A LA CHANSON DE LA PATRIE

De vez en cuando tanto Ambrosio como yo habíamos pedido a algunos lectores de este blog o conocidos nuestros que dejasen una colaboración aquí. La suerte nos había sido bastante adversa. Hasta ahora solo Glauca hizo una brillante colaboración firmando la entrada en sociedad conmigo. ILDE va un paso más allá y se lanza de cabeza y sin red. Y es que cuando uno es malagueño y socio del Unicaja, este año ya está curado de toda clase de espantos…

Desde el título hasta el punto final, todo es suyo. Que disfruteis con su texto y con las canciones que ha elegido para ilustrarlo. Y os sirva de ejemplo para que alguno de vosotros sea el siguiente.

Gracias Ilde.

Si, paseando por una calle de París, le preguntaras a alguien si sabe qué significa la palabra “chanson”, alguno te contestaría que qué va a querer decir, pues una “canción”, si es que pareces tonto, hombre. Pero la gran mayoría probablemente te respondería algo así como: “¡oh, la, la, mon dieu! ¡La CHANSON! Pues a ésta, a ésta con mayúsculas, es a la que vamos a dedicar este artículo aprovechando la invitación irrechazable del legítimo propietario de este espacio.

El vocablo “chanson”, como ya habréis deducido sin espero mucho esfuerzo, en francés quiere decir simplemente “canción”. Pero como tantas otras veces donde un solo término engloba a todo un género, se ha denominado con esta palabra al estilo musical que se generó en la Francia de alrededor de los años sesenta, donde fundamentalmente la voz del interprete sobre una melodía básica, bastaba para crear composiciones, al principio de temática amorosa y que con el tiempo y la labor de algunos autores fue derivando hasta la crítica social y política.

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Françoise Hardy – “Comment te dire adieu”

Un claro exponente de la chanson, por la repercusión mundial que ha tenido una de sus composiciones, fue Serge Gainsbourg. Hijo de inmigrantes rusos judíos, nació en París a finales de los años veinte. Pasó su infancia entre la losa que le suponía ser judío en la Francia ocupada y las clases de piano que su padre le indujo a recibir. No fue hasta tener los treinta cuando comenzó a despuntar como compositor y cantante. Sus primeros éxitos los cosechó de la mano de distintas intérpretes como Françoise Hardy cantando “Comment te dire adieu” y France Gall interpretando “Poupée de cire, poupée de son”, canción con la cual ganaría el, por aquel entonces, prestigioso concurso europeo de la canción: Eurovisión. Así pasó el hombre los años sesenta hasta que llegado el 67 conoció a Brigitte Bardot y, claro, pasó lo que tenía que pasar hasta el punto de reflejar sus pasiones en la canción de Gainsbourg por excelencia: “Je t’aime… moi non plus”. La canción fue censurada en distintos países de Europa, entre ellos por supuesto España, por considerar que la letra contenía mensajes explícitamente sexuales. De hecho la Bardot consiguió que la versión en la que ella misma puso la voz, incluso al simulacro de orgasmo del final, no viera la luz hasta pasados casi veinte años desde su grabación, al parecer por miedo a que su imagen saliera dañada. Así que Serge se tuvo que buscar una nueva novia con la que disfrutar cantando, y sin falsos tabúes, la cancioncita. La afortunada, en cuanto a interpretar la canción porque yo en lo demás no entro, fue Jane Birkin, actriz británica y cantante francófona que se afincó definitivamente en París desde que pasó doce años junto a Serge. Aunque siempre ha seguido unido a él a través de sus canciones.

Este comentario de Serge Gainsbourg ilustra perfectamente que lo que menos le importaba a él era lo que pensaran los demás: “La gente se escandalizó porque decían que habíamos hecho el amor en directo en el estudio. Pero es mentira. Si lo hubiéramos hecho, no habría salido un single de cuatro minutos, sino todo un elepé”.

…Oh, mi amor
Tú eres la ola, yo la isla desnuda
Tú vas, vas y vienes,
entre mis riñones…

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Serge Gainsbourg et Jane Birkin – “Je t’aime, moi non plus”

Françoise Hardy, a quién hemos citado y oído anteriormente, supuso una pequeña revolución en cuanto a las intérpretes femeninas de la chanson, y es que ella misma, a diferencia de las demás, escribía sus propias letras desde que en la adolescencia le regalasen, como a tantas otras estrellas, su primera guitarra. Todo se unió, sus letras y melodías melancólicas, su suave y delicada voz, su serena belleza y, porqué no, su extrema timidez, para que tras un tiempo cantando sus canciones en distintos clubes de París, tan sólo con diecisiete años la contratara una discográfica con quienes grabó su primer disco, el cual vio la luz en el verano de 1962. Un par de meses después y durante una pausa musical en un programa especial de televisión sobre una importante consulta política que se había celebrado en el país, se emitió una actuación de Françoise interpretando “Tous les garçons et les filles”, primer single de ese álbum. La canción irrumpió con tal fuerza en los salones de sus compatriotas, que desde ese momento la encumbraron en lo más alto del panorama musical francés.

…Todos los chicos y chicas de mi edad
hacen juntos proyectos para el futuro…
…Mis días son iguales
que mis noches,
sin alegría y llenos de tristeza, oh!
¿Cuándo brillará para mi el sol?…

Tras esto siguió una carrera extraordinaria que se extiende hasta la actualidad, donde además de interpretar sus propias canciones, ha puesto también su voz a composiciones de otros artistas, destacando especialmente “Il n’y a pas d’amour heureux” del poeta galo Louis Aragón.

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Françoise Hardy – “Tous ler garçons et les filles”

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Françoise Hardy – “Il n’y a pas d’amour heureux”

Paradójicamente, uno de los cantautores más destacados de la chanson y sería también muy versioneado incluso en distintos idiomas, fue el que musicó, y también interpretó, esta última canción. Georges Brassens desde pequeño ya escribía poemas. Sus primeros trabajos en las fábricas de Renault y BMW le llevaron desde París a Alemania y de ahí, en plena ocupación nazi, volvió a París donde estuvo escondido hasta la liberación de la ciudad en 1944. A la edad de treinta y un años, bastante mayor para lo que estamos ahora acostumbrados, comenzó a cantar. Aunque él no se consideraba poeta, sus letras eran la parte más importante de sus composiciones, acompañadas de melodías sencillas y elegantes, con textos irreverentes y transgresivos. Él mismo se denominaba un “chansonnier” (compositor e interprete de canciones) y no un poeta. Murió en 1981 con tan sólo sesenta años sin ni siquiera haber cumplido tres décadas sobre el escenario, y aún así dejó un legado que ya quisieran muchos. Brassens fue uno de los músicos franceses que más influencia tuvo en la canción de autor española. Cantautores como Paco Ibáñez, el efímero trío formado por Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez —La Mandrágora— o incluso el roquero Loquillo y sus Trogloditas, se han atrevido a adaptar al español algunos de sus temas. Estos son un par de ejemplos:

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Georges Brassens – “Marinette”

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La Mandrágora – “Marieta”

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Georges Brassens – “La mauvaise rèputation”

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Paco Ibañez – “La mala reputación”

“No me dejes. / No quiero llorar más. / No voy a hablar más. / Me esconderé aquí, / para mirarte, / bailar y sonreír, / y para escucharte. / Deja que me convierta / en la sombra de tu sombra, / la sombra de tu mano, / la sombra de tu perro. / No me dejes….” Así de triste y cruda es esta obra de otra leyenda de la chanson a la que un cáncer de pulmón se llevó más pronto aún que a su colega Brassens. Jacques Brel murió con tan solo cuarenta y nueve años, aunque quién lo diría echándole tan solo un rápido vistazo a su biografía. Nació en Bélgica, aunque la mayor parte de su trayectoria artística la desarrolló en París. Se casó con veintiún años y tuvo tres hijas. Tras triunfar año tras año con sus nuevas composiciones, donde abordaba temas de todo tipo como el amor, la sociedad, la espiritualidad, y dar giras por toda Europa cautivándola tanto con sus letras como con sus gestos, en el 66 decidió retirarse de la música, centrándose en su faceta de actor de cine y teatro, y apartándose del mundanal ruido en una isla de la Polinesia.

