Brandt. Y siguió sin importarle a nadie. Intentó buscarse la vida como actor en “Tarde de perros” de Al Pacino, pero no logró superar los castings. Lo siguiente que se supo de él fue que había cambiado su nombre a Cole Berlin y actuaba en un restaurante. Siguió escribiendo canciones, pero nunca intentó un regreso discográfico. En verano de 1.983 el sida acabó con él.

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“Rock of ages”


En 1.992 Morrisey pensó en Jobriath como su telonero para la gira del disco “Your arsenal”. Ni que decir tiene que ya no estaba disponible para eso. Con el estreno de la película “Velvet Goldmine” el interés en Jobriath se volvió a despertar lo suficiente como para que Blueprint Records reeditase sus dos discos en formato de CD… incluso aparecieron algunas páginas en internet sobre su figura. Si Jobriath hubiese aparecido más tarde, por ejemplo durante el éxito en los ’70 de Village People, o el ascenso del glam de mediados de los ´90, o el muestrario global del MySpace… la oportunidad lo es todo casi siempre.

Mientras tanto, Jerry Brandt no tardó en embarcarse en nuevos negocios, aunque quedó escarmentado y nunca más volvió a dedicarse a manejar artistas. De él se puede decir que marcó la pauta para los diseñadores de pantalones vaqueros, vendiendo por 70 dólares (unas diez mil pesetas de los años ’70) vaqueros importados de París que en realidad confeccionaba en talleres llenos de espaldas mojadas por la décima parte del precio de venta. El negocio de la venta de pizzas también se le dio muy bien. Y abrió dos de las salas de conciertos más importantes de los ’80, el Ritz y el Palladium. Actualmente tiene un museo de cera del rock and roll en New York. Jobriath no es una de sus figuras.

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“I’m a man”

ESTE PARTIDOOO… LO VAMOS A GANAR!!!

En los últimos posts abundaban las penalidades, y creo que es el momento oportuno de dar un giro. En este fin de semana el tema central de nuestras conversaciones es el fútbol; la selección española de nuevo va a desperdici tener la oportunidad de llegar algo más allá de unos cuartos de final que, en esta Eurocopa están siendo espectaculares. El rodillo alemán por un lado, y por otro estos turcos que quedarán campeones como los partidos sigan durando hasta pasados unos minutos del tiempo reglamentario…

El fútbol… que cuando se asocia con la música es fuente de historias deliciosas y ridículas. Que seguramente tienen tantas posibilidades de ser mentira como de ser verdad. Pero para creértelas o no está tu estado de ánimo y tu predisposición a disfrutar con el cuento chino. Pero ocurrir, ocurrieron… te lo juro por mi vieja.

Y volvemos a un año tan socorrido para las historias como fue el 1.968. En el que Andrew Loog Oldham, al que la mayoría conocereis por ser el singular manager de los Rolling Stones andaba preocupado porque el sello que había creado, Immediate Records (de cuyos intérpretes son todas las canciones de esta entrada), a pesar de tener buenas ventas con los Small Faces y P.P. Arnold, no gozaba, en su opinión, del reconocimiento que merecía por parte de la prensa.

Así que para solucionar esto y que se hablase de ellos en la páginas escritas, lo mejor era organizar un partidito.

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The Small Faces “Here comes the nice”

Y se puso manos a la obra. Juntó un equipito con músicos y cantantes de su escudería: Rod Stewart; la gente de los Small Faces, Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenney Jones; Chris Farlowe, Duncan Browne, Murray Head, el joven Billy Nicholls, y algunos componentes de los Savoy Brown, los Bluesbreakers de John Mayall, The Nice… y una mañana de la reluciente primavera londinense (la única que hubo ese año sin niebla) quedó citado con el equipo que formaron los plumillas del “Melody Maker” y el “New Musical Express” para medir sus fuerzas y demostrarles que sus chicos no solo eran buenos haciendo música.

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Billy Nicholls – “Would you believe”

Alquiló varios Minis de diferentes colores para transportarlos a todos al estadio, poniéndose al frente de la caravana él mismo a bordo de su Rolls Royce tuneado de deslumbrantes dorados. Al pasar por una iglesia que les pillaba de camino, Andrew decidió que no estaría mal un poco de apoyo espiritual y decidió parar.

Vestido con su gran túnica dorada y su melena rubia cayéndole sobre la cara, se subió al púlpito e improvisó un estruendoso sermón lleno de amenazantes consecuencias por la pérdida de la batalla. La ensordecedora ovación que consiguió por parte de todos sus fieles incluso disipó las dudas que tenía al principio el sacristán al ver que la iglesia que cuidaba era invadida por tal caterba de melenudos. Una vez con el ánimo levantado, el equipo siguió su marcha hasta el campo de fútbol para enfrentarse a sus adversarios con la seguridad de que, como cantaba aquel grupo granadino, Dios estaba de su lado.

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The McCoys – “Hang on Sloopy”

Pero se ve que en aquella primavera del ’68 Dios tenía mejores cosas de las que ocuparse en las calles de París y Praga, y al llegar al descanso los músicos perdían con los periodistas por 7 a 0.

Andrew se lo tomó con filosofía y decidió que si Dios y sus jugadores no ponían nada de su parte tendría que hacerlo él mismo. Y antes de que sonase el pitido que marcaba el descanso le hizo una seña a su chófer para que fuese con él a los vestuarios. Allí se acercaron a las neveras que conservaban fríos los reconfortantes refrescos que esperaban a los esforzados jugadores. Los refrescos de su equipo los rellenó generosamente con ácido, los del equipo rival más generosamente aún con Mandrax, la droga sedante de moda en los ’60, que los yonkis usaban para colocarse y los médicos como relajante muscular…

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Chris Farlowe – “Out of time”

Cuando Ronnie Lane hizo el saque inicial del segundo tiempo le pareció que estaba pateando un plátano púrpura en vez de un balón de fútbol… sus compañeros permanecían parados, dirigiendo amorosas miradas a ningún sitio en particular; y los rivales apenas tenían ganas de moverse. Pero él, con su cuerpo tan curtido a porquerías, que se había ganado con creces el apelativo de “Plonk” (vino peleón), asimiló los efectos de tal forma que le hicieron echarse el equipo a sus espaldas (eso que dicen que Raúl solía hacer en tiempos), y correr enloquecidamente de un lado a otro del campo moviendo su cuerpo y sus brazos en rápidos giros que se llevaban por delante todo lo que pillaba, por lo que normalmente tenía libre su camino a la portería, donde logró marcar un gol tras otro sin que el amodorrado portero rival hiciese demasiado por impedirlo. El partido terminó con el resultado de 10 a 7 a favor de los pupilos de Immediate Records.

Andrew Loog Oldham sonrió. Se subió en su Rolls y condujo él mismo de vuelta a casa. Le llenaba de buen humor la sensación del deber cumplido. En su sello discográfico no solo hacían discos bonitos, ya ves tú…

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P. P. Arnold – “The first cut is the deepest”

KILLING AN ARAB

Para Atikus, que en su anterior comentario nos hizo pensar en lo que es una infancia desgraciada de verdad. Y para todos los que fueron niños felices del post de Lula.

Cuando tiene doce años, un niño debe ambicionar convertirse en una gran figura del fútbol, en una estrella del rock o en un médico que descubre el remedio contra el cáncer; pero nunca convertirse en piloto de guerra para sobrevolar y bombardear Khartoum, la capital del Sudán y por entonces la cuna del gobierno islámico que había destrozado su vida y la de su familia.

Por allí suele ser corriente que no se les preste demasiada atención a las fechas de nacimiento, pero Emmanuel debió nacer en algún momento de la primera mitad de 1.980. Y lo hizo en la ciudad de Tong, al sur del Sudán, en una familia perteneciente a una tribu que antiguamente era nómada, los Nuer, pero que ahora estaba asentada aquí, en una población donde apenas el tres por ciento de sus habitantes estaba alfabetizado y la vida era cruda y básica. Aún así, Tong era un lugar verde… con vacas… normal.

¿Cuando tendrá mi pueblo paz en su tierra?
¿Cuando podrá mi pueblo plantar semillas en su tierra?
No puedo esperar a que llegue el día…

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“Gua”

Desde su declaración de independencia de la soberanía británica en 1.956, el Sudán, el mayor país de toda África, se vió escindido en dos mitades casi irreconciliables. Los británicos dejaron el país dividido en dos territorios separados: el norte, habitado por los musulmanes; y el sur, habitado por los cristianos. Pero los musulmanes siempre intentaron controlar todo el país, por lo que incluso antes de la declaración de independencia en Sudán había una guerra civil de hecho, que no terminó hasta 1.972, en que el tratado de Addis-Abeba concedió la autonomía a los territorios cristianos del sur.

Pero en 1.983, cuando el presidente Gaafar Nimeiri impuso en todo el país la sharia, mediante la cual todos tenían que regirse por las leyes islámicas, tanto en el sistema político del país como en la conducta personal de cada ciudadano, los cristianos volvieron a alzarse en armas contra él, a través del Ejercito de Liberación del Pueblo Sudanés (SPLA)… y comenzó la segunda guerra civil del país…

Como muchas otras ciudades Tong fue atacada por las fuerzas gubernamentales del norte, buscando rebeldes del SPLA. Algunos de los primeros recuerdos de Emmanuel son de extrema violencia: ver a su madre siendo golpeada, a su tía y sus hermanas mayores siendo violadas. Su padre se unió al SPLA después de que muchos de sus amigos fuesen asesinados y sus familiares se hubiesen convertido en refugiados, buscando amparo por las noches bajo los árboles de las orillas del Nilo Blanco.

Temiendo que sus hijos pudieran ser capturados, el SPLA organizó marchas para llevar a miles de niños al este, a los campos de refugiados de Etiopía, donde pudiesen escapar de la guerra y ser escolarizados. Habiendo sido separado de su madre (que posteriormente murió en este conflicto armado) después de que su familia se desmoronase en diferentes direcciones, Emmanuel sobrevivió al peligroso viaje de más de 600 kilómetros, donde muchos otros murieron de hambre. A su llegada enseguida se dio cuenta de que su nuevo hogar era poco más que un campo de entrenamiento militar del SPLA. Las fuerzas de paz de la ONU que cooperaban en los campos de refugiados no tenían ni idea de lo que ocurría allí, algo nada extraño porque la mayoría de las veces las agencias de cooperantes tenían el acceso restringido por el SPLA, del que se estima que llegó a reclutar a más de 17.000 niños soldados. A los siete años Emmanuel estaba aprendiendo a disparar un AK-47 que era más grande que él.

Juré lealtad
a mi Madre Tierra.
Haré todo lo posible
por resistir.
Sí. Puedo hacerlo…

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“Stronger”

Estudios de la Agencia para los Refugiados de la ONU sacaron en conclusión que 300.000 niños soldados han estado operando en todo el mundo, siendo reclutados por múltiples razones, incluyendo lo fácil que es manipularlos, y el dilema moral que presentan para las tropas enemigas que se enfrentan a ellos en la batalla. Y es algo muy normal que grupos armados ejerzan control sobre jóvenes soldados, que son forzados a cometer atrocidades.

