UNA DEL OESTE

Las grandes estrellas actuales son conocidas por todo el mundo (más o menos), pero antes de que el rock se convirtiese en un fenómeno de masas también existía gente con unas vidas tan interesantes como para ser contadas en algo parecido a un blog como éste, si hubiesen existido entonces. De los grandes amasadores de fortunas, playboys internacionales y estrellas de cine dejemos que se ocupen en otro lado. Lo nuestro son las estrellas más cercanas al mundo de la música. Por eso hoy os voy a contar una del Oeste.

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Me first and the gimmie gimmies – “(Ghost) Riders in the sky”

GENE AUTRY, el cow-boy cantante, era un verdadero fenómeno del showbizness, el único intérprete americano que tiene cinco estrellas diferentes en el Hollywood Walk of Fame, una por sus películas, y otras por sus discos, conciertos, programas de radio y de televisión. Solo en 1.941 hizo ocho sesiones de grabación, siete películas y un programa de radio semanal.

En 1940 era el cuarto actor en el ranking, detrás de Mickey Rooney, Spencer Tracy y Clark Gable, y por supuesto, era el número uno entre las estrellas del western, y permaneció en la cima cuatro años seguidos. Cuando murió en 1.998, a los 91 años de edad, Autry había ganado 320 millones de dólares (¿sabes cuanto es éso en pesetas…?), y el Museo erigido a su persona en Los Angeles permanece como testamento a su significancia cultural. Sin embargo apenas se ha escrito o filmado nada sobre él.

Su nombre real era Orvon Grover Autry, y trabajó muy duro para ascender hasta la cima de una profesión que era ajena a sus orígenes. El primer peldaño para su ascensión fue la radio, de la que se convirtió en una estrella en los años 30. En ella comenzó a lanzar sus primeras canciones, que tuvieron mucho éxito, y comenzó también su gradual cambio de imagen, desde la ropa de trabajo y los trajes baratos hasta el look de cowboy clásico.

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Gene Autry – “Blueberry Hill”

Gene Autry era también un astuto hombre de negocios que sabía mucho más que atrapar vacas con el lazo para marcarlas. Él vendía productos relacionados con su firma (guitarras, chismes relacionados con el Western, muñecas de papel y libros infantiles), seleccionaba sagazmente las canciones que grababa, creaba shows de rodeo itinerantes y fue un promotor de espectáculos de primera categoría. Por ejemplo, cuando quedaban tres días para llevar a su famoso caballo, Champion, al Madison Square Garden para un rodeo con todas las entradas vendidas, Autry convirtió todo este asunto en una monstruosidad publicitaria. Champion era presentado como “el primer caballo en hacer un vuelo transcontinental a través del país”, en un vuelo de la TWA fletado especialmente para él. El caballo seguramente no apreció los placeres de dicho vuelo porque en el gran desfile del principio del espectáculo se encabritó y lanzó a Autry volando hacia el suelo, ante el regocijo del público asistente y del que leyó los periódicos al día siguiente.

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Gene Autry – “Back in the saddle again”

Indudablemente Autry ha dejado su sello en el mundo del entertainment del siglo 20. El ya usaba la interacción antes de que el término se hubiese acuñado siquiera. Usaba sus películas para vender sus programas de radio, sus programas de radio para vender sus discos, sus discos para vender sus libretos de canciones (algo que entonces era muy usual), y las portadas de sus libretos para vender sus películas. Cuando apareció la televisión él fue la primera estrella real en aceptarla. Y el primero en estudiar la forma de sacar provecho del nuevo medio.

Se convirtió en propietario de hoteles, emisoras de radio y televisión, sellos discográficos, edificios valiosos y del equipo de béisbol de Los Angeles, los California Angels.

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Gene Autry – “You are my sunshine”

Hoy es conocido sobre todo por sus películas del Oeste, las cuales siempre eran musicales. A Gene Autry se le conocía como “el Bing Crosby a caballo”, y era la estrella más brillante del género. Su voz contenía el genuino tono de los “pobres vaqueros solitarios, y la ancha pradera es su hogar”, pero igual podía golpear con un ritmo fuerte como transmitir sentimientos con una balada romántica.

En el cine comenzó como amateur sin experiencia artística, pero pronto encontró el papel perfecto: interpretarse a sí mismo. Él no era el legendario héroe mítico que llegaba a la ciudad para salvarla de los malos, sino que era el chico que llegaba a la ciudad conduciendo un autobús con grandes letras pintadas: “Gene Autry, el Cowboy Cantante de la Radio”.

Sus películas del oeste se desarrollaban en tiempos más modernos, y aunque sus ropas, cabalgadas y parafernalia era típicamente western, sus enemigos eran espías nazis, gangsters, diabólicos productores de cine y compañías petrolíferas deshonestas. En “Enemigo Público Nº 1”, una de las siete películas que Autry rodó en 1.937, se pelea con ladrones de ganado que se comunican las posiciones de las manadas por onda corta y se mueven en aviones de carga, y que matan a las vacas y los terneros en el acto y los transportan en camiones frigoríficos, y arrojan bombas lacrimógenas a sus perseguidores. “El Imperio Fantasma”, de 1.935, mezcla cowboys y robots en un imperio subterráneo de ciencia ficción gobernado por la Reina Tika, que usa la televisión para espiar a la “gente de la superficie”.

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Gene Autry – “El rancho grande”

Gene Autry también tenía sus demonios interiores, claro. Era un conocido mujeriego y un tipo rencoroso que devolvía golpe por golpe; al entonces Presidente de Republic Pictures, Herbert J. Yates, nunca le perdonó que intentase quitarle de enmedio y promover a Roy Rogers como su reemplazo cuando Gene se alistó voluntariamente en el Ejercito del Aire durante la Segunda Guerra Mundial. Y se vengó usando su popularidad para luchar a muerte contra él. Mantuvo intacto su número de fans, a pesar de todo, y Gene Autry nunca perdió su popularidad aún con los manejos de Yates, lo que no deja de ser un gran logro, ya que éste era otro peso pesado de la industria, que controlaba, por ejemplo, las carreras de Orson Welles, John Ford o John Wayne.

Y es que el estilo de Autry era original y nunca se perdería. Sus ropas, su guitarra y sus maneras suaves se convirtieron en el prototipo de la música country. Johnny Cash le reconoce como su mayor influencia. Ringo Starr quería ser un cowboy como él, y Willie Nelson le puso su nombre a uno de sus hijos.

ANGEL CON ALAS ROTAS

“Presa en una escena sin final, Edie.
El paraiso es un sueño destrozado,
alambrado por las drogas que te metes, Edie.
Tu inocencia se derramaba gota a gota con tu sangre, dulce chiquilla.”

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The Cult – “Edie (Ciao Baby!)”

EDIE SEDGWICK era una belleza.

Y en realidad todavía lo es. Porque más de tres décadas después de su muerte a causa de una intoxicación aguda de barbitúricos, la antigua superestrella de la Factoría Warhol y de todo New York aparece más preciosa y más súper que nunca. Se han publicado varios libros escritos por algunos de sus más íntimos amigos; y está la embarazosa película “Factory Girl”. También hace una aparición estelar con Warhol en la portada de la última edición de “POPism”, la divertida crónica que éste hace de los años 60. Y además está en la portada y contraportada de “Andy Warhol Screen tests”, el primer volumen del catálogo de su trabajo cinematográfico. Y continuamente, sobre todo en La Gran Manzana, las salas de arte siguen organizando exposiciones sobre ella, sus fotos, sus películas, tanto en las que aparece como gran estrella como aquellas en las que aparece como un personaje más: las colaboraciones con Warhol, con Richard Leacock, con Andrew Meyer, se repone “Ciao! Manhattan”, la película de John Palmer y David Weisman que muestra la aterradora caída en picado de Edie. Su autodestrucción convertida en obra de arte. Todo ésto aporta aún más brillo a su leyenda y a su importancia como icono y musa.

