Soy esquizofrénico. Pero no me he perdido. Quiero decir… me he mantenido sano. Busqué la palabra “esquizofrenia” durante mi periodo de retiro en Detroit. Alguien me dijo que el término se me podía aplicar a mí, así que pensé que mejor miraba a ver qué decían los libros de ello. La esquizofrenia es fascinante, no es solo tener una personalidad rota. Es una enfermedad que mezcla tus sentimientos hasta que pierdes todo balance emocional. Y ese balance, especialmente en mi caso, es muy delicado. Me encontré muy poco seguro de si debía continuar o no. Necesitaba descansar.
La cura está dentro de nosotros. Todo lo que tenemos que hacer es sacarla. Todas las respuestas están contenidas en nuestro interior. Dios está en cada uno de nosotros. Si nos paramos el tiempo suficiente para escuchar el rítmo de los latidos de nuestro corazón, ése es el rítmo de la voz de Dios. Entonces ¿para qué necesito doctores? No, no necesito ir a fiestas y cócteles y hablar sobre mi psicoanálisis. No necesito psquiatra. Es solo cuestión de cambiar de estilo.
A finales de la década de los ’60 MARVIN GAYE decidió alterar su estilo, de forma tan consciente como Michael Jackson cuando decidió cambiar el suyo en los ’80. La diferencia es que el nuevo estilo de Marvin, al contrario que el de Michael, iba a ser anti-glamour. Al menos por el momento.

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“Mercy mercy me”
(Del “What’s going on”)
Prácticamente se convirtió en un recluso. Intentó sacar de él cuantas más presiones posibles. Quería abandonar la vida que había llevado durante los últimos diez años, y que ahora le asustaba tanto. Quería salir, pero no podía; se pasaba días tan deprimido que ni siquiera salía de su habitación. No le animaba ni siquiera la risa de sus hijos, si acaso, lo que más le ayudaba a no volverse loco del todo era ir a veces al parque y jugar con un balón.
Las batallas de Marvin Gaye contra la reclusión fueron empeorando a medida que pasaban los años. Había periodos en los que era capaz de moverse libremente, pero inevitablemente llegaba un momento en que volvía a su habitación para permanecer en ella durante meses, buscando alivio de las tentaciones y confusiones del mundo. Y continuó viviendo con esta depresión hasta su muerte. Pasaba de estar tan relajado y con tanto sentido del humor como si el mundo no le importase nada, a hablar sin parar de sus problemas como si pareciese que cargaba el mundo sobre sus hombros.
Sus amigos intentaban que saliese de casa, conscientes de que la actividad física era la mejor terapia para él. Pero ya era demasiado tarde. Marvin era un loco de los deportes, de todos los deportes. Y siempre quiso ser deportista. Cuando era un niño le asustaba competir, y su padre tampoco le dejaba hacerlo… se supone que los hijos de los predicadores no se meten a futbolistas. Y de pronto decidió que eso iba a cambiar; comenzó a entrenar con los Detroit Lions y se convenció de que podía jugar. Tenía la fantasía de verse en la Superbowl haciendo un touchdown, con millones de personas admirándole por televisión. Y aunque era buen atleta, no tenía la calidad necesaria como para ser un profesional, así que sus experiencias con el fútbol y con el baloncesto solo fueron ejemplos añadidos de sus delirios de grandeza.

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“Flyin’ high”
(Del “What’s going on”)
Sus entrenamientos con los Detroit Lions pasaron de ser simple diversión a algo que se tomó muy en serio. Pasó de los 77 kilos a pesar casi 90, hacía pesas y corría 10 kilómetros diarios; dejó de fumar, de meterse drogas; estaba convencido de que podría jugar con el equipo. Pero ni los directivos ni el entrenador vieron nunca esa posibilidad; incluso les preocupaba que Marvin se hiciese daño y esto les supusiera a ellos alguna demanda, porque Marvin Gaye era un gran talento musical que tenía que ser protegido, no puesto en peligro. El día que se lo dijeron no hubo nadie más decepcionado en el mundo que Marvin.
…pero lo que nunca entendieron los demás es que a Marvin Gaye le asustaba muchísimo menos enfrentarse a las moles que componían cualquier defensa de un equipo de fútbol americano que a las grandes audiencias que llenaban las salas y los estadios en los que cantaba. ¿Intentar cantar para 20.000 mujeres, todas ellas gritando y luchando por tocar algún rincón de tu cuerpo…? Que te reviente un defensa es poca cosa en comparación.