Emmanuel tenía 9 años la primera vez que los jefes le enviaron junto a otros compañeros niños soldados a una incursión de prueba en una aldea etíope cercana. Robaron una vaca, cavaron un agujero y enterraron su cadáver, para desenterrarlo por la noche y arrastrarla hasta el campamento como trofeo. En respuesta, los ciudadanos atacaron el campamento, matando a muchos de los amigos de Emmanuel. Ordenado el contraataque, los niños soldados quemaron y saquearon la aldea, completando así su proceso de embrutecimiento. Fue lo peor que Emmanuel hizo en su vida; cuando su razón se despejó de nublados, con los años, el sentimiento de culpa siempre le persiguió después de aquello.

Esta historia rebela la mentalidad gangsteril que era el hilo conductor de los niños soldados del Sudán. De pronto, ellos tenían un inmenso sentido de poder. ¿Cómo creeis que debe sentirse un niño armado con un rifle de asalto?

Cuado tiene un AK-47 en las manos se siente grande, enormemente grande… especialmente cuando tiene a su enemigo en el punto de mira. Hay alegría en la venganza. Un AK-47 no sabe la diferencia entre un niño y un adulto. Emmanuel quería matar a cuantos más árabes, a cuantos más musulmanes mejor. Matarlos a todos.

He oído las noticias…
Los negros llorando,
los negros mintiendo,
los negros muriendo,
los negros matando,
los negros robando,
los negros engañando…

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“Hai”

Cuando se habla de los niños soldados suele afirmarse que en realidad son esclavos. Pero muchísimos de ellos no piensan así. Haber visto su hogar destruido, y sus parientes maltratados y violados les hace querer luchar. ¿Quién de entre ellos podía decir que la guerra no había alcanzado el corazón de su familia? Emmanuel lloraba cuando se acostaba durante muchas noches, pensando en como había sido arrebatado del lado de sus padres. Él, como los demás niños soldados, era entrenado para “no sentir”. Pero muchos de los “niños perdidos” de los campos de entrenamiento terminaban suicidándose para acabar con su desesperación. Emmanuel tuvo que superarlo; bloqueó su corazón, y eso le hizo más fuerte.

Cuando el presidente de Etiopía, y simpatizante del SPLA, Mengistu Haile Mariam, fue derrocado en 1.991, Emmanuel y los niños soldados fueron forzados a retirarse de este país y volver al sur del Sudán. En este momento, el niño de 11 años era ya un soldado veterano. Mientras más al sur se aventuraba el SPLA, más se intensificaban los combates. Cuando los niños capturaban a un soldado musulmán, se divertían dejándolo seco con sus machetes. Si en el combate la cabeza de alguno de los niños explotaba, los demás se partían de risa. Tenían que mantener el miedo dentro de ellos, no dejarlo salir. Lo peor ocurrió en la ciudad de Juba, donde a los niños soldados se les ordenó atacar posiciones enemigas, y para llegar hasta ellas tenían que atravesar un campo de minas, con un helicoptero además disparándoles desde el aire. Aquí Emmanuel ya no pudo tragarse más su miedo; podía ver al enemigo, pero casi todos a su alrededor estaban muriendo.

Las grietas comenzaron a aparecer en la estructura del SPLA, convirtiéndose éstas en batallas interiores entre dos facciones. Muchos de los niños soldados, unos 400 incluyendo a Emmanuel, huyeron de las luchas internas, encaminándose hacia el norte, hacia el recinto militar del comandante rival del SPLA, Rieck Machar, de la etnia Nuer como ellos, que competía por tomar el control del ejercito. Los desertores robaron suficiente harina y cereales para resistir durante un mes; pero su viaje duró tres meses, y para entonces muchos habían fallecido de inanición.

Pasaron a machetazos a través de la selva, alimentándose de ranas y serpientes, y bebiendo su propia orina. Solo doce de estos niños perdidos lograron sobrevivir. En lo que podemos considerar que fue el punto más bajo de su vida, Emmanuel casi recurrió al canibalismo, como muchos de sus compañeros habían hecho, tentado de comer la carne de su amigo Lual, que había muerto a su lado.

Vivía con un AK-47 a mi lado,
dormía con un ojo totalmente abierto…
Mis sueños eran como una tormenta;
en cada momento
voces en mi cerebro
de amigos asesinados.
Amigos que murieron de hambre a mi lado,
en la ardiente selva y el vasto desierto.
Pero Jesús oyó mi llanto.
Estuve tentado de comer la carne podrida de mi compañero…

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“Forced to sin”

Pero al llegar, el paisaje que le esperaba era tan desolador como el que abandonaron. Batallas y más batallas contra el ejercito musulmán, que mejor entrenado y equipado, les obligó a retroceder, a un nuevo éxodo. En su última batalla como miembro del SPLA, contra las fuerzas del gobierno, Emmanuel tuvo que huir de la línea del frente y dirigirse penosamente hacia un campo de refugiados en Waat, al sur del país. Con un pequeño grupo de niños, su rifle AK-47 colgado del hombro, y medio muerto de inanición, en agosto de 1.992 fue encontrado por la cooperante de ayuda humanitaria Emma McCune, que le rescató definitivamente de aquel infierno. Pero la mente de Emmanuel estaba gangrenada por pensamientos de venganza más que de alivio. No quería ser desarmado.

Emma McCune trabajaba con Street Kids International combatiendo la pobreza infantil, y tenía los contactos suficientes como para meter a Emmanuel a escondidas a bordo de un avión de la ONU con destino a Nairobi, la capital de Kenia. McCune ya había rescatado a más de 150 niños soldados, pero parecía tener por Emmanuel una atención especial.. le permitía vestir sus ropas y compartir su cama en Kenia. Para Emmanuel, ella fue la persona que Dios envió para ayudarle.

Pero la constante presencia del niño creó divisiones entre McCune y su entorno más cercano. Los demás niños estaban celosos, algunos pensaban que ella quería llevarles a un hogar para niños y dejarles allí.

McCune fue una figura controvertida, principalmente debido a su matrimonio con Riek Machar. En su biografía, que escribió en el 2.004 la periodista americana Deborah Scroggins, “La guerra de Emma”, ésta describe a McCune como una mujer frívola, tan entusiasmada por los hombres africanos como por los problemas de la región y, de algún modo, cómplice silenciosa de la masacre dirigida por Machar en Bor, al sur del Sudán, donde 2.000 nativos de la tribu Dinka fueron asesinados por ser leales al comandante del SPLA rival suyo, John Garang. Puede que eso sea solo propaganda; lo que sí es cierto es que Emma adoptó niños Dinka de Bor y los metió en la escuela.

A Don Petróleo, Don Diamante y Doña Mina de Oro…
Dejad de tratar a Madre África como una vagina de vuestra propiedad.
Ella ya no será vuestra puta nunca más…

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“Vagina”

Trágicamente, McCune murió en un accidente de tráfico, del que se sospecha pudo ser provocado por enemigos de su marido, semanas antes de dar a luz, en noviembre de 1.993. Tras su muerte, Emmanuel se movió entre las casas de los amigos y compañeros cooperantes de ella. Durante un breve periodo se escapó y vivió en las calles, antes de que recogiesen fondos suficientes para llevarle a una buena escuela keniata, la Brookhouse. Allí fue forzado a asistir a clases con los niños de cinco años para que pudiese aprender las nociones más básicas; también aprendió a hablar bien el inglés. Su rabia afloraba con frecuencia y comenzaba peleas. Entre que sus compañeros eran mucho más pequeños y él había sido entrenado como soldado, no tenía dificultad alguna en pegarles hasta hacerles llorar, mientras él se reía de ellos.

Le llevó siete años, hasta el 2.000, deshacerse de su violento pasado y alcanzar algún grado de normalidad. Y entonces llegó su transformación.

Emmanuel es ahora portavoz de varias organizaciones caritativas, incluyendo la de Control de Armas de Oxfam, y Make Poverty History (“Hagamos que la pobreza sea historia”). Ha hablado ante la ONU y ante el Senado americano, y en su discurso aquí inspiró tanto a la Secretaria de Estado Condoleezza Rice que ésta se tomó como algo personal un interés urgente en lo que llamó la “crisis humanitaria” de la región. También ayudó a fundar la Gua Africa Foundation (“Fundación para la Paz en África”), recaudando fondos para escolarizar a otros antiguos niños soldados del Sudán. Ha dado discursos en universidades tan prestigiosas como la de Harvard, donde ha hablado a los estudiantes de sus experiencias de primera mano, y de los problemas de su país de origen. Y sobre todo está intentando revertir la infinita negatividad de su primera vida en cosas positivas. Solía tener remordimientos. Solía maldecir el día en que nació. Pero después se dio cuenta de que si estaba aquí era por una razón. Con sus ojos llenos de tristeza y determinación supo que había sobrevivido para poder contar su historia.

Creo que he sobrevivido por una razón:
Contar mi historia para sacudir vidas.

Mi padre trabajaba para el gobierno
como policía;
y pocos años más tarde
escuché que se había unido al movimiento rebelde
que se formó para luchar por la libertad.
Yo no comprendía las políticas detrás de todo aquello
porque no era más que un niño.
Poco después ví como subía la tensión
entre los cristianos y el régimen musulmán.
Perdimos nuestras posesiones.
Mi madre, la madre de mi madre,
sufrieron de depresión;
y a causa de todo aquello
fuí forzado a convertirme en un niño de la guerra…

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“Warchild”

Pero su estancia en Nairobi tuvo también otra consecuencia inesperada. Allí se encontró por primera vez con los canales de hip-hop de la televisión. Y con lo alejado que había estado de la cultura occidental, se adueñaron de él esos rítmos coloristas de gente como Tupac Shakur y otros negros de los que Emmanuel ni siquiera sospechaba que pudiesen vivir en otro lugar que no fuese África.

Y el niño soldado, con una niñez robada y retorcida hasta lo más extremo, se convirtió en el rapper que llevas oyendo durante todo este post: EMMANUEL JAL.

La canción que dio título al primero de sus discos, “Gua” (“paz” en la lengua de su tribu nativa) se convirtió en número 1 en Kenia en el 2.005; ese mismo año apareció en “Africa Calling”, uno de los apartados del “Live 8”, debido sobre todo a sus frecuentes discusiones con Bob Geldof sobre el poco número de músicos africanos que se incluyen en los conciertos de ayuda a este continente. Ahora se está preparando para lanzarse a todo el mundo con “Warchild”, un disco estremecedor que cuenta la historia de su notable y angustiosa vida.

Puede sorprender, por tanto, que algunas de sus historias más inquientantes sobre como creció rodeado de muerte y destrucción se hayan omitido de las letras finales. Pero Emmanuel debe tener mucho cuidado cuando interpreta sus canciones en su país natal. Los detalles más gráficos podrían disparar una respuesta violenta, destapando la rabia de todos aquellos que también lo sufrieron.

Tú no puedes hablar sobre como le volaban la cabeza a los bebés, como rajaban la barriga a mujeres embarazadas…

Pero sí puede criticar la glorificación de la violencia, el sexo y el crimen que hacen otros raperos…

Has hecho mucho daño vendiendo crack y cocaína,
ahora quieres matar negros en un video juego.
Hemos perdido a toda una generación con este estilo de vida tuyo;
y ahora quieres convertirlo en un juego para que los niños lo aprendan.