La belleza de Edie, su fama, sus malos hábitos, sus compañeros de cama, su prematura muerte y su continua notoriedad post-mortem han ayudado a convertirla en la cara representativa del trabajo en el cine de Andy Warhol, en su superestrella definitiva. Pero lo que a menudo se deja fuera de la discusión sobre los proverbiales 15 minutos de fama de los que Warhol hablaba es que ella era, simple y llanamente, una presencia cegadora en cualquier película. Uno de los placeres de revisitar sus películas es que te permite ver, ver realmente, a esa Edie de la que Warhol se enamoró, mirar su increíblemente animado rostro. Ella era Jean Harlow y Jean Seberg a la vez, tan maravillosa y nerviosa como un colibrí, y tan viva.

“Engañas como una mujer. Sí, lo haces.
Follas como una mujer. Sí, lo haces.
Sufres como una mujer,
pero te quiebras como una niña.”

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Bob Dylan – “Just like a woman”

Como muchas de las más grandes estrellas de la pantalla, Edie no era una actriz demasiado buena, pero, como ellas, tampoco necesitaba serlo. Viendo “Kitchen”, en la que Edie aparece en el centro de una cocina blanca, rodeada de hombres, con sus piernas extendidas a lo largo de la pantalla (y ella sabía como hacerlo), uno puede pensar que lo ha estado ensayando durante una semana. En algún momento, alguien de la factoría de Warhol inventó un hábil sistema para su desmemoriada superestrella: cuando necesitaba que le apuntasen algo del texto, ella estornudaba. En “Kitchen”, Edie se pasó el rodaje estornudando.

Edie conoció a Andy Warhol en enero de 1.965, el mismo mes en que murió uno de sus hermanos en un accidente con su moto; otro de ellos se había suicidado anteriormente, incapaz de convivir con su homosexualidad. Había llegado a New York el verano anterior desde Cambridge, Massachussets, donde había estado estudiando arte, luciéndose de fiesta en fiesta entre multitudes de jóvenes babeantes y conduciendo su Mercedes mientras andaba colgada de ácido. Una vez en New York, se instaló en el lujoso ático de 14 habitaciones de su abuela, se acercó al mundo de las modelos y se pulió una herencia de 80 mil dólares en seis meses. Parecía como si Edie quisiera castigar a sus padres, de fortuna conservadora, gastando desproporcionadas cantidades de dinero cada noche. No era raro verla paseando de club en club en grandes limusinas vestida con un abrigo de piel de leopardo. En algunas de las películas que hizo con Warhol puede verse entre sus dramáticamente oscuras cejas la cicatriz en forma de rayo que surcaba su cara, un recuerdo de su poco respeto por las luces rojas de los semáforos.

“Chutándose mierda en el baño,
montándoselo con cualquiera en el suelo,
dejando el garito en su limusina,
la pequeña Señorita S. con su corto vestidito,
consumiendo la vida hasta morir
en un parpadeo a la vista de todos…
A los idiotas de la ciudad que metía en su cama
nunca les importó que ella tuviese los ojos rojos;
nunca les importó que ella tuviese los ojos muertos.”

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Edie Brickell & The New Bohemians – “Little Miss S”

En 1.965, el año en que ella apareció en todas las películas sonoras que Warhol hizo entre marzo y septiembre, el año en que la pareja era conocida como Andy & Edie o Edie & Andy, cuando eran omnipresentes en las páginas de sociedad y en las revistas de más brillante diseño, la que una vez fuese una chica bulímica, delgada, de cabello plateado, era ahora consumidora voraz de drogas, de montones y montones y montones y montones de drogas. En “Ciao! Manhattan” ella misma recuerda un periodo en el que, instalada en el Chelsea Hotel a finales de los 60, se disparaba “speed” cada media hora. Lo extraño no es que muriese a los 28 años, sino que hubiese logrado vivir hasta esa edad.

Warhol esperaba hacer una película de 24 horas que reflejase exactamente un día en la vida de Edie, a la que titularía “The Poor Little Rich Girl Saga”, que reflejase lo fabulosamente extraordinaria que era. Se llegaron a filmar algunas porciones, incluyendo la película “Poor Little Rich Girl”, que comienza con una imagen desenfocada de una Edie despertándose, o la hipnotizadora “Beauty #2”, que muestra que ella no era tan tonta como parecía, o como quería aparecer. Fue por entonces cuando Warhol le encargó a Lou Reed escribir una canción sobre ella. “¿Cómo qué?”, le preguntó Lou. “No sé, Lou, ¿no te parece que Edie es una «femme fatale»?”.

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The Velvet Underground – “Femme fatale”

“Ahí viene, así que mejor vigila tus pasos,
porque ella te va a romper en dos el corazón, en serio.
No es difícil darse cuenta,
simplemente echa una mirada a sus falsos ojos enrojecidos.
Ella te va a subir todo lo alto que pueda
para después dejarte caer, so payaso.
Porque todo el mundo lo sabe:
ella es una mujer fatal”

El director y la estrella finalmente rompieron, con Edie muy enfadada. “Todo New York se está riendo de mí”, recuerda Warhol que dijo ella. “¡Estas películas me están poniendo en ridículo! Todo el mundo sabe que yo solo me quedo ahí plantada sin hacer nada mientras tú las filmas, ¿qué clase de talento es ése?”

La infelicidad de Edie era más que palpable, y mostraba que no tenía ni idea de qué era aquello de lo que formaba parte. Se le estaba agotando el dinero y ahora andaba con Bob Dylan, enamorada de él sin que éste le contase que ya se había casado en secreto con Sara Lownds. Warhol también le gritaba a ella: “¿Pero es que no lo entiendes? Estas películas son arte!!”.

Y sí que lo eran. Su exploración del tiempo en las películas, la forma en que coloca todos aquellos preciosos cuerpos que acumulaba en los planos, su atención por los matices dramáticos y documentales eran reveladores de ello. “Warhol parecía haber incorporado toda lo imperecedero de las cosas en su propia estética”, escribió una vez el director Jonas Mekas. “Y por eso es por lo que me parece que su cine trata realmente sobre la inmortalidad del medio y el estado transitorio de las cosas. Sobre la inmarcesibilidad de toda existencia y todo arte”.

El artista Robert Rauschenberg dijo una vez sobre ella: “Yo siempre estaba intimidado y acomplejado cuando hablaba con ella o estaba en su presencia, porque ella era como el arte. Quiero decir, ella era un objeto que había sido creado de forma poderosa y efectiva”. La definitiva mujer “hecha a sí misma”, Edie se convirtió en una belleza, una criatura de espantosos excesos, una leyenda, una musa. Bob Dylan dice que escribió la canción “Leopard-skin pill-box hat” sobre ella. Y no fue ésa la única, todas las canciones que ilustran este post también fueron por y para ella.

“He visto que has encontrado un novio nuevo ¿sabes?.
Nunca le había visto antes,
pero os ví follando,
olvidaste cerrar la puerta del garage.
Puede que pienses que él te quiere por tu dinero,
pero yo sé que en realidad te quiere
por tu nuevo sombrerito a lo Jackie Kennedy de piel de leopardo.”

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Bob Dylan – “Leopard-skin pill-box hat”

En 1.965, Andy Warhol volvió su fría mirada hacia esta chica de 22 años y encendió su cámara, rodando una película tras otra, capturando una belleza voluble que brillaba y relucía. Y entonces, tan fugazmente como había aparecido, se marchitó y desapareció de la vista. Pero no de la historia.

HISTORIAS CONTRADICTORIAS

Los fans de ROBYN HITCHCOCK a veces nos quedamos bastante en fuera de juego debido a la estrategia artística que éste ha seguido desde 1.977, en que era líder de los Soft Boys, una de las más (si no la que más) importantes bandas neo-psicodélicas de la era del punk.

