Atrapado por el blues de Memphis
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BAZOKA, SIEMPRE EN LA BOCA (LA SECUELA)
Categorías: Forever Young
Carrascus

En el post anterior describimos los orígenes e inicios del bubblegum, y asistimos al apogeo de los cantantes ficticios que se mantenían a base de ir editando singles de éxito. También decíamos que este género iba dirigido sobre todo al público más joven, del que todos sabemos que su otra gran afición en aquellos tiempos en que no había otros instrumentos de distracción electrónicos era ver la tele. Por lo que la televisión jugó un papel fundamental en el desarrollo del bublegum. Nos habíamos quedado con la aparición de unos dibujitos animados que se convirtieron en estrellas del pop.

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The Archies – “Bang Shang A Lang”

El éxito de The Archies encabezó una salida por la tangente en la historia del bubblegum, los personajes de dibujos animados de las mañanas de los sábados que cantaban canciones de pop y de rock, y que frecuentemente incluso sacaban también discos al mercado. Don Kirshner fue el principal artífice de ellos, sacando más grupos dibujados como Chan Clan (que eran las voces de Ron Dante y Barry Manilow), Josie & The Pussycats, los Groovy Goollies (“Mis queridos monstruos” en España) e incluso una versión animada de los Harlem Globetrotters. Hasta los coleguillas de “Scooby-Doo”, que no eran un grupo de pop en realidad, cogían a veces sus teclados y batería para hacer un segmento musical en sus películas. Y la relativa falta de éxito en las listas no significaba necesariamente que la música que hacían no fuese genuino bubblegum para los consumidores del sábado por la mañana.

Hasta los Monkees, que ya habían disfrutado de éxito con su serie televisiva, volvieron a las mañanas sabatinas con una reposición en 1.969 que volvió a traerlos a la primera fila. Quizás ahí también tendría que haber estado el grupo de Josie & The Pussycats, a quien el destino no trató demasiado bien y prácticamente han quedado como una nota a pie de página, a pesar de haber sido el vehículo para dar a conocer al mundo a Cherie Moor, posteriormente reconvertida en una mundialmente famosa actriz y cantante llamada Cheryl Lad. Esta serie de Josie, aunque basada también en la de los Archies, no fue producida por Don Kirschner, sino por Danny Jansen, que no eligió para la banda un sonido a imagen de los Archies, sino otro más soul al estilo de los Jackson 5. Probablemente debido a que de las tres chicas que componían Josie & The Pussycats, una de ellas (Pattrice Holloway) era negra, lo que también fue una apuesta arriesgada por parte de Hanna & Barbera, ya que hasta entonces nunca habían tenido un personaje de color en sus dibujos animados. Pero es que la voz de esta chica merecía el riesgo. Además, en las canciones de esta banda figuran como instrumentistas todos los músicos de soul más importantes de California. Una pena que, excepto Cheryl, enseguida cayeran en el olvido.

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Josie & The Pussycats – “Every beat of my heart”

El que un grupo dibujado creciese tanto como para tener personalidad propia era un arma de doble filo para los productores. Porque lo que realmente les interesaba era tener la propiedad de un nombre más que de un grupo. A ver si me explico mejor… la ventaja de los Archies, que eran anónimos, sobre los Monkees, por ejemplo, es que una vez que tuvieron éxito, éstos últimos se convirtieron en personas independientes, que exigían mejores contratos y cosas así, y el productor no podía echar a Mike y sustituirlo por otro, tenía que seguir con esos cuatro. El principal atractivo de esta clase de grupos era que con ellos se podía hacer dinero con los discos, con el merchandising, con los conciertos… y todo era de propiedad de los productores. Si Kaptain Kool & The Kongs tenían mucho éxito, podían enviar por todo el país a cuatro o cinco grupos con ese nombre, todo lo que necesitaban era tener un montón de trajes igualitos, cualquiera podía ponérselos… e incluso cualquiera podía grabar la música en los estudios. Era música creada genéricamente. Y no tenían que bregar con estrellonas de 25 millones de dólares de contrato.

Pero como todos los ciclos, éste también se agotó, saturado de imitaciones de “Scooby-Doo” y de grupos de tres o cuatro chicos con perros, gatos, caballos o coches, que intentaban descrifrar misterios entre canción y canción, y que, además, ninguno llegaba ni por asomo a rozar el éxito que tuvieron los Archies.