Pero, 50 Cent, yo no te odio,
aunque creo que es mi deber avisarte,
te están utilizando, hermano;
te está utilizando el sistema…

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“50 Cent”

Las fotos de los niños soldados de este post no son de Emmanuel, están sacadas de diferentes páginas de internet. La de Emma McCune sí es real.

PADRE… QUIERO MATARTE

Dicen que toda nuestra vida está marcada por nuestra niñez; el origen de nuestra vocación, de nuestras grandes virtudes y de nuestros enormes miedos está en la infancia. La infancia es un hierro al rojo vivo que nos marca.

Cualquiera que eche un vistazo que no sea superficial a la vida de JIM MORRISON se da cuenta enseguida de que la historia de su niñez es crucial para entender todo lo que le pasó de mayor. Sin embargo las biografías siempre han pasado por esta etapa de su vida muy a vuelapluma, aportando varios datos muy generales sin profundizar nada en lo que significaron para él ni en el caos ardiente en que convirtieron su paso por la niñez, la adolescencia, la primera juventud…

Lo primero que se advierte es que siempre permaneció siendo un tipo muy infantil; segundo, que cuando se unió a los Doors y comenzó a realizar apariciones en público cortó con su familia y nunca volvió a ver a sus padres de nuevo; tercero, la culminación de su primera gran obra fue la reescritura de la antigua leyenda de Edipo, en la que cantaba sobre matar a su padre y someter sexualmente a su madre frente a ciento de miles de sus fans.

…y llegó hasta una puerta,
y miró dentro:
-¿Padre?
-¿Sí, hijo?
-Quiero matarte… Madre, quiero…

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“The end”

¿Por qué odiaba Jim tanto a sus padres? ¿Por qué se odiaba a sí mismo? ¿Cómo fue capaz de crear de su propia angustia una música como la que nos dejó? ¿Por qué terminó uniéndose a una novia tan enloquecida, que era de un carácter todavía más insoportable que el suyo, que intentó controlarle en vano, que podía haberle matado incluso? ¿Cómo pudo un chaval tan enrollado y con tanto talento como para ser uno de los más grandes artistas de su generación convertirse en un monstruo, e inmolarse a sí mismo?

El problema para responder a todas estas preguntas es que la atormentada y problemática niñez de post-guerra de Jim dentro de una familia de militares, cerrada como una ostra, ha sido uno de los misterios más celosamente guardados de la historia del rock. Sus padres, el almirante George S. Morrison y Clara Clark Morrison, nunca comentaron públicamente nada sobre su famoso hijo mayor. Y tanto su hermano como su hermana también fueron reacios a hablar de él. Ya fuese miedo, o el deseo de mantener sus vidas privadas fuera de la luz pública, cualquier acercamiento a la familia de Jim Morrison preguntando por la vida de éste terminaba respondido por un abogado de California que les representaba. El muro de silencio de la familia Morrison ocultó la infancia de Jim, y especialmente su tensa e infeliz adolescencia, hasta el día en que murió.

Esto no debería sorprendernos, ya que Jim siempre intentó convencer a la prensa de que sus padres habían muerto, y que nunca tuvo hermanos. Seguramente Jim pensaba que así les hacía un favor.

¿No la amas locamente?
¿No la necesitas urgentemente?
¿No te encantan sus gestos?
Díme, ¿qué dices?
¿No la amas locamente?
¿Quieres ser su padre?
¿No te gusta su cara?
¿No te gusta cuando sale por la puerta?

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“Love her madly”

Nació el 8 de diciembre de 1.943, apenas dos años después de que sus padres se conociesen en Hawaii, donde él entrenaba pilotos de guerra y ella acompañaba a su padre, un destacado político socialista y abogado especializado en defender a toda clase de activistas. Eran una extraña pareja a simple vista. Una vez casados se instalaron en Florida, cerca de Cabo Cañaveral, y allí, en medio del estallido de energía militar que el país estaba experimentando, vino al mundo Jimmy, que fue conocido por ese nombre durante toda su vida entre su familia y sus conocidos más cercanos.

Una vez que su padre fue de nuevo destinado al Pacífico Sur, Jimmy y su madre se trasladaron al domicilio de los padres de ella, en el Golfo de México, donde pasaron los tres primeros años de la vida del chico. Tras volver su padre condecorado y con una carrera esplendorosa ante él, la familia se fue a vivir a un complejo de viviendas para miembros de la Marina en Albuquerque. Allí nació su hermana, Ann.

La llegada de su hermana fue traumática para él, que pasó de ser un tranquilo y mimado hijo único, a un insoportable niño que se pasaba el tiempo llorando y molestando a la recién nacida. Pero no fue este hecho el que marcó en él una impresión a fuego que nunca se le borraría, sino otro que ocurrió una mañana en que la familia iba conduciendo por una autopista que cruzaba el desierto entre Albuquerque y Santa Fe. De pronto el coche se salió de la calzada y su padre y su abuelo saltaron de él a toda prisa. Jimmy pegó su cara al cristal para ver lo que parecían ser los restos de un reciente accidente entre otro coche y un camión cargado de indios Hopi, “dispersos por la sangrienta autopista del amanecer”, como más tarde recordase en su famoso poema “Dawn’s Highway”. La carretera estaba llena de muertos y heridos, y desde algún lugar que no veía ascendía la angustiosa voz de una mujer gritando de dolor e histeria.

Fascinado por el sangriento espectáculo Jimmy intentó bajarse también del coche y seguir a su padre, pero su madre se lo impidió, así que él volvió a apretar su cara contra la ventanilla, empapándose de las sangrientas secuelas del fatal accidente. Su abuela soltó de improviso que ella siempre había oído decir que los indios no lloraban, pero éstos lo hacían llenos de congoja. Jimmy tembló y se estremeció con la última mirada a la carnicería cuando su padre volvió al coche y se pusieron en marcha de nuevo. Unos kilómetros más adelante pararon en una gasolinera y avisaron a la policía y a las ambulancias. Jimmy estaba visiblemente perturbado y no dejaba de hacer preguntas. Hasta que al final logró enfadar a su padre, que le respondió: “Jimmy no ha pasado nada de verdad; todo ha sido un mal sueño”. Pero él nunca olvidó a los indios moribundos.

Fue la primera vez que descubrí la muerte. Yo era tan pequeño… era un niño como una flor, tío, cuya cabeza está flotando en la brisa. Pero lo que me parece ahora, mirando atrás en el tiempo, pensando en aquello, es que posiblemente el alma de alguno de aquellos indios, quizás de más de uno incluso, huyeron de allí y saltaron a mi cerebro… No estoy contando un cuento de fantasmas, tío. Es algo que realmente tiene significado para mí.

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“Dawn’s Highway”

Después del encuentro en la autopista del desierto, Jimmy comenzó a mearse en la cama todas las noches. Volvió loca a su madre. Cuando fue mayor podía recordar como iba a la cama de su madre cuando le ocurría esto y como ella lo forzaba a volver a dormirse entre las sábanas mojadas. Él intentaba ocultarlo siempre que ocurría, pero la madre siempre terminaba por descubrirlo. Desde entonces cogió un miedo cerval a dormir en su propia cama, y la mayoría de las noches amanecía en el suelo encogido sobre sí mismo. Las consecuencias de todo esto no solo fueron psíquicas, sino también físicas, porque el hecho de dormir tantas y tantas noches en una cama húmeda le hizo adquirir una fiebre reumática que no le detectaron hasta 1.970, y a causa de ella también tenía el corazón bastante debilitado.

El despertar sexual de Jimmy también fue muy tempranero. Hay una historia que proviene del gabinete de abogados que le defendió cuando le acusaron en 1.969 de obscenidad y conducta lasciva en el escenario. Según ellos, Jimmy decía que se había bajado los pantalones de esa forma “porque pensó que era una buena forma de rendir homenaje a sus padres”. Sorprendidos por este abismo que parecía separar a Jim de sus padres, le preguntaron la causa, y Jim les habló entonces de este trauma de las sábanas húmedas y también dejó caer que cuando era pequeño alguien le había molestado sexualmente. No quiso decir quien, solo que fue alguien muy cercano a la familia. Cuando Jimmy se lo contó a su madre, ésta se puso furiosa con él, acusándole de mentiroso e insistiendo en que tal cosa no había pasado jamás. Los abogados dicen también que cuando, tras su muerte, hicieron escuchar a la familia de Jimmy las transcripciones de las cintas de sus reuniones, en las que contaba estas cosas entre lágrimas, sus padres negaron que esto hubiese ocurrido de verdad.

En 1.949 la familia volvió a trasladarse, esta vez a Los Alamos, en California, donde nació el hermano más pequeño de Jimmy, al que llamaron Andrew. Pero esto solo fue el principio de otra serie de traslados mientras su padre servía a la patria en la Guerra de Corea… Washington, otra vez California… por entonces Jim comenzó a mostrar madera de líder natural, se mezcló con los demás como jugador del equipo de fútbol americano de su escuela, y en jefe de grupo de los estudiantes, lo que requería de él que todas las mañanas tuviese que dirigir la jura de lealtad a la bandera. Pero al mismo tiempo era tan indisciplinado que incluso le expulsaron del grupo de scouts al que pertenecía.

Al volver a Albuquerque Jimmy ya tenía doce años y la familia comenzó a notar cambios en él. Abandonó sus lecciones de piano y empezó a pasar mucho tiempo fuera de casa sin relacionarse apenas con la familia. Sus paseos favoritos eran a las afueras de la ciudad, justo donde comenzaba el desierto, para quedarse fascinado con los misteriosos reptiles de aspecto prehistórico que se movían por aquel seco y caluroso paisaje: lagartos, serpientes, armadillos… los sapos cornudos le maravillaban, dragones llenos de pequeñas escamas, con lenguas largas que manejaban como látigos, y ojos de pesadilla. Jimmy los cazaba, les observaba en sus guaridas, leía libros sobre ellos. Los reptiles del desierto se convirtieron en el totem personal de Jim Morrison, apareciendo infinidad de veces en sus cuadernos de anotaciones y apuntes. Estaba naciendo el futuro Rey Lagarto…

Soy el Rey Lagarto,
puedo hacer cualquier cosa.
Haz sonar las campanas del carnaval,
deja que cante la serpiente.
Déjalo todo…
Durante siete años habité
el disoluto palacio del exilio…
Ahora he regresado a la tierra
del justo, y del fuerte, y del sabio…
¿Quién de vosotros escapará a la persecución?

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“Celebration of the Lizard”

Pero tuvo que dejar atrás a sus criaturas porque un nuevo destino de su padre les llevó a San Francisco. Era la época en que el rock and roll comenzaba a nacer y Elvis era censurado en el “Show de Ed Sullivan”, Bill Haley sonaba por todas partes con su irresistible “Rock alrededor del reloj”, Chuck Berry, Little Richard, las chupas de cuero negro y las motos, las navajas, James Dean… la rebelión contra el conformismo, la represión, las tiranteces políticas de la guerra fría y las amenazas apocalípticas de la era Eisenhower.