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“Adventure rocket ship”

No es que no tenga sentido ni sea inconsecuente, en realidad no tiene demasiada dificultad si encuentras el nivel adecuado desde el que mirar las cosas. El truco está en tener un ojo lleno de compasión, y con el otro verlo todo con mucha indiferencia, y saber mezclarlo bien.

Esa mezcla no estaría completa sin algunas cosas más que la equilibrasen, como pueden ser una observación muy cercana de todo, pero echándole fantasía y humor, y también un reconocimiento de la muerte y el deterioro. Añade una fascinación de toda la vida por los insectos, que va desde aquella vieja canción, “Kingdom of love”, en la que decía que estos bichos “estaban poniendo huevos bajo su piel”, hasta la canción que da título a su disco más reciente, “Olé! Tarántula”, del que he extraído éstas canciones.

Robyn Hitchcock es un inglés trasplantado a Seattle, donde ha formado una banda con tres tipos que también viven por allí cerca, por la costa noroccidental americana, los Venus 3, que consta de tres miembros de los archi-famosos R.E.M.: Peter Buck, el guitarrista fundador de éstos; y su actual sección rítmica, el bajista Scott McCaughey y el batería Bill Rieflin. Los miembros de R.E.M. siempre han sido entusiastas fans de Robyn Hitchcock y el acompañamiento musical que le proporcionan ahora se acerca al sonido casi de garage rock de los primeros Soft Boys, aunque a menudo se recrean con el repique de guitarras y los modos country propios del rock de California. Nada extraño viendo la trayectoria de Scott (Young Fresh Fellows y Minus 5) y la de Bill (Ministry, Revolting Cocks, Pigface, Swans, Nine Inch Nails…). Por cierto, aquel Kimberley Rew que tanto nos dio que comentar en el post de las fotografías también colabora en el disco.

Yo fui un New York Doll,
fui realmente alguien en el mapa,
eso no me lo quita nadie.
Yo fui el pulso de todo.
Pero siempre hay veneno para beber en soledad
o para compartir con los amigos.
Uno entre un millón,
la gente choca contigo como contra el cristal de una ventana.
Sinceramente, ya sobro.
Arthur Kane.

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“N. Y. Doll”

El sonido actual hace que las canciones de Robyn sean más reflexivas; a los 54 años puede permitirse fingir no tener pasado, y algunas de sus canciones más nuevas, como “N. Y. Doll” (hey!, ese teclado casi desapercibido de Ian McLagan con regusto a Faces), una carta imaginaria escrita desde el lecho de muerte por Arthur Kane, el bajista de Las Muñecas de New York, son decididamente tiernas. Pero no creas que ha cambiado tanto en los 30 años que hace que le conocemos, lo que podría haber sido un callejón muy estrecho para la mayoría de los músicos como él, se ha demostrado una amplía avenida muy productiva. Sus nuevas canciones, y algunas de las más viejas, se balancean burlonamente entre los mismos aspectos: loco y pensativo, duro y comprensivo, y siempre con un estilo perfecto para moverse entre las alegrías y los desastres.

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“Ole! Tarantula”

El músico ambulante y performer callejero que tomó la capa de Syd Barrett cuando esté se fundió en negro ve la vida llena de tristeza, pero esa capa le permite cubrirla y ver solo la diversión; aunque bajo esa diversión siga la tristeza:

Como persona que piensa estoy totalmente desesperado, pero como criatura viviente soy muy feliz. Hace años escribí una canción que se llamaba “Mi mente quiere morir pero mi cuerpo quiere vivir”. Y en realidad eso mismo, más o menos, es lo que me define a mí.

Ya… claro… éso lo explica todo.

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“Embryo twirl”

Los que tengáis la suerte de andar por Barcelona a finales de mayo y primeros de junio podréis verlos en vivo en la “Primavera Sound”.

SHUT UP ‘N PLAY YER GUITAR

Ese que hemos elegido como título de este post (“cállate y toca la guitarra“) lo fue también para una colección de varios CDs publicados por el desaparecido y nunca bien ponderado Frank Zappa. Y con este mismo título vamos a presentaros doce temas, seis de cada uno de los autores del post, donde se contienen algunos de nuestros solos de guitarra favoritos.

Guitar Hero Esto viene a cuento, por si hiciera falta algún pretexto, de la pelotera que han pillado muchos con el lanzamiento del Guitar Hero II. No estoy muy seguro de que las pobres almas caritativas que se acercan a leer este blog de cuando en cuando sean los mismos que se dedican a hacer el zángano encima de la cama con una guitarra de plástico blanco con unos pods de colores intentando seguir el ritmo de, por ejemplo, Butthole Surfers o Primus. En cualquier caso, imaginemos que éstos son los temas con los que nosotros haríamos el zángano al ritmo del Guitar Hero como si fueramos Beavis y Butthead. Dejamos a la imaginación de los más arriesgados decidir quién es quién….

Lo cual quiere decir que la hemos ido haciendo según nos ha pillado el cuerpo, y que si mañana tuvieramos que repetirla posiblemente la mayoría de las canciones habría cambiado. Tal vez otro día sólo hubieran aparecido bluesmen negros. En otras circunstancias, hubiera habido más piezas jevilonas. Igual, quién sabe, nos hubieramos subido al carro de la worldmusic e incluído canciones de Rai, Brasileiras, Cubanas, de Soweto., etc, con grandes solos. Pero no, hoy toca lo que toca…

Eso sí, hemos excluído los instrumentales (adios, Satriani, adios, Hank Marvin), hemos excluído los riffs (se supone que un “solo de guitarra” es eso que aparece después del segundo estribillo, ¿no?, pues adios, Keith Richards), y procuramos evitar los solos kilométricos que nos podrían tener aquí hasta el dia del juicio final (adios, Jerry Garcia). Como es lógico, si hablamos de nuestros solos favoritos hablamos de nuestra música favorita. Y nuestros artistas favoritos. Supongo que adivinareís quién ha escrito los párrafos pares y quién los impares…

* * * * * * * * * *

Empecemos por los clásicos. Puede que George Harrison no dé el tipo requerido para un “guitar hero”, pero su contribución al mundo de la guitarra solista es inabarcable. Tiene que serlo, para dar la talla en tantas y tantas de las mejores canciones de la historia del rock. De lo contrario, Lennon y Macca le hubieran dado la patada como a Pete Best. Mi solo favorito de George es uno bastante peculiar: ni escalas ni fuegos de artificio, ni vibrato ni martilleo, simplemente una majestuosa Sonic Blue Stratocaster (aunque su sonido sigue recordando a la Rickenbacker de 12 cuerdas) paseándose por los acordes, en lo que constituye la cumbre de la canción, rematando en ese espléndido armónico del final… el mundo parece detenerse en ese instante.

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Beatles – Nowhere Man

Los Credence siempre han sido una de mis debilidades musicales. Siete discos en menos de 4 años y la música cambió con ellos aunque nadie les reconozca ese mérito como si lo hicieron con los anteriores, los Beatles. Las canciones de John Fogerty eran tan maravillosas que todavía hoy siguen usándose en anuncios y películas y el grupo se escucha con tanta o mayor devoción que en su época. Me he metido en su primer disco y lo que he elegido es la versión de una canción de Screaming Jay Hawkins, no es un original de Fogerty, quizás por eso toda la profundidad y emoción que solía poner en sus letras las puso esta vez en la música. Con este solo John Fogerty lanzó un hechizo sobre mí, y todavía me tiene atrapado.