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Jacques Brel – “Ne me quitte pas”

Durante su etapa de compositor y cantante grabó trece discos de estudio, teniendo su momento musical más álgido en 1959, al vender más de quinientas mil copias, en sólo seis meses, de su disco “La valse à mille temps” que incluía la canción “Ne me quitte pas”, compuesta tras una ruptura sentimental. La canción, interpretada de forma desgarradora y a la que pertenecen los versos de antes, no deja de tener cierta ironía al conocer que al parecer fue a ella, y no a él, a la que en realidad le dieron plantón. Ésta se ha convertido con el tiempo en una pieza bandera de la chanson, al igual que el “Je t’aime…” del principio. Una prueba inequívoca es que ha sido traducida a gran cantidad de idiomas y grabada por innumerables y variopintos intérpretes de todo el mundo como Edith Piaf, Frank Sinatra, Johnny Halliday, Scott Walker, David Bowie, Ray Charles, Sting, Dyango, Estrella Morente, Miguel Bosé, Raphael…

“Un hombre no debería cantar cosas así”
, comentó emocionada Edith Piaf tras oír cantar por primera vez a Brel esta canción. Y esto lo dijo alguien que de sufrir sabía un rato. Decir que su infancia fue difícil sería en este caso quedarse cortos, por lo de “difícil” y por limitarnos sólo a su “infancia”. Nació en una calle de Paris, sí, en plena calle. Sus padres, alcohólicos los dos, primero se separaron entre sí, y luego se separaron de ella dejándola al cuidado de su abuela paterna. Con diez años comenzó a cantar “La Marsellesa” en la calle, y con lo que recogía malvivía, llegando a dormir, en innumerables ocasiones, en plena calle. Con diecisiete años tuvo una niña que moriría poco después. Ella continuaba cantando en la calle y en los tugurios del barrio de Pigalle. Un día, un par de años después, conoció a Louis Leplée quien regentaba un cabaret de moda en esos días y que, impresionado por su voz a la vez bronca y dulce, le ofreció un billete de diez francos por hacerle una prueba y terminó dándole su conocido apodo de “La Môme Piaf” —la niña gorrión—. De su mano grabó su primer disco que fue todo un éxito y que la catapultó a la fama. Lamentablemente bajó de un plumazo desde lo más alto cuando encontraron a su protector asesinado en su despacho poniendo de manifiesto su relación con los bajos fondos parisinos y hundiéndola, por la incomprensión de su público, otra vez en la calle, los pequeños clubes y los excesos.

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Edith Piaf – “La vie en rose”

A finales de los años treinta volvió a centrar su vida, a tener éxitos y a realizar giras por Europa y América. Tras la segunda guerra mundial compuso su mayor éxito en todo el mundo: “La vie en rose”. Este también fue el título de una película biográfica que en 2007 obtuvo numerosos premios hasta el punto de obtener el Oscar a la mejor actriz, incluso siendo una cinta rodada en francés, que para los americanos ya es un obstáculo bastante grande.

…Cuando me toma en sus brazos,
Me habla todo bajo
Veo la vida en rosa,
Me dice palabras de amor
Palabras diarias,
Y eso me hace algo…

La Môme tuvo innumerables amantes a lo largo de su corta aunque intensa vida —murió a los cuarenta y ocho años víctima de un cáncer y de sus muchos excesos—, bastantes de ellos cantantes franceses, de entre los cuales llegó a casarse con nuestro siguiente protagonista tras involucrarle, incitarle y animarle a que entrara en el mundo de la canción: Georges Moustaki.

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Edith Piaf – Milord”

Moustaki, ya antes de conocer a la Môme Piaf, había hecho sus pinitos cantando sus canciones en bares y terrazas. Ya iba rondando su cabeza la idea de que su vida iba a discurrir por artísticos lugares. De hecho su nombre artístico, Georges, lo tomó prestado de Brassens debido a la admiración que sentía, y supongo que seguirá sintiendo, por él. Pero fue Edith Piaf la que le impulsó a componer de verdad desde que lo conoció. Eso hizo que durante el tiempo que estuvieron juntos le compusiera más de cuarenta canciones, entre las cuales se encuentra el éxito, en este caso de los dos, “Milord”. Debieron de pasar varios años, en los cuales Moustaki continuó escribiendo para distintos interpretes pero sin conseguir que ninguna compañía de discos se atreviera a grabarle, para conseguir que le editaran un single con la canción “Le métèque” (El extranjero) cuyas fantásticas ventas hicieron por decidirse de una vez por todas a la compañía a grabarle un larga duración. La canción se convirtió en himno de apátridas y desterrados, una canción que uniría a minorías.

…Es con mi facha de extranjero,
judío errante y pastor griego,
con mis cabellos al azar
y con mis ojos medio abiertos,
que hablan de mares y desiertos
y que te invitan a soñar…

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Georges Moustaki – Le métèque”

A partir de entonces comenzó imparable su carrera discográfica que ha llegado hasta la actualidad. Su admiración por el Mediterráneo hizo que surgiera en él una especial vinculación con España. Así, en 1971 ofreció su primer concierto en Barcelona, animado por Paco Ibáñez, donde la censura de la época no llegó a tiempo para prohibir que cantase “En Mediterranée”, lo cual provocó que no volviese a actuar en España hasta después de la muerte de Franco. Evidentemente la canción habla de guerras y barbaries en “su” Mediterráneo.

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Georges Moustaki – “En Mediterranée”

Aunque en esta ocasión no contrajo nupcias con él, también fue la Piaf la que, tras echarle el ojo, y no precisamente sólo por su talento, a Yves Montand en el famoso y cinematográfico Moulin Rouge de París, le abrió muy gustosamente las puertas del éxito. No deja de ser curioso que se considere parte importante de la chanson francesa a un tipo que nació en Italia y que actuó en casi treinta películas, haciendo que su filmografía sea mucho más extensa que su discografía. Su verdadero nombre era Ivo Livi, el cual, cuando tuvo que buscarse un nombre artístico, fue afrancesado rápidamente aprovechando el recuerdo del grito que su madre le dedicaba —igual que a todo hijo de vecino— cuando el niño andaba por la calle: “¡Ivo, monta!” (que vendría a ser algo así como ¡Ivo, sube de una vez, que la comida esta en la mesa!). Durante toda su vida —en esta ocasión y afortunadamente por la parte que le toca, sí que fue más larga que la de algunos de sus compañeros— compaginó a la perfección sus actuaciones como cantante con su profesión de actor. Llegó a actuar, e incluso a algo más que eso, con la mismísima Marylin Moroe en una de sus últimas películas. Una de las canciones más hermosas que interpretó es “Les feuilles mortes”, de Jacques Prevert.

…Es una canción que nos reúne.
Tú, tú me amabas y yo te amaba.
Y nosotros vivíamos juntos.
Tú que me amabas, yo que te amaba,
pero la vida separa a los que se aman.
Muy suavemente, sin hacer ruido,
y el mar borra sobre la arena
los pasos de los amantes desunidos.

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Yves Montand – “Les feuilles mortes”

No es posible acabar este pequeño repaso a la canción francesa sin hacer referencia a su probablemente intérprete más conocido, y reconocido, más allá de las fronteras galas. Como no podía ser de otra manera, su armenio nombre de Chahnour Varinag Aznavourian fue convertido a otro más sencillo e internacional al pasar a ser simplemente Charles Aznavour. Teniendo en cuenta que se le conoce como “el Frank Sinatra francés” —y también como Charles “Aznavoice”— nos podemos hacer una idea del alcance que su arte ha tenido en el mundo a lo largo de los años. Una vez más fue Edith Piaf la que, tras compartir escenario con él y su compañero Pierre Roche donde, para entendernos, éstos le hacían de teloneros de su espectáculo, lo animó y ayudo a triunfar tanto en Francia como fuera de ella. Su extensísimo repertorio unido a su facilidad con los idiomas —domina el francés, inglés, italiano, español, alemán y ruso— fue una baza importante en toda su trayectoria. Una prueba evidente fue lograr alcanzar el número uno en las listas británicas con su canción “She”.

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Charles Aznavour – “She”

Por esta vez me voy a dejar llevar por el tan manido y loco tópico de “no están todos los que son, pero sí son todos los que están”. Sería imposible para un servidor el reflejar aquí a todos los componentes de la chanson, aunque he intentado dejar constancia de los que, al menos, a unos más que a otros, nos pueden haber sonado en algún momento de nuestra vida. Y si no, esta puede ser una buena ocasión para permitir que nos empiecen a sonar, ¿no?

…Cuando, al azar, algún día
me voy dar un paseo
a mi antigua dirección,
no reconozco
ni las paredes, ni las calles,
que vieron mi juventud…
…La bohemia, la bohemia,
éramos jóvenes, éramos locos…
…La bohemia, la bohemia,
y vivíamos del aire del tiempo.

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Charles Aznavour – “La Bohème”

NORTHERN EXPOSURE

Solomillos de carne de venado, fastidiosas enfermedades víricas, talas de árboles en la nieve… el primer disco de BON IVER, tiene toda esta clase de excéntricas vivencias rústicas por las que la mayoría de los cantantes de folk venderían su torturada alma al diablo.

