Atrapado por el blues de Memphis
Si no te gustan estos colores, recarga la página; gracias.
ANNIE IN THE SKY WITH DIAMONDS
Carrascus

– Por favor… necesito que me compongas una pieza “para violín y algo”.

Cualquier compositor convencional crearía una música seguramente muy bella, pero tan convencional como él mismo. Pero hay una chica por ahí, por New York, que en un momento determinado de su vida cambió la manufactura de sombreros por la de piezas musicales, y ante una petición como ésta se le ocurrió la brillante idea de componer una obra que combinaba el sonido del violín con el de la niebla galáctica; una danza cósmica basada en los motivos amorfos que aparecen a veces en la superficie de una lluvia eléctrica que viene de la profundidad del espacio. Y por eso le dedicamos hoy un post.

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ANNIE GOSFIELD compone música que varía desde lo más improvisado y espontáneo hasta lo más cuidadosamente pautado. Pero al recorrer toda su obra lo que se descubre es una gran fascinación por el ruido. Sus piezas muchas veces tratan sobre las formas en que el ruido puede ser manipulado y usado musicalmente. Y a veces también tratan sobre lo opuesto, la forma en que los sonidos puramente musicales se pueden incrustar dentro del ruido para darle a éste un uso expresivo. Cualquier barrera entre música y ruido siempre le ha parecido artificial. Annie tiene un talento excepcional para reconocer sonidos y encontrar para ellos un contexto musical apropiado.

Ella es a la vez compositora e intérprete, y compone música tanto para su propio grupo como para otros diversos intérpretes más; música de un rango muy amplio, tanto en términos de instrumentación como de enfoque. Una música influida tanto por sonidos no musicales como por otros muchos tipos diferentes de músicas.

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La primera de las piezas que compuso, “The manufacture of tangled ivory”, lo hizo a petición de John Zorn, y estaba destinada a ser interpretada por su propia banda en un festival en la Knitting Factory. Cuando esos sonidos fueron trasladados a partituras la pieza pudo viajar hasta el fastuoso Lincoln Center en manos de una orquesta de maestros de música clásica. Esta dualidad entre las técnicas más improvisadas y las estructuras más ambiciosas ha marcado desde entonces toda su obra. Una obra que existe principalmente para escucharla en vivo en espacios siempre cambiantes que la hacen cambiar con ellos, pero que para que todos podamos disfrutarla se encuentra también registrada en tres discos que ha publicado ya bajo su nombre.

“Burnt Ivory and Loose Wires” incluye composiciones para piano alterado y desafinado, grabadas por Annie y su grupo durante su estancia en los estudios Harvestworks, de New York, y se publicó, al igual que los dos discos posteriores a éste, en el sello de John Zorn, “Tzadik”, en 1999.

El título del disco fue inspirado por la imagen de un piano arruinado y con las cuerdas flojas, y las composiciones que incluye enfatizan esos instrumentos abandonados a su suerte. Trabajar con esta clase de instrumentos es difícil, porque cuando tú pones tus manos sobre uno de ellos no sabes exactamente qué va a salir de él, cualquier nota o arpegio que intentes tocar en sus teclas saldrá de forma diferente a la que esperas; así que parte del placer es la sorpresa. Para crear esta música el sonido del piano bueno ha sido convenientemente preparado, sampleado, desafinado y manipulado; los instrumentos de cuerda, afinados de forma diferente a la habitual; y los metales, deslizados en la composición en micro intervalos. Y todo se hace sonar contrastando con instrumentos bien temperados en una técnica muy poco tradicional que ha hecho de Annie uno de los pocos intérpretes cuyo uso del sampler es instantáneamente reconocido.

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Las nuevas tecnologías puestas al servicio de las antiguas tecnologías, a veces descompuestas, como los instrumentos rotos de esta obra anterior; y a veces superadas, como los desperdicios de las viejas factorías de la obra siguiente.

“Flying Sparks and Heavy Machinery” es el segundo de sus discos, editado en el 2.002, y compuesto por dos obras largas.

La primera de ellas es “EWA 7”, un trabajo basado en unas visitas que Annie hizo por unas fábricas de Nuremberg. La base es un sampler cargado de ruido industrial (maquinaria, zumbidos de sierras y atmósfera industrial) desde el que ella teje una innovadora y sorprendente trama musical, con una textura dominada por las percusiones y animada por parches de colores distorsionados que proporciona la guitarra eléctrica de Roger Kleier, colaborador suyo desde hace tiempo y actual pareja sentimental.