Es algo muy aceptado entre el criterio de los expertos que los niños de las familias de militares están más expuestos a los riesgos de problemas sociales de muchos tipos y de trastornos sicológicos. No tienes más que ver la cantidad de veces que esta familia se movía de un lugar a otro y el corto tiempo que permanecía en ellos; Jimmy ya había vivido en cuatro lugares diferentes antes de cumplir los cuatro años. Esto hacía muy difícil que Jimmy estableciese amistades. A eso hay que unirle que el padre, militar ambicioso, estaba casi siempre fuera de casa, en el mar, por lo que fue su madre la que se llevó prácticamente todo el trabajo que implica criar a unos hijos y eso le afectaba; se sentía desarraigada, y sus problemas emocionales le llevaban muchas veces a abusar del alcohol. Esta falta de estabilidad engendró en Jim un desasosiego físico y una alienación tan profunda que permaneció dentro de él durante toda su vida. El Jim Morrison adulto nunca sabía donde iba a dormir cada noche, y además lo prefería así. Incluso cuando comenzó a vender a manos llenas el “Light my fire” y los cheques de royalties abundaban nunca se compró una casa ni alquiló un apartamento, en lugar de eso prefería vivir con sus novias esporádicas, pasar noches en hoteles, o simplemente echarse a dormir en el sofá de las oficinas de los Doors.

El momento de dudar ha pasado,
no hay tiempo para revolcarse en el barro.
Intentémoslo ahora que solamente podemos perder
y nuestro amor se convierte en una pira funeraria.
Vamos, nena, enciende mi pasión…

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“Light my fire”

Para desesperación de su madre, la indisciplina de Jimmy fue aumentando cada vez. Y el resentimiento contra ella crecía y crecía. Con su padre anteponiendo su carrera a su familia, ya he dicho que el papel de figura autoritaria tenía que ejercerlo la madre. Y ella era todo lo que él tenía contra qué rebelarse. Cuando su padre venía con algún permiso Jimmy tenía que oír como su madre comenzaba a relatarle amargamente el rosario de quejas guardadas en su ausencia, le enumeraba todos los errores del chico, sus trastadas maliciosas, como lo jodía siempre todo…sus padres nunca entendieron la afición de Jimmy a tirar dardos a los posters de chicas del Playboy que pegaba en las paredes de su cuarto…

La atmósfera siempre era muy tensa cuando su padre estaba en casa. Si bien es cierto que el matrimonio nunca puso una mano encima de ninguno de sus hijos, su padre solía ladrarles órdenes al más típico estilo militar y montarles unas broncas tan enormes que los dos pequeños siempre terminaban llorando. Jimmy se las tomaba de forma estoica y nunca asomó una lágrima a sus ojos. Quizás todo lo que se reconcomió en aquella época afloró años más tarde cuando compuso la mejor canción contra la guerra de la época del Vietnam, “The unknown soldier”.

…niños muertos en televisión,
no nacidos, vivos,
vivos, muertos,
la bala arranca la cabeza del casco.
Y todo ha terminado para el soldado desconocido…
Cava una tumba para el soldado desconocido.

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“The unknown soldier”

Una noche, mientras la cantaba en un caótico concierto de los Doors en Seatle, Jim, totalmente borracho y descompuesto, paró de mala manera a la banda, y comenzó a hablarle al público: “…he estado leyendo sobre los problemas que los niños tienen con sus padres. Sí. Existen… y aquí estoy yo para decíroslo… yo nunca tuve suficiente amor cuando era un niño!!!”

Tan inteligente y elocuente como era, Jimmy también tenía una mente muy sucia y una imaginación muy viva. Hay historias entre lo apócrifo y lo real que cuentan como uno de los pasatiempos suyos en la escuela era recortar las figuras del Pato Donald y su novia Daisy de los tebeos y volverlas a pegar en posturas sexuales, con diálogos guarros. Leía las revistas más surrealistas que se publicaban y aplicaba en su vida real todo lo que aprendía de ellas, lo que hacía que sus padres se avergonzasen tanto de él, de sus manías de hurgarse la nariz, de sus sarcasmos, que cuando salían a alguna reunión, fiesta o, simplemente de visita, procuraban dejarle a él en casa siempre que podían.

Como la rabia que tenía no podía volcarla contra su madre, Jimmy se convirtió en un matón para con sus hermanos más pequeños, sobre todo con Andy. Un niño de trece años puede ser muy cruel con otro de siete, y el más pequeño de los Morrison comenzó a odiar la frase “cuento hasta diez”, porque eso significaba que en unos segundos comenzarían las sesiones de golpes, escupitajos, pedos en la cara o estar tumbado en el suelo un buen rato con el culo de Jimmy sobre su cabeza. Una vez incluso estuvo a punto de herir gravemente a sus hermanos al empujarlos colina abajo en un trineo descontrolado, que pudo ser parado a tiempo, durante unas vacaciones.

La sabiduría convencional seguramente diría que todo esta rebelión por parte de Jimmy era una forma de atraer sobre él toda la atención que necesitaba. Pero Jimmy Morrison era también excepcional, un objeto de estudio, una pistola cargada. Nadie podía controlarlo. Ni siquiera su padre cuando ya ascendió en el escalafón militar los grados suficientes como para pasar mucho más tiempo en casa y reafirmar su papel en la familia con un programa de reglas estrictas y disciplina.

El trágico sacrificio final de Sal Mineo en “Rebelde sin causa” causó una profunda impresión en Jimmy y a raiz de ahí comenzó su obsesivo amor por las películas, y su deseo de aprender a hacerlas. Luego vino “Gigante”, y las películas del Oeste… el primer poema que Jim Morrison escribió, “Pony Express”, ahora ya perdido, seguramente estaría basado en alguna de esas películas de cowboys de las tardes del sábado. Y de nuevo tuvieron que mudarse a otro lugar.

La gente es extraña cuando eres un desconocido,
las caras te amenazan cuando estás solo,
las mujeres parecen malvadas cuando no te desean,
las calles son siniestras cuando estás deprimido…
Cuando eres un desconocido
nadie recuerda tu nombre.

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“People are strange”

Entre 1.956 y 1.958 los Morrison vivieron en una casa enorme con una torre eduardiana, en una urbanización de Alameda llena de vecinos ricos donde la madre podía desarrollar una gran vida social. Jimmy tenía una habitación para él solo en el ático de esa casa, donde se encerraba para escuchar continuamente a Elvis y Ricky Nelson mientras su madre, escaleras abajo hacía lo propio con Harry Belafonte, Frank Sinatra y las bandas sonoras de los musicales de Broadway, “Pacífico Sur”, “My fair lady”… el virus de la poesía beatnick infectó también para siempre a Jimmy entre aquellas paredes antiguas.

En la escuela hubiese sido muy popular de no haber sido un bicho tan raro. Los profesores estaban impresionados con su nivel de lectura y con su inteligencia, excepcional para la mayoría de los chavales de su edad… lástima que su hiperactividad se convirtiese en molestias para la clase y en aptitudes salvajes y cínicas. Su especialidad era dibujar en la pizarra y en sus cuadernos a personas con órganos sexuales exagerados. O dibujaba personajes extraños obsesivamente llenos de fluidos corporales, ya fuese mierda, sangre menstrual, mocos o esperma… según parece alguien tiene aún una cinta de las que grababa con el magnetófono de su padre en las que hacía anuncios de radio promocionando la masturbación. Y algún comic de los que rehacía con diálogos diferentes a los originales, en los que Lucy y Charlie Brown hablan como en las películas porno. Cuando llamaban por teléfono a casa no era raro que descolgase él y contestase simulando la voz de un sirviente negro y deslenguado…

Posteriormente sus “numeritos” comenzaron a incluir desmayos y pérdidas de consciencia en mitad de las escaleras de la escuela. O caidas haciendose el muerto… Era una forma de llamar la atención, la gran broma de Jimmy. Sus compañeros se afanaban por intentar reanimarle, hasta que a él le parecía que la broma ya duraba demasiado y, simplemente, se levantaba, recogía del suelo sus libros y seguía su camino…

…pero ¿era todo esto realmente una broma? ¿o era un truco que Jimmy usaba para que sus compañeros no se diesen cuenta en realidad de que padecía un mortificante trastorno físico que le postraba realmente en el suelo durante algunos embarazosos minutos en que se iba de su vida? Lo que los antiguos llamaban “la enfermedad de los reyes y los profetas”, y que no era más que una especie de epilepsia. Durante su edad adulta Jim Morrison tuvo muchos episodios de esta clase, se desmayaba o se caía al suelo en mitad de ensayos, o sesiones de grabación o de fotos; sufría colapsos durante los conciertos, las lecturas de poesías, las juergas en el bar; en el coche (menos mal que no conducía), en el avión, en los aeropuertos… al final Jim terminó afinando estas pérdidas de conocimiento y convirtiéndolo todo en una atracción más que incorporó a sus conciertos; la cumbre del rock teatrero.

Cinco a uno, chica…
Nadie sale de aquí vivo…
Los viejos envejecen
y los jóvenes se hacen más fuertes.
Puede llevar una semana o más tiempo.
Ellos tienen las armas, pero nosotros ganamos en número.
Vamos a vencer;
sí, les estamos superando…

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“Five to one”

Para finales de 1.958 la escuela ya le interesaba mucho menos que los clubs donde solían leer los poetas beatnicks de San Francisco. A través de ellos descubrió a los poetas simbólicos franceses, a los maestros del Zen, se aficionó al jazz y a las drogas; el budismo y el inconformismo eran sus religiones preferidas; Kerouakc, Burroughs y Ginsberg sus escritores de cabecera. Para él no eran ciudades, San Francisco era la poesía, New York era el jazz y París era la filosofía. Cuando Jimmy y su amigo Fud (sí, por fin hizo uno) iban a la ciudad su primera parada era en una librería donde vendían “libros prohibidos” y todo olía a sándalo. Luego iban a comprar discos con monólogos de Dylan Thomas, de Lenny Bruce, discos de Tom Lehrer. Y por fin, a escuchar en vivo a Muddy Waters, a Howlin’ Wolf…

Pero un nuevo ascenso y traslado de su padre volvió a hacerlo desaparecer todo de un plumazo. Ahora tenían que mudarse a Alexandria, en Virginia. Fue la peor de todas las mudanzas. Jimmy no quería irse de allí y él, que nunca había llorado ante los gritos y amenazas de sus padres, lo hacía ahora al despedirse de Fud. No volvería a su querida California hasta cinco años después.

En la escuela de su nueva ciudad se mantuvo huraño; aquí no se hizo notar como en las otras escuelas, se mezcló suavemente con sus compañeros, pero sin dejarles acercarse demasiado… lo único que les permitió saber de él es que era huérfano y le había criado una familia de gitanos. Se pasaba el tiempo vagabundeando por los callejones y los muelles de Alexandria, o leyendo y emborronando sus cuadernos en su cuarto, que ahora estaba situado en el sótano y tenía una puerta de acceso separada de la principal por la que podía entrar y salir cuando quisiera… a veces se pasaba semanas sin contacto con el resto de la familia.

Yo tenía un… sentimiento subyacente de que algo no iba bien. Me parecía que me estaban cegando a medida que yo iba creciendo. Yo y todos mis compañeros estábamos siendo guiados hacia un túnel estrecho y largo. Cuando uno va a la escuela corre un riesgo. Puede sacar mucho de ella, pero también puede perjudicarle mucho.