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Credence Clearwater Revival – I put a spell on you

Supongo que The Cars no serían la primera opción (ni, admitamoslo, la segunda ni la tercera) a la hora de pensar en grandes solos de guitarra. Tremendamente injusto, porque Elliot Easton dejó un buen montón de solos que se ajustaban a la perfección al toque frio y distante de las composiciones de Rick Ocasek, limpìos, asépticos y cargados de trucos. Mi favorito (y no sólo el mío) es este tema, con un solo principal y tres secundarios al final, en el que se las arregla para imitar todos los estilos posibles, sonando un momento como Howlin’ Wolf y al otro como Robert Fripp para acabar recordandonos incluso el martilleo de mástil típico de Van Halen.

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The Cars – Touch and Go

El párrafo anterior termina citando a un heavy. Y cuando se trata de solos de guitarra sería un sacrilegio no meter en el saco algún buen tema de este género. El problema es que los guitar-heroes que pueblan estas bandas suelen ser excesivos; para entendernos, si fuesen actores en una película diría de ellos que sobreactúan siempre. Por eso, a la hora de elegir he preferido meter a Ted Nugent, una especie de salvaje que solía andar suelto por ahí abogando por las armas, la caza, el voto derechista, las leyes anti-droga y anti-alcohol… y que como volcaba todo su entusiasmo en ésto, a la hora de tocar la guitarra era más comedido que sus colegas. Aunque había dos cosas que no soportaba: los comunistas y la música disco. En muchos de sus conciertos solía decir, después de alguno de sus solos, “¡A ver si alguno de los mierdas ésos de la música disco es capaz de hacer algo así!“. No te preocupes, que Dios castiga a los que tienen un comportamiento personal como éste, y en los 80 acabó arruinado por los malos negocios y la mala gestión de sus asuntos musicales. Ahora se dedica a vender carne y cualquier día volvemos a tener noticias suyas como director de la Asociación Nacional del Rifle.

La canción se la dedico a uno de los mejores guitarristas sevillanos, al Epi, quien una vez, mientras íbamos al campo del Betis a ver un concierto de los Guns ‘N Roses, me iba diciendo: “Si es que en el fondo todos somos unos jevylones…”

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Ted Nugent – Queen of the forest

Recogiendo el guante que Nugent lanzó, los productores más representativos de la música disco de los 70, Georgio Moroder y Pete Bellote, ficharon a un mercenario de alto calibre para colar un solo incendiario en lo que iba a ser el siguiente lanzamiento de todo un icono de la pista de baile, Donna Summer. De Jeff “Skunk” Baxter ya se habló aquí, y la verdad es que nos ha costado trabajo decidir entre el solo que viene a continuación y el que Jeff hizo para el primer Lp de Steely Dan, en aquel glorioso “Reelin’ in the years”. Al final, nos hemos decidido por esta canción, más que nada por lo que supuso en su momento. Imaginate al personal moviendo el esqueleto en la pista con “lo último de Donna Summer” y de pronto, tras el segundo estribillo…zooooosh. ¿Qué demonios era eso? La ofensa de Ted Nugent había quedado vengada.

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Donna Summer – Hot Stuff

De éste no voy a hablar mucho porque a él no le gustaba que lo hicieran. Fíjate si era modesto que cambió su nombre de Liam (sí… se llamaba Liam Gallagher, jejeje) a Rory, porque no hay ningún santo que se llame Saint Rory y por tanto ningún día en que la gente se empeñase en felicitarle. Cualquier músico de medio pelo se pasaría el día contándole a todo el mundo que le quiera oír lo bueno que es y la cantidad de discos que ha vendido, sin embargo nunca nadie le oyó decir a Rory Gallagher que durante su carrera había vendido más de 30 millones de discos, como así ocurrió. Porque él lo decía todo con su guitarra; no en balde ha sido uno de los mejores bluesman del mundo y con la primera Stratocaster que llegó a Irlanda era capaz de hacer cosas como ésta.

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Rory Gallagher – Tatto’d Lady

De Duane Allman o, más bien, de su muerte, sí que hemos hablado ya en este otro artículo. Cuando se habla de bluesmen blancos (y reconozco que otro día deberíamos dedicarnos a todos los que les inspiraron pero tuvieron mucha menos suerte comercial principalmente debido al color de su piel), Duane siempre estará en lo alto de la lista. De hecho, su trabajo a la slide guitar sigue siendo la vara de medir para todos los que han venido detrás, y muy pocos han pasado la prueba. Aunque en muchas ocasiones sus solos podían extenderse hasta el infinito y más allá, para la ocasión hemos seleccionado uno de sus trabajos más brillantes, la canción que abría su obra maestra, “Live at the Fillmore East”. Ni siquiera su autor, Willie McTell, hubiera podido adivinar hasta donde serían capaz de llevar “Statesboro Blues” los hermanos Allman.

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Allman Bros live at the Filmore West – Statesboro Blues

Después de sacar al mercado un disco tan completo y genial como “Berlin”, Lou Reed y su entorno andaban preocupados porque el siguiente paso que dieran no iba a estar al mismo nivel. Sin embargo su siguiente disco se escuchó y se vendió muchísimo más que aquel, debido principalmente a la “Intro” que tenía. Se grabó en directo durante un par de conciertos en New York (la intro grabada es la de la segunda noche) y lo primero que te ataca desde los altavoces es un duelo de guitarras (las llamadas “guitarras gemelas”) que pasa por ser la declaración de principios definitiva de los años 70.
Hoy en día, estas exhibiciones de maestría guitarrera ya no son del gusto de Lou Reed y por eso no las usa, salvo que se trate de él mismo intentando hacer haciendo un solo. Supongo que principalmente debido al hecho de que durante los años siguientes a la edición de este disco acabase hasta los huevos de que en todos los conciertos la gente se desgañitase gritándole “¿Dónde están Dick (Wagner) y Steve (Hunter)…?”

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Lou Reed – Intro/Sweet Jane

El sonido de las guitarras gemelas de Wagner y Hunter requería mucha práctica y muchos ensayos para sonar como en esta canción precedente. Sin embargo, a Tom Scholz, un graduado en ingeniería electrónica del MIT, lo único que le hizo falta fue soldador, estaño y circuitos…y muchas horas de diseño. Scholz estaba en las antípodas del prototipo de guitarra solista, todo un empollón del Politécnico con una gran afición al rock que, a base de talento, consiguió pasar a la historia musical por dos logros: en primer lugar, varias patentes de cacharros como su ampli “Rockman”, capaz de lograr un sonido genuinamente distorsionado y al mismo tiempo bajo control, por el que Hendrix a bien seguro hubiera dado un dedo, o el Harmonizador, que permitía alcanzar con una sola guitarra el mismo sonido que dos tocadas al mismo tiempo. Y, en segundo lugar, este temazo que, aunque hoy pueda sonarnos a topicazo, en su día sirvió como tarjeta de presentación para todo un estilo musical que llenó las listas de éxitos de los 70 y los 80 (el “Rock Orientado a Adultos” o M.O.R.), y cuyo solo parecía tocado por dos guitarras gemelas, aunque fuera solo una. Los sucesores de Boston no podían evitar que su M.O.R. sonase reiterativo y vacío, pero éste, el diamante original, sigue conjurando todo un mundo de posibilidades.

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Boston – More than a Feeling

Están muy bien las guitarras cristalinas como las de esa canción anterior, pero… ¿a vosotros os gustan las guitarras guarras? A mí me encantan. Llamo así a las guitarras que suenan disonantes, entre acoples, tan tapadas por el peso de la percusión que para hacerse oír tienen que estar a un volumen tal que las distorsiona. Pero sin perder el sentido de la melodía. Hay múltiples ejemplos en el hardcore, o entre los discos de Sonic Youth, o Neil Young… pero he elegido a un guitarrista que también ha sido siempre otra de mis debilidades: J. Mascis. Y como también lo era del Epi, pues también le dedico a él esta canción.