Pocos compositores han estado tan cercanos a la verdadera esencia del sonido industrial… ¡si es que oyendo esto uno siente el calor, la mugre y hasta tiene que apartarse para que no le quemen las chispas que salen volando del altavoz!

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La segunda obra, que es la que da su nombre al disco, parte de una premisa gemela a la de “EWA 7”, la diferencia es que aquí no se usan samplers ni sonidos pregrabados de ninguna clase; ningún sonido generado electrónicamente. Aquí, la belleza que Annie encuentra en el entorno de una fábrica es evocada por un cuarteto de cuerda y un cuarteto de percusión.

El tercero de sus discos es “Lost Signals and Drifting Satellites”, del 2.004, y se compone de cuatro partes, la más interesante de las cuales es la que da su título al disco. Ésta es una pieza para violín eléctrico y grabaciones extraídas de transmisiones por satélite que están cargadas de estática y de pitidos. Pero Annie es una oyente muy atenta, como no me canso de repetir, y las melodías que ella escucha dentro de este ruido del espacio se convierten en las semillas de una línea para violín, muy lírica, completada con jugueteos del arco y agradables trinos.

Annie y su grupo manejan artefactos humanos para hablar un lenguaje inhumano. La amalgama de ruidos de satélites nos recuerda el sonido de los animales de la selva o los silbidos de los trenes que se alejan; y cuando los ruidos van desapareciendo, lo que queda es un vacío remoto. El violín se comunica en un intenso diálogo con estos sonidos de otro mundo, convirtiéndose en un dulce eco de ellos; y cuando el satélite lanza sus últimas vibraciones para dar paso al vacío, el violín continúa, triste, como queriendo alcanzar a su remoto compañero desaparecido.

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El cielo canta para aquellos que saben escuchar. Así que ya veis… si notáis que vuestros hijos encuentran placer mirando la tele cuando solo hay estática, o escuchando el sonido que hace la radio entre dos emisoras, o se queda extasiado al borde de la piscina oyendo como reverbera en el agua el motor de la depuradora, no lo llevéis al psicólogo… seguramente, con el tiempo, se convertirá en un famoso compositor de música de vanguardia que llegará a ser considerado el Varèse de su generación. Y lo sacaremos en este blog.

Categorías: Changing of the guards -

10 Comments

  • El dia 23.05.2007, carmen dijo:

    ¡Qué inquietantes todos los sonidos! Al escucharlos me hacía pensar que hasta el pensamiento estaba cambiando de estructura. Son sonidos que remueven, que alteran y que, mientras los escuchaba, modificaban las propias formas del oir. Un auténtico placer encontrarte. Ya que he venido, me haces volver.

    • El dia 23.05.2007, Sérilan dijo:

      Realmente inquietantes y sorprendentes. Hacía tiempo que no sentía una sacudida interior de tal calibre escuchando un disco

      • El dia 23.05.2007, Microalgo dijo:

        Eps.

        Hoy no me he tomado mi medicación, así que mi loquero me ha recomendado que no escuche esta música. Es que luego me da por vestirme de vieja y apuñalar mujeres en la ducha. Y temo que me acusen de misógino.

        • El dia 23.05.2007, EuLaliA dijo:

          Brutal la que esta cayendo, creo que tengo hasta bollos en el coche de los granizos tan enormes. Y ahora aqui con esta musica de fondo hasta la tormenta me parece suave. Pero a pesar de todo a mi esta musica me gusta mas que la de los discos esos de Scott Walker, debe ser porque siempre me ha gustado el violin. La escuchare ahora mas tranquila y mas veces, pero creo que me gusta………….si, me gusta, decidido.

          Lo que me gustaria ver alguna vez son los sombreros que esta mujer diseñaba…….. si son acordes a la musica deben ser dignos de verse.

          • El dia 23.05.2007, celia dijo:

            Guau! A mi lo que me parece es muy valiente el hecho de que te pidan una composición con violín y llegues tú con ésto, no?? De todos modos, estoy contigo Eulalia, me gusta!, por el contrario se lo acabo de poner a Enric y por la cara que ha puesto creo que no ha entendido mucho el arte de esta mujer, jejeje.