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“Pride and joy”
(Años ’60)
Marvin siempre tuvo mucho más éxito como cantante entre las mujeres que entre los hombres. Las mujeres compraban muchísimos más discos suyos. Quizás las mujeres sentían su música mucho más profundamente que los hombres; las mujeres tienen sus raices en la tierra y en el espíritu, son más sensibles que los hombres. Y Marvin las apreciaba en la misma forma en que ellas le apreciaban a él. La portada de su disco “Super Hits”, editado en el otoño de 1.970 fue la perfecta expresión artística de la mítica de Marvin en aquella época: estaba establecido como un sex-symbol. La ilustración le mostraba como un Supermán de músculos protuberantes capaz de volar y romper una gran antena a la vez que de proteger de la caída a una mujer exhuberante escasamente vestida, que se aferra a su cintura y su cuello.
Desde que cantó “Stubborn kind of fellow” en 1.962, Marvin había tenido más de treinta éxitos que comprendían un rango emocional que iba desde la dulce inocencia hasta la amarga frustración. Se convirtió en la mayor fuente de ingresos de la Motown, y sobrevivió a una década marcada por la volatilidad de los estilos musicales. Sin embargo lo que él de verdad siempre quiso ser, un cantante de baladas, nunca lo había conseguido.
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“Stubborn kind of fellow”
(Años ’60)
Y ahora se daba cuenta del porqué. No era lo suficientemente viejo y sabio; no sabía todo lo que había que saber. Tenía mucho sufrimiento que padecer antes de alcanzar los sentimientos adecuados. Y Marvin comenzó a deleitarse con su propia miseria; su psyque se lo pedía, su arte se lo pedía. Su alma sufriente se convirtió en su más poderosa fuente de inspiración artística. Marvin se veía a sí mismo como un mártir, un hombre cuyo dolor podía convertirse en exposiciones artísticas de gran valor. Y en ese sentido triunfó absolutamente.

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“I heard it through the grapevine”
(Años ’60)
En lo que fracasó sin embargo, y era en lo que él más desesperadamente quiso tener éxito, fue en crear una familia feliz. Incapaz de lograrlo o de romper de una vez por todas con Anna, fue prolongando la agonía de su matrimonio y su desgracia doméstica. Y todo porque le asustaba menos el dolor que la soledad. Un matrimonio tan infeliz como aquel dura como mucho un año antes de llegar al divorcio; a Marvin le costó catorce años hacerlo. Quizás porque cuando él cantaba siempre lo hacía para una mujer en particular, y durante mucho tiempo esa mujer era Anna.
Su carrera discográfica se dividió en dos partes iguales: En los ’60 (aparte de sus duetos) él cantaba para Anna; y en los ’70 y los ’80, cantaba para Janice, su segunda esposa. Personalizando su música, Marvin era capaz de expresar exáctamente lo que sentía, por tanto la experiencia, tanto para él como para su audiencia, estaba siempre cargada de emociones reales. Entre Anna y Janice, sin embargo, pasó por un importante periodo, una pausa en 1.970 para crear un trabajo socioreligioso de sorprendente originalidad, un puente sobre aguas turbulentas entre dos matrimonios turbulentos; una suite basada no en el romanticismo, sino en el alma y la salvación. Estamos hablando de “What’s going on”.
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“Inner city blues”
(Del “What’s going on”)
Antes de editar esta obra, Marvin pasó por un periodo de hibernación y preparación. A finales de los ’60 se aisló psicológicamente de las presiones del show-business rehusando cantar en directo. Pero siguió experimentando y creciendo musicalmente. De hecho, mientras el mundo tenía la impresión de que se había retirado, él se estaba reencontrando. Y por fin se atrevió con algo que siempre tuvo pendiente: la producción.
Fue lo suficientemente cauto para no comenzar con sus propios discos, sino ensayar con otro grupo de la Motown que se llamaba The Originals. Su primer intento con ellos, “Baby, I’m for real”, llegó al número uno de las listas de soul y al catorce de las generales de ventas. Curiosamente Marvin escribió esta canción con Anna… si vivir juntos era un desastre, ¿cómo sería trabajar juntos? Era extraño; un día estaban tirándose los trastos a la cabeza y al día siguiente estaban haciendo el amor como cuando se conocieron. Pelear les estimulaba, y Anna siempre fue buena para su música; le daba ideas y le empujaba hacia donde ella quería, y Marvin siempre necesitó empujones, sus estados de ánimo era muy cambiantes.