Las melodías quebradizas y la guitarra abrasiva fueron su marca de fábrica, y esta canción que he elegido me gusta sobre todo porque a partir de los dos minutos que lleva sonando se establece una lucha entre la batería y la guitarra de la que veinte segundos después sale ésta vencedora con un arreón final que se convierte en un magnífico solo. Cortito y por derecho…

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Dinosaur Jr. – The wagon

Precisamente el guitarrista al que debemos el siguiente solo estuvo con Epi en un grupo cuando ambos eran unos púberes imberbes, muchos años antes de montar Dogo y Los Mercenarios, en cuyo segundo disco, “Llueve en Sevilla”, aparece este contundente tema. Particularmente, uno de los abajo firmantes lo recuerda con un afecto especial, habiendo estado en el estudio presente mientras se grababa, después de haber estado charlando con su artífice, Juanjo Pizarro, acerca de algunos de nuestros solos favoritos y de algunas de las técnicas que aparecian en la revista “Guitar Player”. Supongo que el solo ya estaría superensayado para cuando entró en la cabina, por lo cual posiblemente aquella charla fue más bien retórica y de precalentamiento, pero el caso es que Juanjo supo sacarle buen partido a su Charvel roja aquella madrugada en Central Studios.

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Dogo y Los Mercenarios – Jungla

Y llegamos al final esperando no haberos aburrido ni cansado demasiado. Yo siempre he dicho que en el rock no hay nada más coñazo que un guitarrista virtuoso. Y en esa categoría puedes meter a todos los que quieras. Sin embargo, sin traspasar del todo la raya, o saliéndose a veces del terreno marcado por ella, hay algunos guitarristas geniales que son capaces de darle un sonido distintivo a sus instrumentos y sin salirse demasiado de los cánones clásicos conseguir nuevas áreas y manipulaciones sónicas, a veces muy radicales, que van más allá de los formatos convencionales de las canciones. Me ha costado lágrimas dejar fuera de esta selección a Robert Fripp (“21th Century Schizoid Man”), y a Frank Zappa (”Fifty-Fifty”), pero para no alargar demasiado las escuchas, al final me he decidido por otra pieza más corta del mago que mejor producción ha sabido darle siempre a las guitarras, Brian Eno. Además, la canción elegida tiene un solo tan bonito o más que las otras, a cargo de… Robert Fripp. Al final no he podido resistirme al “crafty guitar” por excelencia, que además hoy mismo estará tocando aquí en Sevilla. ¿Quién mejor para terminar?

…No me puedo creer que ninguno de los dos nos hayamos acordado de Jimi Hendrix.

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Brian Eno – St. Elmo’s Fire

¿Decepcionados? Pues ya estais tardando en decirnos qué canciones hubierais elegido vosotros (podeis decir más de una, claro) para montar con ella un Radioblogin’ este próximo lunes. O a lo mejor preferís que montemos nosotros uno…con solos de bajo. A vuestra salud.

LÁGRIMAS QUE SE SECAN

“Intentaron que fuese a rehabilitación y les dije ‘no, no, no’
He estado chunga pero cuando vuelva ya sabrás
que no tengo tiempo para ésto
y si papá piensa que estoy bien
intenta hacerme ir a rehabilitación, porque no iré
Prefiero quedarme en casa con Ray
no tengo setenta dias libres
Porque no hay nada, nada que podaís enseñarme
y que no haya aprendido ya de Mr Hathaway
Puede que no tenga mucha clase
Pero al menos sé que un vaso de tubo no te la da”

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Amy Winehouse – Rehab

¿Quién diantres podría firmar una letra así? ¿Pete Doherty? ¿Joe Cocker? Ciertamente no puede ser Britney, ¿verdad?. Casi casi, porque AMY WINEHOUSE también es una chica, aunque con 23 años en el carnet y 50 en la garganta. Su segundo Lp, “Back to Black”, lleva ya desde octubre en las tiendas inglesas, aunque no ha desembarcado en USA, y además en todo lo alto del Top 10 hasta marzo, alcanzando de paso otro número uno añadido en las listas de descargas. Y la verdad es que el paso de los meses ha ido dándole al disco una capa de lustre, dejandose oír mejor cada día.

Y así es que el disco en cuestión es ya un clásico, lo más destacado, a mi corto entender, de la invasión de chicas inglesas que lleva arrasando en las listas americanas desde hace meses. Aunque no todos piensan lo mismo…

Amy 01

Muchos de los que ven la imagen de Amy Winehouse después de haber estado oyendo sus canciones durante algunos días creen estar sufriendo alguna inocentada. ¿Me estás diciendo en serio que esa canija morena es la dueña de ese cañonazo de voz?. Venga, que a estas alturas, después de casi una década de triunfitos y popstars, ya sabemos que tiras una piedra y salen cientos de cantantes potentes, aunque, para su desgracia, hasta un Teletubby tiene más personalidad que todos ellos juntos. Pero algo en Amy te dice que no estamos ante el mismo caso. Hay algo más que una gran voz.

Un espíritu indomable, por ejemplo. Un talento capaz de unir grandes lineas melódicas del mejor soul y jazz con letras directamente salidas de las calles de Londres. ¿Quién si no sería capaz de hacer esta particular recreación (que no versión) de aquel clásico de Billy Paul, “Me and Mrs Jones”?

“Nadie se interpone entre yo y mi hombre
¿Qué clase de folleteo nos traemos?
Hoy en día ya no vales un carajo para mí
Podría dejar que me engañases,
A ver quién toca este sábado
¿Qué clase de folleteo te traes?
Eres mi judío negro preferido después de Sammy
Pero juraría que ya habíamos terminado
Y aún así me pregunto qué estarás haciendo ahora”

Amy 02

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Amy Winehouse – Me and Mr Jones

El dia de su actuación en el macro festival tejano “South by Southwest”, a mitad de marzo de este año, su Lp había entrado arrasando en Billboard, y su camerino se llenó de estrellonas (ejem) como Courtney Love o Bruce Willis, quien la invitó a cantar en su fiesta de cumpleaños (la chica rechazó, lo que demuestra que no es ninguna boba). En su reseña, Rolling Stone dijo de ella que

Amy Winehouse = (Aretha + Janis) – Comida

Lo cual no deja de ser una ordinariez, como si las grandes voces tuvieran que ir cargadas de kilos de tejido adiposo. En su caso, a juzgar por sus letras, yo no me preocuparía por los kilos de más, por cuanto sus vicios parecen ser otros…

“Dile a tu novio la próxima vez que venga
Que traiga su propia grifa y no se fume la mía
Me daría igual si me diese algo más
Aunque prefiero que te deje a tí antes que dejarle mi costo
Así que cuando te fumes toda mi grifa
Vas a tener que llamar a los hombres de verde
Para que yo me lleve lo mío
Y tú lo tuyo
(….)
Me hace ser adicta
más de lo que ningún carajo podría”

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Amy Winehouse – Addicted

Pese a que el trabajo de producción en su disco recae, al igual que en el anterior, “Frank”, sobre pesos pesados como Mark Ronson (Christina Aguilera) o Salaam Remi (Nas, Fugees) quien ya la acompañó en “Frank”, lo cierto es que los grandes nombres no llegan a oscurecerla y el trabajo no deja de ser puro Amy Winehouse en ningún momento (por contraposición al último de Nelly Furtado, por ejemplo). Más allá de modas retro, “Back to black” no es ningún tipo de tributo al sonido de una época dorada como Motown, sino la continuación de la misma. ¿Quién si no se apropiaría del glorioso “River Deep Mountain High” y lo haría suyo como hace ella?