            • El dia 23.05.2007, carrascus dijo:

              …es lo que ocurre con la buena música, que no deja indiferente a nadie (bueno, si acaso a Enric), y me alegro que ésta que hace Annie, contextualizando ruidos para que den forma a sentimientos a base de combinar ingenio con trabajo y paciencia os guste de forma mayoritaria. Un tanteo de 4-1 en los comentarios que van hasta ahora es algo que yo no esperaba ni en mis previsiones más optimistas.

              De verdad que me alegro de que os produzca esas sensaciones que describís.

              Carmen, el placer es todo nuestro. Gracias.

              Lali… sobre los sombreros, he leído en una de las entrevistas de las que estuve sacando información que llegó a tener una tienda de ellos, incluso. Estudió artesanía manual en la Universidad de Los Angeles y lo volcó en hacer sombreros porque decía que con la cabeza tan grande que tiene no encontraba apenas ninguno que le fuese bien o le gustase, y ella era una gran amante de los sombreros; así que empezó a hacérselos ella misma, y se convirtió en un trabajo. Que tuvo que dejar cuando se mudó a New York (aunque seguía haciéndoselos por encargo a otra tienda) y comenzó a tener más encargos musicales que de ellos. Supongo, oyendo la música que compone, que hemos salido ganando, entre otras cosas porque ésta podemos disfrutarla todos. De todas formas, he buscado por ahí por la red a ver si veía algunos de sus sombreros, pero no ha habido suerte, sorry.

              • El dia 24.05.2007, Red River dijo:

                Mmmm, no tenía el placer,…, y reconozco que no he podido escucharlo tranquilo aún, apenas unos sorbos.

                Pero en seguida me ha venido a la cabeza.
                Soy de los que se compró el Metal Machine Music del Sr. Reed en lustrosos vinilos en una feria de coleccionismo, y encima soy de los que los ha escuchado enteritos y de seguido.

                Vale, no había violines (ni siquiera los de Laurie Anderson, ¿sigue siendo su señora?), pero me recuerda…

                Serán estas horas de la mañana?

                • El dia 24.05.2007, EuLaliA dijo:

                  Pues ya lo he escuchado todo con tranquilidad. bueno con tranquilidad no se puede escuchar esta musica. Pero con mas tiempo para apreciarla, eso si. Y me reafirmo en que me gusta. No como el rock americano, o el blues, o el soul, pero tampoco menos que todos estos generos. Me gustaria tener la capacidad locuaz de vosotros dos para definirlo, pero no encuentro nada con lo que explicar lo que pienso cuando la oigo. En realidad no pienso nada, no te deja pensar, no te deja hacer nada mientras la escuchas, te absorve, se apodera de ti……………

                  • El dia 24.05.2007, Velia dijo:

                    Un virus jugueton se ha cebado con mi ordenador y me ha desenfocado casi por completo la pantalla asi que no he podido leer el post y no se si se me entiende desde el otro lado…
                    Lo que si he podido es escuchar alguna de las piezas. realmente inquietante, te remueve pero reconozco que me pone nerviosa, no se en que contexto pondría yo esta música…perfecta para banda sonora a lo mejor de David Linch???

                    • El dia 24.05.2007, carrascus dijo:

                      ¿En serio, Red…? Esto le recuerda el “Metal Machine Music”…? Pero si ese disco era ruido puro de acoples hechos por Lou con una sola guitarra para cabrear a su compañía de discos!.

                      Igual un día merecería la pena dedicarle un post a la historia que había detrás del disco ése de Lou Reed, de las bromas que luego hizo sobre él, y de como muchos creyeron que estaban ante una oscura obra maestra… como muestra, la crítica que apareció en Billboard: “Cortes recomendados: ninguno”… Y era un disco doble, eh!. Eso sí, lo ilustraríamos con retazos musicales muy, muy cortitos.

                      Lali… dices que no posees esa capacidad locuaz, pero has descrito muy bien lo que te inspira esta música.

                      Y Velia… mmm… podría ser, pero se ve que David Lynch prefiere a las Au Revoir Simone. A mí me cuadraba más la música en una película claustrofóbica como “Blade Runner”. En las escenas en que aparece la ciudad superpoblada y despersonalizada.

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