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“Baby I’m for real”
(The Originals)
Las dos canciones siguientes que escribió y produjo para The Originals también tuvieron éxito. Pero eso era lo de menos, lo importante es que Marvin había vencido su estancamiento creativo y estaba escribiendo de nuevo; estaba enseñando a este joven grupo, tejiendo sus armonías y dándole contrastes a sus texturas vocales. Podía sentir la fuerza que emanaba de su interior y darse cuenta de que solo había una persona que pudiese diseñar su música desde ahora: él mismo.
La relación con el grupo duró poco tiempo. Marvin era incapaz de desviar la atención de sí mismo para producir a otros durante mucho tiempo. Cuando escuchaba a The Originals se escuchaba a sí mismo, ensayando y grabando con el grupo se daba cuenta de que en realidad el podía cantar las cuatro partes. A través de los Originals pudo combinar el pasado y el presente, dar la carnaza que demandaba el negocio del mercado discográfico al tiempo que expandía su actual música a horizontes armónicos más ámplios. Y además, las nuevas disponibilidades técnicas de los primeros años ’70 aumentaban radicalmente las posibilidades de experimentación vocal. En “What’s going on”, que salió a primeros del ’71, Marvin Gaye fue de los primeros músicos en aprovechar las pistas adicionales de los equipos de sonido para llenarlas de variaciones de su propia voz.
Los orígenes musicales y literarios de “What’s going on” estaban en múltiples fuentes. Pero el pistoletazo de salida para su creación fue que Marvin ya no soportaba seguir haciendo canciones de amor con The Originals. Su estado de ánimo no era el adecuado para ese tipo de canciones. No con Tammi Terrell de cuerpo presente…

El funeral de Tammi fue en marzo de 1.970 y en él se pudo ver a un Marvin Gaye totalmente abstraído y angustiado, hablándole al cadáver de Tammi como si aún estuviese viva… totalmente devastado. Después Marvin comenzó a fantasear con su propia muerte junto a Tammi. En su imaginación ella simbolizaba la esperanza en el amor romántico. Y con esa esperanza muerta, Marvin no solo desesperaba por Tammi sino también por su propio futuro, incluso cuando estaba al borde del más monumental descubrimiento creativo de su carrera.
¡Qué noches las de aquellos días…! Sly Stone estaba ensanchando las fronteras del soul, influyendo en todo el mundo, desde el propio Marvin hasta Miles Davis; los Beatles dejaron de existir, y John prefirió mantener su karma al lado de Yoko; los Carpenters estaban en la cima del mundo; y también Simon & Garfunkel; y Al Green, un joven cantante de soul, pero muy funky, tuvo su primer éxito. En la casa de Marvin, la Motown, habían descubierto una nueva voz de “macho” en Edwin Starr, y su canción “War” fue directa al número uno… las canciones con mensaje se vendían bien. Diana Ross comenzó su carrera en solitario con una canción de Ashford & Simpson y con “Ain’t no mountain high enough”, la misma que tan maravillosamente funcionó con Marvin y Tammi, y Berry Gordie dejó Detroit para convertirla en estrella de Hollywood. Todo le parecía poco para ella, vestuarios infinitos, costosísimos escenarios e iluminaciones… incluso cuando Bobby Taylor encontró a los Jackson 5, Berry vendió a la prensa la idea de que habían sido un descubrimiento de Diana.
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“I’ll be there”
(The Jackson Five)
Entre noviembre del ’69 y septiembre del ’70, la respuesta del público a la voz de un Michael Jackson de once años fue espectacular. Las primeras cuatro canciones del grupo fueron números uno seguidos: “I want you back”, “ABC”, “The love you save” y “I’ll be there”. Michael no solo estuvo muy influenciado por Diana y Smokey Robinson, de quien aprendió esa forma suya de bailar, sino también por Marvin Gaye. Catorce años después se hizo realidad el sueño más deseado de Berry Gordie, un graduado de la escuela de canto y baile de la Motown se había convertido en el “entertainer” más famoso del mundo… pero para entonces, sin embargo, ya pertenecía a la CBS.
En todos los periodos de su vida, activo o inactivo, feliz o deprimido, Marvin Gaye siempre estudió la música popular con imparcialidad y sobriedad, su reacción a las nuevas estrellas y tendencias siempre era cautelosa. Nunca saltó a un tren en marcha, prefería esperar un año analizando la situación y desarrollando su propia estrategia. El resultado normalmente era una original síntesis, el comienzo de otra forma diferente de tendencia. Este proceso reflexivo fue especialmente verdadero en el periodo precedente a “What’s going on”.