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Amy Winehouse – Tears dry on their own

Amy 03

De entre todo el frente de nuevas divas inglesas que parecen haber copado el mercado yankie para enseñarles (o recordarles, al menos) cómo se hace un buen disco de soul y R&B hoy en día, Amy y su compi de correrías Lily Allen (otra que se las trae) parecen lo más potable. Al menos más que Joss Stone, quien hizo el ridiculo en la última entrega de los premios Brits (donde Amy se llevó el premio a la mejor artista femenina) dando una conferencia de prensa ante los encargados de seguridad, incapaz ya de distinguir entre éstos y los periodistas. De momento, los tabloides y la prensa de trazo grueso ya han encontrado un chollo para comentar sus extravagancias y su comportamiento. Y no sólo la prensa…

Esta primavera y verano, Amy se enfrentará a un nuevo desafío, al llevar su sonido desde la intimidad de los clubs para los que ha sido diseñado hasta los grandes escenarios como Glastonbury, donde ocupa cabeza de cartel. Salga como salga, no parece probable que vaya a afectarle mucho en el futuro. La chica parece tener aguante.

“No perdió tiempo en lamentarse
y mantuvo húmedo su carajo
con su apuesta segura de siempre
Yo con la cabeza alta
viendo mis lágrimas secarse
por tener que seguir adelante sin mi chico
Volviste a lo que mejor conoces
alejado de lo que pasamos juntos
mis apuestas están cerradas
Volveré al negro
Sólo nos dijimos adios con palabras
Me he muerto al menos cien veces
Tú vuelves con ella
Y yo vuelvo…vuelvo a nosotros”

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Amy Winehouse – Back to black

Amy 04

CANTANDO ME HAN DE ENTERRAR

A todos los que vinieron buscando esperanza, desde África, Centroeuropa, el Medio y Lejano Oriente… y Latinoamérica

El cantautor chileno VÍCTOR JARA fue asesinado en 1.973 por las tropas militares del dictador Augusto Pinochet, recién instalado en el poder por la fuerza de las armas.

Hijo de campesinos, desde pequeño anduvo guitarra al hombro cantando el folklore chileno, y fue su madre (la ya inmortal Amanda) quien le enseñó a entonar los primeros gorjeos. La historia de Chile es rica y el cantor hace esa misma historia, y ese país ha dado y seguirá dando nombres y hombres que aman la música de su tierra y que encuentran que forma parte de ellos mismos. Víctor Jara es el más importante de esos nombres.

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Victor Jara – “Plegaria a un labrador”

Estudió en la Escuela de Teatro de Chile, quería dirigir y comunicarse de esa manera desde el escenario con el espectador, poner el alma para que cada frase dicha por los actores fuese también un poco la suya. La lucha de Víctor fue siempre intensa a lo largo de toda su (corta, por desgracia) vida.

En la Escuela de Teatro conoció a Joan, con quien se casó en 1.959. Esa fue la etapa más feliz de su vida, sobre todo el nacimiento de sus dos hijas, Manuela y Amanda. Profesionalmente también fue una época feliz, el teatro se llenaba por completo días y días, la gente quería estar cerca de él y no les importaba que fuese de pie, tal era la comunicación que lograba Víctor Jara. Cantaba y hablaba con el público, era el compañero, dimensión de un proletariado cada vez más sufriente, cada vez más marginado, pero a la vez seguro de un triunfo que él mismo había tenido la suerte de palpar con la llegada de Allende.

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Victor Jara – “Vamos por ancho camino”

Víctor Jara siempre creyó en la canción. Siempre creyó que la letra y la música reflejaban con lealtad una vivencia, un momento socio-político que de una forma u otra marcaba un paso en la historia.

Estoy seguro que la canción fue y será, si dice únicamente la verdad, la mejor rúbrica del cantor que la dice; cuando en las universidades, en los recitales, en las fábricas, sientes que esa parte del pueblo canta contigo, ya puedes tener la seguridad de que los cientos de voces que se unen a la tuya, marcan de forma imborrable un sentir.

Hasta que fue llevado preso junto a otros compañeros en septiembre de 1.973, Víctor cantó en el reducto universitario dando ánimos a quienes allí estaban y a los que veía entregarse a la impotencia y a la desesperación. Siempre su canto como bálsamo, siempre su canto sirviendo de sostén para el que sentía flaquear sus fuerzas.


Víctor Jara vivió y murió con el canto por bandera, porque el canto es y seguirá siendo el arma invencible del que interpreta, y él encontró su verdadero camino al interpretar para una clase de público que participaba en la construcción de una sociedad revolucionaria: campesinos, obreros, estudiantes… Se sintió plenamente identificado con la suerte de éstos, porque ellos son los protagonistas de la historia y del país. Y el mismo canto que ante la explotación, el dolor y la injusticia es de protesta, luego es de júbilo y de celebración. Pero no deja de ser popular por perder su carácter de protesta, porque lo que hace popular a la canción es su estrecha vinculación a la causa del pueblo.

De haber elegido su muerte, probablemente hubiese elegido ésa que lo llevó, entre más de cinco mil chilenos, sin su guitarra, pero con toda su alma, a seguir cantando aún siendo un prisionero más. Y cantó hasta el segundo antes de su muerte, quizás sin voz, pero con la entonación de su alma, que seguirá latente junto a todo el pueblo chileno.

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Victor Jara – “Preguntas por Puerto Montt”

Desde que en 1.990 terminó la dictadura han sido asiduas las ediciones de versiones de las canciones de Víctor. Para una cierta clase de músicos chilenos, eso se ha convertido casi en un ritual, especialmente porque las canciones de Víctor Jara fueron prácticamente retiradas del recuerdo, o al menos eso intentó el Gobierno chileno destruyendo los masters de sus grabaciones.

El último de estos discos de tributo, que nos ha llevado a recordar ahora su figura, ha salido hace muy poco al mercado, se llama “Lonquén: Tributo a Víctor Jara”, y su autora es FRANCESCA ANCAROLA, una cantante chilena de pop y de jazz de nivel internacional, que se ha tomado bastantes licencias a la hora de reconstruir las canciones de Víctor.

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Francesca Ancarola – “Canto libre”

En algunas ocasiones Francesca graba múltiples veces su voz, construyendo así una especie de enjambre coral, y la banda que la acompaña expande profusamente los ritmos y armonías de las canciones originales, que en la mayoría de los casos eran conmovedoras, pero muy simples y sencillas.

Entre todas las canciones de Víctor que incluye el disco, la primera, “Lonquén”, es de Francesca. Una canción sin acompañamiento donde cuenta las primeras escenas de la vida de Vïctor Jara en Lonquén, donde nació en 1.932. Sus días en la escuela básica, su relación con su madre… también está la que escribió después de dejar el seminario donde estaba preparándose para ser sacerdote y estaba replanteándose muchas cosas de una nueva cosmovisión, con una sola pregunta: “¿Qué saco rogar al cielo? / si en tierra me han de enterrar / la tierra me da comida / la tierra me hace sudar”.

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Francesca Ancarola – “¿Qué saco de rogar al cielo?”

Tanto del disco, de Francesca Ancarola, como de la banda que la acompaña, puedes leer aquí todo lo que te interese. Es una página de la propia Francesca llena de textos que describen su trabajo mejor de lo que podría hacerlo yo, que incluye además la última entrevista de Víctor Jara, o un blog para que comentes con ella lo que te apetezca. Y tienes otras tres canciones aparte de las que has encontrado aquí.

Sea por reencontrarse con la obra de Víctor Jara o por sorprenderse con la madurez de Francesca Ancarola, “Lonquén” es un trabajo que merece atención y aplausos.

Pero no quiero terminar este post sin recordar la canción más conocida de todas las que escribió Victor, y que también rescata Francesca para este disco: “Te recuerdo Amanda”. Víctor Jara se la dedicó a su hija, también llamada Amanda como su abuela. La niña era diabética y su padre quiso transmitirle con esta canción el concepto de amor entre padres e hijos, lo que en este caso es especialmente meritorio porque el padre de Víctor, Manuel, está muy idealizado en esta canción. En realidad era un campesino asustadizo que tenía problemas con la bebida y con una actitud que no era especialmente ejemplar. En algún momento la madre de Víctor, Amanda, incluso fue víctima de la violencia de su marido. Sin embargo Víctor Jara le transmite a su hija una idea totalmente distinta; Amanda va corriendo a la fábrica donde trabajaba Manuel, bajo la lluvia, como una compañera, como una luchadora solidaria con el esfuerzo de su marido. La verdadera historia es que Amanda tuvo que sacar adelante a sus hijos sin la ayuda de Manuel.