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“For Emma, forever ago”

La leyenda es más o menos así: en el año 2.006, después de romper tanto con su novia como con su banda, Justin Vernon, anhelando un poco de tranquilidad de espíritu, dejó su piso en Raleigh, Carolina del Norte, y se metió de cabeza en el reconfortante frío de su hogar de nacimiento, en el Norte de Wisconsin. Mientras estaba con su grupo, De Yarmond Edison, pilló una especie de mononucleosis que le hizo pasar tres meses en la cama y perder quince kilos. Mientras tanto, su novia le dejó, al igual que sus colegas, y al recobrarse metió todas sus posesiones en el maletero del coche y condujo durante 18 horas en busca de soledad tanto emocional como geográfica… y se fue al norte, a una remota cabaña en lo más intrincado del bosque, que su padre usaba cuando iba a cazar. Allí se dedicó él también a cazar ciervos, a talar árboles… cuando su guitarra necesitaba un remiendo vendía carne de venado para repararla. Su enfermedad le dejó un dolor tan grande en el hígado que hacía que ya no se acordara del dolor que tenía en el corazón.

Buscándose la vida como podía en aquel agujero durante tres meses, Justin comenzó a escribir y a grabar las canciones que surgían a través de aquel silencio ancestral, usando para ello solamente un viejísimo equipo de grabación que había salvado de su vida previa. Y de allí surgieron las canciones que después se convirtieron en “For Emma, Forever Ago”, el disco que acaba de editar bajo el nombre de Bon Iver, una afortunada ironía ya que eso es una traducción en francés macarrónico de “Buen Invierno”.

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“The wolves (Act I and II)”

La verdad es que escuchando canciones como ésta anterior se ve que Justin tiene tantas influencias de la electrónica como del folk de la América Profunda. Las canciones están grabadas originalmente usando una guitarra bastante rudimentaria, una batería muy básica y un ordenador de los de primeras generaciones, pero aunque a la primera escucha parezca que siguen así lo cierto es que muchas de sus partes fueron regrabadas en un buen estudio una y otra vez hasta que quedaron límpias de asperezas por completo.

Originalmente el disco lo editó él mismo en una reducida cantidad de 500 copias, pero tal como lo conocemos ahora es un nuevo y maravilloso fruto de ese mundo de internet en el que se nos acusa de compartir música ilegalmente, debido a que otros bloggeros con más iniciativa que nosotros le llamaron para que actuase en la fiesta de una de esas reuniones que a veces suelen hacer para compartir experiencias. Y allí le vió el cazatalentos que le fichó para el sello Jagjaguwar, que lo ha regrabado en parte, como os decía antes, y lo ha editado en los USA, mientras la fastuosa 4AD lo ha hecho en Europa. Y yo te lo traigo aquí, a ver si te gusta.

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“Creature fear”

Tiene este hombre un dulce falsetto que recuerda a Neil Young, aunque él cita como sus influencias más notables a Sam Cooke, a Nina Simone y, sobre todo, a Mahalia Jackson, de la que dice que si bien no comparte sus convicciones actuales, pero es una mujer que siempre canta con convencimiento, desde su propia verdad, y lo hace tan bien que uno no tiene más elección que creerla. Y lo cierto es que esa ambigüedad que tenía Mahalia, que la hacía sonar más alegre cuanto mayor fuera el dolor con que cantaba, es el hilo conductor de este disco. Todas las dolorosas penurias que este hombre ha debido padecer en aquel sitio agreste y olvidado emergen convertidas en canciones de una belleza impresionante. El disco es como la piel que ha mudado una serpiente (cuando construíamos mi casa aparecieron varias de culebras enormes), arrugada, opaca… una frágil pero exacta impresión de la criatura que una vez vivió dentro de ella.

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“Lump sun”

Si lo vais oyendo con atención, aquí hay de todo, el efecto coral con el que se abría ésta última canción nos hacía pensar que Justin se había retirado a rehacer su vida a un monasterio gregoriano en vez de a un bosque. Antes hemos podido detectar la tierna vulnerabilidad de Elliott Smith, la lírica de Iron & Wine, las misteriosas atmósferas de REM en su etapa del “Murmur”, los primeros experimentos con ruidos y rumores psíquicos de Smog… a ver si este sonido de bajo post-rockero en esta otra canción no te recuerda a Tortoise…

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“Team”

Lo principal del disco es que la intensidad que tiene viene del hecho de ser el trabajo de un hombre que ha encontrado su propia voz, sin las distracciones de su banda, su novia, su ciudad, su vida… su forma de cantar, improvisada como sonidos que fluyen y silabean antes de convertirse en palabras, es cualquier cosa menos directa; pero logra fundir las partes en un todo muy poderoso. De todas formas, y quizás por eso, el mayor impacto de este disco reside en su “sonido”; porque las letras, cuando pueden ser descifradas, son lamentos al uso de “mirad-lo-que-ella-me-hizo” bastante standards (por eso no me he molestado tampoco en poneros ninguna), lo que hace original a Justin es su habilidad para manipular, la forma en que estira y ondula las canciones hasta que la tensión entre la autenticidad y la técnica implica que podamos volver a escucharlas más veces sin que las repeticiones las desmerezcan lo más mínimo.

Hay otra historia que Justin cuenta sobre como enterró su ordenador portátil en la nieve, perdiendo de paso todas sus canciones más antiguas. Tiene perfecto sentido, por eso, que en el tembloroso silencio de la canción que cierra el disco y nuestro post, cante una frase como “Todo lo que ocurra es a partir de ahora…” La soledad nunca fue tan espléndida como aquí.

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“re: Stacks”

Por cierto, si el título de esta entrada te sonaba de algo es porque es el nombre original de la serie de televisión favorita de Justin que, mira por donde, también es una de las mías: “Doctor en Alaska”. Si vosotros también la veíais recordareis quizás un capítulo en el que los habitantes de Cicely celebraban “la primera nieve del año” deseándose unos a otros un “buen invierno”… al hacer Justin lo mismo con su nueva novia, que es canadiense y francófona, y él no tener ni puta idea de ese idioma, le escribió “bon iver”… a lo que ella le contestó: “oye, que nombre más guay para un grupo musical…”

VIVO CANTANDO

Probablemente ninguno de vosotros seguirá el Festival de Eurovisión. Yo tampoco. A pesar de que este año, por una causa (la broma del Chikilikuatre) o por otra (la presunta compra de votos del 68), ha vuelto a estar de actualidad, se ha convertido en un evento desfasado y anacrónico que, aparte de algunos cientos de freakies, solo interesa a los que participan y a los que viven de él.

Pero hubo un tiempo en que fue importante. En aquella época en que solo teníamos una cadena de televisión, y una segunda que nació en 1.966 y tardó mucho en extenderse por toda España, el Eurofestival representaba una buena promoción para los cantantes y, en menor medida, para las compañías discográficas. Hay que tener en cuenta que en los años 50 el negocio de la música pop apenas estaba montado y no tenía ni por asomo el engranaje actual. Así que la cosa fue creciendo y en los últimos años 60 cada vez manejaba intereses económicos más fuertes. Y aquella fue la etapa dorada de los españoles en Eurovisión: 1.968 y 1.969, las dos únicas veces que lo ganaron.

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Serrat – “La La La”
El single que apenas existió…

Todos habréis oído hablar alguna vez del “La, la, lá” y de cómo Serrat quiso cantarlo en catalán y le sustituyeron por Massiel, que ganó el Festival en Londres. Estaba tentado de contaros la historia que hubo detrás de todo ésto, pero ya está muy documentada y no merece la pena, aparte de todo lo que se ha hablado sobre ésto en las últimas semanas, solo tenéis que abrir el Google y teclear, por ejemplo, “massiel serrat eurovisión”, y encontrareis varias explicaciones buenas y extensas. Así que mejor he pensado en daros UNA SOLA pincelada que demuestra lo importante que el Festival de Eurovisión llegó a ser y la influencia decisiva que tuvo en la vida de los españoles… Pero para eso, antes os tengo que hablar un poco de la realidad social en España en aquel entonces.

Estamos en 1.968 y el Mayo francés fue tan solo el acto más representativo de una convulsión social que sacudió a toda la clase intelectual de Europa Occidental, incluso de España, donde la protesta universitaria fue muy tímida al principio pero mucho más decidida después y supuso el enfrentamiento de estudiantes y catedráticos contra unas estructuras férreas de poder como eran las del franquismo. En las aulas no se hablaba de últimos descubrimientos científicos, sino de la forma más eficaz de luchar contra el sistema.

Como la represión individualizada no le daba al Gobierno de Franco los frutos que esperaba, ensayaron un método más eficaz: meter a la Policía dentro de las Facultades y el nombramiento de un Juez especial para los delitos de los estudiantes. Estas medidas crisparon aún más los ánimos y todo el mundillo universitario, incluidos los catedráticos más feudales, las interpretaron como la agresión directa de un Gobierno policiaco contra la Universidad y la Cultura. El Régimen cerró la Escuela de Sociología, a la que consideraba un nido de marxistas, después hizo llover expedientes sobre la Facultad de Físicas de Madrid, provocando una cadena de dimisiones de rectores y decanos de todo el país. La lucha universitaria se extendía por Barcelona, Santiago, Bilbao, Valencia, Salamanca, Granada, Sevilla…

Y mientras, envalentonados por la acción estudiantil, cientos de obreros paraban empresas importantes como HUNOSA o Fasa-Renault. Menudeaban los encierros y las manifestaciones, a las que incluso apoyó parte del clero, que comenzaba a modernizarse también con el pensamiento de los llamados “curas obreros”.

