Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
Y AÚN DICEN QUE EL PESCADO ES CARO…! (2)
Carrascus

Viene del capítulo anterior

Bueno, supongamos que ya se ha dado el paso decisivo y tras haber hecho cálculos y sopesar las pérdidas (las ganancias nunca aparecen en las previsiones, no somos tan ilusos), hemos creído poder asumir el riesgo y ha salido la fumata blanca. ¡Habemus concierto!. Un viejo aforismo nos marca la pauta a seguir: no basta con saberlo hacer, hay que hacerlo saber. Para ello, podemos contar con diferentes medios (y abrimos otra llave):

* A: La (ar)radio: La gran amiga y la gran enemiga
* B: La prensa: Se enrolla bien.
* C: Los Carteles: Enorme fuente de sofocones
* D: El boca-a-boca: Barato y efectivo.

Para moverse con soltura por entre los medios citados arriba con la A y la B hay que (man)tener amistades, cuantas más mejor. Y también hay que tener un dossier. ¿Qué eso qué es? Pues un panfleto en forma de tocho de fotocopias que exagera las excelencias del grupo en cuestión y lo bien que se lo monta en directo. Se tiene mucho ganado cuando el dossier lo confecciona uno mismo intentando hacerlo atractivo dando muchos datos interesantes, porque los que envía el promotor nacional suelen ser infumables: fotocopias ilegibles, faxes incompletos con notas atrasadas y en inglés (extraño idioma bárbaro incomprensible para un buen número de comentaristas musicales). Como compensación a tantos esfuerzos, tal trabajo de ingenio, erudición e investigación acaba como papel para borradores en la mayor parte de las redacciones. … Y pensar que para ésto han talado algún arbol allá en la Amazonia.

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The New Christs – “Coming apart”

Sala “S.A.L. de Sevilla”, 6-11-89

Mientras que las arradios municipales (quiero decir, las pocas potables que hay en la provincia) se vuelcan con los conciertos, el resto de las ondas locales te pueden dejar frío. Hagamos repaso hertziano: Por parte de la SER, ni “los 40” ni Cadena Dial dan juego alguno, y la “infiltrada” que puede dar algún apoyo en la onda media tiene pequeños contratos temporales que, mire usté por donde, (casi) nunca coinciden con las fechas de los conciertos. En cuanto a la COPE, escalofríos me da pensar que en los 100 de la FM mora un mortal enemigo de alto tonelaje que piensa (si es que está capacitado para hacerlo) que los únicos conciertos que valían la pena son los que él mismo montaba cuando andaba por la SER (disparando con pólvora del Rey, así cualquiera), y así lo constatamos con ocasión de nuestro primer evento (la actuación de New Christs). Las buenas intenciones de su Onda Media, en cambio, aparecen ahogadas en cadena (aluvión de Herreros, Herreras, Encarnas y Garcías). Otras emisoras: La presencia de un amigo dentro de la redacción local de RNE nos ha ayudado bastante con su insistencia en colar dentro de las noticias culturales algún que otro concierto. La “Nuestra” (de ellos, vaya), pese a contar con un canal exclusivamente musical, no ha sido muy pródiga en anunciar los conciertos, y siempre a cambio de múltiples invitaciones para el personal y los oyentes (aunque eso de hacer los sorteos a horas “de máxima audiencia”, como las dos y media de la madrugada o las ocho de la mañana, me tiene intrigado). Pasemos una tupida mortaja sobre ANTENA 3 y S.Hachuel, únicamente interesado en flamenqueo y beneficiencias varias. Si nos vamos a las emisoras nacionales nos tendremos que limitar a RADIO 3, siempre dispuestos a echarte una mano (obviemos la excepción del Papa Ramón 13), sobre todo si les informas de la gira completa. Y, aunque ya pasó a la historia, la buena disposición de Jorge Albi (“La conjura de las danzas”) en ONDA CERO MÚSICA merece también ser reflejada en estas líneas.

Cambio de tercio a la Prensa Escrita, donde es fácil hallar una buena cobertura de los conciertos, sobre todo porque los redactores, aparte de periodistas, son gente muy vinculada al mundillo de la música. En casi todos los diarios no te falta un articulo, especialmente los viernes en las páginas (o el suplemento) de Ocio, donde hasta puedes tener una página entera. Condición indispensable: aportar fotos, escaso y preciado bien que las compañías discográficas atesoran y sólo comparten contigo (una o dos, no vayais a creer) cuando consideran que tu peloteo ha sido lo suficientemente baboso.