Y tampoco tardaría en llegar el punto final del bubblegum. Podemos situarlo sobre 1.971 o ’72, en el momento en que Dawn se convirtió en un grupo real para dejar de ser meramente una fábrica de singles. Ya no se podía trabajar con una banda que no existe, a menos, claro, que fueses Alan Parsons (pero ese es un animal de otro zoo diferente). Ni se podía seguir haciendo carrera solo con singles. Pero aunque el apogeo original del bubblegum pasó, su influencia continuó sintiéndose, a menudo en algunas formas inesperadas.

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Dawn – “Candida”

Y en Europa se mantuvo la idea más tiempo que en América, lo cual es irónico si tenemos en cuenta que el bubblegum nació en allí como respuesta a la British Invasion. Pero sí, podemos afirmar sin temor a equivocarnos mucho que los primeros discos de ABBA eran bubblegum. Y, por supuesto, montones y montones y montones de canciones de Eurovisión, que eran absolutamente artificiales, en las que no faltaban los típicos estribillos onomatopéyicos. Lo malo es que todas eran mucho más empalagosas que las americanas.

Y aunque también se convirtió en un fenómeno de masas juveniles, otra de las diferencias más acusadas era que aquí todos los cantantes tenían caras… porque, de no tenerlas ¿cómo iban a poder sacar pasta del mercado de las revistas? Así que el bubblegum evolucionó. Y lo hizo de formas separadas: en Europa evolucionó hasta convertirse en Glam, y en América lo hizo más hacia los ídolos juveniles. Fue el tiempo de la Familia Partridge, de los Bay City Rollers, pero también de Gary Glitter o de Sweet, que comenzaron como banda de bubblegum, porque nadie podrá negar que “Funny funny” se adaptaba a todos los cánones del género. Y, por supuesto, otra oleada posterior nos trajo a los Ramones, basados en un ángulo más melódico de la música de garage.

La dialéctica del bubblegum, por tanto, es de largo alcance, aparte de los obvios atractivos inherentes al bubblegum de muchos ídolos juveniles de los años ’70, desde los Osmonds a los Jackson Five o a los chicos de La Tribu de los Brady, el Glam tenía una deuda real con el bubblegum. Los discos de Glam eran pegadizos, ruidosos, creaciones artificiales diseñadas para quedarse en tu cabeza con estribillos repetitivos, muchas veces absurdos, pero siempre irresistibles. No había un salto tan grande entre los Ohio Express y Sweet, Gary Glitter, Mud, Hello, o incluso Slade y Suzi Quatro. Si hasta los Bay City Rollers tenían un pie en ambos campos, como grupo ídolo de la juventud con vagas raices glam…

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Bay City Rollers – “Bye bye baby”

Otro género que tenía conexiones con el bubblegum era la música disco. Sobre todo porque aquí es donde fueron a parar todos los productores del bubblegum. Neil Bogart, cuando dejó Buddah Records fundó Casablanca Records, el más importante de todos los sellos de música disco, con lo que demostró ser un genio absoluto del marketing. Fichando al productor superestrella del Eurodisco, Giorgio Moroder, que ya tenía experiencia sacando discos de bubblegum en Alemania como “Looky looky” o “Moody Trude”, construyó un gran imperio comenzando con Donna Summer y siguiendo con otros grupos de disco prefabricado. En realidad la progresión de grupos como los Archies o los Banana Split hasta estos grupos de Casablanca Records, como Village People, tampoco es tan difícil. Y no solo hacia los grupos de música disco del sello, sino también hasta otros que grababan allí, como Kiss, que también tenían raices muy profundas en el bubblegum. Sus estrafalarios disfraces, y su eficacia en el merchandising, por no hablar de sus singles atrevidos y directos, influídos tanto por el pop como por el rock duro, hacía de los Kiss o de Village People unos grupos por los que Jerry Kasenetz y Jeff Katz hubiesen matado para tener en sus filas.

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Village People – “Go West”

Y luego llegó el punk. Aunque lo que llamó la atención de los primeros grupos de punk fue su rabia y su estrepitosa energía, un valor añadido eran sus concisas cancioncillas de inmediato y visceral atractivo. El movimiento punk llegó para romper barreras, y una vez que lo hubo hecho y diluyó su rabia en ello, los grupos aprendieron a tocar, porque ningún movimiento puede durar mucho sin melodías. Grupos como los Undertones, Generation X, los Rezillos y, sobre todo, los Ramones, sacaron su inspiración claramente del bubblegum; incluso han hecho versiones de algunas de aquellas canciones, como “Indian giver” y “Little bit o’ soul” los Ramones, o “1, 2, 3, Red light” los Talking Heads… una pena que los Ramones nunca hayan versionado a los Ohio Express. En el Radioblogin’ tienes todos los originales.