Yo mismo fui testigo involuntario, cuando volvía con mi madre un día a ver a los abuelos a mi antiguo barrio de El Fontanal, de cómo la policía cargaba brutalmente contra unos hombres con pancartas (creo recordar que obreros del metal) que se defendían como podían en la actual plaza de Antonio Martelo y que, mientras yo pasaba el mayor susto de mi vida, se ponían a salvo de las porras corriendo por donde más a mano tenían, calles Arroyo, Jabugo, Filpo Rojas… En la manipulada televisión no se ofrecían imágenes ni noticias de estas manifestaciones, solo veíamos las de Francia, Japón, Alemania, Checoslovaquia, Méjico, los negros de América protestando por el asesinato de Martin Luther King… “Esos sí que tienen huevos y no nosotros, que aguantamos los que nos echen sin movernos”, solía decir mi vecino cuando venía a casa a ver el Telediario, aunque yo, con mis 11 añitos empezaba ya a sospechar que no era así a tenor de lo que había podido ver con mis propios ojos.

Con el tiempo supe que los estudiantes también se enfrentaban con crudeza a la policía, sobre todo en Barcelona, donde clausuraron la Escuela de Ingenieros; también la Facultad de Derecho de Madrid.

El 17 enero de 1.969 es detenido en Madrid, junto a otras cuatro personas, el estudiante de Derecho y militante del Frente de Liberación Popular (FLP) Enrique Ruano Casanova, que aparece muerto 48 horas más tarde en el patio interior de un edificio tras haber acompañado a la Policía al registro de un piso, donde supuestamente se reunía con elementos subversivos. La Dirección General de Seguridad dice que el chaval se ha suicidado saltando por una ventana del séptimo piso. Nadie cree que con las esposas puestas y tres inspectores para evitarlo se haya tirado él solo. La Ciudad Universitaria de Madrid estalla; los estudiantes de Barcelona asaltan el Rectorado y sustituyen la bandera española por una roja con la hoz y el martillo; los estudiantes de Empresariales de Madrid expulsan de las aulas a un profesor falangista… El Gobierno no puede consentirlo. Y como cerrar las Universidades le parece insuficiente, opta por otra medida aún más drástica, y el 24 de enero decreta el estado de excepción en toda España, lo que supone la suspensión de los derechos fundamentales recogidos en el Fuero de los Españoles (recordad que entonces no había Constitución).

Desde este momento los españoles dejan de poder expresar libremente sus ideas, de fijar libremente su residencia dentro del territorio nacional; cualquier autoridad puede entrar en el domicilio de un español y efectuar registros en él sin su consentimiento; cualquier español puede ser detenido y privado de libertad durante más de las 72 horas que prescribía el artículo 18…

El decreto tuvo como reflejo redadas sistemáticas que involucraron tanto a alumnos como a profesores, que pasaron de frecuentar las aulas a formar parte de las hileras de presos. Hubo cientos de expulsados de la Universidad y de profesores desterrados: Raúl Morodo, Gregorio Peces-Barba, Pedro Schwartz, Jiménez de Parga, entre otros. En las aulas se impuso la paz de los cementerios y de los calabozos, y las personas más activas de toda una generación tuvieron que pasar directamente de la Universidad a la cárcel.

Y entonces ocurrió el milagro.

Alguien hizo ver al Gobierno que entre tantas huelgas obreras, revueltas estudiantiles, asociaciones clandestinas, policías, militares… se había olvidado del “La, la, lá”. El triunfo en Londres el pasado año implica que éste le toca a Televisión Española organizar el Festival. Y como es inaplazable por compromisos internacionales de conexión, de programación, de contratación, vamos a tener esto lleno de representantes de todas las naciones de Europa, de cantantes y ejecutivos, y sobre todo de periodistas ávidos de grandes reportajes, que van a hacer llegar en directo a millones de telespectadores de todos los rincones del continente desde días antes hasta el 29 de marzo todos nuestros trapos sucios, colgados a medio lavar en el tendedero de un estado de excepción.

El Gobierno convoca una rueda de prensa y anuncia el levantamiento del estado de excepción el 24 de marzo, cinco días antes de la celebración del Festival de Eurovisión.

…y recordais los más viejos del lugar aquel lema que tanta fortuna hizo sobre que “Spain is different”…? Bueno, pues tan diferente fue que en el festival que se celebró aquí, en vez de un vencedor, hubo cuatro…

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Salomé – “Vivo cantando”
…¿de verdad que había motivos…?

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Lulu – “Boom-bang-a-bang”
El chicle seguía siendo pegajoso…

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Lenny Kuhr – “De troubadour”
Se quedaron con la copla del año anterior…

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Frida Boccara – “Un jour, un enfant”
Semejante pestiño solo podía ser francés…

KILLING JOKE (Y 2ª Parte)

Aquí va la segunda y última entrega de chistes musicales, espero que no os empacheis. Se publicó originalmente el 23 de noviembre del 2005.

Discos Elvis

Un grupo de rock anda de gira por España y en una de las ciudades, cuando quedan un par de horas para actuar, se les pone enfermo el guitarrista. Era un problemón, porque estaban vendidas todas las entradas e iban a tener que suspender el concierto. Pero uno de sus pipas les habló de un nota que llevaba todo el día pululando por allí y diciendo que él era el mejor fan del grupo y que se sabía todas sus canciones y sabía tocarlas todas a la guitarra. Le llaman, le hacen una pequeña prueba y ven que el tío tiene una oreja enfrente de la otra, pero que más o menos se sabe el orden de las notas, así que le aceptan con la condición de que se limite a tocar los acordes básicos y a acompañar un poco. La cosa iba más o menos bien hasta que el tío, animado por los aplausos y el buen rollo de la gente con el grupo empezó a envalentonarse y ya en la canción más conocida no pudo reprimir las ganas de lucirse y se lanzó con un solo tan desafinado y ruidoso que rompió varios tímpanos y estaba arruinando el concierto de lo fatal que sonaba, por lo que alguien de entre la audiencia no pudo más y le gritó: -Guitarristaaaaaa cabrón !!!!!. Inmediatamente, el cantante se acercó al micro y empezó a chillar: -¿Quién ha sido ese cobardeeee???… A ver, que dé la cara si es capaz ése que amparado en la multitud… ése que escondido en la oscuridad… ése que se resguarda en el anonimato de la masa… a ver… si tiene cojones que salga ése que ha llamado guitarrista al cabrón éste…!!!

¿Cual es la mejor forma de tocar la guitarra…? En solitario.

Se muere Joe Satriani y baja al infierno, y Satán le muestra su castigo. –Como eres heavy, te voy a mandar al infierno de los heavys…. -¿Y en que consiste ese infierno?, pregunta Joe. Satán abre una puerta y detrás están las mejores guitarras que pueda soñar un guitarrista. Y Satán le dice que escoja una. Satriani pilla una Gibson LP Standard; después el demonio abre otra puerta y aparecen cientos de amplis enormes. Miles y miles de vatios y le dice que escoja uno. Joe coge el mas potente. Y ahora Satán abre otra puerta más y aparece un escenario con una banda heavy encima de él. –¿Y ahora que hago?, le pregunta al Diablo. Satán le da una púa y le dice que suba y empiece a tocar. El tio se pone a tocar, con su guitarra que suena de muerte, con su peaso ampli, y cuando lleva tres acordes atronadores le pregunta a Satán: –Oye, para ser esto el infierno, la verdad es que estoy de puta madre, ¿en que consiste mi castigo? Y Satán le contesta: –En que no puedes hacer ni un solo !!!!!!!!!!

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Joe Satriani – “Surfing with the alien”
Siempre he dicho que no hay nada más coñazo que un guitarrista virtuoso.

¿Qué dice un músico de rock cuando está tocando sin estar drogado…? ¿Qué es esa mierda de música…?

¿Como llamarías a una tía buena que está pegada a un batería..? Tatuaje…

¿Qué harías si ves a un batería sangrando arrastrándose por la acera…? Dejar de reir y disparar de nuevo…

Van dos baterías en un coche a enorme velocidad y en una curva se estrellan contra un árbol y se matan… ¿como llamarías a eso…? Un desperdicio… cabían dos más.

¿Cual es la diferencia entre una pizza y un batería…? La pizza puede alimentar a una familia.