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Francesca Ancarola – “Te recuerdo Amanda”

HAPPY BIRTHDAY, ROCKET MAN

En estoh tiempoh en los que las páginas de obituarios ocupan alarmantemente un espacio cada vez mayor en las revistas musicales, no viene mal hablar de un cumpleaños que ha tenido lugar hace muy poco, el 25 de marzo.

Yep, eso es: Elton John ha cumplido 60.

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Elton John – “I’ve been loving you”

O mejor dicho, quien ha cumplido los 60 es Reginald Dwight, este mismo chico de la foto, que en marzo del 68 empezaba a intentar su ascenso a la fama con un primer single (“I’ve been loving you”) firmado con el nombre que luego se haría famoso. Un nombre donde unía a quien había sido su amigo y mentor en los años más negros de su vida (Long John Baldry) y al saxofonista a quien tanto admiraba (Elton Dean). Aquel primer sencillo se perdió en el olvido, justo es decirlo. Al chico aún le hacían falta un par de hervores. Y, sobre todo, dar con el letrista de su vida, Bernie Taupin, con quien se fundió en un emotivo abrazo en su concierto de cumpleaños, ante la mirada de Whoopie Goldberg (“Brindo por el hombre que hacía que Liberace pareciese un Amish”) y Robin (no Robbie, como se dijo) Williams. Luego Bernie puso a todos los espectadores a cantar con él “Happy birthday to youuuuuuuu”.

La historia de esta pareja, no por contada varias veces, deja de ser peculiar; ya apareció en el documental “Two Rooms”, y es lo suficientemente conocida como para redundar ahora en ella, además, andamos pensando dedicarle un post enterito a la figura de Bernie Taupin. Pero… ¿qué sabeis de Reg Dwight?

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“Travellin’ band” (pero no es la Creedence)

Ese era él. A finales de los años 60 estaba muy de moda hacer discos llenos de grandes éxitos de la época, pero grabados por músicos y cantantes de sesión que procuraban hacerlos lo más parecidos posible a los originales. La idea era que la gente pudiese comprar por cuatro duros una colección de hits en el supermercado de la esquina. “Tops of the Pops” fue la serie de mayor éxito de este tipo de discos y algunos de sus recopilatorios llegaron al número 1 de ventas por encima de super-mega-estrellas como el “Imagine” de John Lennon, el “Tapestry” de Carole King, o el “Meedle” de Pink Floyd. Por eso el brazo armado de la industria puso las cosas en su sitio, y a partir de 1.971 estas colecciones no podían ver sus ventas reflejadas en las listas.

Bien, pues aunque la existencia de estas “versiones” hayan pasado años y años debajo de la alfombra, y las biografías de Elton John apenas se hayan referido a esta historia en uno o dos párrafos, y generalmente mirando hacia otro lado con disimulo, lo cierto es que uno de los cantantes que aparecían asiduamente en aquellas colecciones baratas era Reg Dwight. Y nunca me he explicado el porqué de ese rechazo… ¿acaso David Bowie no editó el “Pinups” con la frente bien alta? ¿Y cual es la diferencia?

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“In the summertime” (pero no es Mungo Jerry)

Estamos hablando de Reg Dwight, y lo estamos haciendo con propiedad porque Elton no estaba grabando material propio, pero en realidad ya se había cambiado el nombre a Elton John hacía casi dos años. Todas las versiones que grabó para “Tops of the Pops” son de 1.970, posteriores al primer single que mencionábamos antes e incluso a sus dos primeros LPs: “Empty sky” y “Elton John”, y las grabó en paralelo con el que sería su tercer disco y comienzo de su despegue, “Tumbleweed connection”. ¿Por qué seguía entonces Elton con su trabajo diario de sesionero si ya estaba de lleno metido en su carrera? Muy fácil, porque necesitaba la pasta para pagarse la mayor parte de sus grabaciones y promociones, ya que… y permitidme que haga un inciso para reírme a mis anchas… nadie creía en él !!!! Menos mal que el problema del pago del alquiler estaba solucionado, porque tanto él como Bernie Taupin vivían confortablemente en casa de la mamá de Elton John. Y además, que Elton disfrutaba como un niño chico tocando el piano y cantando a todas horas, ¡qué coño!

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“Yellow river” (pero tampoco son los Christie)

De todo aquello ha pasado una eternidad y Elton ya ha cumplido los 60 (¡qué mayores nos hacemos!), y como él nunca ha sido un hombre al que le gustase pasar desapercibido ni que se encogiera de hombros ante una gran celebración, pues celebró su cumpleaños en el Madison Square Garden entre multitud de pompa y circunstancia. Y además, era un momento propicio, porque esa vez era la número 60 también que el cantante actuaba en ese gran coliseo. No es raro que allí se sienta como en su propia casa. Y para terminar de dar la última vuelta de tuerca, la canción que sirvió de obertura a toda la parafernalia no fue otra que… “Sixty years on”, claro. Aunque la que hemos escogido de aquel concierto, “Madman across the water”, es una de nuestras favoritas, al igual que el disco entero al que da nombre. Lo cual nos sirve de excusa para intentar una pequeña encuesta entre nuestros quince o veinteonce o doceseis o sietecuatro o cinco… dos o tres lectores. Si tuvierais que responder, aún a punta de pistola, ¿qué canción de Elton reconoceríais como vuestra favorita?

Por cierto, Elton John toca en la Plaza de España de Sevilla el próximo 18 de mayo. Así que ahora ya sabéis el auténtico y desvergonzado motivo de este artículo: intentar ganarnos a los organizadores del evento para conseguir una credencial en ese día… deseadnos suerte.

SOMBRA SACRA

Marchas procesionales. Buf. La inevitable banda sonora de estos días, capaz de atraer a una buena parte de los sevillanos y de poner en fuga al resto, literalmente, hacia las playas o las montañas, a cualquier sitio donde no llegue el olor a incienso.

Lo cual, visto con cierta objetividad, es una pena, pues constituye una de las pocas expresiones musicales auténticamente locales. Si no fuera porque nos la están martilleando a todas horas desde nuestra más tierna infancia, tanto en esta semana como en el resto del año, y así lo pueden atestiguar aquellos que vivan al lado de alguna de las plazas, solares o descampados donde las bandas de música hacen sus ensayos de corneta y tambor desde octubre hasta mayo dale que te pego. En suma, no es extraño que para muchos sevillanos esta expresión musical sea territorio “yuyu”, e intenten alejarse de tanto “Estrella Sublime” y el resto del repertorio. Desaparecida con Silvio la figura del capillita rockero, salvo por ese artista todo terreno que es Andrés Herrera y sus versiones a la guitarra de marchas procesionales, la brecha entre los aficionados a la música y la Semana Santa se acentúa cada año.

La Banda Ionica

De ahí la sorpresa que supuso en el año 1998 encontrarnos que un alma ya de por sí inquieta como es ROY PACI (Augusta, Sicilia, 1969) se saliese aún más de su ya de por sí diversa trayectoria (que alternaba aventuras multiétnicas como la Radio Bemba de Manu Chao, o su propio grupo Mau Mau, junto a numerosas bandas experimentales oscilando entre el jazz y la vanguardia) para formar, junto a su compadre en Mau Mau, Fabio Barovero, la llamada Banda Ionica, a la cual atraen a unos cuantos jovencísimos músicos pertenecientes a distintas Bandas y Agrupaciones de Sicilia. El primer resultado de aquella experiencia fue un disco llamado “Passione” que puso en los circuitos de la World Music un tipo de música que a la mayoría de los críticos les sonaba a Fellini o a Begnini y que sólo acertaban a comparar con Nino Rota o Nicola Piovani, por el dramatismo de sus timbres. Obviamente, ninguno de esos críticos conocía a los maestros Font de Anta o López Farfán.