Pasamos a la puntilla más dolorosa: los carteles. La primera en la frente: en toda Sevilla y provincia no hay ni una imprenta con máquinas que te hagan un cartel de 75 x 100 cms. Esta es una de las grandes partidas del presupuesto de todo concierto. A ver, 2.000 carteles a 32 ptas. (si haces menos te salen a más), junto con los gastos de envío a Sevilla te salen por 70.000 ptas. Y su correspondiente pegada en las calles a 30 ptas. cada uno, van 60.000 ptas. más a la lista.

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The Trilobites – “Wanna destroy U”

Sala “Juke-Box”. Sevilla, 20-11-89 (Hubo que improvisar la Sala y el equipo a última hora porque una enorme tormenta que cayó ese mismo día había inundado e inutilizado la Sala “S.A.L. de Sevilla”.)

Ya que cada cartel en la calle te sale por unas 65 ptas. total, imagínate los retortijones que le entran a uno cuando vé que los treinta pósters que tan lustorosos se veían por la tarde en la Ronda de Capuchinos han sido tapados por “Maradona a dúo con Pimpinela”. Las cada vez más escasas paredes sevillanas (los estragos del “Revetón”) son el escenario de una dura competencia cuando dispones de 1.000 ó 2.000 carteles de un metro frente a los 30.000 ó 40.000 tipo sábana que las discográficas utilizan para darnos a conocer sus últimas (por lo general) paridas.

Y ello sin contar con que nunca se está del todo de acuerdo con cómo, cuándo y dónde los pega la agencia contratada para ello. Aunque lo aceptemos en nuestro fuero interno, da mucho por culo saber que la vida media de un cartel en la pared es de un día, lo que origina un ciclo de pegadas que son tapadas y que tú repites al día siguiente y que vuelven a ser tapadas… hasta que se acabaron los carteles.

El infarto a dos días de la actuación crece por el hecho de que es precisamente en esos días, en los que no queda ni un cartel en la calle, cuando hay que vender las entradas. Es lo que dijimos antes del efectivo “boca-a-boca”. Que, amén de darte un respiro, te sirve para conocer las reacciones de la gente (volvamos a abrir una llave):

* Grupo A: “¿Otra vez en la Sala Río? ¡Ya escarmenté con la mala acústica de la sala en el concierto anterior! Esta vez paso de ir, vaya”.

* Grupo B: “¡Vaya gilipollas! ¿A quién se le ocurre hacer un concierto el jueves sabiendo que la gente se mueve por las noches na’ más que los viernes y los sábados?”.

* Grupo C: “Bueno, la entrada a 1.500 y 1.800 es un palo. ¡Qué pasote ponerlas tan caras!”.

Antes de que “La fábrica de Colores”, viniese a proveer a esta ciudad de un sitio propio para conciertos de rock (¡al menos es un principio!) la aventura de buscar un sitio para traer grupos no tenía nada que envidiarle a la búsqueda del Grial. En los últimos años ha habido de todo, desde salas derribadas por la implacable piqueta de la Expo (“Sal de Sevilla”), salas que no necesitaban piqueta para derribarse solas (“Juke Box”,”Alkazar”), dueños sin visión que convierten pedazos de salas en una “Puerta Grande” flamenquera, o bien que no admiten más ruido del que hace la Caledonia (“Roll Dancing”,”Salon Dadá”). Y, al final, la “Fábrica”, que, aunque fuese de domingo a jueves (en su primera época, los fines de semana quedaban reservados para los chicos de la “disco-light”, mucho más pródigos en las consumiciones que un puñado de rockeros sedientos), le daba una buena oportunidad al rock.

Con este panorama, no había mucho donde escoger, lo que nos llevaba de nuevo a la “Sala Río” (entre interrogantes ahora, con nuevas reformas que hacen dudar de su futuro uso para estos menesteres) o al “Fun Club” como las mejores alternativas. Aunque la acústica no sea perfecta (ahora bien, mala mala, lo que se dice mala, sólo la de la “Alkázar”), el nivel es aceptable en ambos casos. Y el que quiera buen sonido que se pille un CD.

Tentado estoy de hablar del precio de las entradas ahora, pero mejor lo dejamos para cuando hablemos de cuentas.

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The Inmates – “Unchain my heart”

Sala “Roll Dancing”. Sevilla, 5-12-90

¡Llegó el gran día!. Olvidemos las penas, hoy vamos a ver en directo y estar con uno de nuestros grupos favoritos (o casi). Mientras los técnicos montan el equipo de sonido, los organizadores seguimos comprobando el “catering”. Por lo general, nada que se salga de lo habitual: cervezas, zumos, refrescos por un tubo, agua mineral, sandwichs, fruta variada, café, té… ¿Y el alcohol, dónde está? . Bueno, llegó el momento de romper algunos clichés: los grupos que piden alcohol fuerte en el camerino son minoría, y sólo para degustar después de la actuación. Por supuesto, el whisky es el preferido de todos, (irlandés para Godfathers, canadiense para Fuzztones), pero siempre hay sibaritas, como los Uriah Heep, quienes se deleitaron con dos botellas de Remy Martin, y se perdieron el surtido de Riojas (tintos y blancos) que les preparamos, gracias al manazas de su cantante, quien tuvo la feliz idea de poner las botellas encima de la mesa más inestable del camerino. Trabajo extra para las limpiadoras del “Roll Dancing” al día siguiente en un camerino ambientado con olor a bodega riojana.