Un tío va al médico y le dice –Doctor, hace una semana que no he cagado nada… El médico le da una receta para un laxante suave y le dice: –Si no le funciona vuelva a verme… El tío vuelve la semana siguiente. –Doctor, nada, no ha funcionado…Vaya, se ve que necesita usted algo más fuerte… -y le receta un laxante muy fuerte. A la semana siguiente vuelve a venir el hombre diciendo: –Nada, Doctor, todavía nada… no he podido cagar nada… El doctor, preocupado ya, le dice: –Bueno, pues tendré que recabar más información a ver que está pasando. Hábleme de su vida, ¿usted de qué vive…?Soy músico de rock, doctor… El médico le mira y dice: –Pues claro! Eso es… Tenga, aquí tiene 20 euros y vaya al bar de la esquina a comer algo…

-Mamá, quiero crecer y ser músico de rock… -Hijo mío, tienes que decidirte, no se puede ser las dos cosas…

¿Qué pasa si ponemos un disco de country marcha atrás…? Que te vuelves sobrio, sales de la cárcel y tu mujer regresa a casa.

¿Qué suena si ponemos un disco de New Age marcha atrás…? New Age.

¿Cuántos cantautores se necesitan para cambiar una bombilla…? Cinco. Uno para cambiarla y un cuarteto para cantar sobre lo mucho mejor que era la bombilla antigua.

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Ismael Serrano – “Papá, cuéntame otra vez”
…bueno… puede que sí haya algo más coñazo todavía.

Una vez dos bellísimas doncellas iban paseando por los alrededores de su castillo. De pronto, una de ellas escuchó una tímida voz que gritaba: –Ehhhh! ¡Mirad aquí abajo! Las doncellas miraron y vieron un pequeño sapo a la orilla del foso. –Hola! -dijo el sapo-. En realidad soy un cantautor, pero un genio malvado me ha convertido en un sapo. Si una de vosotras me besa, volveré a ser cantautor y viviremos felices para siempre. Entonces, la más bella de las dos doncellas lo cogió con la mano y se lo metió en el bolsillo. –¿Qué haces tía? -le pregunta la otra doncella-. ¿No vas a besarlo?Sí, hombre, ¿tú estás loca o qué? -responde la bella-. ¡Se gana mucha más pasta con un sapo que habla que con un cantautor!

En un coche que van un punkie, un skin y un rapper… ¿quién irá conduciendo?… Pues el policía, claro.

Ése seguro que lo sabíais ya… últimamente lo he oído mucho con un gitano, un negro y un moro… Uno más para que veais que aquí hay para todos.

¿Como llamarías a un guitarrista que sólo se sabe dos acordes…? Crítico musical…

KILLING JOKE (1ª Parte)

Sí, ya sé que los chistes pierden mucho cuando están escritos en vez de contados de viva voz, pero qué se le va a hacer. Espero que tú sepas suplir las carencias con tu imaginación. Ahí van unos cuantos, sobre músicos, claro, que publiqué originalmente el 18 de noviembre del 2.005.

Sgt Peepers at the tube

Los músicos se aburren en la gloria, y por eso Elvis, Bob Marley y Freddie Mercury le pidieron a Dios que les dejase bajar de nuevo a la tierra, que allí no aguantaban más. –Muy bien, os dejaré volver. -les dijo Dios. –Pero procurad no llevar la misma vida que antes porque como volváis a hacer las mismas cosas que solíais hacer os vuelvo a traer inmediatamente para que sigáis pagándolo con este mortal aburrimiento. Los tres aceptaron e inmediatamente fueron transportados de nuevo a la vida, apareciendo en Hyde Park en una tarde llena de sol y de ambiente. Comenzaron a pasear por allí entre la gente gozando de la libertad recuperada. Enseguida se encontraron con un grupito de tíos que estaban tocando algo de rock, y Elvis, nada más oír los acordes de la guitarra comenzó a canturrear y a mover sus caderas lascivamente. De pronto….. fffffffffsssssssssss…. Como un rayo, apareció una mano del cielo, y se llevó a Elvis Presley… –Hostia!!! –dijeron los otros. –Lo que nos dijo Dios va en serio, tío, habrá que andarse con mucho cuidado porque no veas como se las gasta… Siguieron paseando y llegaron hasta un grupito que charlaba amigablemente y se reían pasándose un canuto. Cuando estaban cerca, uno de los del grupo tiró la colilla del petardo al suelo… y Bob Marley no pudo evitarlo y se agachó para recogerla… De pronto…. ffffffffssssssssss…. Como un rayo, apareció una mano del cielo… y se llevó a Freddie Mercury………

¿Cómo llamarías a un batería que ha roto con su novia…? Homeless

¿Qué es lo último que un batería dice en su grupo…? Oye, tíos, ¿por qué no tocamos una de mis canciones?

¿Qué diferencia hay entre un batería y una caja de ritmos…? A la caja de ritmos tienes que indicarle lo que hay que hacer sólo una vez.

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Deep Purple – “The mule”
El título de la canción iría por el batería… no?.

Un antropólogo se fue a investigar a lo más profundo del Congo, y encontró maravillado a una oscura y perdida tribu que nadie había conocido nunca antes. Uno de los aspectos más excitantes de la tribu era su tradición musical, que incluía unos redobles de tambores constantemente desde una colina cercana. En la primera noche en su improvisado campamento el hombre estaba emocionado por el sonido de aquellos tambores que ningún otro hombre blanco había grabado antes, pero no pudo dormir ni un minuto. La noche siguiente, se acercó al jefe de la tribu y le preguntó que cuando iban a parar de sonar los tambores. –Tú no querer que parar los tambores. –le dijo el jefe en su extraño dialecto. –Después de parar los tambores ocurrir algo terrible !! Una semana después, enloquecido ya por la falta de sueño, el antropólogo volvió, ofreciéndole al jefe todos los regalos que guardaba para las emergencias: un sombrero de copa, bolas de colores, y un cartón de Marlboro. Pero el jefe le repitió su respuesta y los tambores siguieron sonando. –Tú no querer que parar los tambores. Después de parar los tambores ocurrir algo terrible !! Había pasado ya más de un mes, y el antropólogo, con unas ojeras que le llegaban a los pies y temblores convulsivos, volvió al jefe ofreciéndole su Visa Oro, su hermana y su chalet para que los tambores parasen de una puta vez. Pero a cada oferta recibía la misma respuesta: –Tú no querer que parar los tambores. Después de parar los tambores ocurrir algo terrible !! Finalmente, convencido de que la terminación del sonido de los tambores envolvería un sacrificio humano, el antropólogo hizo el testamento, escribió cartas de despedida para toda su familia, y se acercó una vez más al jefe. Rompiendo en lágrimas, ofreció su vida al jefe, y preguntó una vez más que pasaría cuando los tambores parasen. El jefe frunció el ceño, y en tono desaprobador dijo: –Cuando los tambores dejar de sonar… comenzar el solo del bajo !!!!!!!!!!!!!!

¿Por qué son tan cortos los chistes sobre baterías…? Para que puedan entenderlos los bajistas.

Una vez un bajista cerró su coche y se dejó las llaves dentro… …y estuvo dos horas hasta que pudo sacar de él al batería.

Un batería, harto ya de los chistes sobre él, decide cambiar de instrumento, y se decide por el acordeón. Así que va a una tienda de instrumentos y le dice al vendedor: –Oiga, quiero un acordeón, ¿puede enseñármelos?Sí, mire, son todos aquellos de la pared de enfrente, de la puerta hacia la derecha.Gracias -le dice, y se va a mirarlos. Vuelve luego y le dice al hombre: –Mire, quiero aquel blanco brillante de allí. –Usted es batería, verdad? –le pregunta el vendedor. –Pues sí. ¿Por qué lo sabe usted?Porque aquel blanco brillante de allí es el radiador de la calefacción………

¿Como podemos conseguir que un guitarrista deje de tocar…? Poniéndole delante una partitura.

¿Por qué los guitarristas ladean tanto la cabeza cuando tocan…? Para que las 2 neuronas conecten.

En ruta hacia un concierto en Australia, el avión que lleva a Eric Clapton y a Jerry Garcia se estrella en una isla habitada por una tribu de caníbales, que pronto atrapa a las dos leyendas. Una vez en el poblado, empiezan a preparar un caldero de agua con patatas y zanahorias y el brujo les dice –Hoy vais a ser los elegidos como primer plato para una cena en honor de nuestros dioses. Pero podéis pedir un último deseo. A lo que Jerry Garcia dice: –Pues traedme la guitarra que he podido salvar de los restos del avión y dejadme tocar una vez más el solo de “Dark Star”. Y Clapton responde: ¡En ese caso…a mí metedme ya en el caldero!.

¿Por qué un piano es mucho mejor que un sintetizador…? Porque mete más ruido cuando el teclista lo tira por la terraza del hotel.

Dos rockeros se encuentran después de bastante tiempo sin verse y tras saludarse, uno le dice al otro: –Oye ¿qué tal va aquel teclista que incorporásteis al grupo?Ah, al final lo reconvertimos a saxofonista. -contesta el otro. –¿Sí? ¿Y por qué hicisteis eso?Bueno… le convencimos para que tocara el saxo, porque mientras lo hace el hijoputa no puede cantar !!!