Si ya de por sí Jimmy tenía poco interés por la escuela en California, imaginaos el que podría tener en ella aquí en Virginia, donde había segregación racial entre los estudiantes, las cosas se hacían al más puro estilo “ordeno y mando”, y todo estaba ranciamente jerarquizado hasta el último extremo. Los profesores estaban sorprendidos con el nivel de erudición del chico, pero había cosas que no podían permitirle, como leer “basura negra” del escritor negro James Baldwin, algo que había que desterrar de las aulas.

Solitario, deprimido y aislado de su familia, Jimmy adquirió la costumbre de quedarse hasta altas horas de la noche escuchando una emisora local (“Radio Biblia”, su nombre lo dice todo) en la que predicadores evangelistas impregnados del espíritu del Profundo Sur amenazaban con el fuego eterno del infierno, y una emisora nacional de onda media en la que los nuevos disck-jockeys se empeñaban en hacer llegar el nuevo rock and roll desde el Norte hasta el confín más sureño de los USA. Los predicadores le deprimieron tanto que hasta llegó a pensar seriamente en el suicidio… pero siempre estaba allí Bo Diddley (a quien Dios tiene en su Gloria desde hace solo unos días) para salvarle la vida.

Con ese estado de ánimo fue con el que comenzó a profundizar en Nietzsche. Y lo que leyó en sus libros le cambió la vida profundamente; incluso fatalmente podríamos decir de acuerdo a su futuro compañero en los Doors, Ray Manzarek: “Friedrich Nietzsche mató a Jim Morrison”. Y si no lo hizo de forma real, sí que sus pensamientos radicales llevaron a Jim a un estado bastante propicio para impulsarle en su tragedia personal.

Cuando el silencioso mar conspira una armadura
y sus tristes y malogradas corrientes
engendran pequeños monstruos,
la auténtica navegación ha muerto.

Violento instante;
y el primer animal es arrojado por la borda
agitando violentamente sus patas.
Rígido su fresco galope,
y las cabezas se levantan.
Equilibrio frágil.
Silencio.
Consentimiento.
En muda agonía nasal,
cuidadosamente purificados,
completamente aislados.

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“Horse latitudes”

Comenzó también a mover sus poemas; la primera versión de “Horses latitudes” es de esta época. Pero nadie estuvo interesado en publicarlos. Su primera novia, Tandy Martin, también apareció por entonces, pero entre la poca madurez de ambos y que Jimmy se portaba con ella de forma tan salvaje como con sus hermanos menores, la relación fue corta y mala.

Sus tendencias irracionales y su comportamiento impulsivo fueron a más. En la escuela no lo soportaban, ni él los soportaba a ellos; hasta el punto de no asistir siquiera a su ceremonia de graduación, algo que molestó profundamente a su padre. Mientras más hosco y desafiante se mantenía, mayor era la disciplina que sus padres le aplicaban. La situación era tan insostenible que finalmente su familia renegó de él. Una nueva mudanza, esta vez a San Diego, se hizo sin él. Desde septiembre de 1.961, cuando ingresó en la Facultad poco antes de cumplir los 18 años, Jim estuvo viviendo con sus abuelos. El sociópata impulsivo, la molestia familiar, el incordio público, fue exiliado con todos su libros extraños en la Florida rural esperando que allí no causase ningún problema…

…y así fue. Estuvo sepultado hasta que ya nadie pudo retenerle y cambió la aburrida universidad de Florida por la Facultad de Cinematografía de su querida y añorada California. Allí conoció a Ray Manzarek. Y el resto es historia bien sabida…

Cancela mi suscripción a la resurrección.
Envía mis credenciales a la cárcel,
tengo algunos amigos dentro…

Cuando la música acabe,
apaga las luces.

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“When the music’s over”

EL CASTILLO DE KAFKA

Tenía ya un nuevo post prácticamente preparado para subirlo, pero al sentarme aquí a la vuelta del trabajo me he encontrado con un mail que me ha enviado nuestro amigo Pablo Vinuesa, con un asunto referido a otro que me envió ayer. Y como todo esto es una historia que no solo no desmerece a la de “El Castillo” de Kafka, sino que incluso creo que la supera, y encima es real y está ocurriendo ahora mismo, dejo para dentro de unos días mi post y veis mejor la clase de administración que tenemos en este país…

La historia comienza con el mail de ayer:

Siguiendo con el grandísimo hacer de Eva Ponga al frente de Escena Rock, en el Teatro Municipal Pedro Muñoz Seca de El Puerto de Santa María (Cádiz), mañana miércoles, por la ridícula cantidad de 6 napos, toca Rob Mazurek (el trompetista habitual de Tortoise y derivados del post-rock de Chicago) con la Sao Paulo Underground Orchestra. Cosa fina fina.

Y en el mail de hoy me remite a este blog, en el que nos podemos encontrar con esta historia:

Si todo va bien, mañana empieza la gira de São Paulo Underground por España. Rob Mazurek con dos baterías brasileños, más percusiones y samplers, partiendo la pana con su free-avant-samba. Si todo va bien, digo, porque dos de los miembros brasileños del grupo llevan ya cinco horas parados en la comisaría de Barajas. Rob y el otro brasileño están fuera, pero no les dejan hablar con ellos. Tampoco a mí, aunque sí he hablado con un agente que no me ha tranquilizado mucho: por lo visto, no es suficiente con la carta de invitación (que incluye mi nombre completo, DNI y teléfono de contacto, que nadie ha utilizado todavía), ni con el itinerario de conciertos y las direcciones de los hoteles donde se van a quedar todos estos días en España. Entre otros requisitos, me dice el agente que tienen que llevar 600 euros cada uno. Yo jamás he llevado esa cantidad cuando he ido de viaje, pero parece que si eres brasileño y quieres visitar España ése es un requisito importante.

Volviendo al tema de su retención en comisaría, parece que están pendientes de que les hagan una entrevista en la que tendrán que convencer a algún funcionario de que no han venido a quedarse para quitarnos el trabajo ni ofender a nuestras mujeres, sino que vienen porque hay gente que quiere verles tocar en directo, y que luego se volverán a su país del tercer mundo, donde les va bastante bien. El agente con el que he hablado me ha dicho, literalmente, “tengo muchos brasileños aquí”, y luego me ha informado de que las entrevistas se hacen hasta las siete de la tarde. No ha especificado qué pasa después de las siete de la tarde. Mientras tanto, tenemos a dos miembros del grupo esperando en Barajas, y al tour manager esperándoles a todos en Sevilla (esta vez no voy yo con ellos, me uno al tour party más adelante), con un hotel reservado esta noche en el Puerto de Santa María. Menos mal que el primer concierto es mañana.

Pues eso, ya me he desahogado.

ACTUALIZACIÓN (2 horas después).

Primero me ha llamado Mauricio Takara, uno de los baterías (también en Hurtmold, otro grupo magnífico de São Paulo). Estaba en comisaría y parecía que le iban a hacer la entrevista en breve. Estaba tranquilo. He hablado con Rob y con el tour manager para mantenerles informados. Hace unos minutos me ha llamado un abogado de oficio y me ha pedido que envíe toda la documentación posible sobre la gira, hoteles donde se hospedan, lugares donde tocan, etc. ¡Pero me ha pedido que la envíe por fax! No es que no lo supiera, pero aquí tenemos la prueba irrefutable: nuestro funcionariado sigue en la edad de piedra. Apuesto a que la policía brasileña ya sabe lo que es un correo electrónico.

Según el letrado, tenía que enviar esa información urgentísimamente para que llegase mientras les hacen la entrevista, porque una vez se ha tomado la decisión de deportar a alguien ya no se puede volver atrás aunque envíes las pruebas necesarias (?). Si no pasan la entrevista, los meten en el siguiente avión que salga con destino a Brasil.

He enviado toda la información que he podido reunir hace unos minutos. Tengo el OK del envío. Ahora toca esperar.

NUEVA ACTUALIZACIÓN (4 horas después).

Los expulsan. Según el abogado, no han servido de nada las pruebas de que tienen dónde alojarse en todo momento ni de que les esperan en seis ciudades (cinco españolas y la capital portuguesa) para actuar, ni de que varios ciudadanos españoles nos responsabilizamos de su estancia. El Jefe del destacamento policial del control de fronteras de la T1, sea quien sea, ha decidido unilateralmente que no merecen quedarse en España hasta más tarde de la medianoche. No sabemos quién es porque ni siquiera ha querido recibir al abogado, que tenía que comunicarse con él a través de un agente. Puedo imaginar el nivel intelectual de ese agente-correveidile, así que a saber qué tipo de diálogo de besugos han mantenido. Ahora mismo los dos músicos están en un centro de detenidos junto al resto de gente a la que van a expulsar esta noche, y lo más probable es que salgan hacia São Paulo en el vuelo de las doce de la noche. Mientras tanto, nuestros teléfonos echan humo y yo me avergüenzo cada vez más de vivir en un país así. Rob y Guilherme han salido hacia Sevilla, y de ahí llegarán esta noche al Puerto. Es posible que la formación en gira se reduzca a partir de ahora a sólo ellos dos, pero lucharemos hasta el último momento.

TERCERA ACTUALIZACIÓN (5 horas después).

Seguimos en la incertidumbre. El consulado brasileño se ha puesto en contacto con la comisaría de Barajas, y nos ha dicho que esperemos. Compruebo mientras tanto que otros artistas brasileños que han venido recientemente (entre ellos Tom Zé) venían en las mismas condiciones y con el mismo tipo de carta de invitación que traían Mauricio y Richard (los dos que están retenidos en Barajas). Posiblemente a aquellos no les pararon por pura suerte, la que les ha faltado a estos dos. Tanto el abogado de oficio como varios de los policías con los que he hablado me han dicho que es requisito indispensable tener una carta de invitación emitida desde una comisaría española. Ni les pidieron esa carta a Hurtmold cuando vinieron al Sónar, ni a São Paulo Underground cuando vinieron al Centremàtic, ni a Tom Zé cuando vino a la Laboral, ni a otros músicos, bailarines y artistas brasileños que han venido recientemente. Esto es cada vez más kafkiano. Por lo visto no tienen derecho a quedarse ni a hacer turismo, aunque tengan pruebas de que tienen hoteles reservados para todos los días, furgoneta alquilada por una empresa española para todos los días y la garantía de esa empresa de que están todos los gastos pagados. Hace un rato, un policía pretendía justificarme la situación diciendo que “en otros países es aún peor, aquí se cuela todo el mundo”. Alguien debería hacer pasar exámenes psicológicos a nuestros policías.

CUARTA ACTUALIZACIÓN (8 horas después).

Durante la tarde he conseguido, casi por casualidad, un número que sonaba directamente en la sala donde están todos los retenidos. Imagino que es la cabina que deben de tener allí para poder llamar a sus embajadas, a sus familias o a quien sea. Desde entonces les he llamado varias veces para ver cómo estaban y si ellos sabían algo. Cuando llamaba cogía el teléfono una chica de acento sudamericano y, al preguntarle por Mauricio, llamaba en voz alta: ¡Mauricio, de Brasil! Hace poco más de una hora he hablado con él y le he preguntado si sabía si les iban a meter finalmente en el avión que salía a medianoche. Mauricio, triste pero relajado, me ha dicho: No sé, tú llama a las doce, y si no estoy es que me han llevado al avión. Acabo de llamar. Se ha puesto otra chica, también de acento sudamericano. Al preguntarle por Mauricio ha vuelto a llamar en voz alta y me ha dicho que esperase, que ahora venía. Pero el alivio ha durado poco. Enseguida se ha escuchado de fondo una voz masculina que decía: Mauricio se ha ido hace diez minutos. Lo devolvieron a su país.