Passione

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Banda Ionica – Pianto Eterno (Quatrano)

  • “Son las primeras luces del Alba. Tras pocos minutos, desde el monte de la Abadía de San Miguel Arcangel comenzará, lentamente, la procesión del Misterio. Con las primeras notas de la banda, una incontrolable emoción riega de lágrimas a los fieles. (…) Lágrimas, no sólo de duelo y pena por la muerte de Cristo, sino de pura angustia acumulada, incluso para aquellos que no son devotos. Y cómo no conmoverse, más o menos devotamente, con el sobrecogimiento del campanilleo vibrante de un soplo emocionado, seguido de un cortejo de cadenciosos clarinetes, trombones, tubas, trompas y fliscornios con los que se abre la celebérrima “Jone”, marcha fúnebre escrita en 1858 por Enrico Petrella, y hoy en día muy extendida en todas las procesiones de la Italia meridional.” (de la nota interior de “Passione”)

Ionica en su salsa

Y no sólo allí. “Jone”, rebautizada por estos lares como “Ione”, es una de las típicas marchas del denominado estilo “sevillano” que acompañan a más de un palio cuando marcha “sobre los pies” durante la Semana Santa. “Ione” es una adaptación de la ópera “Jone” de Enrico Petrella, compositor contemporáneo de Verdi, que el maestro Font y Fernández de la Herranz, arregló para ser interpretada procesionalmente en 1899.

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Banda Ionica – Jone (Petrella)

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Soria 9 – Ione (Font y Fdez. de la Herranz)

Durante la grabación de aquel primer disco, en el año 1997, el mayor de los músicos que participaron en la grabación tenía 21 años, mientras que los más jóvenes aún no habían cumplido los 15. En su mayor parte, se trataba de chavales pertenecientes a varias Bandas de Catania y Siracusa, dirigidos por el “Maestro Rosario Patania” (seudónimo de Roy Paci), y que, al igual que él, compartían el mismo amor por la tradición regional de una tierra que, como la nuestra, lleva el peso de la historia sobre sí. Conocidas allí como “marchas fúnebres”, resulta obvio el lazo que une estas interpretaciones a las que nuestros propios chavales machacan en más de un descampado a la caída del sol y que, una vez que han sido suficientemente ensayadas, acompañan a nuestras procesiones desde que sale la Cruz de Guía hasta que se recoge el último costalero.

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Banda Ionica – Una Lacrima sulla tomba di mia madre (Vella)


Roy Paci en traje de paisano, flanqueado por dos colegas

  • “Todo empezó con Fabio Barovero, quien había quedado fascinado por el sonido de las Bandas. Aunque él nació en Turin y ha vivido en el Lazio, y esta sonoridad no le era extraña, toda esta música le parecía un folkore muy lejano y tradicional. Así que nos unimos en este proyecto y todo salió muy rápido. Elegimos los músicos más jóvenes y arriesgados de varias bandas, teniendo en cuenta que no hubieran estudiado música clásica, para evitar que pareciera una gran orquesta interpretando marchas fúnebres. Así nació la Banda Ionica. Que, por cierto, ha tenido un éxito increíble, con conciertos en España, Francia y Holanda, y ya nos están reclamando desde America y Japón, a los japoneses les encanta estas cosas tan curiosas. Estoy orgulloso de haber logrado esto junto a Fabio y queremos llevar adelante el proyecto. Una pena que en Italia no haya tenido tanta consideración y, sin embargo, los medios se vuelcan con otros proyectos mucho más publicitarios, como ese de los cuatro cantantes de Ópera, con todo mi respeto para ellos. En cambio, asistir a un concierto de la Banda es asistir a aquello que nos puede sugerir un cierto tipo de imagen, de paisaje del sur de Italia. Normalmente no me gusta alabar mis propios proyectos, es la primera vez que lo hago, si me permites la presunción. Y la Banda Ionica es, de entre todos los trabajos que he hecho, el que más me ha compensado, siendo como soy tan crítico con mis obras. Es un gran proyecto, gracias ante todo a la intervención de los grandes artistas que han dado de verdad un trozo de su corazón para realizar el disco y llevarlo al directo.” (entrevista a Roy Paci)

La segunda obra de la Banda Ionica, “Matri mia”, llega en el año 2001, y, como no podía ser menos en la trayectoria de Paci, supone un cambio radical respecto al anterior trabajo. El tono lúgubre de las marchas fúnebres deja paso a un universo más abierto, donde se intenta revivir toda la tradición centenaria de las bandas musicales del sur de Italia, más allá de la Semana Santa. Esta vez hay interpretaciones vocales, cortesía de Macaco El Mono Loco, Arthur H, Cristina Zavalloni, Mauro Ermanno Giovanardi, Lara Martelli y el poliédrico Vinicio Capossela, que aparecen como artistas invitados. Las letras, como sugiere el título del disco, están dedicadas a las mujeres y en particular a la figura maternal.

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Banda Ionica – Intro / Espinita (voce: Dani Macaco)


Il maestro Rosario Patania a la trompeta

La mayor parte de estos músicos y cantantes pasaron por Sevilla en mayo del 2004, cuando la Banda Ionica abrió la serie “Territorios” con un concierto en el Patio de Los Alcazares. Para entonces, el sonido más artesanal y recogido del primer disco ya se había expandido para reverberar casi como una gran orquesta, mitigando así el shock que suponía que una banda siciliana viniera a Sevilla a presentar su repertorio de marchas de Semana Santa. Como fuese, algunos de los que allí estuvimos guardamos un excelente recuerdo de aquella noche.

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Banda Ionica – Raissa (voce: Arthur H)


Roy Paci metido en faena

De ese año 2.004 es también la aparición del grupo en la banda sonora de “After midnight” (“Dopo mezzanotte” en el original), una película italiana que rendía tributo al cine clásico; y al año siguiente aún los escuchamos en otra banda sonora, esta vez de “La fiebre”, que incluso ganó el premio de la Crítica Joven de Europa en el Festival de Sevilla. Y desde entonces poco es lo que se ha sabido de la Banda Ionica. El principal motivo es, cómo no, la hiperactividad de Roy Paci, muy atareado con sus múltiples proyectos (¿no descansa este tío?), entre los que destacan por un lado Aretuska, con un repertorio que salta entre ritmos tan dispares como el rock’n’steady, ska, soul, funk y las tarantelas, y, por otro, su alter-ego Corleone, más próximo al jazz y la avant-garde, siempre desde la perspectiva mediterránea.

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Roy Paci & Aretuska – Se stasera sono qui (con Meg 99 Posse)

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Roy Paci & Aretuska – Viva la vida

De momento, en Sevilla, un muro invisible sigue separando el mundo de la música procesional de las tendencias musicales más actuales. Es posible que haya por ahí un Roy Paci que aparte de una vez las telarañas y los prejuicios que envuelven una de nuestras formas musicales más personales. Aunque los resultados no están garantizados. En uno de los capítulos de su libro “45”, Bill Drummond, antiguo manager de Echo and the Bunnymen y Julian Cope, que alcanzó el éxito a inicios de los 90 con los ritmos acid de The KLF, relata la inmensa frustración que para él y Jimmy Cauty (su otra mitad en KLF) supuso intentar montar una versión de su éxito “What time is love” con una banda de metales y tambores, razonando sobre la dificultad de cuadrar los tiempos de una banda orquestal con la métrica del “acid dance”.

Aunque…¿quién sabe? Igual un día de estos los chavales del descampado nos sorprenden ensayando ritmos batucada con sus tambores o sirviendo de soporte a las letras de algún cantante local. Todo es posible.