Estás en una habitación, tienes una pistola con dos balas, y ante tí están Bush, Bin Laden y Kenny G… ¿qué haces? …Disparar dos veces a Kenny G (solo para estar seguro).

¿Para qué sirve un acordeón…? Para aprender a doblar un mapa de carreteras.

¿Por qué los gaiteros caminan mientras tocan…? Para huir del ruido.

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Michael Jackson – “Beat it”

Al final de una dura gira mundial, Michael Jackson iba de vuelta a su rancho en una lujosa limousina con chófer. –¿Sabe usted? –le dijo al conductor- Nunca he conducido un cochazo de éstos, ¿me deja que lo intente? Lógicamente, el conductor no podía rehusar, así que Michael se sentó al volante y el chófer pasó al asiento de atrás. Excitado por la nueva experiencia Michael comenzó a pisar el acelerador cada vez más y el coche iba ya a más de 160 cuando vio por el retrovisor las luces azules parpadeantes de un coche de la policía que le indicaba que parase en el arcén. Cuando se paró y el poli se acercó al coche miró a Michael y enseguida dio un paso atrás. –Perdone un momento, señor, -le dijo- será mejor que llame a mi superior. El policía llamó por radio a la Jefatura: –Oiga, Jefe, acabo de parar a una persona realmente importante y no estoy muy seguro de lo que debo hacer…¿A quién has parado? –le dijo el Jefe-, ¿no habrás parado al alcalde, no?No, no, que va. Es todavía más importante.¿Más importante que el alcalde…? No se te habrá ocurrido parar al Gobernador del Estado, ¡no jodas!No, no. Es más importante todavía.¿Más que el Gobernador…? ¿Pero tío, tú a quien coño has parado…? –se asustó el Jefe. –Pues no estoy muy seguro, -dijo el policía- pero mire si es importante que lleva de chófer a Michael Jackson !!!!!!!!

…Y por hoy ya está bien, pero aún tengo algunos chistes más para el próximo post, y si vosotros sabeis alguno ahí teneis la sección de comentarios… que haya feed-back.

MÉTEME GOLES (Y 2ª Parte)

Publicado originalmente el miércoles 2 de noviembre del 2005

Retomamos la narración de las maldades que pueden ejercer las estrellas del rock sobre los asistentes a sus conciertos sin que, al contrario de lo que les ocurre a las estrellas del fútbol, sufran apenas consecuencias. Yo (de joven, claro) solía ser de los que se ponen en la primera fila y lo único que llegó a golpearme durante mi vida de fan fue una púa de la guitarra de Ray Davies, que aún debe andar por algún cajón de la casa de mis padres, pero a veces uno debe tomarse con reservas sus locas ganas de ponerse justo delante.

Los asistentes al concierto de PJ Harvey en Glastonbury tenían razones que saltan a la vista, según atestigua la foto de aquí al lado, para acercarse todo lo posible al escenario, pero según qué chicas estén encima de él conviene tomárselo con calma, porque si son las L7 te puede ocurrir que Donita Parks, haciéndo un uso simbólico y original de sus productos de toilette, te acierte en plena boca con uno de sus tampones usados, como le ocurrió al tipo aquel que estaba en Reading disfrutando de su actuación. Pero la verdad es que Donita es un absoluto peso mosca en lo que se refiere a sangre y contenido intestinal comparada con el notorio icono del punk americano llamado GG Allin, quién solía defecar en sus manos y arrojarlo a la audiencia. A su puñetera madre, sin embargo, le enviaba flores.

Sid Vicious no era reacio a usar su sólido instrumento musical como una ideal arma contundente a la hora de enfrentarse a la plebe. Una noche en Texas, cuando estaba siendo interrumpido constantemente por un puñado de paletos borrachos, Sid cogió su bajo como si fuese un hacha de leñador y le aplastó a su desdichado oponente su sombrero tejano, y de paso, algunos de sus sesos. Pete Townsend, de los Who, era igualmente adepto a usar la guitarra como bate de beisbol, como pudo descubrir el propagandista hippie Abbie Hoffman en Woodstock. Intentando interrumpir la actuación de los Who para dar un discurso de parte del panfletario John Sinclair, de pronto se sintió sumamente mal al notar la Gibson SG de Pete golpeándole con un enorme ruido sordo en su espalda y haciéndole volar fuera del escenario. Pero fue Keith Richards, como siempre, el rey, y millones de personas lo han podido comprobar en la película de su gira de 1.981 por Estados Unidos. Viendo como un fan se dirigía hacia él dando traspiés en pleno delirio, cogió su guitarra como si se tratase de un bate de béisbol y golpeó con gran estilo deportivo la cabeza del pobre diablo. Territorio de Keith, cuidado.

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Jesus & Mary Chain – “Just like honey”

Y si no hay una guitarra a mano ¿por qué no intentarlo con un pie de micro? Jim Reid, de los Jesus & Mary Chain, encontró uno de estos pies de gran utilidad en Canadá una noche contra un espectador particularmente coñazo. Jim pasó la noche en prisión y fue duramente multado. Pero no fue suspendido ni castigado para el resto de la temporada.

Lo mejor, de todas formas, es asegurarse de quién invade el escenario, porque te puede pasar lo que al anteriormente citado Pete Townsend, que una vez derribó a un tipo que subía allí en el Fillmore East de Nueva York. El “fan” era, de hecho, un bienintencionado bombero que intentaba advertir a los Who que la parte de atrás de la sala estaba ardiendo.

De todas formas, todos éstos eran enclenques comparados con otros bravos y nobles guerreros del rock que hicieron frente a sus opresores armados solamente de… sus manos. Henry Rollins, una noche en Birmingham cogió a dos tipos que se habían subido al escenario para saltar sobre los demás, y les pasó los brazos por los hombros a los dos, para, acto seguido, proceder a hacer chocar sus cabezas estrepitósamente y tirarlos abajo, aturdidos y escarmentados, de vuelta a la alegre multitud. Extrañamente, ese fue el último intento de saltos desde el escenario que hubo esa noche. No se necesita tampoco ser tan crueles como los Stranglers. En un concierto en Lyon capturaron a un desafortunado borracho y procedieron a… castigarlo… con un plátano. Suponemos que dicha fruta la tendrá ahora enmarcada en su habitación y la colostomía que le hicieron para arreglarle el culo quedaría bien y sin secuelas.

Para merecer ser de verdad un golpeador de fans de Primera División, uno tiene que estar preparado para actuar incluso en campo contrario y golpearlos según sus costumbres particulares. Esto quiere decir saltar a la guarida de los leones y enfrentarte a ellos con tus puños desnudos. Axl Rose es un brillante ejemplo. La excusa puede ser tan insignificante como el uso de una cámara con flash entre el público, y ya tienes allí a Axl, con los ojos llameantes, los puños en alto, preparado para luchar a muerte por sus derechos de imagen.

Pero el castigo definitivo es el sufrido por los grunges seguidores de los conciertos de Tad. El monumental, sudoroso, y no del todo fragante Tad Doyle frecuentemente culmina el punto álgido de sus actuaciones saltando hacia la multitud desde una considerable altura. Y este tío debe pesar cerca de 200 kilos. Los sevillanos somos más listos y cuando el gordo (y recientemente fallecido) Kike Turmix hizo lo mismo en una actuación de los Pleasure Fuckers en el Fun Club, la gente se abrió como las aguas del Nilo y el hostión que se dio el pobre Kike hizo temblar los cimientos de las columnas de la Alameda.

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The Stooges – “Louie Louie”

Inequívoco respeto es debido también a Iggy Pop, quién ejerciendo de cantante de los Stooges sufrió abuso verbal por parte de un grupo de motoristas en un concierto en Detroit. Antes del próximo concierto Iggy habló en la radio y desafió a todos los Angeles del Infierno locales a hacerle lo mismo. El alboroto resultante puede ser oído en el LP en directo “Metallic K. O.”, que recoge con fidelidad el sonido de botellas voladoras, con las cuales muchas veces Iggy solía hacer el numerito de golpearse el pecho desnudo.

Algunos de los más inexcusables crímenes contra los fans han sido cometidos precisamente sobre aquellas que más devoción tenían por sus ídolos. Sí, las únicas que dan sus cuerpos para los lascivos placeres de las estrellas: las groupies. Hay que admitir que si alguna hubiese querido ser groupie del rey de la mierda GG Allin, hubiese necesitado antes que le examinaran la cabeza. No es sorprendente, entonces, que una de sus muchas sentencias de cárcel la tuvo por aprisionar y torturar a una groupie. Pero, podéis relajaros, chicas, este hijoputa murió hace ya algunos años. También está fuera de juego el antiguo mentor de Prince, Rick James, no sin antes haber pasado por la cárcel también por apresar y torturar a una chavalita fan suya.