Esta entrada era de ayer (y la madrugada, claro). Esta tarde había una entrada nueva en la que se anuncia que, a pesar de todo, y sacando fuerzas de flaquezas, the show must go on…

Mucha gente me ha llamado o escrito preguntando por la continuidad de la gira: tranquilos, que São Paulo Underground van a tocar. Será una formación de dúo liderada por Rob Mazurek (como la que tocó en el festival Centremàtic hace tres años), pero en lugar de Mauricio Takara el acompañante será Guilherme Granado. Rob tocará trompeta y teclados, y Guilherme se hará cargo de teclados, samplers, percusiones y batería. Y mañana sale en Público un artículo sobre este desagradable tema. Muchas gracias a todo el mundo por los mensajes de apoyo.

GUÁRDAME EL ÚLTIMO BAILE

De forma casual, a través del Blogin’ he reencontrado a un amigo al que hace mucho tiempo que le había perdido la pista. De las últimas cosas que recuerdo de él fue lo contrariado que se quedó porque no le pude grabar un programa sobre Doc Pomus que hice en la radio, y que él no podía oír al vivir en otra ciudad. De eso hace ya más de doce años. Pero mi sempiterna manía de no tirar nada y archivarlo todo hace que todavía tenga por aquí el guión que me preparé para hacer aquel programa. Y de él ha salido este post. No será lo mismo, claro… pero los textos y las canciones están muy cerca de lo que aquel día salió a través de las ondas.

Para DonBonassi… y para Lola y Carmen.

Quizás no sea muy conocido por el gran público, pero si uno es aficionado a leer sobre música pop seguro que no pasan más de cinco o seis capítulos sin alguna referencia a JEROME SOLON FELDER, más conocido como DOC POMUS.

Los tratados sobre rock siempre han asociado las palabras “legendario autor de canciones” a su nombre. Él fue aquél a quien John Lennon pidió conocer un día, el letrista blanco de blues que pudo hacer a B. B. King llorar por la noche, el sabio de Brooklin al que Elvis llamaba desde algún estudio de Memphis cuando se quedaba colgado sin saber como resolver alguna canción. Seguramente no te vendrá ahora mismo a la memoria nada que él compusiese… aunque… ¿estás seguro de eso…?

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…¿te lo imaginabas?

Pues sí. Esa canción que se convirtió en una especie de himno alternativo de tu equipo de fútbol llevaba su firma. Durante su vida, Doc figuró como escritor en más de un millar de canciones, “muchas de ellas malísimas” como él solía decir. Él siempre se guió por una consigna, hacer canciones que “sonaran como tenían que sonar”. Felizmente para todos, la mayoría de ellas se llevaron al vinilo. Con su pareja MORT SHUMAN, Doc escribió un montón de clásicos para los Drifters, hizo que Fabian dejase de pasar hambre de éxitos, y Elvis llegó a grabar unas 20 canciones de la pareja, entre ellas la que Silvio tenía pegada al oído cuando le estaba dando forma a su “Betis”.

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Elvis Presley – “His latest flame”

Doc era tan completo haciendo canciones que podía hacerlo todo: canciones facilonas carne de hit-parade, como el “Sweets for my sweet” de los Drifters; bandas sonoras absolutamente kitchs, como el “Viva Las Vegas” de Elvis… pero siempre volvía a su primer amor, el blues. Mantuvo la majestad de Big Joe Turner con sus canciones, escribió el angustioso “Lonely Avenue” para Ray Charles, un monumento a la devastación. Y lo hizo en un coche; no tenía otro lugar mejor para trabajar en aquel tiempo en que la vida le ofrecía pocos destinos confortables. Oyéndola, todavía se puede sentir el escalofrío…

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Ray Charles – “Lonely Avenue”

A pesar de su preocupación por la soledad y la verdad, Doc no tenía aversión a escribir algo divertido. Al principio, de hecho, él se asoció al entonces muy joven Mort Shuman, para que le ayudara a comprender qué era lo que le gustaba a los jóvenes. Quería volver a repetir el éxito que tuvo unos meses antes cuando los Coasters grabaron “Youngblood”, una canción llena de chispa que había escrito junto a Leiber y Stoller sobre teenagers enamorados.

Igualmente, para un chico de ciudad como era él, Doc Pomus escribió muchas canciones de la carretera, canciones que sonaban como si hubiesen sido escritas cruzando Tennesse. Como “A mess of blues”, escrita en Brooklin, y grabada por Elvis en su primera sesión después de volver del Ejercito. Y con una vida tan difícil como la suya también era sobrecogedor ver cómo era capaz de resaltar el lado soñador y melódico de una canción, y en ocasiones, como con el clásico “This magic moment” de los Drifters, lograba el punto de fusión del amor que innumerables poetas han buscado durante siglos… y lo hizo en sólo 2 minutos y medio.

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The Drifters – “This magic moment”

Doc Pomus nació en 1925 en un barrio judío de Brooklin, dentro de un clan que esperaba que el nacido fuese un gran abogado, o al menos un gran contable. Pero la vida no trató muy bien a Doc, la polio le condenó a una niñez penosa y solitaria. Y la única medicina que le hacía seguir a delante era el blues. Doc probó su primera dosis a los 15 años, cuando escuchó el “Piney Brown Blues” de Big Joe Turner. Doc a menudo hablaba en las entrevistas de aquello como “una transformación”. Para él, esa era la forma en que la música tenía que sonar. Y decidió que la música iba a ser su vida. Comenzó cantando en clubs negros e incluso llegó a grabar una canción, “Heartlessly”, para Dawn Records; el famoso disc-jokey Alan Freed empujó la canción y la RCA la editó, pero no se vendió apenas, desde luego nada comparable a lo que vendían los artistas negros que como Jimmy Justice, por ejemplo, grabaron posteriormente sus canciones.

La verdad es que Doc Pomus era el más improbable de los cantantes de blues, un judío lisiado de 18 años vociferando en la brumosa oscuridad agarrado a un par de inseguras muletas. El joven Jerome se puso el sobrenombre de Doc Pomus en aquella época para que su familia no supiese (Dios no lo permita !!) que él se dedicaba a cantar blues en clubs llenos de humo y de negros. Sucesivos fracasos convencieron a Doc de que tenía un futuro muy limitado como cantante blanco de blues, así que se volcó en la escritura de canciones, firmando un contrato con una gran compañía discográfica, Atlantic, en 1.947.

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Jimmy Justice – “Can’t get used to losing you”

Comenzó a escribir canciones con Mort Shuman, un amigo de su familia que había estado siguiéndole por aquellos clubs nocturnos en plan fan durante algún tiempo. Al principio Doc escribía casi todo el material, y repartían sus porcentajes 90% 10%. Al cabo de un año ya eran socios al 50%, Shuman escribía la mayoría de la música y Pomus las letras.

Hubo una época en que el mercado blanco, que no comulgaba mucho con los cantantes negros, prefabricó una serie de estrellas, chicos blancos, guapos, con sonrisa profidén, para que, una vez adaptadas al gusto bienpensante, interpretasen las mejores canciones del blues, el soul y el R&B. La canción “Turn me loose” había sido escrita por Doc con Elvis Presley en mente, pero le convencieron para que se la diera a uno de esos chicos de los que os hablaba, Fabian, que le aseguró su primer gran éxito desde 1.959.

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Fabian – “Turn me loose”

El también autor y cantante Otis Blackwell les había puesto en contacto con Hill and Range, una de las mejores editoras de canciones de su época; fue entonces cuando escribieron grandes éxitos como el anterior para Fabian y Bobby Darin. Y fue también para esta editora para la que escribieron todos sus grandes éxitos. Aunque muchas veces se ha pensado así, en realidad Pomus y Shuman nunca pertenecieron al Brill Building (el mayor conglomerado de escritores de canciones pop de su época, y quizás de todos los tiempos) aunque sí estuvieron asociados a esta escuela. Y el motivo no fue otro que la editora a la que el Buiding pertenecía, Aldon, decía Doc Pomus que pagaba muy poco por las canciones. Sin embargo sí que presentaron en Aldon a algún cantante prometedor, uno de ellos fué Neil Sedaka, por ejemplo.

Había que salir de los malos tiempos, y no estaba de más mirar quien valoraba mejor, económicamente hablando, las canciones que escribía. Como tampoco estaba de más escribir de vez en cuando alguna de ellas que, si bien no alimentase tu ego, sí que lo hiciese con tu bolsillo. Doc siempre estuvo un poco avergonzado de haber escrito una canción tan meliflua como “Sweets for my sweet”, el gran éxito de los Drifters en 1.961, pero, bueno… a veces hay que mandar a hacer puñetas al ego de uno.

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The Drifters – “Sweets for my sweet”

A mitad de los 60 llegó la invasión británica, los tiempos cambiaron y los éxitos de Pomus y Shuman decayeron bastante. Se fueron, pues, a Inglaterra, donde sus canciones habían sido muy respetadas por managers y editores. Allí fue donde Doc Pomus sufrió su primer ataque al corazón, en 1.965. Desde entonces quedó confinado a una silla de ruedas.

Un año después Pomus y Shuman se separaron. Es el momento de romper también una lanza en favor de Mort Shuman, conocido sobre todo por su asociación con Pomus, pero también en solitario capaz de crear canciones maravillosas, como las que escribió para Erma Franklin y Howard Tate, que posteriormente adquirieron fama universal al interpretarlas Janis Joplin: “My baby” y “Get it while you can”.

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Janis Joplin – “Get it while you can”

Doc Pomus estuvo desde entonces a menor nivel, hasta 1.978, cuando Dr. John le sonsacó hasta conseguir que escribiese a medias con él dos de sus LPs, “City Lights” y “Tango Palace”. Fué también por esa época cuando comenzó a trabajar con Willy de Ville, junto al que grabó tres canciones para su disco del año 79. “Le chat bleu”.

“Si la industria musical tuviese corazón, éste sería Doc Pomus”. Incluso los ejecutivos de las compañías discográficas con corazón de piedra tienen buenas palabras para Doc. Durante la fase terminal de su enfermedad cada día le visitaban montones de amigos, Ray Charles, Dr. John, Lou Reed… con los que se pasaba las horas comentando viejas batallas: la noche en que él y su colega Phil Spector fueron testigos de como se cargaron a un tío asándolo en una parrilla; la vez en que él mismo estuvo a punto de salir con un abrigo de cemento de una partida de cartas de las que ayudaban a mantener a sus dos hijos en los malos tiempos. Para un tipo que escribe tales eficientes canciones de pop de tres minutos, Doc no podía contar una historia sin que le llevase menos de media hora, solían decir sus visitantes.