Había tantos cambios musicales flotando en el aire que era difícil encontrar un asidero. Por eso se tomó tanto tiempo sin hacer nada. En la Motown seguían presionándole, querían que volviese a los lujosos circuitos de Las Vegas y Miami, no paraban de gritarle “¿cuándo vas a ir al estudio de nuevo?”, “¿cuándo vas a volver a grabar algo?”, “¿cuando vas a volver a darnos otro producto…?”. Pero Marvin ya no podía seguir viendo su música como un producto. Ya no iban a poder suprimir más la conciencia política de Marvin Gaye.
Sus respuestas a las anteriores preguntas eran: “¿Has leído hoy los periódicos?”, “¿has visto a esos niños que han matado en Kentucky?”. Los asesinatos de estos niños le pusieron enfermo, no podía dormir ni dejar de llorar, la idea de cantar canciones de tres minutos sobre la luna y el amor no le interesaba en absoluto. Ni la de hacer canciones con mensajes instantáneos.
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“Save the children”
(Del “What’s going on”)
Déjame hacerte una pregunta:
¿Le importa realmente a alguien?
Salvar a un mundo desesperado.
Llegará un momento en que el mundo no quiera cantar,
las flores no quieran crecer, las campanas no quieran sonar.
¿Le importa realmente a alguien?
¿Quien está dispuesto a intentar salvar un mundo
que está destinado a morir?
Cuando miro al mundo me invade la tristeza,
los niños de hoy son los que de verdad van a sufrir mañana.
Qué pena! Qué forma más mala de vivir!
Todos tenemos la culpa. No podemos dejar de vivir.
Vivir, vivir para la vida.
Dejemos vivir a todo el mundo.
Vivir la vida a los niños…
Salvemos a los niños…

También estaba abriéndose paso en su interior el conocimiento de la cultura alternativa de su tiempo. Le costó esfuerzo, pero asimiló las enseñanzas de los libros de Carlos Castaneda, vió lo que estaba pasando en Woodstock y pensó que había una completa generación nueva esperando encontrar nuevos caminos. Y decidió crear un nuevo camino musical propio. La actitud corporativa de la Motown le apretó tanto del cuello que no le dejaba respirar, pero él se sintió con las fuerzas suficientes para comenzar a crear su camino. Cuando su hermano Frankie regresó del Vietnam y le contó las cosas que ocurrían allí comenzó a hervirle la sangre. Ahora tenía rabia, energía, y un punto de vista artístico… era el momento de olvidarse de los deportes, ya no había sitio para juegos.
Y Marvin comenzó a trabajar. Ahora estaba preparado. Un artista de tan brillante intuición que ya había esperado demasiado… tanto tiempo de reflexión, e incluso de bloqueo creativo, había trabajado a su favor. Marvin había rellenado hasta rebosar su vaso creativo. Por primera vez en su carrera se sentía capaz de moverse más allá de lo personal, hacia lo universal. Aunque la primera canción fue escrita por un colaborador, significando el impulso inicial al que nos referimos antes, y que siempre necesitaba Marvin, la totalidad de la obra llegó desde el examen del espíritu y del estado del mundo que realizó el propio artista. Él convirtió su tesis, que era una mezcla de fe y desesperación, en una simple pregunta. Mirando el enloquecido mundo del inicio de la década de los ’70, se preguntó: “Qué está pasando?”, convencido de que tenía la respuesta.
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“What’s going on”
(Del “What’s going on”)
Madre, madre,
Hay tanto de tí llorando.
Hermano, hermano, hermano,
Hay tanto de tí muriendo.
Sabes que tenemos que encontrar una forma
De traer algo de amor aquí hoy.
Padre, padre,
No necesitamos la escalada de conflictos.
La guerra no es la respuesta, ya lo sabes,
Porque solo el amor puede conquistar al odio…
Piquetes con hombres y banderas,
no me castigueis con brutalidad.
Hablemos, y así podreis ver
Qué está pasando.
Padre, padre,
Todos creen que estamos equivocados
¿Pero quienes son ellos para juzgarnos
Simplemente porque nuestro pelo es largo?
Sabes que tenemos que encontrar una forma
De traer algo de amor aquí hoy.