Y aquí vamos a concluir este catálogo de horrores. Como hemos visto desde el principio, por muchos jóvenes de ambos sexos que acudan a él, el fútbol nunca será el nuevo rock’n’roll, los comités de disciplina han convertido a los futbolistas en corderitos que nunca se arriesgarían a poner su bota en el mismo sitio en que alguno de sus hinchas tiene la boca… bueno, Cantoná era un caso aparte, y bien que lo pagó, no como éstos… ¿Tú te imaginas a Figo golpeándose el pecho con la cabeza de cerdo aquella que le lanzaron? ¿O al portero aquel del Betis liándose a tortas con el colgado que invadió el campo para agredirle? ¿Y a Fabiano quitándose una bota y tirándosela al público cada vez que se ríen por haber fallado un gol que estaba hecho? Cuando a Fernando Torres se le acerca una chica, éste le da un autógrafo y quizás un besito en la mejilla, en vez de apresarla durante semanas y torturarla sexualmente a dos dedos de la muerte.

Así que cuando el Sevilla no necesite ya a Javi Navarro, éste debería fichar inmediatamente con El Arrebato para hacerle coros, por lo visto son grandes fans uno de otro.

MÉTEME GOLES (1ª Parte)

Como ocurrió en mis anteriores vacaciones, no quiero que le perdais la pista al blog porque no tengais nuevas entradas que llevaros a los ojos. Así que he dejado preparados otros refritos, actualizados un poco, para que Ambrosio o yo mismo, si tengo un ordenador a mano, los subamos regularmente. Portaos bien, que dejo al Gran Hermano vigilando…

Este post fue publicado originalmente el viernes 28 de octubre del 2005, pero sigue estando de actualidad porque los futbolistas siguen siendo igual de brutos (no le pregunteis a Crespo por Diarrá), y los abogados de los equipos siguen haciendo horas extras para procurar que los castigos de sus jugadores y entrenadores (musho Beti, eh!) sean lo más livianos posibles. Y ya que hablamos de…

Estoy oyendo que los abogados del Betis andan presentando alegaciones para que perdonen a sus jugadores por los insultos al árbitro de anteayer y no les suspendan ningún partido, y estoy pensando que nada de esto les hubiese ocurrido si en vez de estrellas del fútbol fuesen estrellas del rock. Los futbolistas peleones, los de insulto o escupitajo fácil, no tendrían ni la mitad de los problemas si en vez de desfogarse en un partido lo hiciesen en un concierto.

Porque la historia del rock dicta que las estrellas tienen licencia para dar patadas y toda clase de golpes a cambio de bastantes pocos problemas. Jugadores como Javi Navarro, Pablo García, o Diogo han equivocado su oficio, podrían haber sido mucho más felices como estrellas del rock, porque sus hazañas no les hubiesen significado prohibiciones ni persecuciones. Las estrellas del rock pueden patear, dar puñetazos, escupir e incluso torturar a sus fans y oponentes sin miedo a recibir mucho más que una tarjeta amarilla ni que ningún comité les castigue con tres conciertos de suspensión.

Y en las historias que os voy a contar a continuación lo vamos a comprobar. Pero recordad que, como todo lo que relato en esta sección, su veracidad está sujeta a la cuarentena que le impone el título de “apócrifos”.

Paul Simenon

Nuestras estrellas de rock favoritas a menudo te pueden estropear la cara casi sin apenas moverse. Sólo ten en cuenta dos cosas: la clase de botas (grandes, pesadas, llenas de adornos de metal) que suelen gastarse, y su posición en el escenario con respecto a tu cabeza. Sí, tu cabeza, que parece un balón de fútbol invitando a convertirse en futbolista a cualquier cantante que tenga una patada medio decente. Ni siquiera es necesario saber artes marciales.

Indudablemente, el Pablo Alfaro del rock sería Keith Richards. Fue de los primeros en realizar esta simple maravilla de la ciencia de los escenarios durante un concierto en 1.964 en Blackpool. Interrumpido y escupido a cada rato por un grupo de escoceses resentidos por el lujurioso abandono inducido en sus novias por los Rolling Stones, Keith comenzó a pisarles los dedos y darles patadas en las manos. Extrañamente, esto lo único que hizo fue determinarlos a hospitalizar a Keith y al resto de los Stones. Así que, naturalmente, Keith decidió que la extrema violencia era la mejor solución, y le pateó la cara a uno de ellos con la puntera de su bota antes de ser arrastrado a un coche que esperaba en un lugar oportuno y le sacó de una erupción a gran escala, que fue en lo que se convirtió la marabunta asaltando el escenario.

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Keith Richards – “Connection”
Cuando se tiene LA ACTITUD no es necesario saber cantar.

Aunque le siguen de cerca esos australianos medio locos que se llamaron Birthday Party. Después de haberse ganado con el sudor de su frente el título de “Grupo más violento que se haya paseado por Europa” gracias a varios oscuros incidentes, finalmente demostraron su capacidad en Hamburgo. El ya fallecido Tracey Pew, su bigotudo bajista de sombrero vaquero, se sorprendió de pronto al notarse una sensación cálida y húmeda por la parte baja de su pierna durante la actuación. Al volverse vio que uno de los fans se estaba meando en su bota. Naturalmente, Tracey Pew estrelló su bajo en la cara de tal insensato. Inevitable intento de invasión del escenario por parte de la audiencia. Debió ser un concierto muy divertido.

Aunque a Nick Cave, no debió parecerle tan divertido porque comenzó a huir del escenario golpeando todas las caras que se iba encontrando por el camino antes de que todo el grupo consiguiese salir por una puerta trasera hasta su furgoneta, perseguidos por una veintena de homicidas punkies alemanes. La banda pudo escapar a salvo, pero su guitarrista Roland S. Howard no estuvo satisfecho hasta que no tuvo su participación en los hechos, así que salió de la furgoneta, volvió corriendo hacia atrás hasta llegar a su perseguidor más cercano y romperle una botella de vino en la cabeza, antes de desaparecer en la noche.

En la actualidad los asaltos entre músicos y audiencia pasan más por el lanzamiento de misiles en vez de correr el riesgo de un combate directo. Las oportunidades están a favor del músico, porque tirando cosas a los espectadores seguro que le da a alguno. Y éstos lo tienen mucho más difícil para darle a él. Eso sería probablemente lo que pensaron los Beastie Boys la noche que comenzaron a arrojar latas de cerveza llenas sobre una ingobernable audiencia en Liverpool. Acertaron de lleno sobre una desafortunada chica que después de necesitar varios puntos de sutura también necesitó la asesoría de un buen abogado.

Éste anterior es sólo un ejemplo de las ramificaciones legales que pueden acompañar los inocentes juegos de lanzamiento de chismes con el público. Nicky Wire sólo intentaba ser amigable cuando lanzó su bajo al público en el Festival de Reading de 1.993. Le dio a uno de los guardias de seguridad en la nuca y tuvo que ser hospitalizado. Morrisey también era inocente, incluso generoso, cuando arrojó su pandereta a la audiencia en un concierto americano y le dio a una chica en la cara; que enseguida le puso un pleito. Y un caso muy similar le ocurrió a Rod Stewart también en los Estados Unidos cuando chutó un balón de fútbol hacia la audiencia y, sí, golpeó a otra chica… sí, en la cara, y… sí, la chica le demandó. Por 200.000 dólares; unos 30 millones de pesetas. Mientras tanto, Martin Chambers, desventurado batería de los Pretenders, escapó con un trago de su propia medicina cuando, en una demostración de aprecio a su audiencia de Birminghan les tiró sus baquetas. Antes de que tuviese tiempo de salir del escenario, uno del público le devolvió una de ellas, dándole de lleno en la cabeza.

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Ozzy Osbourne – “Paranoid”

Ha habido, sin embargo, proyectiles mucho más siniestros en la historia del rock que estos que hemos comentado. Si no, que le pregunten a Ozzy Osbourne, que después de sus famosos incidentes con murciélagos y palomas en los primeros años 80 fue regularmente bombardeado con toda clase de mamíferos muertos y menudillos de pollo. Una noche consideró que ya estaba bien la cosa y decidió devolver algo de lo que le tiraban. Eligió una masa informe de hígado congelado, el cual, como ya te habrás figurado, golpeó a uno del público y, sí, lo dejó K.O. y sí, probablemente le demandó.

El siguiente post os prometo amarillearlo sin piedad con estragos mucho mayores perpetrados en los conciertos de rock. Despedimos éste con un recuerdo para nuestro paisano Goyo que, junto a su colega Charly “The Vago”, se divirtió una noche intercambiando con el público de la Sala Alcázar lanzamientos de vísceras mientras sonaba el estribillo de aquella canción… “demasiado corazóooooooon, demasiado corazóooooooon…”. ¿estabas tú allí la noche de los corazones de vaca volantes…?