Y aunque el bubblegum tuvo siempre muchos detractores, su atractivo trascendió a todas las críticas. Que este estilo fuese una cosa inherente a los más jóvenes, y que solo fuese música divertida hizo que muchos la mirasen de forma despectiva, pero a través de los años siguieron haciéndose canciones que una vez que las escuchabas ya querías escucharlas otra vez, y que se te pegaban al oído inmediatamente, canciones simples y directas que siempre eran bienvenidas… y aunque todas ellas estén incluídas en el mismo saco de “comerciales”, no tienen porqué ser malas por naturaleza; os admito que ahí están las Spice Girls… pero también The Cardigans

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The Cardigans – “Love fool”

Llegamos al final de un largo post en el que, aún a riesgo de que los más puristas de vosotros hayais abandonado la lectura con una sonrisa sarcástica en los primeros párrafos de la entrega anterior, quería deciros que había cosas interesantes que saber sobre esas canciones de estribillo fácil que se apoderaron del mundo colándose en los cerebros de los que las escuchaban para permancer allí. Canciones sin grandes mensajes, solo llenas de vitalidad y dobles sentidos, cortas y afiladas, atractivas. Y en tiempos de problemas, como los que corren, sirve de tremenda catársis el mero hecho de unirse a los que corean un entusiasta estribillo de bubblegum como si fuese un mantra lo que entonamos: “…sugar… oh, honey, honey…”.

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4 Comments

  • El dia 17.03.2008, Microalgo dijo:

    Vaya pinta la de los Village People. Pa encontrártelos a la vuelta de la esquina…

    No quiero ni pensar los humectos sueños que habrán tenido los niños de esa generación con las Pussicats (no es para menos, no me digan). Menos mal que yo no las recuerdo de mi infancia. Nuestros traumas suelen venir cuasados por la diferencia de tamaños con Afrodita-A. No había manera de satisfacerla, y si se enfadaba te disparaba una teta. Mortal de necesidad.

    • El dia 17.03.2008, EuLaliA dijo:

      Oye Carrascus, ¿este año no nos escribes ningun especial de Semana Santa?

      Joooo, yo no me acuerdo de ninguno de los dibujos animados que dices. Bueno de Scoobydoo sí, porque han durado mas tiempo y han hecho pelis en el cine….. pero de los otros……..!!!!

      Muy guay toda esta musica, tengo ya el mp3 a reventar.

      • El dia 17.03.2008, Mityu dijo:

        La sensación de vacuidad que pueden dejar unas canciones quizás no dependa sólo de su estructura, de su forma de comercializarla, de la artificialidad de su creación.

        Un producto destinado a un público de edad tan concreta no necesita esmerarse en demasía, porque no hay madurez suficiente por un lado, tampoco un oído educado por otra y sí una esponja limpia que retendrá la sencillez y la alegría de una repetición sencilla que prolonga en ellos (en su momento nosotros) la ficticia idea de una no complicación general ante la vida.

        Luego quedan los recuerdos, como decía una chirigota de por aquí, que permanecen con más cariño “porque los viví de niños, no porque fueran mejores”.

        Un beso.

        • El dia 18.03.2008, carrascus dijo:

          La nostalgia siempre funciona, amiga Mityu. De todas formas estas canciones no representan para nosotros lo que pueden representar para los americanos que sí vivieron de pequeños en directo la mayor parte de ellas. Casi todos estos dibujos animados han pasado por aquí, al menos todos los mejores, pero aquí los niños no se enganchaban a esa música, sino a otros estilos de los que a la mayoría se les puede aplicar el prefijo de sub. Tampoco existió aquí esa cultura de sábados por la mañana televisivos hasta que comenzó “La Bola de Cristal”, que a los de mi quinta ya nos pilló mayores… vamos, a mí hasta con una hija con la que veía el programa. En los años 60, cuando los americanitos podían pasarse las mañanas del sábado ante el televisor, aquí apenas había televisores, y además, los sábados por la mañana también teníamos clases por entonces.

          La diferencia cultural era mucho mayor que ahora.

          Los Village People ya resultan más familiares para todos, verdad, D. Micro? Aún a pesar de sus pintas.

          Y Lali… sí que tengo previsto algo semanasantero, pero entre la gran actividad laboral de la semana pasada y que aquí la Semana Santa ya sabes para lo que es, pues aún no he podido ni empezar a escribirlo. Eso sí, la música y las fotos ya las tengo. A ver si esta tarde tengo un rato antes de salir… Y menos mal que el del bubble salió largo y pude romperlo en dos partes…

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          Si quieres poner una afoto en tu comentario, pega el enlace aquísh. Muuusho cuidao con lo que ponemoh.