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Mink De Ville – “Just to walk that little girl home”

Doc también tenía mala leche alguna vez, pero solía reservarla para los chicos malos de la industria musical: los calumniadores, los ladrones de royalties… En el libreto que acompaña al CD que le rinde tributo se cuenta que una vez, en un mercadillo se apartó de su acompañante para dirigirse con su silla de ruedas a un tenderete que estaba vendiendo cintas piratas de algunos cantantes antiguos de R&B. Tranquilamente se dirigió al vendedor: “Tío, esta gente fue destripada por el negocio musical durante años. Algunos de ellos ya han muerto, y tú sigues destripándoles. Chico ¿sabes lo que es saquear una tumba?”.

Doc Pomus no sólo velaba por los derechos de los antiguos cantantes de R&B discutiendo con los proto-manteros, sino que regía y administraba “The Rhythm & Blues Foundation”, una organización dedicada a honrar y ayudar a los pioneros del R&B. Doc además formó un comité que siempre estaba atento a las necesidades más cotidianas: una dentadura nueva para un anciano trompetista, trajes para el escenario para un crooner con una voz de un millón de dólares pero ahora en el paro… Además él en persona era el que iba a negociar estas cosas, con la habilidad de un vendedor de coches de segunda mano.

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Shawn Colvin – “Viva Las Vegas”

Y se fue consumiendo. Como su más famosa canción, su salud iba pasando del Hollywood más colorista hasta esa parte de Las Vegas a la que los perdedores de los casinos se dirigen para suicidarse sin muchos testigos.

En sus últimos años, Doc supo utilizar sus conocimientos sobre la mala leche humana y su autodominio en algunos de sus blues más memorables, como “Prisoner of life”, “From the heart” y “The real me”. Una vez que la diagnosis de cáncer de pulmón le confinó en el hospital se llevó consigo un teclado electrónico para así poder seguir componiendo con su gran amigo Dr. John. Y se mantuvo entero y sonriente, prometíendole a Lou Reed, que le visitaba casi todos los días, que sí, que dejaría de fumar.

Doc Pomus murió a la hora del mojo de los bluesmen, poco antes del amanecer del 14 de marzo de 1.991. Se fue tranquilamente, rodeado de su familia y su amiga de toda la vida, Shirlee Hauser.

Poco después de Navidad, Lou Reed editó uno de los discos más tristes de su historia, “Magic and Loss” (“Magia y pérdida”). “Entre dos abriles perdí a dos amigos / Entre dos abriles magia y pérdida”. Un disco dedicado a dos amigos suyos, Rita y Doc, lleno de canciones intimistas.

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Lou Reed – “Power and Glory”

Recibí la visita del Poder y la Gloria,
La visita de un himno majestuoso,
Grandes relámpagos luminosos
Que iluminaban el cielo.
Por mis venas corría electricidad.

Me cautivó un momento supremo,
Se apoderó de mí el aliento caliente de una divinidad,
Cebado como un león en la experiencia
Con el poder de la vida.
Lo quería todo, no un poco.

Ví convertirse un hombre en pájaro,
Ví convertirse un pájaro en tigre,
Ví a un hombre colgado de los dedos de los pies
En las selvas del Amazonas.
Ví a un hombre meterse en el ojo una aguja al rojo vivo,
Convertirse en cuervo y volar entre los árboles,
Tragar carbones ardiendo y echar llamas.
Y quise que eso me pasase a mí.

Vimos la luna desaparecer en su bolsillo.
Vimos desaparecer a las estrellas de nuestra vista,
Le vimos andar por el agua hacia el sol
Mientras se bañaba con luz eterna.
Vomitamos preguntas esperando respuestas,
Creando leyendas, religiones y mitos,
Libros, historias, películas y obras
Que intentaban explicarlo.

Ví a un gran hombre convertirse en un niño.
El cáncer le redujo a polvo.
Su voz se fue haciendo más débil mientras él luchaba por su vida
Con una fuerza que pocos hombres conocen.
Ví introducir isótopos en sus pulmones
Intentando detener la plaga cancerígena,
Y me recordó a Leda, el Cisne,
Y a la transformación del plomo en oro.

La misma fuerza que abrasó Hiroshima
Y produjo bebés con tres piernas, y muerte,
Reducida al tamaño de una moneda
Para ayudarle a recuperar el aliento.
Y fui arrebatado por el Poder y la Gloria.
Recibí la visita de un himno majestuoso.
Grandes relámpagos iluminaron el cielo
A medida que la radiación corría por él.
Lo quería todo,
No un poco.

Doc solía decir que cuando él comenzó a escribir blues para artistas negros, era “demasiado joven, demasiado deslumbrado y demasiado estúpido” para intimidarse. Y siempre se sentía en el séptimo cielo cuando un gran bluesman cantaba una de sus canciones. Una noche, en 1.981, B. B. King entró en unos estudios de Manhattan para grabar una de las últimas canciones de Doc, “There must be a better world somewhere”. Doc tuvo problemas con su furgoneta y no pudo asistir a la sesión de grabación, por lo que estaba enormemente cabreado. Pero a las 3 de la mañana sonó su teléfono; era una llamada del productor de la canción, Stewart Levine, diciéndole que cuando B. B. King se estaba aprendiendo la letra comenzó a llorar y estuvo así casi una hora. Cuando se repuso dijo que por fin “había comprendido”, que él sabía lo que Doc estaba diciendo. Grabó la canción en una sola toma y ganó un Grammy.

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B. B. King – “There must be a better world somewhere”

La última canción que escribió, “I’m on a roll”, lo hizo en el hospital sólo dos semanas antes de su muerte. Es el mejor ejemplo del precio del billete de ida (sin vuelta) que pronto iba a comprar Doc Pomus. No es sorprendente que la escribiera junto al Dr. John, un nativo del Big Easy que probablemente exclamó “Let the good times roll” (bueno, el lo diría en francés “Laissez les bon temps rouler!”) cuando el médico le dió el cachete en el culo al nacer. La voz de malo de dibujos animados de Dr. John, grabada en una alborotada sesión, es puro Nueva Orleans, funky, barata y totalmente subversiva.

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Dr. John – “I’m on a roll”

Doc Pomus también tuvo una gran familia, rockers y crooners, magnates y gente-que-pudo-haber-sido-y-no-fue. Todos ellos fueron a su entierro y se emocionaron escuchando el intemporal “Save the last dance for me” tal como lo grabó un joven de 22 años llamado Ben E. King, que era el cantante de los Drifters. El dolor encerrado en sus notas fue la mejor manera de despedirlo.

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The Drifters – “Save the last dance for me”

EL AÑO DEL CERDO

Los cerdos en la pocilga no muestran miedo,
Engordados para morir, no les privarán de comida este año;
Alimentados mientras revuelcan su piel por el barro,
Alimentados a la fuerza plantan sus patas en la sangre.

Los cerdos engordando en la pocilga.
El hartazgo de la bestia convertido en guarradas para un festín.
Atacándola en la mierda como a una puta,
Extrayendo la carne hasta los huesos, dejando el cadáver en el suelo.

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Fucked Up – “Year of the pig” (1)

Las historias sobre mujeres que estaban desapareciendo en esa zona de Canadá comenzaron a circular de boca en boca en los primeros años ‘80. En la década de los ’90 las prostitutas que solían ejercer por allí insistían en que todo apuntaba a que había un asesino en serie que las amenazaba… pero nadie las creía.

Brenda Wolfe tenía que vender su cuerpo para alimentar tanto a sus hijos como al hábito de drogas que su cuerpo le exigía. Pasó de ir siempre bien vestida a descuidarse por completo, a no lavarse siquiera. De ser una mujer fuerte que sabía cuidar de sí misma, a perder 25 kilos en los años en que andaba tirada por las calles.

Su hermana denunció su desaparición después de un año sin saber nada de ella. La asistente social que la atendía solo sabía que sus dos hijos estaban viviendo con sus padres y que ella no había vuelto a aparecer por ningún centro de apoyo ni para recoger las medicinas que le evitaban el mono.

Georgina Papin tenía cuatro hijos y era drogadicta. El dinero que necesitaba lo conseguía vendiendo su cuerpo. La última vez que la vió su amiga Evelyn la invitó a dos cervezas y le prestó 10 dólares. Insistía en que a pesar de todo, Georgina era una chica encantadora y sociable, y no era normal que no hubiese vuelto a verla.

La policía replicaba que ya había desaparecido otras veces porque tenía familia en Las Vegas y Edmonton. Pero tras dos años sin noticias, desde que una enfermera del hospital dijese que se fue de allí dejando la barra del suero que tenía puesto abandonada en el cuarto de baño, su hermana denunció su desaparición oficialmente y se hizo cargo de sus hijos de forma definitiva.

La última persona que vió a Andrea Joesbury fue un camionero que la recogió haciendo auto-stop porque no tenía dinero para llegar a Coquitlam. La dejó en el mismo hotel en que paró él para descansar. Posteriormente, en la habitación 201 que ocupó ella, la policía encontró una chaqueta de nylon negro y un bolso con un cortauñas, una botalla vacía y una agenda.

Solo la echaron de menos en el albergue al que no solía faltar ninguna noche en busca de algo de comida y descanso frente al televisor.

La última vez que Yolanda vió a su amiga Serena Abotsway estaba, sucia y descalza, en una esquina de Vancouver esperando que algún cliente la abordase. Como parecía incómoda con su presencia, solo se dieron un abrazo antes de despedirse.

Serena siempre tuvo muy mala suerte a la hora de encontrarse con toda clase de sujetos que la golpeaban y la trataban a patadas. Los numerosos asaltos que había sufrido y las heridas de las agujas intravenosas que se clavaba habían dejado su cuerpo lleno de cicatrices.

Pero ahora estaba haciendo un esfuerzo por desintoxicarse y fue su grupo de apoyo quien insistió a la policía para que la buscase. Solo encontraron en la habitación de su pensión un gran bolso de plástico que contenía inhaladores, jeringuillas, una Biblia y unos zapatos.

Mona Wilson iba todos los días a recoger su metadona. Un día dejó de hacerlo para siempre.

La madrastra de Marnie Frey estaba más que extrañada de que ésta no la llamase para pedirle dinero desde hacía ya mucho tiempo. Casi era un alivio haberse desprendido de ésta puta, drogadicta y sidosa que solo se acordaba de ella cuando estaba desesperada.

… la policía insistía en que las mujeres desaparecidas solo eran eso, mujeres desaparecidas. No había evidencia alguna de que hubiese ningún acto criminal, y así se lo hacían saber a sus familias y conocidos…

Los cerdos en la pocilga desaparecen.
Una última comida antes de besar el cuchillo.
Las pieles colgadas del gancho hasta secarse,
Solo usan la carne, el pellejo no sirve para nada.

Los cerdos en la pocilga chillando cuando los rajan.
Cortados y envasados como carne para la cena.
Arreglados y atados y a punto,
Puestos en tus manos como si rellenaran tu copa.

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Fucked Up – “Year of the pig” (2)

Un analista de la policía comprobó que aquellas enormes cantidades de sangre que había encontrado en el colchón de la casa prefabricada en la que vivía Robert Pickton, el cuidador de cerdos de la granja en la que ésta se encontraba, pertenecía al menos a 26 mujeres diferentes. Y la cabecera de la cama tenía rastros de muchas manchas limpiadas descuidadamente.