EL PATITO FEO

Escribiendo el post anterior de pronto me acordé de esta mujer. La asociación de ideas era evidente; aunque con diferente fortuna material, los dos pasaron por el mundo de la música dejando una profunda huella antes de que la misma enfermedad se los llevase siendo aún jóvenes. Y ninguno de los dos son personajes que estén en el conocimiento colectivo del gran público. Ya apareció fugazmente en una de mis entradas anteriores. Ésta es para ella sola.

El padre de LAURA NYRO tenía una cosa en común con nuestro querido Ambrosio: quería que su hija tuviese de nombre el de una canción.

Y por eso la llamó Laura. Como la pieza del mismo nombre de la película de Otto Preminger de 1.944, aunque no fuese una canción, sino un instrumental. En realidad Louis Nigro (así era su verdadero apellido) se perdió el nacimiento de su esperada hija porque, como trompetista profesional que era, estaba tocando en la madrugada del 18 de octubre de 1.947, mientras su mujer daba a luz en uno de los quirófanos del hospital del Bronx.

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“Eli’s comin'”

En su casa nunca faltó la música. Por un lado estaba su padre, al que le gustaba ensayar poniendo a todo volumen discos de las bandas de Woody Herman o Count Basie y acompañarlos con su trompeta. Su madre, de ascendencia rusa, tenía una gran colección de discos de musicales de Broadway, pero también de grandes sinfonías clásicas, conciertos de piano y óperas. Laura se enamoró de la voz de la soprano Leontyne Price y de las obras de los compositores impresionistas Ravel y Debussy, cuyos acordes tanto influyeron en los músicos de jazz. Pero como cualquier joven de finales de los años 50, con lo que Laura verdaderamente disfrutaba era con su propia colección de singles de rock and roll que continuamente estaban esparcidos por toda su habitación, siempre cerca del pick-up que los reproducía incansablemente.

Sin embargo ella no solía cantar a la vez que sus ídolos, como los demás chicos de su edad. Lo que ella hacía era tenerlos como inspiración y acompañamiento durante las horas que pasaba leyendo libros y escribiendo poesía. No es extraño, por tanto, que Laura Nyro se viera a sí misma al principio como una escritora de canciones más que como una cantante.

Las grandes divas del pop de la época en que ella comenzaba, como Aretha Franklin, Barbra Streisand, Dusty Springfield, Dionne Warwick; las cantantes de folk más populares, como Joan Baez o Judy Collins, o los grupos de chicas como las Shangri-Las, las Ronettes, o las Supremes, muy raramente escribían sus propias canciones, en realidad solo eran medios a través de los que se manifestaba el poder artístico de los escritores, compositores, productores y factotums de discográficas, todos ellos hombres… Phil Spector, Berry Gordy, Shadow Morton, Smokey Robinson, Holland-Dozier-Holland, Quincy Jones…

Y por otra parte, las mujeres que escribían canciones, que las había, y muy notables… Ellie Greenwich, Cynthia Weil, Carole King… que desde las oficinas del Brill Bruilding de Manhattan mezclaban con tanto acierto las melodías y la sofisticación del Tin Pan Alley con el nuevo rock y el rhythm and blues, nunca grababan sus propias canciones para editarlas (Carole lo hizo mucho después), aunque era muy frecuente que ellas mismas fuesen quienes las cantasen en las grabaciones caseras que pasaban a los artistas para que las aprendiesen.

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“Stoney end”

Las artistas que hacían las dos cosas se podían contar con los dedos de una mano; Jackie Dee Shanon escribía y cantaba sus propias canciones al otro lado del país, en la Costa Oeste; y también lo hacían algunas mujeres más dentro del rythm and blues, como Barbara Lewis, o del folk, como Buffy Sainte-Marie… de la escena folk salieron Janis Ian y la canadiense Joni Mitchell, que fueron los antecedentes más claros de Laura Nyro al cruzar de forma tan fértil las tradiciones folklóricas con el pop, el rock y el jazz.

Pero la mujer que realmente dio forma al estilo de Laura fue la brillante iconoclasta Nina Simone, que había creado una amalgama de jazz, folk, R&B y música clásica, que era única en su tiempo; su música basada en el piano, sus interpretaciones dramáticas, su dinámica forma de cantar, que iba desde el susurro al grito desgarrado… desde los quince años, Laura Nyro aprendió escuchándola a ella que muchas veces en la música la fealdad era más atractiva que la elegancia, que el sonido de las emociones había que lanzarlo al aire en vez de moderarlo; y estas enseñanzas las aplicó a su carrera.

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“Blowin’ away”

Una carrera, que aunque seguro que habría tenido otro punto de eclosión de no haber sido éste, pero que empezó de forma totalmente casual. Tuvo su origen en las páginas amarillas de la guía telefónica. El descubridor de Laura, Artie Mogull, se había comprado un piano de segunda mano para su oficina y necesitaba que se lo afinasen, así que marcó el número de teléfono de un afinador que encontró en la guía, el de Louis Nigro, que combinaba este trabajo diurno con el de tocar la trompeta en los clubs por las noches.

Mientras afinaba el piano, Lou no dejaba de hablarle a Artie sobre las maravillas que escribía su hija… “Oiga! haga el favor… cállese de una vez y termine de afinar el puñetero piano!!!”. Pero para su suerte, el padre de aquella chica era enormemente charlatán y no paró de marear a Artie hasta que éste estuvo de acuerdo en dejar que Laura viniese al día siguiente a tocarle algunas de sus canciones.

Al día siguiente una chavalita feísima y desgarbada se sentó al piano y comenzó a cantar una tras otra una serie de maravillas que muy poco iban a tardar en convertirse en grandes éxitos en las voces de artistas ya consagrados como Barbra Streissand, los Fifth Dimensions y los Blood, Sweat & Tears… “Stoney end”, “Wedding bell blues”, “And when I die”… el hombre se quedó tan flipado que antes de que se levantase del piano ya le tenía preparados un contrato de management, otro de grabación, y otro de derechos de sus canciones.

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“Wedding bell blues”

Entre ambos, que no estuvieron mucho tiempo asociados, siempre se interpuso esa ambivalencia que Artie Mogull sentía hacia Laura Nyro. Por una parte le reconocía su talento y su potencial comercial, que la ponía ante sus ojos como la Bob Dylan femenina; pero por otro no ocultaba su desdén por la apariencia y el estilo de la chica, dos formas de verla que tenían difícil coexistencia. Ella estaba contenta por unirse a una corporación que la asociaba con alguien a quien ella admiraba muchísimo, como era Dylan, pero por otra parte, pronto se dio cuenta de que allí tenían mucha más importancia los negocios que los artistas.

Pero esa forma de pensar… llamémosle “industrial”, de Artie Mogull, fue la que nos dio a la Laura Nyro que hemos conocido después y que nos ha maravillado siempre. Porque Laura tenía el talento crudo, las melodías musicales, las letras poéticas y una voz con la atractiva resonancia de las cantantes de ópera, pero allí la obligaron a que sus canciones fuesen directas en vez de perderse en serpenteos, allí le enseñaron las reglas del éxito musical. A ella, inmersa en su mundo, lo que le decían le entraba por un oído y le salía por el otro; pero para eso está la sagrada figura de “la madre de la artista”, que luego la pillaba por las escaleras y le echaba unas enormes broncas porque no escuchaba a los amables señores que perdían su valioso tiempo diciéndole que una canción que duraba diez minutos no iban a ponerla nunca en la radio y por tanto todo el trabajo y el interés que había puesto en componerla se iba a desperdiciar.

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“Lu”

Sí… sus canciones eran poco convencionales para ser éxitos. Las melodías eran extrañas para lo que se llevaba en aquellos tiempos, como también lo era la cantidad de compases que empleaba para construirlas; la estructura de los acordes también era diferente, sus letras eran muy interesantes; puede que Laura Nyro no sea la mejor cantante que hemos oído, pero aprendió a manejarse muy bien con sus canciones. Y otra de las cosas que aprendió fue a rechazar la idea imperante de que las mujeres no podían tocar los instrumentos que acompañaban sus voces, tocar en tus propios discos solo era cosa de hombres. Ella se aseguró por contrato específico que después de aquel primer disco en que no la tomaron apenas en serio, en los demás que editase a su nombre tendría que ir reflejado en la portada que “ella misma se acompañaba al piano”.

Tenía 19 años. Y desde entonces hasta que el cáncer se la llevó treinta años después la pura esencia de la música estuvo habitando en ella, y nos dio canciones como todas las que saltean este texto. Aunque no todo el mundo se diese cuenta.

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“And when I die”

No me asusta morir.
Y en realidad no me preocupa
si es paz lo que encuentras cuando mueres.
Solo asegúrate de que cuando el momento haya llegado
has forrado bien mi ataud,
porque ahí abajo debe hacer un frío del carajo.
Y cuando yo muera,
cuando yo me haya ido,
habrá un niño que nacerá,
y el mundo seguirá su curso.