La gama de gustos es amplia: si los Uriah se revelaron sibaritas, los Godfathers se lo hicieron de delicados (pidieron bombones y un ramo de flores) y premio a la sencillez para los Del Fuegos: sólo leche y galletas variadas, qué jevi.

Las horas previas al concierto (y la llegada del grupo) se hacen eternas. Una vez todo arreglado, la espera desespera a cualquiera. ¡Qué tarde más larga!, Cuatro horas, qué agobio. ¿Cuántos cafés llevamos ya, Fran?.

Aunque los promotores nacionales juren sobre la tumba de su vieja que “el grupo llegará a las 5 para la prueba de sonido”, nunca les creas. Una excepción fueron los Bourbonese Qualk, que se adelantaron …¡en tres días!. Los motivos para la tardanza del grupo son varios, y abramos otra llave (buf!):

* Motivo A: Eso de que “han salido de la ciudad donde tocaron anoche a las 11 de la mañana” no es muy creíble: estos tipos no se han quitado las telarañas de los ojos antes de las dos del mediodía, así que ya me dirás.

* Motivo B: Sin excepción, todos se presentan dentro de una furgoneta antediluviana (para mí que es siempre la misma, pintada de otro color) que en las cuestas arriba alcanza a duras penas los 60 kms/hora y en llano poco más.

* Motivo C: ¿No sabemos todos ya que los ingleses son unos huevones?.

A todo esto, mientras el grupo anda por el Cerro del Aguila buscando la calle Betis, uno, con la paciencia perdida, tiene que soportar a los técnicos de sonido y al encargado de la sala que, con media sonrisa, te acosan con cúando van a llegar los músicos, mascullando obscenidades y germanías sobre “la hora a la que acabaremos hoy”. Por si pensabas que ya nada puede aguarte más la noche, miras hacia la puerta y… ¡horror!. La sangre se te hiela en las venas y el vello se te eriza al ver que acaba de entrar…¡El tío de la Sociedad de Autores!.

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Cancer Moon – “The Jean Genie”

Sala “Roll Dancing”. Sevilla, 28-5-90

Continuará

Categorías: Simple twist of fate -

5 Comments

  • El dia 27.08.2007, Microalgo dijo:

    Vaya movida. En qué berengenales se meten Ustedes. Supongo que en esas les rondará por la cabeza varias veces algún que otro “¿pero quién coño me mandaría a mí…?”, pero que a la larga les merece la pena.

    Que continúe, que continúe.

    • El dia 27.08.2007, Mr. Glasshead dijo:

      Buenísimo el artículo, porque refleja perfectamente lo mucho que ha de dar la pasión de sí para imponerse a los problemas cotidianos de la cruda realidad (inexistente interés por estas cosas). Me ha llamado mucho la atención lo de los Del Fuegos. Y me he quedado en vilo con lo del tío de la sociedad de autores. Ya estoy esperando la tercera parte

      • El dia 27.08.2007, Red River dijo:

        Coño, y yo aquí parado con los de la sociedad de autores entrando!
        A ver cuando llega la continuación.
        Y que gusto esas musiquitas en directo, qué recuerdos los Inmates, y de Josetxo Anitua y sus Cancer Moon, (ya sabes, gusto por los de casa…)

        PD: disfrutad de las vacances, quien las tiene ahora y quien ya las ha tenido…

        • El dia 28.08.2007, Maese Rancio dijo:

          Todo lo que dices me suena…
          Yo eché una mano a un amigo que estuvo montando el concierto de Manowar en La Fábrica de colores y desde luego que es todo una odisea.

          • El dia 29.08.2007, José Luis A. dijo:

            Ostia, un amigo mío (hoy en el negocio de las tiendas de discos de segunda mano y pinchando en alguna que otra sala) estuvo echando un cable (creo) a los encargados del equipo de los Manowar y venía relatando que los “roadies”, más que “pipas” parecían escuderos, con tanta lanza, espada y escudo a su cargo. Y el Paco Trilita juraba que aquello había sido una de las experiencias más insólitas que había presenciado en su sala. O sea.

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