Las gotas de sangre que había en el salón y en el dormitorio habían sido derramadas, con total seguridad, por un brazo en movimiento que intentaba defenderse. Los rastros más grandes no dejaban duda de que allí habían permanecido tiradas algunas personas desangrándose hasta morir.

Al menos una de las muestras de sangre analizadas coincidió con una mujer de la que habían denunciado su desaparición en diciembre pasado. Había motivos para seguir buscando. Los restos de Mona Wilson aún continuaban en la granja seis meses después.

En los registros se encontraron también pistolas y revólveres de varios calibres, cajas de munición, prismáticos de visión nocturna, jeringas con anticongelante de coche, esposas forradas de cuero, consoladores (uno de ellos sujeto a una pistola como si fuese un silenciador), afrodisíaco “Spanish Fly”… por el ADN hallado en estos objetos se sospecha que por allí pudieron pasar hasta cincuenta mujeres diferentes.

Los cerdos en la pocilga tienen la culpa.
Ellos son los monstruos que nosotros nunca llegaremos a ser.
Envenenan nuestros buches y nuestro nombre,
Odiamos lo que necesitamos para afrontar nuestra vergüenza.

Los cerdos en la pocilga viven en la mugre.
Carroña digna para estos puercos cabrones.
No importa la escoria en la que vivan,
Tiemblan de miedo como si se tragaran sus pecados.

Los cerdos en la pocilga se hinchan y explotan,
Soportando su sufrimiento como si limpiasen su maldición.
Mantenemos a nuestros cerdos en una zahurda,
Nuestro sitio para profanarlos una y otra y otra y otra vez.

Cerdos matando cerdos convertidos en cerdos matando cerdos.
Cerdos engordando cerdos convertidos en cerdos engordando cerdos.
Los granjeros durmiendo bajo un árbol.
No hay nadie para vigilarnos.

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Fucked Up – “Year of the pig” (3)

Pickton buscaba prostitutas, las llevaba a la granja en la que trabajaba y las asesinaba. Con sus restos alimentaba a los cerdos.

Primero follaba con ellas, antes de descargar toda su violencia. Las mataba, y después, con un hacha las deshacía. Y las mejores partes las arrojaba a las cochineras, donde los cerdos daban cuenta de ellas con deleite. Las demás partes las echaba a los bidones donde estaban pudriéndose las entrañas de los cerdos que, tras las matanzas, transportaban a la planta que trituraba los deshechos.

Un trabajo fácil. Solo tenía que acercarse a las mujeres e invitarlas a su casa con el cebo de pagarles por mantener sexo con ellas y premiarlas con sus drogas preferidas.

El método que empleaba para asesinarlas una vez allí consistía en amordazarlas y maniatarlas con un alambre al que le daba vueltas y vueltas. Así las mantenía durante algunos días para poder plantarlas en la cama a cuatro patas y seguir satisfaciéndo sus peores instintos. Le gustaba ese juego.

La policía tardó en encontrar rastros porque se centraron el el trailer para transportar la carne y en el matadero de la granja. El taller de Pickton no atrajo apenas su atención… hasta notar el olor nauseabundo que venía del congelador del rincón.

Un agente miró en su interior y no podía creer que aquello que veía era una cabeza humana. Estaba cortada en dos verticalmente. También había unas manos y unos pies. Eran los restos de Serena Abotsway.

Los patólogos que hicieron las autopsias de los restos nunca habían visto (ni llegado a pensar siquiera) algo como aquello. Los restos que fueron apareciendo en cubos por diferentes rincones de las cochineras, mezclados con asaduras de animales, mostraban que algunas de aquellas mujeres habían tenido la fortuna de morir de dos balazos en la cabeza. Pero otras habían sido colgadas de los ganchos empleados para las matanzas de los cerdos y diseccionadas en cuatro partes con una sierra mecánica. Todos los tajos horizontales y verticales eran idénticos en los cuerpos así hallados. Ningún rastro de balas fue encontrado en ellos.

Avergonzados de lo que los cerdos significan para los hombres.
Avergonzados de lo que les hacemos por eso.
Avergonzados de los cerdos que hay en nuestras cabezas.
Avergonzados de que les matemos a ellos en nuestro lugar.

Avergonzados de lo que los cerdos significan para los hombres.
Avergonzados de lo que les hacemos por eso.
Avergonzados de los cerdos que hay en nuestras cabezas.
Avergonzados de que les matemos a ellos en nuestro lugar.

Avergonzados.
Avergonzados.
Avergonzados…

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Fucked Up – “Year of the pig” (4)

Gritos de alegría estallaron en la sala del juzgado cuando el juez de la Corte Suprema leyó en septiembre del pasado año la sentencia que condenaba a Pickton a cadena perpetua sin posibilidad de salir por reducción de condena en menos de 25 años, la máxima pena que contempla la legislación canadiense. Para entonces tendría ya 83 años de edad.

“La conducta de Robert Pickton fue criminal y repetida”
, leyó el juez en su sentencia. “No puedo conocer todos los detalles, pero lo que le hizo a esas mujeres fue algo sin sentido y despreciable. No hay nada que yo pueda decir para expresar la repulsión que siente nuestra comunidad por estos asesinatos. Las mujeres muertas, cada una de ellas, eran miembros de nuestra comunidad. Eran mujeres que tenían una vida llena de problemas. Todas ellas se encontraban en una posición de extrema vulnerabilidad. Todas ellas eran personas que estaban prisioneras del horrible hábito del abuso de sustancias adictivas, personas que estaban vendiendo sus cuerpos para poder sobrevivir”.

Los cerdos en la pocilga son obscenos.
Castigan los productos, pero no la máquina.
Preñados de culpabilidad y desgracia,
Desdeñan la propia miseria que crean.

Los cerdos en la pocilga están inmaculados.
Viven en nuestra mierda y aún así se mantienen límpios.
Retroceden ante el estigma y el odio,
Y sufre el cerdo, que no puede cambiar su destino.

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Fucked Up – “Year of the pig” (5)

Robert Pickton fue un ave de rapiña cuyo nombre pasará a la posteridad. Su caso fue el catalizador para la música que habeis estado escuchando a través de todo el post. Pero la guía de ésta no han sido estos crímenes específicamente, sino todas estas mujeres que fueron presentadas a la luz pública como menos que seres humanos, y después olvidadas. Los medios de comunicación solo hablaron de Pickton.

Y por ello, el grupo de rock canadiense FUCKED UP acaba de editar este “Year of the pig” en un intento de que miremos sobre todo el problema social que implica esta situación. A la edición del disco seguirán algunos conciertos en los que el dinero recaudado será a beneficio de la Organización para la Protección de las Trabajadoras del Sexo de Canadá.

Para que nos despidamos con una sonrisa que nos quite el regusto amargo de la lectura quiero añadir que esperemos que los conciertos los den en lugares más seguros que el que dieron hace unas semanas en Austin. Lo hicieron sobre un puente peatonal y se reunió una enorme cantidad de gente para oírlos; y aunque ningún espectador saltó al vacío ni la policía tuvo que detener a nadie, como algunos tabloides señalaron después, al salir el grupo la gente comenzó a aplaudir y saltar de tal forma que el puente comenzó a moverse hasta el punto de que se cayeron al suelo algunos amplis y pies de micro de la banda. El concierto terminó sin haber llegado siquiera al estribillo de la primera canción.

CROSSOVER GAÉLICO

La verdad es que un cantante se presenta con un gran hándicap para conseguir el éxito total cuando llega cantando en un idioma que es comprendido por menos de sesenta mil personas en el mundo, y que incluso no se reconoció oficialmente como idioma de verdad hasta hace tres años.

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“Mo Bheam Chomain”

Eso, en sí mismo, es una medida de las evocadoras atmósferas que conjura la voz pura de JULIE FOWLIS, cuya recreación en Escocés Gaélico de la música tradicional de la remota isla de North Uist, en las Hébridas Exteriores, causó una verdadera conmoción en la gente que la oyó cuando salió en televisión, y cautivó enseguida a una legión de admiradores, entre los que se encontraba gente de la credibilidad en este negociado como Björk, K.T. Tunstall, Ricky Gervais o Phil Selway, el batería de Radiohead. Y desde ahora espero que tú también te incluyas en esta lista. Un par de grupos, como Capercaille y Runrig, dos de cuyos miembros son paisanos de Julie, han tenido ya cierto éxito con algunas piezas en gaélico, pero ella lo está llevando mucho más allá.

Julie dejó las Hébridas a los 13 años, cuando su familia se instaló en Escocia, pero vuelve regularmente a su pueblo natal a visitar a su familia y amigos y, sobre todo, a buscar e investigar en más canciones ancestrales. Y sus antiguos vecinos se prestan a enseñárselas de forma admirable, a pesar de las dudas que tenía la propia Julie sobre si no la considerarían como una oportunista sin escrúpulos dispuesta a ganar dinero a costa de ellos.

El primer instrumento que usó para acompañar a estas canciones fue la gaita (que aquí no sonaba al pastiche acostumbrado) pero ha ido incorporando más instrumentación, aunque no ha dejado de usar aquella, sobre todo cuando toca en directo con Dòchas, un grupo que comenzó siendo completamente femenino, pero que ahora ha incorporado también a un tío. Dòchas ha sido la banda habitual de Julie desde que se unió a ellas en el 2.002, cuando estudiaba música en la Universidad de Glasgow, y volcaba con ellas sus conocimientos de flauta, oboe y cuerno ingles, además de la mencionada gaita. Comenzó a tocar en solitario a raiz de conocer a su marido, Eamon Dorley, violinista en la banda irlandesa Danú. Y su carrera musical comenzó a ascender en espiral una vez que sus discos salieron al mercado. Actualmente tiene dos de ellos, “Mar a Tha Mo Chridhe” (“Como es mi corazón”), del 2.005, y “Cuillidh” (no tiene traducción, es un lugar secreto en el que esconder cosas apreciadas), del año pasado.

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“Hùg Air A’Bhonaid Mhòir”

Este éxito la ha sorprendido, porque nunca planeó que fuese así, pero cuando las cosas se hacen honestamente y son genuinas no es extraño que lleguen a la gente, y ésta responda de forma satisfactoria. Y, al contrario que otras muchas bandas y músicos que están en la mente de todos, Julie Fowlis no está intentando ser algo que no es.

Ni tampoco está cerrada en banda para cantar en inglés en otros discos que haga posteriormente. Pero por ahora el gaélico es su forma de expresión natural, y por eso canta en este idioma. No lo hace como declaración política.

Siento una responsabilidad, pero no estoy manteniendo una cruzada. Para mí es la cosa más natural del mundo cantar en esta lengua, y personalmente escucho música de todas partes. Me gustan los cantantes de Noruega y Suecia y Quebec y Francia y España y Portugal, y no me importa si no les entiendo una sola palabra.

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“‘Ille Dhuinn, ‘s Toigh Leam Thu”

Nosotros tampoco entendemos nada de lo que canta ella, pero nos sentimos atrapados por el poder de su voz y la asombrosa musicalidad de la banda que la acompaña… guitarras, violines, flautas, bouzouki… el perfecto respaldo para sus sincopados rítmos y sus rápidos cambios de marcha. Una voz que nos trae mucho más que melodías, que nos transporta a lugares llenos de magia, que nos pone los vellos de punta…

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“Aoidh, Na Dèan Cadal Idir”